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Muy buenas, bienvenidas y bienvenidos. Hoy estamos en un lado, mañana estamos en otro, pero lo importante es que estamos y estamos conectados y es bonito, es bonito poder realmente saber que juntos tenemos una misma meta, un mismo objetivo y es poder ir al silencio y crear desde lo invisible algo que definitivamente se hace visible.
Hoy vamos a tratar cómo en nuestra vida tenemos que poner atención a dos aspectos: en qué y cómo estoy avanzando y en qué y por qué razón estoy retrocediendo. Si ponemos atención a estos dos aspectos, veremos que muchas cosas se van a poner mejor, muchas cosas se pueden solucionar y otras cosas he de poner más atención. Así que es un buen día. Hm. Final de semana para revisar nuestra cuenta de la semana.
A veces en el trabajo creamos o nos vienen creadas situaciones que complican nuestra mente y una parada en el camino y una revisión de realmente cómo podría en esta situación soltar más esas complicaciones que vienen en mi día a día, en mi mente, cómo podría en esta situación poner más virtud. A veces necesitaré humildad, a veces necesitaré desapego, a veces necesitaré dulzura, a veces necesitaré poner un punto final.
Así que vamos a meditar para ver nuestro progreso, nuestro avance y nuestra liberación de muchos aspectos. Inspiramos siendo consciente de cómo a cada respiro voy entrando más y más en este dulce silencio. A cada respiro conecto con mi esencia. Descubro que hay una parte intacta y verdadera en mí, algo limpio y puro que quiero conservar y que quiero preservar que nada desperdiciable, que nada negativo y nada del pasado lo ensucie, lo manche, lo estropee.
Es el momento de recuperar nuestra belleza interior. Progreso cuando recuerdo la verdad de mí mismo y cuando me olvido, sé que algo estoy perdiendo. El tiempo, la vida, mi estado me están llamando a recordar. Recordar quién soy verdaderamente, no recordar las historias de otros, de mi pasado, no recordar el desperdicio, recordar esa esencia pura. Recordar al ser más puro del universo, fuente de toda esa benevolencia que ahora el alma necesita recuperar. Recordar lo que he olvidado.
Esta luz por disuelve memorias que me han hecho olvidar mi verdad, que han creado oscuridad en el alma. Esta luz ilumina mis sombras. Encontrarme de nuevo con esta fuente de luz me recarga, me devuelve a mí mismo. ¿Cómo puedo recordarle? No necesito implorarle ni llamarle. Solo recordar cómo es él, una pequeña estrella con la grandeza de unas cualidades inalterables. Es él, el océano de todas esas cualidades, la fuente incondicional de todas esas cualidades. Mi padre, el dulce padre del alma, mi madre, la madre eterna del alma.
Cuando me encuentro triste, él es mi amigo y escucha los secretos de mi corazón. Me pone en su regazo y me anima. Su luz me despierta y me hace sonreír. Cuando me siento un poco solo, él es mi compañero. Toma mi mano y me va guiando a cada paso, juntos en una tarea, juntos en cada escena. Me hace disfrutar del teatro de la vida porque no siento miedo. Mi compañero eterno.
Cuando no sé por qué algo es como es, él es mi profesor y me explica los secretos de por qué algo ha sucedido, me enseña a no reaccionar y surge un entendimiento de que eso tenía que ser así, pero ese entendimiento es liberador. Cuando me siento un poco perdido, él es mi guía. Me hace darme cuenta en dónde estoy de mi camino y cuál es la mejor dirección para sentirme enriquecido, empoderado, liberado, mi guía incondicional.
No voy a recordar esta luz suprema que tanto beneficio me está dando. Eso me hace avanzar, pero también hay momentos que necesito conocerme verdaderamente, la originalidad de mi ser y también conocer cómo puedo ser engañado por mí mismo, cómo mis propias debilidades pueden hacerme inconsciente. Necesito saber más de lo que necesito saber. Pero cuando entiendo las fugas que el alma tiene, pondré atención y reformaré lo que no está bien.
Silencio para sentar esa paz que me libera de tantas complicaciones y de tantos recuerdos limitados. Silencio. Me hago amigo del silencio. Y en el silencio me pregunto: ¿Soy feliz para avanzar y no retroceder? Necesito el entusiasmo de sentirme motivado. ¿Hacia dónde voy? Quiero ser feliz. Si eso me motiva, entenderé de dónde viene mi felicidad. No será de conseguir más y más, de poseer o de tener más. Eso es muy temporal y sentiré la pérdida.
Mi felicidad verdadera viene de saber experimentar y sentir quién soy verdaderamente, sentir esa fortuna de descubrirme y mantener la alegría interna de que más allá de este personaje hay un hermoso ser de luz, que soy yo, el alma. Ora. Experimenta esto durante unos segundos. Sé capaz de verlo. ¿Quién soy? Ver es entender y sentir. Entiendo y siento quién soy y a dónde voy.
Liberarme de todas las ataduras es una meta. Acercarme más a esta fuente divina de amor y luz, el Ser Supremo, es una meta. Ser más y más feliz dando lo mejor que hay en mí, de lo que soy y de lo que tengo, es una meta. Soy fiel y honesto a esta meta. Así avanzaré. Si me olvido, retrocedo. Y necesito la valentía de dar un paso hacia delante, soltar zonas de confort, soltar apegos, soltar la imagen de lo que no soy.
Y un paso de valentía trae la ayuda de esta fuente incondicional de amor. Dios me va a ayudar. ¿Por qué he dado ese paso valiente? Él está conmigo y poco a poco, manteniendo esta experiencia [música] silenciosa, voy volviendo aquí. Respiro suave y profundo. Si cerré mis ojos, los voy abriendo y suavemente me voy moviendo y sonrío a la vida, al ser, a Dios. Y así progresaré. E incluso si doy un paso hacia atrás, si voy a tiempo y rectifico, avanzaré dos.
Gracias, queridos todos, por estar ahí y por compartir y meditar juntos. Es un camino de transformación. Nadie ha dicho que fuera fácil, pero al mismo tiempo es fácil. Cuidaos mucho. Hasta pronto.