Transcription
Yo soy el buen pastor que da la vida por sus ovejas.
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El Señor esté con vosotros.
Y con tu espíritu.
Lectura del Santo Evangelio según San Mateo.
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo subió Jesús a la barca y sus discípulos lo siguieron. En esto se produjo una tempestad tan fuerte que la barca desaparecía entre las olas. Él dormía. Se acercaron y lo despertaron gritándole, "¡Señor! Sálvanos que perecemos." Él les dice, "¿Por qué tenéis miedo, hombres de poca fe?" Se puso en pie, increpó a los vientos y al mar, y vino una gran calma. Los hombres se decían asombrados, "¿Quién es este que hasta el viento y el mar lo obedecen?"
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Hoy celebramos la memoria litúrgica de esa ingente cantidad de mártires que encontraron la muerte por el Señor, por fidelidad al Señor en la ciudad de Roma. Los mártires romanos así se les conoce. Hoy también es el último día del mes de junio, un día que hemos dedicado a recopilar lo que significa eh la devoción a los Sagrados Corazones, porque este mes de junio está dedicado a ellos. Y este evangelio nos habla de la confianza. "Te seguiré a donde vayas." La zorra tiene madrigueras, los pájaros tienen nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene donde reclinar la cabeza. Los mártires confiaron en Dios. Lo más preciado que tenían se lo ofrecieron al Señor porque estaban seguros de que había vida eterna y de que Dios no les olvidaría en esa vida eterna. Entre ellos, me imagino que habría personas buenísimas y otras personas no tan buenas, pero todos ellos dieron la vida por el Señor y su sangre derramada, que era lógicamente consecuencia de su amor a Cristo, fue también para ellos el perdón de sus pecados. El Señor no les abandonó porque ellos no le habían abandonado.
¿Qué nos enseña el Sagrado Corazón y el Inmaculado Corazón de María? Que el Señor no abandona nunca a los que confían en él. Pero la confianza no es algo que se improvisa. Tienes que conocer a la persona en la que vas a confiar. Cuando la conoces, puedes confiar en ella y si decides confiar en ella, tienes que ser consecuente. No puede que estar dudando a cada hora. Es decir, cuando hemos decidido seguir a Jesús, eso significa que hemos decidido confiar en él. Y esa confianza no puede ser una confianza según las circunstancias. Cuando todo va bien, confío. Cuando tengo problemas, no confío.
Hay en la vida de cada ser humano situaciones, momentos, a veces etapas, etapas incluso largas donde la oscuridad es lo único que existe. A veces es culpa de nuestros pecados, otras veces no. somos inocentes por una enfermedad o por el mal que otros han hecho. En cualquier caso, en ese momento o en esa etapa, si confiamos en Dios, es decir, si hemos decidido confesar la fe en Jesucristo y como consecuencia confiar y poner en él nuestro futuro, abandonarnos en él, en esas etapas oscuras también tenemos que seguir confiando en él.
¿Qué adelanta un padre? Si se rebela contra Dios por la muerte de su hijo, ¿qué adelanta? ¿Va a resucitar su hijo? ¿Qué adelanta una persona enferma de cáncer si se rebela contra Dios porque está enferma de cáncer? ¿Se va a curar su cáncer? que adelanta una persona que, por ejemplo, es víctima de estos espantosos terremotos de Venezuela. Si fruto de ello y de lo que está sufriendo se aleja de Dios, se van a reedificar los edificios.
La confianza en Dios es imprescindible. Precisamente en los momentos en que más dudamos de esa confianza, porque es en esos momentos donde más necesitamos a Dios. Y es el demonio el que te tienta diciendo, "Aléjate de él para dejarte solo y entonces ser una víctima más fácil de conquistar para él."
Recuerdo hace años una conversación que tuve con una persona que vivía en una dictadura americana. era Cuba. Había había ido yo allí con el papá San Juan Pablo II acompañándole en su viaje. No era la primera vez que iba, pero en aquella ocasión fue muy especial. hablando con esta persona, no puedo dar datos por si acaso todavía vive y el régimen eh la persigue. Hablando con esta persona, le decía, "Pero en medio de tanto dolor, usted que tiene fe no ha tenido la tentación de alejarse de Dios y de plegarse al régimen." Y esta persona, este hombre me decía, "La fe en Dios es el único lujo que me puedo permitir. No tengo nada, me han quitado todo, pero la fe en Dios es el único lujo que me puedo permitir."
Cuando la vida te golpea, cuando es una suave oscuridad o una profunda oscuridad, cuando es una cuestión temporal o cuando es algo que dura mucho, cuando es algo definitivo, porque has perdido a quien amas alejarte de Dios. No te hará recuperar ni la salud ni la persona amada. No te hará recuperar la libertad. Alejarte de Dios es lo que el demonio intenta que hagas, porque así te quedas solo, sin la fuerza de Dios, sin la esperanza de Dios, te quedas solo y estás perdido. Caes en la desesperación. La desesperación es el infierno.
cuando los nazis metían a los que llevaban a los campos de concentración, sobre todo judíos, pero también católicos, por ejemplo, en Polonia, el padre Colve, pusieron en la entrada de esos horribles centros pusieron una frase de Dante, que es la que Dante sitúa en la entrada de infierno. Abandonad toda esperanza. Cuando te alejas de Dios, has abandonado toda esperanza. La esperanza de que vas a volver a tu familia, la esperanza de que Dios dará el céntuplo al que ha sufrido aquí junto a él en la tierra. Has abandonado toda esperanza. has cruzado el umbral del infierno.
Por eso es tan importante la devoción a los sagrados corazones o a la divina misericordia. Señor, en ti confío. Santísima Virgen María, Inmaculado Corazón, en ti confío. No confío en mis fuerzas, no confío en los hombres. En ti confío. En ti confío. Cuando es pleno día, cuando es ya el atardecer, cuando es la noche oscura y profunda. En ti confío. En ti confío. Y sé, son palabras de San Pablo. Sé de quién me he fiado y sé que mi confianza no se verá defraudada.
Que así sea.
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