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Cuando empezamos a meditar, es inevitable que lo que tienes guardado va a salir para afuera. Y déjame decirte que esa es la única forma de cambiar. La única forma de hacer cambios reales es que tú enfrentes tu dolor.
Estamos acostumbrados a escaparnos o a deprimirnos, metiéndonos en el dolor sin saber qué hacer con él. Ninguno de los dos es el camino que les estamos sugiriendo. El camino de meditar te va a ayudar a sentir lo que realmente te pasa, ese dolor que tienes guardado en relación a lo que estamos trabajando, y te va a permitir tomar distancia.
Normalmente no puedes salir del círculo de apego a lo que sientes, y esto es una de las principales obstáculos que tenemos: el apegarnos a nuestras emociones sin poder mirarlas y decir, "Mi mente está reaccionando." Entonces, esto es la clave para cambiar.
El primer pasito es trabajar en uno mismo. El primer paso es reconocer lo que a ti te pasa. El primer paso es reconocer lo que tú sientes. El primer paso es reconocer lo que tú necesitas. El primer paso es reconocer la rabia que tienes guardada, el enojo que tienes guardado dentro. El primer paso es reconocer la tristeza que tienes guardada dentro.
Sin ese reconocimiento, todo esto que estamos diciendo va a ser un proceso intelectual. Y lo intelectual que no pasa por tu cuerpo, por tus emociones, no te va a hacer cambiar. Es como leer un libro o escuchar una teoría. Uno cambia porque uno lo experimenta adentro de uno. Eso que estás leyendo o te están diciendo que te puede pasar o qué te pasa, cuando lo llevas a ti, lo experimentas y ahí puedes hacer el cambio.
Puedes hacer el cambio porque el error y el dolor radica en nuestro hábito, en la forma en que estamos enfrentando una situación. No hay nada que uno no pueda trascender, no hay nada que uno no pueda elevarse por encima de. El problema es la relación que tenemos con nosotros mismos y nuestra mente. Y esto es la clave de todas nuestras relaciones.
Primero, el trabajar con nosotros mismos nos va a dar la posibilidad de hablar, de comunicarnos con honestidad, con verdad, y no dejar que el ego, nuestros fantasmas del pasado, hagan su juego, que es lo que nos mete en el hoyo una y otra vez: la honestidad que tenemos con nosotros mismos. Y eso es la meditación.
La verdadera transformación comienza cuando empiezo a tener una disciplina conmigo mismo, donde me estudio a mí mismo. ¿Qué es lo que deteriora una relación? La relación de pareja se puede convertir en la experiencia más que nos acerca más a nuestra alma y nos hace enamorarnos de nosotros mismos y entender qué es el amor verdadero.
El amor verdadero que tanto hablamos, manoseándolo esa palabra, porque en realidad decimos "te amo, te amo". Pero en realidad estamos diciendo muchas cosas más. Estamos diciendo, "Ámame, completame" o "Contigo me completo". Sí, es verdad, pero siempre y cuando ese amor está primero dentro tuyo. Ese amor a tus sombras, ese amor a tus heridas. No es solo "me amo, me amo" con el ego, que es como el discurso actual del amor propio. Amarse uno mismo significa ver, amar y llegar a agradecer tus heridas y renacer de ellas. Ahí encuentras ese amor verdadero, y solo quien lo hace con uno mismo lo puede hacer en una relación. Si no, esas heridas van a ser tus enemigos más grandes. Las heridas de abandono y de no sentirnos amados se convierten en tus fantasmas.
Bueno, lo primero es entender que una relación es orgánica. ¿Qué significa esto? Que requiere abono, requiere que la cuides, que le pongas agua, que la riegues, que saques las malezas, como cuando uno hace crecer una planta. Es orgánica. Si no la nutres como una planta, se seca. Y eso significa que tienes que estar alerta de cuándo están saliendo las malezas y sacarlas a tiempo. Una relación es orgánica, necesita la nutrición constante.
Para que no se acumulen esas malezas, lo más importante es detectar la negatividad que se empieza a acumular en la vida personal. Cuando tú permites que la negatividad, tu propia negatividad, se empiece a acumular, cuando empiezas a tirarte a ti mismo, a ti misma para abajo, estoy hablando de tu relación personal contigo. Cuando me dejo abatir, me dejo caer en la frustración, depresión, fracaso (entre comillas), esa palabra que no está en el vocabulario espiritual. Cuando todo eso empieza a acumularse en tu mente, empiezas a reprogramar tu subconsciente y empiezas a llenarte de una capa negra, literalmente de negatividad, que te hace olvidar quién eres tú.
Cuando en nuestra vida nos ha tocado vivir circunstancias donde nos hemos sentido no amados, rechazados, empezamos a crear corazas, literalmente, que vamos poniendo en nuestro corazón, mecanismos de defensa de nuestra identidad. Empezamos a crear una identidad falsa y al pasar el tiempo terminamos creyendo que somos eso. Desde que somos niños lo empezamos a hacer y nuestro ser verdadero está ahí debajo. Y puede ser que si la crisis te golpea, te des cuenta y puedas sacar esas corazas y toda esa falsedad. Pero la mayoría de la gente se empieza a creer que es esas corazas y esa personalidad que creaste. Empiezas a pensar que eres eso y te olvidas de lo que realmente eres. Te olvidas de lo que sentías, de ese ser que está ahí adentro de tu corazón. Y nos llenamos de corazas, de mecanismos, de defensas, de límites que hemos puesto para no ser heridos, y esos después empiezan a aflorar en la relación.
Lo que estoy diciendo, sin perderme ahora con el punto, es que tenemos que ser capaces de darnos cuenta cuando la negatividad empieza a acumularse, cuando empiezas a acumular el malestar, la mala comunicación, las heridas que empieza a suceder, y ser capaces de cortarlo en el momento.
La primera ley es que en una pareja no acumules lo que te molesta, como en cualquier relación, y te tomes el tiempo para meditar en cómo lo vas a decir. Uno de los problemas más importantes en la relación de pareja es que uno dice lo que quiere decir en vez de decir lo que tiene que decir. Esto es uno de los problemas más grandes en la relación de pareja. Uno dice lo que quiere decir en vez de decir lo que tiene que decir.
El ego nos dice, nos hace hacer, nos hace decir muchas cosas. Decimos cosas para herir a la otra persona. Decimos cosas para ganar la conversación, para quién tiene la razón. Y eso es lo que crea más y más separación, más diferencia. Entonces, como nunca discutas por tomar el control, siempre hazlo para llegar a la claridad. No te olvides, esta es una regla sagrada de las relaciones, porque la mente del ego, el ego lo que hace es siempre va a querer tener la razón. ¿Quién tiene la razón? Y en eso puedo pasar por la sensibilidad de mi pareja, atacar sus heridas más profundas y decirle exactamente dónde yo sé que le va a herir para ganar la conversación.
Entonces, la frase es: "No digas lo que quieres decir, di lo que tienes que decir." ¿Y por qué digo esto? Porque el propósito siempre, siempre tenemos que ser capaces de darnos cuenta cuando nuestro ego se nos está pasando de la raya y estoy perdiendo el control, estoy diciendo lo que no tengo que decir, que irreparablemente puede dañar o causar mucho dolor y una situación que va a costar reparar. Entonces, ahí está la clave.
Y para eso, ¿sabes qué es lo mejor? Para no ser hirientes y hablar desde el ego en la relación de pareja. Adivina: meditar. De nuevo lo vuelvo a decir, los que tienen la experiencia lo van a saber. Meditar, ¿sabes lo que hace? Es químico. Cuando tú meditas unos minutos en la mañana, haces un tipo de respiración, vas a cambiar la química cerebral y todo el día vas a andar relajado, consciente, vas a andar con tranquilidad. Cuando no meditamos, todo el tiempo estamos en estado de alerta y cualquier cosa nos aprieta los botones. Si no aprendes a reciclarte todos los días y a vaciar tu negatividad, inevitablemente vas a terminar diciendo lo que no quieres decir. Y hay un dicho que dice: "Una palabra maldita es más fuerte que una daga." el efecto que puede tener.
Entonces, siempre toda palabra que digas tiene que ser para construir, no para destruir. Otra regla de la comunicación: tu palabra tiene que ser para construir, no para destruir. La comunicación es la cosa más sagrada que tenemos en la vida. No hay nada, nada más poderoso, nada más sagrado que la comunicación. ¿Sabes por qué? Porque es lo que nos diferencia como seres humanos del reino animal. De otra forma no hay ninguna diferencia. Bueno, nosotros podemos escoger por sobre nuestros instintos.
Cuando un alma está teniendo la experiencia de ser un animal, está aprendiendo de la ley del instinto. No puede salirse de ahí. Pero nosotros somos seres humanos y la única cosa que nos diferencia es que podemos potencialmente decidir cómo actuamos. Los animales no pueden. Nosotros sí podemos. Si a un animal tú le pegas o lo empujas, te va a hacer. Un ser humano puede observarlo y decir: "A ver, ¿qué pasa? Te puedo hablar de otra forma." Esa es la diferencia. Eso es lo que nos hace humanos. Nosotros podemos actuar más allá del impulso del instinto. Nosotros podemos escoger. Eso es lo que nos hace humanos. No se olviden. Tenemos conciencia, somos conscientes, podemos escoger.
La comunicación es, no tengo palabras para decir lo importante que es, lo poderosa que es para crear armonía. La clave de la armonía humana es la comunicación. Pero antes de eso, en una relación, tú tienes que mantener la buena voluntad adentro y la intención correcta. Si tú no tienes la intención correcta de "yo quiero crear armonía" y la mantienes a pesar de todo, a pesar de todos los problemas que surjan, si tú mantienes tu intención, las cosas van a caminar hacia la armonía. Si dentro de ti ya no hay intención, no hay cómo lo vayas, lo vas a salvar la relación, el poder de mantener tu intención clara.
Entonces, la pregunta es: a pesar de todo, mi intención, mi voluntad está ahí detrás de todo lo que estoy viviendo? Todo tiene caminos de salida. Cuando hay un conflicto significa que hay una solución. Cuando hay una pregunta hay una respuesta. Siempre. Todo lo que existe tiene una polaridad. No te olvides de esto. Cuando estamos en medio y sentimos que no hay salida, siempre hay salida. El problema es que nuestras emociones negativas, que las acumulamos en nuestro subconsciente, nuestro cuerpo, nos nublan la claridad. No podemos pensar bien cuál es la solución para tener la mente clara y las emociones sin estrés, liberar la negatividad: meditar.
Cada relación de pareja que has tenido a lo largo de tu vida ha sido ya planeada y organizada al nivel del alma entre tú y esas personas. Y el propósito de esos encuentros es ayudarse mutuamente a crecer en la experiencia del amor propio y el amor hacia la vida. Cuando tú comprendes la realidad desde esa perspectiva, vas a vivir las relaciones con menos dolor, con menos apego y con mayor gratitud.
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