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La adoración es fundamental | Pastor Gamaliel Cota

Adulam Hermosillo46:30

Transcription

[música] Qué bueno que están acá, chicos. Qué bueno que están acá.

Bueno, como ya viste en pantalla, eh, estamos en esta serie llamada Back to Basics, donde estamos hablando acerca de los fundamentos de la fe y cómo regresar a los principios básicos del evangelio. Back to basics en español significa volviendo a lo básico.

Entonces, te voy a pedir que pongas tu mano en tu corazón, ahí donde estás. Y ora conmigo. Sí. Di así: Dios, Dios, mi corazón. Mi corazón es tierra fértil. Es tierra fértil para tu palabra. Para tu palabra. Que la palabra que hoy escuche, que la palabra que hoy escuche, dé mucho fruto. De mucho fruto. Amén. Amén.

Muy bien. La sesión de hoy, si ya notaste el patrón de los títulos, estamos hablando de un fundamento y luego el siguiente eh, episodio hablamos de cómo volver a ese fundamento. Sí, empezamos con el amor. El amor es fundamental. Vuelve al amor. Sí, ¿estás acá? Amén. Y luego la salvación es fundamental, vuelve a la salvación. Y hoy vamos a hablar, es la sesión número cinco. Tiene como título, la adoración es fundamental.

Creo que el acto de adorar juntos nos hace iglesia también, el acto de de adorar juntos, porque aunque la semana pasada hablábamos de la adoración personal, ¿no? Y creo que los muchachos de la siguiente semana van a hablar precisamente de estos temas y ya les hice spoilers. ¿Por qué? ¿Por qué, Señor? ¿Por qué me... Vengan el otro domingo. Es lo único que les voy a decir. Es lo único que les voy a decir.

Muy bien, ya me toca descanso. Oiga, no le van a decir a nadie porque luego hay gente que me escribe. ¿Por qué, Señor? ¿Por qué me haces decir esto, padre? Ya no voy a predicar. Bueno, dice, hagan de cuenta que no dije nada. Sale.

La adoración es fundamental. Y mira, después de entender la gracia, la salvación y el amor de Dios en las sesiones pasadas, eh, yo cerraba la sesión del domingo pasado con esta frase y quiero que la recordemos juntos. Dice: "Entonces, lo único que tengo y puedo hacer es amarlo mucho." ¿Recuerdas? Después de entender lo hermoso de que Dios siempre nos ama, siempre nos persigue, siempre es fiel, siempre nos perdona, siempre va a estar con nosotros. Eh, entender el amor de Dios nos lleva a esa conclusión. Yo te lo leía en un contexto, un escrito que yo hice, ¿verdad?, eh, acerca de la expresión del amor de Dios de muchas maneras y concluíamos en esto: Lo que me queda es amarlo mucho.

Y es aquí donde entra el compromiso de eh con Dios, porque mira, todos los seres humanos son amados por Dios. Todos, todos. Eh, piensa en el que más gordo te cae. Sí. En el vecino más incómodo, en el pariente más incómodo, de esos que dices, "Dios, neta, lo amas." Y sí, sí, sí lo amas. Es impresionante. Es impresionante que que Dios pueda amar a ese tipo de personas, ¿verdad? Pero bueno, el el detalle es que los seres humanos no nos distinguimos por cuánto Dios nos ama, nos distinguimos por cuánto nosotros lo amamos a él. Porque es aquí donde está la diferencia. Todos los seres humanos son amados por Dios, pero no todos los seres humanos aman a Dios, porque aquí es donde ya entra el compromiso.

Mira, si tú respondes al compromiso de amar a Dios, tú vas a tener una relación con él. Antes de eso, tú solo vas a tener el amor de Dios. Sí, tú vas a recibir el amor de Dios, pero te vas a perder de la relación, porque las relaciones están basadas en la reciprocidad. No hay peor cosa en el mundo que una relación donde uno de los dos ama más. ¿Okay? No hay. Y lo digo en todas las relaciones: de amigos, de pareja, de padre e hijo. O sea, es horrible estar en una relación donde uno ama más que el que el otro. Sí, es es muy feo. Por eso Dios no se no él él no se incluye en una relación donde la otra persona no lo ama a él de la misma forma. Sí, él te ama. Él te ama y él te va a bendecir y te va a ser fiel. Pero, ¿quieres la relación? Es aquí donde está la pregunta. ¿Quieres la relación?

Entonces necesitamos, si tú respondes que sí quieres la relación, la pregunta que sigue es: Dios, ¿cómo quieres ser amado? Porque es, bueno, lo que me queda es amarlo mucho, ¿no? Pero la pregunta de una relación feliz y la pregunta de de una reciprocidad sana es, ey, Dios, ¿cómo cómo te amo? Porque en los matrimonios esa pregunta debería de ser básica. O sea, hablando de volver a lo básico, ¿no? Ey, esposa, ¿qué hago para que te sientas amada? Okay, porque a lo mejor yo me estoy esforzando mucho y estoy trabajando y pongo un plato en la mesa eh con comida, obviamente, ¿ves? Porque [risas] y tuve unas una mañana tan horrible, oigan, bueno, ya eso es otro, esa es otra historia, ¿eh? Y me estoy esforzando y todo y tal vez la esposa no se siente amada, ¿okay? Y al revés también, y lo voy a decir porque tu esposo también necesita sentirse amado. A los hombres no nos enseñaron a a pedir eso o hablar de esas cosas y hay muchos hombres que sobreviven a una relación donde no se sienten amados. Y obviamente la mujer muchas veces lo habla y lo expresa, pero puede ser en algunos casos que él no te ama como esperas porque él no se siente amado como quiere. ¿Estás acá? Sí. Y tú, esposa, si realmente quieres tener una relación donde los dos lo disfruten, tienes que preguntarle, "Eh, ¿cómo cómo te amo? O sea, ¿cómo te hago sentir amado?" Sí. ¿Cómo quieres ser amado?

Porque vuelvo a la relación con Dios. ¿Quieres la relación? Necesitas preguntarle cómo quieres ser amado. Porque te voy a aclarar algo. Dios no necesita de nosotros nada. Dios no necesita de ti, ni necesita de mí. No necesita nuestra adoración y nuestros cánticos, ni nuestras ofrendas, nada. Dios no es un Dios necesitado, migajero. Estas palabras de, ay, le rompes el corazón a Dios, no se lo rompes. No le rompes el corazón a Dios. Dios no necesita a nadie. Dios te ama, no te necesita. ¿Estás acá? Eso es más, mira, ninguna relación debería estar basada en la necesidad. Ah, es que yo lo necesito. No, no es amor. Se llama codependencia y es una enfermedad. Entonces, Dios no ama así. Dios no te necesita y es real. O sea, si tú quieres amar a Dios, necesitas amarlo como él espera ser amado, porque él no necesita nada.

Mira, no sé si alguna vez te has topado con este desafío de darle un regalo a alguien que tiene mucho dinero. Ay, es bien difícil. Yo tengo amigos ricos, ricos de verdad, oigan, ricos de. No, o sea, sí, sí, sí, porque hay gente que el pastor es rico. No, no, ya estuviéramos en otro lugar. Pero sí, ricos, de verdad, ricos así de eh ranchos y y cuatro o cinco casas y casa en la playa y yate y helicóptero y cosas así. O sea, realmente yo tengo amigos así, impresionante. ¿Cómo le das un regalo a alguien así? ¿Cómo? O sea, ¿qué le puedes dar a alguien que no le hace falta nada? Pues te lo te lo. A Dios no le hace falta nada. Entonces es la pregunta a Dios, ¿cómo te amo si no te hace falta nada? ¿Cómo puedo hacer para que la relación entre tú y yo sea recíproca? Ahí está la clave. Dios nos ama y nos da mucho porque tiene mucho, pero él quiere que le demos todo lo que nosotros tenemos. Sí, él da mucho porque tiene mucho. ¿Estás acá? O sea, él no espera que tú entregues lo que él entrega porque él tiene mucho más que tú. Sí, pero él sí espera que tú entregues todo lo que tienes. Y te lo voy a leer. Esto aparece en Marcos 12:30 y dice: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas." Este es el principal mandamiento. ¿Te fijas?

Ahora pareciera una exigencia muy narcisista, ¿verdad? No, a mí me tienes que amar con todo, mejor no. Y no lo es así. ¿Sabes por qué Dios pide que lo ames así? Porque él te ama así. Él te amó primero así. Así como tú estás leyendo esa esa expresión, él te ama igual. Él te ama con todo su corazón. Él te ama con todas sus fuerzas. Él te ama con toda su mente. Por eso él pide ser amado así, porque es la única forma en la que la relación funciona, porque es la única forma en la que puede ser recíproco.

Y mira, tú y yo estamos acostumbrados a recibir todo el tiempo. Estamos recibiendo de Dios los cielos, los mares, la tierra, el sol, la luna, las estrellas, el agua, el aire, tu propio cuerpo. Es impresionante todo lo que Dios nos da. Mira, yo sé que todos tenemos esta idea hermosa, este sueño de en la eternidad sentarnos eh en un café con Jesús y hacerle preguntas, ¿verdad? Yo tengo ese sueño, ¿será porque eh hay muchas dudas todavía en mi corazón y quisiera preguntarle tantas cosas y que me contara tantas cosas, ¿no? Pero una vez yo estaba en esta conversación y yo le he hecho muchas preguntas a Dios que a veces Dios no me contesta, ¿verdad? Sé que hay cosas que en este lado de la eternidad yo no necesito saber. Entonces, Dios no me contesta y yo ya sé. Él guarda silencio de amor, dice la Biblia. Entonces, yo entiendo. Y un día en la conversación yo le estaba diciendo eso, Dios, yo verás cómo anhelo sentarme contigo y y que sí me contestes, gacho, porque [risas] Y luego me dice, "Oye, ¿y nunca has pensado que yo también tengo preguntas para ti?" Me dijo. Y yo, "Wow." Y luego, "¿Y me las puedes hacer?", le dije. O sea, yo sí te voy a contestar. Le dije, "Yo sí, yo sí [risas] me me puedes hacer las preguntas", le dije, "Por favor, o sea, si tengo la capacidad ahorita de contestarte, quisiera que me hicieras esas preguntas, que son las preguntas que tú me harías si nos sentáramos cara a cara." Y Dios empezó, oigan, y me dijo, "¿Te gusta la vida que te regalé?" Desde ahí. Y yo, ¿cómo? Sí. Me dice, ¿te gustan los colores? ¿Te gusta el sabor de la comida? ¿Qué te pareció que que puse el dulce con salado, con con agrio, con ácido? ¿Te gusta? Y yo, ¿por qué me por qué me estás haciendo todas estas preguntas? Y luego me dice, "Porque todo eso lo hice para que te sintieras amado, porque en verdad puse colores en el cielo y luego te di ojos para percibir esos colores. Puse sabor en toda la comida y luego te di papilas gustativas para disfrutarlas." Y empezó con más preguntas. Te gusta el sol, o sea, te gusta como el sol calienta tu piel, te gusta el mar y empezó. Y yo, Dios, ¿qué qué está pasando? Me dice, "Es que todo eso lo hice pensando en ti." Me dijo, "todo eso lo hice pensando en que te sintieras valioso y amado por mí." Y y obviamente él empezó a desarmarme con todo esto porque pasa desapercibida la generosidad de Dios. Pasa desapercibida el hecho de que nos levantamos cada mañana, que vemos el sol, que que sentimos la temperatura del del ambiente, la temperatura del agua, que que el agua satisface tu sed, que la comida la disfrutas, se nos olvida.

Y y en algún momento alguien me dijo, por ejemplo, pastor, si yo tuviera mucho dinero, la mayoría de mis problemas se solucionarían. Yo creo que lo hemos pensado, ¿verdad? Si di amén. Si si todos hemos pensado eso, ¿cuántos problemas se solucionarían si yo tuviera mucho dinero? ¿Sabes que esa frase a mí me convence aún más de que Dios es muy fiel? Porque nunca nos preocupamos si el sol va a salir o no. Nunca te preocupas si va a haber aire para respirar o no. ¿Por qué no nos preocupamos si el si la tierra sigue dando su fruto? Mira, si no hay agua, si no hay eh cosechas y si los animales no se reproducen, nos morimos en dos meses, nos extinguimos en dos meses sin luz del sol, sin agua y si la tierra no da sus alimentos. Y todo eso lo hace Dios. Pero nosotros, mira, y esa frase me encanta también de que si tuviera todo el dinero, pues ahí te das cuenta de lo desgraciado que es el mundo, de lo desgraciado de que él el mundo sí te retiene los recursos, el mundo sí te controla a través de la escasez y Dios sigue siendo abundante con nosotros y todo lo hizo contestando a una pregunta, gama, ¿cómo quieres ser amado? Esa es una pregunta para cada uno de ustedes, ¿verdad? ¿Cómo quieres? Y Dios lo hizo. Vamos a ponerle colores a la creación. Vamos a ponerle sabor. Vamos a ponerle esto, montañas y y vamos a hacer que el clima cambie y que disfruten del calor ororón ororón. Y luego y luego el frío y luego la primavera y y luego las lluvias y y vamos a hacer que sea bonito y que lo. ¿Te das cuenta? Estamos muy acostumbrados a solo recibir de Dios. Pero volvemos a la pregunta, Dios, ¿cómo quieres ser amado?

Este este mandamiento que leíamos hace algún momento aparece cinco veces en la escritura. Es así de relevante el amar a Dios con todo lo que somos. Y lo curioso es que Dios no necesita un mandamiento para amarnos, pero nosotros sí necesitamos un mandamiento para amarlo a él. ¿Sabes por qué? Porque si tú no decides amar a Dios con todo lo que eres, vas a terminar amando cualquier otra cosa, porque fuiste diseñado para eso. Y si no lo haces para Dios, vas a amar lo incorrecto. Y lo triste es que la única relación en donde vas a ser totalmente correspondido es con Dios. Pero la gente que se ama a sí mismo, que ama el placer, que ama el dinero, sí, que ama al mundo, aún a las personas, si primero no es Dios, estás perdido, porque las personas fallan, el mundo te abandona, todo se acaba y el corazón se empieza a romper dentro de nosotros.

Mira, la mayoría de las personas son guiadas por el ego, por lo tanto se quedan en la postura de solo recibir y no solo de Dios. Por ejemplo, en la iglesia, yo también lo noto porque mira, Adulam también está, la visión de Adulam también está construida bajo esa pregunta. ¿Cómo podemos en Adulam hacerte sentir valioso a ti? Desde que tú llegas, todos nuestros servidores estamos en la visión, todos voluntarios, servidores, todo lo que hacemos es pensando en cómo hacerte sentir valioso y amado a ti. Si tú vas a la casa de tu mamá y no te quieren, aquí sí te queremos. Si tú, esposo, llegas después de trabajar a tu casa y lo único que recibes son reclamos, aquí no. Aquí nuestros nuestros servidores y y nuestros servidores de VIP te reciben con una sonrisa, con un abrazo, qué bien te ves, qué guapo, eres bienvenido, esta es tu casa, pero todo lo hacemos bajo la misma premisa. Los muchachos de la alabanza se esfuerzan mucho porque tú mereces buena música. Sí, o sea, tú mereces un buen servicio. Yo estudio demasiado y me esfuerzo para que tú recibas buena palabra. ¿Por qué? Porque todo lo que hacemos lo hacemos con generosidad, con una sola pregunta: ¿Qué hago para que tú te sientas valioso?

Ahora, otra vez, cuando se trata de que tú des, ahí es donde empiezan las incomodidades. Qué raro, ¿verdad? Dios te dio todo. Ya te lo expliqué. Llegas a Dulam, recibes todo porque hacer iglesia a este nivel es muy caro. Nuestros voluntarios, muchos de ellos sacrifican su único día libre en la semana. Se levantan temprano también el domingo para estar aquí. La banda ensaya y todo eso. Pero qué casualidad. Ay, no, qué incómodo el momento de la ofrenda, pastor. Qué incómodo el momento de la alabanza. O sea, que ellos canten y me entretengan. Pero yo involucrarme en la adoración, ¿no? Qué incómodo, qué pena, qué loco, ¿no? Cuando se trata de recibir es, ay, sí, denme un buen servicio, Dios, dame. Pero cuando se trata de nosotros, das dar, que son esos dos momentos, ofrendar y adorar, es cuando tú das algo ahí. Ay, no, qué incómodo, pastor. Qué incómodo el momento. Qué raros esos momentos.

Y mira, el momento de la adoración es super importante, no es en lo que llegas. Hay gente que arbitrariamente programa su llegada para llegar poquito antes de la predicación, para sentarse y recibir. Porque cuando tú vienes y recibes palabra, tú estás solo comiendo y comiendo rico. Sí. No estás dando nada, solo estás recibiendo la palabra. Y a través de mis palabras fluye la unción de Dios, la bendición de Dios, el espíritu de Dios, el cielo toca la tierra y tu mente y tu alma son alimentados con la palabra de Dios. Y hay personas que se saltan el momento de dar y solo se sientan a recibir.

Hoy yo quería empezar a predicar a la hora, oigan, que el video se acabara y luego empezara el los videos de la predicación y el video de la serie, o sea, yo empezara a predicar a las 11 con2 minutos. Bueno, en tu caso una con 2 minutos, que no hubiera alabanza al principio, que la alabanza estuviera después, pero no me dejaron. Entonces, como yo no soy el pastor, oigan. Ay, qué mañana, qué mañana. Vamos, vamos, vamos.

Mira, [aplausos] vamos a volver a la pregunta básica. ¿Cuál es? Dios, ¿cómo quieres ser amado? ¿Listos? Sí. ¿Cómo quieres ser adorado? Te lo voy a leer el primer verso. Salmos 47:7 dice así: "Porque Dios es el rey de toda la tierra. Canten con inteligencia." Wow. Ya hay una razón ahí. Mira, el verso te da la razón. ¿Cuál es? El Dios es el rey de toda la tierra. El otro te dice cómo: canta con inteligencia. Sí, canta con inteligencia. Mira la razón para adorar y hacerlo bien. Si le vas a dar algo a Dios, tiene que ser lo primero y lo mejor, porque a él no le hace falta nada. Si le vas a dar algo a Dios, tiene que ser algo con intención, con corazón, porque a él no le hace falta nada. ¿Estás acá?

Entonces, cuando entendemos, canten con inteligencia, es porque, ojo con esto, Dios sí está viendo el corazón. Oigan, hay gente que cansa, que canta sin pensar. Ya me sé la canción, ya sé lo que dice, ya sé cuándo, ya me sé las palabras, pero no procesan las palabras como si fuera su propia oración, como si fuera su propia adoración, porque no, miren, Adulam no es un karaokeoque cristiano, oigan, nosotros venimos a inspirarte, pero tú tienes que encarnar lo que cantamos porque es tu adoración. Canten con inteligencia.

Mira, este Dios que es el rey de toda la tierra, que es el rey del universo, está aquí. Imagínate eso. Él creó el universo con el poder de su palabra. Se humanó para salvarnos. Multiplicó el pan, convirtió el agua en vino sin trucos. Levantó muertos, caminó sobre el agua, murió cruelmente, pero resucitó al tercer día. Ascendió al cielo y prometió regresar. Él es Rey de Reyes y Señor de Señores, la más alta autoridad del universo, la estrella resplandeciente de la mañana, el sol de justicia, el principio y el fin, el alfa y el omega, el que es, el que era y el que pronto regresará. Ese Dios adoramos aquí. [aplausos] [aplausos] No es cualquiera el que se hace presente aquí. No es cualquiera al que adoramos aquí. Él es el rey de toda la tierra. Así que canta con inteligencia.

Te leo otro salmo. Salmo 33:3 dice: "Cántenle un cántico nuevo." Lee la siguiente frase conmigo. Dice: "Háganlo bien." Mira, esto no significa que seas un varitono e estudiado. Ya te escuché. Yo ya te escucho. Entonces, no eres, no eres, ¿verdad? [risas] Pero cuando dice canten, háganlo bien, está hablando otra vez. Es la intención del corazón, es el enfoque de tu mente. Es que no solo estoy cantando, realmente lo estoy haciendo con mi corazón, con todo lo que soy. Y termina, dice, tocando con júbilo, ¿sí? O o haciéndolo con alegría.

A mí me parece bien curioso, familia, que en la Biblia, principalmente en los salmos, Dios da nueve veces la instrucción: Canten un cántico nuevo. Nueve veces. Mira, la regla hermenéutica es que con tres apariciones en la Biblia ya puede ser una doctrina fundamental. Con tres y esta aparece, ¿no? ¿Sabes por qué? Que Dios se aburre de la rutina sin corazón. Y no es de que Dios sea alguien aburrido. Dios no es aburrido, pero Dios se enfada de la rutina sin corazón. Otra vez, él lo tiene todo. Imagínate venir y ofrecerle algo mediocre. ¿Sí me explico? Es como Dios, e, canta algo nuevo por lo menos. Pues y vuelvo a la misma idea. No es solo el hecho de una nueva canción, ¿okay? O sí, una nueva melodía, no. Tiene que ver con que tú también tienes una intención nueva cada día. Él te sirve el pan de cada día y tú puedes dar la oración de cada día. Así dice la Biblia. Este es el día que hizo el Señor. Me gozaré y me alegraré en él. Así como el pan desciende una vez por día, tú tienes una porción de gozo y de adoración también para entregarle a él.

Entonces, resumidas cuentas, ¿cómo adorar a Dios? Con inteligencia, calidad y alegría. ¿Cómo quiere Dios ser adorado? ¿Lo lees otra vez conmigo? Con inteligencia, calidad y alegría.

Mira, inteligencia, porque nuestra tendencia es estar distraídos. Llámese la canción. Nuestra mente está en todos lados. Mi cuerpo está aquí, pero mi mente quién sabe dónde está, ¿verdad? ¿Quién sabe dónde anda la cabecita, pero aquí estás presente, ¿no? Y Dios dice, eh, eh, eh, no, conecta, conecta antes de cantarme. Conecta. Dice con calidad, porque mira, nuestra tendencia es exigir un buen servicio, pero no darlo. Llegamos a medir a ver cómo cantan los muchachos, a ver cómo predica este pastor ahora, a ver cómo me reciben, a ver si me dan el lugar que yo quiero, a ver si estoy cómodo, a ver si no me da calor, a ver si me da frío. ¿Estás acá? Y estamos acostumbrados a exigir un buen servicio, ir a un lugar y que el mesero te atienda bien y que la comida esté perfecta. La pregunta es, ¿y cuando a ti te toca dar algo, das un buen servicio también? Porque nuestra tendencia es a exigirlo y muchas veces no es a dar el buen servicio. Y cuando se trata de Dios es hazlo bien, porque él lo merece. De hecho, él es el único que lo merece.

Mira y con alegría, porque nuestra tendencia es la apatía. Qué loco, ¿no? O sea, estar delante del Rey de Reyes y ser apáticos se me hace tan incoherente. Te voy te voy a leer un verso. Isaías 29:13 dice: "El Señor dice: Este pueblo de labios, perdón, este pueblo me alaba con la boca y me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. Su adoración no es más que un mandato enseñado por hombres." ¿Ves que Dios sí se da cuenta? Ya sé que te sabes la canción, pero estoy viendo el corazón. Ya sé que sabes dónde va la entonación, pero yo estoy viendo tu actitud al cantarme. Yo estoy viendo dónde está tu mente al cantarme. Yo estoy viendo la calidad de cómo estás entregando esa adoración. Por eso Dios dice, "Yo veo eso y este pueblo sabe cantar, pero tal vez el corazón está lejos. Su adoración es más que un mandato enseñado por hombres." Lo mismo. Me sé la canción, me sé el ritual, sé cómo hacerlo y Dios sigue observando nuestro corazón.

Mira, en Adulam todos son bienvenidos. ¿Estás de acuerdo? Claro, todos son bienvenidos, pero eso no significa que puedas venir a hacer lo que tú quieres. Discúlpame, discúlpame. Qué bueno que hoy va a predicar Falcón porque estás acá. Sí, todos son bienvenidos, pero no significa que puedes venir a hacer lo que tú quieres. Sí, esta es la casa de todos, pero principalmente es la casa de Dios, por lo tanto, se respeta. No estás en el cine, no estás en un parque, no estás en un antro, dicen que parece, pero no. Sí, estás en una iglesia. Y en la iglesia, obviamente, venimos a adorar a Dios, por lo tanto, todos son bienvenidos siempre y cuando quieras venir a hacer lo que aquí se hace.

Hay gente que nos ha dicho, "Qué religiosos son en Adulam, cómo tienen reglas para entrar, para salir. No puedes entrar con los niños, eh, no puedes salir a la mitad del servicio, no puedes ir al baño, no puedes entrar con el termo, no puedes hacer esto, no puedes prender el teléfono y luego el pastor se enoja si alguien le suena el teléfono." [risas] Sí. ¿Cómo hay reglas ahí? Hasta hay un videío para salir que me cae regordo. [risas] ¿Estás acá? Y creemos que eso es religión, ¿no, familia? Mira, Adulam, no nos importa si tú vienes con un arete aquí, un arete aquí, un arete aquí o todos al mismo tiempo. No nos importa si vienes tatuado, aunque traigas aquí una lagrimita. [risas] Bueno, no nos importa. No nos importa. [aplausos] Pero sí nos interesa que tengas un corazón dispuesto. Eso sí nos interesa porque no son reglas al azar, no son reglas infantiles y caprichos personales. Todo lo hacemos porque en esta casa honramos a Dios, honramos la palabra y honramos al portador de la palabra.

Mira, ya andamos en esto, así que voy a hacer una aclaración. Sorry. Voy a hacer una aclaración. Cuando vengas a la iglesia, vístete de forma adecuada. Eso también es adoración. ¿Qué quieres ganar viniendo tan sensual a la iglesia? ¿Por qué? ¿Cuál es la necesidad de enseñar tanto? Si es la iglesia, si es la casa de Dios, si venimos a un servicio espiritual, ¿cuál es la necesidad? Eh, o sea, qué casualidad que los antros tienen reglas, que los tenis, que el peinado, que hay 1 reglas y ahí está la gente haciendo fila. Pero acá ponemos reglas. Ah, qué religiosos. Hay se les acabó el amor ahí. Ya no hay amor. Mira, aquí no hay aquí no hay reglas de la falda larga, manga. Imagínate hay iglesias donde que no se te ve el tobillo, que la manga larga, que todo cerrado, que ponte velo, que no te pintes, que quítate, no nos importa eso. Y sabes por qué no ponemos reglas? Porque estamos edificando una iglesia de gente sabia, que sabe cuáles son los límites, que sabe a dónde está viniendo, que sabe a lo que está viniendo. Y esto es para hombres y mujeres, eh, ambos, los dos.

Entiendo que hay gente que aprovecha para ver que pesca, ¿verdad? El viernes 13 de febrero tenemos una plática. [aplausos] El viernes 13 de febrero tenemos una plática de noviazgo y relaciones. Si no te está yendo bien en el amor, te esperamos acá. O sea, todos vengan. [risas] Sí, gracias.

Mira, voy a volver. Sale. Voy a volver. Una persona, y te lo digo por experiencia personal y porque tengo 12 años de pastor, una persona puede estar inmersa en un pecado terrible y aún así seguir amando a Dios con todo su corazón. Te lo digo en serio. Cayeron en esa situación, se descuidaron, fueron débiles, algo pasó y cayeron en una situación de pecado. Y cuando yo me acerco a pastorearlos y a restaurarlos, me doy cuenta que su corazón sigue ardiendo por Cristo Jesús. Pero escucha esto. Una persona que ignora a Dios, una persona que es apática en su presencia, una persona que está desenfocado y distraído mientras el rey está aquí, es imposible que realmente lo ame.

Creemos que el pecado es un problema para Dios. No, pero la apatía sí. El pecado no. El pecado no es problema para Dios. La apatía, ese sí es pecado, ese sí es un problema real para Dios. Es más, mira, ¿sabías que ignorar a alguien deliberadamente es el acto de violencia psicológica más horrible que existe? O sea, a veces creíamos que era el odio, ¿no? Mira, cuando tú odias a alguien, hasta le estás mandando un mensaje, "Todavía eres importante para mí, perrosa." Todavía. Sí, porque el odio manifiesta. ¿Sabes qué manifiesta el odio? ¿Sabes qué? Ah, pues nadie quiere hablar. Ya. A ver, pues. Ya, ya les voy a decir lo mucho que lo amaste alguna vez. ¿Sí me explico? Pero ignorar a alguien deliberadamente, que le tengas que buscar la cara para un saludo, que te voltee la cara. Hay hay matrimonios que porque están enojados duran días sin hablarse. Es el peor acto de violencia ignorar a una persona. Hay niños que crecen con esa violencia que la mamá no les habla por días porque está enojada con ellos por algo. ¿Cómo crees que Dios se siente cuando él se hace presente y tú lo ignoras cuando eres apático delante de su presencia? El pecado no es un problema para él. Pero, ¿qué hace contra la apatía si eso sí es violencia? Listos.

Mira, decía el cómo adorar a Dios. Sí, decía tres cosas. Calidad, si te acuerdas, ¿verdad? Pero hay uno que decía con alegría. ¿Estás acá? Mira, para cantar con alegría tienes que empezar a cantar aunque estés enojado. Para cantar con alegría tienes que empezar a cantar aunque estés agobiado. Para cantar con alegría tienes que empezar a cantar aunque vengas mulo. Mira, tú pudiste haber tenido una mañana caótica. Caótica. Todo te pasó esa mañana, ¿verdad? Te o o tuviste una semana horrible o o el ambiente en tu casa esa mañana fue fue feo, no alcanzaron a llegar temprano, tus hijos se enojaron, te peleaste con tu esposa y llegas bien cargado. Mira, yo ya sé si yo también llego así. ¿Estás acá? Mira, yo desde niño, para mí antes de mediodía, yo no existo. Yo no sé cómo predico al las 11, oigan. Y esto no es algo que se me quite. Yo dije, "Ah, cuando crezca se me va a quitar." No es cierto. Hay gente que me ha dicho, "Pastor, ¿en la mañana tú qué prefieres, café o té?" "Yo prefiero que nadie me hable." Le digo. Yo no quiero que nadie me hable en la mañana. En la mañana, pobre dulce, me recibió. Pastor, bienvenido. Hazte para allá. Perdóname, dulce. Perdóname. Perdóname, prima, pero hazte para allá. Venía mal, venía muy cargado. Y yo sé que tú llegas así, pero necesitas empezar a cantar enojado para que después empieces a cantar con alegría.

Mira los salmos, la Biblia da testimonio de cómo ocurre eso. El el rey David parece bipolar, oigan, porque empieza el rey David empieza los salmos, Dios, barre contra mis enemigos, hazlos morder el polvo, que se acuerden que tú eres mi Dios. Avergüénzalos, písales la cabeza. Pero el Señor es bueno. O sea, [risas] ¿qué onda? ¿Sí me explico? Empiezan los salmos agresivos y luego el rey David, pero ten misericordia de ellos también, Señor. O sea, no es para tanto, verad. Mira, si tú eres alguien que practica la oración, eso te pasa, empiezas a orar porque tú tienes que orar por disciplina, no porque lo sientas. Porque si tú estás esperando sentir, orar, nunca vas a orar. Tienes que orar por disciplina. Tengo una cita con Dios y la cumplo. Tengo palabra, ahí voy a estar. Y muchas de mis oraciones empiezan, Dios, ya no aguanto esta vida, cochina vida. Me quiero morir. Ya, ya. Ven. O llévame pues una de dos. Ya no aguanto a mi esposa. Ya no aguanto a la tuya, le digo. La tuya es peor. [aplausos] [aplausos] Muchas de mis oraciones empiezan así. Todos los que trabajan en el SAT, Dios, que se les queme la. No, no, no. [risas] Es broma, es broma, es bromas. Si alguien trabaja en el SAT, eres valioso y amado. [risas] Es broma, es broma. Pero puedes iniciar tus oraciones así. Dios no se ofende por eso. Dios no es un Dios débil y sentido y no, pero pasa algo. Los primeros minutos tú vas cargado y así. Y si te mantienes en la oración, en un momento empiezas a exaltar a Dios y adorar a Dios conforme a su corazón, o sea, conforme él espera ser adorado. Y lo lees tantas veces en la escritura como los héroes de la fe no ocultan su dolor, no ocultan su queja, pero ves que en la misma oración cambia la expresión. Entonces, ¿quieres cantar con alegría? Cántele enojado primero, mulo, sentir, lo que quieras. Dios lo va a entender, pero canta hasta que se convierta en un canto de alegría. La Biblia dice eso. En el Señor se gloriará mi alma. Si yo elevo mi alma al Señor, mi alma se gloria en el Señor.

Ahora, tele otro verso. Juan 4 dice: "Más la hora viene y ahora es cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es espíritu, y los que le adoran en espíritu y en verdad es necesario que adoren."

Mira, espero esta sesión te esté bendiciendo mucho, ¿va? Pero te traigo una nueva revelación. Uh, esas me gustan a mí cuando el pan está fresco. Ah, yo te había dicho con con base en este verso, yo te había dicho, Dios no busca adoración. Dios ya la tiene. Tiene mucha adoración, dice la Biblia, hasta que la creación adora a Dios. Entonces, él tiene mucha adoración. Pero yo te había dicho, Dios no busca adoración, pero busca adoradores tampoco. Oigan, hoy te vengo a explicar de una nueva manera. Dios no busca adoración. Dios no busca adoradores. Dios busca verdaderos adoradores. ¿Estás acá? Porque todos somos adoradores. Si no adoras a Dios, arriba el América. Hoy voló el águila. O sea, te es la misma. Hoy es la misma. Estás acá. Que no adora es un adorador. Todas las personas son adoradores. Por lo tanto, Dios no busca adoración. Y te lo voy a poner en pantalla porque hay cuatro niveles y esto es lo con lo que voy a concluir.

Mira, el primero dice: "Adoramos cuando expresamos reconocimiento extravagante." Sí. Y eso es a lo que sea, a lo que sea, a un equipo de fútbol, sea tu artista favorito, sea en un concierto, donde sea. Una vez, igual como te lo decía al principio, ¿no? Una hermana de la iglesia se me acerca y me dice, "Pastor, el momento de la alabanza es muy incómodo para mí. A mí no me gusta, a mí no me gusta moverme, mi personalidad es diferente, o sea, no, no me siento cómoda." Y luego las luces y el humo y el estilo de música no me gusta. ¿Por qué no cantan algo de Pandora o de o de Paquita la del barrio? Para cantar, verad. Y yo le dije, "Está bien, yo no te entiendo." Le dijo, "pero ven a la adoración, pues. Ven, algo, Dios va a hacer, ¿verdad? ¿Estás acá? Corté A, corté B. Aquí va. Me tocó oficiar una boda. Y ella estaba en la boda. Termina la ceremonia, bien bonito todo y al modo ahora de los cristianos que bailan. [risas] Pista de baile con luces, lo que sea, ¿no? Y al principio estás así como cotorreando en la mesa, en lo que te dan tu silla, comiendo eh galletas con queso Philadelphia, todas es la misma. Bueno, y de repente, oigan, abren pista. Payaso de rodeo. Sí, payaso de rodeo. Y ella fue la primera en levantarse a bailar. Ni se sabía los pasos. Ya ven que no sabes ni para dónde moverte. No, tiriri. Ah, no, ese es otro. Bueno, el punto es que el punto es que ella era la primera en levantarse y a bailar y luego le siguieron con todas las canciones que ponen, ¿no? El sile azúcar y la todas las canciones que ponen para abrir pista. Ella bailó toda la noche. Le importaron un cuerno, los tacones, el cansancio, la edad, la personalidad. ¿Y sabes de qué me di cuenta yo? Ella sí sabía adorar, pero no quería adorar al rey. Quería adorarse a ella misma. Quería adorar su propio placer. Sí sabe adorar, pero no quería adorar al rey. Y eso aplica para muchas cosas. En la iglesia no, pero viene tu artista favorito y los gritos y las filas y despampanante. O hay gente que con su con su equipo de fútbol o jugando videojuegos se encienden. ¿Por qué? Porque eres un adorador, estás adorando lo incorrecto, nada más.

El el segundo dice: "Adoramos en espíritu cuando otorgamos el lugar más alto de valor." Mira, cuando alguien no adora a Dios, conoce todo de su artista favorito. Sí. ¿Cuándo nació Luis Miguel? ¿Cuándo se va a morir? Ni él sabe, pero tú sí va. ¿Cuántos discos de platino tiene? Eh, ¿cuántos auditorios nacionales ha llenado? Si todo, todo sabes de él. Todo sabes, ¿sabes qué estás haciendo? Adorando en espíritu. Le estás otorgando el el valor más alto. Sí. Igual el América, ¿cuántos campeonatos lleva? ¿Cuántas veces ha ganado? ¿Quién es su director técnico, su banca? Sus Todos saben. Es lo mismo. Mi pregunta sería, ¿cuánto sabes de Dios? Porque es muy difícil adorar a quien no conoces. ¿Cuánto sabes de Dios?

La siguiente dice: "Adoramos en espíritu y en verdad cuando la voluntad de Dios, ah, no, perdón, una antes, adoramos en verdad cuando la presencia de Dios y la mía coincide." Mira, esto es importantísimo porque Dios siempre está presente. La pregunta es, ¿tú estás presente? Esa es la pregunta. Dios, ¿qué? Siempre está presente. Imagínate, el rey se hace presente y nosotros nos atrevemos a estar distraídos. Adorar en verdad es cuando no solamente estás en cuerpo, aquí está tu mente aquí. Y entonces Dios también está aquí.

El último dice: "Adoramos en espíritu y en verdad cuando la voluntad de Dios se cumple." Y esta es mi parte favorita de la sesión. Sí, porque te voy a explicar qué ocurre cuando tú adoras en espíritu y en verdad, cuando estás presente, cuando le das el más alto valor a Dios, cuando estás enfocado, cuando le rindes adoración a través de estar enfocado con inteligencia, con júbilo, todo lo que ya te expliqué, te voy a explicar lo que pasa.

Salmos 82:2 dice: "Anhela mi alma y aún ardientemente desea los atrios del Señor. Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo." Eso es lo primero que pasa. Hay un cambio en tu vida. Intención y expresión, corazón y fuerzas. Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo. No solo estoy cantando acá, también estoy cantando acá. Eso es lo que ocurre primero.

Segundo, lo que ocurre en segundo término. Efesios 5 dice: "No se emborrachen con vino, ni tequila, ni whisky, ni mezc." No, hay que aclarar porque la Biblia dijo, "Vino no más, pastor." No, no, no. Ahí entra todo, porque eso les arruinará la vida. En cambio, sean llenos del Espíritu Santo. ¿Cómo? Cantando. Imagínate, cantando salmos e himnos y canciones espirituales entre ustedes y haciendo música al Señor en el corazón. Cuando tú adoras en espíritu y en verdad, tú eres el beneficiado. La adoración no beneficia a Dios, te beneficia a ti. Tú eres lleno del Espíritu Santo.

Y el último y mi favorito. El último y mi favorito. El último y mi favorito. La banda puede pasar. El último y mi favorito. El el último y mi favorito. ¿Qué dijimos? ¿Qué pasa? Tu corazón y tu carne cantan. Segundo, eres lleno del Espíritu Santo. Tercero, mi favorito. Es mi favorito. El tercero es mi favorito. Digan, es mi favorito. El tercero, el tercero es mi favorito. Sofonías 3:17 dice: "El Señor está en medio de ti y te salvará con su poder y con cántico se regocijará por ti." La verdadera adoración no es cuando tú cantas, es cuando Dios canta. Esa es mi parte favorita. Cuando tú adoras en espíritu y en verdad, cuando estás presente, cuando lo haces enfocado, cuando honras su presencia, cuando entiendes que él es el rey soberano, lo que ocurre es que él empieza a cantar sobre ti. Esa es la verdadera adoración. Tú cantas en la tierra y Dios canta en el cielo. Dios les dice a los ángeles, chitón, cáense un poquito. Porque ya habíamos escuchado esa, ¿no? Mis hijos me están cantando. Aguanta, no cantamos tan bonito. Dios dice, "Silencio, ángeles, mis hijos están cantando y ahora yo les voy a cantar a ellos." Imagínate, "Ahora yo voy a elevar mi voz para cantar sobre ellos."

Mira, lo único que tú y yo podemos añadirle al corazón de Dios es alegría. Eso es todo. Él lo tiene todo. Y lo único que podemos hacer es alegrar su corazón.

Te leo una última, un último pensamiento que escribí. Dice en Adulam: "No te podemos ofrecer la respuesta a todas tus preguntas. De hecho, nosotros también tenemos muchas preguntas, pero te podemos ofrecer una relación con Cristo, que es la respuesta a todas tus preguntas."

Por todo lo antes dicho, el Salmo 150 dice: "Alaben a Dios en su santuario. Alábenle en la magnificencia de su firmamento. Alábenle por sus proezas. Alábenle por su inmensa grandeza. Alábenle con sonido de bocina. Alábenle con lira y arpa. Alábenle con panderos y danza. Alábenle con cuerdas y flautas. Alábenle con címbalos resonantes. Alábenle con címbalos de júbilo. Todo lo que respira alabe al Señor. Todo lo que respira alabe al Señor."

Ponte de pie. Vamos, vamos, vamos. [música]