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HOMILÍA – PADRE CARLOS ROSELL, PÁRROCO

César Vílchez Talavera10:45

Transcription

Una pareja de esposos fue a visitar Roma. Fueron al Vaticano y quisieron ver a San Juan Pablo I. Tuvieron la gracia de poder estar cerca de San Juan Pablo I.

Cuando la señora estaba cerca de San Juan Pablo II, le dice al Papa: "Su Santidad, dígale algo a mi esposo que hace años que no se confiesa". Brava la señora.

Y San Juan Pablo II, con una mirada de ternura, de misericordia, le dijo a este señor: "Hijo mío, qué mal se está lejos de Dios". Y cuenta este señor que esas palabras de San Juan Pablo II le llegaron a su corazón y en la tarde fue a confesarse.

Hermanos, qué mal se está lejos de Dios. Y esta Semana Santa que hoy empezamos es para acercarnos a Dios. Por eso quisiera dejarles cuatro palabras, cuatro tips para vivir bien la Semana Santa. Son cuatro consejos de un sacerdote amigo: contrición, gratitud, imitación y gozo.

¿Quedó claro, hermanos? ¿Qué es lo primero que les he dicho? Contrición. ¿Qué es la contrición? Es el dolor del corazón, hermanos. Hemos escuchado hoy el relato de la pasión del Señor. Un relato largo. Nos hace mucho bien meditar la pasión y la muerte de Jesús para tener la contrición, el dolor del corazón, dolor por haber ofendido a ese Dios que tanto me ama.

El día jueves tuve que ir al centro de Lima. Tomé un taxi. Estaba conversando con el taxista y me dijo algo con mala intención. Me dijo: "Cuando usted se quita el hábito, se quita el cuellito blanco, lleva una vida normal". ¿Qué es lo que quería decirme este taxista? Cuando usted se quita el cuellito blanco, se quita el hábito, toma, está con mujeres, lleva una vida desordenada. Hermanos, para muchos lo normal es vivir en pecado. Y yo te pregunto: ¿qué es lo normal para un cristiano? ¿Vivir en pecado o vivir en gracia? Vivir en gracia. Qué importante es la contrición, ese dolor del corazón que es un dolor de amor que me lleva a hacer una buena confesión con un buen propósito de enmienda.

Segunda palabra, segundo tip: ¿cuál es? Gratitud. Hermanos, vivamos con intensidad estos días santos. Seamos agradecidos con Jesús. El Jueves Santo vamos a celebrar la Misa de la Cena del Señor. En la mañana, los sacerdotes van a la catedral a renovar sus promesas. Tenemos que darle gracias a Jesús por los sacerdotes que, con sus miserias y debilidades, pastorean al pueblo de Dios. Tenemos que darle gracias a Jesús por la Eucaristía, por haberse quedado realmente presente con nosotros en el Sacramento de los sacramentos.

El Viernes Santo, que es el único día del año en que no se celebra la Misa, tenemos el oficio de la Pasión. Y tenemos que darle gracias a Jesús por haber dado su vida por nosotros, por haber derramado su sangre para que nadie se pierda. Estos días santos son días de gratitud. Gracias, Jesús, porque has instituido el Sacramento del Orden. Gracias, Jesús, porque has instituido el Sacramento de la Eucaristía. Gracias, Jesús, porque has ido a la cruz por mí para que no me pierda, para que sea salvo. Queridos hermanos, seamos muy agradecidos con Jesús. Él ha venido a dar vida y vida en abundancia.

La tercera palabra, el tercer tip: ¿cuál es? Imitación. Santo Tomás de Aquino decía que en la cruz tenemos el ejemplo de todas las virtudes. Yo te invito para que medites en la pasión y la muerte de Jesús y descubras las virtudes que Jesús nos enseña en su entrega por nosotros. Simplemente te menciono algunas virtudes que aprendemos de la pasión y la muerte de Jesús.

En primer lugar, el amor. Jesús nos enseña lo que es el amor. El amor es donación, es entrega, es sacrificio, es darse al otro. Es lo que Jesús hizo por nosotros en la cruz.

Otra virtud: la obediencia. Hoy en la segunda lectura, que es la carta a los Filipenses, San Pablo dice que Jesús fue obediente hasta la muerte y una muerte en la cruz. En este mundo donde hay tanta desobediencia, donde se pisotea la santa ley de Dios, contemplemos la obediencia de Jesús. Jesús va a la cruz obedeciendo al Padre. Y cuántas veces nosotros pisoteamos la ley de Dios.

En la cruz aprendemos lo que es la humildad. Jesús muere desnudo en la cruz. Dios, el Eterno, el Infinito, no solamente se hace hombre por nosotros y nace en un pesebre, en la humildad de un pesebre, sino que muere desnudo en la cruz. ¡Qué ejemplo de humildad que nos da el Señor!

Otra virtud: la mansedumbre. Jesús va a la cruz como un manso cordero llevado al matadero. Hoy la primera lectura, que es un pasaje de Isaías, nos presenta al Siervo de Yahvé, a ese Siervo de Dios que expía los pecados de su pueblo. Hermanos, contemplemos la pasión y la muerte de Jesús para imitar a Jesús.

Y termino. Cuarta palabra, cuarto tip: el gozo. Hermanos, les pregunto: ¿tenemos que estar alegres o tristes? ¡Alegres! Hoy la celebración es gozosa. No se preocupen aquellos que han llegado de repente un poquito tarde. Tienen que llegar temprano, pero al final, con una manguera voy a echar agua a todos. Pero tu preocupación no debe ser si me cayó o no me cayó el agua bendita. No se preocupen, afuera hay un rochabus. Tu preocupación tiene que ser vivir con Cristo, vivir en gracia, y así vas a estar alegre.

Hoy es una celebración gozosa. Hemos recibido la bendición al inicio. Hemos entrado cantando: "Hosanna al Hijo de David. Bendito el que viene en nombre del Señor". Nuestra fe gozosa y jubilosa porque nos sabemos amados por Jesús, perdonados por Jesús, acogidos por Jesús. Y al final de la Semana Santa tenemos la Vigilia Pascual, porque sabemos que la cruz no es lo definitivo. Hermanos, lo definitivo es la resurrección. Cristo ha vencido el pecado, ha vencido la muerte, ha vencido el mal a través de su cruz y resurrección.

Por eso yo te invito para que vivas con gozo estos días santos. Y qué mayor gozo que el acercarse al confesionario, confesarnos con sinceridad y escuchar: "Yo te absuelvo de tus pecados, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Vete en paz".

Pidámosle hoy a María Santísima, nuestra Madre, que nos ayude a vivir estos días santos con contrición, con gratitud, imitando a Jesús y con mucho gozo, porque el Señor siempre nos acoge. Él ha dado su vida por nosotros. Que así sea.