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LA INTERVENCION MILITAR USA EN SANTO DOMINGO, 1916

Videocine Palau24:26

Transcription

El 29 de noviembre de 1916, el gobierno de Estados Unidos publicó la proclama que oficializa la intervención de aquella nación en territorio dominicano. Este país, y Haití sobre todo, que no eran colonias y no eran los únicos países independientes de la región insular, ofrecían problemas para Estados Unidos porque había inestabilidad.

Estados Unidos requería regímenes adictos a sus orientaciones, tanto en el aspecto político como en el aspecto económico. El económico era muy claro: desplazar a las potencias europeas para priorizar el el el flujo de inversiones hacia el azúcar, principalmente. Y en el aspecto político, era también tener las condiciones para evitar una injerencia, particularmente del peligro que se cernía frente a Estados Unidos, que era Alemania, que era el país que estaba compitiendo por la hegemonía mundial con Estados Unidos en ese momento.

Aunque la oficialización se dio el 29 de noviembre de 1916, en verdad la intervención se había iniciado en mayo con el desembarco de los Marines estadounidenses. Aquel mes, las tropas norteamericanas tomaron el control de la capital dominicana y para finales de julio ya tenían el mando de los principales puestos militares del país.

Cuando se produce en 1899 el el el ajusticiamiento de Ulises Heureaux, la situación económica y política de la República Dominicana entra en una en una suerte de caos, de caos, tanto desde el punto de vista político como desde el punto de vista de sus condiciones financieras.

Instalados en territorio dominicano, los interventores crearon su propia fuerza militar, la cual vino a llamarse Guardia Nacional. Dicho organismo venía a sustituir a la Guardia de la República y a la Marina de Guerra, que eran los instrumentos militares con que contaba el Estado dominicano. A dicho cuerpo se integraron dominicanos de estratos pobres y desempleados, a los cuales entrenaron conforme a los reglamentos de la Infantería de Marina de Estados Unidos. Entre los integrantes de la nueva Guardia Nacional estuvo Rafael Trujillo, quien años más tarde se alzaría con el poder e impondría un régimen de mano dura por 31 años.

Al abrirse la Primera Guerra Mundial, entonces ya para Estados Unidos se planteó la necesidad de poner a este país en su órbita. Por esto, la intervención militar de mayo de 1916 fue precedida de diversas medidas de coerción, de presión sobre la República Dominicana. Particularmente fue relevante en ese sentido una nota amenazante que dirigió el Departamento de Estado al gobierno de Juan Isidro Jiménez, que se llamó la nota número 14 de noviembre de 1915, donde emplazaba al gobierno dominicano a nombrar a un jefe de tropas ciudadano de los Estados Unidos. O sea, que ya este país dejaba de tener un ejército autónomo. Y luego, un interventor económico que ya controlaba todas las finanzas.

Entre 1899 y 1916, la sociedad dominicana está convulsionada por las luchas entre los caudillos. Es el famoso periodo del "conchismo", es la etapa de las luchas de los bolos y los coludos, es la etapa en que las dos figuras más preeminentes del entorno político dominicano, como lo serían Juan Isidro Jiménez y Horacio Vásquez, pues tienen toda la contextualiza esa situación de conflictos de intereses.

La actitud de Estados Unidos experimentó cambios considerables a medida que Puerto Rico y hasta cierto punto Cuba pasaron a formar parte del nuevo imperio de Norteamérica, a medida que el sueño de un canal dominado por Estados Unidos que atravesara Panamá se hacía realidad, que el gobierno de Washington comenzaba a desarrollar una estrategia naval global y que Alemania comenzaba su rápida y exitosa incursión comercial hacia América Latina. Los Estados Unidos comenzaban a movilizarse para consolidar su control político y militar sobre el área caribeña.

Estados Unidos se hizo de una posición hegemónica en la zona del Caribe, desplazando sobre todo a Inglaterra y España. A finales del siglo XIX, esto se sancionó con la guerra hispanoamericana de 1898, en que se hizo de la posesión de Puerto Rico como colonia y de Cuba como protectorado, porque en tres meses y casi sin bajas, lograron apropiarse de Cuba, Filipinas y Puerto Rico y expulsar a España del hemisferio occidental. Empieza entonces el dominio colonial, mejor dicho, neocolonial norteamericano, el dominio imperialista en la cuenca del Caribe. Los Estados Unidos daban los pasos para imponerse como imperio.

A nivel interno, en aquella nación se producían grandes cambios para impulsar el desarrollo industrial y la explotación de minas de oro y otros minerales. Todo aquello se produce a finales del siglo XIX, conjuntamente con la guerra de intervención en países del Caribe, Centroamérica y Asia.

Está pasando en 1914 con la Primera Guerra Mundial. Es la Primera Guerra, gran guerra imperialista de la historia. O sea, los imperios: Imperio Austrohúngaro por un lado, el Imperio Alemán por otro lado, el Imperio Ruso por otro lado, la República Francesa con sus intereses económicos muy marcados, el Imperio Británico y el Imperio Norteamericano y el Imperio Otomano entran en un choque de una magnitud desconocida para la humanidad, que fue la guerra que está en 1914, la Primera Guerra Mundial. Elía Acosta Matos es historiador y filósofo.

Y ahí se produce una situación geopolítica en la cual los intereses económicos alemanes presentes en Haití y en República Dominicana, y que venían de muchos años, le dieron el pretexto, junto con ese vacío de poder, la falta de pago de la deuda y todo eso, a los Estados Unidos de producir una invasión para evitar que fuese tomado el territorio por fuerzas alemanas que constituyeran luego una cabeza de playa en el hemisferio occidental y pudieran luego expandirse en medio de la guerra a otra zona.

Para 1905, la deuda externa e interna de República Dominicana se estimaba en 40 millones de dólares, mientras las recaudaciones aduanales apenas alcanzaban los 2 millones de dólares al año. En su mayoría, las acreencias habían sido contraídas con empresas y potencias europeas. En marzo de 1906, el gobierno dominicano inició negociaciones con cada uno de sus acreedores con el propósito de reajustar la deuda en menos del 50%. Al final, lograron reducirla a 17 millones. En las negociaciones estuvo presente el gobierno de los Estados Unidos, que para entonces ya tenía bajo su control las recaudaciones aduanales del país.

La República Dominicana y Estados Unidos habían rubricado en mayo de 1907 la Convención Domínico-Americana, que entre otras facultades le concedía la administración de las aduanas. En el caso específico de la República Dominicana, nosotros en las últimas décadas del pasado siglo, en el contexto del gobierno de Ulises Heureaux, pues contrajimos una serie, el Estado dominicano encabezado por Lilis contrajo una serie de compromisos económicos a través de empréstitos con potencias europeas y la economía dominicana estaba lesionada en ese sentido. O sea, éramos un país con fuertes compromisos de carácter financiero económico con esas potencias.

Con el propósito de eliminar la sombra de las potencias europeas en las finanzas del país, el gobierno de Estados Unidos le sirvió de garante para un préstamo de 20 millones de dólares con la South Porto Rico Sugar Company de New York. El dinero sería utilizado para liquidar las deudas externas e internas de 17 millones de dólares, mientras los restantes 3 millones se destinarían a obras públicas y otras inversiones.

En ese contexto, ya a principios del siglo XX, los norteamericanos han apostado por la expansión, por ocupar territorios, ocupar colonias, ocupar tierras de ultramar, por colonizar esas tierras con ciudadanos blancos anglosajones, supuestamente una raza superior, para poner a producir esos territorios, especialmente en ese momento, primero la producción de caña de azúcar y de azúcar, pero también la extracción de minerales, la producción de café, la producción de cacao, en fin, lo que un imperio podía necesitar para su sostenimiento y su desarrollo.

Que la intervención fue una mezcla de conveniencias económicas como el factor determinante, pero también de necesidades estratégicas en el contexto de la Primera Guerra Mundial. Para entonces, la República Dominicana era pobre y subdesarrollada, contaba con una población de menos de 1 millón de personas, de las cuales el 85% vivía en el área rural y se dedicaba a la agricultura. Se estima que el 90% de los habitantes eran analfabetos. Las ciudades más importantes eran Santo Domingo, que contaba con una población de 211,000 habitantes, y Santiago, donde vivían 14,000 personas. En el resto del país, solo Puerto Plata, San Pedro de Macorís y La Vega registraban poblaciones de más de 3,000 habitantes.

Como gobierno de ocupación, tenía su estrategia, naturalmente. Estrategia que estaba dirigida a crear las condiciones para lograr su objetivo. Por eso vamos a encontrar que hay una serie de aspectos que se resaltan como aportes de ese periodo, como es el inicio de las construcciones de las vías, de las carreteras, lógicamente para transportar sus tropas y también sus sus, o sea, no por generosidad.

Tras materializarse la intervención en 1916, las fuerzas de ocupación pusieron en marcha un plan de obras públicas y sociales. Desarrollaron un amplio plan de construcción de carreteras: una que unía a Santo Domingo con Santiago, otra que unía a Santo Domingo con San Pedro de Macorís y una tercera que unía a Santo Domingo con Azua. El plan también incluía la construcción de caminos vecinales y el acondicionamiento de muelles, de edificios de aduanas y de centros educativos, así como un sistema de telecomunicaciones. Además, la construcción de hospitales y la importación de médicos de Puerto Rico y Estados Unidos.

También promovieron la limpieza de las ciudades, de los mercados, de los mataderos y la instalación de letrinas. Además, crearon la Dirección General de Rentas Internas e incorporaron un sistema moderno de contabilidad pública y otro de registro de tierras. Luego trataron de civilizar el país, no porque querían, por razones humanitarias, lo hicieron por razones meramente económicas. Un país infectado de fiebre amarilla y malaria no puede ser productivo. Un país sin caminos, sus riquezas no pueden ser explotadas. Un país sin puertos, un país sin aduanas que trabajen bien, un país sin ferrocarriles, un país sin comunicaciones, sin correo, no puede ser un país que pueda ser luego puesto a producir.

La intervención, excepto por los pocos incidentes que ocurrieron en 1916 y la lucha campesina que se desarrolló en el este después de 1917, se confinó a una guerra de palabras. Se dio una resistencia nacional que la parte militar fue la menos, menos notoria, digamos, no menos importante, sino menos notoria, porque además ellos lograron satanizar a esas personas, lograron sembrar una matriz de opinión en la opinión pública de que eran bandidos, de que eran salvajes, de que no se podía tratar con ellos, de que había que exterminarlos.

Cuando hacemos una reflexión sobre lo que significó la intervención de 1916, yo parto más que nada de situar cómo el pueblo dominicano, que va a ser objeto de este atropello, reacciona en todos sus estratos, empezando porque las las primeras medidas de represión de Estados Unidos se van a expresar en la censura de la prensa, en el desarme de la población, en la ocupación militar de toda nuestra geografía.

A la resistencia campesina del este, las fuerzas norteamericanas le dieron por llamar "gavilleros". Era una manera de denigrar y proyectar bandidos. Entonces, cuando llegan los norteamericanos, viene un nuevo gobierno al cual hay que combatir. Estos señores no aceptan estos ya veteranos llamados "gavilleros". "Gavillero" quiere decir gavilla de integrantes de una gavilla, que es un grupo delictivo, pero era una forma de descalificarlos por parte de los gobiernos. Entonces, ellos se levantan. ¿Dónde se levantan? Sobre todo al inicio, en los meses inmediatamente después de mayo, en los alrededores de Santo Domingo. Esa es la zona original del gavillero. Roberto Cassá es un acreditado historiador.

En los últimos 11 años se ha desempeñado como director del Archivo General de la Nación. Y luego, cuando las tropas americanas entran en San Pedro de Macorís en enero de 1917, ahí es que el gavillero coge fuerza y se hace un fenómeno masivo sin precedentes. ¿Por qué? Eso llevaría un análisis bastante amplio, porque la industria azucarera dejó una secuela de personal sobrante, sobre todo en el periodo de tiempo muerto, desarraigo social. Entonces, era muy fácil para infelices campesinos pobres en proceso de expulsión de la tierra encontrar de qué vivir a través del reclutamiento en estas cuadrillas de alzados crónicos. Desde luego, al mismo tiempo tenían una motivación contra la intervención militar. En su gran mayoría, no por un patriotismo. Cassá sostiene que se trataba de gente que simplemente luchaba por su sobrevivencia.

Luego de varios años de luchas, en 1922, los denominados gavilleros aceptaron una amnistía. Sus líderes más destacados depusieron las armas, entre ellos Ramón Natera, Pedro [__], Vicente Evangelista, Martín Peguero, José Piña, Luciano Reyes, Félix Laureano, Andrés Polanco y Marcial Guerrero.

Otros hechos violentos trascendentes en pos de lograr la soberanía nacional fueron el de Gregorio Urbano Gilbert en San Pedro de Macorís, quien se enfrentó a varios Marines, hechos por los cuales murió un oficial de ese cuerpo. Gilbert fue condenado a muerte, aunque luego le fue conmutada la pena por cadena perpetua.

Otro hecho relevante fue la Batalla de La Barranquita, ocurrida en Mao el 3 de junio de 1916, donde unos 80 hombres, encabezados por el capitán Máximo Cabral, se enfrentaron a 800 Marines norteamericanos. En dicha batalla murieron 26 dominicanos, entre ellos Máximo Cabral. Tenía 20 años de edad al momento de su muerte. Era miembro del Estado Mayor del General Desiderio Arias.

"Arias, dejen trabajar, porque si..." Y la batalla mayor se dio política, incluso la internacional, donde se logró que la opinión pública internacional condenara la intervención y no apoyase y apoyase las demandas del pueblo dominicano de evacuación y de retirada.

El régimen militar norteamericano había impuesto la censura en los medios de comunicación del país. Ante esa realidad, la campaña en procura de lograr la soberanía se movió por otras tierras. El expresidente de la República, Francisco Henríquez y Carvajal, viajó por varios países de América para denunciar la ocupación, la censura, las torturas, las cortes militares y las restricciones de las leyes públicas. Henríquez y Carvajal había sido escogido como presidente provisional el 25 de julio de 1916, luego de la renuncia en mayo del presidente Juan Isidro Jiménez. Henríquez y Carvajal se vio impedido de ejercer como presidente y se marchó del país el 8 de diciembre.

Luego de oficializarse la intervención el 29 de noviembre, en sus afanes por recuperar la soberanía de la República, en 1919 creó en Washington la Comisión Nacionalista Dominicana, que perseguía que el Departamento de Estado de los Estados Unidos nombrara una junta consultiva para preparar las condiciones para el regreso a un gobierno civil. Para entonces, también se crearon otros instrumentos de lucha, como la Unión Nacional Dominicana, que exigía la desocupación pura y simple. La Unión Nacional Dominicana la presidía Emiliano Tejera y la integraban Américo Lugo, Fabio Fiallo, Max Henríquez Ureña, César Tolentino y muchos otros.

El pedido del restablecimiento de la soberanía nacional tuvo un gran impacto a nivel internacional. Todos esos grupos veían con simpatía la lucha del pueblo dominicano y lo apoyaron: los anarquistas, los socialistas, que eran antiimperialistas por definición, las feministas, porque aquí hubo mucha resistencia en la mujer, los estudiantes. Constantemente se escribía en la prensa, se hacían mítines, se hacían denuncias, se mandaban cartas al presidente norteamericano, y creó una simpatía continental hacia la causa del pueblo dominicano, y que yo pienso que jugó un papel importante en el fin de la ocupación.

Sostengo que es en el contexto de este acontecimiento en el cual emerge de manera organizada la mujer dominicana en términos de participación. Entre las más destacadas luchadoras femeninas de esa época se encuentran Erilia Pepín, Abigail Mejía, Luisa Ozema Pellerano, Rosa Ester Mestres, Mélida del Castillo, Eduvigis Rosa, Consuelo Guerrero, Patria Mella y muchas otras. Ellas, las campesinas del este, esas mujeres se involucran y participan en los espacios públicos por el rescate de la soberanía a través de charlas, a través de denuncias, a través de marchas, a través de actividades como la que significó la Semana Patriótica para recaudar fondos para apoyar la lucha de los nacionalistas dominicanos.

Varios factores allanaron el camino para la recuperación de la soberanía nacional, entre ellos la campaña nacional e internacional en contra de la intervención, la elección de Warren G. Harding como nuevo presidente de Estados Unidos y el regreso de una nueva crisis económica como consecuencia del final de la floreciente etapa conocida como la "Danza de los Millones", que se dio por el alza de los precios del azúcar durante la Primera Guerra Mundial. Cuando el quintal del producto logró precios de hasta 22.5, en 1920 los precios del azúcar cayeron a niveles mínimos que hacían la actividad no rentable. Llegó a estar la libra a un centavo y pico. El costo de producción era mayor. De manera que el motivo económico de subordinar el país a través de una intervención directa por medio de legislación, todo lo que hicieron en los 8 años de intervención, o todavía en ese momento eran menos, eran 4 años, empezó a perder vigencia.

No, la intervención llegó a su fin tras el acuerdo del Plan Hughes-Peinado de 1922. Dicho plan llevaba el nombre de sus negociadores: por la parte dominicana, Francisco J. Peinado; y por Estados Unidos, el secretario de Estado Charles Evans Hughes. El plan estipulaba: instalación de un gobierno provisional, organización de elecciones por parte del gobierno provisional, reconocimiento de los actos legales del gobierno militar a favor de terceros, reconocimiento de las tarifas aduanales establecidas por el gobierno militar en 1919, las cuales favorecían a más de 945 productos de aquella nación, vigencia de la Convención Domínico-Americana de 1907 hasta que la República Dominicana terminara de pagar su deuda externa, control de las aduanas por parte de los Estados Unidos hasta que la República Dominicana saldara la deuda externa, retiro de las tropas norteamericanas después de la elección de nuevo presidente.

Conforme al Plan Hughes-Peinado, en octubre de 1922, asume como presidente provisional Juan Bautista Vicini Burgos, quien convocó elecciones. En las elecciones del 15 de marzo de 1924, resultó electo Horacio Vásquez. Para agosto de aquel año, concluyó la evacuación de las tropas, aunque el gobierno de los Estados Unidos se mantuvo con el control de las aduanas hasta mediados de la década de 1940.

"El americano siempre se entromete. Lo haremos ir dándole machete en tierra. No pueden mandar los americanos", dijo Calvar.

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