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Platón, describe el viaje de tu alma hasta llegar a Dios. Oh, quita a Dios. Platón describe el viaje de tu alma hasta llegar al bien. O quita el bien. Platón describe el viaje de tu alma hasta llegar a la verdad. Platón describe el viaje que tu alma tiene que hacer para ser feliz.
Así es que hemos estado hablando de filosofía griega y felicidad. No te pierdas el video de Sócrates, que ya está. Hablamos de Sócrates y la felicidad a través de la virtud y ahora vamos a hablar de Platón y el viaje de tu alma a la felicidad.
Los filósofos griegos no eran un montón de personas, bueno, sí, sí eran muy extraños en realidad, ahora que voy, eh. No pensemos en los filósofos griegos como ya sabes, un tipo con su túnica blanca, con su toga, contemplando el cielo, con la mirada perdida al infinito, perdando pensando cosas extrañas que no tienen ningún sentido.
La verdad es que los filósofos griegos tenían un tema fundamental que es la felicidad. Es uno de los temas fundacionales de la filosofía griega. Recuerda, lo platicamos en el de Sócrates y lo tenemos que ver ahora. Filosofía quiere decir amor por la sabiduría, filiación, filios, Sofía, filiación por la sabiduría. ¿A qué sabiduría se refieren? No a la erudición, no a que seas una enciclopedia viviente, no a que memorices todos los datos, no. El sabio, para los filósofos griegos, es el ser humano capaz de ser feliz.
En un mundo que parece estar diseñado para tu pena, tu dolor y tu sufrimiento, donde estás destinado a perderlo todo y al final vas a morir, pudiera parecer que la vida no tiene sentido. La chamba de los filósofos era mostrarte que la vida tiene sentido. Paréntesis. Por eso los filósofos modernos son una patraña. A mí me encantan filósofos como Sartrek. A ver, es fascinante leerlo, pero te dice, "La vida es una náusea absurda, inmunda. No hay la vida no tiene sentido." Eso ya lo sé que tú me lo digas, güey. No tengo que hacer una gran reflexión para eso. Justo como la vida no tiene sentido, ¿qué hacemos? La chamba de los filósofos no es decirte, bueno, ahora lo es, todo es deprimente. En la antigua Grecia era cómo trascendemos eso? ¿Cómo superamos eso? ¿Cómo vamos más allá del mundo? ¿Cómo encontramos la felicidad de ser necesario más allá del propio mundo?
Entonces, vamos a hablar de los filósofos griegos y la felicidad y le toca el turno a Platón. Insisto, ya hablamos de Sócrates. Busca el video, hablaremos de Aristóteles. No te lo pierdas. Vamos con Platón y el viaje de tu alma.
Hay una cosa que tienen en común Sócrates, Platón y Aristóteles. Eh, bueno, uno es una línea de maestros en teoría. Sócrates, ya de verdad, un día te voy a hacer un programa eh sobre si existió o no existió Sócrates, porque siempre digo que Sócrates no existió. Y de verdad, eh, si yo digo en un programa en vivo que no existe Dios, la gente y dirá, "Ah, bueno, nunca he visto a gente más encabronada que cuando digo que tal vez no existió Sócrates." Qué bárbaro. Pero bueno, no me voy a meter ahora en ese tema.
Entonces, ¿qué tienen en común? Lo primero, Sócrates es en teoría maestro de Platón. Platón es maestro de Aristóteles, ¿no? Primera cosa que podemos ver es esta línea. Pero los tres hablan de felicidad, eso es muy importante. Y los tres relacionan el concepto de la felicidad con la ética.
¿Qué es la ética? Porque claro, tú fuiste a la prepa, llevaste la materia de ética y seguramente te la pasaste remal y te resultó aburrida. Casi nunca hay un gran maestro de ética y además se acaba convirtiendo en una serie de construcciones lógicas, racionales, aristotélicas, de las que no entiendes nada y en una serie o o se convierte en moral. Es es una serie de prohibiciones, ¿no?, de lo que debes y lo que no debes hacer porque es lo bueno y es lo malo. No tiene nada que ver con eso. La ética es el arte de ser feliz.
Te recuerdo algo que vimos en el Sócrates. Ética viene del griego éticos y es todo lo relativo al carácter. Ética es formar tu carácter. Carácter, esto es bien bonito, quiere decir tu morada, el lugar en el que habitas. Y algo que te voy a recordar constantemente en estos temas, tú habitas en tu mente, no habitas el mundo, no habitas la realidad, no habitas la existencia. Tú habitas en tu mente y el estado en el que está tu mente va a determinar que seas feliz o infeliz. Es decir, si tu morada, si el lugar en el que habitas es un lugar alegre, es un lugar lleno de amor, compasión, alegría, serenidad, gratitud, ecanimidad y la búsqueda de bien, belleza y verdad, esa morada hermosa en la que habitas te va a dar una vida hermosa. Si la morada que habitas está toda mal pintada, está toda tirada, tiene grafitis por aquí, por allá, está todo tirado y aventado, hay música, todo volumen, hay tres pantallas prendidas, este, ya sabes, caos, desorden, eh, angustia, ira, rabia, sed de venganza. Ese es el lugar en el que habitas y te la vas a pasar muy mal.
La maravilla de los filósofos griegos es que te explican cómo construir tu morada, cómo construir el lugar en el que vas a habitar. Etos, lugar donde habitan los hombres. La ética, cómo construir la morada en la que habitas. Y la felicidad depende por completo del estado de tu mente, de cómo está la morada en la que habitas. Nunca te olvides esto.
Y ahora sí, vamos con Platón. Platón nace en Atenas en torno al año 427 antes de Cristo, siglo V antes de Cristo. Platón, que no se llamaba Platón, se llamaba Aristocles. Aristocles. Platón es un apodo que quiere decir de hombros anchos. Al parecer Platón era un hombrezote, ¿no? Bueno, entonces Aristocles, al que conocemos como Platón, nació en Atenas en torno al 427 de Cristo, de familia aristócrata, en teoría discípulo de Sócrates. Platón hablaba mucho del tal Sócrates y el personaje de Sócrates se va transformando muchísimo a lo largo de la obra de Platón.
En cortito, yo lo que pienso es que existe un personaje real en el que se basa Platón para construir a su tal Sócrates. Y literal, y viendo cómo te lo describe Platón en sus diálogos, me imagino a Sócrates como un vagabundo sabio. O sea, sabes el, a ver, que en teoría estaba casado, o sea, tenía esposa y tenía hijas, pero no pelaba ni a su esposa ni a sus hijas, dejaba que se murieran de hambre y demás. un vagabundo sabio, un vagabundo que al parecer era eso, muy sabio, muy inteligente y tenía gran carisma y a la gente le gustaba escucharlo, pero también un maldito provocador que sabe que tiene una labia proverbial, que tiene una capacidad retórica y dialéctica maravillosa y se la pasa retando a todos en el diálogo y humilla prácticamente a todo el mundo y por eso le cae muy muy muy bien a algunos y muy muy muy mal a otros. Pero bueno, un vagabundo sabio que va por ahí caminando todos los días, nunca sabe qué va a comer, si va a comer, desayunar o cenar, ni dónde va a dormir, pero como es un vagabundo sabio, la gente siempre lo invita a desayunar, comer y cenar, y al final siempre tiene donde dormir y habla tan bonito que la gente se reúne ahí escucharlo. Un vagabundo sabio que seguramente impactó muchísimo a Platón en su juventud. Y en una de esas este vagabundo sabio se llamaba Sócrates. En una de esas no. Y si tú lees los textos, los diálogos de Platón en orden, claro, vas viendo a un Sócrates que es este vagabundo sabio, en los últimos diálogos de Platón es prácticamente un místico iluminado. Yo creo que Sócrates, independientemente de la existencia o no de este vagabundo sabio, hipotético del que te estoy hablando, es el personaje del que se vale Platón para ir construyendo su filosofía. y como plantea ideas contrarias contrarias a la época, también es el personaje a través del cual se esconde.
¿A qué me refiero? Con ideas contrarias a la época. Eh, Platón vive en el llamado siglo de oro de Pericles. Pericles, el grande que gobernó Atenas casi 30 años, que es justo el siglo de la democracia, una época en la que Atenas estaba gobernada por las familias aristócratas, es decir, Atenas era una aristocracia. ¿Qué significa aristocracia? Aristos, lo mejor. La aristocracia era, por lo menos en teoría, el gobierno de los mejores. Y hasta ahí pues suena lógico, ¿no? ¿Quién debe gobernar? Pues los mejores. Uy, qué lejos estamos de eso hoy en día. Aristóteles también habló de la oclocracia, cuando aquello que de plano fue excretado de la sociedad, por la misma sociedad toman el poder. Pero de eso hablamos otra vez, porque no nos vamos a meter en política mexicana del siglo XXI, aunque ya me metí un poquito.
Entonces resulta que era de familia aristócrata, era de las familias destinadas a gobernar Atenas en la época en la que Pericles establece las reformas democráticas, la idea de que el dem, es decir, el pueblo, es el que debe tomar las decisiones de su gobierno. Platón siempre atacó esta idea y bueno, es curioso porque decimos que nuestra civilización está sustentada en Platón y Aristóteles y los dos siempre nos advirtieron que esto de la democracia no tenía cómo salir bien. Decía Platón, si el poder depende de la opinión del pó los políticos siempre van a preferir lo popular por encima de lo correcto. Nunca van a hacer lo correcto, siempre van a hacer lo popular. Lo popular tiende a ser incorrecto. Atenas será destruida y biidibu es básicamente lo que pasó. Pero bueno, es de una familia aristocrática que está en contra de las reformas eh democráticas de Pericles, que de pronto es pueden votar todos los hombres, evidentemente los hombres mayores de 21 años y los que tengan cierto nivel de renta, es decir, los de dinero. Y para los puestos de gobierno, si tú eras parte del gobierno, era por un año y tú no cobrabas, es un puesto honorífico. Y claro, si tú puedes estar en el gobierno, que es un trabajo de tiempo completo, pero no cobras, entonces, ¿de qué vives? Eso nos lleva a que incluso en tiempos de la llamada democracia, la verdad es que gobernaban los aristócratas ricos, los que podían dejar a sus esclavos trabajando sus tierras y dedicarse al gobierno sin cobrar. Y eso hacía que la movilidad del gobierno pues fuera muy limitada. Y entonces Pericles dice, "Para que todo el mundo pueda participar del gobierno, lo que vamos a hacer es pagarle a la gente por participar en el gobierno." Es decir, inventó el hueso. Y a partir de ahí es, "Ah, me conviene ser político, me conviene estar en el poder porque me pagan por eso y solo tengo que conseguir que la gente vote por mí y para eso solo tengo que prometerles idioteces." Bueno, pues ya estuvo. Eso no tenía cómo salir bien. Y gran parte de las ideas antidemocráticas de Platón las las transmite a través del personaje llamado Sócrates. Pero hoy no nos vamos a meter en la política de Platón, sino en su viaje del alma. Pero esto era importante para que entiendas el contexto.
Además de ser discípulo de Sócrates, haya existido o no, o haya existido como haya existido, también decía Platón haber sido discípulos de Pitágoras y de Parménides. Pitágoras y Parménides no son de tiempos de Platón, son de un siglo antes, lo cual nos lleva a que es muy poco probable que haya sido discípulo directo, pero evidentemente Platón nos está diciendo que es un seguidor de las ideas de Pitágoras y de Parménides. Sí, tendremos que hacer un programa de Pitágoras y otro de Parménides, pero bueno, básicamente son ideas muy místicas y muy metafísicas, que eso es Platón.
Platón. Ahora sí vamos a hablar del viaje del alma. Se hace la misma pregunta que se hacen prácticamente todos los filósofos griegos de aquella época. Una muy simple, ¿de qué está hecho el universo? Hay no más. Y algunos dicen, "Siempre son respuestas simbólicas tales de Mileto, que dice el agua, los que dicen el aire, los que dicen la tierra, los que dicen átomos." Ya hablaremos de los llamados presocráticos. Hay mucha filosofía de la cual hablar, pero nos quedamos con Platón. ¿Cuál es el arge del universo? La palabra arge significa principio y fin. ¿Cuál es el principio y fin del universo? ¿Cuál es el origen? ¿Cuál es la esencia? ¿Cuál es la sustancia de la que está formada el universo? Y la respuesta de Platón es muy mística. Platón te dice, "La realidad del universo son las ideas."
El resumen, Platón te dice, "Nosotros vivimos en este mundo en el que estamos ahorita tú y yo, que podemos tocar las cosas, ¿no? Mir, con nuestros sentidos podemos tocar, podemos soler, podemos degustar. Vivimos en un mundo de formas materiales que parecen sólidas y rígidas y que parecen reales." Bueno, Platón te va a decir, "Nada de esto es real." Muy al estilo hindú. Dice, "Esta materia es ilusoria. Esto no es la realidad. El mundo físico, el mundo sensible, el mundo que tú puedes percibir a través de tus sentidos, dice Platón, es un reflejo del mundo perfecto de las ideas. Dice, "Hay un mundo de ideas que es perfecto y eterno." Y tú y yo vivimos en un reflejo de este mundo. Básicamente es lo que está diciendo el universo. Es una manifestación temporal de ideas perfectas que son eternas. Básicamente lo que te está diciendo es hay un molde, un molde perfecto. ¿En dónde? En una mente, por supuesto. Ahí llegamos a la parte superabstracta de Platón, que si bien nunca menciona Dios como tal, sí menciona mucho una palabra muy de parménides, el ser. El ser es Dios. El ser, el ser es eterno, perfecto, absoluto, inmutable. Y el ser manifiesta y el mundo en el que tú y yo habitamos es una manifestación imperfecta del ser que es perfecto. Vivimos en un mundo de ideas imperfectas que son un reflejo de las ideas perfectas. Vamos a pensar, estoy tomándome licencias con Platón en la mente de Dios. Una creación perfecta en la mente de Dios y una manifestación imperfecta en la que tú y yo vivimos.
Entonces, Platón te dice, "Este mundo sensible es una ilusión, es una sombra imperfecta del mundo de las ideas perfectas." En el mundo de las ideas perfectas, literal están las ideas perfectas de todo, de todo, de todo. La idea de perro, la idea de caballo, la idea de río, de agua, de árbol, de sol, de luna, de ser humano, de Dios, de todo. Pero te dice Platoni, esto es muy bonito, hay una idea suprema de la cual se derivan todas las demás ideas y esa idea es la idea del bien. Y entonces aquí tomó un carizma muy religioso, muy lindo lo que va a decir Platón, porque es la realidad de todo es el bien. Y claro, este mundo dices en serio, este mundo a veces y según dónde estés parece más bien como un reflejo del mal, ¿no? Y bueno, ya un tema mucho más cristiano sería decirte, "No, eso a lo que tú llamas mal es derivado de que en ejercicio de su libertad el individuo humano puede ser un desgraciado." Bueno, esa es otra historia. Pero Platón lo que te está diciendo es la idea perfecta, la idea suprema, la idea de la que todo se deriva es el bien. Y esa idea en realidad es una mezcla de tres ideas: bien, belleza y verdad.
Entonces, ¿qué te va a decir Platón? Eso es lo que hay que buscar, contemplar bien, belleza y verdad. Y otra vez tú podrás decir, "Ay, pero este mundo pues tiene más mal que bien, más fealdad que belleza y más mentira que verdad." Lo cual es cierto. ¿Qué te diría Platón? Bueno, pues en medio de este caos busca y contempla bien, belleza y verdad. O dicho de otra forma, ya que tú habitas tu mente y entonces todo depende del estado de tu mente, es construye tu mente con bien, belleza y verdad.
Aquí hay una cosa que nunca debes nunca debes olvidar y es que tú eres el constructor de tu mente. Es decir, tú eres el constructor de la morada en la que habitas. Tú construyes tu mente y tú llenas tu mente de contenido a diario. Los libros que lees, ojalá leas. los libros que lees, la música que escuchas, las películas que ves, las series que ves, los videos que nos dejas de ver ahí derritiéndote el cerebro en tu teléfono, todo eso es el contenido de tu mente. tus ideas filosóficas, religiosas o antireligiosas o antifilosóficas. Todo eso es con lo que tú llenas tu mente, pero sobre todo tu mente se llena con emociones. Esa morada en la que habitas y de la cual depende tu felicidad o tu infelicidad está construida con emociones. Y claro, si tú contemplas bien belleza y verdad como idea suprema, las emociones, el Buda les llamaría, las emociones positivas derivadas de bien, belleza y verdad, pues son amor, compasión, alegría, serenidad, ecuanimidad, gratitud. Y si tú cultivas eso en tu mente, en serio resulta que el mundo es así. Pero si tú no te concentras en bien belleza y verdad, lo que te va a llenar entonces son las emociones negativas, las que se derivan del miedo. Entonces, tendrás miedo las de las que nos habla Yoda, ¿no? Y el lado oscuro de la fuerza. Tienes miedo que te lleva al odio, que te lleva al lado oscuro de la fuerza. Es decir, tienes miedo que te lleva al odio, que te lleva a la angustia, a la ansiedad, a la ira, a la rabia. Decir un amigo, a la ira y a la ansina. En fin, es un chiste de otros tiempos, ¿eh? Y eso es lo que va a estar en tu mente clásico, ¿no? Que de pronto alguien te dice, "Ay, no sé qué pasa que estoy rodeado de pura gente tóxica." Dices, "Claro, la culpa de ser la gente, la culpa de ser de los demás. Eh, si tú estás rodeado de gente tóxica es porque tú eres tóxico. Tu mente es tóxica y todo lo que ves es tóxico." Es como si tú llevas siete relaciones fallidas, seas hombre o mujer, ¿no? Llevas siete relaciones fallidas y ay, es que fulanita me falló en esto y este en esto y estuvo mal. Todas te quedaron mal y de pronto entender, oye, tienes siete relaciones fallidas. ¿Qué es lo único que tienen en común tus siete relaciones fallidas? A ti tal vez el problema eres tú. En fin. Uy, pero hoy en día decir que el problema eres tú es fascismo, es discurso de odio, es ah, ya sabes, hoy en día soy una víctima de la sociedad, todo es culpa de los demás. Y ese discurso que tanto le introyectan a la juventud del siglo XXI, todo es culpa de los demás. Tú eres una víctima del del mundo, del pasado, de papá, de mamá, de las circunstancias. Todo el mundo te la debe. Te va a ser profundamente infeliz. Tienes que construir la morada en la que habitas, porque la morada en la que habitas va a determinar si vas a pasar la vida muy bien o si vas a pasar la vida muy mal.
Hay un concepto que Aristóteles desarrolla mucho mejor más adelante, pero vamos a empezar a tocarlo con Platón. La eudemonaya. Eudemonaya es tradujo como felicidad. La palabra es un poquito más compleja. Eu demonia quiere decir el correcto e eu corrección, espíritu o demonio. Es decir, que estés habitado por el espíritu correcto, por el demonio correcto. Demonio que en griego no significa algo malvado, el espíritu correcto. Y básicamente en tu mente hay dos espíritus, desde Saratusta hasta Freud, todo el mundo te los describe, un espíritu hostil y un espíritu santo. Les llaman de diferentes formas. En tu mente hay una voz que siempre te da consejos que parecen muy atractivos, pero hacen que te la pases muy mal. Ay, que tanto es tantito. Ay, ya te lo mereces. Ay, ya dátelo. Ay, ya. Okay. Y es siempre el pretexto para cometer abusos, ¿no? Y siempre hay otra voz que te habla de sensatez y que si sigues sus consejos te va a ir muy bien. En tu mente hay dos voces, una es muy hostil. Tu felicidad depende de qué espíritu domina en tu mente. Entonces, todo gira en torno a eso.
Bueno, Platón es un filósofo muy raro. Yo siempre he dicho que el problema de Platón, por qué a la gente en general no se acerca mucho a Platón o no les gusta o te aburren. Es porque, claro, ves a Platón en clase de filosofía y te dicen que la filosofía es un pensamiento lógico, racional, para llegar a conclusiones. Eso es Aristóteles. Es el filósofo por excelencia. Platón es un poeta místico, es como Nietzsche. A Platón y a Nietche no los puedes entender como filósofos, son poetas místicos. Platón es como el iluminado de aquella Grecia, ¿no? Platón habla mucho con lógica, eso es verdad. El sistema dialéctico, ¿no? En el que pone a Sócrates dialogando, es irte llevando con pensamientos lógicos, pero en medio de sus razonamientos lógicos siempre mete mitos. El mito del carro alado, ¿no? Del el alma humana volando en el topus Uranus, jalando un carro al lado llevado por dos caballos. Y esto no tiene nada de lógico. O entonces el alma cae al mundo y se incorpora y ahora el cuerpo es la prisión del alma o el mito de la caverna, en fin, o el mito del andrógino. Éramos un solo ser perfecto hasta que Zeus nos dividió. Platón siempre hace esta mezcla. Mezcla un discurso lógico, un discurso racional con mitos. ¿Por qué? Porque Platón es un genio. Porque Platón sabe que tú tienes dos mentes o vamos a decir dos hemisferios cerebrales. Uno emotivo, creativo, intuitivo y uno lógico, racional, matemático. El lenguaje lógico y racional va a ir a esa parte de tu mente, pero una parte de tu mente no basta para entender la totalidad de la realidad. Los discursos mitológicos y simbólicos van a otro lado de tu mente. Y cuando en tu mente se empieza a integrar lo lógico con lo mitológico y simbólico, de pronto, ah, tienes una epifanía y contemplas a Dios. Eso es a lo que te está invitando Platón, nada más y nada menos.
Pero bueno, el resumen de Platón sería esta eudemonalla, esta felicidad, esta plenitud se obtiene a través de la contemplación. La contemplación, ¿de qué se trata el mundo moderno? De arrebatarte por completo la capacidad de contemplación. Ya tenemos siempre ruido de fondo. Es como la música. Yo me acuerdo, ay, cuando yo era joven, ¿no? ¿Cómo era escuchar música cuando yo era joven? Es decir, en mis 20es, ¿no? Un día decías, "Quiero escuchar este disco." Porque había discos. Y entonces decías, "Ah, quiero escuchar a fulanito." Entonces te dabas un tiempo, ¿no? Ibas, sacabas el disco, lo limpiabas porque había que limpiarlos, lo ponías en el tocadiscos, ponía era todo un ritual, ¿no? Ponías la aguja y te sentabas a escuchar. Oye, ¿qué estás haciendo? Me fíjate qué bonito, me he dado 45 minutos para sentarme a escuchar este disco. Sea un cantante popular o una pieza operística, que me da igual. He suspendido lo demás y me he dado este tiempo para sentarme a escuchar música. ¡Uf! Un maravilloso y delicioso tiempo para ti, para tu contemplación, en este caso de la música. ¿Qué haces hoy? le das play y sigues tu vida y que suene lo que tenga que sonar porque además ya depende de inteligencias artificiales, algoritmos y cosas peores, ¿no? Y entonces a ver que tú le puedes decir, a mí me pasa porque como soy supercursy siempre empieza el viaje por aquí, ¿no? De a ver, ponme a Camilo Sexo, pues sí, me gusta Camilo Sexo, ya que le vamos a hacer. Y entonces ve, de pronto vienen tres rolas de Camilo Sexo y de pronto esta madre interpreta, ah, si te gusta Camilo Sexo, tal vez te gusta Diego Verdagueros. ¿Cómo llegamos a eso? Y para cuando te das cuenta, ya estás escuchando bits, ya estás con música electrónica, ya estás con música hecha por una computadora para que tú simplemente no percibas el silencio y no te mueras de miedo. Hoy usamos playlists como música de fondo, como ruido de fondo, no como música y nunca te detienes a escuchar. de verdad un día y pruébalo con música clásica, con música instrumental o con lo que sea. No tiene que ser con un disco o indega no los hay, pero cierra todo, cancela todo, dale play y siéntate a escuchar. y de pronto distingues instrumentos que no habías distinguido y entiendes, si si son baladas, por ejemplo, frases poéticas que no habías comprendido y ves y escuchas arreglos que no habías escuchado y disfrutas la música como nunca antes la había disfrutado. Y sabes qué, pasa lo mismo con la comida, de pronto es fast food, como todo está en así es la vida. Ah, pues rápido pasas por aquí, pides, comes y sigues. ¿Y a qué te supo lo que comiste? No, pues ni me enteré. Yo solo me sacié. como los animales que también se sacian, ¿no? En cambio, hay un movimiento, ¿no?, que se llama slow foods, que es a ver que es bien importante, ¿no? Es igual que lo de la música, suspende todo, es hora de comer, no voy a hacer nada más que comer. En la tradición oriental, en el taoísmo, no estén maestro, le preguntan a la ¿Qué es meditar? Y dice la es muy fácil. Cuando como, solo como. Parece bien simple, ¿no? No hago ninguna otra cosa, no pienso en otra cosa, no tengo aquí el teléfono, no estoy comiendo. ¿Qué quiere decir? Me doy el tiempo, suspendo todo, me siento y disfruto y agradezco que voy a comer. Y entonces llega el plato y entonces lo ves. El primer deleite es visual. Eso que no lo haces, lo ves, lo hueles y luego con toda la calma del mundo lo pruebas y sin prisa lo paladeas. Y como con la música vas a encontrar sabores que no habías encontrado, algunos que tal vez no sabías que existen y lo disfrutas. Y tú solo, eh, ¿cómo le tenemos miedo a estar solo? Este, yo antes de casarme siempre era, ah, pues voy al cine con quién, pues solo. Y clásico que ahí te encuentras con alguien, ¿no? Y ay, ¿qué onda? ¿Cuál viniste a ver? Ah, pues con quién viniste. Ay, con nadie vine solo. Te ven con cara de lástima. Ay, lu ay venir con nosotros. No, vine solo. Vine a hacer algo que ya no sabemos hacer hoy, a disfrutarme a mí. No, en fin, te sientas solo a comer o con alguien en cuyo caso desaste de tu teléfono. Hay una persona de carne y hueso frente a ti, conversa con ella. Y conversa con ella quiere decir, cuando ella habla, tú te callas y escuchas. En una de esas conoces a esa persona con la que tanto convives y con la que a veces comes, ¿no? En fin, date tiempo para hacer las cosas despacio y de una en una. hasta llegar a la máxima contemplación, ¿no? Eso es la que a mí me encanta, es me voy a sentar en mi sillón a ¿qué? a nada a hacer, a contemplar qué lo que esté frente a mí, sea la habitación en la que estoy ahora o si te vas a la naturaleza, la naturaleza frente a ti. que tú te sientas a contemplar la naturaleza, igual vas a ver colores que no habías visto, formas que no habías visto, comportamientos animales que no habías visto y no tienes idea la felicidad que te da esa contemplación de bien, belleza y verdad que hoy se evita a toda costa que hagas. Porque si tú te dedicaras a contemplar bien, belleza y verdad, serías mucho más difícil de controlar y manipular. En fin.
Entonces, Platón te dice, "Contempla, contempla todo. Contempla todo lo que hagas. Hazlo una cosa a la vez y contémplala mientras lo haces. Si cóo, solo como. Si corro, solo corro." A ver, los que corren escuchando. Bueno, entonces, pero solo escucha mientras corres, ¿no? Ay, yo no puedo cuando estoy, por ejemplo, clase de yoga. No, no, no es una cosa. Ponen su tapete y el celular junto al tapete. Ya sabes, perro boca abajo y scroleas. Ay, tengo un mensaje. Perro boca arriba y lo contestes. Deja tú. A ver, de verdad no eres tan importante. Puedes dejar tu teléfono durante una hora porque te estás regalando el momento para hacer una clase de yoga. Si vas a estar viendo tu teléfono, mejor no hagas una clase de yoga. Mejor dedícate a ver tu teléfono. Oye, porque hoy en día hay que dedicarle tiempo a ver tu teléfono. Lo mismo que con comer y escuchar música. Siéntate a ver tu teléfono. Se vale que digas, "Ay, voy a perder el tiempo scrleando en Instagram." Va, siéntate a eso, pero no hagas otra cosa. En fin, es hacer las cosas con conciencia, de una en una y con contemplación. Pero por supuesto, Platón te dice, por encima de cualquier otra cosa, contempla el bien, porque el bien es la fuente de todo lo que existe.
¿Cuál es el viaje del alma del que te habla Platón? Que por cierto, si llegaste hasta acá, no te puedes perder el viaje del alma. Y si llegaste a este momento del video, quiere decir que te interesa la filosofía, la introspección, tu mente, en fin, comprender la realidad. Bien por ti, la mayor parte de las personas no tienen ese interés. Pero bueno, ya que yo trato de compartir esto contigo, no seas comunista. Hashag no seas comunista. Dale like, suscríbete, campanita, compártelo. Habla bien de mí con los demás. No hables mal de mí con los demás. Ya hay mucha gente pagada haciendo eso.
Bueno, el viaje del alma de Platón. Platón dice entonces que hay un mundo perfecto de ideas perfectas y por supuesto ahí está la idea perfecta de ti, el tú perfecto que luego el New Age convirtió en tu ser superior o tu yo superior. La forma en que Platón ha sido prostituido por el New Age. Ah, su madre. Toda la metafísica barata del siglo XX está triste, digo, del siglo XXI, año 2026 está tristísimamente basada en Platón. Pero bueno, tú tienes un alma perfecta, absolutamente buena, bella, verdadera, bondadosa. Esa es la esencia de tu ser. También lo dice el budismo, también lo dice el taoísmo, también lo dice el cristianismo. Tal vez es verdad, pero esa alma perfecta, esa esencia perfecta se corrompe. Hay caída, hay pecado original, hay perturbaciones mentales, pero todas las tradiciones te hablan de un estado de perfección y de algo que altera ese estado de perfección. ¿Qué es la felicidad? Volver a ese estado de perfección.
Tú tienes un alma perfecta, una esencia perfecta. Y aquí mete Platón el mito del carro alado y justo Platón te dice, "Imagina que tu mente o tu alma, que es lo mismo para los griegos, tu psiquis, tu psique, es un carro alado." Y la imagen es eh como un griego o un romano, en estos carros tirados por dos caballos donde tú vas de pie, ¿no? Tienes a una auriga. El auriga es el cochero. El cochero eres tú. Ahí estás tú en tu carro. Y tienes dos caballos, un caballo blanco y un caballo negro. Y tú tienes las riendas de los dos y el alma va avanzando en el carro alado por el topus Uranus, por el límite del cielo. Y tú eres el auriga el que tiene que llevar el carro. Y aquí hay una caída porque el auriga, es decir, tú, es decir, yo, pierde el control. Un caballo se desboca, el caballo negro, que no es el mal, ahora hablamos de eso, pero tú tienes que ser equilibrado y ahí los llevas a los dos. Si alguno se desboca el que sea, aquí te hablan del caballo negro, el apetito concupisible, la búsqueda irremediable del placer, te desboca y el carro se voltea y el alma cae. Es prácticamente lo del pecado original contado de manera distinta. No tienes un origen de este mundo material porque hay un reflejo imperfecto de un mundo perfecto. Y por qué estás tú en este mundo imperfecto? Porque caíste del carro al lado. Entonces, tu alma perfecta en el mundo de las ideas, en el carro alado, pero se te desbocan los caballos y caes. El alma cae y toma cuerpo, toma materia. Platón lo que te dice es que este cuerpo no es el hogar de tu alma, es prácticamente el exilio de tu alma. Tu alma está encerrada, limitada en este cuerpo y como tu cuerpo ocupa un lugar en el espacio y transcurre en el tiempo, está limitadísimo. Tu alma, tu psique es eterna. Que también es muy cristiano, por cierto. Bueno, es que el cristianismo está muy muy basado en Platón.
Y entonces, a ver, ¿qué te dice Platón? Tienes tres tipos de almas, es así lo describe, o tres tipos de mente. Sí. tu alma concupiscible. Luego Tomás de Aquino le llama el apetito concupisible o la concupiscencia. ¿Qué es la concupiscencia o el apetito concupis? Me gusta decir mucho la palabra así suena super pecaminosa, ¿no? Te dice Platón que es la tendencia de tu mente a buscar el placer y evitar el dolor. Oye, ¿y qué hay de malo en eso? Absolutamente nada. Nada. Pero es muy importante que sepas que tu mente tiene esa tendencia, lo cual es lógico. Tu mente busca tener placer y evitar dolor. El problema es que el mundo es dual. El mundo es una moneda de dos caras. El mundo está lleno de placeres y lleno de dolores. El mundo tiene amor y el mundo tiene miedo. El mundo tiene amor, compasión, alegría, serenidad, gratitud. Pero el mundo tiene ira, rabia, en fin, el mundo tiene de todo. El mundo, como decía el Buda, te va a traer pena, dolor, muerte y sufrimiento. Como también lo dijo Jesús, que además te dijo, "Pero alégrate porque yo he trascendido el mundo." Quiere decir que el mundo es algo que puede y debe ser trascendido.
Entonces, en el mundo los seres humanos tenemos miedo y tenemos miedo porque en el mundo hay dolor y obviamente no queremos tener dolor, eso está bien. Y entonces buscamos el placer. La persecución del placer te puede perder para siempre. ¿De qué se trata el mundo de hoy? De que persigas placer. Y el mundo para que tú construyas la morada en la que vas a habitar, que es tu mente, requiere trabajo. Y el trabajo sí o sí implica un sacrificio. Hay dolor. A ver, tienes que ir al gimnasio a entrenar. Tienes que, eh, de verdad, tienes que Es que no es opcional. Si quieres ser feliz, tienes que ir al gimnasio, entrenar. Tienes que buscar qué cosa te gusta. Porque todos tenemos algo que nos gusta. Necesitas fortalecer tu cuerpo. Y fortalecer tu cuerpo fortalece tu alma, tu mente. ¿Por qué? Porque es un ejercicio de disciplina, porque es un ejercicio de voluntad. Hombre, y aquí sí te hablo a ti, al hombre, género masculino. ¿Quieres ser hombre? Tienes que hacer ejercicio. Punto. Se acabó la historia. Ay, son es un gordofóbico. Lo normal es ser delgado. Uy, qué mal está hoy decir la palabra normal, pero lo normal es ser delgado. Lo normal es ser atlético. Lo normal es ser fuerte. Pero, ¿qué crees? Eso cuesta trabajo. Es más fácil no hacer ejercicio. Es más fácil no levantarte. Es más fácil llenarte de pizzas. Es más fácil comer comida chatarra. Es más fácil embriagarte. Es más fácil fumar hierba y luego llenarte de monchis. Todo eso es más fácil que controlarte, que contenerte, que serenarte, que disciplinarte, que hacer ejercicio, que correr, que nadar, que brincar, que hacer un arte marcial que deberías de hacer, que estudiar, que leer, todo eso que te construye es más difícil. Entonces, mejor no lo hago. Y llegamos a la moda de hoy. Ah, es que tú eres blanco, es que tú eres hombre, es que tú eres heterosexual, es que tú hablas desde el privilegio y desde la disciplina, la voluntad, la fortaleza, el trabajo y el esfuerzo. Pero ahora resulta que hoy nada de lo bueno que tienes es derivado de tu esfuerzo, tu disciplina. No, no, todo es porque eres el privilegiado. Eso es mentira. Y te están envenenando el alma con eso. Construir la morada en la que habitas cuesta trabajo, esfuerzo y disciplina. Y la recompensa es gloriosa, pero tienes que experimentarlo y para eso necesitas un poquito de esfuerzo, trabajo y disciplina. Ojo, no quiere decir, a ver, Aristóteles ya nos dirá cuando hablemos de Aristóteles, de buscar el término medio. Oye, está rico irte con los amigos y tomarte tres cucharadas de más y traer media estocada y estar un poquito ebrio. Sí, sí, es divertidísimo. Hazlo, por favor, hazlo. No lo hagas diario, no lo hagas a cada rato. Que no sea tu modus superandy ni tu modus vivendi. Y que no confundas a tus compañeros de borrachera con amigos. Con los amigos de verdad se te pasarán las cucharadas una vez de vez en cuando y lo van a disfrutar mucho. Por supuesto. Oye, es que hoy sí se me antojó mucho esta comida chatarra. Quiero una pizza para mí completo. Hombre, dale, pues faltaba más. Nada más no lo hagas diario y mañana haz un poquito más de ejercicio porque te pasaste. No te hagas. Y así con todo, ¿eh? O sea, no se trata de ser un monje, se trata de estar en el camino de en medio. Eso te lo dicen todos los grandes sabios.
Entonces es normal que busques placer. Ahora te dirá Platón y después Aristóteles y después Epicuro y después Los estoicos. Todos te dirán, es que hay diferentes tipos de placeres y los placeres más corporales, más físicos y más inmediatos son los más atractivos, pero son los que menos se sustentan a largo plazo y luego llegan incluso a ser destructivos porque te haces adicto a esos placeres. Pero, ¿qué tal el placer de la lectura? El placer de la amistad, el placer de la meditación, de la oración, de la contemplación, del ejercicio. Eso también es placer. Solo que esos placeres cuestan un poquito de trabajo. Estoy angustiado. Estoy ah, híjole, ¿cómo le hago para quitarme? Nadie quiere la sensación de angustia. Opción uno, un toquecito de hierba. En menos de 10 segundos me siento bien. Hombre, qué padre. Sí, pero no ganaste nada. La otra opción es, siéntate a meditar, toma un libro, haz una cata de karate, sal a caminar, medita, lo que sea, te va a costar más trabajo y más tiempo llegar a la serenidad que buscas, pero va a ser sustentable a largo plazo. Eso es todo.
En fin, tienes entonces un apetito concupisible, dirá Platón, fuerte de las pasiones bajas que te atan al mundo y hasta te dice que están en el abdomen y sí, si le pones atención, justo ahí están. Ese sería el caballo negro, ¿no? El que se desboca. Luego tienes el alma iracible, dice Platón, que es el caballo blanco. No confundas iracible con ira, la ira de la rabia, sino de fuerza, tu fuerza de voluntad, tu tu alma iracible, el caballo blanco, dice Platón, es la fuente de tus pasiones nobles. Es decir, que tienes un caballo negro y un caballo blanco. decir que tienes pasiones bajas que te atan al mundo, la búsqueda de placer inmediato, todo lo que dijimos, pero también tienes pasiones nobles que te liberan de las que ya hablamos, el valor, el coraje, la disciplina, la voluntad que te llevan a construirte. Las dos son parte de tu mente. Una parte de tu mente te dice, "Ay, ya entrégate al placer inmediato." Y otra te dice, "No, vamos a buscar algo más productivo." El alma racional, el cochero que lleva los caballos, el que comprende, el que entiende, el que discierne. Fíjate qué bonito, te dice, "Tu apetito concupisible, tu caballo negro, tus bajas pasiones están en el vientre bajo y en el abdomen. Tu caballo blanco, tu fuerza de
Voluntad, tu disciplina, las pasiones nobles que te liberan están en el pecho. El cuarto chakra del hinduismo.
El alma racional, tu comprensión, tu entendimiento, tu discernimiento, lo ubica Platón en la frente. Y él todavía no sabía de la corteza prefrontal que está justo aquí, que es donde está el yo, que te permite darle un poquito de rienda suelta al caballo negro, como no, pero cuando se quiere ir, lo detienes y dejas que vaya el blanco y ahí los llevas a los dos. Tu felicidad depende de que tú, el cochero que lleva este caballo, esté firme. Si no, caes y una vez que caes, eres víctima de las pasiones mundanas. Eso es básicamente lo que nos está diciendo Platón, muy parecido a Sócrates, tienes que construir la morada en la que habitas, básicamente.
Bueno, hay otro mito de Platón muy interesante que es el mito del andrógeno. Dice Platón en alguno de sus relatos que originalmente el ser humano era un ser perfecto y este ser perfecto era un ser dual integrado, es decir, hombre y mujer en un solo ser. Aunque y es bien interesante en Platón te habla de que la mayor parte de los seres humanos eran hombre y mujer unidos en un solo ser. Es decir, un ser humano con dos cabezas, ocho extremidades y dos sexos. Pero sí menciona que pueden ser mujer, mujer y hombre y hombre, pero integrados en un solo ser. Y al estar integrados en un solo ser, éramos perfectos. La unicidad de Dios prácticamente, ¿no? Y esa perfección, dice Platón, nos hizo arrogantes. Y entonces esa arrogancia, Zeus la considera una falta. Y entonces separa a este andrógino que es hombre y mujer unido. Los dioses los separan y entonces estamos divididos. Es otra vez un relato que te explica cómo vivíamos en un estado de perfección y de alguna forma perdimos esa perfección. Perdimos un estado original que era perfecto. Y por eso vivimos en este mundo donde nos sentimos partidos, vacíos, divididos y con nostalgia. Nostalgia de algo que no sabemos que es la infelicidad. Te dirá Platón. La infelicidad es la búsqueda de lo perdido. Es como si el ser humano, tú y yo, tú tienes la conciencia de que algo te falta, pero no sabes qué es. Y lo buscas, pero como no sabes qué es, de pronto encontrarlo es difícil. Y lo que tú buscas es placer, por supuesto. Y ahí cae la trampa del caballo negro y te entregas al placer del mundo. Que no está mal. El problema es que buscas en el mundo material un vacío de tu espíritu. Cuando tu espíritu, cuando tu alma tiene un vacío, no importa cuánto te atasques de mundo, si te metes más vicio, más alcohol, más cigarro, más sexo, más hombres, más mujeres, más fama, más gloria, más fortuna y nunca te sacias. También lo describe el budismo como el infierno de los demonios ávidos, que no importa cuánto tengas, no te basta. Y si lo que tienes no te basta, nunca vas a ser feliz. Dicho taoísta que yo repito mucho, todo es nada si quieres un poco más. No importa lo que tengas, todo es nada si quieres un poco más.
Que también podríamos entender por ahí el relato obviamente simbólico del Génesis, ¿no? El Génesis te describe el paraíso y te lo describe como un estado de perfección. Está hablando del estado original de tu mente, de tu alma, de la morada en la que habitas. Habitábamos el paraíso. ¿Y cómo te describe el paraíso? Todo es abundancia, todo es plenitud, todo es floración, todo es para ti. Toda la creación, todas las plantas, todos los animales, todo, Adán, todo, todo, todo, todo es tuyo. Wow, qué maravilla, qué plenitud, nada me falta. Y viene la trampa. Un día llega Dios con Adán y le dice, "¿Qué hubo Adán? ¿Cómo va todo bien, Señor? Todo muy bien. Qué bueno, Adán. Oye, Adán, disfrutas el paraíso. Hombre, está a todo dar. ¿Cómo no lo voy a disfrutar? Todo es mío. Es una abundancia maravillosa. Ah, muy bien, Adán. Qué bueno que lo estás disfrutando. Oye, Adán, por cierto, mira ese árbol que está allá, ese que no habías visto del que ni siquiera te había hablado, que no te Bueno, ese árbol que está allá, ese sí no es tuyo. De ese no puedes comer. Todo lo demás sigue siendo tuyo, Adán. La única condición es que de ese árbol, de ese sí no puedes. Ya valió madre. Adán ya no está viendo nada más que ese árbol. Todo es nada. Si quieres un poco más, el paraíso sigue ahí. La misma plenitud, la misma abundancia, la misma totalidad. Todo el paraíso perfecto sigue estando ahí para Adán. Pero él está viendo el árbol. Él está viendo lo que no es para él. Y eso te pasa a ti todos los días. Te están describiendo el estado de tu mente cuando de pronto dices, "Ay, yo sería muy feliz si tan solo tuviera." Detente ahí, lo que estás a punto de decir es mentira. Si no eres feliz ahora, no vas a ser feliz teniendo otra cosa, porque la felicidad no depende de lo que tengas, depende de la morada en la que habitas. Y la morada en la que habitas la construyes tú.
Entonces, éramos perfectos, pero pecamos de arrogancia. En el mito del andrógeno de Platón, perdimos un estado original de perfección y vivimos en esta nostalgia que es la infelicidad y tratamos de llenar con placer mundano un vacío que solo se puede llenar con los placeres del espíritu, es decir, con la oración, la meditación, la introspección, la disciplina y todas esas cosas. Pero como habitas el mundo que también tiene placeres físicos, dátelos. Tú eres el auriga con los dos caballos, contrólalos. Es todo lo que tienes que hacer, básicamente.
Entonces, tienes un mito, el mito del carro alado que te habla de esta perfección y de una caída. Tienes el mito del andrógeno que te habla de este arrancamiento, de esta separación, de esta división, de esta nostalgia, de esta infelicidad. Y tienes otro mito, el más famoso de Platón, por supuesto, el mito de la caverna, en la que estamos básicamente atrapados. Platón te dice algo así, es en el libro 7 de la República, si la memoria no me falla, te dice, imagina que es el estado del mundo y el conocimiento humano. Y te dice, imagina un antro subterráneo, una caverna, una caverna bajo tierra. Y al fondo de esa, ojo con lo que te voy a contar en este momento, es la situación del mundo actual, sin importar en qué momento del mundo veas este video, hace 3,000 años, ahora o dentro de 3,000. Imagina una caverna subterránea. Al fondo de esa caverna hay unos esclavos encadenados. Ahí nacieron. Están ahí desde que nacieron. Nunca han salido de la caverna. Están encadenados. No pueden ver nada más que la pared que tienen enfrente, ni siquiera pueden voltear. Llevan toda su vida viendo una sola cosa, la pared que está enfrente. Okay. Sigue Platón. Imagina que detrás de esos prisioneros, sin que ellos lo sepan, por supuesto, van pasando unas personas que van llevando estandartes con imágenes, ¿no?, de un árbol, este, de una planta, de un ave, de un animal, de lo que sea, y que hacia afuera, hacia la salida de la caverna, hay una hoguera prendida, hay un fuego encendido. ¿Qué quiere decir esto? Que sobre la pared que los prisioneros están viendo se proyectan sombras. Y entonces te dice Platón, "Bueno, tienes prisioneros que nunca han visto nada más que la pared que tienen frente a ellos en la que ven sombras." Y te dirá Platón, "Bueno, pues lo lógico es que entender que esos prisioneros nos uno no saben que son prisioneros porque no conocen otro estado. Dos, no saben que existe algo más porque no han visto algo más. Dependen de su experiencia sensible. Tres, consideran que las sombras que ven al fondo de la caverna son la realidad, cuando evidentemente no lo es. ¿Y qué pasaría, dice Platón en su mito? Si uno de estos prisioneros que representa al filósofo, a él para ser más exactos, se libera, logra romper sus cadenas y salir de la caverna. Bueno, lo primero va a llegar a esta parte en la que hay seres humanos llevando estos estandartes y va a decir, claro, ahí va a entender lo que yo estaba viendo en esa pared eran reflejos super imperfectos de estas imágenes que están aquí. Esto debe ser la verdad y no lo que yo estaba viendo. Pero no has salido de la caverna. Vas hacia la fuente luminosa, el conocimiento, porque el conocimiento te llama, siempre te llama. Por eso hay un esfuerzo permanente de que no lo busques, porque el conocimiento te llama y entonces va hacia la salida de la caverna. Primero la luz lo ciega, es lo primero que hace el conocimiento, pero sus ojos se acostumbran, sale al exterior y ve el mundo real. Y entonces se da cuenta que adentro de la caverna todo eran diferentes niveles de imperfección y afuera ve un árbol real, un perro real, un ave, un jarrón real, ve cosas de verdad tridimensionales, con colores, con forma, con texturas, con olores. Y entonces descubre que toda su vida ha estado engañado pensando que lo que había estado viendo era verdad, cuando en realidad había todo un sistema deliberado de ocultamiento y ahora he visto la verdad. Y ojo, de pronto ve el sol y dice, "Ahí hay otra fuente luminosa, quizás hay todavía una verdad más allá." A partir de ahora, la búsqueda de la verdad te llama, pero entra la compasión, que esto también pasa mucho en el budismo. El Buda, una vez que se ilumina, su primer tentación es quedarse sentado meditando, disfrutando su iluminación. Pero en el budismo aparece la imagen del bodisatva, el iluminado que dice, "No, esto no me lo puedo quedar para mí solo. Tengo que ir por los demás. Tengo que ir a sacar a los demás de su letargo y que despierten. Bueno, este prisionero liberado dice, "Tengo que volver a la caverna." Pero te dice Platón, "¿Qué va a pasar si este prisionero que ya vio que es un prisionero y que ya vio la realidad vuelve a la caverna a decirle a todos los demás, oigan, ¿qué creen? ¿Que están engañados? ¿Que son prisioneros? ¿Que lo que están viendo en el fondo de la caverna son sombras y nada más? Sombras nada más. son sombras y nada más, no la realidad. ¿Qué crees que va a pasar? Dice Platón, mátenlo. O sea, es decir, acaben con él. Nadie quiere que le digan que ha vivido engañado. Y por eso es tan fácil engañarte a ti y a mí y a todos, porque preferimos mantenernos en el engaño que aceptar que hemos sido engañados. Y a aquel que te quiere liberar le cae toda la lluvia de agresión de vituperios. La palabra de hoy es vituperio. En fin, todo el hate que viene de las redes sociales, del gobierno, de los bots, de quien tú quieras. Dicen, por cierto, que solo a los árboles que tienen frutos se les arrojan piedras. O como dicen que dice Don Quijote, que no lo dice Don Quijote, ladran, Sancho, señal, ladran los perros, señal de que avanzamos. Pero lo diga o no lo diga Don Quijote, búscalo. Es verdad, cuando los perros ladran es que avanzan. Cuando te arrojan piedras es porque das frutos y a los esclavos no les gusta que eso pase. Y entonces te van a decir, "Es que eres blanco, hombre heterosexual, hablas desde el privilegio. Te lo sabes de memoria, ¿no? Estás atrapado en el fondo de una caverna." Y el filósofo ejemplificado por Platón te dice, "Busca más allá. Pensamiento crítico, vamos a buscar la verdad."
Entonces, ¿cuál es la situación? Bueno, te dice Platón, la condición actual es que vivimos encadenados mirando sombras e ilusiones que pensamos que son la realidad, pero no son la realidad. Son el valle de lágrimas del cristianismo. Son el samsara del budismo. Son el mundo de el la el velo de maya del hinduismo. Apariencias, ilusiones. El reto que tienes como individuo es romper las cadenas de tu ego y mirar hacia otro lado, buscar la salida, buscar la luz que hoy desde el poder y siempre desde el poder se ha intentado que no busques la luz, pero ahí en la luz está tu felicidad.
Entonces tienes un alma que vivía perfectamente, pero que cayó, llegó al llegó al mundo, tomó materia, quedó atrapada, quedó confundida, luego fue todavía desgarrada, dividida, excindida, la otra palabra de hoy, sumergida en una caverna. Somos prisioneros. Evidentemente, nuestra misión es volver a casa. Ahí está la felicidad. Volver a casa es encontrar la felicidad. Volver a casa es volver al bien, a la belleza, a la verdad, pero necesitas algo que te impulse. Necesitas un motor de regreso. Y ese motor de regreso también te lo describe Platón en el banquete donde se habla de Eros, donde se discurre muchas palabritas el día de hoy, donde se discurre entre varios que están ahí sobre qué es el amor. No te voy a hacer aquí un resumen del banquete de Platón. Ten curiosidad, léelo para que veas las diferentes definiciones de amor, pero se habla del Eros, como esta fuerza amorosa que es tu motor para salir de la caverna. Estás equipado con lo que necesitas para salir de esta esclavitud. Me gusta mucho citar, pues para mí un gran iluminado del siglo XX, tal vez el iluminado del siglo XX, Jidu Krishnamurti, murió en 1986, decía tantas cosas tan sabias, una muy simple y muy bonita, el amor sana del mal a la mente. Y es todo lo que tienes que hacer en tu vida humana, sanar tu mente y solo se salva, solo se sana de una forma, con amor. El amor sana del mal a la mente. El amor que no es el amor que posee, no es el amor erótico, no es el amor carnal, es el amor que funde, que acaba con las distancias de tiempo, espacio y materia, que se integra en el espíritu. El amor que entiende que todo es uno, el amor que es espíritu y la principal cualidad del espíritu es querer entrar en el otro, llenar al otro. El espíritu se extiende. El amor como el combustible para que le salgan alas a tu alma y puedas la escalera de la belleza. Búscala en Platón. La escalera de la belleza que te lleva de lo físico a lo espiritual. La contemplación. Contemplar el mundo y sus formas sin creerle a Platón que son ficticias. ¿Por qué demonios le vas a creer a Platón? ¿Por qué él te diría la verdad si él mismo te está diciendo que vives sumergido en la mentira? No le hagas caso a Platón, no le hagas caso a Sunsunegui, solo contempla. Contempla.
Entonces, contemplas el mundo. Contemplar significa esto otra vez. Date el tiempo. Siéntate callado en silencio. Un tiempo con los ojos cerrados, contemplando tu respiración y entendiendo el funcionamiento de tu mente, pero también con los ojos abiertos, contemplando las formas físicas. Y a ver qué te dice tu contemplación. Contempla el mundo y contempla la belleza. Hay belleza en todo el mundo, dice Platón. Bien, belleza y verdad son el reflejo de lo divino en el mundo. Y te lo repito yo. Bien, belleza y verdad son el reflejo de lo divino en el mundo. ¿Y de qué se trata casi todo hoy? desde el poder de decirte que el bien no existe, que el bien es relativo, que el bien es una construcción. El bien existe, búscalo y contémplalo. Belleza, que la belleza es una construcción, que la belleza es un arquetipo, que la belleza es una imposición heteropatriarcal, bla bla bla bla bla. La belleza existe y tu alma la busca. y que la verdad no existe, que todo es relativo, que lo que está bien para ti está mal para otros, que todo es relativismo cultural, la verdad existe. Pero todos estos discursos que suenan tan liberadores de que no existe realmente ni el bien, ni la belleza, ni la verdad, todo es una construcción, peor aún, todo es una imposición heteropatriarcal, te convenzo de que no busques bien belleza y verdad. Y la gente que se convence de eso, tú los puedes ver, están allí afuera en el mundo, siempre están enojados, siempre son destructivos, siempre son iracundos, nunca les basta, nunca les alcanza. La sed de venganza nunca se sacia, la ira nunca se va, la angustia nunca se va, pero nunca prueban lo contrario. Se meten más en esa espiral de ira, el descenso al inframundo de Dante. Tendremos que hablar del infierno de Dante, te lo prometo también en lugar de la escalera de la belleza, si tú estás inmerso en ira, en ansiedad, en rabia, en angustia, en miedos, en temores, en sed de venganza y en todo esto que se busca que te encierre, date la oportunidad tantito de creer que existe bien, belleza y verdad y contémplalos. Puedes observar las cosas, la armonía de las cosas, la perfección de la naturaleza, contemplar la justicia, la belleza, la verdad y llegarás al bien. No hay de otra, llegarás al bien.
Y Sócrates, es curioso, perdón, Sócrates, Platón. Sócrates, porque Platón comienza esta magna obra que escribe a lo largo de toda su vida, los diálogos de Platón que empiezan con la muerte de Sócrates, la apología de Sócrates, el juicio en el que la multitud a través del Senado, pues la democracia, el pueblo a través de sus instituciones condenan a muerte al hombre más sabio y perfecto que había tenido Atenas. Así empezamos el programa de Sócrates. Ve el programa de Sócrates. Pero al final te plantea Platón la muerte de Sócrates como algo feliz. Ojo, el cristianismo, si lo entiendes bien, el catolicismo, para ser mucho más específicos, si lo entiendes bien, te plantea la muerte de Jesús como algo feliz. Ah, ¿cómo? Sí, claro. Pasión, muerte irrelevante y resurrección. La transformación, la resurrección, el ser perfecto, el ser de luz. La muerte que salva es una muerte feliz. La muerte que nos salva no lo es, por supuesto, ¿no? Eh, en el primer diálogo, en la apología de Sócrates, pues Sócrates es condenado a muerte y él tiene que beber el veneno, la cicuta. En el siguiente diálogo, Critón, me parece, ¿no?, que es cuando eh Sócrates está en la cárcel esperando el momento de beber la cicuta y te cuentan a esperar a que regrese un barco de no sé dónde. Él tiene que beber la cicuta y están ahí todos sus discípulos diciéndole, "Ya, ya sobornamos este al al carcelero, te va a dejar salir, no es justo que mueras." Y un Sócrates que dice, "Fui condenado a muerte por un tribunal democrático siguiendo las leyes de la ciudad que amo. No me puedo escapar. Voy a morir. Lo acepta. Este es mi destino. Porque me daban la opción del destierro. No me interesa vivir en otro lado. Me dame la opción de callarme para siempre y nunca volver a hablar y enseñar. Y esa es mi esencia. Prefiero morir. Y le dice Critón, pero es que Sócrates, no soporto la idea de verte morir culpable. Y le dice Sócrates, "Preferirías, Critón." Perdón, repito todo esto. Le dice eh Critón, "Es que Sócrates no soporto la idea de verte morir inocente." Y le dice Sócrates, "¿Preferirías, Critón verme morir culpable?" No, pues no. La victoria final es la muerte de Sócrates. Es el final feliz. Sócrates acepta su destino, acepta la realidad, bebe la cicuta. Su alma no es su cuerpo. Él ha salido de la caverna. La muerte no es tragedia, es la curación de la enfermedad de estar atrapado en la materia. Platón es la base del cristianismo. Bien en serio. Pero bueno, es todo el viaje del alma hasta llegar a Dios con una conclusión maravillosa que también es muy cristiana y ya te la comenté. Además, busca el video de Jesús. El espíritu es invulnerable. Pueden dañar tu cuerpo. Nunca pueden dañar tu espíritu. Tu espíritu es invulnerable. Si tú te dedicas a la contemplación y búsqueda de bien, belleza y verdad, tu espíritu es invulnerable. Cuando Jesús se deja sacrificar es un mensaje maravilloso. A este cuerpo, háganle lo que quieran. Yo no soy este cuerpo, soy el espíritu que lo habita. Sócrates también se deja sacrificar porque asume lo mismo. Yo no soy este cuerpo, soy el espíritu que lo habita. Podríamos concluir con algo que no es de Platón, sino ya una frase new age basada en Platón. Pero esto de que no somos eh seres humanos buscando una experiencia espiritual, sino un espíritu viviendo la experiencia humana, porque somos el soplo divino que nos habita y nuestro destino es volver a la eternidad. ¿Cómo vuelves a la eternidad que es tu esencia? A través de la contemplación de bien, belleza y verdad. Ese es el viaje de tu alma y es el camino que te da Platón para llegar a la felicidad.
Terminemos esto con algunas frases de Platón que me gustan mucho. La filosofía es un silencioso diálogo del alma consigo misma en torno al ser. Reflexiona esto. La filosofía es un diálogo silencioso del alma consigo misma en torno al ser. tu alma dialogando consigo misma en torno al misterio mismo de la existencia. Dedícate a eso y verás. Decía también Platón, "Buscando el bien de nuestros semejantes encontraremos el nuestro. Busca el bien de tus semejantes." Y decía Platón, "La primera y mejor victoria es conquistarse a sí mismo. Los que no son capaces de conquistarse a sí mismos buscan conquistar a otros. ¿Quieres ser feliz? Haz el viaje de tu alma, conquístate a ti mismo y busca bien, belleza y verdad.