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Elon Musk es para muchos el Tony Stark de la vida real. Comenzó creando una simple aplicación y terminó convirtiéndose en uno de los hombres más ricos del planeta. Pero ese gran poder también implica una gran responsabilidad y ahí es donde surge la mayor crítica que algunos le hacen. Musk ha revolucionado el mundo con sus inventos, muchos de ellos financiados por el propio gobierno de Estados Unidos. Y es precisamente esto lo que genera debate. ¿Todo ese dinero realmente está siendo destinado a la mejor opción o terminará beneficiando solo unos pocos? Mientras que esos recursos podrían haberse usado para, en lugar de intentar escapar de la Tierra, salvarla. Para entender bien este debate es importante conocer la historia desde el principio, así que aquí te va el contexto.
Elon Re Musk nace el 28 de junio de 1971 en Pretoria, Sudáfrica. Sus padres son May Haldeman, una modelo y nutrióloga canadiense, y Erold Musk, un brillante ingeniero eléctrico y mecánico. El trabajo de ambos hace de su familia una muy acomodada, lo que da a Elon y a sus hermanos todo lo que alguien podría pedir. Pero a pesar de esto, su vida está lejos de ser perfecta.
Desde muy chico se convierte en un lector compulsivo que logra memorizar absolutamente todo lo que lee y comienza a mostrar una inteligencia ligeramente superior al resto. Pero esto lo hace objeto de burlas en la escuela por ser visto como nerd. Además, es tímido y tiene muy pocas habilidades sociales.
En casa las cosas tampoco son muy buenas. Herold, su padre, cría a Elon de una manera estricta y en ocasiones violenta. Un trato que tiene con toda la familia. La constante violencia física hacia May, su esposa, termina disolviendo el matrimonio cuando Elon solo tiene 8 años y, en consecuencia, May y los niños se mudan de casa para empezar una vida alejados de Erol. El problema es que un par de años después, Aon lo invade un cargo de conciencia y decide volver a vivir con su padre para que no se sienta solo, lo que con el tiempo se termina volviendo una de las peores decisiones que pudo haber tomado, pues la vida con su padre se convierte en un infierno.
Por momentos, Gerold es amable, pero la mayoría de las veces se transforma y pasa horas gritándole a su hijo, diciéndole que no sirve para nada, destrozando por completo su autoestima. En este mismo periodo, su padre lo manda a un hostil campamento de supervivencia donde ponen a prueba los límites físicos y emocionales de los niños. Ahí apenas les dan un poco de comida y agua al día y los animan a pelear entre ellos para quedarse con los recursos de los demás bajo la idea de volverlos hombres. A la fecha, Musk suele recordar estos momentos con su padre y demás niños con una sonrisa falsa que esconde su incomodidad. En sus propias palabras, Erold es el hombre más detestable y malvado que ha conocido.
Los golpes y demostrar fuerza nunca interesaron a Musk. Lo que realmente lo atrapaba eran los libros, los videojuegos, la ciencia ficción, las computadoras y la tecnología. En sus ratos libres aprendió a programar, lo que se terminó volviendo su pasatiempo favorito. Entusiasmado por aprender más, tomó algunas clases de programación y luego continuó por su cuenta. El resultado de horas de práctica se vuelve la creación de su primer videojuego al que nombra Blastar, un videojuego de disparos en el espacio. Este es sencillo pero entretenido, lo que hace que se lo venda por $500 a la revista PC and Office Technology. Todo esto con tan solo 12 años.
Con el paso del tiempo, ya adolescente y decidido a escapar del maltrato de su padre, de un país con un futuro incierto y del servicio militar, Ilon se muda a Canadá con 17 años. Esto aprovechando la nacionalidad de su madre. Su objetivo real es llegar a Estados Unidos, la tierra de las oportunidades tecnológicas. Su meta es Silicon Valley, el lugar ideal para un joven apasionado por las computadoras. Su padre le dice que pronto volverá a Sudáfrica como un perdedor, pero Elon, con apenas $2,000 ahorrados, se hospeda con un primo en Saskachwan y trabaja en una granja. Poco después se traslada a Kingston, Ontario, para estudiar en la universidad. En 1990, su madre y hermanos también llegan a Canadá para comenzar una vida lejos de Erol, más modesta, pero más feliz.
Yon termina sus estudios en Queens y se traslada a la Universidad de Pennsylvania en Estados Unidos para estudiar física y economía. Después de graduarse se muda a California para comenzar un doctorado en física aplicada y ciencia de materiales en Stanford, pero lo abandona apenas dos días después porque tiene un mejor plan: iniciar su primera empresa. Ahora está en el epicentro de la innovación tecnológica y su objetivo es hacer algo para hacer dinero, pero que también algo que aporte un cambio al mundo.
En 1995, con solo 23 años, Elon funda Zip Two junto a su hermano Kimball y su amigo y socio Greg Curry, un empresario e inversionista a quien Elon conoce en Canadá durante sus primeros años como inmigrante. La idea de Zip2 es ofrecer un directorio de negocios en línea con mapas interactivos, listado de negocios locales, direcciones y rutas, algo así como un Google Maps para que los lectores de los periódicos tradicionales como The New York Times encuentren establecimientos cerca de su ubicación. Zip2 es un éxito rotundo, pero a pesar de que Elon es el cerebro detrás del proyecto, los demás inversionistas consideran que le falta experiencia en gestión empresarial, así que deciden reemplazarlo como CEO y contratan a alguien más capacitado. Pero bueno, esto tampoco es un fracaso, pues en 1999 la empresa Compact compra a Zip2 por 307 millones dó, de los cuales Elon se lleva la humilde cantidad de 22 millones, nada mal para tener menos de 30 años. Y donde tiene una parte de ese dinero para comprar su primer supercoche, un McLaren F1. Este es un sueño que tenía desde hace mucho, pues desde muy joven había desarrollado una fijación por los autos.
Para ese entonces, Elon también se encuentra en una relación seria con la escritura Justine Wilson, su primer gran amor, a la que conoce cuando ambos estudiaban en la Universidad de Queens. Justine fue clave en los primeros años de Elon. Lo acompañó en los momentos más difíciles de su carrera temprana cuando trabajaba sin parar, dormía en el piso de su oficina y vivían con recursos limitados. Después de vender Zip2 y convertirse en millonario, Ilon va directo a fundar X.com, nada más y nada menos que un banco. Pero este no es un banco tradicional, es uno completamente en línea. Para muchos de nosotros este negocio no resulta nada innovador, pues prácticamente así es como hacemos la mayoría de nuestras transacciones al día de hoy. Pero recuerda que estamos hablando de 1999, cuando la gente aún pagaba todo con cheques y no confiaba en poner su dinero en internet.
Poco después, X.com se fusiona con la startup rival llamada Confinity, que ya había desarrollado una plataforma de pagos llamada PayPal. Sí, esa misma que sigue vigente hasta hoy y que probablemente tienes instalada en tu teléfono. Musk es nombrado director ejecutivo de la nueva compañía fusionada, pero pronto surgen tensiones. Su liderazgo impulsivo incomoda a inversionistas y ejecutivos que no comparten su visión. El equipo de Confinity prefiere mantener PayPal como un sistema de pago simple, mientras Elon quiere convertirlo en un banco digital y cambiar el sistema a Microsoft Windows, lo que genera más rechazo. Además, muchos dudan de su experiencia para liderar una fintech en rápido crecimiento.
Mientras esto sucede, Elon y su novia deciden casarse en enero del 2000. El evento tiene lugar en la isla de San Martín y, para septiembre de ese mismo año, deciden celebrar su luna de miel Australia. Todo apuntaba a que sería una luna de miel maravillosa hasta que Elon recibe una llamada que lo amarga todo. Aprovechando la ausencia de Musk, la junta directiva vota para sustituirlo como director ejecutivo otra vez y es reemplazado por Peter, uno de los confundadores de Confinity. Eso sí, no lo expulsan de la empresa, se queda como parte del Consejo Directivo y, por supuesto, sigue siendo el mayor accionista.
En 2001, X.com cambia oficialmente su nombre a PayPal Ink. ¿Por qué conecta mejor con el público? Y, seamos honestos, suena menos a sitio de contenido para adultos. Además, PayPal es el producto estrella y el más rentable, así que deciden enfocarse por completo en los pagos digitales y dejan atrás la idea de crear un banco online integral. Este producto se vuelve un éxito. Tanto que para el 2002, eBay compra PayPal por 00 millones de dólar y Elon se lleva alrededor de 180 millones. Por esos momentos, Elon también tiene su primer hijo, pero tristemente, y tan solo a 10 semanas de haber nacido, este se va del mundo a causa del síndrome de muerte súbita infantil.
Tras vender PayPal y volverse más millonario, Elon decide apuntar aún más alto. Con recursos, experiencia y libertad, retoma un sueño de infancia. En 2002 funda SpaceX, nada más y nada menos que una empresa privada de viajes espaciales. Esta busca reducir los costos de los viajes espaciales y hacer posible la vida interplanetaria.
Casi al mismo tiempo que SpaceX, Musk también apuesta por otro objetivo enorme: revolucionar la industria automotriz con una empresa llamada Tesla, que por cierto no fue fundada por él. Tesla Motors nace en 2003 y es fundada por los ingenieros Martin Evert Mark Tarpening. Un par de apasionados por la idea de crear autos eléctricos que sean rápidos, elegantes y funcionales, no lentos ni aburridos. La empresa, digamos, que estaba en pañales, pues no estaba consolidada, no era conocida y tampoco tenía productos en el mercado. Prácticamente solo tenían la idea, alguno que otro diseño de coches, y una extensa investigación sobre baterías de guiones de litio, por lo que necesitaba un buen inversor que creyera en el proyecto. Y aquí es donde entra Elon Musk, quien en 2004 queda fascinado con esta idea visionaria, pues cree profundamente en que las energías renovables son el futuro. Por esta razón invierte 6.5 5 millones de dólares en Tesla. Como suele hacerlo, se convierte en el principal inversionista y asume el rol de presidente de la junta directiva.
Todo fluye bastante bien en esta nueva etapa empresarial, pues se muestra entusiasta y completamente comprometido con la causa de las energías renovables. Tan así que en 2006 se involucra también en Solar City, una empresa que tiene el objetivo de facilitar el acceso a paneles solares, residenciales y comerciales, permitiendo a las personas adoptar la energía solar sin pagar un costo muy alto. No obstante, en el 2007 los problemas comienzan. Este año surgen fuertes tensiones entre Musk y Everd, principalmente por la dirección del proyecto y, sobre todo, por los retrasos en la producción del Tesla Roadster, el primer automóvil eléctrico de alto rendimiento que la empresa quiere empezar a producir. Al final, Everdov CEO y Elon toma el control como líder y arquitecto del producto.
Para ese entonces, una ola de problemas empresariales se avecina para el empresario y lo que está por enfrentar va mucho más allá de cualquier desafío profesional. Llega el 2008 y con él una de las peores crisis financieras que Estados Unidos haya visto. Con ella, Elon vive su propia tormenta, pues tiene dos empresas que mantener: Tesla y SpaceX, ambas innovadoras y ambas al borde de la quiebra. Como mencioné antes, Tesla intenta lanzar su primer auto, el Roadster, pero enfrenta retrasos, sobre costos y una producción mucho más complicada de lo que habían previsto. La empresa necesita capital con urgencia para sobrevivir, pero el mundo está en plena crisis financiera y lo último que quieren los inversionistas es apostar por compañías en riesgo y menos por una que pretende competir con gigantes como Ford o General Motors. Todo el dinero recaudado ya se había gastado. Muchos empleados fueron despedidos, pasando de 300 a poco más de 100. Y Elon invierte millones de su propio bolsillo para mantener a flote la empresa, pero no es suficiente. Tesla está a semanas de cerrar.
Al mismo tiempo, SpaceX también atraviesa un momento crítico. Musk ha puesto gran parte de su fortuna para financiar sus propios cohetes, pero las tres primeras misiones del Falcon 1 fallan. El primer intento ocurrió en marzo del 2006, pero el cohete no había logrado despegar correctamente debido a una falla en el motor. El segundo se realizó un año después, pero una falla en la bomba de combustible impidió que alcanzara la órbita y resultó quizás en el más frustrante de todos, pues estuvo a punto de funcionar, pero el sistema de separación no operó como debía. Si la cuarta misión fracasa, Ilon tendrá que despedirse de su sueño de llegar al espacio. Pero, pese a las adversidades, en ningún momento piensa en dejar de intentarlo. En una entrevista le preguntan: "¿Cuando tuviste ese tercer fracaso, pensaste en darte por vencido?" a lo que él responde.
Por si fuera poco, el empresario está atravesando un divorcio complicado con Justin, pues, citando a la chica tras la venta de PayPal, Elon cada vez se ha ido volviendo más dominante, frío y centrado en sí mismo. Justine se sentía prácticamente una empleada más en la vida de Elon en lugar de su esposa. Esta situación, evidentemente, también provoca un impacto emocional y financiero bastante fuerte en Musk. Todo se viene abajo. La situación es tan crítica que Elon tiene que elegir a cuál de sus dos empresas salvar con el dinero que le queda.
El 28 de septiembre de 2008, SpaceX intenta su cuarto lanzamiento. Todo está en juego y años de trabajo podrían irse a la basura si esta oportunidad falla. En este punto, lo único que Ilon podía esperar era un milagro y ese milagro finalmente llega. Este cuarto lanzamiento resulta ser todo un éxito y el Falcon 1 consigue ser el primer cohete de SpaceX en tener un lanzamiento exitoso, convirtiéndose en la primera empresa privada en conseguirlo. Se habían salvado. La NASA se impresiona tanto que en diciembre de ese mismo año firma un contrato con SpaceX por 1600 millones de dólares para enviar cargamento a la estación espacial internacional. SpaceX ya no es un chiste, es el futuro.
Por estos momentos, la visión de SpaceX, según Elon Musk, es volver a la humanidad una especie interplanetaria. Básicamente se refiere a que la humanidad puede expandirse más allá de la Tierra y colonizar otros planetas como una forma de asegurar la supervivencia de la especie. Un tipo de plan B en caso de que la Tierra se enfrente a una catástrofe global como un asteroide, una guerra nuclear o una pandemia letal. La idea de colonizar Marte puede sonar inspiradora, pero también revela una mentalidad potencialmente problemática. Porque en lugar de asumir la responsabilidad y arreglar lo que ya está dañado aquí en la Tierra, parece que se plantea un éxodo hacia un nuevo planeta cuando este se vuelva inhabitable. Algunas personas han criticado esta mentalidad de "si esto se rompe, ¿por qué repararlo?". Porque creen que desvía la atención y los recursos de la urgente tarea de cuidar lo que ya tenemos. De hecho, parece que ya se han registrado consecuencias ambientales negativas en la Tierra por los propios proyectos de SpaceX, por las gigantescas cantidades de CO2 que generan, además del ruido, los desechos y el daño a la atmósfera. Pero bueno, es su dinero y puede hacer lo que quiera con él, ¿no? Bueno, no es tan fácil.
La realidad es que muchas de sus empresas, incluidas SpaceX, funcionan en gran parte gracias a subsidios, préstamos y contratos pagados con dinero público. Entonces, un problema podría estar en que esos son recursos que, en lugar de destinarse a otras prioridades que puedan ayudar a sanar el planeta, terminan impulsando el sueño de una empresa privada de colonizar otro mundo. Pero, ¿tú qué opinas de esta situación? ¿Crees que sea un desperdicio de recursos apoyar este tipo de ideas o podría terminar teniendo beneficios a toda la población? Te leo en los comentarios.
Volviendo a la historia, la crisis de SpaceX se había terminado, pero Tesla sigue al borde del abismo. Y entonces, ese mismo mes, justo en Navidad, ocurre otro milagro. Tesla también logra lo imposible. Tras semanas de llamadas, reuniones y rechazos, Ilon logra cerrar una ronda de financiamiento de 40 millones de dólares a solo días de que la empresa se quedara sin dinero. Después de este caos financiero, en 2009, Tesla recibe un impulso clave. El gobierno de Estados Unidos le otorga un préstamo de 465,000000 [Música] a través de un programa destinado a apoyar tecnologías limpias y reducir la dependencia del petróleo. Gracias a este préstamo, Tesla puede desarrollar el Model S, su primer sedán totalmente eléctrico, que a diferencia del Roadster es más accesible, práctico y pensado para el mercado masivo. Ese mismo apoyo financiero también permite ampliar la capacidad de producción y dar el salto definitivo de startup a fabricante automotriz.
Luego del Model S llegan los modelos 3, X y Y, que por cierto, si juntas todas las letras en el orden en el que salieron los modelos, da como resultado la palabra sexy, que es parte del humor de Elon. Elon recuerda constantemente que aquel diciembre de 2008 fue uno de los momentos más duros de su vida.
Después de esa racha tan estresante, todo empieza a mejorar para Lilon. El Tesla Model S se convierte en un éxito rotundo tanto en ingeniería como en crítica. Y SpaceX logra uno de sus mayores avances, que es desarrollar cohetes reutilizables, reduciendo de forma drástica el costo de los lanzamientos espaciales. Con todo, aparentemente bajo control, Elon mira hacia Nuevos Horizontes.
En 2015, junto a otros gigantes de Silicon Valley como Ilia Sutkeber y Sam Alban, funda Open AI, una organización sin fines de lucro con el objetivo de que la inteligencia artificial beneficie a toda la humanidad, no solo a grandes corporaciones como Google o Facebook. Durante sus primeros años, Open AI publica investigaciones importantes sobre la inteligencia artificial y crean Open A Gy, algo así como un campamento de entrenamiento donde una inteligencia artificial puede practicar, equivocarse y mejorar poco a poco.
Elon Crea The Boring Company, una empresa surgida del aburrimiento de esperar en el tráfico con la idea de construir túneles subterráneos de alta velocidad para autos eléctricos. De ahí nace el concepto de loop, un sistema de transporte subterráneo rápido y eficiente. El proyecto buscó implementarse en ciudades como Chicago, Los Ángeles y Baltimore, pero no se concretó por dificultades técnicas y por algunas dudas sobre su viabilidad. Hasta 2025, el único éxito tangible es el Las Vegas Convention Center Loop, que conecta zonas del centro de convenciones y planea expandirse hacia hoteles, estadios y el aeropuerto.
Ese mismo año, Musk también quiere explorar el territorio más misterioso de todos, el cerebro humano, y funda Neuralink, una empresa de neurotecnología con el objetivo de crear un chip cerebral que permita controlar computadoras con la mente, tratar enfermedades neurológicas como el Parkinson y, en el futuro, fusionar a los humanos con la inteligencia artificial para no quedarnos obsoletos.
Mientras todo esto toma forma, Ilon decide salir de Open AI en el 2018 por varias razones. La primera es un conflicto de intereses, pues Tesla ya desarrollaba su propia inteligencia artificial para conducción autónoma. Y el segundo motivo fue el cambio de Open AI de organización sin fines de lucro, a una con fines comerciales, ahora bajo el control de Microsoft. Cabe mencionar que tras su salida en 2022, Open AI lanzó Chat GPT, el modelo de inteligencia artificial que hoy ha cambiado al mundo.
Uno de los momentos más épicos de la carrera de Musk llega en 2018, cuando el 6 de febrero SpaceX lanza el Falcon Heavy, el cohete más potente del mundo. Y, como es costumbre, algo raro sucede. La carga no son satélites ni humanos, sino un Tesla Roadster rojo con un maniquí al volante. Todo esto mientras suena Space Audity de David Bowing. El lanzamiento es un éxito técnico y mediático. Y, lo más impresionante, dos de los tres propulsores regresan y aterrizan al mismo tiempo en una escena que muchos creyeron generada por computadora.
Con todas sus empresas y avances tecnológicos, Elon Musk se convierte en una figura mediática. Su nombre, rostro y proyectos están en boca de todos, lo que hace que muchos lo admiren y otros lo critiquen. Para algunos es el Tony Stark de la vida real: un multimillonario excéntrico con ideas futuristas, autos que se manejan solos, cohetes que aterrizan y hasta una empresa que busca conectar el cerebro a una computadora. Su popularidad crece porque no actúa con un empresario típico, sino que comparte memes, lanza ideas sin filtro y tiene un estilo rebelde y lo vuelve un ídolo para muchas personas que conectan con su irreverencia y lo admiran por las cosas que ha logrado. Además, aparecen películas y series como Iron Man 2 y The Big Bang Theory y en Saturday Night Live revela que tiene síndrome de Asper. En mayo de ese año, su relación con la cantante Grimes causa revuelo al aparecer juntos en la Met Gala.
Pero con la fama también llegaron las polémicas. En 2018, la cultura laboral en Tesla empieza a levantar críticas. Se reportan jornadas extenuantes, alta presión y un ambiente impredecible, muy influido por el estilo controlador de Musk. Y, tras una reorganización, despiden a unas 3,000 personas, muchas de ellas por un correo electrónico enviado de madrugada y sin aviso previo. También surgen cuestionamientos ecológicos porque, aunque Tesla se presenta como empresa verde, la minería de litio y la producción de baterías tienen un fuerte impacto ambiental. Algo que Musk tiende a minimizar. Otro tema delicado es el sistema Autopilot que Elon promociona como si fuera una conducción completamente autónoma. Incluso ha sugerido que puedes dormir mientras el auto te lleva. Pero, por lo menos hasta ahora, no es así. Aún requiere supervisión y ya han ocurrido accidentes fatales.
Y otra ola de críticas llega en noviembre de 2019 cuando Tesla anuncia al mundo su nuevo producto: la Cybertruck, la primera camioneta eléctrica del mundo. Como es costumbre, la noticia sobre Elon y su empresa da la vuelta al mundo por tres razones principales. La primera es su diseño, muy peculiar y totalmente diferente a lo que otras pickups tenían acostumbrados a los usuarios. En segundo lugar, porque para los usuarios de pickups una camioneta eléctrica resulta inconcebible. Este nicho está lleno de motores grandes y de gasolina, por lo que en un principio rechazan por completo la idea. Y, en tercer lugar, porque la camioneta se lanza con algunos aditamentos bastante peculiares; entre ellos destaca el acero reforzado con el que está construida. No es totalmente blindado, pero es capaz de aguantar balas de calibre pequeño. Las ventanas también están reforzadas con vidrio laminado, pero durante una presentación en la que Elon pide a alguien que arroje una bola de acero, esta logra quebrar los cristales de la camioneta, lo que deja un poco mal parado al producto, aunque hace que se hable mucho más de él, tanto para bien como para mal.
Quien conozca un poco la historia de Elon Musk sabe que con el tiempo su imagen pública se ha vuelto cada vez más polémica por las ideas y posturas que ha adoptado. Pero si hay algo que no se puede negar hasta este punto de la historia es que Ilon es alguien que intenta innovar y transformar el mundo. Su carrera ha estado marcada desde el principio por proyectos que en su momento muchos consideraron absurdos o imposibles y, por lo tanto, fueron duramente criticados. El primer gran ejemplo fue su apuesta por la banca en línea. Ahí mover dinero por internet parecía una locura, pero hoy todos lo hacemos. Luego vinieron los viajes espaciales económicamente sostenibles, una meta que SpaceX está convirtiendo en realidad. Después, los autos eléctricos, algo que hoy por hoy es una realidad y eso es en una buena parte gracias a que Tesla decidió tomar riesgos, ofrecer un buen producto y hacer buen marketing. A esto se suman sus esfuerzos con los autos autónomos, los túneles subterráneos para combatir el tráfico, Neuralink y, por supuesto, Open AI, que aunque Elon ya no formó parte de la creación de Chat GPT, sí estuvo en los inicios de la empresa que hoy ha cambiado al mundo.
Cuando alguien intenta cambiar el rumbo de las cosas, las críticas y el escrutinio son inevitables. Innovar es desafiar lo establecido y eso muchas veces puede incomodar. Lo nuevo genera desconfianza, saca de la zona de confort y muchos prefieren quedarse con lo familiar antes que abrirse a lo que no entendemos. El caso de Elon es un ejemplo. Cada idea suya ha estado bajo la lupa y él mismo se ha convertido en blanco de críticas por su personalidad, sus formas o sus declaraciones. Con esto para nada estoy tratando de decir ni sugerir que las críticas no sirvan para nada. Al contrario, creo que pueden ser una herramienta valiosa si vienen de personas cuya opinión realmente valoras o que entiende el contexto. Esas sí pueden ayudar a mejorar o a replantear y a crecer. En esas circunstancias, escuchar no significa que todo esté mal o que te vayas a rendir, sino tener la humildad de preguntarte si el camino que eliges o que estás previendo realmente es el correcto y si lo que haces va a tener el impacto que realmente deseas. Pero también es importante entender que las críticas nunca van a desaparecer. Estarán ahí en cada paso, sobre todo si lo que haces innova. Por eso, si tienes un propósito firme en el que crees, si tus metas es aportar algo positivo, debes tener claro que parte del viaje es aprender a convivir con esas voces.
Y por último, algo que me parece rescatable de la filosofía de trabajo de Ilon y que comparte con muchas figuras que han logrado grandes cosas es la perseverancia y la resiliencia. Claro que no son cualidades que te van a asegurar el éxito de un proyecto, pero creo que sí son necesarias para sostener el camino hacia tus propósitos y tus metas. Aunque Elon Musk suele ser reservado con su vida personal, hay un momento íntimo que capta la atención del mundo: el nacimiento de su hijo XH A12 en 2020, fruto de su relación con Grimes. Ese nombre desata muchas reacciones. Este es una combinación de símbolos, letras y números que me parece que reflejan los intereses de ambos padres en la ciencia y la tecnología. La verdad es que nadie sabe con certeza si ese es el nombre real niño o si Elon solo nos está engañando, pero es la información disponible al momento de grabar este video. Más adelante, en 2021 y 2022, Musk y Grimes tienen otros dos hijos con nombres igual de curiosos: Exatril y tecnomecánicos. Poco se sabe de ellos, ya que sus padres han decidido mantenerlos alejados del ojo público, sobre todo tras su separación en 2022.
Mientras tanto, Elon sigue subiendo como la espuma. En enero de 2021 supera la fortuna de Jeff Bezos y se convierte en el hombre más rico del mundo con un patrimonio estimado en 185,000 millones de dólar. Meses después se convierte en el primero en superar los 300,000 millones. En octubre de 2022 vuelve a ser noticia al comprar Twitter por 44,000 millones con la idea de proteger lo que llama el pilar fundamental de la democracia: la libertad de expresión. Renombra la red como X o x, despide a la mitad del personal, elimina la junta directiva y lanza un sistema de verificación por suscripción que genera caos con su plantaciones de identidad.
En 2023 empieza a criticar abiertamente la mentalidad Woke, lo que provoca gran controversia, sobre todo porque su hija Vivian, mujer transa de Justin Wilson, rompe lazos con él y rechaza su apellido. Las reacciones se polarizan. Algunos lo ven como defensor de la libertad, otros como un provocador irresponsable.
En enero de 2024, Neuralink da un paso clave al realizar su primer implante en un ser humano. Noland Arba, cuadriplégico tras un accidente, recibe el dispositivo y logra controlar un cursor con la mente y aprender nuevos idiomas. Su testimonio demuestra el potencial de esta tecnología para mejorar la autonomía de personas con discapacidades severas. Neuralink sigue sus ensayos aún con desafíos. Y, para Elon, esto es solo una parte de su misión de asegurar el futuro de la humanidad.
Y esa idea también se refleja en su vida personal. Musk tiene 13 hijos: cinco con su exesposa Justine Wilson, tres con Grimes, cuatro con Shivon Silis, una ejecutiva de Neuralink, y uno más con la influencer Ashley Saclaire, del que se sabe poco. Para muchos esto parece excesivo, pero Musk ha dicho que la baja natalidad es uno de los mayores riesgos para la civilización y tener más hijos es para él parte de su misión de asegurar el futuro humano. Pero bueno, creo que lo más importante de traer hijos al mundo es hacerse responsables de ellos y esperemos que ese sea el caso de Elon.
Y mientras intenta salvar a la especie, también se mete de lleno en la política. En 2024, Elon se convierte en uno de los mayores impulsores de la campaña presidencial de Donald Trump. Musk apoya con millones de dólares e incluso trabaja a su lado en el comité de eficiencia gubernamental conocido como Dush para reducir el gasto público y eliminar la burocracia innecesaria dentro de la Casa Blanca. Aunque muchos lo consideraron más como un show político que una medida real que resolviera algo. Pero los problemas no tardan en llegar. Entre abril y mayo del 2025, Trump presenta algunos cambios en los subsidios que el gobierno le brinda a los carros eléctricos. Esto cuando había prometido mantenerlos. Obviamente esto le perjudica muchísimo a las proyecciones de Tesla, pues habían hecho sus proyecciones económicas basados en esta promesa de los incentivos. Aunque desde el punto de vista de Musk, su rechazo a esta ley no tenía nada que ver con eso, sino a que desde su punto de vista esta ley iba a endeudar más a los Estados Unidos. Y, en respuesta, Trump le acusa de ingratitud y amenaza con eliminar subsidios y contratos federales si Musk no se retracta. Pero Musk responde acusándolo y menciona la supuesta aparición de Trump en los archivos de Epstein. Al final, esta disputa terminó en Musk, retractándose parcialmente las acusaciones y con un bajón del 14% en el valor de Tesla en el mercado de valores.
Sin duda, la historia de este hombre en parte es una de innovación, de querer cambiar las cosas y de empujar los límites de lo posible. Pero, viéndola desde una perspectiva más crítica, también es una historia que nos deja pensando sobre el precio y el sentido de la innovación, hasta qué punto el avance tecnológico sirve al bien común y en qué momento se puede convertir en una extensión de los deseos y temores de quién lo impulsa. Eso cada quien lo tendrá que pensar por su propia cuenta y cuestionarse, pero como aquí nos gusta quedarnos con las partes buenas, quiero cerrar rescatando lo mejor de la filosofía de trabajo de este hombre y creo que esa es su capacidad de seguir adelante a pesar de los tropiezos y de las críticas y de volver a intentarlo una y otra vez, incluso cuando todo parece estar en contra. Los sueños y las metas más grandes no se alcanzan sin determinación y sin esa fe, a veces ingenua, en lo que aún no existe, pero podría.