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En el video de hoy, voy a analizar "Adolescencia" mientras la relato. "Adolescencia" es una serie británica creada por Jack Thorn y Stephen Graham, y dirigida por Philip Barantini. Tiene cuatro capítulos y, por ahora, abril de 2025, la puedes encontrar en Netflix.
La policía irrumpe en la casa de los Miller y encuentra a Jamie, un adolescente aterrorizado en su cama. Ya se ha orinado del miedo. Lo arrestan por sospecha de asesinato y comienzan a registrar la casa en busca del arma. Si no la has visto, te recomiendo que lo hagas primero antes de ver este video.
En la estación, Jamie pide un abogado y elige a su padre, Eddie, como adulto responsable para acompañarlo. Mientras Jamie está en su celda, la familia espera. Finalmente, llaman a Eddie para que esté con su hijo durante el registro corporal, la extracción de sangre y la toma de muestras de ADN, lo que lo frustra profundamente.
El abogado Paul es asignado al caso. Cuando conoce a Jamie, le pregunta cuál es su asignatura favorita y el chico responde que la Revolución Industrial. Luego justifica por qué cierto personaje histórico es su favorito, dando razones bien pensadas. El abogado después acompaña a Jamie y Eddie durante el interrogatorio con los oficiales Bascomb y Frank. Allí se les informa que Jamie ha sido acusado de eliminar a Katie, una chica de 14, la noche anterior. Jamie lo niega con firmeza.
Luego, la policía muestra mensajes conflictivos entre Jamie y Katie en Instagram y, finalmente, presentan la prueba más fuerte: imágenes de cámaras de seguridad donde se ve a Jamie siguiendo a Katie por el pueblo hasta llegar a un estacionamiento, donde la confronta y la apuñala varias veces. La grabación deja destrozado a Eddie, que rompe en llanto al enfrentarse a lo que hizo su hijo.
Más adelante, los oficiales Bascom y Frank van a la escuela de Jamie y Katie buscando el arma homicida y entender el posible motivo del crimen. Ahí conocen a los mejores amigos de Jamie, Ryan y Tommy, y se nota que el caso se ha vuelto el tema principal entre los alumnos. Interrogan a Jade, la mejor amiga de Katie, pero ella está muy molesta, aunque deja entrever que Katie odiaba a Jamie.
Los oficiales entran a un salón y piden a los alumnos cualquier información sobre el cuchillo, ya que las cámaras mostraban a Jamie pasando por ahí la noche del crimen y sospechan que pudo haberlo escondido en la escuela. Uno de los alumnos, burlándose, pregunta si tienen el video del ataque. Nadie más dice nada. Así que Bascom deja su tarjeta al profesor por si alguien quiere hablar después.
La maestra Fenumore los acompaña durante el recorrido y les cuenta que le dio clases a Katie, que era muy lista y con mucho futuro. Mientras caminan por la escuela, notan que varios maestros tienen problemas con sus alumnos. Uno incluso dice que son imposibles de manejar. Después, visitan otro salón donde está Adam, el hijo de Bascomb, y el detective ve cómo lo molestan. Justo cuando el detective está por hacer preguntas sobre el crimen, suena la alarma de incendio y el colegio es evacuado.
En medio del caos, Jade ataca a Ryan y lo acusa de haber eliminado a su amiga, llamándolo raro. Una maestra la aparta mientras Ryan, en el suelo, se limpia la sangre. Un compañero se burla de él por haber sido golpeado por una chica. Bascom va a la enfermería a buscar a Ryan e intenta ganarse su confianza, contándole que de niño se dejó un ojo morado por accidente. Ryan le responde que, al menos, era popular. Bascom le pregunta si a él le importa ser popular y Ryan dice que sí.
Después, Bascom empieza a hacer preguntas sobre Jamie y Katie. Ryan dice que no sabía lo que Jamie planeaba y que no cree que fueran amigos. Luego se va. Mientras tanto, Jade, más tranquila, le confiesa a la maestra que Katie era la única que realmente la aceptaba y que ahora no sabe qué hacer. La maestra intenta consolarla y le dice que buscarán a alguien con quien pueda hablar, pero Jade se altera y se va.
Más tarde, Adam busca a su padre y le pide hablar en privado. Le dice que no avanza en la investigación porque no está entendiendo lo que pasa. Le muestra los mensajes entre Jamie y Katie en Instagram y le explica que ella, de forma críptica, lo estaba llamando "incel" usando emojis. Adam le explica a su papá que al 80% de las mujeres les atrae solo el 20% de los hombres y que los hombres deben engañarlas porque es la única forma de gustarles. Bascom dice que Jamie solo tiene 13 años. ¿Cómo va a ser un incel? Adam insiste en que Katie básicamente le estaba diciendo que siempre sería un incel, que moriría virgen y que los corazones en ese comentario eran de gente que pensaba lo mismo. Preocupado, Bascom le pregunta a su hijo si ese tipo de cosas en Instagram le afectan. Adam le responde que no, pero también le reclama que nunca lo llama "hijo", aunque a otros sí.
Luego, Bascomb habla con los oficiales Frank y la profesora Fenumore sobre lo de "incel". Frank reconoce el término por un influencer llamado Andrew Tate y Fenumore dice que ha oído a sus alumnos hablar de él.
¿Qué es esta comunidad de los incels? Te lo explico más a fondo. La palabra "incel" viene de "involuntary celeb" (célibe involuntario). Se refiere a personas que dicen no poder tener pareja ni vida carnal, aunque lo deseen. En sus inicios, era simplemente una comunidad online para hablar de eso, pero con el tiempo, el concepto tomó un rumbo muy oscuro. Hoy, en 2025, cuando hablamos del movimiento incel, nos referimos a foros en línea llenos de odio, misoginia y, en algunos casos, violencia. Lo más preocupante es que este fenómeno está resonando con muchos jóvenes en todo el mundo, y eso nos tiene que hacer pensar. ¿Por qué está pasando esto? ¿Por qué un discurso así conecta con tantos adolescentes y hombres jóvenes?
Para intentar entenderlo, primero hay que ver qué es lo que esta ideología propone. Los incels creen que la sociedad está organizada en una especie de pirámide genética, donde el valor de una persona, especialmente el de los hombres, está determinado casi exclusivamente por su físico: altura, mandíbula, etnia, contextura, etcétera. En la cima están los "chads", que son hombres guapos, altos, musculosos, que supuestamente pueden tener a cualquier mujer que quieran. Y las mujeres bellas y populares que solo se fijan en los chads. Abajo están los "normies", la gente común. Y al fondo de la pirámide están ellos, los incels, que dicen haber sido condenados al rechazo total por no cumplir con esos estándares físicos. Para ellos, las mujeres eligen pareja solo por la apariencia. No les importa la personalidad, ni el esfuerzo, ni los sentimientos. Y bajo esa lógica, las mujeres se vuelven las principales responsables de su sufrimiento. Son el enemigo. Y esto, en algunos casos, no se queda solo en ideas; hay quienes han pasado a la acción violenta.
Uno de los casos más conocidos es el de Elliot Rodger, un joven que en 2014 eliminó a seis personas en California antes de eliminarse. En su manifiesto de más de 100 páginas, hablaba de su odio hacia las mujeres, a quienes describía como bestias que no deberían tener derecho a elegir pareja. Para él, en una sociedad ideal, las mujeres no tendrían voz ni libertad, solo serían objetos al servicio del deseo masculino. Lo más inquietante es que, dentro de los foros incel, Rodger fue convertido en una especie de mártir. Algunos usan su foto como imagen de perfil, lo llaman el "santo patrón". Y que eso pase en un espacio que visitan miles de chicos en internet es alarmante.
Ahora bien, está claro que no todos los que se acercan a este discurso terminan cometiendo un crimen, pero el hecho de que cada vez más jóvenes se sientan identificados con esta narrativa ya nos está diciendo algo. Y ahí es donde quiero profundizar un poco más. ¿Por qué tantos jóvenes sienten que esto les habla? Claro que no hay una sola respuesta, pero después de haber leído varios de estos foros y de pensar en lo que he escuchado en algunos casos, creo que se pueden señalar algunas cositas.
En los últimos años, y con justa razón, se ha hecho una crítica muy fuerte a la masculinidad tradicional: esa idea del hombre fuerte, dominante, agresivo, invulnerable, que no llora, que no se quiebra, que siempre tiene que poder con todo. Una crítica necesaria, sin duda. Pero lo que quedó después, en muchos casos, fue un vacío. Un montón de chicos que escucharon todo lo que no deben ser, pero que no encontraron una respuesta clara sobre lo que sí pueden ser. Se ha señalado lo que hay que deconstruir, pero no siempre se ha ofrecido una alternativa clara de cómo habitar el mundo siendo hombre hoy. Y frente a ese vacío, muchos se sienten perdidos, sienten culpa por cosas que no terminan de entender o se sienten juzgados simplemente por ser hombres. Y en casa, muchas veces tampoco encuentran una guía por distintas razones: trabajo, estrés, desgaste emocional, falta de herramientas, lo que tú quieras. Muchos padres no están presentes del todo y cuando la crianza queda en manos de las pantallas, esos chicos quedan a la deriva, vulnerables frente a cualquier discurso que los haga sentir vistos, validados o entendidos. Y sin herramientas emocionales, sin espacios de diálogo, sin referentes cercanos que les muestren una masculinidad distinta, algunos terminan cayendo en discursos como el de los incels, que al menos les ofrecen un sentido. Les dicen que su rabia es válida y que no están solos. Y eso, cuando uno se siente abandonado, rechazado, ridiculizado o juzgado, puede ser muy atractivo, aunque sea profundamente peligroso.
Pero por más problemática que sea esta ideología, hay algo que me parece que logra hacer: valida el sufrimiento de muchos chicos. Muchos movimientos, y con justa razón, han visibilizado injusticias históricas que han afectado profundamente a las mujeres. Pero en ese proceso, algunos hombres han sentido su dolor descalificado. Pero la verdad es que sí hay hombres que sufren, chicos que no encajan en lo que se espera de ellos, que no se sienten suficientes, que se sienten rechazados, abandonados, que viven solos, presionados, confundidos, que no saben bien qué se espera de ellos como hombres. Y si el único lugar donde alguien les habla de eso es un influencer misógino o un foro lleno de odio, bueno, ahí es donde terminan, porque al menos ahí alguien les dice que tienen razón en sentirse mal.
Y quiero dejar esto bien claro: no estoy justificando la ideología incel, ni mucho menos. Lo que intento es entender de dónde viene y, sobre todo, hacer una invitación a que escuchemos más y juzguemos menos. Porque si cada vez que alguien intenta hablar de su dolor, lo único que recibe es burla o indiferencia, lo más probable es que se cierre, que se ponga a la defensiva, que se aísle, que empiece a acumular rabia y resentimiento. Y cuando eso pasa, ya no hay espacio para el diálogo. Esto no se trata de competir por ver quién ha sufrido más, ni de negar ninguna lucha. Se trata de abrir una conversación más empática, donde el dolor de una persona no borre el del otro, donde podamos escuchar sin necesidad de invalidar, simplemente con la intención de entendernos un poco mejor. Por eso creo que lo que necesitamos es una mayor conciliación: empezar a tomar en serio las heridas que cargan muchos hombres sin descalificarlas ni minimizar lo que sienten. Porque si no generamos espacios donde todos podamos hablar sin miedo a ser juzgados, esos vacíos los van a seguir ocupando discursos peligrosos. Y esos discursos, en lugar de construir algo nuevo, solo alimentan más rabia, más odio, más aislamiento y más violencia.
Después, el inspector Bascom vuelve al salón para interrogar a Ryan, pero él escapa por la ventana. Lo persigue hasta alcanzarlo y Ryan confiesa que el cuchillo era suyo y se lo dio a Jamie solo para que la asustara. Ryan es arrestado por sospecha de conspiración de homicidio y Bascom le pide a Frank que acusen formalmente a Jamie, ya que tienen todo lo necesario, incluso sin haber hallado el arma.
Más tarde, Bascom intenta acercarse a su hijo y lo invita a salir a comer. Adam duda, pero Bascom le dice que tiene tiempo libre y que quiere pasarlo con él. También le dice que lo ama. Adam acepta y se van juntos. Por otro lado, Eddie va al estacionamiento donde eliminaron a Katie y deja flores en un pequeño memorial en honor a la adolescente.
Siete meses después de la eliminación de Katie, la psicóloga Brian es enviada a evaluar a Jamie para tratar de entender por qué lo hizo. Como no había espacio en los centros de detención normales, Jamie fue internado en un centro de salud mental con gritos constantes, donde recientemente se había peleado a golpes. Antes de entrar a la sesión, Rionnie prepara un chocolate caliente con malvaviscos porque sabe que a Jamie le gusta. Un guardia le comenta que es la primera persona que se toma en serio al chico.
Boni inicia su quinta sesión con Jamie, quien sonríe al ver el chocolate. También le da medio sándwich de queso y pepinillos, aunque Jamie le dice que odia los pepinillos. La psicóloga intenta hablar sobre las figuras masculinas en su familia. Jamie dice que su abuelo es como su papá y que ambos son simplemente hombres. Cuando ella pregunta si al escuchar la palabra "masculino", Jamie se imagina a alguien que arregla cosas, le gusta el deporte y va a la taberna, él responde que sí, aunque aclara que su papá no va a tabernas y que no ve mucho a su abuelo. Cuando la psicóloga intenta seguir con el tema, Jamie se irrita. Dice que antes le preguntaba si sabía distinguir el bien del mal y ahora solo dice tonterías. Bry logra calmarlo y vuelve a hablar sobre Eddie. Jamie cuenta que su papá arregla inodoros, que trabaja mucho, a veces es gracioso, pero no es cariñoso. Nunca le ha pegado, aunque una vez tiró abajo un cobertizo de la rabia. Dice que no suele reaccionar así. Lo eligió como adulto responsable porque es amable y no lo juzga. Cuando no trabaja, a Eddie le gustan todos los deportes, pero a Jamie no. No se le dan, no le interesan y hasta finge dolores para saltarse de educación física. Recuerda que su papá lo llevaba a jugar fútbol. Eddie lo animaba, pero cuando Jamie fallaba, él miraba a otro lado, quizá para que Jamie no notara su vergüenza. Bronnie comenta que ella tampoco era buena en deportes, pero Jamie dice que, al menos, ella era inteligente y buena para otras cosas. Él no cree ser bueno en nada, aunque asegura que no le importa. Dice que casi todos piensan que son malos en todo.
Hasta acá ya podemos entender algunas cosas de Jamie que nos sirven para empezar a interpretar su comportamiento. De entrada, la adolescencia es una etapa en la que los hijos empiezan poco a poco a soltarse de los padres. Ya no dependen tanto de ellos como en la infancia y comienzan a buscar su propio camino, su propia forma de ver el mundo. Es un periodo de descubrimiento, de mucha confusión, pero también de construcción. El adolescente empieza a preguntarse quién es y dónde encaja. Y en esa búsqueda de identidad, los adolescentes se ven influenciados por todo lo que los rodea: la familia, la escuela, la ley, la cultura en general les transmiten ideas sobre lo que supuestamente es valioso, deseable, correcto, lo que está bien ser y lo que no. Pero no todos logran encajar con esos mandatos. Muchos adolescentes se sienten fuera de lugar, rechazados, invisibles, perdidos. Y eso justamente es lo que parece que le pasa a Jamie.
Desde su casa, Jamie ya carga con una sensación de impotencia y de no ser suficiente. Admira a su papá, pero también siente que lo decepciona, que lo avergüenza, que no cumple con lo que él esperaba de su hijo. Acabamos de enterarnos que Eddie lo llevaba al fútbol, y más adelante descubriremos que el motivo de esto era para hacerlo más fuerte. También nos enteraremos que después lo llevó al boxeo, pero Jamie no es ese tipo de chico, no le interesan los deportes, no se le dan. Lo que a él realmente le gustaba era dibujar y lo hacía bien, pero nadie le dio demasiada importancia a eso. Así que, con el tiempo, lo fue dejando. Y en la escuela, la historia no es muy distinta. Jamie y sus amigos son marginados, acosados, no se sienten atractivos, ni populares, ni deseados por las chicas. Y esa sensación de impotencia de la que hablé se va haciendo más pesada. Y es justamente en ese estado de vulnerabilidad donde el discurso incel empieza a volverse atractivo.
Y acá hay un tema que me parece súper interesante y muy bien planteado por la serie. Si la miras con atención, te vas a dar cuenta de que, más allá del caso de Jamie, lo que estamos viendo es una especie de radiografía del fracaso de las instituciones sociales que históricamente habían sido fundamentales en la construcción de identidad: la familia, la escuela y la ley. Durante mucho tiempo, esas tres instituciones sociales habían sido los pilares del desarrollo de cualquier persona. Eran los espacios donde se aprendían los valores, donde se enseñaba a convivir, a entender lo que está bien y lo que está mal, a descubrir quién eras y en quién te podías convertir. Pero lo que la serie muestra es que hoy esas instituciones están siendo desbordadas por la tecnología y el impacto de las redes sociales.
En la familia, por ejemplo, vemos a padres que, aunque no son malos, no logran entender a sus hijos. Eddie y Bascomb quieren a sus hijos, eso está claro, pero no los conocen de verdad. No saben qué hacen, qué les pasa, qué sienten, qué les gusta o qué temen. Hay amor, pero también hay una enorme distancia emocional. En la escuela pasaba algo parecido. Los maestros estaban completamente sobrepasados. Algunos ya ni siquiera intentaban comprender a los chicos, solo sobrevivían al caos diario. Otros fingían que todo estaba bien cuando, en realidad, no sabían cómo relacionarse con una generación que vive en un mundo que les resulta totalmente ajeno. Y después está la ley, que a través del caso de Jamie se topa con un mundo violento donde no rigen las mismas reglas.
Si antes los chicos se formaban con lo que veían en casa, con lo que aprendían en la escuela o con lo que la sociedad trataba de marcar como norma, hoy el principal moldeador de identidad parece ser el internet. Las redes sociales se han convertido en el nuevo escenario donde se juega el valor personal, la aceptación, el deseo, la visibilidad, la autoestima. Y el problema es que estas plataformas están hechas para captar atención, para generar adicción, para llevar todo al extremo. Todo se vuelve binario: ¿te gusta o no te gusta? ¿Eres popular o un perdedor? Y en ese entorno, cualquier adolescente que no encaje, que se sienta inseguro, solo o simplemente confundido, como lo estaba Jamie, puede terminar cayendo muy fácilmente en discursos peligrosos.
Entonces sí, la serie también nos está hablando de una generación que crece en medio de una tormenta de estímulos, sin mapas, sin brújulas y con muy pocas manos adultas que sepan cómo guiarlos, porque las instituciones sociales que antes cumplían ese rol están perdiendo la batalla. Y esto no es para decir: "Ah, bueno, ya está, no se puede hacer nada." Ni para caer en la nostalgia de que todo tiempo pasado fue mejor, no. Es para asumir que el mundo cambió, que los adolescentes están creciendo en un escenario totalmente distinto y que si no nos tomamos el tiempo de entender ese escenario, de aprender cómo funcionan las redes, qué lenguaje usan, qué códigos circulan ahí, vamos a seguir llegando tarde, como llegaron la familia, la escuela y la ley.
Jamie pregunta por su familia y Brionnie le dice que su papá está bien, pero triste por verlo ahí. Jamie dice que no debería estar en ese lugar y le pide a Brynie que lo saque, pero ella le responde que no puede. Jamie se levanta alterado. La psicóloga le pide que se siente o se irá. Jamie explota, tira el chocolate caliente y grita que no puede obligarlo a sentarse ni controlar su vida. El guardia interviene y Jamie se calma. Se disculpa con Bryonnie, quien dice que irá por una taza de té. Cuando vuelve, Jamie promete portarse mejor.
Rnie quiere entender cómo se siente Jamie con las mujeres. Le pregunta sobre sus padres, pero Jamie dice que su papá siempre fue amable con su mamá y que no habla con otras mujeres. Insiste en que esto no tiene nada que ver con él. Entonces, Bryon le pregunta directamente a Jamie. Él dice que no tiene amigas, pero le gustaría tener novia. Luego, Jamie inventa historias sobre encuentros carnales con chicas, pero aclara que en realidad nada de eso ocurrió. Lo único que pasó fue que vio fotos de dos chicas de su clase y todos las vieron. Briannie le pregunta si Katie era una de ellas y la reacción de Jamie sugiere que sí. Después, la psicóloga le pregunta si se sentía atraído por Katie, pero él dice que no era su tipo, que era bastante plana y que todos los que vieron la foto opinaban igual. Explica que Katie le mandó la foto a Fidget porque le gustaba. Él se la pidió y luego la reenvió, y que ahora Fidget ya no recibirá fotos de otras chicas porque no tuvo cuidado con eso.
Cuando el inspector Bascom se enteró de lo que significaba la palabra "incel", se sorprendió al ver que Jamie, con apenas 13 años, ya estaba tan preocupado por tener relaciones íntimas. Y muchos pueden compartir esa reacción, pero lo que a veces olvidamos es que en la adolescencia existe una necesidad enorme de encajar, de formar parte de algo. Y si dentro del grupo de varones se cree que ser hombre es tener experiencia íntima, entonces muchos sienten que tienen que hacerlo porque si no, quedan fuera. Por eso, muchas veces, esta inquietud en el adolescente no tiene tanto que ver con el deseo de tener relaciones en sí, sino con el deseo de pertenecer. De hecho, cuando escuchamos a Jamie inventando historias sobre encuentros íntimos durante la sesión con Brionnie, lo hizo justamente para sostener una imagen frente al universo masculino. Y esto pasa muchísimo más de lo que creemos. Cosas como pedir o compartir imágenes íntimas de mujeres, hacer comentarios sexualizados, contar con cuántas chicas estuviste, muchas veces tienen poco que ver con el deseo real hacia esas chicas y más que ver con una puesta en escena para los otros hombres. No piden la foto para verla, la piden para compartirla. No están con alguien por placer real, sino para contarlo después, para sumar puntos en ese ranking invisible que supuestamente te hace más hombre, para ser admirado y aceptado por otros hombres. Porque en su mente, si no lo hacen, son menos. Quizás lo que te hace más hombre no tiene nada que ver con eso. Quizás eso, lo único que está haciendo, es volverte alguien vacío o cruel, o simplemente alguien que no sabe quién es si no tiene la aprobación de los demás. Y quizás ser más hombre hoy es aprender a decir que no a lo que no va contigo. Es elegir ser una buena persona antes que un buen "macho".
La psicóloga le pregunta si cree que las chicas se sienten atraídas por él. Jamie responde que no, porque es feo. Ella le pregunta cómo se siente con eso y él le reclama por no decirle que no lo es. Bronnie le explica que lo importante es lo que él cree, no lo que sea verdad. Jamie menciona al otro psicólogo que lo evalúa diciendo que es más fácil porque solo le pregunta si entiende lo que hizo. Al decir eso, parece darse cuenta de que acaba de confesar el crimen y estalla de enojo. Rie, algo tensa, le pide que se siente. Después de gritar e insultar, Jamie se calma y se sienta.
Otro rasgo que notamos en Jamie son sus arrebatos de ira. Su única forma de lidiar con la frustración y con el enojo es a través de la violencia. Cuando se siente sobrepasado, no sabe cómo expresarlo y estalla. Es un chico con mucha rabia y frustración acumulada y sin recursos emocionales para sacarla de una manera más constructiva. Y en su casa tampoco encontró espacios que le enseñaran a hacerlo. Su modelo masculino más cercano, Eddie, tampoco sabe cómo hacerlo. Como más adelante descubriremos, Eddie creció en un entorno muy duro con un padre que lo golpeaba y, además de eso, tuvo encima los mandatos de masculinidad propios de su época que lo endurecieron todavía más. No es un hombre cariñoso, como dijo Jamie, no habla de lo que siente y cuando se frustra, también reacciona con violencia. Su dolor sale, pero en forma de gritos e impulsos. Y eso, sin quererlo, también es un mensaje que Jamie recibió.
Y esto pone sobre la mesa un tema muy importante que nos atraviesa a muchos hombres. Muchos no sabemos lidiar con nuestras emociones. Nos enseñaron desde chicos que había que aguantarse, que no se llora y que hay que ser fuerte. Nos endurecimos tanto que, en muchos casos, nos desconectamos de nuestras emociones por completo. Hay hombres que ni siquiera saben ponerle nombre a lo que sienten. Y si no podemos nombrar lo que sentimos, tampoco podemos entenderlo, ni mucho menos manejarlo. Entonces, cuando algo te duele o te frustra, lo más fácil, o quizás lo único que queda, es estallar. Y cuando la ira es lo único que queda, tarde o temprano algo se rompe. Yo no creo que ser hombre signifique no sentir. No creo que uno se vuelva más fuerte por callarse todo. Al contrario, creo que no saber lidiar con tus emociones no te hace más hombre, te hace una persona más herida. En cambio, cuando uno aprende a tratar con lo que siente, cuando se anima a mirar hacia adentro y empieza a entenderse un poco más, aunque cueste, aunque incomode, ganamos autocontrol y libertad, y nos volvemos mejores personas, mejores padres, mejores hermanos, hijos, amigos y parejas.
Jamie responde más preguntas. Dice que no es popular y que él, Tommy y Ryan, eran acosados tanto con palabras como físicamente. Cuando Briannie le muestra los comentarios que Katie le dejó en Instagram y le pregunta por los emojis, Jamie se pone a la defensiva e intenta intimidarla diciéndole que debería darle vergüenza tenerle miedo a un niño de 13 años. Brioni no reacciona y sigue preguntando hasta que él cede. Le dice que Katie lo llamó "incel" y que uno de los emojis significaba la regla 80/20, que según él es cierta: el 80% de las mujeres se fija en el 20% de los hombres. Bry señala que muchos le dieron "me gusta" a los comentarios de Katie. Al preguntarle por qué cree que hizo eso, Jamie repite: "Porque soy feo."
Después, explica que lo único que hizo fue invitarla a salir después de lo de la foto, pensando que estaría vulnerable y eso haría que le gustara. La invitó a la feria, pero Katie le dijo que no estaba tan desesperada y después vinieron los emojis. Jamie confiesa que tenía un cuchillo y dice, algo orgulloso, que no la tocó, mientras otros podrían haberlo hecho.
Otro rasgo que podemos notar en Jamie es su inteligencia. Desde el primer episodio pudimos ver que Jamie es un chico muy listo. Lo notamos cuando el abogado le preguntó cuál era su asignatura favorita y él respondió hablando de la Revolución Industrial y dando argumentos sólidos de por qué cierto personaje era su favorito. Ahí ya estaba demostrando que tiene pensamiento crítico y capacidad de análisis. Pero esa misma inteligencia, en varios momentos, la vemos usada de una forma mucho más calculadora, incluso manipuladora. Basta con ver cómo ha manejado toda la situación desde el principio. Su forma de hablar y su actitud ambigua. Todo parece medido. Incluso como espectadores, llegamos a dudar por un momento si de verdad fue él quien cometió el crimen. Su expresión mezcla miedo y desconcierto, pero nunca se quiebra del todo. Y ahora nos enteramos de que invitó a Katie a la feria justo después de que se filtraran sus fotos íntimas. Lo hizo sabiendo, o al menos creyendo, que ella estaría en un momento de vulnerabilidad. Fue un movimiento premeditado. También, durante el interrogatorio, incluso cuando le mostraron el video del crimen, Jamie lo negó una y otra vez. Y con la psicóloga ha pasado lo mismo. Jamás ha admitido lo que hizo. Y en vez de eso, ha intentado desviar la conversación, evitar algunos temas y lanzar provocaciones. De hecho, hubo un momento muy claro que acabamos de escuchar: cuando Brionnie intentó hablar del significado de los emojis que Katie le mandó, Jamie, en lugar de responder, le dijo que debería darle vergüenza tenerle miedo a un niño de 13 años. Lo hizo para incomodarla, para tomar control de la situación, pero también para protegerse de un tema que claramente lo toca en lo más sensible: en su autoestima, en su lugar frente a los demás, especialmente frente a las mujeres.
Y es que yo creo que Jamie efectivamente usa su inteligencia como una defensa, como una forma de sobrevivir en un mundo donde siente que no tiene mucho a su favor. Porque si recordamos, él mismo ha dicho que es feo, que no es popular, que no tiene ninguna chance con las chicas. Piensa que no tiene valor ni desde lo físico ni desde lo social, así que se aferra a lo único que cree que tiene: su capacidad para analizar, para anticiparse y para manipular, si hace falta. Y desde ahí trata de recuperar algo de control en un entorno que le resulta hostil. Y si a eso le sumamos la influencia del discurso incel, que como dijo Adam plantea que la única forma en que la mayoría de los hombres puede gustarle a una mujer es a través del engaño o la manipulación, entonces se entiende un poco más por qué Jamie podría usar su inteligencia de forma tan calculada. Ese discurso justifica su forma de actuar, aunque sea desde el daño. No es la única causa, claro que no, pero sí puede ser un factor que refuerza esa forma de relacionarse con el mundo.
Bronnie le informa que esta será su última sesión, lo que altera a Jamie, que no quiere que ella se vaya. Le pregunta si le agrada, pero Bryonnie evita responder. Jamie insiste en saber qué piensa de él, cada vez más alterado, hasta que tiene otro arranque de ira, por lo que el guardia lo saca a la fuerza de la sala.
Jamie había elegido a su papá como adulto responsable al principio del caso porque, según él, era amable y no lo juzgaba. Y esa frase nos dice mucho sobre lo que Jamie necesitaba: alguien que no lo juzgara. Y creo que Bronnie lo hizo sentir algo muy parecido. Desde el primer momento, vimos que le llevó chocolate caliente con malvaviscos, y eso para Jamie significó muchísimo porque alguien pensó en él, porque a alguien le importó lo que le gustaba. Y a lo largo de la sesión, vimos que Brionnie nunca lo juzgó, ni lanzó comentarios moralistas, ni reaccionó con escándalo, sino que lo escuchó y lo acompañó, incluso cuando Jamie lanzaba provocaciones. Y si lo pensamos bien, esas provocaciones podrían también ser intentos de hacerla reaccionar, de comprobar que, como siempre, lo van a rechazar. Pero Brynie no se fue, no se enojó ni se enganchó con sus provocaciones, se quedó. Y quizás esa constancia, esa presencia, podría haberle dado a Jamie la sensación de que ella lo aceptaba. Por eso se habría roto cuando ella le dijo que era su última sesión, porque estaba perdiendo a la única persona que, en medio de un contexto duro y hostil, le ofreció algo parecido a un refugio emocional. Y además, es importante notar que Bryonie es mujer, y Jamie, que venía sintiéndose completamente rechazado por las mujeres, que cargaba con creencias torcidas sobre ellas, que sentía que nunca iba a ser querido por una, de pronto encontró a una mujer que no lo trató con desprecio, que no lo humilló, que no se burló y que lo escuchó. Tal vez por eso le insistió tanto en saber qué pensaba de él, porque quería aferrarse con desesperación a la idea de que, por fin, había sido aceptado por una mujer.
Más de un año después, Eddie celebra su cumpleaños número 50 con su familia, que parece haber retomado cierta normalidad, hasta que Lisa regresa y les cuenta que alguien pintó con aerosol la palabra "Nons" (insulto británico para "pedófilo") en la camioneta de Eddie. Amanda ha estado insistiendo en mudarse a Liverpool para empezar de cero, pero Eddie se niega, diciendo que ellos no hicieron nada malo. Eddie intenta limpiar la camioneta con jabón y una esponja sin éxito. Entonces, decide ir a la ferretería a comprar materiales para quitar el graffiti y le pide a Amanda y Lisa que lo acompañen.
Durante el camino, Eddie intenta salvar el día, pide música y propone hacer algo en familia después de la tienda. Manda colabora y Lisa también muestra buena actitud. Hacen planes para cambiarse, ir al cine y cenar comida china. Luego, Eddie y Manda recuerdan anécdotas de su juventud, haciendo reír a Lisa. Al llegar a la ferretería, le dicen a Eddie que la única forma de borrar el graffiti es pintando toda la camioneta. Él se preocupa porque no tiene dinero, así que solo compra pintura azul para tapar el insulto. Al salir, ve a unos chicos que reconoce como los responsables y los persigue con rabia. Agarra a uno con fuerza, le grita que no se hace eso a la gente y que no sabe por lo que está pasando, y luego lo empuja al suelo antes de irse. Después, simplemente arroja la pintura sobre la camioneta para cubrir el graffiti, lo que le causa problemas con los empleados por el desorden.
De regreso a casa, Jamie llama desde prisión para felicitar a su papá por su cumpleaños y luego le dice qué piensa: declararse culpable. Eddie se queda en silencio. Manda y Lisa hablan, pero cambian de tema. Ya en casa, Manda rompe en llanto y deciden cancelar su salida al cine. Luego, conversa con Eddie sobre Jamie. Manda recuerda cómo él siempre llegaba, azotaba la puerta y se encerraba en su cuarto frente a la computadora con la luz encendida hasta la madrugada. Ella le pedía que se durmiera y él solo apagaba la luz sin decir nada. Eddie responde que no podían hacer más, que todos los chicos son así ahora y que no se les puede vigilar todo el tiempo. Manda confiesa que a veces piensa que debieron haber notado algo y detenerlo. Eddie le dice que no pueden culparse, que no sirve de nada pensar así, pero Manda insiste. "Ellos lo criaron."
Eddie recuerda que su padre lo golpeaba cuando tenía la edad de Jamie y que se prometió nunca hacerle eso a sus hijos. Y no lo hizo, solo quería ser mejor. Pero ahora duda si lo fue. Intentó serlo. Llevó a Jamie al fútbol pensando que lo haría más fuerte, pero jugaba mal y los otros padres se burlaban. Eddie sentía su mirada sobre él, pero no podía mirarlo. Manda le dice que Jamie lo idolatraba. Eli sigue. Luego lo llevó al boxeo. Creyó que eso sí le ayudaría, pero solo aguantó 10 minutos. Recuerda que a Jamie le gustaba dibujar. Era bueno, pero un día dejó de hacerlo. Después pidió una computadora y se la compraron. Recuerda jugar fútbol con él, pero luego el negocio creció y Eddie empezó a trabajar de 6 de la mañana a 8 de la noche. Manda dice que ella llegaba antes, pero tampoco supo qué hacer. Eddie le responde que fue una buena madre, que quizá él lo descuidó un poco. Pensaban que Jamie estaba a salvo en su cuarto, ¿qué daño podía hacer ahí? Creyeron que estaban haciendo lo correcto. Manda, entre lágrimas, dice que sí fue una buena madre y que Eddie fue un gran padre, pero que al final, ellos criaron a Jamie. Eddie se pregunta si debieron haber hecho más. Manda le responde que tal vez lo mejor sería aceptar que sí, que pudieron haber hecho más.
En ese momento, entra Lisa, arreglada. Explica que no hay mejor ocasión para ponerse linda que el cumpleaños de su padre. Eddie se disculpa con ella por lo que pasó en el estacionamiento de la ferretería, pero Lisa le dice que no se preocupe. Luego le cuenta que mucha gente la trata mal por ser la hermana de Jamie, pero que aún así no quiere mudarse. Dice que si se van, solo estarán bien por un tiempo, hasta que alguien se entere y todo sea peor. La familia decide quedarse en casa, ver una película y pedir comida. Lisa baja a poner la mesa. Eddie le pregunta a Amanda cómo criaron a Lisa y ella responde: igual que a Jamie. Después, Eddie entra al cuarto de su hijo, se derrumba en la cama y rompe en llanto. Grita contra la almohada y, al final, cubre el osito de peluche de Jamie mientras dice: "Lo siento, hijo. Debía haberlo hecho mejor."
Eddie y Manda pudieron haber hecho algo mejor. Creo que esa es una de las preguntas más difíciles que deja la serie, y me gusta que no dé una respuesta simple. No nos muestran a un psicópata ni a un chico con un diagnóstico clínico grave, tampoco a unos padres violentos o negligentes. Nos mostraron a una familia común: padres amorosos que, dentro de lo que pudieron, intentaron hacerlo mejor. Criaron a sus dos hijos de la misma manera, pero Jamie terminó encontrando consuelo y pertenencia en un grupo de internet con un discurso de odio. Y es que no hay garantías. No necesitas tener una infancia terrible para que algo así ocurra o que haya algo roto en la familia. A veces, simplemente pasa porque hoy las redes sociales y las tecnologías tienen un poder enorme en cómo se forma la identidad de los chicos. Y si, como adultos, no estamos atentos, si no nos acercamos, si no nos interesamos realmente por el mundo en el que viven, por lo que piensan, por lo que sienten, ese lugar lo ocupa internet y lo puede ocupar con cualquier cosa.
Entonces, ¿qué se podría haber hecho mejor? Tal vez algo clave fue la desconexión emocional que había en la casa. No es que no haya habido amor, porque eso estaba, sino que quizás faltaron espacios reales para hablar, para preguntar sin juzgar sobre lo que sienten o lo que piensan. Eso no estaba, y eso pasa en todas las familias. Preferimos evitar lo incómodo y hacer como que todo está bien. Y en el último episodio, eso lo vimos. Daba la impresión de que la familia vivía en una especie de negación emocional. Acababan de grafitear la camioneta de Eddie con una palabra durísima y él intentó seguir el día como si nada, hasta que explotó en el estacionamiento. Y cuando Jamie llamó desde la cárcel para decir que iba a declararse culpable, nadie supo qué decir. Eddie guardó silencio. Manda y Lisa se cambiaron de tema, no porque no les importara, sino porque no sabían cómo lidiar con ese dolor. Y tal vez ahí encontramos un buen mensaje: que no se trata de encontrar culpables, sino de hacernos preguntas. ¿Cómo estamos acompañando a nuestros hijos? ¿Les estamos preguntando cómo se sienten? ¿Les damos espacios reales para hablar sobre cosas profundas sin miedo a ser juzgados? Quizás todos podríamos intentar eso: preguntar, charlar y escuchar más sin juzgar. Capaz siempre vamos a tener las respuestas, pero a veces, solo estar ahí, acompañar sin juicio, es muchísimo más de lo que creemos. Quizás eso es lo que todos podríamos empezar a hacer mejor.
Para ti que llegaste hasta el final, muchísimas gracias por ver el video completo. Quiero agradecerte también por todo tu apoyo y recordarte que si no te has suscrito a mi canal, lo hagas en este momento. La verdad, me apoyarías bastante y así también te aseguras de no perderte ninguno de mis videos. Sin más, tú y yo nos vemos en el próximo.