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Las Revoluciones Liberales del S. XIX (1820, 1830 y 1848)

History Pills7:42

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Qué tal amantes y haters de la historia. En este vídeo vamos a ver las revoluciones liberales del siglo 19, que se producen tras el Congreso de Viena. Tanto si eres amante como hater, ¡arrancamos ya!

Entre 1820 y 1848 se produjeron tres grandes oleadas revolucionarias en Europa. La primera se vio en 1820, siendo protagonistas diversos estados del Mediterráneo. En 1830 se produjo otro ciclo revolucionario, donde destacó sobre todo la revolución en Francia de 1830. Por fin llegarían las revoluciones de 1848, que tuvieron un mayor componente social y nacionalista que las anteriores.

Lo que tienen en común estas tres oleadas revolucionarias es que estuvieron inspiradas en los principios de la Revolución Francesa, considerada como modelo. Por tanto, estas revoluciones se oponían al sistema de la Restauración y a las monarquías absolutas.

Vamos con las revoluciones de 1820. Estas se centraron, como hemos dicho antes, en el área mediterránea, con países como España, Nápoles y Grecia. En los dos primeros países se impusieron monarquías constitucionales, como por ejemplo el Trienio Liberal español, pero fracasaron en gran medida por la intervención de las monarquías absolutas.

El caso de Grecia es un caso particular que vamos a comentar, ya que los griegos, con el apoyo de Gran Bretaña, se sublevaron contra el Imperio Turco. Se produjo una larga guerra civil de 10 años, pero por fin en 1829 Grecia obtuvo la independencia.

En general, podemos decir que las revoluciones liberales de 1820 no fueron movimientos de masas, a excepción del caso griego. Tuvieron mucha importancia las sociedades secretas, que estaban conectadas internacionalmente y además muy activas entre los oficiales del ejército, que se dedicaban a conspirar y a organizar revoluciones. Una de las sociedades secretas más activas sería la de los Carbonarios, sociedad secreta italiana partidaria de la unificación nacional, que luchó contra diversos gobiernos de los estados italianos.

Vamos con las revoluciones de 1830, que fueron las revoluciones más profundas que afectaron a casi toda Europa. Y ya no fueron iniciativas de las sociedades secretas que comentábamos antes, ni de los conspiradores, sino de las propias masas populares. Por ejemplo, en Francia, los Borbones fueron derrocados en la Revolución de Julio de 1830, subiendo al poder Luis Felipe de Orleans e iniciándose un sistema político liberal de monarquía constitucional. Por otro lado, Bélgica se independizó de Holanda, estableciendo una monarquía liberal que fue también reconocida por Francia y Gran Bretaña.

En España y Portugal, a principios de la década de los 30, se instauraron monarquías constitucionales, aunque se inició un largo e intenso periodo de guerras civiles con los absolutistas, por ejemplo, los miguelistas en Portugal y los carlistas en España.

A diferencia de las revoluciones de 1820, en las de 1830 tuvo gran influencia el fuerte descontento de las clases populares. Más allá de las peticiones de los liberales moderados, surgió un movimiento democrático y republicano más radical, demostrando la división que había, lo que estaba surgiendo en el seno del liberalismo.

Y así llegamos a las revoluciones de 1848, conocida como la Primavera de los Pueblos. Estas revoluciones compartían con las anteriores su inspiración en los principios de la Revolución Francesa, pero fueron más importantes en extensión, más radicales, con mayor base social y con fuertes componentes nacionalistas en algunos lugares, lo que llevará luego a la formación de diferentes estados.

Las revoluciones en torno a 1848 tuvieron un gran éxito inicial y simultáneo en Francia, gran parte de Italia, Suiza, los estados alemanes, el Imperio Austriaco y Prusia. Nunca ninguna revolución estuvo más cerca de ser considerada una revolución mundial, pero también su fracaso fue muy rápido en gran parte de Europa.

Vamos un poco con los antecedentes. ¿Qué ocurrió antes de 1848? Pues Europa sufrió una fuerte crisis agraria e industrial que generó hambre y descontento entre los trabajadores. De manera que en 1848, las grandes ciudades europeas como París, Berlín, Viena, Praga, Milán, Roma o Budapest se llenaron de barricadas levantadas por los trabajadores urbanos pobres, que reclamaban derechos y libertades radicales, como pueden ser el sufragio universal masculino, repúblicas democráticas y sociales, asistencia a los más necesitados y desempleados, derecho al trabajo y a la libre sindicación, etcétera.

Todas estas reivindicaciones atemorizaron a los liberales moderados, que muy pronto abandonaron las revoluciones y contribuyeron a la represión, a la represión, impactando con los sectores más conservadores de la sociedad. Ésta es la división que comentábamos antes del liberalismo, en la que hay unos sectores más moderados y otros más...

La revolución que mejor ejemplifica la oleada del 48 fue, sin lugar a dudas, la francesa. París fue el gran escenario revolucionario, lleno de barricadas y clave para el derrocamiento de Luis Felipe de Orleans. Se proclamó la Segunda República y se formó un gobierno provisional. El gobierno tuvo como uno de sus principales objetivos el de dar trabajo a través del sistema de los talleres nacionales, así como un subsidio para los parados. Además, otra de las medidas que llevó a cabo fue la de fijar la jornada laboral máxima en 10 horas.

Pero los electores dieron la espalda a la izquierda en las elecciones de abril, gracias a los votos del campo francés, que fueron hacia los candidatos más moderados porque tenían miedo de lo que consideraban el extremismo de la capital. Nació así una república conservadora que abolió todas las medidas sociales anteriores y aplastó la rebelión de los obreros parisinos.

Pero ¿cuáles fueron las consecuencias de estas revoluciones liberales del siglo 19? Pues en el plano internacional, se abandonó el sistema internacional de la Restauración implantado por el Congreso de Viena, si os acordáis, que lo hemos visto en el vídeo anterior. Surgió un nacionalismo insatisfecho que fue cobrando fuerza en Italia y Alemania, pero también en otros países como por ejemplo Hungría y Bohemia.

Los liberales moderados se asentaron en el poder en muchos estados europeos, pactando con la aristocracia. La burguesía abarcó el sueño revolucionario para hacerse conservadora. Por su parte, los obreros urbanos, que era el bloque más radical, consciente de su derrota, de su falta de preparación revolucionaria y falta de apoyos, comenzaron a organizarse de forma autónoma, en un claro ejercicio de conciencia de clase.

¿Quieres saber cómo afectaron estas revoluciones en la formación de los estados de Italia y Alemania? Pues no te pierdas el siguiente vídeo, donde te lo explico todo. Tanto si eres amante como hater de la historia, ¡nos vemos!