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El Señor esté con ustedes. Y con tu espíritu.
[canto]
Lectura del Santo Evangelio según San Mateo. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos, "No atesoren para ustedes tesoros en la tierra, donde la polilla y la carcoma los roen, y donde los ladrones abren boquetes y los roban. Hágase tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni carcoma, y donde los ladrones no abren boquetes ni roban, porque donde está tu tesoro, ahí estará tu corazón. La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, tu cuerpo entero tendrá luz. Pero si tu ojo está enfermo, tu cuerpo entero estará oscuro. Si pues la luz que hay en ti está oscura, ¿cuánta será la oscuridad?"
Palabra del Señor.
Señor.
[canto]
Jesús. Hay un cuento que conecta con el evangelio de hoy. Dice este cuento que se murió una persona, un señor bueno. Y cuando se presentó ante Jesús, le mostró sus manos. Abrió sus manos y le dijo a Jesús, "Señor, mira, mis manos están limpias." Y Jesús le dijo, "Sí, pero están vacías. No basta tener las manos limpias. Las quiero llenas de buenas obras."
Hermanos, no basta decir, "No hago el mal, no basta decir, no robo, no mato." Hay un principio muy importante en la moral católica. Haz el bien y evita el mal. Primero haz el bien. No se trata solamente de no hacer el mal, se trata de hacer el bien.
Hoy Jesús nos ha dicho en el evangelio, "Acumulen tesoros." ¿En dónde? En el cielo. Acumula tesoros, ¿no? En la tierra. Aquí hay polillas, aquí hay rateros, dice Jesús. Acumula tesoros en el cielo. Pero, ¿cómo acumulamos tesoros en el cielo? Jesús nos ha dicho hoy, donde está tu tesoro, está tu corazón. Lo primero para acumular tesoros en el cielo es tener el corazón puesto en Jesucristo. Si en mí está Jesús, si en mi corazón está Jesucristo, todo lo que haga tendrá la huella de Cristo. Eso es lo primero para acumular tesoros en el cielo. Que Jesús esté en mí.
Por eso, hermanos, nunca me cansaré de decirles, lo primero es tratar a Jesús. Si no tratamos a Jesucristo, no vamos a acumular tesoros en el cielo. Si Jesús está en mí, es el mismo Jesús quien me va a transformar y me llenará del Espíritu Santo para hacer todo el bien posible.
Además, esa tarea de acumular tesoros en el cielo tiene que ser una tarea diaria. Ayer ya pasó, ya no hay que llorar sobre la leche derramada. Ayer ya pasó. Mañana no sé si estaré vivo. Hoy tengo que acumular tesoros para el cielo. Hoy vivamos el hoy. Hoy tengo que perdonar. Hoy tengo que hablar con esa persona que le quité el habla. Hoy tengo que corregir a esa persona que puedo corregir. Hoy tengo que aconsejar a esa persona que puedo aconsejar. Hermanos, hoy tengo que acumular tesoros para el cielo.
Mañana es el adverbio del porque se mete esa tentación. "Mañana voy a hacer este bien." No, si puedo hacerlo hoy, lo tengo que hacer hoy. Yo no sé si mañana, repito, estaré vivo.
Queridos hermanos, todos los días de nuestra vida tenemos esa tarea, acumular tesoros para el cielo, sabiendo que es el Señor quien nos mueve para hacerlo. Y nosotros colaboramos. Es Jesús quien nos da la fuerza del Espíritu Santo para hacer todo el bien posible. He dicho el bien posible.
Termino con una frase en latín, no se asusten. Una frase que se usa también para la moral católica. A imposibilia Nemo tenetur. Traduzco. A lo imposible nadie está obligado. A lo imposible nadie está obligado. Padre, yo quisiera ir a visitar a los presos. De repente no puedes hacer eso, pero sí puedes y debes tratar bien a tu esposo, a tu esposa, a tus hijos. Eso que puedes hacer, eso tienes que hacerlo y hoy, no mañana. Y así estás acumulando tesoros para el cielo.
Que la Virgen Santísima nos ayude a todos, queridos hermanos, a poner nuestro corazón en Cristo. Nuestro tesoro es Cristo, nuestra riqueza es Cristo y así acumularemos tesoros para el cielo. Que así sea. Amén.
Hoy es viernes, día dedicado al Sagrado Corazón de Jesús. Rezamos las letanías al corazón de Cristo.
Señor, ten misericordia de nosotros. Señor, ten misericordia de nosotros.
Cristo, ten misericordia de nosotros. Cristo, ten misericordia de nosotros.
Señor, ten misericordia de nosotros. Señor, ten misericordia de nosotros.
Jesucristo, óyenos. Jesucristo, óyenos.
Jesucristo, escúchanos. Cristo, escúchanos.
Dios, Padre celestial, ten misericordia de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros.
Trinidad Santa que eres un solo Dios, ten misericordia de nosotros.
Corazón de Jesús, hijo del Padre eterno, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, formado en el seno de la Virgen Madre por el Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo de Dios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de majestad infinita, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, templo santo de Dios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, santuario de justicia y de amor, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, digno de toda alabanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, rey y centro de todos los corazones, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien mora toda la plenitud de la divinidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien el Padre halló sus complacencias, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos nosotros hemos recibido, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, deseo de los collados eternos, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paciente y muy misericordioso, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, liberal con todos los que te invocan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de vida y de santidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, colmado de oprobios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, desgarrado por nuestros pecados, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, traspasado por una lanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, víctima por nuestros pecados, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, salvación de los que en ti esperan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, esperanza de los que en ti mueren, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, delicia de todos los santos, ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ten misericordia de nosotros.
Jesús manso y humilde de corazón, haz nuestro corazón semejante al tuyo.
Oremos.
Oh Dios todopoderoso y eterno, mira el corazón de tu amadísimo Hijo y las alabanzas y satisfacciones que en nombre de los pecadores te tributa y concede placado el perdón a estos que piden tu misericordia en el nombre de tu mismo Hijo Jesucristo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.
Escuchemos la meditación que toca hoy en este día 19o del mes de junio, mes del Sagrado Corazón de Jesús. Día 19, corazón de Jesús, paciente, muy misericordioso. La paciencia y la misericordia van unidas. No olvidemos que tener paciencia con los demás es una obra de misericordia. El corazón más paciente y misericordioso es el de Jesús. En verdad, Jesús nos tiene mucha paciencia, pues muchas veces nosotros no correspondemos al amor del Señor. Somos ingratos y le damos la espalda. ¿Y qué hace Jesús? Con mucha paciencia nos espera y nos atrae con su misericordia para perdonarnos. También nosotros aprendamos del corazón de Jesús a tener paciencia y misericordia con los demás.
Propósito de hoy, pedirle al corazón de Jesús la gracia de no impacientarnos.
Hacemos juntos la oración al Sagrado Corazón de Jesús.
Oh Jesús, a tu corazón confío esta intención. En silencio, con confianza, con fe, pongamos nuestras intenciones en el corazón de Jesús. Mírala después. Haz lo que tu corazón te diga. Deja obrar a tu corazón. Jesús, yo cuento contigo. Yo me fío de ti. Yo me entrego a ti. Yo estoy seguro de ti. Todo lo temo de mi fragilidad, más todo lo espero de tu bondad. Amén.
Hoy Jesús nos dice, "Acumulen tesoros." ¿En dónde? En el cielo, no en la tierra. Hermanos, hay que acumular tesoros en el cielo y para ello en mi corazón tiene que estar Jesús. Si no, es imposible. Es imposible hacer el bien si en nosotros no está Cristo. Hoy Jesús nos ha dicho, "Donde está tu tesoro está tu corazón. Tu tesoro es Cristo. Tu riqueza es Cristo." Es lo primero que en mí esté Jesús. Y tengo que acumular tesoros hoy. Ayer ya pasó. Y si hemos fallado, le pedimos perdón a Jesús. Ayer ya pasó. No hay que llorar sobre la leche derramada. Mañana no sé si estaré vivo. Hoy voy a acumular tesoros.
Desde que nos hemos levantado hasta el momento que nos acostamos, hermanos, hay que acumular tesoros para el cielo. La paciencia, mirar con misericordia, perdonar, hacer el bien que puedo hacer. A lo imposible nadie está obligado. Cuando yo me muera, el Señor me va a pedir cuenta de cómo he tratado a mis feligreses, no a los de la China, ni a los del África, a ustedes, a lo imposible nadie está obligado. ¿Qué es lo que yo de verdad puedo hacer? Y si puedo hacer algo, tengo que hacerlo. Porque, hermanos, también está el pecado de omisión.
Pidámosle hoy a la Virgen María, nuestra madre, que nos ayude para que hoy acumulemos tesoros para el cielo, haciendo todo el bien que podemos hacer.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Sagrado Corazón de Jesús, por Dulce Corazón de María, sea la salvación del alma. Amén.
San José, ruega por nosotros.
El Señor esté con ustedes. Y con tu espíritu.
La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
Pueden ir en paz. Gracias a Dios.
[música]