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Mateo 4, Hna. María Luisa Piraquive IDMJI

María Luisa Piraquive20:36

Transcription

[Música] El Señor me los bendiga, queridos hermanos y hermanas. En este día, aquí seguimos en la lucha, en medio de las dificultades, en medio de las tribulaciones, tristezas, en medio de tantas situaciones que están aconteciendo. Pero sigamos orando al Señor, sigamos pidiéndole a Dios en oración que Él tenga misericordia. Y yo sé que Él va a tener misericordia de nosotros y nos va a ayudar a seguir adelante. Así que, ¡ánimo a todos y mucho optimismo! Y que nuestras oraciones lleguen delante de nuestro Dios.

Hoy vamos a estar haciendo nuestra meditación sobre el Señor Jesucristo. Vamos a mirar en Mateo 4, pero antes de Mateo 4, Mateo 4 del verso 1 al 11, hay un subtítulo que dice: "Tentación de Jesús". Entonces, nosotros vamos a estar haciendo esa lectura acerca del Señor Jesús cuando fue probado por el diablo. Pero antes de entrar a la lectura de Mateo 4:1-11, vamos a mirar primero Deuteronomio, referente a lo que le aconteció al Señor Jesucristo, a lo que Él hizo con él.

Vamos a mirar Deuteronomio capítulo 6. En Deuteronomio 6, verso 13, nuestro Dios estaba hablándole a Moisés, enseñándole, como Dios estaba recordándole al pueblo sobre los mandamientos de Dios. Y les estaba haciendo tantas recomendaciones que ellos cumplieran la ley de Dios, que cumplieran sus mandamientos, porque ya Dios le había revelado a Moisés que Él ya iba a partir. Y Él se vio como en la obligación de volver nuevamente a repasar la ley y dárseles para que recordaran, que no se les olvidara, que se sometieran a Dios, que obedecieran al Señor.

Y entre todos los mandamientos y entre todo lo que Dios le había dado a Moisés, Dios le dijo a Moisés que los seres, el pueblo de Israel, especialmente, y después toda la gente, seres hombres y mujeres, tendrían que tener temor de Dios y solamente servir a Dios. Y no inclinarse o no irse detrás de la idolatría, porque había muchos dioses y la gente estaba generando y honrando a los demonios, a los muertos, a los ídolos, estatuas. Había mucha idolatría. Entonces Moisés les recuerda a ellos: "No se les olvide". Y en el verso 13 les dice: "Dice: A Jehová tu Dios temerás, a Él solo servirás y por Su nombre jurarás".

Así que esto fue una ordenanza de nuestro Dios. Y esto fue lo que le aconteció al Señor Jesús. Que Él vino, el diablo vino a tentarlo, a probarlo, ponerle una trampa. Y nosotros ahí vamos a ver cómo el Señor le responde al enemigo. El Señor le dice sobre este verso y le dice: "Recuerda", le dice el Señor, "recuerda que Dios escribió y Dios dio la orden que a Jehová tu Dios temerás y a Él solo servirás y por Tu nombre jurarás".

Aquí vemos que el Señor Jesucristo le dijo esa vez al diablo que Él era Dios. Él no era solamente que se estuviera comparando con Dios, sino que Él era Dios. Y por eso el Señor le dice eso al diablo. Le dice: "Tú tienes que respetarme". Porque ahora cuando leamos en Mateo, nos vamos a dar cuenta qué fue lo que el diablo le propuso al Señor. Al hacerle esa propuesta, estaba faltando el respeto y el valor al Señor Jesucristo, que era el mismo Dios. Él sabía, Satanás sabía que Él era Dios. Y por eso, como Satanás sabía que Él se estaba comportando como ser humano, aprovechó la oportunidad para probar y para tentarlo a ver si de pronto el Señor caía en esa falta, en ese error. Pero el Señor le dice: "Soy Dios y tú tienes que respetar a Dios, porque así está escrito en la ley. A Él solo tienes que servir".

Aquí en el verso 16, vuelve y repite la recomendación en el mandamiento que dice: "No tentaréis a Jehová vuestro Dios". "No lo probaréis", porque tentar es probar a Dios. Dicen: "No tentaréis o no probaréis a Jehová vuestro Dios, como lo tentasteis o lo probasteis allá en Masá, cuando el pueblo se rebeló y dijeron que se estaban muriendo de sed y que si acaso allá en el desierto iba a llover carne o iba a llover, iba a haber agua para que ellos sobrevivieran". Y ellos entonces renegaron contra Moisés. Y el Señor se enojó porque Él lo tomó como si ellos estuvieran probando a Dios. "Si es cierto que está Dios con nosotros, si es cierto que es Dios, pues entonces no nos deje morir de hambre. Entonces aparezcan aquí ríos, aquí en este desierto, aparezca comida, aparezca carne". Eso fue lo que al Señor le dio ira y se enojó tanto, porque esta gente comenzaron a tentar y a pedirle al Señor señales, a pedirle a Dios, sabiendo Dios la necesidad de ellos y sabiendo Dios que Él les iba a suplir todas las necesidades sin necesidad de que ellos estuvieran pidiéndole al Señor.

Entonces Moisés también se enoja contra el pueblo y les recuerda aquí en Deuteronomio, le recuerda al pueblo de Israel, a los nuevos, a la nueva generación que iban a entrar a Canaán. Les recordó: "Ustedes no vayan a caer en la misma trampa, en el mismo error de tentar a Dios, de probarlo, de pedirle pruebas y señales". Entonces tienen que respetar y valorar al Señor.

Entonces, ahora aquí vamos a pasar a Salmo. Pasemos al Salmo 91. Salmo 91, en el verso 12, está este verso también hablando de nuestro Señor Jesucristo, sobre la experiencia que el Señor Jesucristo vivió en Mateo 4 del 1 al 11, que es lo que vamos a leer ahora. En esa, en esa situación que Él vivió allí con el diablo. Dios ya había escrito o había permitido a través de sus profetas, en este caso a través de David, profeta, que hablara sobre eso que iba a acontecer en el futuro cuando viniera el Mesías. Y Dios sabía que cuando viniera el Mesías, iba a tener un momento en que Él iba a estar probándolo, tentándolo para hacerlo caer.

Así que en el verso número 12 del Salmo 91, le dice y le dice: Bueno, aquí le damos rápidamente el verso. No le dice: "Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, aquí en Jesucristo, al Altísimo por tu habitación, no te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada". Refiriéndose al Señor Jesucristo. "Pues a Sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos, y en las manos te llevarán para que tu pie no tropiece en piedra". Esta era la promesa que el Padre había hecho a través del profeta sobre el futuro, cuando estuviera el Mesías, el Salvador, en la tierra predicando Su evangelio. Y Él era conocedor de toda esta doctrina, de todos estos mandamientos y promesas. Y como Él era conocedor, pues ahí probó al Señor Jesucristo para ver si Él caía en la trampa.

Y vamos a ver ahora sí a leer en Mateo 4 del verso 1 al 11, qué fue lo que el Señor Jesús le habló, le contestó al enemigo cuando el enemigo se enfrenta con el Señor a ponerle estas trampas. Aquí en Mateo 4, y leemos del verso 1 al 11 rápidamente, que dice: "Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo". Ya sabemos que el Señor Jesucristo era el Mesías, el Salvador, que ya estaba en la tierra predicando Su evangelio y haciendo Su trabajo. Y es cuando en esta oportunidad tiene ese encuentro con el diablo, con el tentador.

En el verso 2 dice: "Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, el Señor estuvo ayunando 40 días, 40 noches, tuvo hambre". Y vino el tentador, que es el diablo, Satanás, y le dijo: "Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan". El Señor lo podía hacer, porque Él era Dios y Él podía convertir las piedras en pan. Pero Él no tenía que obedecerle al diablo en ningún momento. Y el Señor Jesús respondió: "Escrito está: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios". Es la respuesta que el Señor le da. Le dice al diablo: "¿Por qué quieres que yo convierta estas piedras en pan para que yo coma ahora que siento hambre porque estuve ayunando cuarenta días y cuarenta noches? Tengo hambre. Entonces, ¿esto está haciendo que yo convierta estas piedras en pan para que yo coma y sacie mi hambre? Pues no será así, porque no es solamente de pan que la persona vive, porque nosotros podemos vivir también de la parte espiritual, podemos vivir de lo de Dios, del Señor nos va a sustentar, Él también será nuestro alimento. Y si Él es nuestro alimento, pues nosotros no vamos a sentir esa hambre física". Entonces, por eso el Señor le decía que no solamente de pan viviría el hombre, sino de la palabra que saliera de la boca de Dios. El hombre iba a tener vida, vida eterna, que era lo que el Señor le estaba destacando. Le dice: "Es que hay que pensar más en la vida eterna que no en la vida física".

Entonces, en el verso 5, "Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, es decir, allá a Jerusalén, y le puso sobre el pináculo del templo". Nosotros vemos aquí, el Señor estaba en el Espíritu. Y dice que el diablo allá pues le hizo la invitación y allá llega al pináculo del templo. Y el diablo le dice: "Si eres Hijo de Dios, échate abajo, porque así está escrito en los Salmos, en el que acabamos de leer: 'A Sus ángeles mandará acerca de ti, y en sus manos te sostendrán para que no tropieces con tu pie en piedra'". Entonces, lo astuto que fue el diablo, le puso la doctrina por delante. Sabía la doctrina y le dijo: "Tú puedes lanzarte desde aquí, desde este pináculo, te puedes lanzar, nada te va a acontecer, no te vas a morir, porque ahí está escrito que los ángeles son los que te van a sostener y a ti no te va a pasar nada".

Entonces, el diablo lo que quería era que el Señor Jesús se sometiera a sus órdenes, que el Señor se sometiera a la voluntad del diablo, a lo que él quería. Y eso es lo que el Señor no le permitió. Y con doctrina le refutó todas sus teorías. Y también el Señor nos da enseñanza a nosotros, sus seguidores, sus creyentes. Nos enseña que nosotros tenemos que saber y conocer muy bien la doctrina del Señor para cuando el diablo venga a tentarnos o a probarnos a nosotros, cuando venga a sacarnos en cara tantas cosas, porque eso lo hace el diablo usando a las familias, usando cualquier medio para sacar en cara al Hijo de Dios, al creyente, al que sigue el evangelio. Y le saca en cara muchas cosas. Y le dice: "¿Y tú por qué estás sufriendo? ¿Y tú por qué tienes esta necesidad? ¿Acaso no vas a esa iglesia? ¿Acaso no dices que en tu iglesia Dios habla? Entonces, ¿por qué Dios no te ha hablado de tu problema? ¿Por qué Dios no te habla de tu dificultad? ¿Por qué Dios no hace esto y aquello?". Entonces, el diablo también hace eso con nosotros los seres humanos, de sacar la doctrina y de todas las promesas del Señor y de lo que nosotros mismos predicamos o confiamos o creemos en el Señor. Él nos hace cara y nos dice lo mismo para hacernos caer en la trampa, para que nosotros nos dobleguemos y le creamos al diablo, o le pongamos cuidado, le pongamos atención y hagamos o terminemos haciendo a los caprichos del diablo.

Entonces, esta es una gran enseñanza. Hay que aprender la doctrina, hay que saber la doctrina, tenerla para cuando el diablo, en cualquier momento, circunstancia de la vida, en cualquier ocasión, venga contra nosotros, nosotros podamos defendernos con todos los argumentos necesarios. Y esos son los argumentos: la doctrina. Y así mismo, nosotros también tenemos que derrotar al diablo. Hay que derrotarlo.

Y aquí el Señor Jesucristo, después que el diablo le dice que los ángeles lo iban a guardar, que lo hiciera, el Señor le dice: "Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios". "No probarás al Señor tu Dios". Eso lo leímos ahora en Deuteronomio, entre los mandamientos, que nadie tenía por qué ir a tentar o probar a nuestro Dios. Y en la antigüedad, pues el pueblo de Israel se hizo eso allá en el desierto, de tentar al Señor, de pedirle milagros, de pedirle muchas cosas. Y el Señor se enojó y los castigó por estas cosas. Hoy en día, a nosotros nos puede suceder igual. Nosotros no tenemos por qué ir a tentar a Dios, sino respetar Su voluntad, cumplir Su voluntad y tener paciencia, esperar con resignación la voluntad del Señor sobre nosotros, confiando en Su misericordia del Señor. Y cuando respetamos, valoramos a Dios, Él nos bendecirá en todos los aspectos, nos dará la bendición.

El verso 8 dice: "Otra vez el diablo llevó al Señor Jesús a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares". La astucia del diablo, pidiéndole al Señor que se postrara y que lo adorara, y a cambio le iba a dar todas las riquezas y la gloria del mundo. Y el Señor Jesús le dijo: "Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y a Él solo servirás". Recuerda que eso está escrito en Deuteronomio, cuando Dios le reveló a Moisés, le dio los mandamientos, y Moisés lee los mandamientos ante el pueblo y les recuerda que nunca se olviden de estos mandamientos para que los pongan en práctica. Y dice: "Al Señor tu Dios adorarás, a Él solo servirás". El Señor Jesucristo, como Dios, ya le dijo al diablo: "Tú tienes que adorar a Dios y servirle a Dios únicamente y respetar y valorar".

Pensó el diablo que en el verso 11 dice: "El diablo entonces le dejó, y vinieron ángeles y le servían al Señor". Pero el diablo pensó comprarle al Señor, pensó debilitarlo, pensó que porque tenía hambre, él iba a estar débil y iba a flaquear. Y eso no fue así. Y el Señor nos está dando ese ejemplo y nos enseña y nos invita para que nosotros seamos fuertes, sepamos la doctrina y actuemos sabiamente en el momento preciso y no nos dejemos ganar de las tretas del diablo.

Así que, ¡adelante, mis queridos hermanos y hermanas! ¡Adelante todas aquellas personas que escuchan esta pequeña, esta breve meditación! Y confíen en el Señor, confíen en nuestro Dios, y oren a Dios y pídanle a nuestro Padre en el nombre de Jesucristo, Su Hijo amado, y verán cómo Dios estará bendiciendo y supliendo sus necesidades. Que mi Dios los bendiga.

Vamos a estar orando. Padre celestial, eterno Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, te alabamos, Señor, y te damos las gracias. Te damos la honra, la gloria y la alabanza. Te bendecimos, Señor, y Tuya es, Señor, la gloria, el reino, el poder. Es Tu voluntad, Señor, Tu voluntad sobre nosotros. Y queremos nosotros someternos a Tu voluntad y respetarte y valorarte, Señor, porque digno eres. Queremos adorarte y conocer Tus caminos, conocer Tu doctrina. Y gracias, Señor, porque nos enseñas cada día. En este momento, Padre Santo, te pido, mi Señor, que extiendas Tu mano sanadora, que seas Tú sanando y libertando a todas las personas, hombres y mujeres, que tienen diversas enfermedades, diversas dolencias físicas y psíquicas. Que Tú quites, Señor, toda dolencia, toda enfermedad, y que escuches la oración de cada uno, sus peticiones, sus anhelos. Cumple y suple, Señor, la necesidad de cada uno. Quita, Señor mío, brujerías, hechicerías, quita maldiciones y quita todas las trampas del maligno, la envidia en contra de aquellos que quieren seguir Tus caminos. Ayúdanos a todos, Padre Santo. Límpianos y libéranos, Señor, y llénanos a todos del poder de Tu Espíritu Santo. En el nombre glorioso de Jesucristo, Tu Hijo amado, te lo pedimos todo. Amén.

Gloria a Tu nombre para siempre. Estaremos cantándole al Señor el coro 122. El coro 122 que dice: "Él trajo gozo a mi ser, Él trajo gozo a mi ser. Él trajo gozo a mi ser, ahora cada día me ama mi ser. Él trajo gozo a mi ser, Él trajo gozo a mi ser. Él trajo gozo a mi ser, ahora cada día me ama".

El trajo gozo a mi ser. La honra y la gloria para nuestro Dios. Que mi Dios los bendiga. Los amo, los quiero mucho en el Señor. [Música]