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Saludos a todos los que nos escuchan. Bienvenidos a nuestro video podcast para la clase de biología VI 375 con la doctora de Tolo Nieves. Somos estudiantes de la Universidad de Puerto Rico, Bayamón, y estamos súper emocionados por este episodio. Yo soy Cristina, y yo soy Darilis.
Hoy vamos a hablar sobre un tema que marcó nuestras vidas de manera histórica, global y personal. Todos lo conocemos como el COVID-19. ¿Lo viviste? ¿Lo viste en las noticias? ¿Lo sufriste en tu casa? O hasta lo seguimos enfrentando. Y aunque ya pasó, y lo reconocemos, todavía hay muchas preguntas y cosas que vale la pena entender mejor. ¿Cómo funciona el virus? ¿Por qué cambió tanto la vida como la conocíamos? ¿Cómo se desarrolló con tanta rapidez? ¿Y qué perdimos de todo eso?
Este podcast es una mezcla de ciencia actual, experiencias personales, estadísticas, controversias sociales y mucha conversación, porque el COVID no solo se estudia en el laboratorio, también se vivió en la piel de todos nosotros. Y lo vamos a hacer utilizando como base un artículo científico primario publicado en la revista Medcomp de 2023. Este artículo analiza todo lo que se sabía hasta ese momento del COVID-19, desde la estructura del virus hasta las vacunas más recientes. Es uno super claro. Así que si estás escuchando esto y crees que ya lo sabes todo sobre el COVID, quédate porque seguro descubrirás algo nuevo. Y si eres estudiante, profesional de la salud o simplemente eres un curioso, bienvenido.
Ahora vamos a hablar de nuestras experiencias personales. Antes de entrar en los detalles científicos, queremos compartir, algo bien importante, nuestras experiencias porque todos tenemos alguna historia con el COVID. Así que empiezo con una pregunta sencilla pero profunda: ¿Cuál fue el momento en que ustedes se dieron cuenta de que esto estaba serio? Wow.
Yo creo que fue cuando dijeron que iban a cerrar todo. Yo estaba trabajando y de la noche a la mañana me dijeron: "Cierra, váyate. No sabemos cuándo regresamos". Ahí fue que me dio la ansiedad.
Pues mira, para mí fue cuando empezaron a salir las noticias de Italia. ¿Se acuerdan? Ay, Dios mío, que los hospitales estaban desbordados, que la gente no podía ni entrar a enterrar a su familia. Sentí como un presentimiento, como que esto iba a llegar aquí también.
Yo no lo sentí hasta que en la escuela empezaron a cancelar mis actividades, las clases, entonces todo eso, y fue como un “arte”, como que no te lo crees, pero cuando ves a tu familia preocupada, lo cuantificado es que se te cae el mundo encima. Y en algún momento me dio a mí.
Sí, a mí me dio en el 2023. Fue leve, ya me había puesto la vacuna, pero tuve fiebre, dolor de garganta y una fatiga horrible. Muy difícil, me dejó abierto.
Pues mira, a mí me dio en diciembre de 2021, y ahí entonces perdí el olfato completamente; ni el café, ni el perfume, nada, nada de nada. Fue rarísimo, y eso me duró más de un mes. También tenía miedo de haber contagiado a mi familia.
Pues yo me contagié en el 2021, me dolía todo el cuerpo, como si me hubiesen dado una paliza. Estuve con fiebre durante tres días seguidos y sin energía para nada. Después de eso quedé con ansiedad. Cualquier estornudo me asustaba. Está loco, porque todos lo vivimos distinto. Yo conozco gente que ni se enteró que lo tuvo, y otros que lo pasaron súper mal.
Sí. Y también está el tema emocional. Ay, Dios mío. El miedo a contagiar a alguien vulnerable. Por ejemplo, yo tengo mi abuelito encamado, y en casa esa era nuestra mayor preocupación. La culpa, el aislamiento. Ay, Dios mío, eso nos marcó a todos. Yo creo que por eso es bien importante entender el virus, saber cómo es que funciona y por qué causa lo que causa, porque así uno no solo repite lo que escucha, sino que comprende lo que está pasando.
Entonces, vamos con el punto del impacto global. Vamos entonces al inicio de todo esto. El COVID es causado por el SARS-CoV-2, y fue identificado por primera vez en diciembre del 2019 en Wuhan, China. Al principio, pues se pensaba que era una neumonía rara, algo pequeño, pero en pocas semanas ya estaba en muchos países, y en marzo de 2020 la Organización Mundial de la Salud lo declaró como una pandemia. Pandemia significa que está afectando a muchos países al mismo tiempo, y eso fue lo que ocurrió. Lo que comenzó como algo lejano, se volvió parte de nuestro día a día: las mascarillas, el alcohol, el distanciamiento, las clases virtuales y los toques de queda. Y también fue un golpe fuerte a nivel económico: negocios cerrados, desempleo, recesión, inflación, fue un desastre.
A nivel educativo fue un reto brutal aprender por Zoom. Ay, Dios mío, fatal. Muchos estudiantes no tenían acceso a internet o a una buena computadora. Los estudiantes teníamos demasiada, pero demasiada ansiedad. Fue una experiencia que todavía estamos procesando.
¿Y para ustedes qué fue lo más difícil de esta etapa?
Para mí, la incertidumbre de que no se iba acabando. Todos los días cambiaban las reglas, las cifras, las recomendaciones.
Yo creo que la distancia física, no poder ver a mis abuelos por meses, fatal. Y cuando los veía era desde el carro o por videollamada. Eso duele, pero mucho, mucho, mucho. Por lo menos para mí que soy bien apegada a ellos. Y también el duelo; aunque uno no haya perdido a un familiar directo, todos conocimos a alguien que falleció, y ver tanto dolor a tu alrededor te cambia.
Entonces, la estructura del virus. Entonces, ¿qué tiene este virus que lo hace tan letal? Vamos a explicarlo de una forma sencilla. El SARS-CoV-2 es un virus con ARN de cadena simple, tiene una cobertura lipídica, como una especie de capa externa, y en su superficie tiene unas proteínas que se llaman spike o spigas.
Pues mira, esa proteína spike es la que le permite al virus unirse a nuestra célula, específicamente al receptor ACE2, que está presente en muchos tejidos: pulmones, intestinos, riñones, hasta incluso en el corazón. Una vez que el virus entra en la célula, libera su ARN. Este ARN, como un conjunto de instrucciones, hace que la célula fabrique copias del virus. Literalmente es como si el virus hackeara la célula y la convirtiera en una fábrica de virus, por eso se multiplica tan rápido. Eso está brutal.
El artículo científico que usamos describe en detalle las proteínas del virus: la M, que ayuda a mantener la forma; la E, que participa en el ensamblaje; y la N, que se une al ARN. También menciona otras proteínas estructurales que ayudan al virus a evadir el sistema inmune. Por eso es tan difícil combatirlo. Y aunque todos los coronavirus tienen estas proteínas, lo que hace al SARS-CoV-2 tan especial es lo eficiente que es para entrar a la célula y replicarse.
Ahora vamos a pasar con lo que son las variaciones. No todas las mutaciones hacen daño, pero otras cambian su comportamiento. Así que surgieron variantes como alfa, beta, gama, delta y Ómicron, cada una con diferentes niveles de transmisión, severidad y respuesta a la vacuna. Ómicron, por ejemplo, tenía más de 30 mutaciones solo en la proteína spike. ¿Pueden creer eso? Por eso es que es más contagiosa, y aunque en general causaba síntomas más leves, el problema es que algunas variantes pueden evadir el sistema inmune o hacer que los tratamientos sean menos efectivos. Por eso la vigilancia genética es tan importante, y por eso también se han tenido que actualizar las vacunas. Lo que se decía en el 2020 ya no es igual que en el 2025; sí han cambiado mucho.
Eso tiene razón. Bueno, ahora vamos a hablar sobre los síntomas y el curso de la enfermedad. Ya sabemos cómo entra el virus al cuerpo, pero ¿qué pasa después? ¿Cómo se manifiesta una persona con COVID-19? Esa es una pregunta porque sí había mucha variación. Algunos apenas sienten una gripe, y otros… también con máquina. No es uniforme. Hay tos seca, pérdida del gusto y olfato, dolor muscular y fatiga. Pero también hay síntomas gastrointestinales como la diarrea o los vómitos. También están los síntomas neurológicos, como la niebla mental, ansiedad y hasta alucinaciones en casos graves. Y ustedes recuerdan cuando empezó todo que confundíamos todo con COVID; uno daba un estornudo y ya pensaba que estaba enfermo. Literal. Y lo más importante era que podías estar contagiando a tu gente sin saberlo.
Pues mira, el curso de la infección también es muy variable. Hay personas que en tres días ya se sienten bien, y otras personas que pasan semanas con fiebre y con debilidad, que ese fue pues mi caso. Y luego está el COVID largo. ¿Han oído hablar de eso?
Sí. Sí, las secuelas. Hay muchas personas que después de recuperarse siguen con fatiga, dolores, falta de concentración y depresión, y todavía no hay una explicación para eso. Eso es lo que más me da miedo a mí, que aún no entendemos del todo cómo afecta el cuerpo a largo plazo. Eso está bien malo.
Ahora vamos a hablar sobre estadísticas en Puerto Rico y en el mundo. Vamos a hablar sobre números. ¿Alguien sabe cuántas personas han sido afectadas por el COVID a nivel mundial?
Según la Organización Mundial de la Salud, ha habido más de 370 millones de casos, más de 7 millones de muertes confirmadas hasta inicios del 2025. Bueno, muchos expertos creen que la cifra real es mucho más alta. En Puerto Rico, por ejemplo, se han reportado más de 460,000 casos confirmados y más de 6,000 muertes. La mayoría de las muertes ocurrieron en personas mayores de 65 años o con condiciones como diabetes, obesidad o enfermedades cardíacas. También hay datos interesantes sobre la diferencia con género y raza. Por ejemplo, los hombres tienden a tener más complicaciones, y las poblaciones con menos acceso a servicios de salud sufrieron más.
Las pruebas diagnósticas: cuando uno sospechaba que tenía COVID, qué había que hacer, una prueba. Entonces había varios tipos. La más precisa era la de PCR. Detecta el ARN del virus, pero entonces tarda más porque necesita ser analizada en un laboratorio. También estaban las pruebas rápidas de antígeno, eran más accesibles, más rápidas, pero un poco menos precisas. Y ahora hay pruebas bien modernas que son como un “share”, y detectan rápidamente con una alta sensibilidad para un desarrollo a gran escala. Y no olvidemos las pruebas serológicas que detectan el anticuerpo. Esas no te dicen si estás infectado ahora, pero te dicen si ya has tenido el virus antes.
Ustedes se llegaron a hacer muchas pruebas.
Yo me hacía como 10. En cada reunión familiar había que presentar un resultado negativo.
Yo también, un montón. En cada reunión familiar, ¡resultado en 15 minutos! Fue un poco loco las 10 pruebas.
Me pasaba lo mismo que ustedes. Ahora vamos a hablar sobre las vacunas y la prevención. Uno de los grandes logros de esta pandemia fueron las vacunas. Las vacunas de ARN mensajero, como Pfizer y Moderna, fueron desarrolladas en menos de un año y ya se estaban administrando. Funcionan enviando un mensaje al cuerpo para que produzca una parte de la proteína spike, y así el sistema inmunológico aprende a reconocerla y atacarla si aparece de verdad. También hubo otras vacunas con tecnologías diferentes: vectores virales, como AstraZeneca y Johnson & Johnson; y vacunas inactivadas, como Sinovac y Sinopharm. El artículo explica que todas las vacunas han sido efectivas para prevenir enfermedad grave, y aunque con cada variante la protección puede disminuir un poco, por eso es que hubo dosis de refuerzo y algunas vacunas fueron reformuladas para variantes como Ómicron. Además de la vacunación, también aprendimos la importancia de cosas simples como lavarse las manos, usar mascarilla, mantener la distancia y ventilar espacios. Eso no se debe olvidar; esas medidas siguen siendo útiles para evitar contagios de otros tipos de virus.
El artículo que usamos de base para este podcast se titula "COVID-19". Este artículo es uno muy completo; habla sobre la estructura del virus, cómo se replica, cuáles variantes existen, qué pruebas están usando y qué vacunas están en desarrollo. También mencionan nuevas dianas terapéuticas como la proteasa PLpro, que ayuda al virus a evadir el sistema inmune. Atacar esa proteína podría ser clave en nuevos medicamentos. Eso está bien brutal. Nos pareció interesante cómo conecta la ciencia básica, como la genética del virus, con la medicina clínica y los avances de salud pública. Y algo que resalta el artículo es la necesidad de seguir invirtiendo en investigación porque el virus sigue evolucionando. Y eso está bien complicado ahora con estas restricciones que tiene Trump, porque ahora nos está complicando la cosa a nosotros los científicos, ¿no?
Ahora vamos a hablar un poco de lo que son los tratamientos. Al principio de la pandemia no había tratamientos específicos, solo se trataban los síntomas como fiebre, dolor y pues te mandaban a hidratarte. Eh, luego llegaron antivirales como Remdesivir, que se administraba por vía intravenosa; después molnupiravir y Paxlovid, que son orales y se toman en casa. Paxlovid ha demostrado reducir el periodo de hospitalización si se toma temprano y ha sido clave en pacientes mayores con alto riesgo, también. Se usaron esteroides como la dexametasona, que reducen la inflamación en casos graves, y los anticuerpos monoclonales, que son proteínas diseñadas para atacar al virus, aunque su uso se ha reducido con las nuevas variantes.
Ahora vamos a pasar a lo que son las controversias sociales. Este virus, pues, no solo afectó la salud, también generó muchísimas divisiones. Había personas que no querían vacunarse, que no creían en el virus, que pensaban que era una conspiración. ¿Ustedes pueden creer tal cosa?
Yo no entiendo eso. La desinformación, las redes sociales, videos con teorías falsas, gente dando consejos erróneos… Eso complicó mucho la cosa, porque para que una estrategia de salud pública funcione se necesita confianza, y si la gente no confía, no coopera. Así de simple. Y pueden creer que hubo familias que se dividieron por eso, personas que perdieron amistades por discutir sobre mascarillas, vacunas o hasta por los cierres. No, no, no. La crisis también fue una crisis de comunicación, y esa es nuestra lección para el futuro.
Como opinión, pensamos que la pandemia dejó muchas lecciones, algunas duras, otras esperanzadoras. Aprendimos que la ciencia avanza rápido cuando se invierte y se colabora, pero también que la salud pública necesita educación y empatía. Y además, es que todos tenemos un rol, no solo se trata de doctores o científicos. Cada persona puede ayudar cuidándose, informándose, ayudando a otros a entender.
En este podcast discutimos medicina biológica, clínica, social y personal, desde cómo funciona el virus hasta los tratamientos, las vacunas y los retos que aún persisten, y lo hicimos usando evidencia científica reciente. Así que para concluir, esperamos que este episodio les haya gustado y que les haya ayudado a comprender mejor este virus y a reflexionar sobre todo lo que hemos vivido y aprendido. Gracias por acompañarnos. Hasta la próxima.