📱

Get Our Mobile App

Take your business learning on the go!

Download on the App StoreGet it on Google Play

Mensaje para Todas las Madres del Perú y del Mundo - Rev. Rodolfo Gonzales (2005)

Grandes Cosas Ha Hecho Jehová1:39:49

Transcription

Un saludo de todos ellos, hermanos, y felicitaciones por el Día de las Madres. Que Dios les bendiga. Queremos, en esta tarde, yo quiero, yo quiero aprovechar la oportunidad para enviar un saludo desde aquí a la hermana Mercedita. La estuve llamando esta mañana para felicitarla. El maná Mercedes, Merceditas Marrero, que estuvo con nosotros tanto tiempo. Enviamos un saludo y felicitaciones por el Día de las Madres a nuestra querida hermana Merceditas, que les ama tanto. ¡Gloria a Dios! Les extraña y siempre les envía saludos. Feliz Día de las Madres para ella y para todas las madres.

Feliz día y saludos al pastor Ismael también. Y saludos, hermanos, a todos aquellos pastores y esposas de pastores que también están sintonizando Better Televisión. Feliz Día de las Madres. Que pasen un día hermoso con la familia, un día de unidad, un día de bendición, un día donde podamos recordar los momentos lindos, gratos. Que haya reconciliación, si es que han habido situaciones, tanto con los hijos como con los esposos, las esposas. Que sea día de reconciliación, pero no por un día, sino permanentemente. Así que Dios les bendiga, mis queridos hermanos. Dios les guarde.

Felices de regresar a casa, estar acá con ustedes. Se dejan extrañar. Son un pueblo muy especial. Lo decimos, hermanos, de todo nuestro corazón. No lo decimos para agradarles, agradarle, sino que lo decimos porque así lo hemos recibido. Hemos recibido el calor, el cariño, el amor de ustedes, y eso nos hace expresar estas palabras. Son un pueblo muy especial. Dios les bendiga mucho. Dios les guarde, mis queridos hermanos. Reciban un abrazo. ¡Gloria al Señor! Lleno del amor de Jesucristo.

Así que, en esta hora, ya queremos recibir al pastor. Pero antes de pasar a la parte del pastor, que también felicitar a la esposa del pastor, al mando Morales, el copastor de la iglesia, la hermana Liliana. Bendiciones para la hermana Liliana, que ha estado junto a su esposo acá colaborando mientras estamos fuera de la iglesia. Ellos están aquí atendiendo a la iglesia porque no estábamos preocupados que la iglesia quedara no sola, porque siempre vienen los pastores y predican, pero cada cual se va a su lugar. Y la iglesia necesitaba pastores que estuvieran aquí permanentemente y pudieran atender sus necesidades, escucharles y transmitir el mensaje al pastor Rodolfo. Y Dios puso en el corazón del pastor Rodolfo que fuera el pastor Al Mando, y por supuesto, junto con su esposa. Así que muchas felicidades para ella. Que Dios la bendiga. Que Dios la guarde. Bueno, ¡bata sus manos y dígales felicidades! ¡El maná Liliana, que Dios la bendiga mucho! ¡Gloria al Señor!

Bueno, mis queridos hermanos, Dios les bendiga. Dios les guarde. ¡Gloria del Señor! Y en esta hora, para mí, un gozo presentar a nuestro pastor, a nuestro pastor, el pastor Rodolfo González, que nos estará entregando el mensaje, la palabra del Señor. Que saludan al pastor, el pastor que siempre le recuerda donde quiera que está. Donde quiera que está, siempre está orando, recordando este pueblo precioso. ¡Gloria al Señor! Gracias a todos los hermanos que fueron al aeropuerto a recibirnos. Qué lindo, hermano, que no olvidan ese gesto tan precioso de ir a recibir al pastor. Y ¡Gloria al Señor! Yo digo al pastor porque, la verdad, él es el pastor de la iglesia y nosotros le acompañamos. Le acompañamos y a mí me da mucho gusto que todos estos hermosos que se tengan para él. Así que Dios los bendiga. Dios les guarde. Y recibamos a nuestro querido pastor con el mensaje de la palabra del Señor.

Bendito sea el Señor. Alabado sea su nombre. Gracias a Dios, hermanos, por estar aquí nuevamente con todos ustedes, poder verlos. Dios les bendiga. Les amamos mucho. Les recordamos a todos, absolutamente a todos. Nos preocupamos por toda la obra, por todas las iglesias. Hay preocupación, hay responsabilidades grandes de la obra y anhelamos estar acá. Ustedes no se lo imaginan, pero sí anhelamos estar acá. Era necesario estar en otro lugar. Fue una bendición para muchos que llegábamos a los lugares donde llegamos, pero para mí, para mi esposa, fue también de mucha bendición ver la obra, los diversos lugares, ser bendición y ser bendecidos por ellos también. Así que traemos de sus saludos calurosos de Centroamérica. El reverendo José Soto, él estuvo allí también en la convención de Honduras. El pastor, el hermanos Hoyar, supervisor de Centroamérica, los supervisores de estos países en Nicaragua, de El Salvador. ¡Gloria a Dios, hermanos! Y acompañaron a estos pastores a la convención en Honduras. ¡Gloria a Dios! Reciban los saludos del hermanos Carlos Guerra de Costa Rica, que también estuvo allí con su esposa. Envía saludo para ustedes. ¡Gloria al nombre de Cristo! Hermanos, hoy llega mi hermano Carlos Guerra. No esperamos ahora al principio del mes de junio, junto con oficiales, con el director de Vivir Tu Bíblico de Puerto Rico, que va a estar acá de la mano de Aponte, para los primeros días de junio, unos 20 días de seminario teológico para todos los pastores a nivel nacional. Pueden tomar asiento, hermanos. Alabado sea el nombre de Cristo.

Reciban un fuerte abrazo en el amor del Señor, todos ustedes, pero también toda la audiencia que nos escucha a nivel mundial. Todos los pastores bajo Creaciones en todo el Perú, reciban nuestro saludo. Todas las esposas de los pastores, todas las madres. Hoy, por el Día de la Madre, muchas felicidades. Muy hermosa está presentación aquí. ¡Gloria a Dios! Honrando a las madres. "Muchas mujeres hicieron el bien, mas tú sobrepasas a todas." Proverbios 31:29. Hablando de la mujer virtuosa, la mujer que se esforzaba a ser una verdadera esposa, una buena esposa, pero también una buena madre. Se esforzaba. La madre se esfuerza siempre a hacer lo mejor para su esposo, pero también para sus hijos. No puede ser solamente una buena esposa, debe ser una buena madre. No puede ser solamente una buena madre, debe ser una buena esposa. ¡Gloria a Dios! Y esas mujeres virtuosas que se esfuerzan a hacer el bien, que a tiempo y fuera del tiempo, con cansancio, con agotamiento, enfermas, con muchas dolencias, espirituales, heridas, se esfuerzan, sobreponiéndose entre todas las circunstancias difíciles para hacer el bien, tanto para con sus esposos como para con sus hijos, con su familia, y aún hasta con el extraño, con el vecino, con quien sea. Esa mujer que se esfuerza a hacer tantas cosas lindas para agradar a Dios, para convertirse en una mujer virtuosa, una mujer de buenas obras, de buena actitud. Y felicitaciones para todas las madres por este día tan maravilloso. Y nos decimos, no con simples palabras por decirlo, lleno de corazón. Lo anhelamos.

Ayer hablábamos en el programa "Respuesta Pastoral" por el Día de las Madres, ese quinto mandamiento que está entre los diez mandamientos que Dios ha dado: "Honra a tu padre y a tu madre, para que te vaya bien y seas de larga vida sobre la tierra." Dos cosas muy importantes: para que te vaya bien, tienes que honrar al papá y honrar a la mamá, para que no fracases, para que no vivas una vida de derrota, una vida de sufrimiento y amargura, y te sientas que no vales, que no sirves, que no eres útil para nada, que puedes... no te desprecia, que estás fracasado en todo. ¡Gloria a Dios! Por eso Dios demanda que nosotros no solo que digamos que amamos a mamá y a papá, sino que los honremos en todo tiempo, que los respetemos, que nos preocupemos por mamá y por papá. Hay mucha gente que se preocupa por servir a los demás, nos dirige a su mamá y a su papá anciano y no se preocupan por ellos. Meses que no nos visitan, y habitan tanto en la misma ciudad, está en ningún pueblo cercano o a cinco días de viaje, que llevan quince años, diez años que no visitan a la mamá. Yo no puedo creer que las cosas estén bien entre una niña o un hijo con su mamá y su papá en el mismo país y pasen diez años, cinco años. Para mí, eso no entra en la cabeza. Eso no entra en mi cabeza. Si tengo que correr, si tengo que montarme en un burro, si tengo que pedir como hacen señas para que lo monten, no suban a un camión, como sea, pero yo no podría estarme un año sin ver a papá y a mamá. ¡Gloria a Dios! Los seres que nos trajeron a esta tierra. No se puede vivir así.

Solo, hermano, la maldad y el pecado, la ruina, la desgracia que vienen a los hombres, a las mujeres, pueden hacer todas estas cosas, hasta olvidarse de la que me dio a luz y aquel padre que le dio. Aunque sean gentes pecadoras, aunque haya tomado un camino malo, mamá y papá, si estás convertido en Cristo, por lo menos si estás convertido a Cristo, no puedes dejar de ir a ver a tu madre y a tu padre.

Llegó un día como yo sé que hay muchos hermanos y hermanas que han viajado, quizás en provincia, quizás en un pueblo a las afueras de Lima, han viajado para estar con mamá. Hoy, felicitaciones, hermanos, por querer estar con la madre querida. No solo llevarle un regalo, porque regalo a veces no es la señal más digna de un amor hacia la madre, sino el cariño, el respeto, la demostración de que hay recuerdos inolvidables, recuerdos que nunca pasará por alto de todo el amor de aquella madre, de todo lo que te dio, de lo que se sacrificó inclusive para darte a ti, quedándose a ella, ella sin almuerzo, a veces sin comida, dándote la mejor parte de la comida a ti y ella pasando el deseo de comerla y no la comió para que la coma dijo la hija. ¿Cuántas veces las madres se dejan de comprar sus zapatos o ropa para que su hijita o su hijito vista y vaya para el colegio? ¿Cuántas veces las madres hacen sacrificios que los mismos padres no son capaces de hacerlo? Por eso dice que nadie en la tierra iguala el amor de una madre. Lo han demostrado las madres muchas veces en la historia de la humanidad.

Una mujer virtuosa será una buena madre. ¡Gloria a Dios! Una mujer que no es una buena madre, que se despreocupa de sus hijos, que no tiene preocupación, que comanda su hora, que tengan el alimento, vale, que no pongan los piecitos, su carita, su cuerpo, su ropita. Una madre que ama, quiere tener a su hijo, aunque sean ropas viejitas, debe estar limpia, aunque sea pobre, aunque sea con agua, con jabón, como señal. Pero la vara, la careta de su niño, su cuerpecito. Una madre que ama, no permitiría que su hijo estén gritando y gritando porque tiene un pañito sucio, el bebé, el niño está incómodo porque sus manitos están húmedas, mojado y lo irrita. Un niño que llora es porque tiene hambre, es porque tiene sed, es porque está incómodo. La madre que tiene un niño que ama, cuando el niño llora, corre enseguida, lo carga, lo examina a ver si es que está ordenadito, si el alfiler no está hincando, el imperdible no está hincando de sus pañales, puesto si hay algún insecto que pueda estar picando lo en la cuna o en el lugar que lo tenga. Una madre que oyó llorar a su niño, corre, se preocupa, lo examina, trata de evitarle que grite y se exaspera esa criatura. Esa es una madre que ama. Esa es una madre responsable. Si tiene hambre, puede darle la leche a su tiempo. Si tiene que dar el pecho o prepararle la leche con tiempo.

Estos días hemos dado con ir y hacer tanto en la ida para Japón como en la ida para la ciudad de las Vegas. Tuvo que estar allí una vez, dos veces y tres veces con el regreso. Tuvimos de paso nada más, una noche, un ratito de la noche. Luego estuvimos dos días allí, seguimos para Japón y regresamos. Dos días estuvimos con él. Su esposa debía ser es maestra y es la lleva en el auto, la recoge. ¡Gloria a Dios! Y anda con el niño siempre en el campo, pero siempre preparado en la leche y viendo cómo le quitan los pañales, cómo no duda. Es un hombre. ¡Gloria a Dios! Está en un proceso todavía de recibir su residencia. ¡Gloria a Cristo! Y no puede estar trabajando todavía, pero está ocupado en la obra del Señor. Pero verlo preocupado por el niño, que está muy lindo, de paso, mi último nieto ha nacido por el momento. ¡Gloria a Dios! Y cómo se ocupa de que no llore, de que los extractores niños, pues la mamá tiene que ser así. Sabe que ahora le toca la leche, ya le está preparando el vídeo, el vómito con la leche. ¡Gloria a Dios! Esto con la madre, no está por supuesto. Cuando la madre está, eso le corresponde a ella, pero mientras está dando las clases, está atendiendo al niño con gran preocupación. Es una responsabilidad de la madre y del padre también, porque los padres tienen que tener responsabilidad con los hijos también. Por eso la promesa de Dios es al padre y a la madre. El mandamiento de Dios, mandamiento de Dios es al padre y a la madre.

Dios le dice a los hijos: "Honra a tu padre y a tu madre." Pero también le dice a los padres: "No irritéis a vuestros hijos, no seáis ásperos con vuestros hijos, para que así el amor se intensifique entre padres e hijos." Y hoy, como Día de las Madres, llega este mensaje en el nombre del Señor a todos los hombres y mujeres, los que son hijos, nada más que todavía no han sido padres, que no han sido madre. A ustedes llega el mensaje de honrar y respetar a su papá. Pero también quiero decir, el hecho de que usted tenga a su mamá y a su papá y cumpla este mandamiento que Dios ordena a todos los hombres sobre la tierra, eso no invalida el otro mandamiento de que el hombre y la mujer que se une en matrimonio ya no son dos, sino una sola carne. "Dejarás a tu padre y dejarás a tu madre." Cuando te cases, eso no quiere decir que te olvides de papá, ni te olvides de mamá, pero tampoco quiere decir: "Olvídate de tu esposa, olvídate de tus hijos para que honres a tu madre a tu padre." No, no, no, de ninguna manera. Contra tu padre o tu madre, pero tu esposa es una contigo, tu esposo es uno contigo. En ningún momento se puede dejar de ser esposo o esposa para ser hijo, para ser hija. Cumplan con sus obligaciones, pero no olvide que los que se casan tienen que dejar al padre y a la madre, no olvidarse de ellos, pero sí separarse de ellos. Y una gran responsabilidad tiene el hombre con su esposa y con sus hijos.

No, pero yo voy a darle ahora a mi madre parte del sueldo mío, a mi padre también, y voy a dejar a mis hijos pasando necesidad porque mi mujer trabaja para que mantenga a los hijos y yo voy a mantener a mi padre. Eso es negativo completamente. Eso está contra la Biblia. Eso es injusticia. Eso es grave. ¡Gloria a Dios! Hay mujeres, ¡Gloria a Dios!, que quieren trabajar. Dice el esposo: "Tú mantienes la casa, mantienes todo, que yo con mi dinero voy a mantener a mis padres y hasta sus hermanos." Eso no puede ser. Una mujer, la mujer que trabaja, tiene que compartir el dinero que tiene con el esposo para todos los gastos de la casa. Si algo hay que sacar, tanto para la familia de la esposa como para la familia del esposo, por la... para sus padres, especialmente, especialmente para sus padres, porque si tienen hijos o hermanos que tienen hermanos jóvenes, ellos tienen que trabajar para mantenerse. No es bueno que las hermanas o los hermanos le estén dando de comer a hermanos que pueden estar trabajando y le quiten el sustento o los beneficios de los hijos que tienen ustedes para dárselo a hermanos o hermanas que pueden trabajar y no quieren trabajar. Si nuestras mujeres trabajan y otros hombres trabajan, ¿qué trabajan ellos? Pero no le quite lo que le corresponde a tus hijos y a tu esposa. Bendito sea el nombre del Señor.

Así que honremos esta palabra maravillosa. ¡Gloria a Cristo! Es hermoso este día. ¡Gloria a Dios! Cuando uno tiene la mamá, los que ya no tenemos la mamá, misma como en el caso mío, yo recuerdo quién fue mi madre, cómo se esforzó en atendernos, en servirnos. Esas cosas uno no las puede olvidar. Yo les digo hoy en el nombre del Señor: porque tienen a su madre viva, tienen todo el gusto que pueda. Ahora, no corona después de muerta, una coronita, ¡Gloria!, por linda y costosa que sea la corona, para nada sirve. Y ella las puede ver la corona y lo va a agradecer. Sirve ahora. Provea a tu madre, ayudará igualmente a tu padre. Ahora tu cariño, tu amor, tus atenciones, tu preocupación. Si necesitan algo papá y mamá, especialmente aquellos que ya han avanzado en edad, hay quienes tienen padres que están fuertes, tienen buenos trabajos, buenos sueldos, tienen negocios, pero hay quienes tienen una mamá o papá que no trabaja, que está enfermo. Y qué triste que haya mismos que estén en una buena casa, sus padres estén en un lugar que no tiene condiciones de vida para vivir, y usted no se preocupe, que no tiene ni siquiera una buena butaca, una silla de madera que es hasta bien dura para sentarse. Y cristianos, preocúpense buscarle, aunque sea una butaca, algo que acomode a su papá y a su mamá, que ya también esto para que esta palabra no pueda mover a muchos que se anden preocupando de papá y de mamá enfermos, quizás hasta con artritis, pasan unos dolores tremendos. Buscar una forma en que ellos puedan acomodarse en estos días o años que les quedan. Dé todo el cariño y el amor que usted pueda a su papá y a su mamá.

Hay quienes gastan dinero en comidas, en cumpleaños, en fiestas diferentes, en paseos, gastan un dinero otra vez, pero no le dan a la mamá o al papá lo que ellos necesitan. Qué triste es ver como estábamos en un hospital con la suela de ser que la llevamos para que me quieran por una operación que le hicieron. ¡Gloria a Dios! Y vimos entrar una anciana, ancianita, solita, que casi no podía ni caminar, americana con un bastón. Qué triste que hayan ancianitas y ancianitos que tienen que ir a un hospital solitos. No hay ni siquiera un padre que puede enviar a su nieto, a su nieta, porque él está en el trabajo, enviar a su esposa, hacer un esfuerzo y acompañarlo, que no se caiga, que no vaya a tener un accidente en la calle. Y veamos los ancianos solitos llegando al hospital porque no hay ni una y ánimo que se preocupen, estando en la ciudad, pudiendo ayudarle, quizás hasta pagarle a una persona para que les pueda cuidar en las horas de trabajo y que ellos estén el tiempo que les queda. A su mamá y a su mamá, ocúpese de ellos. Un reloj. Si le faltó al respeto algunas veces a su padre y a su madre, pídele perdón a ellos también. A Dios diga de que le perdone por haberse portado mal con su mamá, con su papá.

Escuche, porque hay mucha gente que se quejan que "todo me sale mal, en nada levanta cabeza, en todo es un fracaso." Y no sabes por qué. "¿Por qué me sale todo mal? ¿Por qué no triunfo en nada? Todo le sale mal." ¿Por qué será? ¿No serás que ha sido un hijo o una hija rebelde, desobediente a papá, a mamá? Que con palabras lisurieta y maldiciones trataste a tu madre, a tu padre. Quizás levantaste la mano, lo amenazaste, trataste de matar a tu papá o a tu mamá. No lo respetaste cuando te decían las cosas por el bien tuyo. No respetaste. Te fuiste a la calle a hacer lo que te daba la gana, hasta caer en adulterio o en fornicaciones, saliendo una mujer embarazada sin tener novio ni marido. ¡Gloria a Dios! Qué triste, qué dolor más grande para una madre y un padre que una hija rebelde, un hijo se convierta en un delincuente, caigan las drogas por no oír el consejo del padre y de la madre. "Por este lugar es que el padre me dijo que no fuera, que la madre me dijo que no fuera." Y porque la madre persistió diciéndole que no vaya, él lanzó un aviso a la madre y desata una maldición y hasta le dio un empujón a la madre. ¿Crees que te puede ir bien así? Te digo, no te va bien seguro. No te irá bien seguro. Tus días no se alargarán sobre la tierra, seguro, porque eso es palabra de Dios. Los días de los hombres y de las mujeres que se han comportado mal con sus padres, hijos rebeldes, hijos desobedientes, contumaces, violentos, que no respetan ni a papá ni a mamá para hacer lo que les da la gana, que se creen muy capaces, muy hombre o muy mujeres para correr al pecado, al mundo y andar con los impíos. Tu vida será un fracaso, una ruina, y tendrás que llorar amargamente el resto de tus días. No encontrarás una buena esposa, no encontrarás un buen esposo, porque tu pecado te alcanzará.

Alabado sea el Señor. Dios tiene en muy alta estima a una madre y a un padre. Por eso, entre los diez mandamientos, Dios incluye este mandamiento: "Honra a tu padre y a tu madre." Honra, respeta, hazle caso, obedece. No a veces se rebela contra tu padre, contra tu madre. Todo hijo rebelde y contumaz tiene una posesión demoníaca. Será un hijo del esclavo, del atormentado de los demonios, y lo inducirán al pecado y a las cosas malas. Y cuando quieran escapar de esto, entonces no podrán escapar. Están atados, poseídos y atrapados de demonios, el espíritu inmundo que no los querrán soltar. Y la maldición, por ende, les alcanzará en todos los aspectos. Un trauma completado. La mujer de traicionar al marido, la traicionará a ella por ser una mala hija. Tendrán que llorar y sufrir.

Permita el Señor hoy, Día de las Madres, que todos los hombres y todas las mujeres puedan recapacitar. Que no es traerle un par de zapatitos a mamá, papá, para el Día de los Padres, invitarlos a un restaurante a comer ese día, sino darle el amor, el cariño, la preocupación, ya sea por teléfono, la visita personal, traerlo a su casa, ir a estar con sus familias, con ellos un día y llevar todos los alimentos para preparar en su casa y que sea su esposa que va con usted, hijo, a ver a sus padres. ¡Gloria a Dios! Si van a la casa de los padres de su esposa, igualmente hacer algo que una más la familia. Invertir el amor, no con el regalito, sino con el amor sincero de hijos que agradecen a Dios por tener padres así, que han sido padres que me dieron a ustedes no solo la vida, sino toda la asistencia desde el vientre hasta llegar lo a ser hombre o mujeres. Agradezcan a Dios por tener un papá, una mamá viva. Reconoce tus pecados, tus errores, tus graves faltas o grandes pecados que cometiste contra tu padre. Cuando tu madre quiere que te vaya bien, quiere que tus días se prolonguen sobre la tierra, honra tu padre y honra a tu madre.

Y por qué no decir, en lo que Pablo le dijo en el capítulo 6 de Efesios: "A los padres, madres y padre, no irritéis a vuestros hijos, no seáis ásperos con ellos, para que así se revelen." Por el maltrato de los padres, por el maltrato de una madre, porque así como hablamos de que hay madres tan preciosas, hay madres que no se comportan como madre, que no se comportan como madre. No abrazan, no besan a sus hijos, no los atienden, les gritan ásperamente. Quizás los problemas con el esposo las ponen excitada, alterada, porque así es padres excitados, alterados, que no pueden abrazar a sus hijos y cargarlos, liberarlos y conversar con ellos. No tienen tiempo para los hijos, pero sí tienen tiempo para los amigos, tienen tiempo para las cartas, para el dominó, para la gente, para el fútbol, para otros tantos juegos, para irse a una discoteca, a un salsódromo, a una cantina con los amigos a tomar. Padres que tienen tiempo para otras cosas, pero no tienen tiempo para estar con sus hijos. Y cuando llegan a la casa, llegan borrachos, llegan de mal humor, golpean al perro, al gato, a la madre, al padre, a los hijos, a la esposa y a quien se le ponga por delante. Qué triste condición. Amigos y amigas creyentes que están aún en las iglesias y maltratan a la madre, les gritan, les ofenden, no tienen paz. Madre que no puede vivir con sus hijos, ni hijos que pueden vivir con sus padres, porque no tienen amor. Y si no hay amor, ¿cómo es que habla la lengua? Y si no tienes amor, ¿cómo es que predica a Cristo? Y si no hay amor, ¿cómo es que dice que eres cristiano o cristiana? ¡Gloria a vida! Bendito sea el nombre del Señor.

La gloria sea para Dios. Nuestro es el reconocimiento a nuestros errores, a nuestros pecados, a nuestras faltas. Hagamos memoria hoy de nuestras malas actitudes para compararlo con mamá. Nada puede ser una mujer hasta prostituta. Papá puede ser un drogadicto, un borracho o un delincuente, un adúltero. Pero tu padre y sabía por qué es así, porque tiene esas cosas feas y malas. Mamá y papá, ¿por qué? Porque nunca conocieron a Cristo. Fueron hijos del todo el tiempo, sirvieron a los demonios, a las imágenes, a los brujos, los espiritistas, los hechiceros. Y como tenían demonios, se comportaron tan mal y fueron usados por él para hacer la prostitución, la corrupción, la inmoralidad, el adulterio, el vicio y cuántas cosas malas. Ahora tú eres cristiana, tú eres cristiano y entiendes a ellos, lo que hacen ellos, lo que han hecho todos sus días. Madre que se emborrachan, madre que usan drogas, padre que usan drogas, porque no hubo quienes predicaran y me dieran la palabra de verdad. Ahora te corresponde a ti ir donde mamá, donde papá, consciente de que están perdidos, están endemoniados. Llévale amor, más de un regalito. Lleva el amor. No está de más un regalito que puedes llevarte, pero lleva el amor y que ellos vean en ti el hombre nuevo, la mujer nueva, transformado por el poder de Dios. ¡Gloria a Dios!

El apóstol Pablo en su carta a los Romanos dice: "¿Cómo se convertirán las almas entre ellos? Tu padre y tu madre, si no hay quienes prediquen." Que hay muchos que se convierten y salen de casa de sus padres porque ellos son pecadores, pero ahí es donde tú tienes que resplandecer para ganar a tus familiares. Ahí tienes que brillar. Se tiene que pelear la batalla, no derretirse como la acera cuando le dé el calor, cuando venga las pruebas, los ataques de la familia. No te derritas, no flaquees, no desmayes. Aférrate en Cristo. Tienes una gran labor, una gran tarea. Ganar a ese papá, ganar a su mamá que están perdidas. Tú no puedes ganar orando y ayunando, atando los demonios. Alabado sea el nombre de Cristo. Una gran tarea, una gran responsabilidad. El hombre y la mujer que se convierten a Cristo tienen la gran responsabilidad de ser los mensajeros primero que lleguen a sus familiares. Sea papá, mamá, abuelos, tíos, hermanos carnales, parientes. Eres tú el encargado primero de ir y dar tus testimonios. Si te tratan de loco, de fanático, demuestren que no estás ni loco ni fanático y muéstrale cuánta sabiduría has alcanzado, demuestran cuánto bien has alcanzado. Alabado sea el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

El odio a Dios, hermano. Por eso Cristo dijo: "Por los frutos los conoceréis." Los padres se darán cuenta del gran cambio. Aunque al principio nos atacan, nos critican y hasta nos quieren echar de la casa, y nos dicen: "¿Por qué tienes que llevarte la cama para la iglesia?" Así dicen los esposos conversos, así dicen los padres y conversan los hijos. Y le quieren atar, prohibir que vengan a la iglesia. Pero le prohíben a las hijas y a los hijos que vayan a los salones, a la discoteca, lugares de corrupción, de inmoralidad, de violencia, de pecados múltiples pecados en esos lugares. Los padres no le prohíben a las hijas y a los que vienen, pero sí te prohíben que vengas a la iglesia. ¿Como que la iglesia les hace daño? ¿Es que su oído del como sonido del no tienes las cosas de Dios? Ni que sus hijos se involucren en las cosas de Dios, donde se encuentra la felicidad, la paz, el bienestar, la sabiduría, la inteligencia, al convertirnos en hombres y mujeres de bien dentro de una iglesia que practica la doctrina cristiana verdadera. Se progresa, se alcanzan cosas grandes y maravillosas que no la puede alcanzar el hombre del mundo con todo el dinero que quiere entregar o pagar. No lo alcanzará. Es en el camino de Cristo, en la iglesia, en estas reuniones que se imparte esta palabra escrita por santos hombres de Dios, inspirado por el Espíritu Santo para hablar no a todos nosotros. No es lindo y hermoso.

Amar a papá, amar a mamá, respetarlo, tenerlos contentos, obedecerlo. ¿No es lindo eso? ¡Música! ¡Gloria a Dios! San Pablo se cree que escribió la carta a los Hebreos. Dice: "En otros tiempos nosotros le decíamos a nuestros padres terrenales que nos castigaban como ellos querían, nos maltrataban, hacían lo que querían con nosotros, y lo merecíamos. Cuanto más si nosotros obedecemos a nuestro Padre celestial." El Padre celestial, Dios, nos ama. A que los padres terrenales, por mucho que ame una madre, por mucho que ame un padre, nunca se igualará al amor de Dios, creador del género humano. ¡Gloria a Dios! Por eso, en la Santa Biblia dice que hay que amar a Dios, respetarlo, obedecerlo por encima de todas las cosas. "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todas tus fuerzas, con toda tu alma." Y ese es el primer mandamiento. Por encima de mamá, de papá, de hijos y de todo lo que tengamos esta tierra, tiene que ser el amor y la obediencia a Dios. Escuche bien esto. No va en contra de lo que el mismo Dios enseña: "Honra a tu padre y a tu madre." Obedece los, pero por encima de mamá y de papá está el Padre de toda la humanidad, el Creador del género humano. Papá y mamá morirán un día, y cuando mueran, ellos ya no serán más mamá ni papá. Y cuando entremos al cielo, no podemos jugar mamá y papá en el cielo, porque en el cielo no va a haber mamá ni papá. Solo hay un Padre que es Dios. Mi padre, el padre de mi padre, el padre de mi abuelo, de toda mi descendencia es Dios. Y en el cielo no seremos hueso y carne, y habrán reuniones de familia. Voy a buscar a mi hermanita, a mi hermanito, mi papito, a ver dónde está Manuel, dónde está Juana, mi mamá. No, no. En el cielo no hay Manuel González ni Juana Cruz. Ellos eran como ángeles. Cuando yo llegué al cielo, yo seré otro ángel más. A su nombre, ¡gloria! Alabado sea el nombre de Cristo.

Y esto lo digo para que entiendas por qué Dios nos dice que por encima de todo tenemos que tener a Dios en alta estima, más que cualquier otra cosa, porque los padres terrenos se acaban. Hay que impedir que abandonan a los hijos. Padre que abandonan las esposas, se van a otros países o en el mismo país, en la misma ciudad, y no visitan a los hijos, ni proveen alimentos para sus hijos. Y hay madres que dejan a sus hijos y se van con un hombre y se olvidan de sus hijos, y el padre tiene que cargar con los hijos y su familia. El hombre se olvida de los hijos, la madre se olvida de los hijos, pero Dios nunca se olvidará. Por el seguro de los cánticos del pueblo de Hebreo, uno de los hombres de Dios se inspiró conociendo la condición humana, las actitudes de los hombres, pero conociendo quién es Dios, dijo: "Si mi madre y mi padre me dejaban, tío, va a contarme, me recogerá." A su nombre, ¡gloria! Alabado sea el nombre de Cristo. ¡Gloria al Señor!

Hermano, es hermoso poder tener una mamá viva, tener un papá vivo. ¿Lo tienes? ¿Está viva tu mamá? ¿Está viva tu papá? ¿Avalos me causaron algún daño? ¿Le causaron tus padres alguna herida? ¿Estás como un trauma todavía por actitudes de tu padre o de tu madre? Si quizás amaba alguno de tus hermanos más que a ti y a ti te desechaban, te echaban un lado, y eso causó herida profunda en tu corazón. Hay hijos y a hombres y mujeres avanzados en edad que recuerdan con tristeza que su madre nunca le dio el cariño, su madre siempre dejaba a un lado y obraba más a otros hijos, hijos del mismo padre, hijos de ella. ¡Gloria a Dios! Llegó que tienen heridas. Yo he tratado con mujeres jóvenes afectadas desde la niñez porque su mamá amaba más a otros hijos y a ella. Ok, niños que se acercaban a la madre y la madre le empujaba. Es parte de mí. Y hasta maldiciones de chaval, hijo, lisura, le decía. Hijo, hay corazones muy afectados por madres, madres que no tuvieron sabiduría, entendimiento, que tuvieran un padre también que no fueron buenos padres y formaron mal a esas niñas que se convirtieron en mujeres después. Digo que fueron golpeados por mamá y por papá como bestias, ejercieron con una amargura. He tratado con hijos de hermanos de la iglesia, reportar en drogas, su papá los golpeó tanto a ellos y golpeó a su madre delante de ellos, que sus hijos, aunque también el evangelio, tienen como un trauma todavía porque no son verdaderamente libres. Están en la iglesia, pero no son libres. Por cuando Dios da libertad, se acaba el trauma, se acaba el complejo, se va el odio, se va esa cólera, esa amargura que algunos tienen contra papá, contra mamá, porque la mamá no era creyente y la encontró en la cama con otro hombre que no era su esposo. Allí, porque tienen un trauma muy grande. Yo los conozco de cuarenta y pico de años que un día me declaró y me dijo: "Pastor, es mi madre que yo guardo en mi corazón algo muy grande. Un día entré a la casa y encontré a mi mamá con otro hombre que no era mi padre en la cama." Y dice: "Mi madre, yo la quiero, pero no puedo olvidar lo que ella le hizo a mi madre." No sé cuántos sabrán hoy escuchándome aquí y en el mundo entero que tienen esos traumas, esos problemas, son heridas en el alma.

Si puedes entenderme hoy en el nombre de Jesús, no te digo una mentira, te digo la verdad. Tu madre lo hizo porque era una hija del. Era una religiosa con crucifijo y con imágenes en las paredes de la casa, muy fiel, muy devota en la reunión que practicaba, pero llena de demonios. Por eso traicionó a tu padre. Por eso se debe que hoy están sufriendo consecuencias tremendas, no solo por el pecado que causaron del adulterio, sino de causar heridas a sus hijos por hacer cosas tan inmorales, tan de programa. ¡Historia a Dios! Pero a esos hijos que están con esa amargura en su alma, con ese recuerdo tan grave, en ti está. No tu madre, como tu padre, pudieron fornicar, cometer adulterio y hacer todo lo malo que hicieron, porque no conocieron a Dios. Por eso conocer a Dios, dice la Biblia, tener a Dios, conocer a Dios, amar a Dios es el principio de la sabiduría. Sabiduría terrena y sabiduría ante todo inteligencia, sabiduría terrena para que te vaya bien, para que después no seas ejemplo tus hijos, a tus hijas, seas un ejemplo. Papá, la mamá, jóvenes que están para casarse, que busquen el rostro de Dios, la alianza de Dios para hacer un matrimonio que mañana no sea un desastre, una familia dividida y destruida, y los hijos de los hijos tengan que sufrir las consecuencias por el pecado de la mamá o por el pecado del papá o de ambos.

Si el mundo que hoy nos rodea, los seis mil millones y pico de hombres y mujeres que hay sobre la tierra, buscaran a Dios de todo corazón, obedecieran a los mandamientos de Dios, no se habría paz en los hogares, no habrían tantos divorcios, no habrían tantos matrimonios rotos y nos llenamos de trauma y de complejo por escrito de la madre, por los gritos del padre, las amenazas, la pelea. ¿Cree usted que un niño de un año no se da cuenta? Un niño de dos años, un niño de tres años. Aquí tenemos sus hermanos de la iglesia, oiga, sirviendo al Señor, pero un niño de cuatro años, quizás cinco años máximo, un día se subió sobre su camita donde estaba acostado el padre en una cama, en la hora del mediodía de la tarde, y el niño se subió con un cuchillo de cuatro o cinco años el niño. Y cuando levantaba el cuchillo para meterse a su padre, él con el movimiento del niño, el judas despertó. Y cuando abrió, el niño tenía a dos hermanos arriba con el cuchillo para enterrarse, no a él, porque causa por los golpes que él le daba a su esposa, la madre de ese niño, los gritos, los maltratos de ese padre para con la madre de este niño, un niño de cuatro o cinco años. Así sabe por qué, porque ellos entienden la mala condición del padre. Salir a hacer diferencia entre la madre y el padre, no. Ya desde la cuna te decían la educación comienza en la cuna, no para desde la educación comienza en el vientre, porque desde el vientre las criaturas comienzan a percibir los gritos, los conté, los maltratos, las peleas entre esposo y esposa. Benditos del Señor.

Si pudiéramos hacer que todos los hombres hablaran español hoy y todos los hombres y todas las mujeres estuvieran escuchando esta palabra, yo estoy seguro que esta tarde serían diferentes los hogares. Mañana habría un nuevo amanecer con actitudes diferentes, reconociendo y delante de Dios que vivimos sin la ley de Dios, vivimos sin el amor de Dios, vivimos siendo hijos del, haciendo la voluntad de él y no la voluntad de Dios. Y por eso querríamos tanto sufrimiento los padres y los padres, los hijos. Y tenemos una sociedad en degeneración total, en corrupción, en mandar tantos hogares arruinados y destruidos. A pesar de que hay tantas iglesias y tantos predicadores, más son los predicadores del, más son los mensajeros de Satanás que inducen y someten a hombres y mujeres a practicar lo malo, lo negativo. Creo que predicamos la justicia, el amor y la verdad, y la gente se prestan más a oír la voz del y de los hijos del que la voz de Dios y de los hijos de Dios. Por eso la mayoría del mundo hoy vive sin Dios. Aún los llamados cristianos, los llamados cristianos, cristianas en el mundo no conocen a Cristo, no conocen la palabra de Cristo, y como no la conocen, la pisotean. Nadie se obedece. Y el vivir en esta tierra, que Dios los cursos de esta tierra que Dios creó, esta tierra para poner aquí, no para practicar lo que él quiera, sino lo que Dios quiere. Y el hecho de estar en esta tierra, ignorar la existencia de Dios y las leyes de Dios, acarrea maldición. Un hombre a la mujer y luego a toda una familia. Se escaparán aquellos que en medio de una familia llena de maldad, de pecado, de vicios, de maldiciones, hombres y mujeres que lleguen a escuchar el evangelio y crean en el evangelio, ellos escaparán de esas maldiciones, de esas cosas terribles, y serán hechos hijos de Dios. Hermanos, serán hechos hijos de Dios.

¿Cuántos hombres y mujeres escaparon hoy de esa vida?

Pecaminosa esa vida terrible. Gloria a Dios porque oyeron por radio, por televisión, porque un amigo le habló a alguien, le invitó, alguien le dio un folleto de la palabra de Dios y creyeron a la palabra de Dios y hoy están en los caminos del Señor. Gloria al nombre de Jesús, gloria al nombre de Script. Aleluya.

Pueden haber aquí en esta reunión que hay cientos y cientos de madres: madres solteras, madres viudas, madres separadas de sus esposos, madres que cometieron adulterio y sus esposos al abandono. Por eso, aquí en el mundo pueden haber muchos miles y hasta millones de madres que nos están escuchando, que cometieron pecados y que nos dio buenas días, que sirvieron al pecado, sirvieron a los demonios. Usted hizo cosas muy negativas. Sin embargo, hoy está usted en la casa de Dios. Hoy está usted escuchando "Betel", que significa casa de Dios. Betel, casa de Dios, para que usted conozca a Dios, conozca también quién es usted delante de Dios. Cómo se ha comportado usted, papá o mamá, delante de Dios. Hijos, cómo se han comportado delante de Dios.

Es posible que usted diga: "Sí, yo he hecho muchas cosas malas. En vez de ha sido un mal papá, una mamá, mamá, un marido, una mala hija". Es posible que muchos de ustedes su corazón le late y te dice: "En verdad, tú estabas maldición por las cosas que hiciste". Sea una anciana, un anciano, sea un hijo de la edad que sea, que no cumplió con lo que Dios mandó en su palabra. Lo ignoraba, lo desconocía. Lo que hiciste oír, nunca la palabra de Dios, no quisiste leer la Biblia. Pero hoy las estás escuchando. ¿Para qué? Para que hagas un alto en tu vida y reflexiones y diga: "En verdad, yo he vivido perdidamente. En verdad, fui una mala esposa, fui un buen esposo, fui un marido, una mala hija, una mala madre, un mal padre. No hice bien las cosas". Reconócelo delante de Dios. Delante de ti está hoy esta buena palabra para que tú a tiempo diga: "Señor, gracias por haberme traído a este templo, a esta casa donde se exalta tu nombre, Padre, Hijo y Espíritu Santo". Y diré a Dios: "Yo reconozco que te he ofendido y faltado. Es pecado, he hecho lo malo delante de tus ojos. Perdóname todos mis pecados, lo que hice conscientemente y lo que hice por ignorancia, no sabiendo que era tan grave". Cometí adulterio, pagué aborto, me hice aborto. ¿Cuántas cosas hice? Diferencia entre mis hijos y alguno de mis hijos. Maltraté padres que a tan codiciado a sus hijas y las han manoseado. Con estas cosas y los que han mirado con deseo a su propia madre, a su propia hermana, han visto su desnudez y hasta se han masturbado. Minando la qué cosa sucia y cochina, baja, si picantes, picantes. Y eso trae consecuencia a tu vida, consecuencia a tu pecado que ha alcanzado y vive sufriendo, padeciendo muchas cosas.

Quiero que sepas que Cristo vino precisamente a buscar a rescatarte a ti, como me rescató a mí del pecado, a salvarnos de esa condición pecaminosa y quitar las maldiciones que estábamos llevando arrastrando por los pecados que hicimos. Cristo vino a libertarnos de la maldición del pecado. El pecado que tú cometiste, consciente o muy inconsciente, Cristo vino a buscar y a salvar a todos los perdidos. Sean madres, padres, seguidos, esposas, esposos, con todos tus pecados que tú vas andado así. Todo Cristo quiere salvarte hoy. Cristo quiere liberarte hoy. Si no fuiste es un buen padre, si no fuiste es una buena madre, si no ha sido un buen hijo, una buena hija, reconoce que por no conocer a Dios, por no conocer su palabra, ha sido un manejo, una mala y no mal padre, una mala madre. Reconócelo y dile a Dios: "Perdóname. Yo quiero, señora, hola, pagar con bien todo el mal que hice". Aunque no me reciba mi esposa, aunque no me reciba mi esposo, aunque mis hijos me sigan despreciando, aunque mis hijos no me perdonen, quiero escribirle una carta, quiero pedirle perdón, quiero reunir lo, quiero rendirle un momento en el cine que me perdone porque yo ignoré la ley de Dios, vivía endemoniado, endemoniada. Por eso hice todo lo que yo hice, por eso nos hizo sufrir porque no conocía Dios y hacía las obras del y yo no lo sabía.

Amigo y amiga, este es un día grande hoy para pedirle perdón a mamá y a papá, para regresar al hogar con mamá, con papá, y hacer una decisión con Dios de comenzar una vida nueva y diferente, porque perder esta salvación tan grande que no hay con qué compararla. El mundo no dio que te puede ofrecer es orgullo, soberbia, grandeza, riqueza, sexo, fama, poder. Es ofrece a los hombres y a lo que se le mete ese espíritu de orgullo, es soberbia de poder de grandeza, se nos lleva el y lo destruye. Han caído grandes hombres de Dios por esto, han caído muchos creyentes por querer ser rico, poderoso, importantes, famosos. El los ha arrastrado. Mujeres por tener buenos carros o andar con hombres que tienen buenos automóviles de riqueza han caído, han dejado atrás sus esposos por ese con un hombre rico. Miren usted entre la gente famosa y poderosa de la sociedad, cómo se divorcia aquí, se casan, son millonarios, se casan con otro millonario que tuvo su esposa y deja a su esposa por esta otra que tuvo su esposo y hacen otro matrimonio y no piensan en los hijos. Le dan dinero a los hijos, le dan automóviles, le regalan casas muy lujosas en zonas muy lindas y hermosas, pero tienen el adentro y no hay paz en sus almas.

Por eso, no olvidéis mejores aquello que vive en casa estrecha que en lugares espaciosos, aquello que no tienen abundancia que lo que tiene en abundancia, porque las riquezas, la grandeza de esta vida dañan el corazón del hombre y de la mujer. Por eso, busca el reino de Dios y su justicia por encima de todas las cosas. Obedece la palabra de nuestro Creador, el Dios y Padre Todopoderoso, para que te vaya bien los días que nos toque vivir sobre la tierra. Nos irá bien. Dios cambiará tu tristeza en alegría, tu condición miserable de derrota y de fracaso en victoria, en triunfo y en prosperidad. Dios cambiará todas las cosas en tu vida. Habrá éxito cuando te sometas a la palabra, cuando obedezca la palabra de Dios.

Yo tenía un mensaje para predicarle a ustedes que no era todo lo que les ha impartido, compartido. Pensé nada más que un saludo por las madres y entrar en un mensaje que tengo aquí que lo daré en otro momento, pero que habla también de la obediencia a la palabra de Dios. En obedecer la palabra de Dios trae bendiciones indecibles. Al revelarse es obedecer la palabra de Dios. Ir contra la palabra y contra la autoridad de Dios y de aquellos a quienes Dios pone en su obra, ir contra ellos, rebelarse contra ellos, hacerle la guerra es acarrear maldiciones sobre su vida. No lo haga. En el cielo lo hizo Lucifer y millones de millones incontable el número de ángeles y principios del estiaje que siguieron a Lucifer. Amelio en las tierras dudas traicionó a Cristo y muchos otros más en tiempo de los postores traicionaron a los apóstoles, se volvieron atrás. En los tiempos del Antiguo Testamento, en los tiempos de la iglesia primitiva, como hoy hay muchos que conociendo la palabra la han dejado y han caído en desgracia.

Arma, no te dejes arrastrar por nada. Vengan los ataques que vengan, vengan la batalla que vengan, pero no pierdas en la salvación tan grande. Mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. Mejor es un día en la casa de Dios que habitar en la morada de maldad y de pecado. Es mejor estar con Dios y con toda la riqueza, fama y gloria que el mundo y el ofrecen a los hombres. Hay quienes detalla la iglesia, pero tienen su mente la grandeza, en la gloria de este mundo. Esa es una oferta del y por eso muchos no pueden llegar al final de la carrera con victoria decidida. En el día de hoy, tomar la victoria, entrega en tu vida Cristo. Reconoce tu condición pecaminosa. Dichosa la madre que ha venido hoy a esta casa y los padres también para escuchar las palabras de Dios. Espero que no resista, no rechaces este mensaje de Dios para tu vida. Ha sido fácil de entender para los niños y para los adultos de cualquier edad. Para ti esta palabra.

Oremos. Padre bueno, Dios Todopoderoso, te damos gracias por estar reunido aquí hoy en el bendito nombre de tu Hijo. Muy en especial por este día de las madres del Perú, de América y del mundo. Bendice a todas las madres, aun en sus pecados. Tú las amas a ella y aún en sus pecados, ella. Tú reconoces las cosas buenas que tienen ella como madre, el amor a los hijos, el amor al esposo, aun cuando el esposo sea un adúltero que la ha presionado. Ten piedad de cada madre, de las que no se escuchan y aún de las que no nos escuchan en este momento. Aquella pueden escuchar esta palabra de algún hombre de Dios que le pueda traer la bendición y la liberación para que sean libres de los pecados que están, porque tú te agradas no solamente de que sean buenas madres, sino que sean buenas hijas tuyas, buenos hijos tuyos, que amen tu palabra, que amen el obedecer tu palabra. Salva a cada mujer de cualquier edad, solteras o casadas. Salva las también. Salva a los hombres, porque tuviste a buscar hombres y mujeres a rescatarlo de las garras del y de los demonios. Salva en esta hora cada hombre y cada mujer que reconoce que han vivido en pecado por mucho tiempo. Te pido, Señor, pero pérez con argollas, compensan de pecado en cada corazón. Haz tu obra, su extraña obra. Hazla entender a todos los hombres y mujeres que han pecado, los que han pecado, los que perseveran en sus pecados, porque perseveran en sus mentiras, en tus engaños, en sus adulterios, fornicaciones, en su maltrato a la esposa, a los hijos, al esposo. Libera el poder del ahora, Padre, a hombres y mujeres que han sido sometido por el poder de Satanás, por el poder de los demonios. Libera los ahora, Padre, de toda condición pecaminosa. Me da algo que convence jovencitas rebeldes a su madre, a su padre, las cuales están llamadas a ser madres solteras también por ser rebelde al padre, a la madre, por querer correr solas e irse a lugares de placer y deleite con amigas y con amigos solos y darle lugar a la concupiscencia de la carne. Salsódromo, discoteca, ocultamente metido en los cines, teatros, en parques apartados para estarse acariciando hasta lograr perder la virginidad por el sexo ilícito. Ten piedad hoy de jovencitas que te digan que están caminando hacia el mal, hacia su desgracia propia, como muchos millones de madres hoy sufren por no tener un marido y sin tener un hijo o dos hijos más de hombre que se aprovechan de ella por el sexo y luego la abandonan. Hombres que se aprovechan de mueves, las violan, las usan sexualmente, la seducen, esta droga queda y hombres que han drogado muchas mujeres para usarla sexualmente y luego se van como que nada hicieron, estando bajo una terrible maldición.

Aquellos que escuchan tu palabra ahora, porque esta palabra no es mía, estoy al Señor y tú le estás hablando a cada corazón, a cada vida para que cada hombre, cada mujer entienda los peligros en que están en este momento. Y los que han caído ya en estas cosas correctas, digan: "Señor, yo he pecado, yo he hecho no mano". Y otros digan: "Yo no quiero caer en esas cosas. Líbrame, Señor, líbrame de hombres malos, de mujeres más las perversas, perversos. Sálvame, líbrame. Yo quiero vivir en tus caminos, yo quiero hacer tu voluntad, yo quiero que me vaya bien". Quiero pedirle perdón a mis padres, tenga la edad que tenga usted, amigo y amiga, tenga la edad que tenga su mamá, su papá, o el que sea. Mirlos, ayudarlo ya pedirle perdón por los momentos malos que ustedes hizo pasar a su padre, a su madre. Vida, Dios, misericordia, pida Dios perdón. Nos ponemos limpia todo el nombre del Señor. Hermanos, el nombre de Jesucristo. Puesto de pie todos. Gloria a Dios. Allí, puesto de pie. Yo no sé quién de ustedes directamente ha recibido esta palabra y entiende que tú tienes que pedirle perdón a Dios, no a mí. A mí no me tiene que pedir perdón, que yo no puedo perdonar sus pecados. Pero si de otros se han reunido aquí porque Dios lo ha hecho. Esta casa es casa de Dios para volver aquí hombres y mujeres que necesitan la ayuda de Dios. Ya lo que alcanzamos el perdón y la misericordia, pues estamos limpios, estamos libres. Hay mucho que todavía no están limpios, como Cristo dijo, no están todos limpios. Aleluya. Y hay personas que necesitan hoy volverse a Dios, reconocer sus pecados. Hombres y mujeres que necesitan decirme a Dios: "Yo no he actuado bien en la edad que tengo, ha hecho muchas cosas malas". Sea madre, padre, hijo, hija, aquí está el Señor Jesucristo para recibir a cualquier hombre y cualquier mujer que es sincero. La Biblia dice que oremos por aquellos que han pecado y que piden perdón para que Dios tenga misericordia de ellos y los perdone. Vamos a orar en el nombre de Cristo por hombres y mujeres de cualquier edad, sean padres, madres o hijos. Si quieren venir aquí para decir a Dios: "Perdóname, yo quiero buscar a mi madre, mi padre, y yo quiero pedirle perdón, pero pediré perdón a mis hijos para haber sido un mal padre, una mala madre". Creemos orar por aquellos que saben que no hicieron las cosas bien, no han agradado a Dios. Venga hoy sin pagar ni un centavo, sin dar nombre ni dirección a nadie. Dale tu corazón a Cristo. Vive al Señor. Que se de pie, que se de pie, hermano, para que puedan estar más personas. Hoy es un día lindo para una reconciliación con Dios, una búsqueda del reino de Dios. Venga a Cristo hoy, venga a Cristo hoy y dígale a Cristo la verdad. Cierre sus ojos y hable con Dios. Usted no está viniendo a mí, está viniendo a Cristo. No pongan los ojos en mí, yo no soy Dios, yo no soy Cristo, yo soy un instrumento de Dios para hablarle la palabra de él que está escrita en la Biblia para que todos conozcan la verdad, como yo también tuve que conocerla un día. Hoy te toca a ti reconocer tus pecados. Hace 55 años ya yo tuve que dar este paso. Era un jovencito, un adolescente de 15 años para diseñar hoy esta palabra y me conmovió. Rompí con el pecado, con el, con los demonios para someterme a la voluntad de Dios. Jovencita, jovencita que peligra, jóvenes que peligran, adolescentes, adolescente. Dama, caballero, donde de vergüenza dar un paso hacia delante cuando usted ha escuchado una palabra buena que le ha declarado su condición pecaminosa. Dios le ha demostrado a usted hoy que no conoce a usted. Dios ha dicho su vida. Dios le ha hablado. Como usted se comporta, amiga mía, amigo, Dios quiere el bien tuyo. Jesucristo vino para salvarte. Jesucristo vino para libertar a todos los pecadores, perdonar el pecado de todos, no importa cuán terrible haya sido tu pecado. Diré a Dios: "Perdona de hoy". Si eres creyente, pero andamos en cosas negativas, en pecados ocultos, a Dios no hay quien lo engañe, no hay quien se burle de él. El saca al pecado, sea quien sea y donde lo haya hecho. Tu pecado te alcanzará también, aunque no ocultes, aunque lo niegue. Dios lo sabe, Dios lo sabe. Y aunque mientas y diga que no tienes pecado, Dios sabe que eres un pecador. Pero no habrá perdón ni habrá misericordia para el que quiere encubrir su pecado y dice: "Yo no he pecado, yo no he hecho lo malo". Para ti no hay perdón porque dices: "Soy pecador, no importa los pecados que haya hecho". Perdóname, Señor, los pecados que yo he cometido. Confiesa tu pecado a Dios, pide perdón a Dios. Dirá a Dios: "Perdóname, he sido un mal padre, una mala madre, un marido, una maravilla". Reconoce la verdad delante de Dios. No le digas a la esposa los pecados que hiciste porque ella no perdona. No le digas al esposo el pecado que hiciste porque él no perdona. Digo a Dios, digo a Dios que si perdona, que si puede entender la condición de debilidad y flaqueza. Poder en el nombre de Jesucristo. Hay poder en el nombre de Jesús, hay poder en el primer Jesús, hay poder en el nombre de Jesús. Gloria al Señor, a su nombre sea una gloria, el nombre del Señor. La gloria. Digan a Dios: "Aquí estoy, Señor, arrepentido de mis pecados". Digan a Dios: "Aquí estoy, pidiendo este perdón. Perdóname, Señor". Lo que están en la casa escuchando la palabra, dígale: "Gracias, Señor, por haberme administrado a mi vida poder que arrepentir, entender que no soy un pecador, una pecadora". Dígaselo. Digan a Dios: "Gracias por hacerme entender por tu palabra que yo no he actuado bien durante mi vida". O sea usted quien sea, humíllate. Dios pide perdón a Dios. Es quien perdona, el que me busca mía y al que me pide recibe, dijo Cristo. Búscalo, pídele a Cristo, piedra al Padre en el nombre de Cristo. Todo lo que pidáis al Padre en el nombre de Cristo será concedido. Pide el perdón de sus pecados. Apártate del pecado ahora, no sigas haciendo el pecado. San Pedro dijo: "Hermano, basta ya, el tiempo en nuestros miembros sirvieron el pecado en la carne, al a los demonios. Basta ya, ya sea la voluntad del de bario, hagamos la voluntad de Dios ahora". Dígale al Señor: "Aquí está mi vida, soy yo la que está de alma, lava, ve, limpia, ve, Padre, con la sangre de Cristo derramada en la cruz, sangre divina, sangre que tiene poder, la sangre de Cristo, el Cordero de Dios, de mi piel de todo pecado". Diga: "No, límpiate de todo pecado, rompe las cadenas que el puso en mi vida para esclavizarme, arrastrarme, hacer lo malo. Rap de esta cadena hoy". Diré a Dios: "Yo quiero ser verdaderamente libre". Pero yo quiero ser verdaderamente libre, Padre santo, en el nombre de Jesús. Libertad, declara maldición, la práctica pecaminosa por ser un mal padre, una mala madre, por ser un pánico, una mala hija. Dame la fuerza y la sabiduría para ir a hablar con mi madre, con mi padre, pediré perdón, para ir al hogar y restaurar las relaciones con mis padres, con mis hermanos, con mi familia.

Vuelve al hogar, reconoce todo lo malo que has hecho. No triunfará si sigues en el pecado. Rompe con el adulterio, rompe con el pecado. Vuelve con tu esposa, vuelve con tu esposa. Arregla la condición para nada que has tenido delante de Dios y delante a la sociedad. Arrepentido, levanten su mano, digan: "Aquí estoy, Señor". Levanta tu mano. Voy a orar por usted. Aquí estoy, perdóname, perdóname. Dígale a Dios: "Perdóname, perdóname, Padre, por la sangre de Cristo, en el nombre de Cristo, perdóname, Padre santo, en el nombre de Jesús, perdóname, Padre bueno, Dios Todopoderoso". En esta hora te pido, Señor, tú que conoce el corazón de cada hombre y de cada mujer de cualquier edad, sean padres, sean hijos. Padre mío, cual hayan sido sus pecados, que la sangre de Cristo, tu Hijo, fluya ahora sobre los corazones que están arrepentidos de dar cuido por tu palabra y por el Espíritu Santo. Quieres pecaron hoy y todo el tiempo pasado, pecado y se arrepienten hoy de todos los malos que han hecho en sus malas actitudes. No son lo que están aquí hoy en el templo, sino lo que están allá lejos en cualquier parte de cualquier ciudad del Perú, de América, de Europa, de Asia, de África, de Australia, del mundo donde estamos llegando. Adiós, en todos los países donde estamos llegando, cada persona que ha escuchado esta palabra, red argolla, no convencerles de sus pecados, que tiene que apartarse del pecado, pedir perdón y ser buenos hijos, buenos esposos, buenos padres. Obra maravilla hoy, lleva la paz a los hogares, la felicidad a la familia. Salva a cada alma, Señor, que se arrepienta de sus pecados, que quiere comenzar una vida agradable delante de ti, abandonando el pecado. Salva ahora, Padre, salva ahora, Padre, libera ahora todos los demonios que han estado arrastrando hombres y mujeres. Estamos fuera estos de varios, estos espíritus inmundos, lo echamos fuera. Salgan los demonios. Se han hecho de personas diferentes, hombre del pecado, mujer de pecado, rebeldes, desobediente a los padres, a tu palabra. Libera a los padres, libera a los de la maldición del pecado. Libera, Señor, se rompa en cadena, ataduras, desaparezcan las maldiciones y llegue la bendición aquellos que quieren hoy comenzar una vida nueva aquí en el centro y en cualquier parte que nos están escuchando a través de la radio, la televisión e internet. Salva las almas, muda los, cambia los. Ya lo que está enfermo, tocan sus cuerpos de enfermo, tocan sus cuerpos adoloridos, Señor, solo tú lo puedes hacer. Señor, te pido que tu misericordia se extienda ahora sobre toda persona que ha tenido trauma completo, gran tristeza, gran luto en su vida, herida profunda en el alma. Sana esas heridas espirituales, Señor, causada por el pecado y la maldad de hombres y mujeres. Dan esas heridas, quita el odio del corazón, enseña perdonar a este pueblo para que ellos sean perdonados. Hermano y hermana que ha venido a Cristo, donde quiera que me estés escuchando, diré a Dios: "Yo perdono a esas personas que me hicieron daño". Dígaselo a Dios: "Yo lo perdono porque ahora conozco que el mal que yo me hicieron fue porque ellos estaban poseídos del yo los perdono y te pido que tú los perdones y que tú nos salves a ellos". Saca de mi corazón el odio, la cólera, es amargura, ese resentimiento, esa deseo de venganza. Quita de mi corazón y lléname de tu amor ahora. Vine al Señor, quien m de tu amor para amar y perdonar a aquellos que me hicieron daño. Sálvanos, Señor, ten piedad de ellos en el nombre de Jesús. Dará gloria a Dios en Madrid de la gloria de. Levanta tus manos, día de gracias, Señor. Gracias por tu amor. Gracias, me dice mi hogar ahora. Bendice mi familia, tras la pasta mi familia, mi corazón, a toda mi familia. Trae la paz, tras la bendición, libera mi hogar completo, mi familia. Diga: "Se me dio libertad, mi hogar y berta mi familia". Días, gracias, Cristo. Gracias. Gracias, Cristo. Aleluya. Gracias, Señor. Gracias. Gloria a Dios. Gloria al Señor. Señor, por cada paz y ponga también la salud ahora en cada cuerpo. Recibas anuncios. Te viene enfermo con alguna enfermedad, con alguna dolencia, reciba salud en el nombre de Cristo. Cordero, en el nombre de Jesús, todo cuerpo enfermo se ha tocado, toda enfermedad, toda dolencia, con infección, todo el mal que haya en los cuerpos ahora, por lo cual usted también ha venido buscando de Cristo la bendición, la salud, la sanidad. Recibe salud en tu cuerpo ahora, recibe liberación. Lo que tenga aquí en el templo, en los mecanismos ahí arriba, lo que está en sus casas, en cualquier lugar, reciba salud ahora en el nombre de Jesús. No importa la distancia, Dios está en todas las partes del mundo. Su poder es infinito, es grande. El alcanza a cualquier nación, país, hospital, clínica, donde estés en la cama, por humilde que sea tu casa, tu hogar, por rico, poderoso que tú seas, el amor de Dios llega hasta ti para ayudarte, venderte, liberarte, sanarte. Todo mal, toda violencia desaparezca ahora en el nombre de Jesús de Nazaret. Ellos fuera toda enfermedad, desaparezca ahora todo el mal que hay en tu cuerpo y llegue la bendición de Dios a tu vida en el nombre de Jesucristo. Tú ir mamado. Gracias, Señor. Diga de ganancias. Adiós, Cristo. Dijo: "Y la oración debe sanar a los enfermos". Cuál sea su enfermedad, tubal que vengas por grave que sea, para Dios no hay cáncer fuerte y en estado terminal que él no pueda sanar, ni tampoco un sida o cualquier otra enfermedad. Para Dios no hay nada imposible. Cristo, Dios te puede creer al que cree, todo le es posible. Sea los riñones, el hígado, ya los pulmones, sea tu estómago, los nervios, los huesos, artritis reumática, cualquier enfermedad desaparece ahora en el nombre de Jesús. Padre, te pido que lo hagas en el nombre de Cristo. Todo el que está oyendo esta palabra y esta oración y pide salud, pide la salida de su cuerpo, dársela ahora, Padre, en el nombre de Jesucristo. Amén y amén.