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[Música] Este joven que prefiere no dar su nombre estudia historia y vive una doble vida. Desde hace 5 años trabaja por las noches en Combini, una cadena de mini supermercados. Trabaja de 10 de la noche a 6 de la mañana hasta cuatro veces por semana. 8 € por hora y horas extras sin paga.
[Música] Uno de mis compañeros de estudios, que trabaja aún más que yo, fracasó en todos los exámenes. No me parece mal que empleados fijos trabajen así, pero lo que no me parece correcto es que los puestos los ocupen solo empleados a tiempo parcial. La economía japonesa languidece, los buenos empleos escasean y cada vez se da más el subempleo y la explotación. Especialmente en la industria de servicios. Casi un 40% de la fuerza laboral no tiene contratos fijos. 20 millones de japoneses trabajan como los robots hasta que son desechados.
Cota Batanve murió a los 24 años. Una mañana exhausto, después de 22 horas seguidas de trabajo, chocó su motoneta contra un poste de alumbrado. La madre dijo que su hijo soportó durante medio año la carga de trabajo con un promedio de 100 horas extras mensuales. Mi hijo fue la víctima de un sistema de explotación diseñado por la empresa. Saben de la situación miserable que vive la gente joven y los fuerzan a trabajar en condiciones inhumanas. Luego se deshacen de ellos. Creo que ese es el método.
En Japón la paciencia es una virtud. Así eduqué yo a Cota. Ahora la madre ha recurrido a los tribunales. El anuncio de empleo prometía un contrato fijo y horas fijas. Para el abogado de Batanve era, en cambio, un trabajo esclavo. Acá tengo el último plan de trabajo de Cota antes de su muerte. Hizo 130 horas extra. Si la Corte lo confirma, se trataría de lo que en Japón se conoce como Karoshi, muerte por exceso de trabajo. En tal caso, la empresa sería responsable.
Lo que antes eran trabajos para ganar un poco de dinero extra se han convertido en la principal fuente de ingreso para muchos. Por ejemplo, en los mini supermercados que están abiertos 24 horas al día. Hay negocios en los que una sola persona lo hace todo: abre cajas, hace café y envía el correo. Este mercado de 70,000 millones de euros explota también a sus gerentes. Muchos de los administradores de Convini también acumulan muchísimas horas extras. Taro trabaja toda la noche y Japón corre el riesgo de perder a toda una generación víctima de la precariedad laboral, la pobreza, la inseguridad y la falta de perspectivas.