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El 28 de febrero de 2026, Estados Unidos e Israel lanzaron el mayor ataque militar conjunto en Oriente Medio desde la invasión de Irak. Mataron al líder supremo de Irán, bombardearon sus instalaciones nucleares y el presidente de Estados Unidos le dijo al pueblo iraní, "Tomad vuestro gobierno."
En cuestión de horas, misiles cayeron sobre Teerán, Isfahán, Tabríz [música] y más de 20 provincias. Israel lo llamó operación león rugiente. Estados Unidos lo llamó operación furia épica. Irán respondió lanzando misiles contra Israel contra bases estadounidenses en el Golfo Pérsico y amenazó con cerrar el estrecho de Ormus, el paso por el que circula una quinta parte del petróleo del mundo. Aeropuertos cerrados, vuelos cancelados en todo Oriente Medio, países del Golfo reportando impactos en su territorio, Dubai con humo saliendo de su aeropuerto internacional y el petróleo amenazando con dispararse a niveles que no se veían en décadas.
Pero este vídeo no va solo de lo que pasó ese día, este vídeo va de por qué pasó. Y para entenderlo de verdad, no la versión simplificada que cabe en un titular, sino la historia completa, hay que retroceder 73 años hasta un golpe de estado que lo empezó todo. Porque lo que ocurrió el 28 de febrero no cayó del cielo. Es el resultado de décadas de decisiones, errores, traiciones y desconfianza acumulada entre países que llevan más de medio siglo jugando una partida muy peligrosa.
Y hay un detalle que hace que esta historia sea todavía más difícil de digerir. El día antes de los ataques, las negociaciones de paz entre Irán y Estados Unidos estaban más cerca que nunca de llegar a un acuerdo. El mediador Omaní dijo literalmente que la paz estaba al alcance de la mano. 24 horas después empezaron a caer las bombas.
En este vídeo vas a entender todo desde el principio. ¿Quién es quién? ¿Por qué cada uno hace lo que hace? ¿Qué intereses hay detrás? [música] Y, sobre todo, ¿por qué lo que está pasando en Irán te afecta directamente? Vivas donde vivas. Vamos a ello.
Todo empezó con petróleo, como casi todo en esta región. En los años 50, Irán era un país con enormes reservas de crudo. Pero ese petróleo no era de los iraníes. Estaba controlado por una empresa británica, la Angloiranian Oil Company, que hoy conocemos como BP. [música] Y el negocio era enormemente desigual. Entre 1945 y 1950, los beneficios netos de esta empresa fueron casi tres veces superiores a las regalías que pagaba Irán. [música] Es decir, los británicos se llevaban la mayor parte del dinero del petróleo iraní.
Entonces apareció un primer ministro llamado Mohamad Mosade, elegido democráticamente, que tuvo una idea que entonces era revolucionaria, nacionalizar el petróleo, [música] que los recursos de Irán fueran para los iraníes. Al Reño Unido, como es lógico, no le gustó nada, así que acudió a su aliado más poderoso, [música] Estados Unidos. Y entre los dos, a través de la CIA y el M6, organizaron un golpe de estado. Se llamó Operación Ajax. [música] Era 1953 y fue la primera vez en la historia que la CIA derrocó a un gobierno elegido democráticamente. Quitaron a Mosadag y pusieron en su lugar a Mohamad Reza Palabí, Elsa de [música] Irán, un monarca autoritario que les garantizaba acceso al petróleo y alineación con Occidente.
Y durante más de dos décadas el plan funcionó. El SA gobernó con mano dura, cooperó con Estados Unidos, hizo negocios con Israel. modernizó ciertas partes del país, pero reprimió brutalmente cualquier oposición política. [música] La población iraní vivía bajo un régimen que había sido impuesto desde fuera. Y eso, como veremos, no se olvida.
¿Y por qué importa esto hoy? [música] Porque este episodio es lo que los analistas llaman el pecado original de la relación entre Estados Unidos e Irán. La CIA lo reconoció formalmente en 2013, 60 años después. [música] Pero para los iraníes el golpe de 1953 es mucho más que historia. es la prueba de que Occidente [música] está dispuesto a intervenir en su país cuando le conviene y esa herida nunca cerró. De hecho, lo que pasó después, la revolución, la crisis de los rehenes, [música] la enemistad con Estados Unidos, todo tiene sus raíces aquí, en esta decisión de 1953. [música]
Pero hay que avanzar 26 años porque lo que se estaba cocinando bajo la superficie de ese Irán aparentemente estable [música] acabó por explotar de la forma más radical posible. Durante los años 60 y 70, mientras el Sha modernizaba la economía y estrechaba lazos con Occidente, una parte creciente de la sociedad iraní estaba cada vez más descontenta. El autoritarismo del Sha, la corrupción de su gobierno, la desigualdad económica y la percepción de que Irán se estaba convirtiendo en un títere de Estados Unidos fueron alimentando un rechazo profundo y ese [música] rechazo encontró un líder, el Ayatolá Rujolá Homeini, un clérigo chiita de alto rango que desde el exilio denunciaba al Sha y a Estados Unidos con un mensaje simple pero poderoso. Irán debía volver a gobernarse según las leyes del Islam y expulsar toda influencia occidental.
En 1979 [música] estalló todo. La revolución islámica de Rocoalsa. Homeini volvió a Irán y fue recibido por millones de personas. [música] Se proclamó la República Islámica de Irán y el país cambió para siempre. Y aquí es donde necesitas entender algo fundamental. Este no fue un simple cambio de gobierno, fue un cambio de sistema completo. Irán pasó de ser una monarquía aliada de Estados Unidos a una teocracia, un gobierno basado [música] en la ley religiosa que declaró abiertamente a Estados Unidos como su principal enemigo. [música] Homomeini calificó a Israel como un cáncer y cerró su embajada entre Irán.
Y pocos meses después se produjo un episodio que marcaría la relación [música] entre Irán y Estados Unidos durante generaciones. Un grupo de estudiantes revolucionarios asaltó la embajada de Estados Unidos enterán. [música] Para ellos esa embajada era el símbolo de la intervención que había puesto al Sha en el poder en 1953. [música] El resultado fue devastador. 52 diplomáticos y trabajadores estadounidenses [música] quedaron retenidos como rehenes durante 44 días, más de [música] un año. La superpotencia más grande del mundo fue incapaz de liberar a su propio personal. [música] Estados Unidos rompió relaciones diplomáticas con Irán e impuso sanciones y a partir de ahí la desconfianza dejó de ser coyuntural y pasó a ser estructural. Cada acción de uno reforzó el relato del otro como amenaza y esa dinámica no se ha detenido hasta hoy.
Después de la revolución, Irán entró en una guerra brutal con Irakó 8 años, de 1980 a 1988. Cientos de miles de muertos. Y durante esa guerra, Estados Unidos apoyó al régimen de Saddam Hussein, el mismo Saddam Hussein que décadas después invadiría y ejecutaría, porque en aquel momento Washington lo consideraba un mal menor frente a la expansión de la revolución iraní. Lo relevante aquí es que Irak usó armas químicas contra Irán durante esa guerra [música] y Estados Unidos miró hacia otro lado. Para el régimen iraní, esto dejó una lección grabada a fuego. El mundo no te va a proteger. Si quieres sobrevivir, necesitas la capacidad de defenderte solo. Y esa idea, esa sensación de aislamiento y amenaza constante es la que explica muchas de las decisiones que Irán ha tomado desde entonces.
Porque a partir de ahí, Irán hizo dos cosas que definieron su estrategia durante las siguientes décadas. Y las dos son claves para entender lo que está pasando hoy. La primera, construir una red de aliados armados por toda la región, lo que se conoce como el eje de resistencia. A través de la fuerza CUTS, el brazo internacional de la Guardia Revolucionaria, Irán empezó a financiar, armar y entrear a grupos afines en varios [música] países. Ezbola en Líbano, milicias y en Irak, los utíes en Yemen, apoyo a Jamás en Gaza y soporte al régimen de Başar al Sad en Siria. La lógica era clara. Si Irán no podía enfrentarse directamente a Estados Unidos o a Israel, podía hacerlo a través de estos grupos. Guerra indirecta, golpes a distancia, influencia sin exponerse. Según estimaciones, Irán gastaba unos 1600 millones de dólares al año en financiar a estos aliados y solo en Siria desde 2011 se calcula que destinó unos 50,000 millones de dólares para sostener al régimen de Asal.
La segunda decisión estratégica fue el programa nuclear. Irán comenzó a desarrollar capacidad nuclear alegando fines civiles, generación de energía eléctrica, algo que el derecho internacional permite. Pero tanto Estados Unidos como Israel sospechaban [música] que detrás de ese programa había un objetivo militar, conseguir la bomba atómica. ¿Y por qué una bomba nuclear irán preocupa tanto? Porque cambiaría por completo el equilibrio de poder en la región. Un Irán con armas nucleares sería prácticamente intocable. Ningún país atacaría otro que pueda responder con una bomba atómica. Y eso significaría que Irán podría seguir apoyando a sus aliados armados, expandir su influencia y desafiar a Estados Unidos e Israel con una red de seguridad que hoy no tiene. Eso es lo que estaba en juego y por eso este programa nuclear se convirtió en el eje central de toda la tensión durante los siguientes 20 años.
En 2015, después de años de negociaciones, se firmó un acuerdo histórico, el plan de acción integral conjunto. Irán aceptó limitar estrictamente su programa nuclear a cambio de que se levantaran progresivamente las sanciones. Durante un tiempo parecía que la cosa funcionaba. [música] Pero en 2018, Donald Trump en su primer mandato retiró a Estados Unidos del acuerdo de forma unilateral. Argumentó que el pacto era insuficiente, que no cubría los misiles balísticos ni la financiación de grupos armados y reimpondó las sanciones más duras que Irán había enfrentado nunca. Para Irán, aquello confirmó lo que llevaban décadas pensando. Estados Unidos no es un socio fiable. Ni siquiera cuando firmas un acuerdo te respeta. Y los sectores más duros del régimen, los que siempre se habían opuesto a negociar, se vieron reforzados.
A partir de ahí, todo se aceleró. En enero de 2020, un dron estadounidense mató al general Kassem Suleimani en Bagdad, el arquitecto de toda la red de aliados regionales de Irán. Era una de las figuras más poderosas e influyentes del país. Irán respondió lanzando misiles contra bases con tropas estadounidenses en Irak. En 2024, después de la guerra de Gaza, tras el ataque de jamás del 7 de octubre de 2023, Irán e Israel se atacaron directamente por primera vez. Primero, Irán lanzó cientos de drones y misiles contra Israel. Luego, Israel respondió con ataques selectivos dentro de Irán y en 2025, Israel e Irán libraron una guerra directa de 12 días que incluyó ataques estadounidenses contra las instalaciones nucleares iraníes. [música] Y después de esa guerra de los 12 días, Irán quedó profundamente debilitada, su programa nuclear su red de aliados destrozada, Jesbolad descabezada, jamás diezmada, Asad caído en Siria y su economía, [música] su economía ya estaba en caída libre.
Y es justo aquí donde la historia da un giro que mucha gente no esperaba, porque lo que derribó la estabilidad de Irán no fue solo la presión militar externa, [música] fue algo que venía creciendo desde dentro. Para entender lo que pasa dentro de Irán, primero necesitas entender cómo funciona su sistema de poder, porque Irán no es una dictadura convencional, es algo más complejo. Sobre el papel, Irán tiene elecciones. Hay un presidente, un parlamento, campañas electorales, pero el poder real no está ahí. El poder real estaba [música] hasta hace pocos días en manos de una sola persona, el líder supremo, Alí Camenei. Un cargo que no se elige por voto popular. El líder supremo controla el ejército, el poder judicial, la radio televisión estatal y las decisiones estratégicas de Baris. Está por encima del presidente y del Parlamento. Además, existe un Consejo de Guardianes que decide quién puede presentarse a las elecciones y quién no. Es decir, los candidatos que podrían cambiar las cosas son vetados antes de llegar a la papeleta. El sistema está diseñado para que hagas lo que hagas como ciudadano, el poder nunca salga del círculo religioso y militar.
Y luego está la pieza más importante de todo el engranaje, la Guardia Revolucionaria Islámica, conocida como IRGC. Y esto es crucial porque la Guardia Revolucionaria no es solo un ejército, es un estado dentro del Estado. [música] Controla entre el 10 y el 50% de toda la economía iraní, según distintas estimaciones. Tiene empresas de telecomunicaciones, de construcción, de petróleo y gas. [música] Construye puentes, carreteras y presas. Fabrica coches, gestiona puertos. En 2009, un consorcio vinculado a la Guardia compró el 51% de la empresa de telecomunicaciones de Irán por 7800 [música] millones dó, la mayor transacción de la historia de la bolsa de Teerán. Y por si eso fuera poco, existen las Bonjats, fundaciones religiosas exentas de impuestos, más de 120 organizaciones que responden [música] directamente al líder supremo y que controlan más del 20% del PIB. Gestionan granjas, hoteles, fábricas, líneas navieras. Son enormes, [música] opacas y generalmente no rentables, pero sirven como herramienta de control económico del régimen.
¿Y qué significa todo esto para el iraní de a pie? Significa que vive en un país con una de las mayores reservas de petróleo y gas del planeta. Irán tiene el 10% de las reservas probadas de petróleo del mundo y el 15% de las de gas. Y aún así, el ciudadano medio no ve esa riqueza, porque el dinero se queda en el apalato militar, en las fundaciones religiosas, en los negocios del régimen y en financiar conflictos en el exterior. En el presupuesto de 2025, el gobierno iraní destinó el 51% de sus ingresos por petróleo y gas, más de 6,000 millones de euros, a la Guardia Revolucionaria y a las fuerzas de seguridad. Mientras tanto, los aumentos salariales propuestos para los trabajadores públicos equivalían a menos de la mitad de la tasa de inflación. Es decir, cada año eres más pobre. Y mientras representantes del parlamento iraní pueden cobrar más de $59,000 [música] al mes, muchos empleados estatales sobreviven con $200 mensuales. Esa desigualdad no es un accidente, es el resultado de un sistema diseñado para proteger al poder, no a la gente.
Pero la cosa no termina ahí porque además de este saqueo estructural, Irán tiene un problema que casi nadie menciona y que está agravando todo lo demás. Un problema que no tiene que ver con misiles ni con sanciones, sino con algo mucho más básico, agua. Irán lleva 6 años consecutivos de sequía. Las temperaturas en verano superan los 50 gr y el año hidrológico actual es uno de los más secos jamás registrados, con un 81% menos de precipitación que la media histórica. Los cinco embalses principales de Teerán, la capital, [música] estaban a principios de 2025 al 13% de su capacidad. Uno de ellos, la presa del ar, prácticamente vacío al 1%. La situación es tan grave que el propio presidente iraní Masud Pesquian llegó a decir que Irán no tenía más opción que trasladar su capital lejos de Teerán a regiones costeras más húmedas. Un proyecto que llevaría décadas y costaría al menos 100,000 millones de dólares.
¿Y de quién es la culpa? El gobierno culpa al cambio climático, pero los expertos dicen otra cosa. Cabe Madani, exdirector adjunto del departamento de medio ambiente de Irán, ha dicho que los problemas de agua del país están arraigados en décadas de planificación desintegrada y miopía gerencial. Irán usa el 90% de su agua en agricultura de bajo rendimiento en una política de autosuficiencia alimentaria que paradójicamente está secando al país. Y aquí hay un dato que cierra el círculo de todo lo que hemos contado. La empresa de construcción de presas más grande de Irán, Catama Lambia, pertenece a la Guardia Revolucionaria. Es decir, la misma organización que controla la economía y el aparato militar es la responsable de gestionar el agua y cualquier intento de reformar el uso del agua socavaría una fuente de ingresos clave para el [música] IRGC. La crisis del agua no es un tema secundario, es un multiplicador de riesgo. Convierte las quejas económicas y sociales que ya [música] existen en detonantes explosivos para la protesta. De hecho, varias de las grandes protestas de los últimos años en Isfah y en Husestan estallaron específicamente por la escasez de agua.
Así que [música] piénsalo un momento. Tienes un país con un régimen que se queda con la riqueza, con una guardia revolucionaria que controla la economía, con una crisis de agua que empeora cada año y encima con las sanciones más duras del planeta estrangulando la economía desde fuera. ¿Y qué pasa cuando todo eso se junta? Pasa exactamente lo que cabría esperar. Las sanciones de Estados Unidos impiden que Irán venda su petróleo en condiciones normales. Cuando consigue exportarlo, lo hace con fuertes descuentos a través de intermediarios que cobran su parte por rutas opacas y costosas. Una parte del dinero queda bloqueado en el extranjero. Resultado, entran muchos menos dólares al país de los que deberían. Con menos dólares, el banco central pierde capacidad para sostener el tipo de cambio. El Real se debilita y cuando el real pierde valor, importar se vuelve más caro. Y aquí está la trampa. Aunque la mayoría de los iraníes nunca usen dólares, el dólar está en casi todo. Irán importa alimentos, medicamentos, piezas industriales, fertilizantes, maquinaria. Todo se paga en dólares. Cuando el real cae, producir cuesta más, importar cuesta más y esos costes los acaba pagando el consumidor.
En diciembre de 2025, la inflación en Irán alcanzó el 42%, pero los precios de los alimentos básicos habían subido un 72%, los productos de salud un 50%. El gobierno intentó fijar el valor del Real, pero no funcionó. El 6 de enero, la moneda batió un nuevo mínimo histórico y para entonces también habían recortado subsidios al combustible y eliminado el tipo de cambio preferencial para importaciones, lo que encareció todavía más los alimentos. El 28 de diciembre de 2025, los comerciantes del Gran Bazar de Teeran cerraron sus tiendas en señal de protesta. El Gran Bazar no es un mercado cualquiera, es el corazón comercial de la capital y cuando cierra es una señal de que algo muy gordo está pasando. Rápidamente la protesta se extendió. Primero se unieron agricultores, luego estudiantes, luego trabajadores y en cuestión de días las manifestaciones se habían extendido a más de 180 ciudades en todas las provincias del país.
Lo que empezó como una protesta económica contra los precios, contra la inflación, contra el colapso de la moneda, se convirtió en algo mucho más profundo. Los esloganes cambiaron. Ya no pedían reformas, pedían el fin del sistema. Y aquí hay un detalle que marca una diferencia enorme con las protestas anteriores en Irán. En manifestaciones pasadas como las de 2019 o las de 2022, tras la muerte de Matsa Aminí, la gente pedía cambios dentro del sistema. Más libertad, menos represión, mejoras económicas. Pero en estas protestas de 2025-2026, muchos manifestantes empezaron a corear directamente contra el régimen, contra el líder supremo. E incluso algunos pedían el retorno de la monarquía, apoyando a Rezapalabi, el hijo del último Sha, que vive exiliado. ¿Significa eso que todos los iraníes quieren acabar con el régimen? No hay sectores que lo apoyan por convicción, por miedo o por beneficio, pero el rechazo es hoy mucho más amplio y transversal que nunca. Ya no es solo una élite urbana. Son trabajadores, comerciantes, estudiantes, bazaris, clases medias y hasta sectores que tradicionalmente eran conservadores. Analistas internacionales describieron estas protestas como el desafío más serio al gobierno iraní desde la revolución de 1979.
Y la respuesta del régimen fue brutal. Las fuerzas de seguridad usaron armas de fuego contra los manifestantes. Dispararon con rifles y escopetas cargadas con perdigones metálicos apuntando a cabezas y torsos. Lo documentó Amnistía Internacional con vídeos verificados y testimonios. No fue una represión aislada ni puntual, fue coordinada, masiva y letal. El 8 de enero de 2026, la represión alcanzó un nivel que algunos observadores describieron como una de las jornadas más mortíferas desde que la República Islámica llegó al poder en 1979. Las cifras de víctimas varían enormemente. Según la fuente, el gobierno iraní reconoció 3,117 muertos. La Organización de Derechos Humanos, HRNA documentó al menos 2400 manifestantes muertos solo hasta el 13 de enero, incluyendo 12 menores de edad. Otras fuentes y estimaciones internas del Ministerio de Salud iraní hablaban de al menos 30,000 muertos en las primeras 48 horas de la represión más dura. Además, al menos 18,000 personas fueron arrestadas. Se celebraron juicios sin garantías, se impusieron sentencias de muerte y el régimen empezó a describir a los manifestantes como terroristas [música] y agentes sionistas y estadounidenses.
Pero hubo una medida que en cierto modo fue igual de reveladora que la violencia, el apagón de internet. Desde el 8 de enero, el gobierno iraní cortó prácticamente todo el acceso a internet y a los servicios de telecomunicaciones en el país, no percialmente, casi completamente. La estrategia era doble, impedir que los manifestantes se coordinaran y, sobre todo, impedir que la información de lo que estaba ocurriendo saliera al exterior. Esta táctica no era nueva. Irán ya lo había hecho en las protestas de 2019 y de 2022 y en ambas ocasiones el apagón fue seguido de la fase más violenta de la represión. Era un patrón conocido, cortaban las comunicaciones y después intensificaban la fuerza letal. Algunos activistas consiguieron filtrar información usando tecnología satelital como equipos Starlink, aunque poseerlos estaba penalizado como espionaje. Pero para la mayoría de la población el silencio informativo fue casi total.
Y ahora viene una pregunta que mucha gente se hace. ¿Qué relación tienen estas protestas internas con la guerra que estalló el 28 de febrero? ¿Son lo mismo? ¿una provocó la otra? La respuesta corta es no son lo mismo, pero están conectadas. Las protestas surgieron por razones internas, economía, represión, descontento acumulado, no fueron provocadas por Estados Unidos. Y el conflicto militar con Estados Unidos e Israel tiene raíces geopolíticas propias que llevan décadas, pero se alimentan mutuamente. Por un lado, la represión de las protestas fue usada por Estados Unidos como argumento para endurecer su postura. Trump pidió a los iraníes que siguieran protestando y tomaran sus instituciones. Por otro lado, el régimen iraní utilizó las tensiones externas para justificar la represión interna, acusando a las protestas de estar manipuladas desde fuera.
Y hay un dato que resume perfectamente esta interconexión. Cuando Israel atacó Irán el 28 de febrero, uno de los objetivos que destruyó fue el cuartel general de las fuerzas de seguridad internas del régimen, el mismo que coordinaba la represión contra los manifestantes. Israel describió ese edificio como el centro de mando responsable de la brutal represión contra el pueblo iraní. Es decir, la narrativa sobre las protestas fue incorporada directamente en la justificación militar del ataque.
Pero mientras las protestas se extendían y la represión se intensificaba, en otro escenario paralelo estaba ocurriendo algo que teóricamente podría haber evitado todo lo que vino después, las negociaciones nucleares. Desde abril de 2025, Irán y Estados Unidos habían iniciado rondas de negociaciones. Primero en Mascate Omán con mediación Omaní. El resultado fue calificado como un buen comienzo. Luego en Ginebra, donde el canciller iraní anunció que habían acordado una serie de principios rectores para un posible acuerdo. Y finalmente, el 26 de febrero de 2026, dos días antes de los ataques, se celebró una tercera ronda que fue considerada por muchos dentro de la administración Trump como la última oportunidad para la diplomacia. Las posiciones, sin embargo, estaban muy alejadas. Estados Unidos pedía que Irán desmantelara completamente su infraestructura nuclear. limitara sus misiles balísticos y dejara de financiar a sus aliados regionales. Irán consideraba que eso equivalía a quedar completamente indefenso ante sus enemigos. Estaban dispuestos a discutir limitaciones en el enriquecimiento de uranio, pero los misiles y los proxis eran líneas rojas innegociables.
Y entonces, el 27 de febrero ocurrió algo inesperado. El 27 de febrero, el ministro de exteriores de Omán, Padre Albusaidi, el principal mediador, anunció que se había alcanzado un avance. Según él, Irán había aceptado nunca acumular uranio enriquecido en cantidades que permitieran fabricar una bomba y había aceptado verificación completa del Organismo internacional de energía atómica. Además, Irán se comprometía a degradar irreversiblemente su uranio enriquecido actual al nivel más bajo posible. Albusaidi dijo que la paz estaba al alcance. 24 horas después, los misiles empezaron a caer sobre Teeran.
La mañana del 28 de febrero, entre las 9:30 y las 10 hora iraní, comenzaron las primeras explosiones. No fueron aisladas, fue un ataque general coordinado. Israel lo llamó operación león rugiente. Estados Unidos lo bautizó como operación furia épica. era el inicio de la mayor operación militar conjunta entre ambos países. Los objetivos fueron instalaciones nucleares, infraestructura de misiles balísticos, sistemas de radar y esto es lo más importante, los centros de mando político y militar del régimen. En grá los misiles impactaron zonas donde se ubican ministerios clave, el Ministerio de Inteligencia, el Ministerio de Defensa, la Organización de Energía Atómica y el complejo militar de Parchín. En Isfáhan golpearon el centro de tecnología nuclear y los complejos de enriquecimiento de uranio. En Fordo y Natans, las instalaciones nucleares más importantes del país fueron impactados varias veces, [música] pero el objetivo principal era otro. El complejo del líder supremo Ali Camenei en Teeran fue alcanzado directamente. Y según cuatro funcionarios de seguridad israelíes, [música] Camenei fue asesinado en ese ataque aéreo. Tenía 86 años. Había gobernado Irán como líder supremo durante 37 años. No fue solo Camenei. El ejército israelí confirmó que entre los muertos estaban el ministro de Defensa, Aziz Nasirzadei, el jefe de la dirección de Inteligencia, Salea Sadí, el jefe del buró militar Mohamed Shirazi, y otros altos cargos. El 1 de marzo, los medios estatales iraníes confirmaron también la muerte del jefe de Estado Mayor, Abdul Rahim Musabi.
Un oficial militar israelí explicó después que los ejércitos de Estados Unidos e Israel habían pasado meses construyendo un extenso banco de objetivos y habían esperado el momento adecuado para atacar. Cuando los funcionarios de alto rango estuvieron reunidos, tres reuniones separadas de altos cargos fueron atacadas simultáneamente esa mañana. A las 2:30 de la madrugada, hora de la costa este de Estados Unidos, Donald Trump publicó un vídeo de 8 minutos. En él dejó claro que el propósito de los ataques era el cambio de régimen. Habló directamente al pueblo iraní y les dijo que se resguardaran mientras los bombardeos continuaban. y añadió, "Cuando terminemos, tomen el control de su gobierno."
El despliegue militar que respaldaba esta operación era el mayor que Estados Unidos había concentrado en la región desde la invasión de Irak en 2003. [música] Dos grupos de ataque de portaaviones, el USS Abraham Lincoln en el mar [música] Arábico y el USS Gerald Arford frente a la costa de Israel, respaldados por más de 150 aeronaves [música] y docenas de buques de guerra.
Irán respondió en cuestión de horas y su respuesta fue inusualmente rápida y expansiva, lo que sugiere que existían planes de contingencia con autoridad de fuego predelegada a mandos intermedios. Es decir, los comandantes regionales podían lanzar ataques sin esperar órdenes de liderazgo central. Algo lógico si el régimen contemplaba la posibilidad de que le cortaran la cabeza. La primera oleada fue contra Israel. Sirenas sonaron en Jerusalén, Telabib y Haifa. Los sistemas de defensa israelíes Arrow, Tabitling, cúpula de hierro, comenzaron a interceptar proyectiles. En Haifa hubo explosiones en el aire. En Tirad Carmel, un edificio residencial fue alcanzado, pero la respuesta no se limitó a Israel. Irán lanzó misiles y drones contra bases estadounidenses en Qatar, Bahrain, Emiratos Árabes Unidos, Cuit, Jordania e Irak. La Guardia Revolucionaria declaró que todos los activos estadounidenses en la región eran objetivos legítimos y que la operación continuará sin descanso hasta que el enemigo sea decisivamente derrotado.
Y entonces llegó la amenaza que todo el mundo temía. Irán amenazó con cerrar el estrecho de Ormus. Para quien no lo conozca, el estrecho de Ormus es un paso marítimo de apenas 54 km de ancho en su punto más estrecho, situado entre Irán y Omán. Por ahí transitan cada día unos 20 millones de barriles de petróleo, el 20% del suministro mundial y una cuarta parte de las exportaciones globales de gas natural licuado. Un tercio de todo el crudo que se transporta por mar pasa por ese estrecho y el 84% de ese petróleo va directamente a mercados asiáticos, [música] China, India, Japón, Coneel Sur. Las fuerz de la Guardia Revolucionaria comenzaron a emitir transmisiones de radio por canales VHFA los buques que cruzaban la zona, diciéndoles que ningún barco tiene permitido pasar. Aunque no hubo un cierre oficial formalizado, en la práctica, muchas empresas petroleras y navieras empezaron a desviar sus rutas o a detener envíos.
¿Y por qué esto importa si vives en España, en México, en Argentina o en cualquier otro lugar lejos de Oriente Medio, si ese estrecho se cierra durante más de unas semanas, los analistas estiman que el petróleo [música] podría dispararse por encima de los $100 el barril, algunos hablan de 150. Eso significaría gasolina más cara, luz más cara, transporte más caro y por lo tanto todo lo que compras más caro. Según expertos del sector energético, un cierre prolongado del estrecho de Ormud garantiza una recesión global y las rutas alternativas, oleoductos que cruzan Arabia Saudí o Emiratos hacia otros mares, solo cubren un 20% de lo que pasa por Ormud. Ahora bien, Irán también se perjudica cerrando Ormud porque el 90% de sus propias exportaciones de petróleo salen por la isla de Hark, en el Golfo Pérsico, y necesitan pasar por ahí. Así que esta es una amenaza que también le hace daño a quien la lanza. Pero cuando un régimen siente que su supervivencia está en juego, el cálculo racional deja de aplicarse.
Las primeras 24 horas del conflicto dejaron un panorama que no se veía en Oriente Medio desde hacía décadas. En el terreno, los medios iraníes reportaron al menos 2011 muertos por los ataques conjuntos en 24 provincias. En la ciudadña de MINAB, un ataque alcanzó una escuela primaria [música] de niñas. Las cifras iniciales hablaban de al menos 51 muertos, aunque un fiscal local elevó la cifra a 148 muertos y 95 heridos. Israel dijo que no tenía constancia de ningún ataque en esa ubicación y que estaban verificando. [música] Tres militares estadounidenses murieron durante la operación furia épica. En el Golfo Pérsico, varios países reportaron impactos iraníes. Arabia Saudí, Emiratos, [música] Qatar, Bahin y Cubeit recibieron misiles o restos de interceptaciones. Jordania informó haber derribado 49 drones y misiles balísticos. [música] En Dubai se vio humo saliendo del aeropuerto internacional, el más transitado del mundo, y de su puerto principal. Escombros de interceptaciones cayeron sobre zonas residenciales. Más de 100 vuelos fueron cancelados. Etiat suspendió operaciones hasta nuevo piso. [música] Qatar Airways cerró por el cierre del espacio aéreo Qatarí. Luftansa, Air France, British Airways, Turkish Airlines, todas cancelaron rutas. Los emiratos ordenaron que escuelas y universidades cambiaran a enseñanza remota.
La reacciones internacionales fueron inmediatas y, sobre todo, profundamente divididas. [música] El secretario general de la ONU, Antonio Gutérrez, condenó los ataques de ambos lados y advirtió de una grave amenaza a la paz y seguridad internacionales, insistiendo en que no haya alternativa viable a la solución pacífica de disputas. [música] China describió el ataque como una seria violación de la soberanía de Irán y un pisoteo a los principios de la carta de la ONU pitiendo el cese inmediato de operaciones. Rusia calificó el asesinato de Camanei como un asesinato cínico. El mediador Omaní expresó consternación e instó a Estados Unidos a no dejarse arrastrar más, añadiendo [música] esta no es su guerra. La Unión Europea intentó equilibrar. La jefa de política exterior, Claas, describió la muerte de Camanei como un momento definitorio y dijo que ahora había un camino abierto hacia un Irán diferente. [música] Francia y Alemania pidieron contención máxima y protección de civiles. España condenó tanto los ataques a Irán como los ataques iraníes de respuesta. Noruega fue más directa. Su ministro de exteriores dijo que el ataque de Israel no está en línea con el derecho internacional.
Y esto abre una cuestión que es esencial para entender los distintos puntos de vista sobre este conflicto. ¿Fueron legales estos ataques? La Carta de las Naciones Unidas prohíbe el uso de la fuerza entre estados [música] con dos excepciones, autorización del Consejo de Seguridad o legítima defensa ante un ataque armado. El Consejo de Seguridad no autorizó estos ataques y no hubo un ataque iraní inminente contra territorio estadounidense o israelí inmediatamente antes del 28 de febrero. Según la mayoría de los expertos en derecho internacional consultados, los ataques son ilegales bajo la carta de la ONU. Además, [música] el asesinato selectivo de un jefe de estado, por muy autoritario que sea, cruza un umbral que distingue operaciones militares de actos de agresión. Según el profesor de derecho internacional, Rothwell, Camanei no estaba sujeto a ninguna orden de arresto internacional [música] ni de Estados Unidos ni de Israel y lo que se produjo fue un asesinato extrajudicial.
Pero la contraargumentación de Estados Unidos e Israel es que Irán representaba una amenaza nuclear creciente, que las negociaciones no avanzaban lo suficiente y que la represión masiva de civiles justificaba una intervención. Incluso dentro de Estados Unidos la decisión generó una fractura. Legisladores demócratas condenaron los ataques por no contar con aprobación del Congreso. El senador Tim Kan los llamó error colosal. El senador Mark Warner advirtió contra repetir los errores del pasado comparando la situación con Irak y no solo la oposición. El republicano Ran Paul se opuso por principios constitucionales y el representante Thomas Massi describió los ataques como actos de guerra no autorizados, declarando, "Me opongo hasta guerra." [música]
Mientras tanto, en las calles de Irán la reacción era tan compleja como el propio conflicto. En el sur del país, multitudes derribaron un monumento al Ayatol Homeini. Entre Erán, Kar e Isfhan hubo celebraciones por la muerte de Camenei. Ianíes [música] en el extranjero salieron a manifestarse ondeando banderas antirégimen. Rezapalabi, el hijo del último sha, instó a los iraníes a prepararse para tomar el control y llamó a las fuerzas de seguridad a ponerse del lado del pueblo. [música] Pero también hubo duelo, también hubo muestras de apoyo al régimen, también hubo miedo. La sociedad de gananismo es un bloque monolítico y reducirla a todos celebran o todos [música] lloran sería un error que este análisis no va a cometer.
Llegamos a la parte más difícil, no porque sea compleja de explicar, sino porque requiere honestidad. Nadie sabe con certeza qué va a pasar, [música] pero sí podemos analizar qué escenarios son más probables y qué factores van a determinar el rumbo de los próximos meses. [música] La primera pregunta es, ¿quién manda ahora en Irán? Según la Constitución iraní, cuando el líder supremo muere, sus funciones se transfieren temporalmente a un consejo de tres personas. Irán [música] ya ha formado ese consejo, el presidente Masud Pesquiá, el jefe del poder judicial y un clérigo senior del Consejo de Guardianes, el Ayatolá [música] Alireza Arafi. Mientras tanto, la asamblea de expertos debe reunirse para elegir un nuevo líder supremo permanente. Los candidatos más mencionados son [música] Mokhenei, el hijo de 56 años del líder asesinado, muy influyente pero con el estigma de la sucesión dinástica en un país que derrocó una monarquía. y Hassan Jomeini, nieto del fundador de la República Islámica, que podría ser una figura conciliadora, pero que fue marginado del poder hace [música] años. Los mercados de predicción asignan un 49% de probabilidad a que el puesto del líder supremo sea directamente abolido. Pero aquí viene lo importante. Quien realmente decide no es la asamblea de expertos, es la Guardia Revolucionaria. Cualquier sucesor necesitará el respaldo del IRGC para gobernar, independientemente de sus credenciales religiosas. [música] Como señaló el council on foreign relations, eliminar a la Yatola Camenei no es lo mismo que un cambio de régimen. [música] La guardia revolucionaria es el régimen. Y esa es quizás la lección más importante de todo este conflicto. Se puede matar a un líder, se pueden destruir instalaciones nucleares, pero el IRGC controla el ejército, la economía, [música] las telecomunicaciones, las presas, los puertos, el contrabando. Es una estructura que se regenera. Destruir [música] la cabeza no destruye el cuerpo.
Y aquí es donde el paralelo con Irak resulta inevitable. En 2003, Estados Unidos invadió Irak, derrocó a Saddam Hussein y descubrió que destruir un régimen es mucho más fácil que construir lo que viene después. El vacío de poder fue aprovechado por grupos extremistas, surgió el Estado Islámico y el país estuvo sumido en violencia durante más de una década. Antes de Irak ocurrió algo similar en Libia con la caída de Gaddafi. Irán es un país de 88 millones de habitantes con instituciones más cohesivas que Irak, pero también con fracturas étnicas. [música] Persas cordos, árabes, aceríes, baluchis. que podrían activarse si el poder central se debilita. [música] Como advirtió Chatam House, no se hace cambio de régimen desde el aire. Esto tiene los ingredientes del tipo de conflicto duradero que Trump dijo que no quería.
Entonces, ¿qué puede pasar a partir de aquí? Los [música] analistas manejan varios escenarios y es útil conocerlos para entender las noticias que irán llegando en las próximas semanas y [música] meses. Primer escenario, desesquenada negociada. Ambas partes agotadas por los costes vuelven [música] a la mesa. Se alcanza algún tipo de acuerdo, probablemente insuficiente, pero funcional. Las sanciones se aligeran parcialmente. La violencia interna en Irán disminuye. Es el escenario que menos titulares generaría, pero quizás el más realista a medio plazo. Segundo escenario, guerra limitada prolongada. [música] No hay invasión terrestre, pero sí intercambios de misiles, escaramuzas navales en el Golfo, ciberataques y tensión constante durante semanas o meses. Algo parecido a lo que pasó entre Irán e Irak en los años 80, pero con tecnología del siglo XXI. [música] Este escenario mantendría los precios del petróleo elevados y la incertidumbre económica global en niveles altos. Tercer escenario, escalada regional amplia. Irán activa completamente a sus aliados, utíes, milicias en Irak, lo que quede de Jesbolá y el conflicto se extiende a varios países simultáneamente. El estrecho de Ormud se cierra de facto durante semanas. Los precios del petróleo se disparan. Recesión [música] global. Este es el escenario más destructivo y el que todos los actores racionales quieren evitar. Cuarto escenario, colapso interno del régimen iraní. Las protestas superan la capacidad represiva del Estado. Hay fracturas dentro de las fuerzas armadas y se produce una transición política caótica. [música] podría llevar a una apertura democrática, pero también a una guerra civil, a fragmentación territorial o a intervenciones externas. Es el escenario más impredecible.
Y hay una dimensión de este conflicto que no se ve, pero que ya está [música] activa, la ciberguerra. Irán ha desarrollado capacidades ciberofensivas significativas. El IRGC y el Ministerio de Inteligencia operan grupos de hackers que han atacado infraestructura crítica en [música] el pasado. En 2012, un malware iraní borró 30,000 ordenadores de Saudi Aramco y paralizó sus redes durante 11 días. Además, Irán ha incorporado inteligencia artificial a sus sistemas de drones, misiles y operaciones de información. A esto se suma que Irán ha construido una economía financiera paralela usando criptomonedas para evadir las sanciones. Las billeteras iraníes recibieron un récord de 7,800 millones dólares en 2025 y se estima que unos 15 millones de iraníes tienen alguna exposición a criptomonedas. [música] El IRGC controla más del 50% de los flujos cripto del país. Si los bombardeos dañan la red eléctrica, que es esencial para la minería de Bitcoin, [música] Irán perdería una de sus principales herramientas de supervivencia financiera.
Pero por encima de los escenarios, de los análisis y de los datos, hay algo que no podemos perder de vista. [música] Hay 88 millones de personas viviendo en Irán. personas que llevan años viendo cómo su poder adquisitivo cae, [música] cómo el agua escasea, cómo su gobierno les reprime cuando protestan y cómo ahora, además, su país está siendo bombardeado. No eligieron este conflicto, no eligieron a su líder supremo, no eligieron que su petróleo financiara guerras en vez de hospitales [música] y ahora están atrapados entre un régimen que los reprime y una guerra que no pueden parar.
Y hay un último punto que no puede faltar en un análisis honesto de esta situación. Los ataques del 28 de febrero establecen un precedente que va más allá de Irán. [música] Atacar a un país con el que estás negociando un día después de un avance diplomático reconocido por el propio mediador, [música] envía un mensaje al resto del mundo. Negociar con Estados Unidos no garantiza que no te ataquen y eso reduce la probabilidad de que otros países acepten sentarse a negociar en el futuro. El canciller iraní lo resumió así. Es la segunda vez que Estados Unidos nos ataca en medio de negociaciones. No entiendo por qué. Porque el jueves hicimos un gran progreso.
La historia de Irán, Estados Unidos e Israel es la historia de lo que pasa cuando la desconfianza acumulada durante 73 años se convierte en un sistema que se retroalimenta. [música] Cada acción de un lado confirma los peores miedos del otro. Cada represalia genera la siguiente y cada oportunidad de paz que se pierde, como la del 27 de febrero, hace más difícil la siguiente. Lo que ocurra en las próximas semanas y meses va a marcar no solo el futuro de Irán, [música] sino el precio de la energía, la estabilidad de la economía global y las reglas del juego de las relaciones internacionales durante años, porque el mundo está mirando [música] y lo que se decida aquí tendrá consecuencias para todos. Si quieres seguir el desarrollo de este conflicto día a día con este nivel de análisis y detalle, suscríbete al canal y activa la campana para no perderte las actualizaciones. Esto no ha terminado y lo que viene puede ser igual de importante que lo que acabas de ver.