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Ya hemos comentado que la palabra sabiduría en la Biblia está relacionada directamente con la vida. Tal vez la frase que más ayuda es: sabiduría significa saber vivir. El verdadero sabio es el que sabe vivir. Y saber vivir, pues, es una gran pregunta. Hay filósofos que han entregado toda su existencia, toda su vida a saber vivir. Y si eso suena un poco a paradoja, pues hay un buen motivo por el que es así.
Sabiduría es saber vivir. Bueno, ¿y qué es lo más importante para saber vivir? Esa también es otra gran pregunta. ¿Qué es lo primero que se necesita para saber vivir? Se podrían dar muchas respuestas, pero la primera lectura del día de hoy, tomada del capítulo segundo del libro de la Sabiduría, libro que tienes en tu Biblia, si tu Biblia es católica, la respuesta que proviene de ahí es esta: Lo primero para saber vivir es salir de la tiranía de lo inmediato.
Expliquemos qué es la tiranía de lo inmediato para encontrar por qué, cuando salimos de esa tiranía, empezamos a llevar una vida sabia. La tiranía de lo inmediato. Hay muchas necesidades, hay muchos anhelos, hay muchos deseos en el corazón humano y muchos de esos deseos tienen un carácter de urgencia. Si una persona, por ejemplo, está completamente deshidratada, pues objetivamente hablando, hay una necesidad urgente. De un modo ágil, de un modo inmediato, hay que buscar cómo se puede hidratar a esa persona. Probablemente necesita que le pongan un suero o algo parecido. Bien, esa respuesta inmediata corresponde a la necesidad urgente.
Entendamos, por favor, la relación entre lo urgente y lo inmediato. Hay urgencias que son objetivamente reales. Si una persona está deshidratada, es necesario hacer algo pronto. Es que puede morir. Si una persona se está desangrando, tuvo un accidente, hay que hacer algo pronto. La urgencia invita a una acción inmediata. Pero es que hay urgencias que no son reales. Podemos llamarlas, si te parece, urgencias artificiales. Hay urgencias que son impuestas como desde fuera y que más corresponden a gustos, incluso a caprichos o tal vez a adicciones, cosas así.
Entonces, pues, en esos casos nosotros no podemos quedarnos bajo la tiranía de lo inmediato. Pensemos, por ejemplo, en una persona que es caprichosa con el tema de la comida. Una persona caprichosa. Esta persona, pues, eh, va pasando por un lugar donde está su pastelería favorita y aunque no tiene hambre como tal y no tiene necesidad de eso, siente la urgencia de satisfacerse comiendo algo de lo que ofrecen ahí. Esa no es una urgencia objetiva, no es una urgencia real. En este caso, la urgencia la experimenta la persona, pues, a partir de sus propios gustos, de sus propios deseos o apetitos.
Pero es que además a nosotros nos pueden implantar ciertas urgencias desde fuera. En buena parte esto tiene que ver con el mundo del comercio. El mundo del comercio se alimenta de eso. Se alimenta de crearte la urgencia, la urgencia de que cambies de carro, la urgencia de que te vistas de otra manera, la urgencia de que vayas de vacaciones a tal parte, la urgencia de que comas tal o cual plato delicioso. Es decir, que una parte importante de la publicidad tiene que ver con ese implantar urgencias fomentando deseos.
Otras veces, la acción inmediata que se reclama de ti no proviene de los deseos, sino proviene de las amenazas. Hay muchos lugares donde hay muchas libertades que están siendo amenazadas y esa sensación de terror. Piensa, por ejemplo, lo que está sucediendo con las múltiples amenazas del gobierno de Nicaragua, el gobierno actual de Nicaragua y la manera como maltrata a la Iglesia Católica y a otras eh iglesias o confesiones cristianas. Eso también te obliga a obrar de una determinada forma. "No puedo decir esto, tengo que callarme." Y ese "tengo que callarme" se convierte en una especie de tiranía. Se convierte en una especie de imposición que va a lo inmediato. "De esto no puedes hablar." Yo puedo decir estas cosas porque estoy en el país que estoy, pero sabemos que en muchos países no se puede hablar lo que yo estoy diciendo. En muchos países es incluso un problema escuchar esto que yo estoy diciendo. Hay lugares donde estos mensajes no llegarán porque son filtrados, porque son prohibidos, porque hay amenazas.
Entonces, ya sea a través de las seducciones o a través de las amenazas, hay muchas fuerzas que quieren imponerse en nuestro corazón para llevarnos a obrar de un modo apresurado, sea tratando de conseguir lo que nos fascina o tratando de huir de lo que nos aterra. Eso es lo que llamamos la tiranía de lo inmediato.
La tiranía de lo inmediato es lo que aparece en la primera lectura de hoy. Porque en la primera lectura de hoy se nos habla de una persona que es justa y que es sabia, y esto significa que vive según Dios. Pero escuchamos en la primera lectura cómo la conversación que tienen los perversos, que tienen los impíos, que tienen los malvados, y cómo desean triturar, cómo desean aplastar a ese que quiere vivir según Dios.
Ahora bien, ¿qué respuesta se da? ¿Nos vamos a dejar guiar la vida entera solo por nuestros caprichos, nuestros gustos, nuestros deseos y, por lo tanto, nos vamos a exponer a que implanten en nuestra cabeza y en nuestro corazón cualquier modo de comportamiento y a que nos manipulen? ¿O nos vamos a dejar manipular por los miedos y por las amenazas y por los terrores?
Hay un caso reciente de estas amenazas de un sacerdote diocesano en la Arquidiócesis de Barcelona, padre Custodio Vallester. Padre Custodio dijo una verdad, dijo una realidad que todos la estamos presenciando. Él dijo que es una tiranía el islamismo radical y que el islamismo radical, pues, está en contra de la civilización, en particular en contra de la civilización cristiana. Pues por decir esas palabras, lo amenazaron y lo llevaron a juicio. "Te vamos a meter a la cárcel y vamos a acabar contigo." Dios le dio fortaleza al padre Custodio. Dios lo bendiga y desde aquí lo saludo. Muchísimos oramos por él y no se dejó imponer y no se dejó aplastar y no se dejó aterrorizar. Es un valiente y hoy necesitamos muchos valientes, sobre todo frente a amenazas como esa, la del islamismo radical. Pues este hombre se mantuvo en su sitio. Este hombre se mantuvo firme, no se dejó doblegar.
Eso es lo que nos enseña el libro de la Sabiduría: salir de la tiranía de lo inmediato. La tiranía de lo inmediato es: "Ya me van a meter a la cárcel", si se trata del miedo. La tiranía de lo inmediato es: "Ya tengo que comer esto, ya tengo que disfrutar esto", si se trata del apetito de disfrutar. Porque enseña Santo Tomás de Aquino, ¿no? Tenemos esos dos apetitos: el apetito de disfrutar, el apetito concupiscible, y el apetito de resistir, que es el apetito irascible. Entonces, por un lado y por otro nos quieren bombardear. Pero hay gente que es valiente, como el padre Custodio. Y hay gente que es valiente y gente que dice: "No, yo no tengo que ceder a todos los placeres y yo no tengo que arredrarme por cualquier amenaza." Y eso es sabio. Eso es empezar a obrar según Dios. Y esa es la enseñanza que nos da la palabra del Señor en este día.