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Como recordaréis, en polímas anteriores hemos definido lo que es la competencia digital docente. En resumen, y utilizando palabras de Durán, podemos considerarla como un conjunto de conocimientos, capacidades y actitudes necesarias para que un docente haga un uso efectivo de las tecnologías, desde diferentes vertientes: tecnológica, informacional, multimedia, comunicativa, colaborativa y ética, asumiendo criterios pedagógicos didácticos para una integración efectiva de las tecnologías en su experiencia docente y, en general, en cualquier situación educativa formal o no formal.
Para la adquisición de estas competencias digitales docentes, se han propuesto a nivel institucional, desde diferentes organizaciones, una serie de marcos competenciales que sugieren las competencias prioritarias en materia de tecnología en las cuales deben formarse los docentes, tanto independientemente de su nivel o etapa educativa. Estos marcos están diseñados para guiar y estructurar la formación continua en competencia digital docente.
De acuerdo con los análisis realizados por diferentes expertos, como puede ser L. Prendes, Cabero, Martínez, Ufarte, Lázaro, podemos considerar como los marcos más consolidados de competencia digital docente diferentes marcos, entre ellos: el marco de la Unión Europea de competencia digital docente, el marco de la de la de la ISTE, el marco de la UNESCO en competencia TIC para docentes o el marco común de competencia digital docente del Instituto Nacional de Tecnología Educativa y de Formación del Profesorado.
También hay otros marcos, como el marco de enseñanza digital del Reino Unido o las competencias para el desarrollo profesional docente del Ministerio de Educación de Colombia. Incluso hay otros marcos, como las competencias TIC para la profesión docente del Ministerio de Educación de Chile, que se van realizando desde el propio sistema educativo.
Estos marcos permiten reconocer la manera en que deben utilizar e integrar las tecnologías de la información y de la comunicación en la enseñanza, identificar cuáles son las necesidades formativas y proponer diferentes itinerarios formativos personalizados. Como señalaron, por ejemplo, Flores y Roy, estas guías deben ser fundamentales para garantizar una formación de calidad, actualizada en el uso de las TIC en la enseñanza.
Estos marcos, por el contrario, no solo sirven para decidir qué son las competencias, sino que también ofrecen recursos prácticos que ayuden a los docentes a autoevaluarse y formarse de manera continua. Los docentes pueden identificar sus fortalezas y sus áreas de mejora en cuanto a competencia digital y, sobre todo, acceder a una formación personalizada para mejorar su práctica educativa con el uso de las tecnologías.