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En el Instituto Politécnico Industrial Don Bosco, la ciencia no solo se estudia, se vive, se experimenta y se descubre.
Los días 19 y 20 de febrero, nuestros estudiantes de tercero, cuarto y quinto grado participaron en las olimpiadas de ciencias de la naturaleza. Una experiencia académica diseñada para poner a prueba sus conocimientos, despertar su curiosidad científica y fortalecer sus competencias investigativas.
Este importante evento fue organizado por los docentes del área de ciencias naturales Madeline Minaya, Darleni Martínez, Willy Torres, Natalie Ramos y Edward Hernández, quienes con dedicación y compromiso guiaron cada etapa de esta enriquecedora jornada.
El jueves 19 de febrero se llevó a cabo el examen teórico donde los estudiantes demostraron su dominio conceptual en temas fundamentales de las ciencias naturales. Fue un espacio de análisis, reflexión y aplicación de conocimientos en el que cada participante puso a prueba su pensamiento crítico y su comprensión científica.
Pero la ciencia no se limita al papel. El viernes 20 de febrero la teoría se transformó en experiencia práctica, con una actividad de laboratorio que permitió a nuestros estudiantes observar la vida microscópica desde una perspectiva directa y experimental.
El tema central de la práctica fue la comparación morfológica entre células de parénquima de tomate, solanum laicopersicum y células de levadura sacaromice cerebicie. Esta actividad permitió comprender que aunque todas las células son la unidad básica de la vida, no todas son iguales.
En la muestra vegetal, los estudiantes identificaron la pared celular y observaron los cromoplastos, organelos responsables del color rojo del tomate, gracias al pigmento licopeno. En la muestra fúnga, preparada con levadura activada en agua tibia con azúcar y teñida con azul de metileno, pudieron observar células unicelulares más pequeñas y reconocer el proceso de reproducción por gemación visible al microscopio. Ambas presentan pared celular, pero difieren en su forma, tamaño y organización.
Durante la práctica utilizaron correctamente el microscopio óptico, trabajando con aumentos de 10 y 40x, aplicando técnicas de tinción y registrando sus observaciones mediante dibujos técnicos del campo visual. Más que observar, aprendieron a analizar, comparar y concluir.
Esta experiencia fortaleció competencias esenciales: identificación de estructuras celulares vegetales y fúngicas, uso adecuado de instrumentos científicos, aplicación del método científico, desarrollo de habilidades de observación y registro técnico.
Las olimpiadas de ciencias no solo evaluaron conocimientos, promovieron el aprendizaje activo, el rigor académico y la pasión por la investigación. Aquí nuestros estudiantes no memorizan la ciencia, la comprenden y la experimentan.
En el Instituto Politécnico Industrial Don Bosco creemos firmemente que la educación científica forma ciudadanos críticos, responsables y preparados para los desafíos del mundo actual. Felicitamos a todos nuestros estudiantes por su entusiasmo y compromiso y reconocemos la labor de nuestros docentes por seguir impulsando espacios de aprendizaje significativos. Porque cuando la teoría se une con la práctica, la ciencia cobra vida.
Instituto Politécnico Industrial Don Bosco, formando buenos cristianos y honrados ciudadanos con mentes científicas para transformar el futuro. Ah.