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Filosofía medieval

El cerebro en la cubeta11:59

Transcription

Hola, ¿qué tal? Soy Luis Édgar. En esta ocasión haremos un resumen de lo que fue la filosofía medieval.

En las entregas anteriores, que puedes revisar en la lista de vídeos enlazados a este, vimos cómo en Grecia surgió la filosofía occidental, continuando su legado en Roma y extendiéndose por otras zonas del mundo. Al final de la Edad Antigua, en la época del misticismo, vimos cómo el surgimiento del cristianismo marcó un nuevo rumbo para la filosofía, dándole un carácter religioso y orientando todos sus esfuerzos hacia el entendimiento de Dios.

Hay que recalcar, el cristianismo no fue la única influencia. Otras corrientes como la árabe y la judía también se embarcaron en esta tarea de la búsqueda de Dios, sustentada en los razonamientos iniciados por los filósofos griegos, en especial los de Platón, que con su teoría de que el conocimiento reside en el mundo de las ideas y de la inmortalidad del alma, resultaría ideal para sustentar esta tarea que emprendían de la racionalización de la Deidad suprema. Por otro lado, las corrientes escépticas, que afirmaban que nada puede ser conocido realmente, desvirtuando el poder de la razón, también aportarían para dejar a la fe como la única luz al final del túnel.

El inicio. La filosofía medieval toma como base al escepticismo, el misticismo oriental y el neoplatonismo. Trató de refutar a su vez a las demás corrientes filosóficas griegas clásicas, puesto que las creían contrarias a sus creencias, como por ejemplo, aquellas que pusieran en duda la inmortalidad del alma. Muchos textos de la época griega se perdieron debido a esta situación, por lo que jamás los conoceremos, siendo muchos de ellos destruidos para proteger el sistema de fe que surgía.

En la filosofía medieval, con un periodo de duración de 1000 años, todos los esfuerzos se centrarían en torno al entendimiento de Dios y su relación con el ser humano, siendo casi en su totalidad todos sus exponentes clérigos, monjes y sacerdotes, ya que prácticamente toda la cultura se centró alrededor de los monasterios y centros religiosos. Recordemos que esta época fue llamada oscurantismo, precisamente por el poco acceso a la cultura que tuvo la población en general.

Se identifican dos periodos en esta época: la patrística, desarrollada con los inicios del cristianismo gracias a los Padres de la Iglesia en Occidente hasta el año 536 y en el Oriente hasta el 749. El otro periodo es la escolástica, que es propiamente la filosofía de la Edad Media. Este comienza en el siglo IX y perdura hasta aproximadamente el siglo XVI.

Empecemos revisando la etapa patrística. Ésta se llama así porque es la que corresponde a los Padres de la Iglesia. Se desarrolló para elaborar dogmas cristianos que defendieron a la Iglesia de la filosofía griega que ellos consideraban herética. Esta actitud de defensa se la llamó apología, siendo sus representantes los apologistas. Todo esto a pesar de que la misma filosofía griega es usada como herramienta para formular la doctrina cristiana. Desde este momento y durante toda la Edad Media, la filosofía quedará relegada a la teología o incluso se confundirá con esta.

Los padres apologistas son los que se dedican a defender el naciente cristianismo. Entre esos están Justino, Ireneo y Tertuliano. Ellos fueron los que crearon la síntesis del pensamiento cristiano, entendido desde sus bases platónicas, es decir, bajo la influencia de la filosofía de Platón con la teoría de las ideas, un mundo más allá del material y el alma inmortal.

Es aquí donde aparece en escena Agustín de Hipona, nacido en el año 354, volviéndose sacerdote en el 395 y consagrado finalmente obispo de Hipona. El bueno de Agustín trata de conocer la verdad, considerando que el origen de filosofar parte del deseo de la felicidad, y para él, quien da la verdadera felicidad es la religión cristiana. Como considera, basado en el escepticismo, que el razonamiento por sí mismo no puede llegar a la verdad, él establece una relación entre la racionalidad y la fe con la idea de que sólo en el interior de la propia persona se encuentra la verdad. Por eso se concentra en el estudio del interior del ser humano.

En su período escéptico, que lo lleva a dudar de todo, igual que lo haría René Descartes siglos más tarde, llega a una conclusión: ésta es que el testimonio de su propia conciencia le daba certeza de que él existía. Decía que incluso si se equivoca, a esa equivocación quería decir que existía, ya que la equivocación debía tener un origen que era él. A que no te está ahí el cerebro, con esto solo piensa un momento, podría probar que existes.

Agustín decía que la verdad no proviene de los sentidos, pero tampoco la inteligencia puede producirla, porque ésta sólo es capaz de reconocerla, no de encontrarla. Por lo tanto, la fuente de las verdades debe estar en Dios, que ilumina la inteligencia para que encuentre las verdades que superan a los sentidos. Es la famosa teoría de la iluminación. ¿Has oído la expresión "Dios, ilumíname"? Para Agustín, la existencia de Dios es tan clara que basta con una sencilla reflexión para percatarse de ella. Basado en Platón, dice que las verdades eternas e inmutables se hallan con la inteligencia, y si son eternas e inmutables, su fuente debe ser alguien eterno e inmutable, es decir, Dios. Agustín asegura que se conoce mejor a Dios callando que tratando de explicarlo.

En cuanto al mundo, afirma que éste fue creado de la nada en un acto libre y voluntario de Dios, con un carácter evolutivo desde un estado de confusión que poco a poco se fue organizando. Así no rechaza la acción creadora de Dios, la evolutiva de la materia. Igual que Platón, Agustín concibe al ser humano compuesto de cuerpo y alma, pero el alma tiene preeminencia sobre el cuerpo. El alma para él es una sustancia espiritual inmortal que conoce y quiere, ejecutando actos no materiales. Sin embargo, no toma una posición respecto al origen de ésta, ubicándose entre el creacionismo, que considera que el alma es creada por Dios en el momento de la concepción, y el traducianismo, que dice que el alma es transmitida por los padres igual que el cuerpo.

Y esto es muy interesante. Tómate un momento y piensa: ¿Crees que existe el alma? Si es así, ¿cómo crees que es? ¿De qué está hecha? ¿Cuál es su función? ¿Crees que el alma es mortal o inmortal? ¿Crees que el alma es heredada de los padres, o crees que Dios la crea al momento que somos concebidos, o al momento de nacer? O quizás piensas que el alma existe previamente en algún lugar y es colocada en nuestro cuerpo cuando nacemos. Ahí tienes algo que no te dejará dormir esta noche.

Por ahora, sigamos. Es momento de hablar de la escolástica. A medida que los pueblos bárbaros van abarcando más territorio, la estructura de la cultura dejada por los romanos se va perdiendo y la patrística va disminuyendo su vitalidad. Baja la creación filosófica, la cultura empieza a agruparse sólo alrededor de iglesias y monasterios, y prácticamente son sólo los eclesiásticos los que conocen de la filosofía, con cánones resultantes de la prohibición de la filosofía griega que consideraban anticristiana. Durante este tiempo, los sabios, todos clérigos, se ocupan más de recoger el conocimiento en enciclopedias que producir nueva filosofía.

Pero este período estéril se cierra con el llamado Renacimiento Carolingio. Los siglos VIII y IX se caracterizan por la concentración de las fuerzas sobrevivientes del mundo antiguo: el Imperio Carolingio en Occidente y los árabes en Oriente. Ambos hicieron posible un renacimiento de la cultura. Y es que Carlomagno, rey de los francos, necesitaba gente con cultura para que administrara bien su reino, por lo que promovió las escuelas, surgiendo escuelas oficiales del Estado y los monasterios como centros de enseñanza. De la creación de estas escuelas es que proviene el nombre de escolástica.

Esta filosofía y teología tiene el fin de comprender la fe cristiana y durará hasta la época del Renacimiento. Estas instituciones dan origen más tarde a las primeras universidades medievales. Algunas de estas universidades sobreviven hasta nuestros tiempos, como la reconocida Universidad de Oxford, creada en 1096, Cambridge en 1209, o la Universidad de Bolonia en 1188. Al principio se le llamaba escolástico al maestro de las artes liberales como gramática, lógica y retórica, geometría, aritmética, astronomía y música. Pero desde el siglo XII se llamará escolástico a todo aquel que enseñe en las escuelas, en especial si enseña filosofía y teología.

Ah, por cierto, teología se le llama al estudio de Dios, que dado el carácter religioso de la filosofía de esta época, decir teología y filosofía era casi lo mismo. Una característica de la escolástica son sus escritos. Estos se hacían en latín, con un estilo riguroso y algo desconcertante por el formulismo de sus razonamientos. ¿Se imaginan leer alguno de estos escritos?

Volviendo al tema, se producen muchas obras teológicas, pero también tratados de lógica que rescatan la obra de Aristóteles, gracias al aporte de los árabes y los judíos. Toda obra literaria teológica que usa conceptos filosóficos toma como base tres fuentes: la primera es la llamada *auctoritas*, que es la doctrina de los Padres de la Iglesia, conocida también como tradición. La otra fuente es la *traditio*, que es la tradición cristiana heredada de los apóstoles; no es escrita, sino que es transmitida por los obispos. Se la considera también de revelación divina. Y por último está la *ratio*, que es la lógica y la reflexión filosófica.

La escolástica medieval se esforzó por alcanzar la verdad a través de la razón, pero desde el terreno filosófico y teológico, ocupándose de analizar temas como la trascendencia de la vida, que concebía la vida terrenal como una preparación para el más allá, la fe y la razón, siendo la fe la luz que ilumina la inteligencia y la gracia de Dios la fuerza que anima a actuar. Se retoma también la metafísica aristotélica, en la que se cimienta la teología, centrándose en el estudio del ser y las realidades intangibles, siendo la primera de ellas Dios, el Ser Absoluto según el cristianismo.

Para el siglo XIV se tiene un apogeo destacado de tres tendencias: dos de ellas religiosas, los franciscanos y los dominicos. Esta última representada por Tomás de Aquino, que empieza a centrarse en el aristotelismo por el lado cristiano y cuyos aportes se seguirán retomando mucho después con una corriente llamada neotomismo. La tercera escuela proviene del mundo árabe: el averroísmo latino, basada en el aristotelismo, traída esta vez por el filósofo y científico árabe Averroes.

La decadencia de la escolástica inicia con Guillermo de Ockham, que desvaloriza la metafísica y el retorno del misticismo, dando más realce al papel de la voluntad y a la investigación experimental, algo que es fundamental para la ciencia de hoy en día. De esta forma, la atmósfera de los siglos XIV y XV se va degradando y desviándose, luego con la llegada del Renacimiento terminaría de una vez por todas esta época filosófica.

Espero que este contenido te haya gustado, pero sobre todo, que haya servido para aprender un poco más. Piensen acerca del alma, pero traten de dormir un poco esta noche. Nos vemos en una próxima ocasión.