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Hoy es el domingo número seis del tiempo de Pascua. La primera lectura corresponde al libro de los Hechos de los Apóstoles, capítulo 8, versículos del 5 al 8 y versículos del 14 al 17.
En los versículos del 5 al 8 habla sobre Felipe. Felipe predicaba, comenzaba a hablarles de Cristo. Dice que la gente se reunía, lo escuchaban con atención. Muchas personas que tenían espíritus impuros eran sanadas. Los espíritus obviamente salían gritando, pero también personas paralíticas y tullidos eran sanados. Por todo esto dice, había alegría en el pueblo. Todo esto aconteció en la ciudad de Samaria.
Pero veamos no solamente lo que está como el milagro, porque eso es a veces lo que más nos impacta. Se dio un milagro en tal lugar, pero ¿por qué se dio el milagro? El milagro o los milagros, como aquí lo narran en estos tres versículos, viene a ser porque Felipe hablaba de Cristo. Hablar de Cristo no solamente es decir, Cristo es bueno, Cristo me ama, Cristo nos libera sino hablar de la enseñanza de Cristo. En estos tres versículos podemos sacar esta reflexión. Si nosotros queremos que hayan milagros todavía en la actualidad, hay que hablar más de Cristo, sobre todo vivir a Cristo, que es a veces lo que más nos cuesta. De esta manera vamos a poder ver y experimentar su presencia y a la vez mirar muchos milagros.
En el versículo 14 al 17 señala que cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén supieron que los de Samaria habían aceptado el mensaje de Dios, mandaron allá a Pedro y a Juan. Al llegar dice que oraron por los creyentes de Samaria para que recibieran el Espíritu Santo, porque todavía no había venido el Espíritu Santo sobre ninguno de ellos. solamente habían bautizado en el nombre del Señor Jesús. Y Pedro y Juan les impusieron las manos y así recibieron el Espíritu Santo.
Varios puntos para reflexionar. Solamente se menciona que los apóstoles imponían las manos. En Samaria ya están aceptando el mensaje. Ahora va Pedro y Juan a imponer las manos sobre aquellos que habían recibido el bautismo. Nosotros a este sacramento le llamamos la confirmación. recibieron el bautismo, pero necesitan que el apóstol que el sucesor de los apóstoles venga sobre aquellos que ya recibieron el bautismo para que les imponga las manos y así se confirme la presencia del Espíritu Santo. Lo están haciendo los apóstoles y dentro de la iglesia se realiza todavía esto. Cuando los obispos no pueden ir para confirmar a los muchachos, a los niños, a las niñas que han sido preparados para este sacramento, delegan solamente por esa ocasión a uno de los sacerdotes. Pero solamente por esa ocasión pueden dar la confirmación cuando no son delegados. Si un sacerdote sin permiso da el sacramento de la confirmación, ese sacramento no es válido. Tiene que ir el obispo.
Incluso podemos también aquí sacar una reflexión. Felipe ya había ido a Samaria a hablar de Cristo, a anunciar a Cristo. Sin duda, muchos se bautizaron, pero después tendrá que darse una preparación. Lo mismo que sucede en nuestros días con los niños que participan en el catecismo. La pregunta que yo podría dejar aquí para la reflexión, nosotros, ¿qué tanta importancia le damos a la preparación de los sacramentos? ¿Lo miramos solamente como una cuestión de reunión social? ¿O ciertamente nos preocupamos por una preparación en los niños y que también los papás? solamente lo vemos como un mero requisito. Ojalá que no lo vean así y que de hoy en adelante tomen mucho interés y preocupación sobre estas cosas que nos presenta la Sagrada Escritura para así prepararnos mejor, recibir a Cristo, después hablar de Cristo a los demás y también disponernos para recibir los sacramentos.
La segunda lectura corresponde a la primera carta de Pedro, capítulo 3, versículos del 15 al 18. En sí mismo es una exhortación que no necesita una reflexión como tal. Por eso lo voy a proclamar linealmente. Dice, "Honren a Cristo como Señor en sus corazones. Estén siempre preparados para responder a todo el que les pida razón de la esperanza que ustedes tienen. Pero háganlo con humildad y respeto. Pórtense de tal modo que tengan tranquila su conciencia para que los que hablan mal de su buena conducta como creyentes en Cristo se avergüencen de sus propias palabras. Es mejor sufrir por hacer el bien y así lo quiere Dios que por hacer el mal. Porque Cristo mismo sufrió la muerte por nuestros pecados una vez para siempre. Él era inocente, pero sufrió por los malos para llevarlos a ustedes a Dios. En su fragilidad humana murió, pero resucitó con una vida espiritual."
Esto es prácticamente una exhortación. La pregunta que yo voy a ir dejando en cada uno de estos versículos, en el versículo 15, Cristo es el Señor en tu corazón. ¿Quién es el que habita más tiempo en tu corazón? A lo mejor es alguien o a lo mejor es una cosa, una cosa material. Que Cristo sea el que reine en tu corazón. Hay que estar preparados para responder a todo aquel que nos pida razón de la esperanza que tenemos. Cuando te preguntan sobre tu fe, sobre tu doctrina, sobre tu religión, sobre Cristo, tienes los argumentos para responder o cómo es que contestas. En su caso, cuando nos visitan personas con otras creencias que son diferentes a las cristianas, a los cristianos católicos, ¿cómo le respondes? Creo que aquí está bien que nosotros nos comportemos a la altura. Y porque la palabra de Dios lo dice, yo entiendo que hay personas que vienen y te tocan la puerta y tú en ocasiones respondes de mala gana, con una mala actitud o de forma soberbia. La misma palabra nos dice, cuando demos respuesta y razón de nuestra esperanza, hay que hacerlo con humildad y respeto. Así que ahí les va para aquellos que tienen una actitud a veces grosera con aquellas personas que tocan la puerta para anunciarles a Cristo, pero con creencias que son diferentes a las de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana. Respondan y den razón de su fe con humildad y con el respeto.
Pórtense de tal modo que tengan tranquila la conciencia para que todos los que hablan mal de su buena conducta como creyentes en Cristo se avergüencen de sus propias palabras. Que aquellos que no creen en Cristo te vean cómo tratas a las personas que tienen una idea o tienen una creencia diferente a la tuya. Trátalos con humildad. Creo que aquí nosotros tenemos que llamar a la tolerancia, al respeto, a la caridad. Nosotros no somos jueces. Nosotros queremos compartir y hablar de Cristo, como se decía en la primera lectura. Y por ese lado hay que comportarnos como Cristo nos lo manda. Es mejor sufrir por hacer el bien, si así Dios lo quiere, que por hacer el mal. Apúntense algunos de ustedes este versículo que es fundamental en los momentos de prueba. Es mejor sufrir por hacer el bien, si así lo quiere Dios, que por hacer el mal. Personas que hacen el mal sufren, pero también nosotros haciendo el bien podemos sufrir. Pero es mejor sufrir por hacer el bien que por hacer el mal. Porque Cristo mismo dice, sufrió la muerte por nuestros pecados.
Y ya después el discurso va dentro de lo que es el anuncio de Cristo. Cristo que se entrega, Cristo que da testimonio de todo lo que Dios Padre le había dado a conocer, pero que también quiere que nosotros ahora también nos hagamos portavoces de todo aquello que nos comunicó. La pregunta que yo haría aquí también para la reflexión, ¿tú cómo das respuesta de tu fe? ¿Das razón de tu fe a los que te pueden cuestionar o te preguntan? Simplemente hablábamos de una preparación en la primera lectura para el catecismo. ¿Tú ayudas a tus hijos para que tengan una buena preparación y formación? ¿O se lo dejas todo la catequista en tu trabajo o en tu relación con personas en la escuela? ¿Cómo das razón de tu fe? ¿Lo haces también con humildad o con respeto? ¿O te quedas callado? ¿O simplemente evades? Creo que también es necesario que te cuestiones que si no conoces mucho sobre tu religión, sobre tu doctrina, corres vivirla como Dios lo pide. Ahora, con tantos medios tecnológicos, creo que está por demás. La gente que en estos tiempos no conoce algo es porque en realidad no tiene esa inquietud. tutoriales en internet, libros gratis, eh páginas que te van indicando cómo hacer cantidad de cosas, incluso hasta instrucción para aprender otros idiomas o en relación a nuestra fe, podemos encontrar mucha información que puede ser práctica, que también nos puede ayudar para acrecentar nuestro conocimiento y a la vez dar razón de ello. Si no conocemos, no echemos la culpa al sacerdote o a la iglesia donde estamos. Nosotros también somos culpables. En cierto sentido, pecamos de omisión por no inquietarnos y por no buscar lo que es nuestra doctrina, nuestra iglesia, nuestra religión. Preparémonos bien para dar razón de nuestra fe.
El evangelio es de Juan, capítulo 14, versículos del 15 al 21. Si vemos, son versículos que ya hemos reflexionado en los evangelios pasados, por eso van a sonar tan similares y remarcan mucho sobre la obediencia a Cristo, la obediencia a los mandamientos. Si así lo hacemos o si así lo cumplimos, demostramos que verdaderamente amamos a Cristo. E incluso el gran regalo que nos envía Jesucristo es el Espíritu Santo.
En el versículo 17 dice, "Yo pediré al Padre que les mande otro defensor." Otro. O sea, es decir, Jesucristo es nuestro defensor, pero le pedirá al Padre que mande otro defensor, el Espíritu de la verdad. para que esté siempre con nosotros. Hablábamos sobre la imposición de manos en la segunda lectura sobre lo que es esta confirmación y aquí se nos promete que se nos va a enviar al Espíritu Santo para que esté siempre con nosotros. Los que son del mundo no lo pueden recibir porque no lo ven ni lo conocen. Lo vamos a poder ver en nuestras vidas y conocer en la medida en que nosotros conozcamos nuestra doctrina. Conozcamos nuestra religión, conozcamos la Sagrada Escritura y sobre todo hagamos experiencia de Cristo. Pero como aquí lo menciona, los del mundo ni siquiera lo pueden conocer o lo pueden experimentar.
Dice en el versículo 18, "No los voy a dejar huérfanos. Volveré para estar con ustedes. Dentro de poco los que son del mundo ya no me verán." Habla obviamente de este momento en el que van a crucificarlo, morirá en la cruz. Pero al tercer día resucitará. Dice aquí en versículo 20, "En aquel día ustedes se darán cuenta de que yo estoy en mi Padre y ustedes están en mí y yo en ustedes. El que recibe mis mandamientos y los obedece demuestra que de veras me ama." Demostrémosle a Dios que verdaderamente lo amamos sobre todas las cosas, que él reina en nuestro corazón y que buscamos cumplir con las cosas que él nos pide. En la medida en que nosotros lo hagamos, le estaremos demostrando a los demás quién es el rey de nuestros corazones.
La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y los acompañe siempre. Amén. Soy el padre Modesto Luule de los misioneros servidores de la palabra. Vayamos a vivir el evangelio. Lámpara es tu palabra para mis pasos. Luce mi sendero. Lámparas tu palabra para mis pasos. Sufre mi sendero.