Transcription
El Señor esté con ustedes. Y con tu espíritu. [canto]
Lectura del Santo Evangelio según San Mateo.
Señor, en aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Ustedes son la sal de la tierra, pero si la sal se sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Brille así su luz ante los hombres para que vean sus buenas obras y den gloria a su Padre que está en los cielos."
Palabra del Señor. Gloria a ti, [canto] Señor Jesús.
Hoy el evangelio nos presenta dos imágenes que Jesús aplica a sus discípulos. Y estas dos imágenes traen exigencias para nuestra vida cristiana. ¿Se acuerdan cuáles son esas dos imágenes? Somos sal y luz. Estas dos imágenes implican en cada uno de nosotros, como les he dicho, unas exigencias concretas.
"Ustedes son la sal de la tierra." Primera imagen. La sal trae sabor. Si me invitan un plato de comida sin sal, ¿cómo está esa comida? Incípida. ¿Es rica o es fea? Fea. Es fea. Me acuerdo siempre de una señora chiclayana que me dijo un día: "Padrecito, la comida malaza con el rocoto pasa." La sal trae sabor. Nosotros que somos discípulos de Jesús tenemos que llevar sabor ahí donde estamos, en nuestra casa, en el trabajo, en la calle, en el mercado, en la universidad, ahí donde estamos, hay que llevar la sal del evangelio, hay que evangelizar. Cuando nosotros evangelizamos, hablamos de Jesús a los demás, estamos llevando sal en el ambiente donde estamos. Hermanos, cada uno en su sitio tiene que hablar de Jesús. Así estamos sazonando el mundo.
Hoy recordamos a San Efrén. San Efrén murió el año 373. Él era diácono, no llegó a ser sacerdote. Pero, ¿cómo evangelizaba San Efrén? A través de la poesía. Yo les animo a que lean las poesías de San Efrén, preciosas. Hizo 20 himnos a la Virgen María. Cada uno tiene que buscar la manera de llevar la palabra de Dios. Le suena San Carlos Acutis. ¿A qué edad murió? A los 15 años. ¿Cómo evangelizaba San Carlos Acutis? A través de las redes, hermanos. Así como hay personas que usan malas redes para transmitir, por ejemplo, pornografía, que es gravísimo, nosotros tenemos que usar las redes para llevar la palabra de Dios. Hay que sazonar todos los ambientes donde nos movemos. ¿Y cómo sazonamos los ambientes? Llevando el evangelio.
Vamos a la segunda imagen. ¿Cuál es la luz? La luz. "Ustedes son la luz del mundo." ¿Y a qué nos lleva a hablar de la luz? A dar buen ejemplo. Cada vez que nosotros reflejamos a Cristo, estamos siendo luz para los demás. Y lo que más ilumina, hermanos, es la caridad.
Vamos a la primera lectura. Nos encontramos con una gran sequía. La gente se está muriendo de hambre y aparece un profeta. ¿Qué profeta? Elías. Elías. Y Elías le pide a una viuda que tenía su hijo y los dos estaban muriendo de hambre un poquito de pan. Y la Biblia le dice: "Pero ya casi no tengo harina, no tengo ya nada de aceite." Sin embargo, esta viuda hizo un acto de caridad. El profeta le pide un pedacito de pan y le dice: "Dame pan, no va a pasar nada." Y efectivamente, esta mujer hace este acto caritativo y no se acabó la harina, no se acabó el aceite, Dios bendice la caridad. Hermanos, cada vez que nosotros hacemos un acto caritativo, somos luz y a lo largo del día podemos hacer muchos gestos caritativos y podemos ser luz en este mundo donde hay tantas tinieblas porque hay tanto egoísmo y tanto rencor y tanto odio. Por ejemplo, una palabra de ánimo es luz. Una mirada misericordiosa es luz, un buen consejo es luz. Y así podría seguir.
Queridos hermanos, la tarea está puesta. Hay que ser sal evangelizando siempre y hay que ser luz reflejando a Cristo, teniendo siempre gestos caritativos con el prójimo. Que la Virgen Santísima, nuestra madre nos ayude a todos a ser de verdad sal de la tierra y luz del mundo. Que así sea.
Hoy es martes, día dedicado a los santos ángeles. Encomendarnos a los santos arcángeles y a nuestros ángeles custodios. San Miguel Arcángel, tú que eres el príncipe de la milicia celestial, acudimos a ti para que nos proteja de los ataques del padre de la mentira. San Miguel Arcángel, nosotros. San Miguel Arcángel, San Miguel Arcángel, nuestro auxilio cuando venga la tentación. San Gabriel Arcángel, tú que anunciaste la buena noticia a la Santísima Virgen María de que sería la madre de Jesús, nuestro Salvador, te pedimos que nos ayudes a comunicar siempre con gozo y valentía el evangelio. San Gabriel Arcángel, ayuda para. San Gabriel Arcángel, para. San Gabriel Arcángel, por nosotros para los demás. San Rafael Arcángel, tú que eres el protector de los caminantes, te pedimos que nos ayudes a no salirnos nunca del único camino que debemos recorrer en nuestra vida y que es Cristo Jesús. San Rafael Arcángel, para que no nos. San Rafael Arcángel, a todos los. San Rafael Arcángel, ayúdanos para que lleguemos a la casa del Padre. Santos ángeles custodios que contemplan a Dios uno y trino y que son nuestros buenos compañeros en esta vida terrena. Les pedimos que nos protejan de todo mal, especialmente de caer en el pecado. Santos ángeles custodios, a ser adoradores de. Santos ángeles custodios, en nosotros. Santos ángeles custodios, rueguen por nosotros. Amén.
Vamos a escuchar la meditación que toca hoy en este día noveno del mes de junio, mes del Sagrado Corazón de Jesús. Día noveno: Corazón de Jesús, santuario de justicia y amor. Muchas veces, de manera equivocada, oponemos la justicia al amor de Dios. Conviene decir que Dios es infinitamente justo y misericordioso. En Dios se identifica la justicia y el amor. Su justicia es misericordiosa y su misericordia es justa. Por eso podemos decir que el Corazón de Jesús es justo y misericordioso. Más aún, la justicia de Jesús se inserta en su misericordia. Él no dejará impune la maldad que se comete en el mundo, pero no se cansa de tocar con su gracia los corazones más duros para que se conviertan. Jesús no es indiferente ante el pecado, pero al mismo tiempo quiere que todos se salven. En el Corazón de Jesús, la misericordia va más allá de la justicia, pero no se opone a ella.
Propósito de hoy: ofrecer todos los días oraciones y pequeños sacrificios al Sagrado Corazón de Jesús por las personas que se han alejado de él. Contemplando la imagen del Corazón de Jesús, vamos a hacer nuestra oración. Oh Jesús, a tu Corazón confío esta intención. En silencio. Pongamos nuestras intenciones en el Corazón de Jesús. Mírala. Después haz lo que tu corazón te diga. Deja obrar a tu corazón. Oh Jesús, yo cuento contigo. Yo me fío de ti. Yo me entrego a ti. Yo estoy seguro de ti. Todo lo temo de mi fragilidad, más todo lo espero de tu bondad. Amén.
Queridos hermanos, hoy Jesús nos habla de dos imágenes que traen dos exigencias. ¿Se acuerdan de las imágenes? Somos sal. Sal de la tierra y luz del mundo. La sal implica que tenemos que sazonar el ambiente donde estamos. Y cómo lo sazonamos, cómo llevamos la sal, llevando el evangelio, hablando de Jesús. Hoy recordamos a San Efrén, llamado la cítara del Espíritu Santo, un gran poeta que a través de la poesía llevaba la palabra de Dios. Pero tenemos que ser también luz del mundo. ¿Y cómo somos luz? Reflejando a Cristo y sobre todo con esos gestos caritativos que podemos hacer a lo largo del día. Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, podemos hacer muchos gestos caritativos y así somos luz. Esa palabra de ánimo que damos a alguien, ese buen consejo, esa corrección cariñosa, esa mirada misericordiosa. Hermanos, hay 1000 formas de ser luz cuando reflejamos a Cristo. Que la Virgen nos ayude a todos a ser sal de la tierra y luz del mundo.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Sagrado Corazón de Jesús, Dulce Corazón de María, sea salvación. San José, ruega por nosotros.
El Señor esté con ustedes. Y con tu espíritu. La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. Pueden ir en paz. [música]