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Un cordial saludo, comunidad educativa e interactiva. Y hoy lo conoceremos todo sobre la literatura del descubrimiento y la conquista. Sin más preámbulo, bienvenidos.
Conozcamos a continuación el contexto histórico y cultural. Al hablar del descubrimiento y la conquista, es necesario tener en cuenta que el punto de partida es el primer contacto oficial entre los europeos y el mundo origen del territorio continental hacia finales del siglo XV. En estas primeras obras escritas hay varios factores a tener en cuenta, tales como:
Primero, los prejuicios de los conquistadores, hijos y nietos de la Edad Media, donde el moralismo religioso hacía que toda aquella perspectiva distinta al catolicismo fuera de inmediato condenada y pintada de satánica.
Segundo, el asombro generado por la exuberancia de los paisajes, las costumbres de las gentes, los alimentos, el clima y otros detalles naturales que de inmediato referían a la mitología clásica, al punto que Colón, por ejemplo, confundió a los manatíes con sirenas. Y otros conquistadores llamaron a las zonas, a la región selvática de Sudamérica, por haber visto a mujeres aborígenes cabalgando al estilo de las guerreras mencionadas en la literatura griega.
Y tercero, el afán retórico por enviar a España una visión exagerada de los prodigios vistos en las colonias. De hecho, muchas crónicas tendrán rasgos líricos del Renacimiento u ornamentos del Barroco, tan en boga por aquellos días en la Madre Patria.
Así pues, gran parte de la institucionalidad y usos cotidianos de los conquistadores en su tierra de origen vinieron a extenderse y popularizarse en un complejo proceso de adaptación y sincretismo que tomó, por supuesto, muchos años en completarse.
Veamos enseguida los tipos de crónicas redactadas durante la época del descubrimiento y la conquista.
Crónicas militares. Éstas incluyen los diarios y cartas de relación. Sin embargo, es necesario saber que estos escritos no eran objetivos en lo más mínimo. Sesgo y mucha parcialidad, de acuerdo con intereses personales, exageración por doquier y una perspectiva mitológica que remitía inevitablemente a la literatura clásica, entre otros aspectos, hacían las delicias de la subjetividad, creencias y temores de los cronistas. Sumado a lo anterior, gran parte de estas crónicas tenían como objetivo conservar el apoyo por parte de la nobleza, por tanto, sus autores se pintaban a sí mismos como héroes.
Crónicas religiosas. En éstas podemos apreciar un espíritu de defensa hacia el indígena desde la tribuna de la piedad y la misericordia religiosa. En efecto, muchos libros de texto manifiestan que de no haber tenido a la mirada celosa de los monjes franciscanos, el genocidio y la esclavitud perpetrado hacia los nativos habría sido aún más grave. Autores como Fray Bartolomé de las Casas, por ejemplo, expusieron los excesos de los colonos mediante crónicas que revelaban tales torturas y tormentos. Estos escritos se complementaron incluso con grabados e ilustraciones, haciendo más explícita la denuncia. No obstante lo anterior, en la actualidad han surgido textos que contradicen el rigor histórico de Las Casas, ya que algunas de sus apreciaciones son exageradas e incoherentes. Muchos datos humanos, geográficos y sociales desbordan la lógica, lo cual le resta credibilidad a sus textos, junto a los dantescos grabados de De Bry. En todo caso, es necesario incorporar sus textos en este conteo, aclarando que forman parte de este documental no estrictamente por su valor veraz y demostrable, sino como parte de las creaciones literarias del periodo histórico y cultural estudiado.
Crónicas literarias. En esta categoría destacarán la épica y la historiografía. Autores como Inca Garcilaso de la Vega efectuarían una recogida intelectual de los dos, relatando costumbres, hábitos y conocimientos con miras a inmortalizar estos sucesos en un marco histórico. Por otra parte, escritores como Alonso de Ercilla y Zúñiga, el perfecto cortesano, por aquello de manejar diestramente la espada y la pluma, harían delicias con las palabras al entretejer creaciones épicas basadas en hechos reales, pero con el ornamentado toque de la poética. No en vano, La Araucana es un gran referente de la literatura de esta época.
Pasemos ahora a conocer los temas de la literatura del descubrimiento y la conquista.
La cosmovisión prehispánica. La mitología y creencias de los indígenas fueron un tema que llamó muchísimo la atención de los aventureros europeos. Si bien es cierto, la censura católica habría de relacionar todo con prácticas demoníacas, la inevitable curiosidad no quedó afuera de las crónicas. De manera que rituales y ceremonias religiosas fueron descritas en detalle en algunos de los escritos.
La exuberancia del paisaje. El español promedio no tenía la oportunidad de ver cascadas gigantescas, vegetación alucinante, selvas espesas y animales feroces y exóticos. Esta experiencia dejó impresionados a los conquistadores, quienes no dudaron en plasmar las maravillas del escenario natural en sus diarios y relatos. Fue tan sobrecogedor lo que presenciaron que aún en la actualidad resulta fantástico leer algunas crónicas, dado lo exagerado y lo fabuloso del lienzo de fondo de sus obras.
Las sombras de la censura católica. "Si no es de Dios, es del diablo". Bajo este principio, todos los rituales, hábitos, modos de vivir y hasta de comer eran inevitablemente criticados. Se cree que algunos cronistas no lo hacían por convicción, sino que ponían tales comentarios a manera de nota aclaratoria con la meta de ser aceptados y pasar inadvertidos ante la censura.
Las batallas de conquista. El encuentro con algunos pueblos fue hostil y violento. Pueblos como los araucanos en Chile, por ejemplo, dejaron para la posteridad el testimonio poético de un enfrentamiento. Por el mito y sobre. Así pues, las batallas y guerras entre los españoles y algunos indígenas se engalanaron del tinte medieval de los caballeros y la ética, ideas que aún retumbaban en la mente del europeo que apenas abría sus ojos al Renacimiento.
Disfrutemos ahora de un top 5 de características de la literatura del descubrimiento y la conquista.
Número 5: La crónica es la base de su expresión. Al enfrentarse a la aventura, el diario y la cronología eran de gran importancia para realizar un seguimiento a los sucesos. Por lo anterior, los géneros literarios conocidos por la clasificación aristotélica, la lírica, la épica, la dramática, no tendrán cabida en este periodo, ya que la necesidad apremiaba por formas testimoniales y narrativas, las cuales, a falta de una buena cámara fotográfica, registrarían el paisaje, las gentes y los sucesos.
Número 4: Ningún escrito es objetivo, dado que había intereses de por medio. Cada quien ajustado a la perspectiva de las crónicas de acuerdo con sus necesidades. En el caso de los aventureros, la exageración y el descrédito de los nativos era muy necesario, ya que al describir las condiciones de vida en el Nuevo Mundo se preservaba el apoyo de la Corona y, por qué no, hasta se podía obtener una serie de beneficios como lotes gigantescos en las colonias y hasta títulos nobiliarios. En el caso de los monjes franciscanos, su intención era alertar por los excesos hacia los aborígenes y este sentimiento hacía que inevitablemente los hechos estuvieran inclinados hacia sus requerimientos. Por los anteriores motivos, las crónicas del descubrimiento son valiosos documentos anecdóticos y artísticos, pero su rigor histórico y precisión eventual no puede ser tenido en cuenta al pie de la letra.
Número 3: Las obras obedecen al momento histórico y la necesidad. Además de las ya mencionadas crónicas, las cartas, los testamentos, los diarios y hasta obras en verso para relatar sucesos épicos obedecieron al momento histórico tan increíble que vivieron los europeos. Tal impacto cultural y anímico en el ideario del español promedio en aquel entonces despertó toda suerte de fábulas y aventuras. La literatura, pues, dejó de lado tópicos comunes como el amor y la vida cotidiana en las ciudades hispanas para personarse de la batalla y la conquista de estas nuevas latitudes.
Número 2: Los clásicos y la Biblia, sus referentes enciclopédicos. Que conocían términos enciclopédicos el español promedio que apenas se liberaba del Medioevo y daba sus primeros pasitos en el Renacimiento. Pues, en la mayoría de los casos, las historias bíblicas, esas que el catolicismo ofrecía en pasajes que iniciaban en un Génesis y culminaban en el Apocalipsis. Por otro lado, había una minoría privilegiada que había tenido acceso a los clásicos griegos y latinos. Por ende, su edición era un tanto más sólida. De modo que las comparaciones y referencias intelectuales o bien se contrastaban con la historia sagrada Christi, o bien se medían teniendo en cuenta la mitología clásica para comprobarlo. Basta con que busques algunos nombres de países, islas o regiones nombradas así por los conquistadores.
Y Número 1: No la hicieron escritores, sino conquistadores. Eran contados los cortesanos perfectos, es decir, hombres de letras y de armas. De esto se entiende que quienes produjeron las crónicas no eran escritores profesionales ni hombres dedicados a este arte. De allí se desprende que muchos referentes enciclopédicos fueran pobres, a la vez que el estilo, la redacción y la construcción literaria no ofreciera la calidad que pudo haberse evidenciado en el caso de que intelectuales y personas hábiles en el oficio de escribir lo hubieran efectuado.
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Veamos ahora los principales autores de la literatura del descubrimiento y la conquista en América, sus vidas y obras más importantes.
Cristóbal Colón (1451-1506). Navegante y aventurero italiano que se arriesgó por nuevos territorios. Si bien es cierto, Colón no fue el primer europeo en pisar suelo americano, sí quedó para la historia oficial como el descubridor del Nuevo Continente. Obras importantes: Testamento, Los Cuatro Viajes, El Diario de a Bordo.
Hernán Cortés (1485-1547). Conquistador español encargado de someter al Imperio Azteca y doblegarlo a la Corona Española. Se valió de múltiples artimañas, entre estas, poner a los indígenas en enemistad contra otras tribus, tener a una pareja indígena que les servía de intérprete, entre otros detalles. Muy polémico, pero necesario referenciarlo en este conteo. Obras importantes: Historia de la Nueva España, Cartas de Relación.
Fray Bartolomé de las Casas (1474-1566). Importante intelectual, historiador, político, fraile, sacerdote y obispo. Bartolomé fue el defensor de los indígenas ante el implacable abuso de muchos colonos, quienes no se medían en cuanto a excesos con los nativos. Su obra refleja la protesta social y el intento por respetar la integridad indígena desde la tribuna de la fe cristiana. Obras importantes: Memorial de Remedios para las Indias, Historia de las Indias y Brevísima Relación de la Destrucción de las Indias (con ilustraciones de Theodor de Bry).
Bernal Díaz del Castillo (1496-1584). Conquistador español que contribuyó al sometimiento de Centroamérica y el Imperio Azteca. Como autor, redactó una serie de crónicas que originalmente parecían un diario de guerra, pero que después terminaron constituyéndose en valiosos documentos. Obras importantes: Cortés y Montesuma, Cosas de Encantamiento, e Historia Verdadera de la Conquista de Nueva España.
Alonso de Ercilla (1533-1594). Soldado y poeta español. Tuvo la sobrecogedora oportunidad de enfrentar a los mapuches, nativos de lo que actualmente es Chile, y esta experiencia dejó inmortalizada su única obra, que es además un tesoro de la literatura de la conquista en América. Obras importantes: Su única obra, La Araucana, poema épico de la guerra de Arauco entre españoles y araucanos.
Y Garcilaso de la Vega (1539-1616). Gran historiador y escritor mestizo de madre inca y padre español. Garcilaso hizo una excelente combinación intelectual leyendo e interpretando las dos culturas. Es considerado el primer mestizo de alto valor cultural de América. Obras importantes: La Florida del Inca, Historia General del Perú y Comentarios Reales de los Incas.
Era de momento, ha sido todo. No me voy diciendo: "Éxito sin lucidez mental". Nos veremos en el próximo movimiento literario. ¡Hasta entonces!
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