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Capitulo I. ¿Que es la economia?

Geografia Historia (Ciencias Sociales)24:57

Transcription

Ah, la palabra "economía" parece acorralarnos todos los días. La leemos en cientos de notas, la escuchamos en la televisión, se cuela en muchas de nuestras conversaciones. Sin embargo, ¿sabemos de qué hablamos cuando hablamos de economía? ¿Qué es la economía? [Música] Ah [Música] Ella es Mariela. Mariela decora en su casa los mates que ella misma vende en un puesto de la feria. Todas las mañanas carga su producción en el canasto de su bicicleta y pedalea las 35 cuadras que la separan de su puesto. Los mates que ella decora y vende son mercancías. Las mercancías forman parte de la economía. La decoración y la venta de los mates, que es su trabajo, la venta de sus mates le permite recuperar el dinero invertido y obtener un beneficio. El trabajo, la comercialización, el dinero, la inversión y el beneficio también forman parte de la economía.

La bicicleta de Mariela es su medio de transporte. El transporte es materia de la economía porque traslada a los trabajadores, las materias primas o las mercancías; conecta a los fabricantes con los consumidores. Pero la bicicleta de Mariela es asimismo un bien en el que interviene el trabajo humano en sus diversas formas e incluso en distintas partes del mundo: desde los trabajadores que fabrican los pedales, los que arman los cuadros, los neumáticos, o los empleados que se encargan de comercializarlo. La división del trabajo es objeto de estudio de la economía. Las calles por las que pasa Mariela, los semáforos en los que se detiene, la vereda donde estaciona su bicicleta han sido provistos por el Estado gracias a la recaudación de impuestos. La recaudación, los impuestos, la inversión del Estado forman parte de la economía. Como vemos, el mundo de la economía es muy amplio. Pero entonces… [Música]

Y la economía es el conjunto de actividades que realizamos al producir, distribuir y consumir los bienes y servicios necesarios para vivir. En los medios de comunicación y en nuestras conversaciones aparece con frecuencia la palabra "economía". La tapa de un diario nos dice que, según el ministro, la economía crecerá por sobre las expectativas. La radio afirma que la economía de Brasil es muy sólida. El panadero de la esquina condiciona la compra del nuevo horno a cómo vaya la economía. La palabra "economía" se refiere, en estos casos, a la economía nacional. Algunos de esos bienes y servicios necesarios para vivir se compran en el mercado y otros los provee gratuitamente el Estado gracias a la recaudación de impuestos. La economía nacional no está alejada de nuestra vida, sino que nos involucra siempre. Si, por ejemplo, el desempleo es alto, a muchos de nosotros se nos hará difícil conseguir trabajo, lo que implica que numerosas familias encontrarán dificultades para satisfacer sus necesidades más elementales: alimentarse, vestirse, comprar medicamentos y hasta útiles escolares. Los problemas de la economía nacional afectan de distinta manera a todos sus integrantes.

Producir todos estos bienes y servicios necesarios para vivir involucra el trabajo humano, y el trabajo humano siempre es realizado en sociedad. Hasta los bienes más simples que provienen directamente de la naturaleza necesitan la participación de manos humanas para poder ser consumidos por nosotros. Si podemos tomar un vaso de leche en el desayuno es porque en un tambo se ordeñó una vaca que alguien antes alimentó; luego ese producto se trasladó, se procesó, se colocó en sachets e incluso alguien fabricó el vaso en el cual lo servimos. A través del trabajo, el hombre se apropia de los materiales brindados por la naturaleza y los transforma en bienes útiles o valores de uso para satisfacer sus necesidades. Los bienes que se consideran elementales para asegurar nuestro sustento han cambiado a través del tiempo y, en su transformación, el hombre ha utilizado siempre instrumentos de trabajo dirigidos a facilitar su tarea. Eso nos lleva a averiguar cómo se ha garantizado la subsistencia a través de la historia. [Música]

Con el correr del tiempo, algunos pueblos van aprendiendo distintas técnicas productivas que les permiten, entre otras cosas, criar ganado, sembrar y cosechar cereales, fabricar piezas de cerámica y otros utensilios necesarios para vivir. Pasan de métodos pasivos como la recolección y la pesca a controlar directamente la producción, con el consiguiente aumento de los recursos naturales disponibles. Los pueblos se vuelven entonces sedentarios, se instalan en un lugar para poder cuidar sus cultivos y rebaños. Así se conforman las primeras aldeas. Los avances en el conocimiento técnico y en el desarrollo de la organización social van aumentando la productividad, es decir, el número de bienes producidos en la misma cantidad de tiempo de trabajo. Esto genera un excedente de producción permanente por sobre las necesidades de la comunidad. La aparición del excedente permite el desarrollo de las sociedades. Ya no es necesario que todos los integrantes de una sociedad se dediquen a la producción de los bienes imprescindibles para vivir. Esto da lugar al desarrollo de otras actividades socialmente necesarias: el arte, la ciencia, la filosofía. Al mismo tiempo, cuanto más prósperas van siendo las sociedades y se generan mayores riquezas, aumenta el deseo de dominar y utilizar esa riqueza para provecho personal. La propiedad social sobre los medios de producción es reemplazada entonces por la propiedad privada: el amo, dueño de la tierra y del esclavo, considerado un instrumento de trabajo, una herramienta más.

Junto con el excedente aparecen las clases sociales. Este es uno de los grandes temas de la economía. Las clases sociales son grupos humanos; cada uno de estos grupos en los que se divide la sociedad puede apropiarse del resultado del trabajo de otro, de acuerdo al lugar que ocupa en el régimen de producción. La apropiación de la riqueza sobrante, del excedente, genera conflictos entre las clases sociales que se traducen en continuas luchas a lo largo de la historia: obreros y capitalistas, señores y siervos, amos y esclavos. El grupo dominante busca reproducir las condiciones de vida vigentes, mientras que el grupo dominado lucha por que esa explotación se reduzca o desaparezca. Dependiendo de la clase social que tome las decisiones, este excedente podrá ser utilizado para construir pirámides, hacer la guerra, ser invertido en la creación de nuevas riquezas o para mejorar las condiciones de vida de las clases trabajadoras. Durante la época feudal, por ejemplo, la mayor parte del excedente es consumido en forma individual por las clases dominantes, los señores feudales, para sus lujos personales y no en forma productiva. En el sistema capitalista, en cambio, las empresas utilizan el excedente para renovar las máquinas, modernizar la empresa, adquirir materia prima y contratar trabajadores.

A medida que las sociedades se tornan más complejas y las actividades productivas se diversifican, se profundiza la división del trabajo y el comercio. Algunos individuos se abocarán al trabajo de los metales, otros al del cuero o al del barro. Lo que antes era una disposición personal para tal o cual técnica se convierte en una especialización, en un oficio. Con la especialización, cada integrante de la sociedad satisface parte de sus necesidades con sus propios productos. Surge la necesidad de intercambiar los bienes que cada uno produce y le sobran por los que les sobran a los otros. Aparece el comercio, inicialmente bajo la forma del trueque. Pero esta forma tiene un inconveniente: lo que una persona está dispuesta a intercambiar tiene que coincidir exactamente con lo que la otra quiere recibir y viceversa. El dinero resuelve este problema, ya que es aceptado por todos. En un primer momento, la sal, los cueros o los camellos reemplazan el dinero como forma de pago. Con el tiempo se adoptan los metales preciosos, pero en la actualidad utilizamos el papel moneda: rectángulos de papel con un número, respaldados por un Estado soberano. ¿Por qué un billete de 100 pesos argentinos vale efectivamente 100 pesos argentinos y todos nosotros lo entregamos y recibimos considerando que efectivamente su valor es de 100 pesos? Porque así lo establece el Estado argentino, y al emitirlos les otorga respaldo a nivel internacional. La moneda utilizada es el dólar, al igual que el dinero emitido por cualquier otro Estado nacional. Un billete de 100 dólares vale 100 dólares porque así lo establece el Estado estadounidense.

Todos estos cambios en las técnicas de producción y en la forma en la que los hombres han intercambiado los bienes para satisfacer sus necesidades han ido transformando el mundo, desde las primeras formas de organización social y, con él, las preguntas que los pensadores de su tiempo se han hecho en relación con la naturaleza y la vida en sociedad. Y tengo… [Música] …como debe organizarse la sociedad, cómo se debe distribuir la riqueza, por qué un producto se intercambia por otro en determinada proporción, no en otra. A través de los siglos, una multitud de pensadores, filósofos, profetas y sabios de diversas disciplinas se han hecho estas y otras preguntas. Pero a partir de los cambios vertiginosos que se producen en los siglos XV y XVI, en el terreno de las ideas y de las técnicas de producción, comienza a delinearse un campo común: el de la economía. Esta disciplina es la economía política, que no solo se propone entender por qué los hechos económicos ocurren de determinada manera, sino establecer cuáles son las políticas más adecuadas para lograr la prosperidad de la sociedad. [Música]

Una de las características distintivas de nuestra sociedad es que, para obtener la mayor parte de los bienes, debemos ir al mercado a conseguirlos pagando un precio. Cada vez son más los bienes y servicios que se compran y venden; todo tiene precio. Actividades que antes estaban confinadas al ámbito doméstico, como la cocina o la limpieza y el orden del hogar, hoy se compran y se venden. Para el capitalismo, los productos del trabajo humano no son solo valores de uso o bienes útiles, sino también valores de cambio; tienen un precio. Antes del régimen capitalista, la producción seguía las necesidades de la sociedad. Así ocurre tanto en los pueblos que recogen todavía su alimento como los que realizan actividades de agricultura y ganadería. El antiguo Egipto presenta rasgos económicos similares: los reyes o sacerdotes que centralizan los excedentes los utilizan para satisfacer sus propias necesidades o las de la comunidad, no con la venta como destino principal. Son economías productoras de bienes útiles o valores de uso. La producción no se realiza con el objeto último de la venta, es decir, los bienes no tienen, en general, la forma de mercancías; responden a las decisiones de un faraón, rey o señor feudal que decide qué se produce, cómo se produce y cómo se distribuye lo producido, de manera tal que se asegure la subsistencia de todos.

A partir del capitalismo, la producción y distribución de bienes y servicios se organiza por medio del mercado. Como siempre ha ocurrido, y mucho más que antes, en el capitalismo todos necesitamos del trabajo de los otros para vivir. Nadie se encarga de fabricar su propia ropa, elaborar sus alimentos ni darse clases de inglés. Asimismo, los individuos, como parte integrante de una comunidad, desarrollan una división de tareas para poder satisfacer sus necesidades de una forma más eficiente. Todos necesitamos del trabajo de los otros para vivir, pero la organización de esta actividad no es consciente. Cada integrante decide, en forma aislada y libre, qué va a producir, en qué cantidad y con qué características, y recién después va al mercado con su producción. No hay una organización del trabajo social que, partiendo de identificar las necesidades, organice las actividades para realizarlas como ocurría en las sociedades anteriores al régimen capitalista. En otras sociedades el intercambio existe, pero no es la forma general de organización de la actividad económica. Si dos comunidades cuentan con excedentes ocasionales de diferentes productos, se dan las condiciones para el cambio. En el capitalismo, sin embargo, nadie se encarga de preguntar: a ver, ¿qué necesitamos?, ¿cómo nos organizamos para producir esto que necesitamos?, ¿cuántos litros de leche?, ¿cuántos autos?, ¿cuántos medicamentos? Nada de esto ocurre. Nadie controla la distribución del trabajo entre las distintas ramas de la producción ni entre las empresas particulares. En el capitalismo, nadie da órdenes excepto el mercado. Cada productor puede producir tanto como quiera, y esta producción no se realiza de acuerdo a las necesidades sociales. Y tengo… [Música]

Mariela lleva al mercado los doscientos mates que con mucho esmero decoró porque estima venderlos en el puesto de la feria. Ella no sabe si tomó la decisión correcta. La cantidad de mates que compra y decora no depende de cuántas personas crea Mariela que los necesitan. Lo único que a ella le interesa es que a los turistas que visitan la feria les gusten los artículos que ella decora y, fundamentalmente, que dispongan del dinero para comprarlos. De no ser así, su emprendimiento correría el riesgo de sucumbir. En el sistema capitalista es muy difícil que coincidan la oferta y la demanda de los distintos bienes, entendida esta última no solo como una necesidad, sino como una disposición de dinero para comprar. Si Mariela compró y decoró más mates de los que pudo vender, habrá dilapidado trabajo social. La capacidad de trabajo de la sociedad que utilizó en los mates no vendidos fue desaprovechada; esa capacidad debería haberse destinado a otra actividad. En el régimen capitalista es frecuente que la producción sea superior a la demanda efectiva, es decir, que sobren muchos bienes, o que sea inferior a ella, es decir, que no alcancen. En las sociedades que organizan conscientemente la producción, como las primeras formas de organización social, este tiempo no habría sido mal gastado, sino que se habría asignado a priori a otra actividad. En el mercado, esto se revela a posteriori, una vez que los bienes ya fueron producidos. En el mercado no hay un acuerdo, un faraón o un señor feudal que diga qué hay que producir. El sistema capitalista es, por lo tanto, una forma particular de organizar el trabajo, distinta a las anteriores. [Música]

Pero entonces, ¿cómo funciona? ¿Cómo puede ser que un sistema en el que no se organiza la compatibilización de los recursos con las necesidades de la sociedad sea capaz de perdurar en el tiempo? Estas preguntas dieron inicio a la ciencia económica. Los economistas son una suerte de espectadores de sociedades que se transforman, con problemas económicos que se modifican. Lo que parece importante en ciertos momentos ya no lo es con el paso de los años. Por eso las teorías económicas suelen aparecer en un determinado contexto histórico: ¿cómo hacer para que crezca la riqueza?, ¿cómo se debe distribuir?, ¿cómo asegurar el bienestar de la población? Los problemas económicos varían con el paso del tiempo y entre los distintos países. Ciertos asuntos pueden ser considerados importantes en un país y totalmente ignorados en otros. Por eso la ciencia económica tiene, o debería tener, particularidades regionales o nacionales. El desarrollo del pensamiento económico depende, en consecuencia, de la existencia de ciertos problemas que la realidad histórica plantea. Así como un médico necesita hacer un diagnóstico para poder curar a un enfermo, la ciencia económica estudia el funcionamiento de la economía de una región, un país o el mundo para estar en mejores condiciones de resolver sus problemas económicos. [Música]

Los números de la economía parecen invadirlo todo. Sin embargo, la economía no tiene por objeto el estudio de los números; utiliza la matemática como una herramienta, pero le interesan las relaciones sociales. Porque la economía es una ciencia social, ya que las actividades de producción, distribución y consumo involucran relaciones entre los hombres y las mujeres que integran una sociedad. [Música] Y ah… En las ciencias naturales, las causas de cada fenómeno pueden aislarse en un laboratorio para comprobar las hipótesis formuladas. En cambio, en la economía, como en el resto de las ciencias sociales, las predicciones y los experimentos son mucho más complicados. La mirada del investigador y sus opiniones juegan un papel muy valioso. Y la importancia es aún mayor porque los análisis económicos derivan en recomendaciones sobre políticas para implementar, las que están muy influenciadas por los intereses económicos, políticos y sociales del profesional que las formula. Pueden beneficiar y perjudicar a distintos grupos sociales. Por eso es muy difícil llegar a consensos entre los economistas acerca de métodos de análisis, diagnósticos, soluciones. Las opiniones sobre los impactos de una política siempre implican un juicio de valor que compromete la ética de quien las emite. En general, las opiniones de los economistas están en sintonía con las escuelas económicas a las que pertenecen. Las escuelas económicas son grupos de pensadores y de teorías que comparten una misma visión general de los hechos. [Música] Están lideradas por ciertos autores consagrados como autoridades de la disciplina, cuyas contribuciones se transforman en punto de referencia obligado para sus discípulos. Cada escuela cuenta con un conjunto de rasgos distintivos y característicos, y representan, en forma consciente o no, ciertos intereses.

El pensamiento económico no evoluciona en el tiempo de manera lineal. Las nuevas teorías no reemplazan las anteriores, ni hay mejores teorías que desplacen otras peores. Muchas de las teorías económicas publicadas a lo largo de la historia podrían explicar los fenómenos económicos del presente. [Música] Por eso es tan valioso estudiar la historia del pensamiento económico, porque muchas de las ideas de los primeros investigadores están presentes, con innovaciones y rechazos, en las discusiones de hoy. [Música] Y tú… En esta serie sobre el pensamiento económico veremos cuáles han sido los principales problemas que abordó la economía a través de su historia; cuándo surgieron, por qué lo hicieron en ese momento histórico y no en otro, qué intereses estaban en juego en ese entonces, en qué se parecen esos momentos históricos a los nuestros y qué nos aportan para poder comprender las discusiones sobre la economía. [Música] I [Música]