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Hola y bienvenido al podcast de microbiología del curso Biol 3705, sección KH1, de la Universidad de Puerto Rico en Bayamón. Mi nombre es Inaris y seré su host. Y en este episodio vamos a hablar de un pequeño enemigo con un gran impacto: el famoso dengue, ese que te puede tumbar por un día o incluso hasta una semana y que cada cierto tiempo nos hace la vida imposible en el trópico. Hoy voy a estar discutiendo sobre qué es el dengue, cómo se transmite, cómo es la situación actual de Puerto Rico con el dengue y qué nosotros podemos hacer para protegernos contra el dengue.
También les traigo un resumen de un artículo nuevo del CDC, recién publicado en 2024, sobre la situación actual de Puerto Rico y tiene una información clave sobre qué pasó con el dengue en Puerto Rico entre el año 2010 y 2024. Así que, si está escuchando esto, ponte cómodo. Vamos a hablar un poquito de la historia. Vamos a hablar y poner todo esto en contexto.
En marzo de 2024, el Departamento de Salud de Puerto Rico declaró una emergencia de salud pública por dengue. Más de 6,000 casos fueron confirmados apenas llevando 3 meses del año y cuando apenas comenzaba la temporada de lluvia. Esto no es nada nuevo. El dengue lleva con nosotros desde hace siglos. Hay reportes de brotes del dengue desde el siglo XVI. Lo único que ahora ha cambiado es que hay más urbanización, hay menos control de mosquitos y, obviamente, el cambio climático también tiene sus repercusiones en esto.
El dengue es transmitido por un mosquito que se llama Aedes Aegypti. Ese mosquito, o sea, no te deja en paz cuando sales ahí por el día y se reproduce fácilmente en cualquier charquito de agua estancada que esté por ahí. Según la OMS, 3,900 millones de personas viven en áreas que tienen riesgo de contraer el dengue y cada año ocurren más de 400 millones de infecciones; de esas, 496,000 presentan síntomas serios. El dengue claramente está en todas partes y llegó para quedarse.
Ahora bien, el dengue a nivel microscópico es un virus de RNA de sentido positivo, del género flavivirus y de la familia Flaviviridae. Tiene tres proteínas estructurales, la C, la M y la E, y un paquete de proteínas no estructurales como la NS1, que es la que permite que los vasos sanguíneos se vuelvan más permeables en infecciones graves del dengue. Y algo que es especialmente complicado del dengue es que existen cuatro serotipos, del DENV1 al DENV4. Si te da uno, tu cuerpo desarrolla inmunidad, pero solamente contra ese serotipo en específico. Pero después, si te da otro serotipo, el sistema inmunológico se vuelve loco y puede reaccionar de una forma exagerada, y esto puede aumentar el riesgo de contraer un dengue más grave.
Entonces, ¿cómo se siente tener dengue? Obviamente, no es nada divertido. Vas a tener fiebre alta, dolor de cabeza, dolor detrás de los ojos, dolor muscular y articular, náusea, vómito y un salpullido que va a querer rascarte hasta arrancarte la piel. Y si tienes la mala suerte de que no reconoces los síntomas y no buscas tratamiento, esto puede evolucionar a un dengue grave que tiene sangrado, vómitos constantes, acumulación de líquido y, en los peores casos, shock, que esto puede ser mortal. El dengue también tiene tres fases: la fase febril es la fiebre y el malestar general; la fase crítica es donde la fiebre desaparece, pero los problemas aumentan; y la fase de recuperación, que es cuando ya el cuerpo empieza a reabsorber los líquidos, pero aún así es susceptible. Así que esto no es un cuadro normal y hay que tomarlo muy en serio.
Entonces, las estadísticas según el artículo del CDC publicado en diciembre de 2024 encontraron que en Puerto Rico se reportaron 6,291 casos confirmados, donde los municipios más afectados fueron San Juan con 100 casos, Carolina con 354 y Rincón con 252. El DENV3 se convirtió en el serotipo dominante con un 45.9%, desplazando al DENV1. La edad mediana de los participantes subió a 26 años, ya no era solamente el niño; y más del 52% de los casos fueron hospitalizados. En total se confirmaron 94 muertes por dengue entre los años 2010 y 2024. ¿Y qué nos preocupa de todo esto? Pues que el virus se está moviendo hacia grupos de edad mayores y el número de hospitalizaciones va en aumento. Así que no es algo que infecta solamente a los niños.
El tratamiento para esto es limitado porque no hay una cura y se trata de un tratamiento sintomático. Si tú vas al médico, te va a recomendar descanso, hidratarte y acetaminofén para la fiebre. Pero hay que tener mucho cuidado porque no puedes tomar ni aspirina ni ibuprofeno, y estos medicamentos pueden aumentar el riesgo de sangrado porque son anticoagulantes. Y en casos graves tienes que ir al hospital, tienes que recibir líquidos intravenosos y ser monitoreado de cerca para monitorear los signos vitales y las plaquetas. Y esta atención médica puede ser la diferencia entre la vida y la muerte.
Ahora bien, ¿cómo nos podemos defender de todo esto? Pues, como todo, lo primordial es la prevención. Puedes eliminar criaderos en tus casas, cualquier recipiente de agua estancada se puede vaciar, usar repelente con DEET, que es el ingrediente activo, picaridina o, para los que les gustan las cosas naturales, aceite de bocadillo y limón. Hay que vestirse bien cuando uno sale por ahí: mangas largas, ropa clara; y en la casa, poner malla en las ventanas y puertas y dormir bajo un mosquitero si es necesario.
Pero hay una luz al final de este túnel. En 2024 la OMS aprobó la vacuna Dengvaxia para personas de 6 a 16 años en zona endémica. Lo bueno es que no requiere tener una infección previa del dengue y protege, supuestamente, contra los cuatro serotipos. Aún no está ampliamente disponible en Puerto Rico, pero es un gran paso para el futuro de esta infección.
Ahora, el artículo del CDC que mencioné se titula "Epidemiology of Dengue, Puerto Rico 2010 to 2024". Y, como lo mencioné, lo que se destacó fue el cambio de serotipo de DENV1 a DENV3, el aumento de la edad en los pacientes (niños, adultos, jóvenes), la necesidad de adaptar estrategias de salud pública y el llamado urgente a mantener la vigilancia constante, ahora especialmente en los adultos jóvenes. O sea, el dengue está cambiando y nosotros tenemos que cambiar con él y ajustarnos.
Y como toda enfermedad, esto lleva controversia. En Filipinas, en 2017, hubo un caso de una vacuna que trató de utilizarse donde vacunaron a 800,000 niños sin averiguar si antes habían contraído el dengue, y esto resultó en que esto pudo aumentar el riesgo de tener un dengue grave; el resultado fue una desconfianza en las vacunas. Hubo protestas, investigaciones y, lo peor, fue que causó miedo en la población, y esto tiene peso en la opinión pública con todos estos temas. Y por otro lado, también está el tema de los mosquitos genéticamente modificados, que son mosquitos machos que no pueden reproducirse, son liberados al mundo para reducir las poblaciones de los mosquitos que ya están. Y aunque esto es ciencia ficción, no lo es; ya en Brasil lo están adaptando, pero obviamente no todo el mundo en Brasil está convencido de esto y se preguntan si afectará el ecosistema y si hay comunidades que lo van a aceptar. Ya esta tecnología está lista y solamente falta ganar la confianza de las personas para poder implementarlo.
Entonces, ¿qué preguntas quedan? Pues, aunque no se pueden responder en el momento, se preguntan cómo el cambio climático evolucionará y qué afectará al dengue, porque ahora sería un problema global, porque las altas temperaturas y el cambio en los patrones de lluvia harán sitios más habitables para estos mosquitos. También, si podremos vacunar a grandes poblaciones de una forma segura y efectiva. Mi respuesta siempre es que no. Las personas son muy egoístas y ponen sus intereses personales por encima del bienestar común. También se preguntan si habrá una vacuna universal accesible para los cuatro serotipos. Ya hay movimiento, pero hay que evidenciar que es segura y eficiente y educar a la población para que sea parte de la rutina de las vacunas. Y entonces, también, si nuestro gobierno está haciendo lo que se supone en cuestión de salud pública y la educación del gobierno en la zona, especialmente fuera del área metro.
Pero en conclusión, lo que sí sabemos es que el dengue no es solamente una enfermedad viral, es un problema que afecta lo social, lo ambiental y, obviamente, lo político, y entonces afecta las vidas, el sistema de salud y también la economía, y eso no va a desaparecer solo. Pero también es un problema que nosotros, como ciudadanos, podemos enfrentar tomando las medidas correctas, educándonos, trabajando con la prevención y la acción comunitaria, y asegurándonos de reclamar que estas cosas se deben educar a la población. Pero nada, y eso sería todo de mi parte. Gracias por su atención. Acuérdense que la educación puede ser compartida y es importante llevar estos mensajes a diferentes zonas en Puerto Rico. Y nada, recuerda que si sales por ahí durante el día y sientes un zumbido en el oído, es hora de correr o de echarte repelente. Pero nada, gracias nuevamente por su atención y acuérdate de todo esto para el examen. Gracias.