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[Música] Bienvenida al Mamá Disruptiva Podcast. Este podcast existe para recordarte que eres más que solamente mamá. Aquí no solo hablamos de maternidad, hablamos de volver a ti sin culpa, sin juicios. El Mamá Disruptiva Podcast es ese lugar donde ambas dejamos de fingir y empezamos a construir una maternidad más real. Aquí te comparto reflexiones crudas y herramientas simples pero poderosas. Todo lo que te ayude a hacer clic mental y a reconectar contigo para diseñar una maternidad más alineada a tu esencia. Soy tu altavoz, la voz que valida lo que sientes y que muchas veces no te animas a decir. Quiero que te sientas vista, comprendida y libre de crear una vida en la que tú también importas. Esto es transformación, esto es tribu, esto es mamá disruptiva.
Hi, holi, mi gente. Yo soy su host Simone Eshwog, o más conocida en el mundo digital y más fácil de pronunciar Simo Rocks. Ustedes pueden decirme Simo con confianza. Y bueno, antes de empezar quiero saludarles a todas esas personas que ya me han escuchado desde antes, que me siguen desde la anterior temporada. También esas personas que me siguen desde mi anterior podcast, porque este no es mi primer podcast, y que han han seguido mi recorrido, les quiero mucho, les abrazo un montón, les agradezco por sus mensajitos, por todo el hermoso feedback que siempre he recibido de ustedes, por sus ideas de temas y por las conversaciones que se abren también gracias a a todo lo que pues me he atrevido a hablar, que ha sido bastante en la primera temporada, pero quería contarles que esta segunda temporada viene completamente distinta porque, bueno, el anterior la anterior temporada, les voy a confesar algo, cuando estaba estructurando cómo iba a ser el podcast, creo que una parte de mí tenía mucho miedo de ser esta mamá disruptiva, o sea, de ser disruptiva y hablar las plenas y decir las cosas y todo. Y siento que quizá una forma de ayudarme a hacerlo era invitando a gente. Obviamente tengo episodios en los que hablo sola, pero se me ocurrió esta excelente idea de que si topo un tema del cual no soy experta, pues iba a invitar a personas expertas en el tema para que podamos profundizar y de alguna forma creo que eso me daba bastante seguridad de poder abrirme y hablar de ciertas cosas que de otra forma no me hubiera atrevido y aún así sentí que no fui tan disruptiva como quise y creo que por eso esta segunda temporada para mí se viene mucho más real.
Decidí incluso hacerla sin video porque siento que cuando nos ponemos una cámara enfrente, aunque no queramos, estamos pensando en cómo nos vemos, en cómo actuamos, en si va a salir bien lo que digo, si necesito ver mis notas, no regreso a ver y me paralizo y es como nada de eso se siente muy real. Creo que también cuando solo escuchas a la persona y no la estás viendo, hay un distinto tipo de conexión, hay un distinto tipo de vulnerabilidad. Siento que el haberlo hecho ahora solamente por audio me va a permitir ser más libre y quizás sí ahora más disruptiva. Y también justamente por el tema con el que además voy a abrir, que me llevó a decidir que sea solo audio, es que uf, este último año ha sido el más duro de mi vida y se sentía superfalso sentarme frente a una cámara toda arreglada y toda feliz y como hablar de cosas que realmente han sido muy duras. Y por eso quise que esta temporada sea no solamente un lugar para ustedes, sino también para mí, en el cual yo pueda a través de esto verbalizar esos aprendizajes de una forma libre, descomplicada. Les cuento que incluso no estoy en mi oficina. Decidí instalarme aquí en mi cuarto para sentirme mucho más cómoda, para sentirme como en un lugar que es mi refugio. Yo amo mi habitación. Me encanta cuando a veces estoy con mis amigas que vienen a visitarme y nos quedamos charlando aquí. Es como es un lugar muy acogedor. Y quiero que sientas eso, que soy tu amiga, que estamos conversando de las cosas reales de la vida y que vamos a aprender de lo que vamos a conversar aquí. Así que dicho esto, ahora sí quiero pasar directamente a lo que quiero contarles en este episodio y es básicamente los tres aprendizajes más grandes que he tenido luto que en realidad sigo viviendo hasta hoy, de la partida de mi papá.
Wow, tuve que parar un momento porque realmente me puse a llorar inmediatamente. Uy, mi gente, creo que voy a tener que grabar el episodio un poco llorando porque no me lo esperaba. Apenas mencioné lo de mi papá, me puse a llorar y realmente creo que si vamos a ser reales, simplemente ya pues escúchenme un poco la voz del llanto, pero es que si no no voy a grabar. De repente seguía llorando y llorando y dije, "Aquí sigues llorando, vas a seguir llorando no más a grabar." Así que vamos a continuar como sea. Quiero contarte acerca del luto que he vivido por la partida de mi papá porque no fue solo un luto, fueron varios. Y lo que más me marcó no fue solo perder a mi papá, fue perder a muchas versiones de mí, fue perder a otras personas. Pero bueno, hoy no quiero realmente hablarte del dolor, quiero hablarte de lo que aprendí, porque cuando se cae todo es la perfecta oportunidad para una transformación. Y qué mejor que una transformación de una nueva versión tuya que es mejor que la anterior, qué mejor que decir que saliste de un luto triunfante y mejorada y potenciada, increíble y lista para comerte el mundo otra vez, en lugar de decir, "Wow, eso solo me destruyó, caí, estuve en un hueco profundo por demasiado tiempo y no sé, y victimizarte y arrastrar eso contigo y que no te permita efectivamente volar." Y dentro de este podcast lo que yo quiero es incentivarles a que sigan sus sueños, a que se acuerden de que no son solamente mamás, de que no solamente viven para sus hijos, de que hay muchas cosas por las que podemos levantarnos todos los días para que se acuerden de que hay muchos sueños todavía que queremos cumplir y que no vamos a dejar que la maternidad nos impida lograrlo, sino que sea justamente ese catalizador, esa fuerza para lograrlo. Y eso es lo que quiero con esto. Y por eso, aunque me cueste un poco, vamos a sacar lo mejor de este luto que, como les digo, sigo viviendo, pero que todos estos aprendizajes que he logrado instaurar en mi vida me han ayudado mucho para continuar con esto y ser simplemente cada vez mejor.
Antes de ir al primer punto, quiero contarles un poquito del contexto de mi relación con mi papá, cómo fue el momento en el que él falleció, para que ustedes puedan entender cómo llegamos a los aprendizajes de los que les voy a conversar. Y bueno, así me entienden un poquito más, porque con toda esta experiencia que viví, me di cuenta que ni las personas más cercanas a mí me entendían. Creo que ni yo misma era consciente de todo lo que se me venía o que me hubiera imaginado, ¿no? Porque bueno, les cuento, yo no tenía una mala relación con mi papá, pero sí tuve un papá no presente. Presente físicamente de ciertas formas, pero sobre todo emocionalmente cero presente. Cuando mis papás se conocieron y me tuvieron a mí, estaban casados, pero con personas distintas. Y es por eso que yo no tenía una relación muy cercana a mi papá, porque, bueno, él tenía como su familia, yo tenía mi familia, mi mamá después se separó, él nunca se separó, e mi mamá sí se separó, ella vivía en Alemania y yo tengo el apellido del papá de mis hermanos. Tampoco puedo decir que él era mi padrastro porque nunca hubo una relación ahí tampoco. En esas épocas tú podías ir al registro civil y decir, "Este es un hijo de matrimonio." Entonces, póngale el apellido. Y dijeron, "Okay." Entonces, no se necesitó ni la firma del papá de mis hermanos para que me pongan ese apellido, porque en un inicio mi papá no me reconoció. Eso es todo, es toda una historia. Ya, pero para que me entiendan un poquito, teníamos como siempre hubo esta brecha, era como que mi papá venía, nos visitaba, estaba aquí, pero realmente no había una relación como tal. Y además mi papá le pasaba a mi mamá con 14 años y para mí mi papá e era muy grande, era como mi abuelo, ¿ya? Y era como que había esta relación, no sé, como muy política de pues, "¿Cómo estás, hija? ¿Qué tal tu salud? E, ¿estás enterada de lo que pasa el mundo? Hablábamos de fútbol, que era algo que compartíamos y listo, chao, no había más. Entonces, era como no era una relación mala, pero realmente mi papá no estuvo en en mi vida para decirles que yo nunca hice ni un viaje con él. Siempre era como recibíamos la visita a mi papá aquí en la casa y y pare de contar, quizá en en momentos importantes de la vida como mi graduación o algo así, pues nos íbamos algún restaurante chévere a comer, pero realmente mi papá no estaba presente.
Entonces, obviamente, mientras crecía, yo siempre supe la verdad y como niña siempre pensé que era todo normal, hasta que claro, cuando empecé a crecer empecé a darme cuenta que tenía pues esta como herida de abandono y muchos temas que también pues uno ve reflejado en sus relaciones amorosas, ¿no es cierto? Y qué bueno, a la larga y y con la vida y las aguas y etcétera, era como que todo bien. Yo procesé muchísimas cosas. Yo a mi papá le perdoné un montón de cosas. Yo no consideraba ni considero que tengo problemas o traumas así eh densos, por decirlo así, con el tema de mi papá. Y de hecho, él falleció de 84 años. Creo que ya falleció en un punto en el que dices, bueno, vivió una vida larga, tuvo sus nietos, eh bisnietos también y demás y y claro, yo a pesar de que había lidiado con un montón de cosas del abandono y etcétera, etcétera, y consideraba que todo bien con mi papi, nunca me imaginé que el hecho de que fallezca iba a ser tan duro. O sea, les soy sincera. Y por eso digo, no luego no no podía juzgar a nadie que me entienda porque hasta yo pensé que tal vez cuando él se vaya no iba a ser tan dramático para mí porque realmente de alguna forma nunca estuvo. Entonces dije yo ya estoy acostumbrada a eso. O sea, como obviamente que seguro va a doler. O sea, estaba segura de que iba a tener algún tipo de impacto porque es mi papá, pero nunca me esperé que fuera como fue. O sea, fue horrible porque la primera herida que se volvió a abrir fue esta de abandono y se empezó a ver reflejada en todas las áreas de mi vida. Como mi papá tenía en su familia y yo al ser, digamos, una hija ilegítima y demás, yo nunca tuve realmente relación con con mi familia de parte de mi papá. Yo no pude invitar a pude invitar a una amiga a que me acompañe al velorio y me quedé 5 minutos ahí, me sentía super extraña. Yo no conocía a mis hermanos, conozco a uno, tengo cinco de parte de mi papá, conozco solamente a uno y por cosas de la vida, eso debería ser tema de podcast, creo. Pero me sentí muy incómoda, me sentí superm. No viví ese momento que supongo que se vive en los velorios, de que van, te abrazan, la gente está ahí para apoyarse entre ellos. Solo salí huyendo 5 minutos más tarde. Me sentí superm. Cuando llegué a mi casa le dije a mi mamá que me sentía superm porque pues no sé, siempre me dolió no haber tenido esta conexión con con mi familia paterna, pero ese día fue solo tan evidente que me dolía un montón. Incluso ella me dijo, "Bueno, pero siempre ha sido así. Dios mío. Ahí empezó todo, o sea, desde ahí empezaron todas estas, desde ahí empezó a derrumbarse un poco mi mundo porque en serio me empecé a sentir abandonada, sola en lo que estaba viviendo y realmente fue superduro y claro, mi la gente que me rodeaba, mis amigos, creo que todos siempre estuvieron tan acostumbrados a que yo pues no sé ni hable de mi papá, ni suba fotos con él, ni etcétera, que supongo que todos dijeron eron como que bueno, sí, chuta, se murió el papá de la simo, pero o sea, te mando un mensajito y todo bien, gracias. Pero empezó a pasar que, bueno, entendí por qué existen los velorios, entendí por qué eh pues bueno, creo que los velorios y est estos temas es más para las personas que perdieron al al ser amado que para el ser amado que ya está en otro plano, ¿no es cierto? Entonces empecé a ver toda esta falta que tenía de alguien que me entienda, que comparta mi dolor, que esté ahí para mí. Y claro, empecé a buscarlo en otras personas. Empecé a anhelar. Eh, esa niña herida eh empezó a querer anhelar mucho de otras personas y adivinen qué, no hubo tal. A ver, sí, sí, una parte en una parte sí que la gente que era más cercana a mí, mis amigos mucho, muchísimo más cercanos a mí empezaron a darse cuenta. Y aquí es en donde en realidad vamos al primer aprendizaje.
El primer aprendizaje es poner a las personas en el lugar que corresponde, porque lo que empezó a pasar en este momento es que las personas que sí estuvieron para mí, no es que yo no valoraba que estén ahí para mí, pero me hacía falta más, quería más. Y eso sí, de una de las amistades que yo tenía desde que era niña adolescente, que era esta amistad de toda la vida, que consideraba que su familia era como mi familia, pues recibí un mensaje. No vinieron a darme un abrazo, a estar conmigo, a verme, no. Ha pasado ya casi un año y realmente nunca los vi. Y ese fue el primer gran golpe que recibí después de obviamente que fallezca mi papá como el primer gran golpe, pero digamos todo lo que empezó a ramificarse porque la simo herida quería que que todo el mundo venga a verle sin ella pedir nada y como no decía nada y no pedía nada, pues nadie le nadie realmente le venía a ver y las pocas personas que sí estaban supercerca también a ratos como no sabían cómo apoyarme. del todo. Una de ellas que sí hasta ahora sigue s super cerca de mí. Sí, me hizo también ver eso, como tal vez hay otras personas que no están aquí, pero yo sí estoy para para ti aquí. Aquí estoy. Mírame, como que valora eso. Y claro, la cimo herida no podía, o sea, no podía ver eso. Pero, ¿qué pasó ahí? es que me empecé a dar cuenta que primero yo no entendía por qué me dolía tanto la partida de mi papá si nunca estuvo y ventajosamente sí decidí empezar casi inmediatamente un acompañamiento en terapia. Durante 6 meses fui a terapia todas las semanas sin fallar y eso me ayudó un montón porque ahí me di cuenta primero que mi papá era el amor de mi vida que nunca se sintió como el amor de mi vida y haberlo perdido fue como, "Wow, ahora sí de verdad nunca nunca se va a sentir como ese amor de mi vida ya falleció, ya no hay nada que hacer." Y y bueno, más que nada la niña herida otra vez sufriendo por ese amor que nunca pudo ser y que ahora sí ya no tendrá ninguna forma de ser, ¿verdad? Entonces, era algo que yo no me esperaba sentir y empecé a sentir este abandono en todas mis relaciones. Empecé a anhelar mucho de las otras de otras personas y empecé a querer llenar ese dolor y ese vacío con otras personas y me estaba hundiendo en un hueco profundo. La verdad, en un principio sí pasé superm, solo quería pasar acostada, llorando y estaba muy enojada, muy enojada con mi mamá, con con la gente que me rodeaba más cercana, porque sentía que no me estaban dando lo que yo necesitaba. Mi lenguaje del amor principal es el afecto físico y yo lo único que necesitaba era como muchos abrazos, mucha contención física. Mi mamá es el el lenguaje de amor de mi mamá son los actos de servicio, el lenguaje del amor de mi hijo son los regalos y ninguno realmente sabía cómo ayudarme en esos momentos y yo no tenía las fuerzas para pedir porque estaba así como super emperrada en en en pero es que como que queriendo exigir justicia pero sin hacer nada, o sea, queriendo que todos vengan a salvarme la vida y hacerme sentir mejor, pero sin que yo pida Nada, ¿no? Entonces creo que estoy cambiando de de aprendizaje. El primer aprendizaje era poner a las personas en en su lugar y creo que en realidad el primer aprendizaje fue entender que ya nada, que me tocaba vivir esto sola, que tenía que aprender a sostenerme sola. O tal vez sí están sí están relacionados, ya me dirán ustedes, pero creo que en ese momento en realidad y y en quien más era más fácil, digamos, eh proyectar mi enojo era en en esta amiga a la que yo esperaba, esperaba su abrazo, esperaba que venga a verme y cuando pasaron tres semanas y no venía, le reclamé y ella a la final, en resumidas cuentas, me dijo, "No te puedo dar la amistad que tú necesitas. as ahorita y me tocó aceptarlo y me tocó entender que realmente ella no iba a estar ahí y era superfácil estar enojada con ella. Luego fui entendiendo que a la final quizá ella tal vez estaba pasando los mejores momentos de su vida mientras yo estaba pasando los peores momentos de mi vida y no estábamos alineadas. Pero también me hizo analizar por un lado, realmente nuestra amistad de alguna forma ya desde hace algunos años venía como quebrándose, como que en algún punto yo sentía que si yo le hubiera vuelto a conocer a ella ya mayor, tal vez ni siquiera seríamos amigas porque éramos tan distintas en tantas cosas. Y gracias a empezar a analizar esta amistad, me di cuenta también mis errores y no solo como amiga, sino como persona para mí misma, porque me empecé a dar cuenta que estaba en esta relación en donde yo daba todo sin esperar nada a cambio, que creo que está bien. Pero también llega un punto en el que si estás en una relación así de de amistad, de pareja, tiene que haber una reciprocidad. Y yo solamente pensaba, si, bueno, ella normally elige su comodidad y hacer sus cosas y la la laá y si yo encajaba en esas cosas yendo, perfecto, pero si no ella no se incomodaba por mí y yo era supercciente de eso. De hecho, le dije, no. Y luego me di cuenta como que, bueno, pero eso es algo que tú has aceptado. Tú te has puesto en esa posición en la que todo está bien si no recibes nada o lo mínimo. Yo pensaba que en momentos así es cuando ella sí iba a estar, pero en realidad solo demostró lo que siempre estuvo ahí, que siempre fue así. Y yo esperaba cosas que no eran ni siquiera realistas. Entonces, me hizo analizar mucho la amistad, qué es la amistad, qué es una buena amistad y qué amiga realmente yo también estaba haciendo en ese momento, porque quizá en ese en ese punto estábamos en un momento en el que yo anhelaba mucho de ella, quería estar ahí, ella acababa de ser mamá, yo quería estar presente y y le ofrecía mi mi apoyo, mi ayuda, te voy a ver, te ayudo con tu hijo, tal y ella tiene mucho apoyo de su familia, niñeras, etcétera. y no me no me necesitaba, pero mientras tanto si tenía otra amiga que si me estaba necesitando, que no tenía apoyo y yo estaba como que desviviéndome o queriendo ser útil para una amiga que realmente no me necesitaba mientras había otra que sí me necesitaba. Entonces, me empecé a cuestionar también, ah, okay, todo lo que tú quieres exigir estás dando también. Y ahí empecé a darme cuenta muchas cosas, bueno, de mí misma, que fueron dolorosas también darme cuenta de estas cosas, porque dentro de mí era como, okay, estás exigiendo un montón de cosas que tal vez tú no estás dando de otras formas y nada, pues ahí como que las piezas empezaron a encajarse. Y eso me llevó a este gran aprendizaje de que a veces no se trata de poner a alguien en el lugar que se merece o el que le damos por la cantidad de tiempo que somos amigos y demás, sino en el lugar que ocupa en tu vida hoy. Y eso no significa odiar ni cerrar una amistad con rabia, por ejemplo, sino significa ser real y ver las cosas como son y decir, "Okay, tal vez realmente ya no estamos alineadas, realmente pensamos distinto. Realmente tu lugar en mi vida es este y no es dentro del círculo más cercano de amistades. Me duela lo que me duela, le duele a ella lo que le duela, estoy segura que el cariño se puede mantener ahí. Pero ese cariño no significa más que tuvimos una relación que impactó nuestras vidas, que seguro nos ha enseñado a ella y a mí muchísimas cosas que no nos imaginábamos, pero que si tenía que cerrarse o tener otro lugar también está bien y que más bien era momento de que yo empiece a darme cuenta quién debería estar en dónde y a quién le estoy dando prioridades que no deberían ser prioridades y viceversa. Así que aquí viene mi cuestionamiento para ti. Quiero invitarte a que observes qué vínculo tal vez sigues arrastrando por costumbre, por miedo o por culpa o por lo que sea. Puede ser amistades, puede ser relaciones románticas, ¿no es cierto? Se me ocurren, por ejemplo, mamás que están en relaciones amorosas que ya no tienen sentido, pero que solo están juntos por los hijos, ¿no es cierto? Piensa realmente a quién necesitas poner en otro lugar dentro de tu vida hoy para poder verte a ti con más claridad y para que tú también empieces a evolucionar y transformarte en una mejor persona. Porque en realidad, a pesar de que fue superdoloroso el momento en que cerré este ciclo y que decidí que realmente, okay, ahí quedó la amistad, abrí un espacio gigante para darme cuenta de muchísimas cosas y sobre todo para abrir espacio a otras personas que sí estaban alineadas conmigo en ese momento.
Lo que me lleva en realidad a también ver otro aprendizaje muy grande que estuve implementándolo todo ese tiempo y es porque antes yo yo siempre hablo de este libro de los cuatro acuerdos. Uno de los acuerdos es no tomarse las cosas personales y hasta ese punto dice, "Sí, es que no hay que tomarse las cosas personales." Uy, pero cuando me pasó esto, me costó la vida. Me costó la vida no tomarme las cosas de forma personal. Y el trabajar esto me ayudó justamente a poner a las personas en el lugar que les corresponde, porque al tal vez entenderles a ellos, por más duro que sea, porque claro, una parte de mí decía, "No, es que yo soy la dolida, yo est, o sea, siempre era una lucha interna, ¿no? entre esta Simo, ya más madura, más consciente, que se daba cuenta de cosas, pero que al mismo tiempo estaba ahí trabajándolo con la niña que estaba superenojada, supermolesta, quería todo sin pedir nada, etcétera. Y era como un, a ver, si no me tomo las cosas de forma personal y empiezo a entender al otro, me doy cuenta que cada quien tiene sus cosas que está lidiando, cada quien tiene sus problemas, sus líos y sus cosas. Y este es el tuyo y tú eres la que tiene que vivir esto y tú eres la que tiene que aprender a sostenerte sola. Sí. Sí. Aprendiendo también a pedir y a apoyarse en las personas que realmente sabes que van a estar ahí. Creo que también se requiere mucho coraje para pedir ayuda, para pedir apoyo y ser vulnerable y decir, "Por favor, ayúdame." Sí, pero a la final creo que el trabajo igual de desarrollo personal, el base, el que te ayuda en todo, es poder aprender a sostenerte, a mirar hacia adentro y a llenar desde adentro ese vacío. Yo de hecho lo hablaba en terapia porque yo cuando él me preguntaba, "¿Dónde lo sientes?" dice, "Siento ese vacío en el pecho." Y gracias a este trabajo que he venido haciendo, ese vacío ya casi no se siente. A veces sí se activa, por supuesto que sí, pero gracias a hacer todo esto, que ya les voy a contar más cosas, ha sido cada vez más fácil sostenerme, ha sido cada vez más fácil no tomarse las cosas de forma personal, entender que hay amistades que funcionan distintas, que son distintas, que no puedes tampoco esperar todo de una sola persona. Y nuevamente que lo más importante es aprender a poner a las personas en el lugar que corresponde. Así que aprendí a sostenerme sola y aunque me parecía cruel, fue el regalo más poderoso de ese dolor.
Y esto me lleva al segundo punto, que son los lutos invisibles de la maternidad. Eso es así. Es como lo he nombrado, porque me di cuenta que una vez que abres la puerta del duelo te das cuenta de que no solo lloras por una muerte. En mi caso, yo siento que ni siquiera lloraba porque mi papá no está. Digamos, me imagino que hay personas que en su propio luto, cada luto es distinto, extrañan mucho a la persona, extrañan verlo, recordar los momentos. Yo toda la vida le extrañé a mi papá. Entonces, mi luto fue distinto en en ese en ese momento, pero creo que lo que uno vive en un luto o lo que lloras en esos momentos, lloras lo que no pudo ser, lloras en el caso de la maternidad, por ejemplo, una vez que te conviertes en mamá, a veces ni nos damos cuenta de esto, pero tienes muchas cosas por las que llorar y por las que hacer luto. cuerpo que tenías, la libertad de decidir por ti, los espacios mentales que ahora ya no existen, esa versión tuya que ya no está. En estos momentos también estoy segura que hemos perdido personas o que nos hemos alejado de personas. Yo cuando me convertí en mamá estaba en una relación muy tóxica, entonces me alejé mucho de las personas que me pudieron haber ayudado mucho ese momento o no quise escuchar lo que estas personas tenían que decirme. Entonces estaba viviendo un montón de lutos de las cuales ni siquiera era consciente. Y creo que este aprendizaje que he vivido con el luto de mi papá, podemos tomarlo para cualquier otra área, en este caso de la maternidad, que ni siquiera hemos sido conscientes de. Por ejemplo, para mí creo que uno de los lutos que no me había dado cuenta que vivía era el realmente no ya no tener, o sea, a ver, por ejemplo, mi grupo de la universidad nos hemos mantenido superunidas, pero no todas son mamás y de las no todas son mamás y de las que sí son mamás no viven aquí. Entonces yo no me daba cuenta que yo por muchos años he vivido un luto de no tener este grupo de amigas que son mamás, que me entienden de una forma distinta. De hecho, también creo que de ahí nace mucho el querer crear esta comunidad de mamás disruptivas, de crear este podcast para encontrarme y alinearme con otras personas que piensan igual a mí. Pero creo que estos lutos que nos persiguen y y que no hacemos conscientes hacen que carguemos una herida que sí podemos sanar, aprendiendo a sostenernos solas. Cuando aprendes de eso es hermoso porque una vez que te aprendes a sostener más sola, ya no esperas que otras personas te salven, ya no estás yendo hacia las relaciones o hacia los vínculos desde la necesidad, sino desde el estoy llena y podemos compartir esto duro que estamos viviendo sin drenarnos la una a la otra, por ejemplo. Así que la idea de este segundo punto es invitarte a que nombres sin culpa lo que has perdido como mamá. O quizá en otras áreas de tu vida, por ejemplo, al ser emprendedora, a mí también me tocó vivir muchos lutos. E en la época en la que yo emprendí, intenté muchas cosas y una de esas fue hacer redes de mercadeo, ¿no? El network marketing, que en realidad es un modelo de negocio bien estigmatizado, se cree que son las pirámides y cosas y bueno, era bien denso vivir ese mundo del emprendimiento. Ahí también perdí gente. O sea, hay tantos distintos tipos de luto que vivimos y atravesamos y creo que es hermoso poder darnos cuenta que si aprendemos a sostenernos, vivir estos lutos se vuelve poder se vuelve un gran aprendizaje. Podemos poner a las personas en el lugar que les corresponde y a nosotros darnos también ese espacio en el que podemos realmente transformarnos, crecer, conocernos más y volvernos más poderosas.
Lo cual me lleva al último aprendizaje. Y este tercer punto es que hay mucha luz en esa oscuridad. ¿Les ha pasado que hay veces que quieren trabajar algo que han visto en terapia o que han leído en un libro y demás y dices, "Bueno, pero cómo hago esto? Por ejemplo, quiero liberarme, quiero cambiar y ser distinta." Pero para hacer eso a veces hay que liberar emociones y a veces ni siquiera identificamos la emoción que hay que liberar. No sé si me explico, pero lo que me di cuenta con esto es que si yo no vivía este luto, este dolor profundo, si no se activaban todas esas heridas, yo no hubiera sido consciente de lo que tenía que trabajar. Porque hasta que no lo estás viviendo en ese momento, ¿cómo? O sea, hasta que no, ¿cómo lo sientes? ¿Cómo hasta no hacer consciente lo inconsciente? No podemos trabajarlo. Entonces, era hermoso pasar estos periodos. Bueno, no era hermoso pasar los periodos de de oscuridad. Lo que era hermoso es darme cuenta dentro de estos periodos de oscuridad los hermosos aprendizajes que venían después. Lo increíble que era hacer estos clics mentales de decir, "Ah, es que esto es lo que me pasa y así es como puedo solucionarlo. Hay que trabajarlo, es duro, sí, pero ahora veo el camino, veo hacia dónde ir. No es solo estoy hundiéndome aquí en mi miseria y estoy viviendo porque no es un realmente ponerle nombre y apellido legítimo al dolor, a la herida, a lo que hay que trabajar, verlo de frente y poder atravesarlo. Creo que el aprendizaje aquí es que ser consciente no hace el dolor menos duro, pero te vuelve más capaz de decidir qué haces con él. Y las herramientas que yo te recomendaría para poner esto en práctica es observar tus patrones sin juicio. Mamás, aquí vamos a hablar mucho de hacer las cosas ya sin culpa. Creo que para poder liberarnos mucho de esta culpa es aprender a vernos con compasión desde afuera, porque hemos hecho lo mejor que hemos podido con las herramientas que tenemos y el nivel de conciencia que tenemos. Y la única forma de trabajar de una forma más consciente de esto es realmente también decir, "Okay, voy a verme, voy a analizarme, pero no, no me voy a culpar, no me voy a juzgar." Así que observa tus patrones sin juicio. Después también identifica cuándo estás huyendo y cuándo estás eligiendo. Yo, por ejemplo, últimamente he aprendido a identificar esos momentos en los que me siento superm y realmente ya no me basta solo sentarme conmigo misma y meditar, sino que necesito pedir a las personas que me quieren que me den un abrazo, que me permitan llorar en sus en sus brazos, que me permitan ser un momento y que y que me ayuden a sostenerme ese momento en lugar de ignorar todo, salir corriendo, irme a tomar algo con mis amigas, hacer cualquier cosa que sea huir, tapar. y luego darte cuenta de esos momentos en los que, okay, necesito ser sostenida, puede ser por mí misma, puedo necesitar ayuda. De hecho, hay hay veces que creo que se complementan. Una vez que logras pedir ayuda y te dan ese abrazo y te das cuenta que no estás tan solo como tan sola como pensabas, es más fácil luego también ya sentarse con uno mismo, a sentir tal vez esa incomodidad, a sentir esa incomodidad y poder soltarla. Así que yo creo que mi frase para cerrar este episodio es que la oscuridad no es el fin, es el espejo que te muestra lo que ya no puedes seguir ignorando. Si estás atravesando un luto, el que sea físico, emocional, invisible, recuerda, hay mucha luz detrás de esa oscuridad. Sin atravesar esa oscuridad, no podemos identificar lo que podemos cambiar. Y yo estoy aquí para eso, para recordarte que sí puedes, incluso cuando no sabes cómo, puedes apoyarte en quienes realmente van a estar ahí para ti y puedes aprender a sostenerte sola para que luego cuando estés llenita por dentro con todo lo que te has dado y con todo lo que has trabajado, puedes transformarte, brillar y crear vínculos y relaciones desde la abundancia y no desde la necesidad. Gracias por estar aquí. Gracias por darte este espacio. Nos escuchamos en el próximo episodio de Mamá Disruptiva. Bye.