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Homilía 26/02/23 - Mateo 4, 1-11 - Tentaciones en el desierto.

Cooperadores de la Verdad (Católico)19:19

Transcription

El Señor esté con ustedes.

El Santo Evangelio según Sabateo.

[Aplausos]

[Música]

En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por Él. Y después de ayunar 40 días con sus 40 noches, al fin sintió hambre. El tentador se le acercó y le dijo: "Si eres hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes". Pero Él le contestó diciendo: "Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios".

Entonces Él lo llevó a la ciudad Santa, lo pone en el alero del templo y le dice: "Si eres hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: Encargará a los ángeles que cuiden de ti y te sostendrán en sus manos para que tu pie no tropiece con las piedras". Jesús le dijo: "También está escrito: No tentarás al Señor tu Dios".

Después Él lo lleva a una montaña altísima y mostrándole los reinos del mundo y su gloria, le dijo: "Todo esto te daré si te postras y me adoras". Entonces le dijo Jesús: "Vete, Satanás, porque está escrito: Al Señor tu Dios adorarás y a Él solo darás culto". Entonces lo dejó Él, y se acercaron los ángeles y le servían.

Palabra del Señor.

Jesús.

[Música]

Hay un cuento clásico para hablar de las tentaciones, y este cuento dice así: Papá pez le decía a su hijo, el pececito: "Cuando veas un anzuelo, no lo muerdas, porque si tú muerdes un anzuelo, será tu fin". Y el pececito, cada vez que veía un anzuelo, tenía la tentación de morderlo y pensaba: "¿Por qué mi papá me ha prohibido morder el anzuelo? De repente, mi papá no quiere que conozca otro mundo, de repente, mi papá no quiere que progrese. La próxima vez que vea un anzuelo, lo voy a morder". Y efectivamente, el pececito vio un anzuelo, lo mordió y terminó en una cevichería.

Queridos hermanos, la tentación es como un anzuelo. La tentación es atractiva, te ofrece un mal disfrazado de bien. ¿Y quién es el tentador con mayúsculas, queridos hermanos? El Satanás.

[Música]

La palabra Satanás viene de "satán", que en hebreo significa "enemigo". ¿Qué significa Satanás? En Santo Tomás de Aquino decía que Él actúa en dos pasos: primer paso, te engaña; segundo paso, te retiene en el pecado. Pero, ¿cuál es el primer paso? Él te engaña, te ofrece la tentación. Hoy, en la primera lectura, hemos escuchado cómo Él engañó a Eva. Él viene a nuestra ruina y Él, queridos hermanos, sigue actuando. Pero quiero que vencido al tentador Jesucristo. Hoy, en el evangelio, Jesús aparece venciendo al. Tres veces tienta a Jesús, tres veces es derrotado. Y estas tentaciones, queridos hermanos, que son tres, son actuales. Vamos a analizarlas brevemente: el materialismo, la soberbia y la idolatría.

¿Cuál es la primera tentación que sufre Jesús? El materialismo. Jesús, movido por el Espíritu Santo, ha ido al desierto 40 días, ha orado y ayunado, tiene hambre. Él se le presenta a Jesús y le dice que convierta unas piedras en pan. Y Jesús rechaza esa tentación. Jesús le dice: "No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios". Es decir, el pan material es importante.

[Música]

Pero más importante es estar conectados con Dios. Queridos hermanos, necesitamos del pan material, necesitamos comer, necesitamos una vivienda digna, tenemos necesidades materiales. Pero si nos quedamos solo con las necesidades materiales y no nos preocupamos de alimentar nuestra alma, hemos caído en el materialismo. El materialismo tiene muchos rostros. Está el materialismo de derecha, el capitalismo descontrolado, y el materialismo de izquierda, el comunismo. Ambos nos alejan de Dios. El capitalismo descontrolado solo se preocupa de lucro, del dinero, y genera explotación. Y el comunismo, lo sabemos, es ateo, y ahí donde entra el comunismo, entra miseria. Todos sabemos lo que decía Marx: "La religión es el opio del pueblo". Nosotros no podemos caer en ningún tipo de materialismo. Debemos preocuparnos de nuestra vida espiritual. Por eso, queridos hermanos, cuidemos siempre nuestro interior. Repito: necesitamos bienes materiales para llevar una vida digna, pero que nunca se nos olvide, necesitamos sobre todo de Dios. No descuidemos nuestra vida espiritual.

¿Cuál es la segunda tentación que sufre Jesús? La soberbia. Él lleva a Jesús a lo alto del templo y le dice: "Lánzate, porque está escrito que los ángeles te van a sostener". Él quiere que Jesús haga un espectáculo. Jesús no ha venido al mundo para hacer espectáculos. Jesús nos enseña el valor de la humildad. Queridos hermanos, tenemos que aprender del Maestro. Un cristiano no es un showman, un cristiano no es un figuretti, un cristiano no es una banderita. Un cristiano es cimiento, y estamos llamados a hacer bien nuestros deberes, no para buscar el aplauso, sino para la gloria de Dios. Él siempre nos tienta de soberbia y quiere que estemos buscando el protagonismo y de esa manera le robamos la gloria a Dios.

En la vida de un santo sacerdote que fue un gran predicador, se cuenta que cuando terminó la misa, una señora se le acercó y le dijo: "Padre, usted es el mejor predicador del mundo. Nadie como usted, usted mueve más". Y este sacerdote le dijo lo siguiente a esta señora: "Hija mía, lo mismo me ha dicho el ayer". Hoy le pedimos al Señor que nos conceda la gracia de la humildad. Hagamos bien nuestros deberes, pero siempre para buscar la gloria de Dios y el bien de nuestros hermanos, no para que nos aplaudan, no para que nos echen incienso.

¿Y cuál es la tercera tentación que sufre Jesús? La idolatría. Él lleva a Jesús a una montaña alta, le muestra los reinos diversos que hay en el mundo y le dice: "Todo eso te lo voy a dar si te postras delante de mí". Y Jesús con claridad dice: "Solo al Señor adorarás, solo a Él darás culto". Queridos hermanos, se adora solo a Dios. En griego, la palabra adoración se dice "latría". ¿Cómo se dice adoración en griego? "Latría". Y la idolatría significa que yo adoro aquello que no es Dios. ¿Qué significa adorar? Significa reconocer que Dios es lo máximo. Adorar significa reconocer que nadie se compara a Dios. Adorar significa confesar que solo Dios crea, solo Dios salva, solo Dios santifica. Dios es lo máximo. Cuando nosotros desplazamos a Dios del primer lugar de nuestra vida, somos idólatras. Y eso es lo que Él quiere que hagamos. Y podemos ser idólatras de muchas formas. Si una persona el domingo prefiere jugar todo el día fulbito y no ir a misa, se ha vuelto idólatra del fulbito. Si una persona dedica más tiempo a ver series de Netflix que a la oración, esa persona se ha vuelto idólatra de las series de Netflix. Si una persona dedica horas a ver telenovelas turcas, no se esté mirando las señoras, esas personas se ha vuelto adoradora de las telenovelas turcas. Queridos hermanos, todos podemos caer en la idolatría. Él es muy astuto. Dice San Agustín que Él es muy cruel y cuando te acaricia es cuando más daño te hace.

Por eso, queridos hermanos, para vencer las tentaciones hay que estar enraizados en Cristo Jesús. Y esto me lleva a la segunda lectura. Ahí está la clave de cómo vencer las tentaciones. San Pablo nos ha dicho a todos hoy en la carta a los Romanos que por un hombre entró el pecado y por el pecado ha entrado la muerte, y la muerte ha alcanzado a todos porque todos hemos pecado en Adán, hemos muerto en ese hombre desobediente, hemos muerto. Pero en Cristo tenemos vida. En Cristo, el nuevo Adán, en Cristo obediente al Padre, tenemos vida. Por lo tanto, hay que vivir en Cristo Jesús. Si nosotros vivimos en Cristo Jesús, vencemos al. Y ya sabemos qué debemos hacer para vivir en Cristo Jesús. Yo aquí no voy a inventar la pólvora, hermanos. ¿Qué debemos hacer para vivir en Cristo Jesús? Orar todos los días, acercarnos con frecuencia a la confesión, recibir bien la comunión, no dejar la misa, meditar la palabra de Dios, huir de las ocasiones. Esto es muy importante. Si una persona, por ejemplo, tiene la debilidad del alcohol y está pasando por una calle justo por una cantina y ahí dentro de la cantina está su compadre y le dice: "Pancracio, aquí estoy, un par de chelas". ¿Ustedes querían entran o no entran? ¿Cómo que entran? Hay que huir de las ocasiones, hermanos. Si tú no huyes de las ocasiones, vas a caer, por más que reces 50 rosarios todos los días. ¿De qué vale que reces si entras a páginas pornográficas? Hay que huir de las ocasiones. No solamente hay que orar, no solamente hay que confesarse, no solamente hay que venir a misa, no solamente hay que meditar la palabra de Dios, hay que huir de las ocasiones.

Y por supuesto, nosotros los católicos sabemos que la devoción a la Santísima Virgen María es un medio eficaz para vencer al maligno. A la Virgen se le llama la nueva Eva. Él engañó a Eva, pero María le ha pisado la cabeza a la serpiente infernal. Vamos a pedirle hoy a la Santísima Virgen María, nuestra Madre, que nos ayude a estar enraizados en Cristo, a vivir en Cristo Jesús, y así vamos a vencer los engaños de Satanás, nuestro enemigo. Que así sea.

Queridos hermanos, hemos escuchado las tres tentaciones que sufre el Señor, pero el Señor rechaza los engaños de Satanás. Satanás significa "enemigo". Él sigue actuando misteriosamente. Dios le permite que actúe, pero Cristo lo ha vencido. Y hay tres tentaciones muy actuales: el materialismo, pensar que solo debemos quedarnos con las cosas materiales y nos olvidamos de lo espiritual. El pan material es importante, pero no te olvides del pan eucarístico, alimenta tu alma. La soberbia, todos tenemos la tentación de ser figuretis, de buscar el protagonismo, de hacer espectáculos para que nos aplaudan. Nosotros seguimos a Jesús, el Maestro es humilde. Y en tercer lugar, la idolatría, que nos lleva a desplazar a Dios del primer lugar de nuestra vida. Y podemos ser idólatras del fútbol, idólatras del celular, idólatras del internet, idólatras del alcohol, del sexo, etcétera, etcétera.

Pidámosle a la Virgen Santísima estar enraizados en Cristo, vivir en Cristo Jesús, y así vamos a vencer los engaños de.

Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Jesús, en Ti confío. Jesús, en Ti confío. Jesús, en Ti confío.

Dulce Corazón de María, de la salvación del alma mía.

San José, ruega por nosotros.

Santo, ruega por nosotros.