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Habido varias fases en esta historia. Durante los años 50, la CIA tuvo grandes éxitos en derogar los gobiernos de Irán y de Guatemala por su nacionalismo.
Después, van a caer otros y vamos a tener, de verdad, todo el panorama militar que vamos a saber y toda una política exterior norteamericana que aúpa más bien las dictaduras militares en detrimento de la democracia en América Latina, a favor de sus intereses de seguridad nacional y en su combate contra el comunismo.
En un país de Centroamérica, Guatemala, había llegado a la presidencia por voto popular Jacobo Árbenz, un militar retirado decidido a mejorar las condiciones de vida de los campesinos de este país, donde las compañías bananeras estadounidenses eran dueñas del 70% de las tierras cultivables. Jacobo implementó la carretera hacia el Atlántico, la cual sustituía el ferrocarril de las bananeras. Repartió algunas tierras ociosas a los campesinos, y eso lo interpretaron los de la United Fruit Company como una amenaza, ver las grandes extensiones de terreno que ellos habían acaparado en el país.
"En una política de dignidad, nos hemos negado a ampliar las concesiones de la United Fruit Company. Con la reforma agraria, estamos liquidando los latifundios."
Pero la United Fruit Company era respaldada por fuertes intereses. El abogado de esta compañía era el mismísimo secretario de Estado, Foster Dulles, y su hermano Allen Dulles era nada menos que el director de la Agencia Central de Inteligencia. Washington no se quedaría de brazos cruzados ante el peligroso ejemplo que la democracia social de Guatemala le daba a los demás pueblos de la región. Eisenhower, con su pandilla, decidieron el futuro de la democracia guatemalteca, poniendo en práctica un nuevo plan: la Operación Éxito.
La CIA desplegó una gran campaña publicitaria para hacer creer al mundo que Guatemala había caído bajo las garras del comunismo soviético. El presidente Eisenhower declaró que "los acontecimientos de las últimas semanas en Guatemala preocupan mucho a Estados Unidos". De pronto, la empobrecida nación guatemalteca empezó a ser la gran noticia en todos los medios de comunicación, presentándola como una feroz amenaza para la tranquilidad del hemisferio. En solo un mes, se escribieron más de 200 artículos con terribles historias sobre Guatemala. Tres películas sobre la amenaza guatemalteca recorrieron los cines de Estados Unidos. Se mostraron fotografías de cadáveres mutilados, acusando al gobierno de por esos crímenes.
"Estas medidas," dijo, "están fundidas en el mismo molde que el mundo libre ha visto usar en otros países que cayeron bajo la órbita del comunismo." Con esta avalancha de propaganda, los hogares norteamericanos no podían sentirse seguros con Jacobo Árbenz en el poder. La Operación Éxito logró su primer objetivo: que el mundo se sintiera amenazado por Guatemala.
Otra de las metas del plan era el apoyo popular al gobierno de Árbenz. Y como parte de las operaciones psicológicas y de desinformación, se interfirieron las radios guatemaltecas. Aeronaves norteamericanas diseminaron 100,000 panfletos sobre la cronología del comunismo en Guatemala. Dos agentes de la CIA instalaron una estación de radio en la República de Honduras, a la que llamaron "Voz de Liberación", un recurso de guerra psicológica que la CIA continuaría empleando en todas sus operaciones.
La Conferencia Panamericana celebrada en Caracas es un buen ejemplo de la forma en que actuaban los tentáculos de la CIA, desde Venezuela y el uso que Washington le daba a la diplomacia internacional. Se sabía que los gringos estaban preparando la invasión de Guatemala y que la Conferencia Panamericana era como el preámbulo ideológico de aquella operación. En Caracas se celebra la décima Conferencia Interamericana. Encabezando la delegación estadounidense, estuvo el secretario de Estado John Foster Dulles, quien pronuncia un discurso que se considera como la primera declaración definitiva del gobierno de Washington con respecto a la amenaza comunista en este continente, y que si "desoye nuestra advertencia y no se aparta de nosotros, tomaremos medidas cual corresponde a una situación que podría poner en peligro la paz de América".
Exclusivamente a Venezuela, a obtener una resolución de la décima conferencia señalando que Guatemala era un gobierno comunista, legitimando, digamos así, una intervención de Estados Unidos para derrocar al gobierno de Guatemala.
Con la complicidad de la Conferencia Panamericana, la Operación Éxito entraba en su fase final. Hay muchos estudios y ya mucha información difundida en relación a que fue el gobierno de los Estados Unidos el que intervino directamente con mercenarios desde Honduras para derrocar al presidente. Una base militar en la Florida sirvió de cuartel general de la operación, dirigida por el oficial de la CIA Tracy Barnes. Bajo el Tratado de Asistencia Recíproca, los dictadores de la región enviaron su contribución a la invasión. El dictador nicaragüense Anastasio Somoza armaría los paramilitares, financiado por la CIA. Pérez Jiménez no se quedaría atrás, enviando armas y logística.
Hoy a las 16 horas, aviones de fabricación norteamericana del tipo P-47 atacan la ciudad de Guatemala, ametrallando edificios gubernamentales, viviendas particulares y bombardeando bases militares. Mientras caían las bombas norteamericanas, el cinismo del imperio tomaba la palabra en las Naciones Unidas, en la voz de su embajador Henry Cabot Lodge.
Pero con el paso del tiempo, documentos desclasificados de la propia CIA develarían los detalles y los nombres de los agentes norteamericanos implicados. El propio embajador norteamericano John Peurifoy, oficial de operaciones David Phillips, oficial de operaciones psicológicas David Morales, destacado asesino al servicio de la CIA, Frank Wisner, jefe de la estación central en Guatemala, Tracy Barnes, autor del plan de invasión, Howard Hunt, agente operativo destacado en operaciones psicológicas. Este criminal declararía ante cámara algunos comentarios reveladores sobre la invasión.
"These were much more than just bombs. They terrified the population. They were bombing the whole country."
Estos son algunos rostros del equipo de criminales que movieron los hilos de la invasión imperialista a Guatemala y le hicieron creer al mundo que se trataba de un conflicto interno.
Cuando el presidente Jacobo Árbenz ordenó repartir las armas del ejército al pueblo, ya era demasiado tarde. Cercado por generales traidores y viendo a su pueblo morir bajo las bombas de la aviación norteamericana, el presidente Árbenz se dirige al país por radio el 27 de junio: "Han usado el pretexto del anticomunismo. La verdad ha de encontrarse en los intereses financieros de la United Fruit y demás monopolios de Estados Unidos, que temen que el ejemplo de Guatemala sea imitado por otros países latinoamericanos. Con la esperanza de detener esta agresión y restaurar la paz, he decidido renunciar."
"Ha sido uno de los hechos más lamentables en la historia de Guatemala, porque eso significó en adelante 50 años de dictadura militar, 50 años de debilitamiento del Estado guatemalteco. Hay ahora una situación de extrema pobreza y de miseria que se hubiera evitado si el gobierno revolucionario democrático hubiera seguido desenvolviéndose."
En la siguiente fase, el plan Eisenhower hizo grandes esfuerzos en presentar al dictador impuesto en Guatemala como un hombre honorable. Llegaron incluso a darle el título honoris causa de la Universidad de Columbia, el mismo título que años atrás había recibido Rómulo Gallegos por su obra literaria. Pero la dignidad de este venezolano le echó por tierra el maquillaje al dictador.
"Sírvase tomar nota que renuncio al título de doctor honoris causa que me confirió esta universidad. Mi posición democrática, respetuosa de los derechos de los hombres y de los pueblos, no me permite compartir el honor con quien por opuesto modo ha llegado al gobierno de su país."