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Como si no, 2 como stands y energéticos. Bienvenidos a un nuevo episodio de su podcast energético. Tenemos un invitado que, déjenme decirles, si vieron por ahí mi historia, todas las entrevistas para mí son importantes porque aprendo mucho, pero hoy, particularmente, me voy a poner en modo, como dicen ustedes, modo fan para entrevistar a mi tocayo, Jorge Rosas, a quien tenía muchas ganas de conocer desde hace ya más de un año.
Tocayo, bienvenido al podcast. ¡Qué gusto que estés aquí con nosotros!
¡Dando emocionado! Cuando, así como cuando me piden una foto, la lavanda y me dice, “Oye, lo que se pone nervioso.” Nervioso, tenía muchas ganas de conocerte.
Muchas gracias, Gástrica. Gracias, muy, muy feliz de estar contigo, que ante podcast y encantado de que platiquemos de lo que tú gustes. Adelante.
Hay mucha admiración de mi parte hacia ti, y fíjate que es muy bonito cuando, cuando la persona vive en la boca de los amigos. Tienes, tienes este varios amigos que hablan muy bien de ti. Yo te platico que ya hace, hace ratito me tocó conocerte por una entrevista que hizo mi buen amigo Oso Traba, y me llamó mucho la atención del teatro; me llamó mucho la atención de suerte que eres abogado.
Así es. Yo, yo siempre, en otra vida, yo soy abogado, pero por condiciones y por contexto no me tocó estudiar en la, en la Libre de Derecho. Pero entre abogados, pues todos sabemos que la Libre de Derecho es como, como el top, ¿no? Como que mi compadre y yo tenemos una frase: “Son los abogados que de adeveras…” Bueno, en la Libre de Derecho te dan una, cuando te titulas, te dan en tu título profesional, dice “Abogado”, no dice “Licenciado en Derecho”, y de hecho, en mano de un decreto presidencial, porque no tenía validez oficial en los estudios que se realizaban en la Escuela Libre de Derecho, hasta que llegó un decreto presidencial de alguien que había estudiado en la Escuela Libre de Derecho, y con eso te dan la validez oficial para ejercer como abogado y tu cédula profesional, pero sale como “Abogado”, no como “Licenciado en Derecho”. ¡Soy muy interesante!
Hoy, tocayo, mira, fíjate que una frase que me gustó mucho, le voy a guardar a la persona que me lo dijo, sí, pero me dice que tú tienes una capacidad, que has triunfado en muchas industrias, que eres una persona muy talentosa con mucho éxito, pero que si te pueden resumir en una frase, fíjate como me dijo: “Venga, Jorge Rosas, si tiene una capacidad de reinventarse y ganar siempre.” Dice: “La capacidad de adaptación y de reinventarse que tú tienes…” ¿A qué se debe? Porque este… y yo, yo que empecé a estudiar tu historia: el teatro, el derecho, Cinépolis, las conferencias y todo lo que empecé a ver de ti… ¿Cuál quieres tú que es el ADN que tú tienes, porque te puedes adaptar y te puedes reinventar? Además, eres muy joven. Nuestro entrevistado, alguien de 70 años…
Y fíjate que algo que sucede, tocayo, es que soy alguien que desde chico he sido muy inquieto, he sido siempre muy… tener una curiosidad intelectual enorme de explorar muchos mundos. Yo creo que uno puede vivir 7, 8, 9 vidas en esta vida; no tenemos por qué vivir una sola experiencia, no es hacer lo mismo todas las semanas. Yo creo que experiencia es vivir precisamente eso: experiencias en momentos, instantes. La vida son instantes, la vida son recuerdos, y yo creo que nosotros venimos a coleccionar instantes, ya coleccionar momentos, ya coleccionar recuerdos. Y cuando decido tomar un nuevo camino, lo único en lo que me comprometo conmigo mismo es llegar hasta las últimas consecuencias, y así voy. A ser abogado: no quiero ser abogado un ratito, y ya. Dije, cuando empecé como abogado, dije: “Quiero ser el abogado socio más joven de la firma más grande del mundo”, y entonces, hasta que no lo conseguí… Después de conseguirlo, estuve tres añitos más, y de ahí me moví. Cuando entré al mundo de recursos humanos, dije: “Quiero ser el mejor director de recursos humanos de México”, por la medida que es la Asociación Mexicana de Directores de Recursos Humanos, asociaciones prestigiada en toda Latinoamérica, y hasta que no conseguí eso… Pero después pasa algo, después de conseguir eso que digo: “Bueno, ¿por qué no otra vida? ¿No? ¿Por qué no algo nuevo? ¿Por qué no algo diferente?” Y siempre me ha pasado que me topo con personas que me dan luz y que me abren puertas y que me abren caminos, y trato de seguir esas señales y de acercarme a esas personas que me van guiando. Hoy, por ejemplo, este día… Pasó un buen rato desde que empecé en el tema de recursos humanos y estoy como emprendedor, tengo mis empresas, como conferencista, como tú bien dices, y estoy iniciando también desde hace tres añitos más o menos este mundo del emprendedor y de inversiones y esas cosas, y estoy seguro que esto no va a acabar aquí, o sea, estoy seguro de que vienen un par de vidas más por ahí. A los 50, seguramente seré filósofo o algo así.
Me gusta ese… porque yo no lo quise decir, para… tanto que tú lo dijeras. Yo te veo así ahora. Cuando empecé a estudiar te… y empezar a saber de ti, como que Jorge ha tenido muchas vidas a temprana edad.
Sí, creo que pocas personas cumplen con ese requisito cuando los investigas. Has logrado encargar lo que a las personas les cuesta tanto: miedo, ¿no? Y salirse del proceso, que es importante: puedes brincar muchas veces, pero, pero lo difícil es brincar y comprometerte al 100%. Tú y yo lo valoramos hace ratito el tema del foco que le pones a las cosas. Como cuando yo estaba en Baker, yo trabajaba 15 horas diarias, o sea, yo decía: “Tengo que ir lo más rápido, pero un paso antes que el resto. Si yo tengo un paso antes que el resto de los chavos que están aquí, resuelto el tema. Si me preparé un poquito mejor que el de al lado, si pongo un nivel arriba a la vara o el escalón al momento de tomar una decisión, les va a resultar más complicado dejarme fuera de la jugada, cuando quiera ser socio o cuando quiera crecer en el despacho.” Y desde luego que tuve a mi lado gente valiosísima que aprecio y que a la fecha siguen siendo grandísimos mentores y grandísimos amigos, y me reúno con ellos cada rato para platicar y seguir aprendiendo, porque yo creo que está mentira del “self made man” o el hombre que se hace a sí mismo es de las peores falacias que puede haber en este mundo. Nadie se hace a sí mismo; todos somos productos de las personas que elegimos para que nos acompañen en este camino. Y algo que yo he hecho y creo que ha sido como parte de un consejo que me dio mi abuelo fue: “En el lugar en el que estés, busca a la persona que más admiras y pídele un consejo, y pégate, vas a aprender de esa persona mucho más rápido que el tiempo que te puede tomar aprenderlo por ti mismo.” Por ejemplo, en Baker, me acuerdo, Ricardo Martínez, el socio principal de la firma, es un tipo extrovertido extraordinario. El día que llegué a la firma, el tipo cantaba ópera, y yo oía desde la escalera de caracol ahí en el edificio de, en ese entonces, de Invernadero, después escuchaba ópera, literal ópera, cantando a todo volumen, lunes a las 9 de la mañana, y desde que… y bajando la escalera para entrevistarme con Ricardo, dijimos: “¡Sí! ¡15! Este loco, pero ojalá que sea el con el que me haya yo de entrevistar”, y era él. Efectivamente era Ricardo, y el tipo tenía una sagacidad para los negocios y para cerrar acuerdos con los sindicatos, y muchísimas veces yo le pedía que me diera oportunidad de acompañarlo a comidas o reuniones o audiencias, sólo para escucharlo y anotar… Lo anotaba todo lo que el tipo decía. No está… pero lo mismo pasó después, lo mismo cuando empecé en el mundo de recursos humanos, yo veía muy seguido a colegas que yo admiraba muchísimo, soy el Ángel Sánchez de Llenado… Nosotros, una Claudia Maya de American Express, y siempre buscaba llegar un poquito antes a su oficina para platicar con ellos y preguntarles tips y que me dijeran qué podrían hacer diferente para cambiar la realidad que estaba viviendo su empresa, y de ahí pues uno va tomando muchísimos aprendizajes.
Hoy en Tokio… y antes, en el inicio de la historia, porque tú eres abogado y sí trabajaste algunos años en Baker McKenzie… ¡De 11 añitos nada más! Porque estudiaste leyes… ¿Qué fue lo que hizo…? Hay un momento importante que tú platicas, una anécdota… pues que cambió prácticamente tu perspectiva de vida. Sí, porque estudiar derecho… bueno, es un tema doloroso, tocayo, este hielo platicado abiertamente en otros foros, y te lo cuento. La verdad es que yo, en el, en el momento en el que empieza a mi vida… yo, yo tengo una vida pues muy feliz, muy agradable: tiene mi mamá, mi papá, mi hermanita chiquita, vivimos en una casa muy bonita, todo iba muy bien, y de repente, por una injusticia, por una injusticia, mi papá se ve inmiscuido en un problema legal muy grave que lo obliga a tener que tramitar un amparo y gestionar todo este tema… a distancia, se tiene que ir, y de pronto… y fue por una injusticia, fue una verdadera injusticia, que a mí me pareció que, que nadie se merece perder a alguien de su familia por una injusticia. Y en ese momento, mi tío, notario Jesús Torres, él ya era un egresado de la Escuela Libre de Derecho, y él platicaba de lo duro y de lo difícil, de lo complicado que era estudiar en la Libre de Derecho, y pues desde chico me admiraba y me sorprendía la capacidad que tenía mi tío para sacar conclusiones y para cuadrar argumentos, y me gustaba muchísimo, pero pues en ese entonces yo era muy chico, yo tenía 13 años.
El primer trabajo formal que tuve fue de vendedor ambulante, y fue muy divertido, porque mis amigos estaban organizando a los 15 años, 14 años, una edad, Nueva York, y pues yo no tenía el dinero. Mi mamá tenía poquito dinero, ella obviamente con… pero con lo que pudo, pero yo no me quería privar de ese viaje, porque algo que amo es el teatro, y tenía muchas ganas de ir a Nueva York a ver teatro. Y pues literal, o sea, voy a buscar trabajo, y llegué a un lugar donde había una bodega en Naucalpan, este, y había un tipo que me dio a firmar los pagarés para que yo pudiera empezar a trabajar ahí. El producto que vendía tenía… a mi hijo tienes 16 y si no tenía 14… me dio a firmar un pagaré del padre, y de pronto, tocayo, escuché dentro de la bodega, ¡Marco perfecto! Es un cántico que todavía no se me olvida, era algo así como: “Agregar el área de Alejo muy fácil, mis pasos en la mente de tu actitud te ayudará a inhalar, te detendrán de acuerdo”, y entonces, entrando, pues ya lo empecé a cantar, pero poseído, no mentí, décimo, y me dicen: “Bueno, listo, pues ya, a través de una mochila, ya nos vamos, utiliza donde nos que voy a vender…” Lo que yo no tenía ni idea de lo que iban a vender, y eran vídeos, eran vídeos VHS de Cifuentes Pont y el Pato Lucas, y tanto más que yo no sabía que eran vídeos, desde luego, piratas. A esa edad, 14 años, pues no te imaginas, y por los alias, vender a la calle, y este… y de ahí, gente, una lana para poder medir a Nueva York, junto con lo que era lo poquito que le quedaba a mi mamá, me lo dio, y ahí empezó pues este mundo de aprender a vender cosas, ¿sabes? O sea, cuando tú estás viviendo en la calle, sí te quita el miedo. Mucha gente me lo ha preguntado, y ahora que estoy como emprendedor y estoy hablando de temas de llegar a algo, me dicen: “¿No te da miedo perder tu negocio? ¿No te da miedo perder en un juicio? ¿No te da miedo perder? No debe perder…” Eligen no, no a nadie, con nadie, y en ningún momento me ha dado miedo perder nada, porque yo creo que cuando no tienes nada o cuando pierdes todo, pierdes el miedo también. Entonces, se te quita el miedo a perder, y no tener miedo a perder te permite ganar todo también.
Y ahora, en el mundo de la abogacía, después se pasan algunos años vendiendo el volante, negar a la policía, me dicen que es pirata, dejo de hacerlo, desde luego, y luego me voy con mi abuelo a trabajar a su despacho, como, como office boy, ¿no? Queriendo, llevando este, ya sabes, sobre siguiendo las oficinas de gobierno, y me vuelvo… déjame decirte que es de las personas que más he admirado en toda mi vida, es un tipo espectacular, ya falleció, pero de verdad, un tipo al que yo le aprendí también muchísimo. Este reto, platicamos de un poquito si quieres, pero él mismo me impulsó a estudiar derecho, o sea, él me dijo: “Métete a la Libre de Derecho, a que se incautó gol, que le era contado, el único…” Aunque él es este… tenía su despacho, él tenía unos clientes que él, durante toda su vida había formado, y él decía que él, pues nunca le había fallado a su familia, que nunca había fallado a sus clientes y él, nunca a sus amigos, y el tipo era un tipo fantástico. Entonces, el micro de venidas a estudiar, tienes una facilidad para hablar muy interesante y para memorizar cosas: “Métete a estudiar derecho como tu tío Jesús.” Y ahí voy a la Libre de Derecho, me dejó pasar todas las inscripciones de todas… en las escuelas deliberadamente para que yo no tuviera otra opción más que no fallar en el examen de la Libre, y mi mamá me decía: “Oye, no vas a aplicar en el norte escuela, ¿no? Porque, porque voy a entrar a Libre de Derecho”, pero como si también lo estaba… es admitido, ¿no? Encuentra el derecho. Y bueno, finalmente las cosas pasaron afortunadamente bien, el apoyo me vuelve a mi familia, y ahí empezó la carrera de abogado. Es complicado, tras la Libre de Derecho, es duro, es duro detrás, y la verdad es que sí es una escuela bastante exigente, muy demandante, un sistema muy rudo en el que tienes tres sinodales, son exámenes anuales, te juegas todo por el todo, puede ser una sola pregunta para 4500 artículos de algún código del final, serio, y te la sabes, pasaste; no te la sabes, estás fuera, o pueden ser exámenes un poquito más largos donde preguntan casos y te preguntan situaciones o hipótesis que tú tienes que resolver. Y la vez que el examen no es que sea tan complicado, pero ponen a prueba tu carácter, y eso es algo interesante. Cuando alguien me pregunta, amigos míos de la Libre, ¿qué es lo que aprendí en la Libre?, y yo creo que es lo que uno aprende en la Libre es cómo reaccionar con una pistola en la cabeza; eso es lo que, lo que yo aprendí en la Libre. O sea, más allá de las leyes que aprendí, de los códigos que aprendí, de las teorías que aprendí, en cada examen te pone una pistola en la cara, y tú tienes que saber solventar esa situación, no nada más de la manera adecuada y jurídicamente correcta, sino además con una tranquilidad que transmita paz al sinodal, que al final lo que acaba pasando con tu cliente, tú estás lidiando con el estrés de un cliente que tiene en riesgo su patrimonio o su vida o cualquier cosa, y entonces lo que busca de un abogado es que la bolería: “Todo va a estar bien”, y que te pongas un poquito en su lugar y seas empático, y que estés desde la paz, desde la tranquilidad, seguro de que su asunto va a salir bien contigo. Y yo creo que es lo que te da la Libre de Derecho, más allá de que el aprendizaje de las leyes, y seguramente también un grupo de amigos es muy, muy importante, porque todo el mundo nos jugamos en tres puestos en cada examen, entonces no hay una competencia de él contra el de al lado, es todos contra el sistema para poder sobrevivir. Entran 200 y salen 30, 6… lo que he escuchado, sí, salen muy poquitos, pero los que salen salen muy unidos, pues por qué pasa por donde asustan durante estos cinco años.
¿Cuál es el reto más importante que tú hiciste cuando estuviste en la Libre de Derecho, como para decir: “Este fue el que me costó trabajo”? Había un profesor, profesor fantástico que se llama Jaime del Arenal. El tipo nos daba la historia del derecho patrio, y antes que yo pasaron 10… ya estamos hablando el cuarto año de la carrera, o sea, ya no eran personas que no les supieran el sistema ni que fueran malos estudiantes. Ya en el cuarto, en la carrera Libre, ya llegan personas que tienen un nivel interesante sobre qué se saben defender ahí adentro. Y antes que yo, diez seguidos reprobaron, diez seguidos. Yo nunca había reprobado en la Libre de Derecho, nunca reprobé, pero en ese examen llevaban diez seguidos que reprobaban. Mi amigo que pasaba justo antes que yo iba muy bien, no se presentó, se empezó a ver el césped para ver qué estaban haciendo ahí, y él dijo: “No me voy a presentar, o sea, este artista de muy mal humor no va a presentar”, y el tipo no se presentó. Cuando entro yo, el profesor me dice: “Romo, yo, si no quieres Rosas y Romo se rajó, y si este signo se licitó…” Bueno, a ver, vas a salir con las mismas tonterías que los otros nueve, si no, vamos a ver si es cierto. Se mete con el signo de darle al analice cada… lo… y me echó 15 preguntas durísimas, y que las logré, las logré capotear. Pero para bajarle un poquito la furia que te haya… el tipo de que sentía que no veníamos bien preparados al examen, lo que había pasado es que había habido un lapso muy corto de tiempo entre el examen anterior y ese, y había habido poco tiempo de preparación en general del grupo, y bueno, nos sacamos adelante, pero fue un momento bastante tenso, porque el tipo iba con la intención de determinar, de, de reprobar a todos los que quedaban en la lista, que eran desde Rosas hasta la consigna, bastante enojado y con muchas ganas de reprobado. Era un gran tipo, este profesor. Me acuerdo que cuando daba la clase era muy estricto, no le gustaba que todo el mundo lo viera todo el tiempo, entonces, te distraes tantito, cabecea, vas y… gracias a que haga bien a los ojos… si tú sí, sí, sí, sí… Luis, que de chiquito tenía muchos traumas, entonces… y 9na los ojos, me pongo mal, interesante, porque toda la clase tenías que estar así, pero como era muy histriónico, a mí me encantaba en la clase, y realmente el examen yo lo solventé con lo que recordé de la clase, porque yo sí le ponía mucha atención, me encantaba como capturaba a través de historias a los estudiantes de lo que él hablaba, porque estás hablando de la historia del derecho de nuestro país, y eso es algo interesantísimo cuando lo piensas.
Hoy, tocayo, terminas entonces la Libre de Derecho, y entras directo a trabajar a Baker McKenzie, ¿o antes trabajaste en algún otro despacho?
Desde el primer año fue el único año que no trabajé, porque hay Libre, porque quería dominar el sistema. Dije: “Me voy a enfocar a entender cómo funciona este sistema”, y a partir del segundo año entré a un despachito que se llamaba Minutti y Trápala. Este despacho, cuando me ofrecieron entrar ahí, fue un egresado de la Libre también que me dijo: “Jorge, estoy buscando un pasante fregón, sé que te fue muy bien en el primer año, ya se ven tus calificaciones, no tengo mucho dinero para pagarte, pero te puedo enseñar”, y dije: “Bueno, pues, ¿cuánto vas a pagar?” La verdad es que es un despacho chico, lo estoy abriendo… de su plática, acaba de salir en el quinto año y acaba de abrir su despacho, pero todas las tardes antes de que te vayas a tu clase, pregúntame lo que quieras y yo te voy a enseñar más… éticas, a tu clase, mejor que cualquier otro”, ¿no? Y él me genera litigante de derecho civil y mercantiles, y él me decía: “No tienes que ser mejor, tienes que ser un poquito más rápido que el contrario”, y entonces yo, yo veía que eso era una fórmula muy interesante, y así le hicimos. La verdad que me pagaba muy poquito, este, y sí me enseñaba… Al poquito tiempo me ofrecieron trabajo en Santamarina y Steta, que ya en un despacho bastante interesante, muy grande, ahí en el edificio Mega, y allí estuve en el derecho corporativo, estuve un ratito con un abogado que también le aprendí muchísimo, este cuate, Lo y Cervantes se llama. El día que llegué con él a trabajar, me pidió que le consiguiera una constancia de significación, y ya sabes, primer día en tu despacho grandote, como pasante, es decir: “Claro, licenciado”, de diez segundos, yo voy por él, me fui corriendo, le pregunté a una pasante que estaba ahí donde podía conseguir eso, me dijo: “Está tal oficina de gobierno, así de México.” Llegué corriendo, pagué, regresé muy orgulloso, le entregué la hoja a Luis, la toma, y me dice: “¿Qué es esto? ¿Tu constancia de significación? Entonces, es esto, esto es una… como dijo Jorge… yo te tiene una constancia y significación de uso de suelo, y tú me trajiste una daga de aguas residuales para que te contraten, yo sé para qué… para… para que me dieras qué problemas o soluciones, y así… soluciones.” Dijo: “Escuché esto que te voy a decir: en este mundo hay dos clases de personas, los que dan resultados y los que dan explicaciones; escoge de una vez.” ¡Está durísimo! Muy duro, primer día de trabajo en Santamarina con Luis, pero te juro, tocayo, que nunca se me olvidó, y es verdad, yo creo que es verdad, o sea, yo no conozco a alguien exitosísimo que se la pase dando explicaciones. La gente exitosa pide disculpas cuando se equivocan y dar resultados. Hoy ya se oye: “Falle, perdón”, y aprendí, entiendo, estuvo mal, corrijo, y doy el resultado, así te tome más tiempo sin que tengas que parar de cabeza, te enfocas en dar el resultado. Y cada vez que yo estaba en una situación complicada en mi carrera, en un trabajo, en lo que sea, yo decía: “Yo no soy de los que dan explicaciones, yo soy de los que dan resultados”, pero este water me lo clavó el día 1, y estuve un año, y luego de ahí ya me fui a Baker & McKenzie, donde estuve once años, de pasante a socio de la firma, en el área laboral, que es donde conocí a Ricardo, el abogado este socio que cantaba ópera y que es casi como mi papá, o sea, lo quiero muchísimo. Él fue gran mentor… a lograrlo en mi vida, sino de mi ser profesional. Él fue el que me hizo socio. De hecho, cuando llegamos a la entrevista, y hoy ya que cantaba ópera, dije: “No desperdiciar la oportunidad, porque yo quiero trabajar con alguien con masones como él.” Y cuando llegué, me dice Ricardo: “Este… bueno, de la Libre, sí, en que yo estaba en tercer año, como las calificaciones, 195 promedio, mejora…” Bueno, tanto también este mes o entrevistar, y a la mitad del entrevista en los pares, dije: “Ricardo, no te pierdas los puntos de contacto, seguridad, que no te pierdas la oportunidad contratarme.” Y se quedó acá, el mejor, dije lo que cause: “No te pierdas la oportunidad contratarme, te juro que no te voy a decepcionar, te lo juro, voy a dejar todo aquí, o sea, yo de aquí no me voy hasta que no sea socio.” Ok, no te vas a repetir, te lo prometo. Se quedó callado, dijo: “Se acabó de otra vista, es decir, este chamaco soberbio es bueno para nada.” Se acabó la entrevista. Al dibujo sea con tu entrevista y elige. Ok, este, y luego dijo: “¿Cuándo empiezas?” Elegí en dos meses, pero yo creo que en dos meses y estudian exámenes, a mi chance, o sea, prefiero empezar estando libre de los exámenes de la Libre, que son muy duros, pero dame chance en dos meses, no estar acá… dos meses y siempre solo estaría Baker, de pasante a socio, 11 años. ¿Cómo te haces socio en 11 años? Y pudieses decirle: “Bueno, me hice socio en ocho meses, socio a los 28, a los 98 años…” Y pues mirar algo muy chistoso que me pasó es que me pusieron a trabajar con un socio, no es cierto, con una asociada senior, un señor del cual le aprendí muchísimos trucos en temas de litigio laboral y soy en este tema. Y cuando llegué con él, el tipo me dice: “Oye, George, este… pues acaba de entrar, me asignaron, le asignaron conmigo, vas a acompañarme a todas las audiencias, todavía es un pasante de tercer año, tienes que aprender un montón de dudas, tienes… elige…” Solamente tengo una, dijo: “¿Cuál? ¿Qué tengo que hacer para ser socio?” De pronto, efe, por eso vine, ya le prometí a Ricardo, entonces, que toque ser, y él me dijo: “No sé, pero yo creo que el despacho tiene un plan para todos nosotros.” Dije: “Así, ¿y cuál es el tuyo?” Mejor no lo sé, no lo conozco. Dije: “¿Cuánto tiempo tienes de ser asociado senior?” “15 años o 20, y que ya sé qué voy a hacer y qué no hacer, porque dije… porque claramente ese no es la idea, no me sé…” Yo creo que a nadie le puedes confiar su crecimiento en ningún lugar, tú tienes que tener un plan, y tú tienes que buscar seguir ese plan. Entonces, lo que hice fue en las comidas y en las semillas que había, yo le preguntaba a los socios qué habían hecho por ser socios de la pregunta correcta.
Le voy a preguntar al socio qué hizo para ser socio. Y entonces, unos me decían: “facturar muchas horas”, ok. Otro me decía: “tienes que generar valor en la firma”, ok. Y uno me dijo algo que a la fecha sigo diciendo en mis conferencias: “tienes que no caber en dónde estás”. Dije: “ok, a ver, explícame eso”. Sí, o sea, si eres pasante, tienes que empezar a hacer trabajo de abogado; tienes que empezar a pedir ser escritos; tienes que pedir participar en las audiencias; tienes que no caber en el trabajo de pasante. Y eso va a hacer que rápidamente crezcan los abogados. Cuando ya seas abogado, tienes que empezar a hacer trabajo de asociado; o sea, tienes que empezar a tocar a clientes; tienes que empezar a buscar generar negocio; tienes que empezar a generar sinergias, hablando de tu podcast, no sé, con otras áreas, hacer sinergias. Y luego dijo: “y luego, cuando ya seas asociado, tienes que traer clientes”. Dijo: “aquí a nadie le gusta repartir nuestro pastel; nos gusta que vengan, que crezca el pastel. Y una vez que crezca el pastel, con muchísimo gusto te repartimos de nuestro pastel”. No, y eso lo entiendo perfecto. Dije: “ahí está; esta sí es, no está así; es una buena recomendación”. La recomendación del despacho tenía un plan para nosotros; era malísima. Y la recomendación de este socio de: “es crecer el pastel para que te demos de nuestro pastel”, me pareció la mejor recomendación de la historia.
Y entonces, desde muy alto, dije: yo no tenía contactos; pues mi papá era ingeniero civil, ya vieron, muy malo en este tema. Que no estaba por uno, paro; no estaba por tarde, un padre de un amparo, lo que terminaba en el amparo de esta injusticia que le imputarían algo que no hizo. Pero bueno, el tema es que yo no tenía un punto de referencia de cómo atraer clientes. Lo único que tenía como punto de referencia era cuando he sido vendedor ambulante y mis técnicas para no dejar que me digan que no, que porque no había de otra vía que hacer que me dijeran que sí. Y ahí fui aprendiendo que algo que uno espera es que no venga quien está pidiendo te trabajo o un servicio con algo común y corriente. Yo creo que Ricardo fue la razón por la que me contrató cuando le dije: “no te pierdas la oportunidad de contratarme; yo estoy seguro que ningún paciente le había dicho eso”. Con un amigo decimos que yo juego siempre a la bola 8, si te gusta el billar, y cuenta es que cuando juegas y le pegas a la bola 8 y entra, pierdes. Cuando juegas este pool, a mí me gusta por la noche, o sea, me gusta arriesgar un poquito el tiro. Y fue igual; no sé, cuando estaba ya como asociado, en lugar de llamar a los clientes a tomar drinks o a estar en estos lugares así, de estos desastres voluntarios, y estas son esas que muchas veces parecería ser la tónica con los clientes cuando eres joven. Yo hago un equipo de fútbol e invito a los clientes y a sus hijos a un equipo de fútbol todos los martes en la noche. E iban gente del despacho, iba gente de otros lados. Y de repente, ahí, en alguna ocasión, los hijos de alguien que llevaba todo el tema laboral y jurídico en uno de los clientes más importantes, sí, alguna bronca, y venía, venía un tipo, un gorila, a pegarle a uno de los chavos, a su hijo. Y yo, por meterme a evitar que le pegarán al chavo, descontón, foam, y yo acabé ahí tirado en la cancha, este, inconsciente. Del gol, pasó que me había puesto porque ni siquiera no esperaba. Al día siguiente, este papá le habló a Ricardo y le dijo: “yo no sé qué tengas que hacer, pero yo quiero que él me lleve todos mis asuntos”. Y Ricardo dijo: “mejor, porque mejor es porque este empate metió la cara por mi hijo, y si así nos va a defender en todo, yo quiero que sea Jorge nuestro abogado”. Entonces, algo que es totalmente poco tradicional, como un partido de fútbol, en lugar de techar trae vos, me abrió el camino para empezar a trabajar con ese cliente grande y de ahí, pues muchos más, para ser más grande el pastel.
Y yo creo, después de un tiempo, este, por ejemplo, algo que yo hacía era cambiar la estructura del cobro de honorarios. Baker cobraba por hora, y en alguna oportunidad, en la sociedad, me pasé un cliente que era una empresa de yates. Este, había un juicio que tenía una contingencia muy grande, y le dije a la sociedad: “hay que cobrar por por hora este asunto, lo vamos a tener que arreglar; te propongo que cobremos por éxito, por el dinero que le ahorramos a esta empresa”. Y ese cliente, cuando negociamos, muy bien, y lo arreglamos muy bien, este, pues generó una cantidad de fees equivalente a lo que yo hubiera generado si hubiera trabajado un año entero en puras horas facturables, un año entero. Entonces, ese solo cliente, que me tomó diez días solventar, generó la facturación de todo el año. Y así empecé a darme cuenta que había que generar valor a los clientes y que había que jugar a la bola 8. Me gusta jugar; hay que arriesgar; hay que arriesgarte. El peor riesgo de la vida es no arriesgarse. La cual, cuando llegó Alejandro Peñalosa, el director de Chocolates Turin, era así también con mis primeros clientes. Llegó y le propongo llevarle sus asuntos laborales, y me dice: “Alex”, me dice: “¿cuánto cobras?” “Ahora, tanto”. Pensé: “está muy caro; elige; está muy caro”. Si quieres los tres, y me dice: “dimensión, reloj, buenísimo”. Este, digo: “es barato; no te falla”. Copy-paste, pero si te fijas, es jugarle a la bola 8, porque te pueden mandar a volar, porque puedes ser percibido como soberbia. Y no es soberbia, es confianza; no es compromiso, y no es porque me crea mucho; no es porque voy a trabajar mucho, y porque te digo que no te voy a fallar, y porque si tú me dejas tu asunto, no va a morir en la raya. Y hoy, igual, si tú me entregas una conferencia para que tu equipo la oiga, la vea y salga aprendiendo, yo voy a hacer todo lo que esté en mi, toda mi energía, toda mi inteligencia, toda mi experiencia, toda mi voluntad la pongo ahí, dejo el corazón, porque de verdad creo que es lo que esperan de ti. Y jugar la bola 8 en cada cosa que ves, me gusta; hasta donde te arriesgas, hasta donde juegas la bola 8. No la vayas a meter, a no, es que he metido varias veces. Tú, ¿qué piensas? Estoy jugar la bola 8 tiene un riesgo; que te equivoques. Hace poquito, en un podcast, le preguntaron a un experto: “elige, yo soy experto en regarla; las veces que me he equivocado, lo callo millones”. O sea, en alguna ocasión me lancé a ser presidente de la sociedad de alumnos de la Libre y me equivoqué en un debate porque subestimé a alguien y me fue mal, y perdí. No había ganado el año anterior con él, ante una planilla anterior, y iba yo muy confiado. Y el cuate con el que me tocó enfrentarme el siguiente año era un cuate avispado, este, que trabajaba en Acción Nacional Juvenil del PAN; se reparte en Philips, y más, me puse una tunda, este, a la posta. Acabamos siendo muy amigos después.
Cuando yo estaba en Cinépolis como director de recursos humanos, un día me dice el director jurídico: “yo te quiero pasar a un cuate para que lo entrevistes para que quede como presidente de toda esta asociación que conglomera el cine nacional”. Elige: “sí, claro; ¿quién es?”. Y me da el nombre de este cuate. Elige: “serios en sí, cuando se entrevista con mi mejor jabalí, verdad; elige el contrario, donde lo tienes; todo mi respeto; es un tipo tremendamente astuto y muy admirable”. Y yo aprendí de ti cuando pegaste esa punta pavorosa. Entonces, al contrario, al contrario, tienes todas las ganas. Y después, pues nos hicimos muy amigos. Después él se salió de ese mundo, abrió una agencia de redes sociales; me llevó mis redes sociales por hablar. Tú no sabes a lo grande que puede llegar a ser un gran adversario en tu vida si no tienes cerca de la película donde está Niki Lauda, James Hunt, y al final James Hunt dice: “no voy a retirar; ya estuvo; soy Nico Rosberg; que no, porque tras retirar, no, no, no; te tienes que correr, ese pero, porque ya te dejo el campeonato para ti solo; ya puedes ganarlo sin problema”. Con uno no, es que lo mejor que te pudo haber pasado a ti es que yo existiera, y lo mejor que me pudo haber pasado a mí es que tú existiera. Es un adversario que respetas, potente, sólido; es la mejor noticia que te puede pasar porque te saca de tu zona de confort. Yo me acuerdo cuando estaba en Cinépolis como director de recursos humanos, un día les surgió la idea con Miguel Mier, que del sí, es el ojo de visitar todos los cines de todo el país; irá en el avión; íbamos a ir, visitamos todos los sitios de todo el país. Y me acuerdo que en alguna ocasión llegamos a un cine, y visitamos todos los cines, todos los elementos de Santos; realizamos un tour que le llamamos “el tour del plomo”, porque nos fuimos en todas las zonas más peligrosas del norte. Y llegamos a un cine, y el gerente del cine estaba afuera de Cinemex, y le preguntamos: “¿nos dejan entrar a ver su cine?”. Ellos saben que si no deben quemar, apagas un boleto y entras; entonces te dicen: “sí, pásale”, para que vean su sitio. Y veíamos, veíamos los productos, probamos los productos, probamos los nuestros. Si tú tienes que conocer a tu competencia; si tú no conoces a tu competencia y tienes la soberbia de creer que tus productos son los mejores que hay, estás perdido; tienes que siempre estar pendiente de lo que hace tu competencia siempre. Entonces llegamos ahí, y cuando salimos nos dijo: “ustedes son todos los directores de Cinépolis”, y vamos con un 91. Y el tipo se nos queda viendo y nos dice: “no, pues con razón están tan tan tan heavy, porque apenas ayer emití una promoción y hoy me cayeron nueve directivos de Cinépolis”. Muy chistoso. Pero lo que yo siempre les decía a los directores de Cinépolis es que a mí me parece una excelente noticia que Cinemex hiciera bien las cosas, una excelente noticia, porque nos acaba de sacar de nuestra zona de confort. Cuando llegué a Cinépolis le pregunté a los directores: “¿qué clase de servicio creen que damos todos?”, dice: “bueno, muy bueno”; o “guau”. Y los turnos decían: “bueno”, otros decían: “muy bueno”, por ahí uno dijo: “guau”. Y les dije: “¿mejor, qué quieres? Porque lo que dice un hombre, ¿cómo crees que es mejor que Disney? Es imposible”. Elige: “no”, dije: “quizá es imposible, pero si tú no le dirás a dar un servicio mejor que Disney, entonces, ¿a qué estás jugando? Estás jugando a no perder; no estás jugando a ganar; estás jugando a no perder”. Entonces hay que hacer todo para tener un servicio mejor que el de Disney. Y vamos a asumir que no lleguemos a ser mejor que este, pero no le vamos a hacer para las cimientes muchísimo. Y entonces empezó a pasar esto; nos metimos toda la metodología de Disney Institute; empezamos a sacar aguas, a cuidar los básicos, a cuidar a la gente, a bajar la rotación, y eso hizo que, pues el market share fuera creciendo a favor de Cinépolis, porque junto con muchas iniciativas y junto el talento de mucha gente muy brillante que trabaja ahí, pero sin duda alguna, yo creo que siempre tienes que aspirar a ser tú la referencia en lo que hagas, en lo que hagas, y copiarle a esa persona que hoy toca yo.
Y ahorita que estás hablando de Cinépolis y todo lo que hiciste dentro de esta industria, siendo socio de Baker McKenzie, a los 8 años, tuviste 11 años, ¿porque te sales y te pasas a Cinépolis?, porque, y lo platico en un test que tengo que se llama: “¿Y tú, en qué miedo descubriste que eres valiente?”, nos decía que hemos montado para ver si, ¿y tú en qué miedo descubriste que eres valiente? Y tiene bastantes descargas en YouTube. Antes, yo era abogado laboral; tocaba, entonces, me tocaba despedir personas; soy, no me preguntes por qué, pero yo llevaba la cuenta de cuántas había despedido, y llegué un punto en el que conté: eran 36,000 personas las que yo personalmente despedí. O sea, cuando llegué a 36,000 despidos en lo personal, no la firma, yo vi la película de George Clooney de “Up in the Air”, el cuate que va despidiendo gente por todos lados; si se hace la amiguita, abajo, a veces serán masivas, llegamos a cerrar toda una planta y me toca despedir, darle la notificación a la gente, y a veces serán uno a uno. Pero yo creo que hay tres momentos que son terribles en la vida de cualquier ser humano: el día que pierden a alguien, el día que se divorcia y el día que los despiden. Y entonces, darle a alguien la noticia de que va a perder su fuente de ingreso, usted genera un dolor de estómago. Me con la primera vez que lo hice, dijo: “l me dolía la panza; llegaba a mi casa y quería volver al estómago de lo que sentía”. Y dije: “bueno, voy a hacer una cuenta de cuántos llevo para después pagar esa cuenta”, y empecé a llevar mi cuenta, y lo tenía en un exceso, y contaba yo la gente que llevaba despedidas; era una obsesión de medio, medio enfermiza, quizá, el al contabilizarlos. Pero en algún punto me tocó ir a hacer unas terminaciones de una planta muy grande de la industria hulera, y llegué a la casa de un señor que era una casa en una colonia un poquito escondida, y en portaltic le di escala, este, y había una fiesta. Y cuando llega la fiesta, yo era el socio ya que comandaba ese grupo de personas que estábamos haciendo todos los despidos. Y de repente, a mí me tocó bajarme; me gustaba estar ahí en el campo de batalla. Yo creo que algo que nunca puedes perder es estar ahí en la cancha donde se ganan los partidos, y en este tipo de situaciones más no te puedes quedar tú en tu oficina y pedirle a los jóvenes que hagan eso; los clientes, los chavos quieren ver a sus líderes haciendo el trabajo rudo. Entonces, yo iba y estaba ahí. De repente, abre la puerta un acha mitad, y le dice: “papá, te hablan de tu empresa; ha de ser lo de tu aumento”. El aumento era la notificación de despido por el cierre de la empresa. El tipo tomó la notificación medio con una cadena que sabe qué es lo que estamos hablando: son los 15 años de estar ella. Dice: “ok”, y me dice: “licenciado, acaba usted de lograr lo que nunca pensé que nadie logrará; a ser de mi mejor día, mi peor día de la vida; ojalá que nunca lo vuelva a ver”. Dirige y software, y este, y algo pasó que cierre el ciclo. Vamos, le dije: “ya no le quiero hacer esto a la gente; o sea, tengo que dejar de despedir y tengo que empezar a contratar, a promover, a capacitar, a entrenar”. Y a partir de ahí me puse en el chip para empezar a hablar con todos los directores de recursos humanos que eran mis clientes para aprender cómo lo hacían, hoy, a buscar, estudiar una maestría. No, en ese momento ya había estudiado en Wharton negocios y políticas públicas; yo ya tenía la curiosidad de ir a vivir otra cosa en mi vida. Pero cuando pasó eso, yo me desconecté, tocayo, y dije: “esto ya sea monos; no tengo que buscar otra cosa”. Y al poco tiempo, te digo que aparecen en mi vida personas que me abren caminos, y se apareció uno malo, que es este, un excelente ser humano, el director general de una farmacéutica. Y un día, medio: “Jorge, tú llevas siendo nuestro abogado once años ya; deja de cobrar los honorarios y mejor vente a trabajar acá; no tenemos la dirección jurídica y de recursos humanos vacante; tú podrías tomar las dos”. Y tomando, dijo: “por grande, bien”. Dije: “¿nombre? ¿Cómo cree? Esto no te va a alcanzar en lakers; yo gano bonos y está muy bien; soy socio; vice…” “Bueno, déjame ver qué podemos hacer”. Y me ofreció salir a las 4 de la tarde, y me ofreció pagarme una maestría en el IPADE. El gris era la cabeza de recursos humanos en Brasil; eran mis genes, y me ofrecieron enseñarme a entrar al mundo de recursos humanos. Y si ganaba menos, la verdad, no, pero yo pensé y dije: “pues, para brincar hay que agacharse; no necesitas estás parado y tratas de brincar; no brincas; tienes que agacharte, inclinar las rodillas para brincar”. Y yo creo que a la gente, por ego o porque ya tiene compromisos adquiridos a nivel económico, les cuesta mucho trabajo a la echarse para brincar, y hay veces que hay que agacharse, la única. Entonces yo dije: “ahorita guardar un poquito menos, pero voy a aprender, y de aquí voy a brincar”. Y así fue. Entonces estuve ahí, aprendí a Cris; le pedí que todas las tardes, igual que había hecho minuto y trapa la oportunidad cuando era pasante, tuviéramos llamadas para que ella me enseñara todo el tema de recursos humanos, y era una súper experta en el tema. Y así lo hacía; ella me hablaba todas las tardes después de las 4 que acababan las funciones, y me quedaba una hora extra con ella, y ya me enseñaba todas las dudas que tuviera. Estudié en el IPADE; las cosas salieron muy bien. Qué podrá usted mi padre que dice el médico y me exime de que es él envía y de dos años para ejecutivos con experiencia, los recomiendas. Pero desde luego, desde luego, desde luego; yo te puedo decir que hay un antes y un después del IPADE. Cuando tú entras al IPADE, llegas muy confiado en que si te están repitiendo es porque vienes de una experiencia profesional interesante. Yo creo que cuando llegué, tocayo, a mi primer clase de factor humano, pues era lo único que estaba recursos humanos, aunque no tenía mucho tiempo; si ellos, el más que todos estos 180 que ninguno viene de recursos humanos. Entonces dije: “este es mi momento, y voy a llegar y voy a a a dar un comentario inteligente”. Y el tipo que estaba como profesor, Jorge, ya uno que a la fecha todavía soy profesor del padre, y coordina todas las áreas de capital humano, este, l ubicada perfecto que yo estaba; éramos cuatro, y tampoco había tantos directores de recursos humanos, y el director de recursos humanos de Allergan, bien ubicada. Y entonces, cuando todo un ha dado su opinión, de repente yo levanté la mano: “bueno, yo creo que lo importante de todo esto es vivir silencio; todos ahora sí ya nos van a decir que es muy importante, por así decir, que todo lo que dijeron ellos es una tontería, y tú nos vas a decir lo importante. Entonces, por favor, quédense y aprendan, porque él nos va a decir lo importante”. Y saber mejor que se escuche esto aquí; la opinión de todos es importante; la de todos, la tuya, la de él, la de ella, la tuya, la mía, todos, pues, a nivel, ok. Entonces a esto venimos al y fácil a que todos cobramos nuestros gastos, y eso me pareció extraordinario. En el IPADE aprendes más de tus compañeros que de los maestros; de antes es algo muy interesante. Yo oí hablar a gente que venía de otra industria, de otras de otros sectores; personas que venían de la banca, gente que trabaja en logística, emprendedores, no; gente que venía de otros mundos. Y yo te lo juro que tenía una sección especial a 100 donde hacían mis notas, donde apuntaba pierce; o sea, mis pares que estoy atendiendo a mis pares; ya notaba lo de la clase acá y lo de los pares acá, porque esa experiencia es perspectiva que dan ángulos, que dan ópticas que tú no ves. Entonces ahí me di cuenta rápido que había que sacar el mayor valor de la gente con la que estaba yo relacionándome; yaiza que extraordinarios amigos; este, tengo un grupo que a la fecha sigue siendo de mis mejores amigos del IPADE. Y Carlos, uno de ellos, que estuvieron bien, ya lo tuviste en tu podcast, algo de levantarlo. Sí, sí, lo hago con pasión y locura; es de mis mejores amigos; hemos vivido mil anécdotas, hemos hecho negocios, hemos ido de viaje; denunció, y es del IPADE, una mente privilegiada de este cuate. Y yo encontré mucha gente así en él, y para la gente muy valiosa, muy brillante, y además te la pases espectaculares; un lugar divertidísimo donde además te enseñan un montón de temas de valores y en un montón de temas de filosofía para que entiendes el porqué de las cosas a través de la metodología del caso que es propia de Harvard, donde estudia después, pero que aplica el IPADE perfectamente. Como que entonces te pagan la maestría, sí, ese fue el acuerdo, y salir a las 4 de la tarde. Y ¿cómo llegas de esa empresa a Cinépolis?, todo lo que hiciste. Bueno, pues pasan algunos años ahí, me quedo en alerta en este término, la maestría me quedó ahora Tomás, me dan responsabilidad para toda Latinoamérica; me voy a Venezuela cuando estaba Hugo Chávez; otra vez, hay que, hay que abrir, me dice: “hay que abrir Venezuela; alguien que le interese irse a Venezuela, abrir el mercado venezolano, ya”. Y batum, entonces la mano: “si yo voy, en serio”. “Pero tú acabas de entrar”. “No importa; yo voy”. Y bueno, no te puedes ni imaginar lo difícil que era abrir una operación como de una farmacéutica en Venezuela cuando Hugo Chávez estaba en el Aló Presidente, cuatro horas todas las mañanas, y llegar, y por ejemplo, había un tema que se llamaba inmovilidad laboral, y ese año que es un año electoral en Venezuela, o era un año electoral en -Alan, no puedes despedir a nadie, punto, por ningún motivo, bajo ninguna circunstancia, porque había inmovilidad laboral; es decir, aquí no se despidió a nadie porque ese año se elige el presidente; no. Y tú me tocó estar abriendo la empresa con inmovilidad laboral que te obliga a eso; no te puedes equivocar; no te puedes curar a los que traigas a la empresa son con los que te vas a quedar por lo menos todo ese año, y era febrero; entonces no me podía equivocar; yo tenía que elegir perfectamente bien quién iba a ser en la cabeza de la unidad de negocio, su equipo; no negociar con los sindicatos de allá; él te encargó a mi imagen, y aprendí, y aprendí muchísimo. Entonces estuve un rato allí, hice este tema de Venezuela, y ahí me dieron toda Latinoamérica, este, tome responsabilidad por toda Latinoamérica, y luego de ahí me buscas y Nápoles a través de un head hunter, me habla y me dicen: “vete a entrevistar, porque te va a conocer un cuate que se llama Alejandro Ramírez Magaña”. Alguien súper recomiendo que entrevistas en tu podcast, porque es la mente más privilegiada que has escuchado en tu vida, sí, por mucho; por Alex es magna cum laude de Harvard; o sea, alguien que es magna cum laude en Harvard es el mejor promedio de todas las facultades de todos los años de todas las generaciones; estamos hablando del tipo más brillante de Harvard, Harvard. Después lanzó un programa de Google; sí, así se llama, que es gente que asesora al día de Harvard al director general de hardware, y ahí hay cinco personas, y uno es Alejandro. Porque entonces, cuando me busca el que con televisión te va a entrevistar con Alejandro Ramírez, dije: “este, son ese tipo de personas con las que definitivamente sí o sí quiero trabajar, independientemente del tipo de trabajo que sea; estar cerca de una mente brillante te hace grande, te hace más grande, te hace aprender un montón”. Y Alejandro un tipo así, es un tipo así; fue presidente del Consejo Mexicano de Negocios, tiene 300,000 cachuchas distintas, son parte filántropo, buena persona, súper humilde; o sea, la gente más brillante y la gente con más dinero y más destacada yo he encontrado que no es la que fanfarronea de su dinero ni de su éxito, que la gente que te trata normal, sea cuando tú le preguntas a Alex qué haces, la poca gente que no conoce a Alejandro y le pregunta qué hace, él dice: “trabajo en Cinépolis; es el dueño del trabajo que haces; palomitas; palomitas; eso es lo que él dice que hacen; sirve policial”, dice que hace palomitas; imagínate, es el dueño. Y bueno, ahí en ese momento me estaban ofreciendo irme a Asia como vicepresidente de recursos humanos en China, y después de haber tomado Sudamérica, y al mismo tiempo me ofrecen ser la cabeza de recursos humanos en Cinépolis. Entonces estaba la disyuntiva entre Morelia y Shanghai. Lo peor, lo peor fue que vendré semanas antes, hay un granadazo en Morelia, este, que fue muy sonado; a alguien se le sale una granada en el soplo de Morelia y muere en número, ¿cuántas personas? Empiezan los temas de las autodefensas y todo un tema muy complicado en Michoacán, justo por ahí la época de Calderones, o donde llega Calderón como presidente, poquito antes, y tomo Morelia; tuve la bola 8, por la soberbia, más, pero además porque al 100 charro, o sea, aquí va a ser un vicepresidente de recursos humanos regional en Asia, pero arriba de él había un cigarro; y en Cinépolis yo iba a ser el sí de Charlotte. En esos momentos, cuando aceptas un puesto de esa envergadura, donde ya no hay nadie arriba de ti en tu función, sabes que tienes un problema, porque no puedes…
Consultar con nadie las decisiones arriba de ti que tengan tu expertise; pues más te vale estar a la altura de la situación. Y yo me acuerdo que en ese momento te viene un tema como del síndrome del impostor, en el que dices: “Híjole, quizá yo no… yo no soy la persona”. Alex cree que sí soy, porque me ofreció el trabajo; Miguel cree que sí soy, porque me ofreció el trabajo. Pero… pero quizá no sé si yo estoy preparado, ¿sabes? Entonces, lo que… lo que te puedes comprometer a hacer es dar tu máximo esfuerzo y prepararte muchísimo. Entonces ahí me metí a estudiar: cuántas certificaciones que te puedan ocurrir, cursos, talleres, seminarios… Yo iba a todos los eventos que organizaba la Asociación Mexicana de Directores Humanos; comía, desde una vez, cenaba con un director de recursos distintos todos los días para sacarles best practices y aprender lo que podíamos hacer.
Y lo más divertido: que cuando llego a Cinépolis, me dice el director de planeación estratégica: “Tengo una muy buena noticia, hay una muy mala noticia”. Cualquiera dice: “La verdad, me da la… la muy mala noticia”. Dijo: “La muy mala noticia es que tu área, que el área de Recursos Humanos, está en el lugar 20 de 20. O sea, que arrancamos igual, vamos a todas las direcciones y la tuya está en el 20; o sea, está peleando el no descenso”. Dije: “Ok, ¿y cuál es la buena?” “La buena es que, de todas las direcciones, la tuya está en la 20 de 20; y luego hace que casi que lo que hagas es gol”. La razón dice: “Tiene asunto”, dijo: “Ok, perfecto”.
Cuando llegó y me entrevistó con Alex y con Miguel, me dijeron: “Lo que vas a hacer para sacar al área del lugar 20 en el que está, elige… no sé, pero dame un… el informe Cinépolito, como tú quieras”. “Son el informe de los que trabajan en el cine”, sí, claro, de los Cinépolitos en Cinépolis. A los chavos que trabajan en el cine se les llama Cinépolitos, aunque muy cariñosamente. Cantante, platicó un poco de los Cinépolitos, pero… pero quedarme uniforme… Mira, es diciembre, nadie está en el corporativo; era 20 de diciembre, ya todo se ha ido de vacaciones. Pero sabes que está relleno tu cine… Vamos a los cines a chambear, hubiera chambear de aquí al 15 de enero, que todo mundo regresa de sus vacaciones y déjame ver cuál es el plan. Entonces dijo Jorge: “Te vas a tener que razonar”. Digo: “¿Por qué no usamos barba en los cines?” Dicen: “Importe, denominación, habana la barba desde que tenía 13 o 14”, de acuerdo. Y éste narra sobre un informe. Dije: “No digas que yo voy a llegar… todavía no anuncio”. Es que llegó el nuevo director de red… No, hubiera chambear como Undercover Boss a las… a las instalaciones de los cines. Y fui a Ciudad de México, estuve también en Guadalajara, hasta el norte, es todo el suelo en Cuautitlán Izcalli y cines; vi hay piscinas tradicionales, tienes en provincia… Sea, me eché tres semanas trabajando todos los días, de lunes a domingo, haciendo la labor del Cinépolito: lavando baños, está haciendo palomitas… Me pusieron que no al director… El director es de Recursos Humanos, pero me metió una quema con la palomera un día que se me quedó todo rojo. No, obviamente un cliente… Una vez, tocayo, en Polanco, uno de los cines de Polanco, llegué con una tacita de barbecue y llegué con él y su novia, rodilla y candado con su novia, y es que quiere unas palomitas con barbies. Sí, señor, como no… Existe su barbilla y tipo de real brby que la ue le dice: “No basta una maravilla”. Dije: “No, sí, sí, así le haces”. Y en la prueba dice que no es así en el ojo, pero ahí entendí lo que vive el water que esté en el cine, explicó. Y luego dicen: “Corral”, ¿o porque el chavo le contestó? Fue un cliente… Oye, a veces los clientes somos muy groseros, decimos: “Quítate”, o sea, somos feos con los empleados. Y entonces entendí algo muy interesante porque Alex me dijo: “Por cierto, ya que vas a ir a los cines, chécate porque… que le… si quitamos este nombre de los Cinépolitos, no sé por qué se les dice así, pero igual y hay que quitarlo porque suena peyorativo y a mí no me gusta que traten peyorativamente a mi gente”. Elige: “Tienes toda la razón, déjame ver qué onda”. Cuando llegué al cine, me acerqué con un Willy y dije: “¿Qué onda con los 5 litros y ya estás en el grupo?” Elige: “No hay grupo… en el grupo Cinépolis hay un grupo en donde… en Facebook… así, ¿y cómo me afilio?” “Ah, ahorita te meto”. Y así se volteó y le escribió al administrador que era otro chavo… Me teme y le genera… No sabía quién era en Facebook… Yo no pongo cosas profesionales, no me gusta mezclar lo personal con lo profesional. Ángulo: “Entonces yo en Facebook pongo temas personales; el LinkedIn, temas profesionales”. Entonces, tus Facebook se limpió los temas personales y éste te meten y de repente veo que hay 15 mil Cinépolitos adentro de los 23 mil que habían en la compañía en ese entonces; 15 mil eran parte del grupo y se llamaba el grupo: “Los Cinépolitos”. De gas con el producto al chavo… League: “¿Oye, y quién es un Cinépolito?” Y él dice: “Los de azulito”. Dije: “¿Quiénes son los otros?” “O que los otros son los core politos y son los que nos saludan el aire”. Dije: “O sea, que lo que se trabaja en el cine son los azulitos y se ayudan entre todos y los que vienen del corporativo no lo saludan, más vienen a dar órdenes”. En serio: “Sí”.
Cuando llegué con Alex, después de esas tres semanas de estar ahí, dijo: “¿Qué anda con lo de los Cinépolitos?” Y dije: “Sí, los vamos a pedir prestado”. Como dije: “Mira, voy a hacer unos focus groups para hacer esto científicamente, como tiene que ser; vamos a hacer 10 focus groups en diferentes lugares de la República; no me quiero quedar con la opinión de un nuevo empate con el que yo hablé. Entonces vamos a preguntarles varias opciones de cómo se quieren llamar, pero a mí me suena que todos vamos a hacer Cinépolitos”. Y entonces a todos les presentamos opciones así como está… este anfitrión del servicio y en los focos luminosos decía: “Tú ponlos como quieras; nosotros nos está diciendo los Inepolitos”. Entonces en uno les preguntamos en unas preguntas de trabajos grupo: “Oigan, nos podrían prestar el que fuéramos todos Inepolitos y todos…” Y entonces nos dijeron: “Nos encantaría, siempre y cuando… cuando vayan a los cines saluden, no se remanguen, no… porque está… lo más baños regañan vayan a remangarse; y entonces seamos todos Inepolitos”. Y todos… Cuando llegué con Alex, le dije: “Mira que vamos a hacer: nos vamos a quitar estas placas que dice: ‘Alejandro Ramírez, Director General; Jorge Rosas, Director de Recursos Humanos’; nos vamos a poner: ‘Alex, George, Mike, Mahou, Louis’ y vamos a ir cuatro veces al año al 7 y vamos a trabajar desde el cine, pero vamos a aprender a activar puntos de venta, vamos a lavar baños, vamos a hacer todo lo que tengamos que hacer y vamos a enseñarles a los chavos el tipo de servicio que queremos que prestes”. ¿Qué te dijo Alejandro Ramírez en el bosque y nuestro hijo que sin taxi? Me dijo: “Ya, a partir de ahorita fuera corbatas, nos ponemos las gorras y en todos los eventos públicos, ánimos de corre con el pin, todos y cada día”. Empezamos a hacer estas giras a visitar los sitios y lo que hacíamos era llegar de ese tempranito, desayunábamos con los chavos, les dábamos de desayunar nosotros, reconocíamos a los mejores y luego nos ponemos a chambear en el cine toda la mañana… No se montó este programa que se llaman mentores y en el que repartíamos a 20 directores en las 20 regiones y cada quien se hacía dueño de una región y tenía que saludar de mano a cada chavo y ver la operación del cine, ir a visitar la competencia y de ahí se empezó a generar una unión muy padre en la que el “Todos somos Cinépolitos” pasó de ser un discurso a pasar a la acción. ¿Y seas cuánto costó el programa? 20 pines… 20 pines, el programa más exitoso y más barato de la historia: 20 pines de a 25 pesos, cada pin; costo del programa de “Todos somos Cinépolitos”, y la dirección de Alejandro porque él dijo: “Esto va a pasar un gran líder; esto ha pasado, no sea esto está diciendo lo que hagan o no”. Al principio los directores me odiaban… Tocayo, se siente que da miedo… ¿Crees que quieres que me vaya a meter a un cine en Huimanguillo, Tabasco? Sea de verdad… Oye, yo soy el directo… el cierro… si vas a ir… y no una vez, hacer cuatro veces al año y además, ¿qué crees? No te va a dar lana extra para viáticos… De los viáticos que tú tienes en tu coche, de ahí sale eso; no vamos a pedir más las cancelas un viaje de negocios con saber qué cancelas, comes menos, pero qué haces, pero vamos a gastar más que 20 pines; ese es el reto y lo hicimos y al rato los directores no querían dejar de ir porque decían: “Tú no sabes lo que yo aprendo ahí”.
Cuando llegaba… cuando llegué ahí de mis primeras tres semanas en ir a los cines… Luego que hoy a una reunión donde estaban sacando un producto y mi primer comentario… mi primer comentario en un comité tenía que ver con las palomitas cheddar y las querían sacar del mercado porque decían que a la gente no les gustaba. Les dije: “El problema es que las estamos haciendo mal; la manera en la que nos estamos preparando no es la adecuada; la sacamos hirviendo y le ponen el queso en polvo y obviamente cuando la gente mete a los dedos, se les quedan todos los dedos llenos de queso; entonces claramente que la experiencia no es agradable; lo que hay que hacer es como lo hacen en Tijuana, porque fui a Tijuana; en Tijuana ponen un tercio de la canasta, rocían otro tercio, rocían otro tercio, rocían, agitan, se esperan a que se enfríe y le entregan”. A ver, chica, ¿te como está el tracking de satisfacción de las palomitas en Tijuana? “No está súper bien, bien”. Pues es que es la fórmula que los preparamos… Tú quieres este menso… es el de la Cruz, de Recursos Humanos; ¿y tú porque sabes eso? En tus 15, 200… 200… hoy me quemé con la palomera; o sea, entonces creo que para los directores de Recursos Humanos salgan de la oficina, salgan… sin la ofensa a la trinchera; sí, o sea, yo me hago que cuando era socio de Baker y preguntaba: “Dame un consejo”, a todos los directores del curso… menos después que pasó lo de la niña de la fiesta de quince años que se metió en la idea, la cabeza en la idea de ser directores humanos… todos con los que comían los directores de cursos, yo les pedía un consejo, les deseaba darle un consejo y uno de ellos me dijo: “Wok, tu chamba es con la gente; tu chamba es con la gente; sea, salte de la oficina, bájate al piso y entiende que lo que le está pasando a la gente de la empresa está cerca de esas personas, porque a ti… a ti te contratan porque la gente esté feliz en la empresa y si tú no entiendes de primera mano que les hace felices… perdido”.
¿Qué pasó con el ranking 20 de 20 después de que empezaste a trabajar? Pues cuando llego con el equipo, lo primero que les dije fue: “Vamos a hacer el primer lugar”. O sea, como siempre te he dicho en esta conversación, yo no llego para ser el segundo, ni el tercero, en el quinto lugar; yo trato de en todos los lugares a los que llego, llegar a lo más alto que se pueda y después me voy; persona, pero hasta que llegue, no. Y en ese momento le dije: “Vamos a hacer el primer lugar; no va a estar fácil y no va a ser rápido; usted no va a ser este mes, de este año, quizá ni el próximo, pero yo creo que en tres vamos a ser el primer lugar”. Y entonces estamos en un lugar 20… Empezamos a trabajar, hicimos toda una estrategia para realinear al equipo de Recursos Humanos y que se vieran como una consultora dentro de la empresa. Yo lo que les decía es: “En una consultora como Baker McKenzie, si tú no haces bien tu chamba como abogado externo, ¿qué te… qué te pasa? Te quitan, a manos, te cambian; el problema en las empresas, las áreas de soporte es que tienen que vivir con ese mal necesario”. Yo lo que sí es: “No, también te cambian; o sea, alguien que te busca como área de atracción de talento y no te traen el talento que tú quieres, tú le acabas hablando de un cuate o contratas un head hunter o lo arreglas por fuera”. Entonces eso no nos puede pasar; pues tenemos que nosotros agregarle valor al cliente y ser un área que se gestione con base a los indicadores del negocio. Cuando le fije las metas al equipo de Recursos Humanos eran puras metas de completar el proyecto de cultura, terminar la estrategia de los cursos de liderazgo y generar márgenes JR ventas y evitar ahí van a ser tres de las metas de Rey y los dos diferentes me decían: “Pero nosotros… claro que no incidimos en eso”. Dije: “Claro que sí incidimos en eso; si así bajan la rotación, si la gente está bien capacitada, si tenemos buenos líderes, se incrementan las ventas, mejoren… claro, pero si nuestras… nuestras metas no nos va a preocupar hacerlo, entonces vamos a ponerlo… estamos… vamos a perder nuestro bono o no”. Y haciendo todo está esta estrategia a la que le llame el “Dial Si Factor: Talento, Liderazgo y Calidad”, ahí nos enfocamos y empezamos a trabajar muy fuerte. El primer año quedamos en el lugar 8; en el segundo año quedamos en el segundo lugar y el tercero, cuarto y quinto que vamos a probar. Entonces fue algo que para el equipo era súper satisfactorio decir porque venimos del descenso… del Rey… al campeonato. No nos entregaron el premio en Amedir con la mejor dirección de Recursos del país; un premio que te dan todos tus pares en el que el consejo consultivo de Amedir manda entrevistar al director de Recursos Humanos y luego entrevista al director general y la pregunta: “Oye, él dijo que en el área hicieron esto, se hicieron eso; sí, hoy el hijo que habían generado tanto valor; si generales valor; si lo oye que te ayudaron a subir las ventas y si no, ya no tienen que validar con el director general y la dirección de Recursos Humanos con la ayuda de todo el equipo y de todos los directores y sobre todo el director general quedó en primer lugar en Amedir y en Harvard… Harvard y un premio a Cinépolis como la mejor práctica de desarrollo de líderes por toda su expansión internacional y cómo aceleramos el proceso de creación de líderes para colocarlos en todas las operaciones internacionales. Entonces fue el premio de Amedir y el premio de Harvard prácticamente el mismo año, ¡qué chingón, tocayo!
Hablando de Harvard… ¿Cómo fue la experiencia de estudiar en Harvard? Bueno, déjame decirte algo: que yo había estudiado en Wharton antes… no sé, yo he estudiado primero en la Libre, soy de Derecho, y luego te estudié una especie como de joint degree en la Universidad de Pennsylvania, que estudié Derecho Norteamericano e hice la barra de abogados de Nueva York y al mismo tiempo estudió en Wharton, negocios y políticas públicas. Wharton es bien distinto a Harvard. Por ejemplo, en Wharton es un método de enseñanza tradicional, muy demandante y muy exigente con gente en hiper brillante; es la número dos o tres de negocios. Bueno, pero por Harvard… el Harvard… cuando yo decido estudiar en Harvard, decido estudiar en Harvard porque yo veía que yo tenía una área, siendo abogado y director de Recursos Humanos… ¿Qué área te gusta que es la que no es fuerte? Finanzas… Yo decía: “En esto no soy bueno, soy fuerte… no”. Dije: “¿Cómo me puedo hacer fuerte en finanzas? Pues quiero estudiar finanzas en Harvard”. Y entonces fue todo un proceso de ir cabildear, negociar cuánto cuesta el programa. Dice: “Hay un programa que se llama Finanzas Avanzadas… este forex es un programa bastante interesante que tiene Harvard que te… que te metes a estudiar en esta especie como del posgrado en finanzas internacionales, estructurales de negocios y un montón de cosas: swaps, coberturas, cosas sofisticadas”. Yo creo que cuando me llegó, tocayo, mi carpeta para el programa, irme… cosas así te lo mandan como seis meses antes para que la vayas leyendo, para que sepas… sepa de qué tamaño el relajito está azul… Yo valgo que cuando la recibí, yo estoy algo en Wharton, gestión del músculo y había algo de idea, no entendía nada… se decía que si esto… dije: “Ya, cabe leerla”, porque eran por los números… no, yo nomás leía los textos y los números había que sacarlos. Entonces contraté un socio de igual que era amigo mío y le dije: “Oye, ¿cuánto me cobras por enseñarme esto?” “Un hombre, ¿cómo crees, George? Es gratis”. Elige: “No, lo gratis… no, van a hacer un montón de horas; o sea, nos tenemos que inventar unas cinco horas a la semana, cobra media hora por aventura; o sea, lo que cobras por hora, cobra menos; necesito que me expliques porque no va a llegar a Harvard a hacer el ridículo”. Lo explico y mejor… noveno también te cobra la mitad de lo que cobró la hora. Entonces me va a… todas las tardes me conectaba con él y veíamos todos los casos, no resolvíamos, me explicaban y el estrés así… estos mensajes… tos por… es total. Ya cuando llegué a las aulas de Harvard, de las cosas más… más emocionantes… llegué, estaba nevado; fue un enero, estaba todo nevado, Harvard ácido y llegas a los dólares porque te esperan los dos y estás con ocho personas más que esto el mundo viene de todos lados, las partes del mundo a estudiar el programa y es súper desafiante porque el profesor parte de la base de que tú ya entendiste eso sí y que tienes que llegar a dar comentarios, ya nutrir al grupo y al igual que pasa en el IPADE, en Harvard el método, el caso de los comentarios de todo el mundo es lo que cuenta; entonces no te puedes dar el lujo de la relación a burrada. Explico: qué pena con los compañeros con los que estás. Entonces, pues yo no dormía para la noche para llegar súper bien, pero empecé a dar cuenta que todos estaban igual que yo; o sea, yo dije… uno quiere… de repente que por alguna razón el estar en Harvard tú no vas a poder porque pues por esa falsa concepción de que es muy difícil y si es difícil, es retador, pero no es nada que alguien que no se esfuerce no puede lograr. Entonces todos los demás estaban igual de preocupados que yo y yo ya en el cubículo de al lado que había alguien también despierta a las cuatro de la mañana igual que yo… hasta que llegué, les dije: “Hagan, dejémonos de hacer tontos, vamos a salir acá afuera, echar un café y estudiar juntos; muy claros estamos todos aquí y quebrando nos la cabeza solos, pues mejor juntos”. Y entonces nos empezó y súper bien porque entre todos nos explicamos lo que uno no entendía, el otro sí lo entendía y esas… esas noches de ayuda mutua en los dormitorios de Harvard son lo que me ayudó a poder sacar bien. Por si yo digo en mis conferencias que este rollo del self made man, el ser humano, sea el hombre que se hace a sí mismo… sistema o nadie se hace a sí mismo… sea, tú eres producto de las personas que dejas entrar en tu vida, pero también para mal se sitúan las que… una pareja tóxica, todo es tóxico; si tú andas con un conformista, te vuelves comunista; se incitó, andas con un tipo que lee, que vuela en la tapa del cerebro cada vez que se emite un comentario, te acabas convirtiendo también inevitablemente en eso. Entonces yo creo que eso fue fundamental tanto en el IPADE, en la Libre, en Harvard; o sea, siempre busqué rodearme de gente muy brillante. Yo me hago que en la Libre había un cuate con el que no me llevaba nada y el tipo un día me dijo: “Quiero estudiar contigo”. Elige: “Totalmente vestida contigo, no somos amigos”. En él y que no guardas más… aunque dije, le dije: “Tú me casé, pero si tengo que admitir que sin duda el dolor es el tipo más listo de la clase”. Y yo le dije a él y dije: “Pero te puedo preguntar algo, ¿tú por qué quieres estudiar conmigo?” Porque él fue el que se acercó y me dijo: “Porque mi papá me dio ese consejo; me dijo: ‘Escoge de todo el salón al cual de que hagan las mejores preguntas’; dijo: ‘Ya, ese pídele que esté contigo la temporada de exámenes’”. A partir de fue el segundo año con el que estudiaba en la temporada de exámenes y jugábamos ping pong y luego nos hicimos muy amigos… tener un adversario que se respete… a lo que la película… en un adversario que respetes y aunque él no era mi adversario porque en la Librera el adversario en el sistema sí, en un tipo que yo admiraba, yo decía: “Este cuate es que tiene un montón de enseñar”. Hoy mismo, por ejemplo, que estoy en un grupo de empresarios y grupos de emprendedores, siempre busco acercarme a la gente más brillante; o sea, yo creo que sin duda alguna tú inviertes tiempo con tus amigos, inviertes tiempo con tus relaciones y el mismo tiempo que le puedes dedicar a alguien nefasto se lo puedes llegar a alguien extraordinario y no me refiero solamente en lo económico ni en lo profesional, también me refiero en lo personal: seres humanos extraordinarios y seres humanos nefastos. Yo les llamo los Energizers y los Drainers; o sea, hay gente que es Energizer y que aportan ideas como tutores o niveles ya que aportan ideas que crean sinergias, que generan vínculos, que construyen negocios, que viven experiencias extraordinarias, que les gusta divertirse, que le meten toda la vida… Hay gente que a todo le ven por cómo es más para cada solución encuentran un problema; a esos cuates también puede ser tus amigos, no digo que no sean tus amigos, pero si tú le dedicas mucho tiempo estar con ellos, le vas a empezar a encontrar un problema cada solución en lugar de un solución a cada problema.
Si tocayo, como platicamos al inicio de la entrevista, has tenido… y ahora entiendo por qué un buen amigo tuyo dijo que tienes una capacidad de reinventarse, has tenido muchas vidas, ha sido muy exitoso, pero ahorita particularmente yo… yo tenía muchas ganas de platicar contigo porque recuerdo muy bien una cena en El Fogón del Pibe cuando yo dije: “Me quiero dedicar a las conferencias; sí, quiero”. Y Ostrava y Humberto y Carlos y Fernando Baco y del Villar; o sea, personas que yo considero top se refieren a ti con mucho respeto y como si alguien… y voy a tratar de ser muy respetuoso con esto que voy a decir: he conocido muchos cuates ahora que dicen: “Soy conferencista”, y yo volteo les pregunto: “¿Qué conferencista?” Y ¿cuántas conferencias? “23 al mes”. No teniendo que esté bien, no siendo que esté mal, es cada quien… o 23 al año… o andan batallando por conseguir conferencias, pero dicen que tú puedes dar las conferencias que tú quieras dar, que tú te puedes vivir arriba de los aviones… que tú tema es escoger qué conferencias… he visto tus redes sociales, he visto ahora, por ejemplo, hace dos meses que sacaste las nuevas conferencias, que las quiero ver todas; son más de 10, 16… ¿Cómo es esa nueva vida, esta nueva etapa? Es lindísimo el índico; o sea, cuando para ser dado por qué eres tan exitoso como conferencista… tocayo, ¿de dónde preguntar? Yo, los éxitos son los exitosos, pero vamos… lo que hago muchísimo… aunque dice: “Es depende para ti que sea el éxito; tener muchas conferencias puede ser una medida del éxito, otra vía del éxito puede ser el tema económico”. Para mí la medida del éxito 3, el cual es saber yo en cada conferencia no voy ni a que me paguen, ya que me aplaudan, voy a que cuando acabe se me acerca de bien y me diga: “Eso que tú dijiste me hizo cambiar mi manera de pensar”. Con que una persona, una persona se me acerca y me diga eso, ya como de la conferencia… y esto se remonta a las 36 mil almas que vemos que explicó cuando yo les pido 36 mil… dije: “Tengo que reclutar 36 mil, tengo que motivarlo a quedar tablas; nos dice por ahí que el que peca y reza empata; entonces hay que quedar más o menos tablas”. Y éste… y por eso lo hago… no, sé que cuando estaba como director de Recursos Humanos, el que yo ayudara a promover gente impactaba la vida de esas personas; ellos lo hicieron, yo me encargaba de que el terreno del juego estuviera nivelado y que el mejor llegara… hoy lo que hago esto es lo mismo, pero de verdad masiva: colocarme en un foro donde 2000, 3000, 4000 ac… porque estuve en Bogotá en un foro de 36 mil personas y la verdad es que son 36.000… ¿Y por qué es tan emblemático el número? Porque son exactamente las mismas… y entonces cuando pregunté dijeron: “¿Cuántas… cuántas personas esperamos que vengan?” Dijo: “Hay confirmadas 36 mil de ellas”. Yo dije: “Ahorita ya es utilidad”. Pero yo lo que busco no es ni que me aplaudan y que me paguen; o sea, muchas gracias… antes tuve yo…
Sea, si a alguien no le dicen: "No tengo lana, no tengo en la mano". Pero dije: "¿Por qué quieres esta conferencia?" 50, dos conferencias al mes. No, pues unas 40, entre virtuales y presenciales, con unos 40 al mes. No es una locura. Gracias a Dios, tengo empresas que contratan 50, 70 conferencias. 70 conferencias sí, porque quiero que se lo hagamos a todos en mis ideas de toda Latinoamérica. Entonces, son muchas. Traigo ya un equipo; o sea, ya no doy todas yo. No, yo doy algunas, en mi equipo de otras y en mi empresa, hoy se llama Wiwa, o Siete, ¿cómo se llama? We Want. No hay porque yo creo que uno tiene que hacerse imprescindible en la vida. O sea, mi chamba es que cuando yo no esté, esas almas sigan siendo atendidas, esas personas sigan recibiendo un consejo, sigan teniendo el advice de alguien que les enseña a ser mejores líderes, a tener una cultura donde la gente está contenta y donde ir a trabajar no sea una pesadilla. Ese es mi propósito en la vida, y mi propósito en la vida lo puedo lograr más fácil si, en lugar de una persona que soy yo, lo podemos hacer 100 personas, 500 personas, mil personas, y así podemos avanzar.
Aprovecho tu podcast para anunciar que voy a hacer un Talent Night Paraguay World, en donde voy a pedirle a gente que quiera hacer esto y que le llena el corazón comunicar, que se sume a Wiwa, igual para dar conferencias. Este, y vamos a buscar talentos. Hace poquito estuve en un test, este, como mentor de la gente de Haití. Ahora me pidieron, entonces, que yo estuviera como mentor de algunos chavos, y estuve. Y hay gente que preguntó: "¿Sí, sí, tú mismo que vas a dar ahora?" Usted, sin saberlo, demandante que es delantero, se es muy exigente. Pero hay que… la gente que se pare enfrente de un escenario y, como niño, por el corazón, lo que trae en la cabeza, creo que transforma la manera de ver las cosas. Entonces, para mí, la vida del éxito es cuando, me bajo en una conferencia, que alguien se me acerca y me diga: "Eso que tú dijiste, híjole, yo estaba a punto de hacerlo distinto, y gracias porque va a ser diferente". Es la razón, o sea, y por eso no puedo parar. No para. Ahora me queda más claro. Todas las historias tenía tres preguntas aquí, pero tengo las respuestas. Esto es muy evidente. Las 36 mil personas hacerlo desde el corazón dividen tu prosoft en tu… en tu why. Lo tienes muy claro acá. Yo te agradezco mucho la verdad de esta plática, esta conversación. No me queda más que darte las gracias.
La hora… para mí es un honor, es una entrevista que yo tenía muchas ganas desde hace ya buen rato. Para alguien que quiera saber más de ti, ¿cómo pareces en tus redes sociales? Si me pueden buscar en Instagram, sí, estoy como @JorgeRosas. Estoy en Instagram y Twitter. Estoy en Facebook como Jorge Rosas TLC, sobre Talento, Liderazgo, Agricultura. Estoy en YouTube como Jorge Rosas Liderazgo. Ahí están muchos videos, muchas conferencias. Hay conferencias gratis, o sea, yo pongo mis conferencias gratis ahí, las que ya no doy o las de los años anteriores. Aunque sea, si tú quieres una conferencia mía, la que es ver completa en la puedes ver en YouTube. Y la gente me dice: "¿No deberías de hacer eso, porque te las pagan?" Dicen: "Depende, ¿por qué lo haces? Si lo haces para que te las paguen, pero si lo haces para que las vean, porque entonces, eventualmente, me las pagan también". Todo lo que hago es que todas las que en el año anterior las hubo, y las… las nuevas, no la subo hasta que pasa un año, y cada año saco 10 nuevas. Entonces, eso es lo que voy haciendo. Me pueden también encontrar en las redes sociales de Wiwa. Igual es @somoswiwa. Así está en Instagram, en Twitter y LinkedIn. Super. Voy a estar… un mensaje de mi parte. Nos vemos en el siguiente episodio. ¡Muchas gracias! Gracias. Un trabajo con sinergia. Nuestra filosofía es buscar el tiempo que nada nos detenga. Logremos nuestras metas para seguir creciendo. Sólo faltas tú. Nunca te subas al mismo… un esfuerzo, lealtad, el día… no existe el límite, no se puede lograr. [Música]