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¡Ya No Es DELCY… Ahora Quieren VENDERTE a DANIELA Cabello!

apolitiKO28:37

Transcription

Daniela Cabello como candidata de las próximas elecciones. Sí, yo sé que le suena a chiste y bueno, en parte lo es, pero les hablo de una nueva narrativa que te quieren venir a vender porque saben que se les viene la hora.

Pero no solo eso, además la desconexión del régimen con la realidad del país y del mundo es tal que si eso le parece absurdo, ya le voy a contar de algo más. Y no, no se trata solo de la reunión de ayer entre María Corina, Edmundo y la coalición de partidos opositores que no tuvo el final esperado o, más bien, no tuvo final. Hay más lagunas que certezas y que también te voy a contar.

Te cuento de otras cosas, como por ejemplo, las organizaciones que plantearon hace escasas horas ante el Congreso de los Estados Unidos medidas para la transición democrática en Venezuela. Pero es que al final tenemos una pequeña nota porque la cosa en Irán se puso bien calentita y es que hace escasas horas le metieron una rondita de polvo de sugerencias a Irán, 90 minutos de puros misiles y el problema con Irán vuelve al punto inicial y entonces Venezuela vuelve a entrar en escena.

Así que acompáñame a repasar las noticias de última hora. Te las cuento hoy jueves 16 de julio de 2026. A gusto Navarro en este espacio que lleva por nombre "A Político". Comenzamos.

Hay una regla que intento aplicar siempre que analizo de alguna manera u otro la política y que con el paso del tiempo me ha evitado caer en muchísimas trampas. Cuando aparece una noticia extraña, cuando hay un planteamiento raro, forzado o incluso absurdo, procuro por lo general no quedarme atrapado en el titular. Antes de preguntarme si la noticia es cierta o es falsa, lo que intento hacer es responder otras dos preguntas que casi siempre son mucho más importantes: ¿Quién necesita que esa historia exista y por qué empieza a circular precisamente ahora? Porque en política las narrativas rara vez, muy rara vez, aparecen por accidente. Detrás de estas noticias suele haber intereses, estrategias y muchas veces muchísimo dinero. Como dicen los estadounidenses, "follow the money". Siga el dinero y probablemente terminará entendiendo mucho mejor la historia que el propio titular.

Ese ejercicio me llevó hace casi un año, prácticamente en este espacio, a levantar esas primeras alertas sobre algo que en aquel momento sonaba completamente disparatado: la operación de lobby, espero que la recuerde, que buscaba vender internacionalmente la imagen de Delsy Rodríguez como moderada, como pragmática, como capaz de conducir una transición ordenada en nuestro país. Muchos, muchísimos tomaron esto como una exageración y otros pensaron que esto era imposible, que alguien intentara vender a semejante personaje, a semejante producto político como moderado. Sin embargo, mientras la mayoría se reía de aquella posibilidad, ya había empresarios venezolanos que estuvieron viajando constantemente a Washington, operadores políticos moviéndose entre despachos y una maquinaria de influencia que trabajaba para instalar una idea en concreto: no que Delcy fuera buena, eso no se lo iba a creer nadie, sino que era aparentemente la única con la que se podía hacer negocios y la que podía garantizar la estabilidad o cierta estabilidad.

Lo interesante es que las grandes operaciones de influencia nunca intentan convencerte de golpe. Funcionan exactamente igual que una campaña publicitaria. Primero siembran una idea que parece ridícula, después logran que se discuta, aunque sea ridícula. Más tarde consiguen que deje de sonar absurda y finalmente la terminan convirtiendo en una posibilidad perfectamente razonable. Ese es, y ya lo he explicado en este canal, la fulana ventana de Overton, pero aplicada a la política. No cambian la realidad de un día para otro, lo que hacen es cambiar el rango de las cosas que la sociedad considera posibles. Y cuando eso ocurre, el resto del trabajo prácticamente ocurre solo.

Por eso creo que ese artículo publicado ahora por el New York Times sobre Diosdado Cabello y en donde se asoma a Daniela Cabello merece ser leído con mucha atención, pero sobre todo merece ser leído entre líneas porque la noticia aparentemente es simple: personas cercanas a Diosdado Cabello consideran que Daniela puede convertirse en la figura de relevo para el chavismo. La reacción inmediata de cualquiera de nosotros sería la risa, ¿verdad? Y es comprensible. Daniela Cabello no tiene un liderazgo nacional, no tiene ni siquiera un liderazgo regional, no tiene capital político propio, ni tampoco ha demostrado ninguna cualidad que explique semejante disparate, semejante aspiración. Sin embargo, quedarse únicamente con esa reacción sería prácticamente cometer el mismo error que muchos cometieron cuando comenzaron a vender la imagen de Delsy Rodríguez como la moderada del régimen.

Porque la pregunta verdaderamente interesante no es si Daniela Cabello puede ganar una elección. Esa pregunta es inmadura, prematura y probablemente muy irrelevante. De hecho, eso es imposible al día de hoy. La pregunta importante es: ¿por qué hay alguien que comienza a hablar de Daniela Cabello precisamente ahora? Y me refiero por "alguien" al New York Times, nuevamente. Porque las narrativas políticas casi nunca hablan del presente, casi siempre hablan del futuro de alguien que intentan construir. Los medios no solo te informan sobre los acontecimientos, también te ayudan a preparar psicológicamente a la opinión pública para que acepte escenarios que hasta hace muy poco parecían imposibles. Vuelvo con el ejemplo de Delsy.

Por eso, más que preguntarme si Daniela Cabello era candidata, como plantea este artículo del New York Times, me pregunto: ¿qué escenario obliga al chavismo a que comience a construir una generación de relevo? Y ahí es donde, a mi juicio humilde, está la verdadera noticia. Porque lo que estamos viendo no es un simple ejercicio de propaganda para mejorar la imagen de la hija del narcocabello. Lo que estamos viendo es un régimen que por primera vez y en muchos años comienza a prepararse para esa posibilidad real de perder el poder político. Y hay una diferencia enorme entre preparar a un candidato para ganar una elección y preparar un liderazgo para sobrevivir después de haber perdido una elección. Lo primero te habla de confianza, y confianza el chavismo la tiene ahorita. Lo segundo habla de anticipación, y esa es la diferencia que cambia completamente la lectura de los acontecimientos.

Durante años el chavismo construyó toda su estrategia alrededor de la permanencia de ellos. El mensaje era muy claro: ellos eran el estado, ellos eran el poder, ellos eran el futuro. Pero hoy la cosa cambió. Hoy empiezan a aparecer señales distintas. Daniela Cabello acompaña a Delsy Rodríguez en giras internacionales, en giras nacionales, participa en actos partidistas, comienza a ocupar espacios de visibilidad y ahora incluso te aparece mencionada en este artículo del New York Times, un medio internacional, como una figura con posibilidades hacia el futuro. Hm. Nada de eso, por supuesto, significa que vaya a convertirse en candidata, pero lo que sí significa esto es que alguien considera necesario empezar a acostumbrar al público a verla a ella ocupando ese lugar.

Sin embargo, creo incluso que esta discusión se puede quedar corta porque mientras buena parte del debate gira alrededor de Daniela Cabello, Delsy Rodríguez o el New York Times, el verdadero conflicto está ocurriendo en otro nivel del tablero. No estamos viendo una disputa entre Delsy y María Corina. Eso es apenas la superficie. Lo que realmente estamos presenciando es una disputa entre dos modelos completamente distintos de transición política, no de política, de transición política.

Uno de esos modelos, y lo he venido relatando en los últimos días, aunque me ponga fastidioso con esto, parte de esta lógica profundamente pragmática y un poco inmoral: si quienes controlan el poder hoy son capaces de garantizar petróleo, de contener el flujo migratorio y de ofrecer una mínima garantía de gobernabilidad, vale la pena administrar esa realidad, aunque las instituciones sigan siendo profundamente imperfectas. Una visión que, por supuesto, no nació con esta coyuntura ni pertenece exclusivamente a una persona dentro de Washington. De hecho, forma parte de una corriente geopolítica que prioriza estabilidad sobre legitimidad. Una corriente que está convencida de que los intereses estratégicos suelen pesar más que las aspiraciones democráticas cuando ambas entran en conflicto. Sumamente grave para mí.

Pero el otro modelo representa exactamente la tesis contraria. No parte de la pregunta sobre quién puede administrar mejor el poder existente, sino sobre cómo devolver la legitimidad al poder para que deje de depender de personas y vuelva a depender de instituciones. Y esa ha sido, en esencia, la propuesta que millones de venezolanos respaldaron cuando otorgaron a María Corina Machado un liderazgo político indiscutible. Su fortaleza no consiste únicamente en representar a la oposición, consiste en encarnar de alguna manera esa idea de que la transición no puede limitarse a cambiar de nombres, mientras que las reglas del juego siguen permaneciendo intactas.

Y es precisamente allí, a mi juicio, por supuesto, donde adquiere sentido el papel que puede desempeñar, y digo "puede" y lo recalco, Dinora Figuera. Lo recalco con mucha cautela y ya les voy a comentar de la reunión de María Corina porque durante las últimas semanas se ha intentado separar cuidadosamente la misión institucional de Dinora del liderazgo político de María Corina Machado y algunos interpretan esa separación como una señal de división. Yo quiero creer, quiero creer que es exactamente lo contrario. Una transición democrática obviamente necesita diferenciar el liderazgo político de la reconstrucción institucional y María Corina Machado no debería convertirse en la administradora de cada negociación técnica, ni tampoco en la fontanera de esta enorme cloaca institucional que el chavismo ha construido durante casi tres décadas. Su responsabilidad a María Corina consiste en preservar el mandato político que recibió de los venezolanos que la votaron a través de Edmundo. Mientras tanto, la recuperación de instituciones, los árbitros electorales, los mecanismos de transición requieren de otro tipo de interlocutores que puedan asumir ese trabajo sin consumir el capital político de quien deba conducir al país en adelante.

Por eso es que creo que el error más frecuente que debemos amplificar en las redes, en las discusiones, consiste en personalizar los conflictos. Pensamos que la discusión es entre Delsy y María Corina, entre Diosdado o Maduro, qué sé yo, o Rubio, entre el chavismo y la oposición, entre Daniela Cabello o Juan Pablo Guanipa, qué sé yo, cualquier otro candidato opositor. Pero la historia rara vez cambia por una sola persona o por una persona totalmente aislada. Lo que realmente transforma a un país, sobre todo como el de nosotros, son los modelos que terminan imponiéndose. Y en este momento Venezuela no está decidiendo únicamente quién va a ocupar Miraflores. Está decidiendo si la transición que viene estará construida sobre un pacto de estabilidad o sobre un proceso de reconstrucción institucional que sea capaz de devolver esta bendita palabra del Estado: legitimidad.

Es por eso que voy a volver al principio. Cuando una noticia parece absurda, cuando un medio comienza a posicionar personajes que hasta ayer nadie contemplaba o cuando determinadas narrativas comienzan a repetirse una y otra vez simultáneamente, pero desde distintos espacios, quizá la pregunta más inteligente no sea si esa historia es cierta o si es falsa. Quizá la pregunta es mucho más incómoda: ¿Qué realidad están intentando que aceptemos nosotros el día de mañana? Porque las narrativas políticas más eficaces nunca describen el futuro, lo fabrican. Y quienes aprenden a leer estas narrativas antes de que se conviertan en sentido común, antes de que se mueva la ventana de Overton, tendrán una ventaja enorme para comprender no solo lo que está ocurriendo hoy, sino el país que ya algunos están intentando construir en sus cabezas para nosotros los venezolanos.

Y es que ese tema precisamente de los modelos se hace evidente en detalles como este. Fíjense, la desconexión de los criminales del régimen con la realidad, con el mundo, con lo físico, con lo palpable, es tal que mientras te quieren vender por un lado que están preocupadísimos por los venezolanos, por nuestros hermanos víctimas de los terremotos, el infame canciller de la dictadura, que se supone representa los mejores intereses de los venezolanos en el exterior, te sale con esto: "Por instrucciones de la presidente Delsy Rodríguez, hemos llegado al estado de Qatar para transmitir a su alteza el jeque Tamín Benjamad Altani, emir del estado de Qatar, el más profundo pesar del pueblo y el gobierno de Venezuela por la partida física del muy respetado Emir padre Jeque Hamad Bin Khalifa Altani. Por supuesto, los venezolanos no dejamos de hablar de esto. Claro. Venezuela recordará siempre con gran admiración y respeto el legado y liderazgo del Emir Padre, un hombre realmente visionario en la modernización y el fortalecimiento internacional de Qatar, una nación hermana para nuestro país." Menuda arrastrada para conseguir unos dolaritos extras. Increíble, ¿no? Y es que como usted ve, llegaron más rápido a Qatar, a dar el pésame por alguien que nos importa un pepino, que a la propia Guaira luego de los terremotos del 24 de junio. Señores, pónganle al menos unos 300.000 al viajecito innecesario este de Félix Plasencia, porque eso es el régimen, ese es el canciller que escogieron para vender sus miserias.

Y hablando de miserias, o tal vez no, bueno, ya sabremos. El encuentro convocado de emergencia entre la plataforma unitaria y María Corina Machado finalizó este miércoles tras 3 horas de debate sin alcanzar conclusiones definitivas, según informó el periodista Alejandro Hernández. Una sesión que inició a la 1 de la tarde y que contó con la curiosa y notable ausencia de Dinora Figuera como presidente de la comisión delegada de la Asamblea Nacional de 2015. No se me adelante, ya le doy una precisión. Y es que de acuerdo con los reportes, la discusión se estancó en dos puntos neurálgicos que quedaron sin resolver: el mecanismo para garantizar la representación de todos los partidos que integran la plataforma unitaria y la definición del rol específico que va a desempeñar María Corina Machado dentro de las instancias encargadas de tomar las decisiones finales. No se me adelante todavía.

La cumbre fue convocada con carácter de urgencia por la propia María Corina y por el presidente electo Edmundo González Urrutia. La iniciativa surgió luego de que la Asamblea Nacional chavista, dirigida por Jorge Rodríguez, y el Parlamento de 2015, que es un gran signo de interrogación, liderado por Figuera, anunciaran paralelamente un plan de trabajo conjunto que iniciará el próximo primero de agosto con el respaldo del secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio. El propósito central de la reunión es unificar criterios y fijar una postura política común frente a esta sorpresiva agenda legislativa bilateral. Y mientras María Corina Machado y Edmundo González insisten en que cualquier acuerdo debe priorizar la urgencia de la gente y respetar el mandato popular de las urnas, la designación de Figuera como interlocutora de este nuevo proceso ha comenzado a generar fricciones, especialmente porque la plataforma unitaria le había encomendado previamente a María Corina liderar las negociaciones de transición con el chavismo durante una reciente reunión infame o famosa que se llevó a cabo en Panamá.

Pero ojo aquí con algo que he estado leyendo reiteradas veces en las redes, porque para quienes creen que Dinora no debe ni siquiera tomar en cuenta la postura de María Corina o de la plataforma unitaria y que no debe reunirse con el sector, que además representa la mayoría de la voluntad política del venezolano, que lo piense mejor. Porque amigos, con los terroristas de estado del régimen, Dinora sí se va a reunir y se va a reunir largo y tendido. Así que mosca. ¿Cómo interpretamos esto?

Rapidito, quiero darle las gracias a nuestro amigo Samu de Servicios Samu y también a Cecilio de Freitas por sus contribuciones al canal recientemente. También a todos nuestros miembros que son parte de la comunidad activa y a quienes nos ayudan vía super chats y super thanks. A todos ustedes, en realidad, a ti que estás viendo este video y que como siempre te digo, nada tiene sentido sin ti. Si no lo has hecho, deja tu like y suscríbete en este momento, porque es la manera en que te pedimos que nos ayudes y eso nos ayuda mucho. ¿Para qué? Para seguir creciendo, para que sigamos haciendo este trabajo todos los días y para que nuestra voz llegue a más rincones. Continuamos.

Hablemos ahora de la audiencia que se celebró en el Congreso de los Estados Unidos sobre Venezuela, porque a primera vista podría parecer un encuentro más entre organizaciones de derechos humanos, muy necesarios, por cierto, y parlamentarios de los Estados Unidos. De hecho, si uno se limita a leer los titulares, uno probablemente concluya que se trató de otra lista de peticiones: liberar presos políticos, sumamente importante; proteger a las ONG, muy importante también; reconstruir las instituciones, fortalecer el estado de derecho, y todo eso ocurrió. Pero a juicio de este humilde servidor, quedarse únicamente con esa descripción sería perder de vista algo realmente vital para nuestra lucha.

Porque lo que ocurrió de facto en esa audiencia es que, quizá no por primera vez, pero no pasa tan seguido, se comenzó a cambiar la pregunta que define el debate sobre Venezuela. Y es que durante demasiado tiempo toda la conversación de la política venezolana estuvo atrapada en un dilema: ¿Quién gobierna y quién debe dejar de gobernar o quién debería gobernar? Era una discusión prácticamente inevitable, por supuesto, pero también profundamente insuficiente. Por eso me llamó tanto la atención que prácticamente todas las organizaciones presentes, desde Justicia, Encuentro y Perdón hasta Cepaz, Wola y el Centro Robert Kennedy para los Derechos Humanos, terminaran convergiendo en prácticamente una misma idea. Cada una de ellas utilizó un lenguaje distinto, puso énfasis en aspectos diferentes y también llevó prioridades propias, pero todas coinciden en algo esencial: cualquier transición democrática, y hay que poner bien en mayúsculas esa palabra, que aspire a durar, además, debe estar construida sobre instituciones, justicia, participación ciudadana y garantías para las víctimas, no únicamente acuerdos políticos entre élites.

La noticia anterior. Hay una frase que se pronunció durante esa audiencia que me parece especialmente poderosa porque trasciende incluso el contexto en el que fue dicha. Beatriz Borges afirmó que el terremoto del 24 de junio no creó la crisis venezolana, simplemente la expuso. Y aunque suene ya a muletilla, es una observación que, lejos de referirse únicamente al desastre natural, en realidad sigue describiendo con precisión el estado institucional de nuestro país. Porque las tragedias rara vez crean los problemas de una nación, lo que hacen es quitarles el maquillaje. El terremoto no destruyó al Estado venezolano. Lo que hizo fue evidenciar hasta qué punto las instituciones ya estaban destruidas antes de que incluso la Tierra comenzara a moverse.

Y es esta reflexión la que nos obliga a plantearnos una pregunta mucho más incómoda que la habitual. Si mañana, haga usted el ejercicio, si mañana mismo ocurre el cambio político que millones de venezolanos esperamos, ¿sobre qué instituciones va a descansar esa transición? Porque por lo general solemos hablar de la democracia como si fuera simplemente el resultado de la elección. Pero las democracias no sobreviven porque alguien gana una elección. No sobreviven porque existen jueces independientes, organismos electorales confiables, medios de comunicación libres, organizaciones civiles fuertes y todo un sistema de pesos y contrapesos que impiden a cualquier gobernante, por muy popular que sea, que vuelva a concentrar el poder de forma ilimitada.

Quizá por eso me pareció tan importante escuchar de Marta Atineo insistir que la liberación de presos políticos, siendo algo indispensable, no puede convertirse en el único indicador de avance. Y es que explicó que muchas personas excarceladas, y pregúntenle a Franklin Rocha, continúan sometidas a medidas restrictivas y a procesos judiciales que siguen vulnerando el debido proceso, mientras persisten leyes que reducen el espacio cívico y que dificultan el trabajo de las organizaciones independientes. En otras palabras, cambiar la situación de algunas personas es un alivio necesario, pero no equivale de ninguna manera a transformar las estructuras que hicieron posible que esas violaciones de derechos humanos ocurrieran en primer lugar.

Y es precisamente allí donde creo que la conversación comienza a madurar, porque durante años nuestra política giró casi exclusivamente alrededor de los liderazgos, ¿no? Chávez, Maduro, Guaidó, López, Capriles, María Corina, siempre terminamos hablando de personas. Sin embargo, las organizaciones que comparecieron ante el Congreso de Estados Unidos parecen estar intentando desplazar todo el foco hacia otro lugar. No preguntan únicamente quién va a ejercer el poder dentro de algunos meses o dentro de algunos años. Preguntan qué mecanismos le van a impedir en el futuro a un gobernante que vuelva a capturar el Estado, como ocurrió en las últimas décadas de chavismo. Y esa diferencia, que parece sutil, cambia completamente la naturaleza de esta transición que estamos a punto de vivir.

Porque una transición basada exclusivamente en acuerditos políticos puede quizá producir estabilidad durante algún tiempo, pero ja. Una transición basada en instituciones legítimas sí tiene posibilidad de producir una democracia duradera. No son, por supuesto, objetivos incompatibles, pero tampoco estos son sinónimos. La estabilidad puede existir incluso en sistemas profundamente autoritarios. La legitimidad, en cambio, exige algo muchísimo más complejo: que las reglas sean más importantes que quienes administran las reglas.

Y creo que esa es la razón por la que cada vez me convence menos esa costumbre de analizar la política venezolana únicamente desde esa perspectiva de negociaciones entre dirigentes, porque las negociaciones obviamente son importantes y serán importantes. Las elecciones son muy importantes y serán muy importantes. Y los liderazgos obviamente también lo son, pero todo eso termina siendo insuficiente. Y al final del proceso, el Tribunal Supremo de Inmundicia sigue dependiendo del Ejecutivo, el árbitro electoral sigue careciendo de independencia o, por ejemplo, la sociedad civil permanece sometida a leyes diseñadas para limitar nuestra actuación. Todo pierde sentido, ¿verdad? Porque en ese escenario habríamos cambiado de administrador, pero no de sistema. Y esa es la mayor enseñanza que deja quizá esta audiencia en el Congreso de Estados Unidos. No porque el Congreso estadounidense vaya a resolver los problemas enteros de los venezolanos, es que ningún parlamento extranjero va a poder hacer el trabajo que nos va a corresponder a nosotros los venezolanos. La importancia de lo ocurrido ayer reside en otra parte: en que por primera vez o desde hace mucho tiempo el debate internacional parece empezar a girar alrededor de las condiciones que harán posible una democracia y no únicamente alrededor de las personas que aspiran a gobernar en esa democracia. Hay que darle con inteligencia.

Y las fuerzas estadounidenses hace escasas horas atacaron centros de mando, emplazamientos de defensas aéreas, capacidades de misiles y de drones e instalaciones de vigilancia costera de Irán. ¿Con qué fin? Con el fin de mermar aún más esa capacidad iraní de amenazar a los marinos inocentes que integran tripulaciones de buques comerciales que transitan por el estrecho de Ormuz, que ahora está cerrado otra vez. El Pentágono empleó municiones de precisión para alcanzar objetivos de diversas ubicaciones, incluida Bandar Abbas. Y es que hace escasas horas fuerzas estadounidenses atacaron emplazamientos de defensa costera y también de misiles de crucero en la isla de Ton Mayor durante una ofensiva de 90 minutos de polvo de sugerencias. Las fuerzas armadas de Estados Unidos están haciendo rendir cuentas ahora a Irán nuevamente, siguiendo las directrices del comandante en jefe Donald Trump. Y les reseño esto como una noticia al final del programa porque se vuelve a mover el tablero energético y ya usted sabe, Venezuela y su petróleo.

Nos vemos esta tarde, tarde noche, 7:30 en el canal de la República. Los esperamos y pasamos lista. Libertad. Porque seremos libres. Libertad. Nada. Porque seremos libres. Libertad. Nada. Porque seremos libres.