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El Señor esté con ustedes. Y con tu espíritu.
Lectura del Santo Evangelio según San Lucas. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos, "Tened cuidado, que no se os embote la mente con el vicio, la bebida y los agobios de la vida, y se os eche encima de repente aquel día, porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra. Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir y manteneros en pie ante el Hijo del Hombre."
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
La Iglesia tiene su año litúrgico, así como hay un año civil que termina el 31 de diciembre, la iglesia hoy concluye su año litúrgico. Mañana es el primer domingo de Adviento. Mañana empezamos un nuevo año litúrgico. Y fíjense, hoy la palabra de Dios nos habla del fin del mundo. Cuando la Biblia habla del fin del mundo, la parusía, la segunda venida del Señor usa la expresión el día. "Va a venir el día" o "aquel día". El mundo se va a acabar, la historia se va a terminar. Pero, ¿qué nos dice la Biblia sobre este acontecimiento final? Tres enseñanzas trae la escritura sobre la parusía, sobre el fin del mundo.
En primer lugar, no sabemos la fecha. Jesús mismo dice, "Ese día nadie lo sabe." No sabemos la fecha. No hagamos caso a ningún charlatán que de vez en cuando aparece diciendo, "Tal año se acaba el mundo."
En segundo lugar, la Biblia presenta el fin del mundo, la parusía, como un acontecimiento inminente. Ya, ya, ya, pero todavía no. Parece que ya viene, pero todavía no. En algunas ocasiones de la historia de la iglesia ha habido una gran tensión porque parecía que ya ya venía el Señor.
Y en tercer lugar, y en esto me voy a concentrar un poco, hay unos signos que van a de alguna manera manifestar que ya se acerca el fin del mundo, pero nadie podrá calcular la fecha. Pero sí hay unos signos y uno de los signos que está en la Biblia es que el mal se va a desatar. En varios pasajes de la escritura está esta enseñanza, el mal se va a desatar.
Vayamos a la primera lectura. ¿Qué profeta hemos escuchado? Daniel. Estamos en el capítulo 7 de Daniel. Ahí se habla de que vendrá el hijo del hombre. ¿Quién es el hijo del hombre? Jesucristo. Pero hemos escuchado en la primera lectura como van a surgir cuatro fieras, cuatro bestias. Estas cuatro bestias expresan el mal, expresan la influencia de Satanás, expresan la maldad de muchas personas. Y la peor de todas, ¿cuál es la cuarta? La última. Dice la primera lectura que la cuarta fiera va a pisotear la tierra. Será algo terrible. Incluso llegará un momento en que vencerá a quiénes? a los santos del Altísimo. Imagínense ustedes, Dios va a permitir que se desate el mal. Esa última fiera, esa última bestia hará, intentará, mejor dicho, que se cambie la ley. ¿Acaso no lo estamos viendo? Ya va a blasfemar. Hará que muchos blasfemen y va a intentar cambiar la ley, es decir, el desorden moral, lo anormal, lo antinatural, lo más pervertido se va a meter en el mundo. La pregunta que me hago, ¿acaso ya no estamos en ese momento? No lo sabemos.
Pero queridos hermanos, como les he dicho en una homilía, el mensaje de Jesús es terrorífico o salvífico? Salvífico. Por eso Jesús nos dice hoy en el evangelio, "Ustedes estén despiertos cuando venga aquel día." ¿A qué se refiere con aquel día? El fin del mundo, la parusía. ¿Cómo hay que estar despiertos? Así que los que están dormidos ahorita que se despierten. Hay que estar despiertos.
En primer lugar, hermanos, el triunfo es de Dios. Al final va a vencer el bien, la verdad, el amor. De hecho, en la primera lectura se nos habla de que al final va a intervenir el anciano, es decir, Dios, y los santos del Altísimo reinarán. La iglesia va a triunfar porque Cristo ya ha triunfado. Estamos esperando el último acontecimiento, pero mientras tanto hay que estar despiertos.
Despiertos también porque no sabemos en qué momento nos vamos a morir. ¿Y qué significa estar despiertos? Significa rezar todos los días. Significa vivir en gracia y hacer que mi familia viva en gracia.
Estar despiertos también lleva algo que está en los evangelios y que les pregunto, ¿qué es lo último que Jesús le dice a sus apóstoles antes de subir al cielo y sentarse a la derecha del Padre? ¿Quién me dice lo último que Jesús dice? A ver, ¿quién se anima? "Vayan por todo el mundo y evangeli anuncien el evangelio." Es lo último que Jesús dice. Y si leemos los Hechos de los Apóstoles, Jesús antes de subir al cielo, ¿qué les dicen a sus apóstoles? A ver, ¿quién se anima? ¿Quién sabe? No inventen. "Recibirán la fuerza que viene de lo alto para ser mis testigos."
Hermanos, por supuesto, hay que rezar todos los días, hay que vivir en gracia, pero también hay que evangelizar. Y evangelizar significa hablar, pero también dar buen ejemplo. Jesús nos ha dado el Espíritu Santo para ser sus testigos, para reflejarlo ahí donde estamos, empezando en la casa, luego en el trabajo, en los círculos donde nos movemos. Así vamos a estar despiertos, metidos en Cristo.
Decía San Luis María de Monfort a quien Dios quiere ser muy santo, lo hace muy devoto de la Virgen María. Hoy es sábado, día consagrado a la Virgen. Y siempre se ha dicho, los santos lo han dicho, que la verdadera devoción a la Virgen es garantía de salvación. Pero la verdadera devoción que implica acudir a ella todos los días y también imitarla. La Virgen es la primera imitadora de Cristo.
Que nuestra madre santísima nos ayude a esperar aquel día viviendo en gracia, evangelizando, practicando las obras de misericordia, estando totalmente metidos en Cristo Jesús. Que así sea. Amén.
Jesús nos habla hoy de aquel día. ¿Qué significa aquel día? La parusía, el fin del mundo. Cuando leemos la Biblia, hay tres enseñanzas sobre el fin del mundo. Uno, no hay fecha, así que no hagamos caso a ningún charlatán. Dos, parece un acontecimiento inminente. Ya, ya, ya, pero todavía no. Parece que ya, ya, ya, ya. Momentito, paciencia. El Señor tiene sus tiempos. San Agustín decía, "Estamos ya en la última hora, pero es larga esa hora." Número tres, hay unos signos. Uno de los signos es que el mal se va a desatar. Lo hemos escuchado en la primera lectura. Se habla de cuatro fieras, cuatro bestias. ¿Cuál es la peor? La cuarta. La cuarta va a vencer a los santos del Altísimo. Llegará un momento en que parece que el mal va a triunfar. Los santos del Altísimo representan a los justos, aquellos miembros de la iglesia que se esfuerzan por ser fieles a Cristo. Llegará un momento en que el mal los va a destrozar. Pero dice la profecía de Daniel que va a intervenir el anciano. ¿Quién es el anciano? Dios Padre. el hijo del hombre Jesucristo. Y entonces será derrotada esta bestia que ha querido cambiar la ley, la ley de Dios. Hoy vemos con dolor como lo anormal pasa como normal, la inmoralidad de todo tipo.
Jesús nos ha dicho hoy, ustedes estén despiertos. ¿Qué significa estar despiertos? Vivir en gracia. y hacer que mi familia viva en gracia. Y no se olviden, lo último que Jesús dice antes de subir al cielo es, "Vayan por todo el mundo y anuncien el evangelio." Estar despiertos significa evangelizar, practicar las obras de misericordia. Jesús también les dijo a sus apóstoles, antes de subir al cielo, "Van a recibir la fuerza que viene de lo alto." El Espíritu Santo para ser mis testigos. Hermanos, hay que hablar. Sí, pero ¿cómo está nuestra vida? Estoy reflejando a Cristo. Mis pensamientos reflejan a Cristo. Mis miradas reflejan a Cristo. Lo que digo refleja Cristo. Mi corazón es un corazón centrado en Cristo.
Pidamos a la Virgen nuestra madre que nos ayude a estar siempre despiertos, a estar metidos en el corazón de Cristo.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como en principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Sagrado Corazón de Jesús, confío. Dulce Corazón de María, sea salvación del alma. San José, ruega por nosotros.
El Señor esté con ustedes. Y con tu espíritu.
La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. Amén.
Pueden ir en paz. Gracias a Dios.