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El Señor esté con ustedes. Y con tu espíritu.
Lectura del Santo Evangelio según San Marcos. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, llamó Jesús de nuevo a la gente y les dijo, escuchen y entiendan todos. Nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro. Lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre.
Cuando dejó la gente y entró en casa, le pidieron sus discípulos que les explicara la parábola. Él les dijo, "También ustedes siguen sin entender, no comprenden. Nada que entre de fuera puede hacer impuro al hombre, porque no entra en el corazón, sino en el vientre, y se echa en la letrina." Con esto declaraba puros todos los alimentos. Y siguió. Lo que sale de dentro del hombre, eso sí hace impuro al hombre, porque de dentro del corazón del hombre salen los pensamientos perversos, las fornicaciones, los robos, los homicidios, adulterios, codicias, malicias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
El año 1854, el Papa Pío Io se escribe pío Romanos 9, pero se dice pio acuérdense de los bizcochos. Proclamó el dogma de la Inmaculada Concepción. ¿Qué año? 1854. Y 4 años después en Lourdes, es decir, el año 1858, la Virgen se apareció a quién, a Santa Bernardita. ¿Y cómo se presentó? Yo soy la Inmaculada Concepción. Fruto de esas apariciones brotó una fuente de agua y hay una gran cantidad de milagros. obrados por Dios gracias a la intersión de la Virgen para aquellos que han acudido a esa fuente.
Pero vamos a fijarnos en Santa Bernardita. Santa Bernardita, ¿quién era? Cuando la Virgen se le apareció tenía 14 años. Era analfabeta. y estaba muy enferma, tenía asma. A los ojos del mundo estamos hablando de una jovencita débil, de clase muy pobre, pero a los ojos de Dios, ella tenía un corazón de oro. ¿Cómo era el corazón de Santa Bernardita? ¿Era un corazón grande? Era un corazón limpio, era un corazón humilde. Y así, hermanos, tiene que ser nuestro corazón. ¿Cómo tiene que ser nuestro corazón? Grande, limpio y humilde.
Pero, ¿qué significa un corazón grande? ¿Quién me puede responder esa pregunta, hermanos? ¿Cuál es la virtud más importante? La bondad. La caridad. Un corazón grande es un corazón que no pone medida en el amor. Santa Bernardita estaba enamorada de Dios y en Dios amaba al prójimo. Era una buena hija. San Agustín nos dice, "La medida del amor es amar sin medida. Nuestro corazón tiene que ser un corazón grande, grande para amar. Y en la medida que tú amas a Dios, en primer lugar, Dios ensancha tu corazón para que ames al prójimo, para que perdones. Por ejemplo, pidámosle hoy a la Virgen, nuestra madre que ensanche nuestro corazón, que nuestro corazón sea grande, grande para amar.
Además, el corazón de Santa Bernardita era un corazón limpio. Ella tenía una gran delicadeza de conciencia. Y esto me lleva al evangelio de hoy. ¿Qué nos ha dicho Jesús en el evangelio? ¿Qué es lo que te contamina? ¿Lo que comes, no, sino lo que sale de tu corazón? Y fíjense, Jesús hace una lista de pecados que salen del corazón del ser humano. Cuando el corazón del ser humano está alejado de Dios. Cuidemos el corazón, cuidemos lo interior. Dice Jesús, "Del corazón del ser humano sale lo perverso, los asesinatos, los robos, las mentiras, la fornicación y una serie de sociedades." Hermanos, cuidemos nuestro corazón. Vivamos en gracia de Dios, aprendamos de los santos como Santa Bernardita. a tener un corazón limpio, que nuestro corazón sea como una fuente de agua cristalina donde se refleja el rostro de Jesús.
A mí siempre me ha llamado la atención cómo la Virgen se aparece a aquellos que tienen un corazón limpio. ¿A quién se apareció la Virgen en el Tepeyac? Juan Diego. ¿Cómo era el corazón de Juan Diego? Grande, limpio y humilde. ¿Se acuerdan de los pastorcitos de Fátima? Denme los nombres. Lucía, Lucía, Francisco y Jacinta. ¿Cómo eran sus corazones? grandes, limpios y humildes. Hermanos, nuestro corazón tiene que ser grande, limpio y humilde.
El corazón de Santa Bernardita era muy humilde. Ella, luego de las apariciones de la Virgen, descubre su vocación. Será religiosa. Murió muy jovencita, pero nunca se creyó la divina pomada. A pesar que había visto a la Virgen, siempre humilde y ella decía, "Yo me siento la escobita de la Virgen María." Así se sentía. ¿Cómo se sentía? La escobita de la Virgen María. Una vez una persona de estas que se creen muy intelectuales le hizo una pregunta capciosa a Santa Bernardita. le dijo, "Tú dices que ves a la Virgen. Te voy a hacer una pregunta a ver qué me respondes. Si te diera a elegir entre ver a Jesús o ver a la Virgen, ¿a quién eliges?" Una pregunta capciosa y mal intencionada. ¿Saben lo que respondió Santa Bernardita? le dijo, "Usted no sabe lo que está hablando. Jesús y María son inseparables. No los podemos separar." y lo dejó callado.
Hermanos, Dios bendice y da sabiduría aquellos que tienen un corazón grande, limpio y humilde. Pidámosle hoy a la Virgen Santísima, nuestra madre, que nos ayude para que cuidemos nuestro corazón, que sea un corazón grande para amar y por eso perdonamos siempre, limpio y por eso nos esforzamos por vivir en gracia. y un corazón humilde, porque sabemos que sin Dios somos nada. Que así sea. Amén.
Queridos hermanos, el año 1854 el Papa Pío Io definió el dogma de la Inmaculada Concepción y 4 años después la Virgen María se presentó a Santa Bernardita en Lourdes diciéndole, "Yo soy la Inmaculada Concepción." Me he fijado en Santa Bernardita, en su corazón, un corazón grande, un corazón limpio, un corazón humilde. Tengamos un corazón grande, grande para amar a Dios en primer lugar y luego de Dios el prójimo. No pongamos límites al amor. Decía San Agustín, la medida del amor es amar sin medida. Tengamos un corazón limpio. Jesús nos dice, "No es lo que tú comes, lo que te ensucia, sino lo que sale de tu corazón. Cuidemos nuestro corazón. que sea como un sagrario. Vivamos en gracia y tengamos un corazón humilde. Hay que ser como Santa Bernardita, muy humildes, muy sencillos. Ella decía que era la escobita de la Virgen María.
Vamos a pedirle a nuestra madre hoy de manera especial por todos los enfermos. Así que vamos a hacer la oración que se les ha repartido al inicio de la misa. Contemplando la imagen de Nuestra Señora de Lourdes, vamos a hacer juntos esta oración.
Oración a María, salud de los enfermos. Decimos, María, salud de los enfermos, ayúdame a percibir que la enfermedad es un medio para unirme a la cruz redentora de tu hijo Jesús. María, salud de los enfermos. Ayúdame a tomar conciencia de que en cada enfermo hay una presencia de tu hijo Jesús. María, salud de los enfermos, ayúdame para que descubra la importancia de cuidar la vida de toda persona humana, sea quien sea. María, salud de los enfermos, ayúdame para que nunca pierda de vista que el mayor acto de caridad es hacer que mi prójimo se encuentre con tu hijo Jesús, único salvador del mundo. Amén.
Rezamos un Ave María por todos los enfermos. Le decimos a nuestra madre, Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Corazón de Jesús, dulce corazón de María, la San José por el Señor esté con ustedes. Espíritu la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. Pueden ir en paz. Demos gracias a Dios.