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[Música] disfrútenlo.
Punto número cuatro. Hoy vamos a trabajar bastante. Hoy vamos a hablar bastante. Hoy vamos a platicar bastante. Así que esto, eh, me emociona mucho porque considero que es uno de los secretos en la escritura que está muy escondido y que está para aquellos que tienen hambre. Hambre de Dios, por supuesto. ¿Cuántos aquí tienen hambre de aprender de la palabra de Dios para su matrimonio? A ver, quiero ver esas manos.
Vamos a la Biblia al Libro de Mateo, capítulo 18, verso 15. Y mira lo que dice Jesús: "Si uno de mis seguidores te hace algo malo", y quiero decirte, tu cónyuge, tu pareja, pues es un seguidor de Jesús, así que ahí lo incluye también. "Habla con ellos a solas". O sea, no le hagas el escándalo en el Cosco. No, habla con ellos a solas para que reconozcas su falta. Si te hace caso, ¿qué dice la Biblia? "Lo habrás ganado de nuevo".
Hoy vamos a hablar y hoy vamos a hacer la primera parte de esto, solamente en cómo hacer funcionar la relación. Cómo hacer funcionar la relación.
Vamos a orar. Espíritu Santo, gracias por tu presencia. Gracias por cada uno de estos preciosos matrimonios que están aquí. Hoy te pido, Señor, que nos guíes para poder aprender más, para poder convertirnos en másters de resolver conflictos en nuestro matrimonio. Señor, que tu palabra sea nuestra lumbrera. Dame tu gracia para poder comunicar estas ideas de la forma más sencilla, para que podamos practicarlas y para que podamos tener este arsenal en nuestra vida matrimonial. Te damos muchísimas gracias, Señor, en el nombre poderoso de Jesús. Y todos los matrimonios dicen fuerte: "Amén".
Pongan sus manitas juntos para Jesucristo. A él es toda la gloria, toda la honra. Y vamos a iniciar.
El sufrimiento que hay en una pareja, en una relación, empieza cuando Jesús no es el centro de la relación. Hoy una de mis primas, eh, le dieron el anillo y le propusieron matrimonio y toda la familia estamos ahí de chismosos y metiches, ¿verdad? Ahí ya sabe, eh, viendo eso. Y mi papá dijo unas palabras muy bonitas. Le dijo al al valiente, le dijo: "Mira, lo más importante es cuando estás tú, tu amada y tu Señor". Ese es el triángulo amoroso, curiosamente, que da resultado. Cuando estás tú, Dios, por supuesto, y tu esposa. Eso afianza la relación.
El sufrimiento en la pareja comienza cuando Jesucristo no está presente en nuestra relación, pero también cuando todos los aspectos negativos sobrepasan lo positivo que solía ver antes. Por lo tanto, lo que empieza a ocurrir en nuestra relación, en este caso, en nuestro matrimonio, es que se empieza a deteriorar. Y no solamente es porque tenemos peleas que no tienen fin, que vamos a ver más adelante un poco de eso, no hoy, sino en otra clase. O quizá el deterioro no viene porque ya no hay interés en común. Pareciera eso es lo que aparenta ser, sino que realmente todo lo negativo que está ocurriendo en la relación en conjunto ha hecho algo, y ese es el meollo del asunto, que se olvide el propósito y la razón por la cual dos personas están juntas.
Y si hoy yo le hago una pregunta a su matrimonio, donde tengan que responder los dos, y les formulo la pregunta de: "¿Cuál es el propósito por el cual ustedes están juntos?", creo que las respuestas nos sorprenderían. Y quizá no de una buena manera. Quizá muchos nos casamos por diferentes razones y el propósito de nuestro matrimonio ni siquiera está definido. Para muchos, el matrimonio fue una obligación. Para otros, el matrimonio fue un compromiso. Para otros, el matrimonio es que, pues, salió embarazada, no hubo otra, o sea, tenía yo que responder. Para otros, el matrimonio es que, no, ya me iban a demandar, o sea, 8 años de amistad y de noviazgo, o sea, ya me tenía que casar. O sea, ¿cuál es la razón y el propósito por qué estás junto a tu cónyuge? Y eso realmente, detrás y debajo de todo lo que tú le puedas poner, es lo que va a mantener unido tu matrimonio.
Porque si te unieron los hijos, cuando los hijos crezcan y se vayan de casa, tendrás el síndrome del nido vacío y entonces ya no habrá razón para que continúen juntos. Y es por eso que a los 45 y 50 años hay personas que dicen: "Nos divorciamos". Dice: "Pero cómo si aguantaron tanto". Sí, pero ya se fue el propósito de su unión.
Otros los unió el dinero. Y cuando vienen crisis financieras, que las vas a tener, no importa qué tan rica o millonaria sea tu familia y tu matrimonio, vas a tener crisis económicas. Y no es que te lo desee, es que es algo natural y es bueno experimentar ese tipo de cosas porque salen buenos frutos de eso. Cuando viene esa crisis y el dinero parece que ya no está, esa va a ser la razón de la separación porque eso es lo que te unió en primer lugar.
Cuando fue el físico, la viste y dijiste: "Está buenísima", o lo viste y dijiste... Y válido, joven adolescente. Pero cuántos saben que la gravedad hace su trabajo y cuántos saben que el tiempo también le ayuda a la gravedad. Y cuántos saben que la comida, el pollo, este, la res y la verdura no es la misma. Y envejecemos y no tenemos el mismo, la misma juventud. Ya no está el colágeno. De los ve... para aquellos que tienen 20, 25, disfrútenlo, por favor. Pero qué tal cuando ya el físico no está presente. Es ahí que lo que te unió es lo mismo que te separa.
¿Qué tal si lo que te unió fue el sexo? No, no es lo mismo el físico que el sexo, porque hay veces que el físico está de tres, pero el sexo está muy bueno. Digo, estamos en noche de matrimonios aquí, no podemos hablar entre matrimonios. Pero resulta que, por si no te has dado cuenta, llega un momento en la edad de todo ser humano, tanto para hombres como para mujeres, donde el deseo ya no es lo mismo. El lívido ya no es lo mismo. Y aunque compres todo lo que te quieran ofrecer que según regresa y que te pones machín a los 60, o sea, ya no. ¿Qué pasa cuando el sexo ya no va a ser lo mismo que los 20s? Porque ya no está el buen sexo, ya no hay razón para estar juntos.
No, amigos, es que esa ninguna de las cosas que mencioné debería de ser la razón por la cual estamos unidos. Ni los hijos, ni el dinero, ni el sexo, ni el físico, ni ninguna cosa más que pudiéramos mencionar. Todas son temporales y pasajeras. Lo que no hemos quizá enfocado, que cuando celebramos un pacto, nosotros llamamos la boda, va. Pero en Cristo se llama un pacto. Es que delante de Dios viene un hombre y una mujer y se prometen en amor, se prometen fidelidad y se prometen que van a estar ahí. Se acuerdan en las buenas y en las malas, en riqueza y en pobreza, en salud y en enfermedad, con la suegra, sin la suegra. Eso no lo dice el pacto, pero viene incluido en las letras chiquitas que no leíste. Y cuando viene eso, se ora. Y cuando se ora, no lo ven nuestros ojos, pero espiritualmente es como si fueran dos pedazos de metal donde Dios con su fuego funde y se derriten y que cuando eso se enfría, las dos piezas se mezclaron a tal punto que se hicieron una sola carne. Y ese pacto, de hecho, lo que estoy hablando no tiene nada que ver con lo que tengo escrito en mis notas, pero no sé por qué Dios me está llevando por ahí. Ese pacto es la razón por la cual te uniste en ese momento. Es lo que va a determinar el éxito o el fracaso de nuestro matrimonio.
Ahora, Dios nos da la hermosa oportunidad de poder rehacer nuestros pactos. Y no es necesario que organices una boda. Lo haces con tu cónyuge por la razón correcta. Ahora, si quieres organizar la boda y te gusta la fiesta, invítanos y comemos donde haya comida, ahí estamos. ¿Sí o no? Ahí está. Pero la onda es que cuando dos personas están juntas, realmente, eso es. O el propósito por el cual dos personas están juntas es lo que determina si se separan o si siguen.
Porque yo les cuento una cosa: amo a mis hijos con todo mi corazón, pero mis hijos no son más importantes que mi esposa. Y mi esposa y yo estamos dispuestos a lo que sea por nuestros hijos, por darles lo mejor. Pero sabemos que un día ellos van a formar su familia y que ellos van a ser papá uno, Rodri, y vale va a ser mamá. Y yo no voy a permitir que ellos me pongan a mí primero antes que sus cónyuges, porque eso no es lo que la Biblia dice. Y la razón por la cual digo esto es porque el día de hoy lo que se perdió fue esto: nos olvidamos el propósito, nos olvidamos la razón por la cual estamos juntos.
No quiero meternos en problemas, pero nada más piénsalo. ¿Por qué me casé con este? Piensa tantito. ¿Por qué me casé con ella? Y vas a venir, van a venir muchas razones muy bonitas, muy válidas, inclusive algunas super románticas. Les quiero ayudar: si lo que nos unió fue Dios, ya la hicimos. Si lo que nos unió fueron 20,000 cosas, pero no fue Dios, estamos en problemas. Porque lo único que nos va a separar es aquello que nos unió. Y lo único que nunca acaba y que siempre permanece es Dios. Y si Dios nos unió, entonces nunca podrá ningún hombre y ninguna mujer separarnos. ¿Me di a entender con esta parte?
Ahora, ¿por qué menciono esto? Porque estamos hablando cuando un matrimonio está sufriendo en su relación. No son las peleas sin fin, no son las cosas que ya no se tienen en común. Es esto. Ahora, cuando una persona se siente lejana a su pareja y siempre se va a poner a la defensiva y va a empezar a criticar a su cónyuge, a resaltar sus defectos, quizá lo que no se está dando cuenta es que su pareja no es el problema, sino que a ambos les hace falta la madurez, la inteligencia emocional para poder resolver los conflictos, para poder encarar con honestidad los problemas que está teniendo la relación y el matrimonio.
Y aquí viene algo que creo que todos vamos a estar de acuerdo: los comportamientos negativos no ayudan para nada. ¿Cuántos están de acuerdo con eso? Lo único para lo cual los comportamientos negativos sirven es para desahogar el estrés momentáneamente. Desahogas tu estrés, pero causaste otro problema. Y muchas veces, a pesar de que estamos compartiendo un hogar en común, muchas parejas dejan de cuidarse emocionalmente uno del otro. Y es ahí donde se empieza a crear un ambiente en la relación muy negativa. Ya hablamos de la negatividad el la semana pasada, un ambiente negativo y un ambiente tóxico. Y es ahí donde cada cónyuge, de alguna forma, y eso quiero que lo quiero hacer de la forma más sencilla, explicarlo, cada cónyuge que va a ignorar en, se va a ignorar entre uno y otro. Van a empezar a tener vidas separadas bajo el mismo techo. Van a vivir como roomies, pero no como marido y mujer. Y es ahí donde la opción del divorcio se ve muy tentadora y parece la mejor opción porque tú dices: "Ya no tenemos nada en común". Y tiene razón. Lo que te unió ya no existe. Entonces dices: "¿Qué hacemos juntos? Ya no tenemos nada que ver". Y el ambiente se vuelve más tenso.
Y eso no es la única consecuencia negativa de esta situación, sino que también, y ojo por esto, no es algo negativo lo que estoy hablando, voy a algún punto, no se me espanten, sino que también está comprobado bajo estudios que este tipo de relaciones que están infelices, que no saben por qué están juntas y que no tienen cosas en común, son más propensas a enfermarse físicamente. Y estas parejas prácticamente empiezan a gastar su poca economía en doctores porque no se han dado cuenta que sus conflictos no solamente son emocionales, sino que ya están permeando a su propia salud. Mientras que las parejas y matrimonios que saben el por qué están juntos y se ven tan felices, resulta que ellos fortalecen sus sistemas inmunológicos por la buena relación que tienen. Porque la infelicidad en una relación es tan perjudicial que científicamente está comprobado que puede quitarte 10 años de vida. 10 años de vida. Esto afecta en gran medida tu salud física, pero también tu salud mental, tu salud psicológica, sobre todo si eso es a largo plazo. Si llevas una luna de miel prolongada.
Entonces, ¿cómo le hacemos para que estas parejas puedan sobrevivir a este deterioro? Los cónyuges, voltea a ver a tu cónyuge, voltea a ver a tu pareja. Deben estar como un equipo sólido, consolidado, y no como oponentes. Dile a tu pareja: "No soy tu enemigo". Voltéalo a ver otra vez. Voltéalo a ver otra vez y dile: "No soy tu oponente, no soy tu adversario". Y eso es importante que lo dejemos bien en claro, porque parece que ahí viene el de mi marido. O si estás con tus hijos, rapidito, que ahí viene tu mamá, porque mamá es la obra de la casa. No, pero amigos, ya estamos juntos en esto. Vamos a hacer que esto funcione, ¿sí o no? Vamos a hacer que las cosas salgan bien. Los errores los vamos a corregir. Si nos unimos por la razón equivocada, pues ahora que estamos juntos, lo vamos a hacer por la razón que vale la pena, que es Dios. Y Dios tiene este poder tan increíble que todo lo hace nuevo, que todo lo restaura. Y esto no es fantasía, amigos. Podemos pasar toda la madrugada acá con gente que puede testificar y contar su historia de cómo Dios convirtió su relación que estaba asquerosamente horrible. Mi esposa y yo somos un testimonio de eso, en algo muy bonito, porque Dios tiene esa habilidad cuando lo hacemos con las razones correctas.
Pero aquí viene el misterio: las grandes parejas se caracterizan por tener una amistad que los ayuda a vivir en armonía. Di conmigo: "Amistad más fuerte". Amistad más fuerte. Amistad. Y aquí viene una onda que yo me he dado cuenta, sobre todo unas hermanas. ¿Dónde están las hermanas? Ay, no es que yo no quiero que sea mi amigo, yo quiero que sea mi esposo, mi amante, mi macho. Sí, todo eso lo puede ser, pero según la Biblia. Aquí viene una bomba. Según la Biblia, la Biblia nos dice cuál es el amor más grande de todos. Y no nos dice que es el amor de una madre a un hijo, no nos dice que es el amor de un padre a un hijo, y no nos dice que es el amor de pareja de un amante a otro. Lo que la Biblia dice es: "No hay amor más grande que este, que un amigo ponga la vida por su amigo". Y si quieres el amor más grande en tu matrimonio, aquí está el misterio. Las grandes parejas se caracterizan por tener una amistad.
Porque si tengo un amante, pero no tengo un amigo, y cuando digo amante, no digo el de los cachos, digo alguien con que tengo intimidad sexual. Si tengo a una persona que me satisface mis necesidades físicas, si tengo una persona que es un gran proveedor o una buena proveedora o administradora o administrador, si tengo alguien que me protege cuando me siento inseguro o me siento insegura, y tengo todo ese tipo de cualidades, pero no tengo un amigo, ese amor no es tan grande. No es tan grande. Y podemos pasar décadas viviendo con una persona bajo el mismo techo sin haber desarrollado esta gran amistad. Pero lo vemos negativo hoy en día porque lo que nos vende en las series coreanas, turcas, mexicanas y toda la onda es que la onda no es la amistad, la onda es el romanticismo. Y la Biblia dice: "No hay amor más grande que ese". No hay amor más grande que este. Por eso Jesús, antes de morir, les dijo: "Ya no les voy a llamar siervos, ahora les voy a llamar amigos, porque solamente se da la vida por un amigo".
Entonces, tú vas a ver que los grandes matrimonios, las grandes parejas, la amistad es algo que no solo los caracteriza, sino eso es el motor que hace que su relación sea tan sólida como se ve, sea tan envidiable como se ve. ¿Qué estamos haciendo para desarrollar la amistad? Si no nos podemos ni ver, ahora nos toleramos. No nos queda de otra. Aquí estamos. Vamos los jueves a las 9 a ver qué nos dice el Chelito ese, porque cada nueve siento que te voy a matar. Los jueves, pero ya como que me voy, me calmo. Y los miércoles estoy, quiero que sea el jueves, porque me relaja el jueves. Pero qué tal si lo que Dios quiere hacer en esa certificación es que no necesites que alguien te diga algo, es que tú con tu y tú con tu esposa desarrollen algo que sea tan bello que de una buena manera sea envidiable y que digan: "Mira, mira ese matrimonio. Mira esos muchachos. Mira, mira". A mí me encanta ver que aquí hay matrimonios que ya son gente de edad avanzada. Aquí están aprendiendo de verdad. Nosotros tenemos que aprender de ustedes. Quiero decirles, admiro que tienen de venir y escuchar. De verdad.
Pero qué tal si podemos nosotros desarrollar el hecho de poder decir: "Wow, mira cómo se llevan. Mira, ah, mira cómo lo trata, cómo la trata. Mira cómo". Y vas a ver que detrás de todo eso admirable, el fundamento bíblico siempre es una gran amistad. Di conmigo: "Una gran amistad". Cuando esta condición no se cumple, las dificultades van a empeorar la relación, una tras otra. Y aquí viene, amigos, un matrimonio debilitado acelera su propio fracaso. Cuando no hay amistad, todo se debilita. Y un matrimonio debilitado acelera su fracaso. ¿Por qué? Porque todos los sentimientos se vuelven negativos. Todos se vuelven negativos. Cuando no hay nada malo, cuando no hay problemas, cuando no hay conflictos, todo suceso se percibe como algo malo. Me refiero a qué: a sea respirar, cae mal. Todo cae mal. Una respuesta cae mal. Te paras en la noche, cae mal. Te tapas, cae mal. Te destapas, cae mal. Tomas agua, que por qué tomas agua, que tomas Coca, que por qué tomas Coca. Todo cae mal porque no hay esto que la Biblia nos propone, una amistad fuerte en la relación.
Lo que hace es que todo sentimiento, aunque no sea positivo, se siente positivo. Y lo que hace es que la negatividad que se experimenta en la relación sea anulada por el otro. Este fin de semana pasado, un amigo me pidió el favor que viajara a poder compartir en su congreso y porque son amigos muy queridos para Leti y para mí, y tenemos una relación literal de Dios con ellos. Dije: "Eso es una excepción a la regla, pero voy a ir". Ahora, el viaje físicamente me trajo una cuota muy severa. Regreso el domingo en el último vuelo y llego a la casa. Y cuando llego a la casa de un viaje, siempre mi esposa es: "¿Te subiste al avión y qué pasó?". O sea, quiere que le cuente todo. [Música] Entonces, por primera vez, me senté a contarles ciertos detalles del viaje y nos dormimos un poco tarde y nos levantamos igual al otro día. Y estaba yo, no cansado, o sea, lo que le sigue. Y cuando yo estoy cansado y junto a Leti, que estaba yo también, estamos juntos en una parte soñando juntos. Pero en la cuestión de al dar cuentas, eso a mí me pone en un punto muy afilado, vamos a ponerlo así. Y las distracciones las elimino, pero las elimino de una manera así como samurái. Entonces, cansado y enfocado en algo. Y mi esposa, soñadora, obviamente. Yo no me di cuenta, pero ella me dice: "Mi amor, no te estás dando cuenta, pero andas así". Y yo: "Yo sí, tú sí, tú". Y fuimos a cenar y comimos lo que nos gusta y toda la onda. Pero me dice: "Mi amor, estuviste muy así, así, así". Yo: "Pero no, no entiendo por qué estoy así". Traté de evaluarme y no le encontraba. Y al otro día, ella me dice igual: "Como que sigues muy así, y tú no eres así, por aquí, por allá". Y dormí bien, y dormí bien, y me recuperé y me levanto. Y me dice: "Ah, que estaba raro hace unos días". Pero lo que me encantó es que, aunque yo estaba en esa posición, no con la intención, pero seguro lo estaba haciendo, lo negativo que traje a la relación, ella lo... Porque Dios está ahí. Sí, pero te voy a decir la verdadera razón: porque somos amigos. Y como mi amiga me habló la verdad y me dijo: "A ver, a ver, solo imagínate, por favor, que el que está a tu lado te está a tu lado. Si es tu esposo y tu esposa, ¿qué es? Tu amigo". Okay. ¿Cómo tratas a tus amigos? Y te vas a dar cuenta que con tus amigos tú le dices la verdad, la neta. O sea, tú dices: "Oye, no manches, te pasas". Ah, y eres como que más frontal, eres como que un poquito más abierto. Bueno, sin ser de ninguna forma hiriente, ella me comunicó con toda confianza: "Te pasas". Pero no me dijo esas palabras, sino que me lo dijo muy bien. Y yo trataba de analizar, no encontraba hasta el punto en donde me ecual por mi cansancio. Y obviamente el humor me cambió. Y me dijo: "Esos días estuviste así, así, así, así, así". Ay, fíjate, estaba yo cansado. Le digo: "Yo creo, o sea, no le puedo atribuir otra cosa porque yo estaba igual enfocado en esto que tú estás soñando. Yo estoy enfocado acá en esta parte que tú sueñas acá". Me encanta porque eso me trae muchísimas ideas, pero yo me enfoco en esta parte. Y me encanta como la amistad, lo que uno de los dos puede traer negativo, en este caso mi persona, el otro lo nulifica. Y a veces, un, a veces lo estoy diciendo sarcásticamente, cuando no está la amistad en la relación y alguien trae algo negativo, y no son amigos, lo que sucede es que la bomba explota. Se volvió un problema, se volvió un conflicto gigantesco que ahora solamente se le va subiendo a la montaña de otros conflictos sin resolver que le van sumando a la cuenta que dice: "Divorcio". ¿Me doy a entender con eso?
Por eso la Biblia dice: "No hay amor más grande que este, que uno ponga la vida por sus amigos". Por eso aprender a comprometerse cuando existen desacuerdos, mis amados, es el primer paso para reparar los daños que tenemos en nuestra pareja, sobre todo cuando llevamos mucho tiempo en una relación tóxica. Por eso, una vez más, la clave para salvar la relación radica en crear, si es inexistente, o rescatar, si es que se perdió, el vínculo de amistad. Porque a lo mejor cuando se conocieron, realmente eran amigos, se casaron y se acabó la amistad. ¿Y quién dijo que cuando uno se casa se acaba la amistad? De hecho, cuando se casa es cuando la amistad se fortalece, o se debería de fortalecer. Y no con el concepto de roomies, sino con el concepto de que son amigos con derecho. Vamos a ponerlo así para que no te pongas así como que, ay, no, es que los amigos no se puede hacer nada. No, se puede hacer muchas cosas con los amigos. Y es muy importante entender esta parte. Si no, vamos a irnos por otra línea que no es lo que la Biblia propone.
Imagínate en ese tiempo, para aquellos que perdieron la amistad en su relación, cuando la confianza y la dedicación reinaba en la relación. Si esos tiempos se perdieron, la amistad puede hacer que regresen. La mayoría de todas las relaciones pueden curarse. Y digo la mayoría, no digo todas, porque aquí viene algo muy importante: solamente si están dispuestos a comunicarse correctamente y restablecer esa conexión entre ustedes. Sin embargo, hay relaciones que no se van a poder curar si no ponen a Jesús en el centro, número uno. Y aquí vamos a entrar, si no cambian sus inicios agresivos en la comunicación, que ahorita vamos a entrar a eso. Si no eliminan los patrones predictores de divorcio, que ahorita los vamos a tocar también, pero muy dinámicamente. Y si la pareja no rescata el vínculo de amistad. ¿Vamos bien? Okay.
Porque ahora la prédica va a ser entre ustedes y yo. Ahora voy a seguir enseñando, pero va a ser muy dinámico porque ahora nos vamos a poner con nuestro cónyuge y nuestra pareja, porque vamos a enseñar y vamos a practicar. Ponte ahí de frente. No importa que se haga un zafarrancho. Busca un lugar. Ponte frente a frente con tu pareja. Dile: "Vamos a hacer que funcione". Voy a dar por hecho que todos aquí tienen a Jesús en el centro de su relación, ¿verdad? Okay. Aquí viene la onda. Yo sé que muchos van a tener que andar volteando a ver un poquitito para acá. Está bien, porque va a ser un ratito y luego vamos a practicar lo que estamos enseñando.
Quiero hablar de los... Y esto que estoy hablando, amigos, está estudiado, está verificado. Sobre todo, la Biblia tiene miles de años que lo enseña. Pero eso nos va a ayudar muchísimo. De hecho, eso es algo que Leti y yo, de verdad, el Señor nos iluminó y cambió la dinámica de nuestra relación. Ella lo mencionó, no me acuerdo en qué tema, un poquitito. Ahorita lo refresco. Pero quiero hablar de los inicios agresivos en la comunicación. Okay.
Ahora, quiero que ahorita se pongan de acuerdo en un conflicto, problema que actualmente están teniendo. Chiquito, grandote, mediano, no importa. Cuál, cuál, cuál van ahorita, cuál van a poner en medio. Ya se pusieron de acuerdo. Es así, nada más de que no sé, la ropa, la cocina, la trusa, no sé, algo así. Va. Okay. Okay. Ahora, hasta ahí. Hasta ahí.
Ahora, que vamos a regresar para acá. Aquí viene. Esa es la situación. Con eso está comprobado que los primeros, ojo, 3 minutos de las conversaciones determinan si el conflicto se resuelve o explota. Los primeros 3 minutos. Como como hemos dicho, el problema no son las peleas, el problema es cómo peleamos. Es muy diferente. Y de hecho, el conflicto es algo bueno, porque los conflictos pueden unir a la pareja. Y hasta los conflictos, está totalmente estudiado, certificado, que puede estimular más la vida sexual de la pareja, porque cuando hay conflicto, hay reconciliaciones. Y eso es increíblemente maravilloso. Y aquí es donde aparecen, ojo, los Masters y los desastres. Tu relación, ¿qué va a ser? ¿Máster o desastre? A ver, tu relación, ¿qué va a ser? ¿Máster o desastre?
Okay, te voy a decir cómo viene la onda. Cuando va a iniciar, porque hay tres formas de hacerlo. Están los que evaden el conflicto. Esos son los que simple y sencillamente no quieren, pero no porque no quieren, eh, o quieren apaciguar las cosas, sino porque simplemente los van acumulando. Esos son desastres. Los segundos son los que validan el conflicto. Y los que validan el conflicto entran en el conflicto comunicándose bien y se trae una solución al conflicto. Esos son Masters. Lo tercero son los que explotan el conflicto. Eso es desde el segundo uno, ya está volando la televisión, los zapatos, la suegra, el perro, el gato, todo vuela ahí. Okay.
¿Se acuerdan que hablamos de la medida o la regla 5 a 1? ¿Se acuerdan? A ver, ¿quién se acuerda de lo que es 5 a 1? Por cada cosa negativa, para compensarlo, se necesitan qué: cinco positivas. Eso no se acuerden, no se olviden, perdón, de esa regla. No se olviden.
Ahora, lo que vamos a intentar ahorita, esto es un ejercicio. El que está tu pareja es un ejercicio. No te ves en chamucarse, es aprender a tener inicios suaves. Inicios suaves. ¿Por qué? Vamos a aprender la naturaleza de los conflictos. Aquí viene: los Masters. Di conmigo: "Somos Masters". Utilizan los conflictos para una cosa: para entender a la pareja. Por eso los conflictos son tan sanos, porque el conflicto me ayuda a entender a mi pareja. Y cuando la entiendo, entonces los Masters, aquí te estoy dando un seminario que vale como $1000 en 2 minutos. Di: "Verdad". Ellos, al final, utilizan lo que se llama la pregunta milagrosa. ¿Cuál es la pregunta milagrosa? Ahorita lo vamos a practicar. Ya escogieron qué conflicto van a practicar. Ahorita estamos aprendiendo cómo deshacernos de los inicios agresivos, que aquellos que no se deshacen de eso, no va a sanar la relación. Vamos a aprender a tener inicios suaves. Los inicios suaves se aprenden a... se aprende utilizando los conflictos para bien, como entendiendo. Es decir, ahorita no te voy a dar dirección, voy a hacer que lo hagas a como tú lo haces, porque vamos a ir haciendo ajustes ahorita en la dinámica. Y vamos a tomar un minuto por cada uno de ustedes. No es un debate, pero vamos a tener un minuto uno y un minuto otro. Yo les voy a decir cuándo empieza el minuto. Pónganse de acuerdo quién inicia. Ya se pusieron de acuerdo quién inicia. Okay. Relevo australiano. Cuando termine el minuto, inicia el otro. Y de ahí les voy a dar otra instrucción. Estamos de acuerdo. Ahí va.
Una, dos, tres. Okay. Stop.
Esto, yo sé que se quedaron así a medio cachete, lo sé, lo sé, lo sé. Obviamente, o sea, yo sé que puede pasar lo que sea, pero está muy difícil que aquí hables a como hablas cuando estás solito en tu casa, ¿verdad? ¿Verdad? Pero aún así, aquí podemos ser muy civilizados, pero mira, "dient' hijo de tu remal", o sea, es, o sea, es diferente en la casa, va. Aún así, no importa que no utilizaste ese léxico, tú le veías los ojos y los ojos ya te decían: "Te voy a matar". O sea, ah.
Ahora, aquí viene la onda que ahorita vamos a ajustar muchas cosas. Me voy a ir al final de de esto y vamos a ir arreglando cosas. Les hago una pregunta: si en ese momento se te otorgara un milagro, así que tú escoges qué es en el conflicto que acaban de hablar, ¿cuál sería el escenario ideal para ese conflicto para que todo esté bien, según tu perspectiva? Okay. La respuesta que tú, tú vayas a dar, te garantizo y te aseguro que conlleva algo que se llama cambio. ¿Sí o no? ¿Sí o no? Y el cambio, el gran porcentaje, según tú, esperas de la otra parte. ¿Vamos bien? Pero tampoco te puedes engañar, porque sabes que necesitas tú ponerte, aunque sea un poquito de tu parte, para que el conflicto realmente se solucione. ¿Estamos de acuerdo con eso?
Okay, una vez más. Yo sé que aquí no fue 100% genuino a como hablan en su casa, pero aún así, la ventaja es que yo sé cómo ustedes hablan cuando hay conflictos. Así que no hay bronca, aunque fue un minuto cada quien, tienen en su biblioteca, en su CPU de su mente, muchas discusiones, muchas cosas así. Así que vamos a tomar como referencia eso para llevarlo acá y empezar a mejorar ese inicio agresivo y volverlo un inicio suave. En nuestro caso, nos dimos cuenta que nuestros inicios para hablar eran explosivos y no nos llevaban a ningún lado. Así que tomamos un acuerdo de oro. Y el acuerdo de oro es que cuando yo siento o ella siente que yo empiezo a elevar los decibeles de mi voz, me dice: "No me grites, no levantes la voz". Y viceversa. Y ya estamos acostumbrados a que eso ya no nos prende, porque eso puede prender, a menos que se haga un acuerdo. Y entonces, cuando uno empieza, pero es que, "e", estás levantando la voz, pero es que... Y sí, se siente como que, pero ayuda mucho, porque esos primeros 3 minutos de empezar a hablar algo, aunque sea una tontería, que no lavaste los platos, que dejaste la ropa ahí, que son cosas menores a cosas a lo mejor un poquitito más grandes, que vendiste toda la casa y no me avisaste. O sea, hay de todo, eh. Hay de todo. No importa el conflicto que sea, los 3 minutos definen todo. Así que ahorita queremos aprender a tener inicios suaves. Di conmigo: "Inicios suaves".
Para esto, nos vamos a tener que... vamos a aprender qué es lo que hacen los inicios agresivos. Y es lo que les mencioné la primera clase de todas. Solamente le di una repasada y les dije: "Más adelante lo vamos a hablar". Y son los patrones predictores de divorcio o los cuatro jinetes del Apocalipsis del matrimonio. Y esto están involucrados en nuestra forma de empezar a hablar acerca de un conflicto. Y hoy los vamos a identificar, los vamos a darle sus ajustes y vamos a aprender a hacerlo. Ahora, ahora sí, les quiero decir algo: tenemos que poner de nuestra parte. ¿Están dispuestos a poner de su parte? Para todos los hermanos, las hermanas que ya traen su cara así de: "Vamos, tenemos que poner de nuestra parte". Si no, no, no, esto no va a funcionar. Si no ponemos de nuestra parte.
¿Cuál es el primero? El primero es la crítica. Y aquí, créanme, vamos a... vamos a desaprender y vamos a aprender. Son dos cosas. Queremos aprender a resolver conflictos, ¿sí o no? Sí. Okay. Ah, va. La crítica es cuando tú te vas hacia la persona en vez de quejarte con la conducta. ¿Qué significa esto? Los Masters se quejan, los desastres critican. Ahora, vamos a ver cómo lo hacen los Masters. Cómo se quejan los Masters. Lo que hacen es que ellos hablan acerca de ellos. Uno. Lo segundo es que hablan acerca de sus sentimientos. Dos. Y tercero, hablan de lo que necesitan. Sí, sí, sí. ¿Quedó claro eso? No sé. Ah, sí, lo pusieron en pantalla. Hablan acerca de ellos, lo segundo es que hablan acerca de sus sentimientos, y lo tercero es que hablan de lo que necesitan.
Aquí viene, mi amor, por venir. Quiero dar un ejemplo para que vean. Un ejemplo. Y de ahí regresamos a lo de ustedes y vamos a identificar si hubo crítica o no. Y si hubo, vamos a ajustarla. ¿Vamos bien? Por ejemplo, vamos a hablar de un conflicto X. Es de... vamos a hablar de que cenamos juntos y tú cenaste y no hablaste conmigo, okay. Vamos a eso. Es un ejemplo ficticio. Entonces, voy a... voy a dar el mal ejemplo.
El mal ejemplo: "Hoy, mi amor, quiero hablar contigo". "Sí, dime". "Pero si la vieras, si la vieran, por eso ve, le queda todo morado. Luego, miren, ve, la ch... no. Di, ¿por qué no? No vayan a pensar que sí me diste. Fue la pulsera que usé el domingo que me mordió así". No vayan a pensar. "Ahora resulta la pulsera muerde". No, sí fue la pulsera, fue la pulsera".
Entonces, regresamos. Vamos a hablar de esto. Ándale. Vamos a hablar de esto. Ahí va. Porque vamos a hablar de eso. Ándale. Vamos a hablar de esto. Vamos a hablar de esto. Okay. Ahí va. Cómo se volvió un conflicto esto. Y no lo vamos a hablar. Y voy a decir: "Leti, lo que pasa es que no me gusta que tú siempre me contradices cuando yo digo algo y no se me hace nada bueno, sobre todo delante de todo la gente que está en YouTube y todos los 476 matrimonios que hay acá, que tú me contradices cuando yo digo algo. No me gusta. Me da mucho coraje y eso me saca de mis casillas".
Pregunta: "¿Cómo te sentiste?" "Eh, me sentí expuesta, o sea, como que tú me estás echando la culpa de todo, ¿no? O sea, me estás criticando, me estás juzgando". Okay. Ahora, ¿alguna vez se han sentido como ella dijo que se sintió ahorita que hablé? ¿Sí? Okay. Okay. Ahí va.
Ahora, lo que hice fue que sí expresé, o sea, fui transparente, no, si dije lo que yo siento y toda la onda, pero lo hice con un jinete, con la crítica. Sí. Lo que hice fue que hablé de ella. "Tú, tú". Los Masters no hacen eso. Los Masters empiezan hablando de ellos. Y dicen lo siguiente: "Mi amor, quiero hablar contigo porque estoy un poquito molesto. Estoy un poco molesto. Fíjate que a mí me gusta mucho cuando nos ponemos de acuerdo y cuando los dos estamos en la misma sintonía. Me gusta mucho que cada vez que tengamos ideas que no son parecidas, podamos llegar a que las dos se hagan una". Estoy hablando de mí. Ahora voy con el segundo punto. "Cuando eso no sucede, me hace sentir de menos. Me hace sentir como que no soy lo suficientemente algo que tú valoras como para escuchar esto que a lo mejor no va con, va contrario a lo que tú piensas, pero me hace sentir como que no encajamos y no me gusta sentirme así". Esto que estoy haciendo, de hecho, se lo aprendí a ella. Esta frase: "No me gusta sentirme así". Se lo aprendí a ella. Y voy con un tercero. "Me gustaría mucho que nos pusiéramos de acuerdo antes de poder exponer algo, porque si no, creo que no vamos a llegar a bendecir a nadie y creo que tú y yo luego vamos a pensar que los dos estamos con pensamientos diferentes, que no somos así tú y yo. Yo necesito que nos pongamos de acuerdo". Fue lo mismo que dije al principio, pero en ningún momento le ni mencioné "tú, tu, tu, tu". Me di a entender honesta y sinceramente.
"¿Cómo sentiste eso?" "Me sentí mal por cómo te hice sentir". "Yes". "No, exactamente. Lo que sucede es que esta me la hace ella. Sí. O sea, a veces yo meto la pata de una forma olímpica y ella empieza: 'Es que Rodrigo, ¿cómo te explico yo esto y el otro y el otro?' Y no me gusta sentirme así. Odio sentirme así porque esto no está bien que yo me sienta así, ta, ta, ta". Y lo que hace es que yo me... yo termino sintiéndome mal por haberla hecho sentir así. Y lo que provoca en mí es: "¿Cómo soluciono esto?". Porque ya no me criticó por la persona que soy, se quejó por la conducta que tomé. Y ahora digo: "Cinco a uno. Ya hice algo malo, lo tengo que compensar con cinco cosas buenas". La crítica. ¿Sí quedó claro esto? ¿Sí se me entendió un poquitito? No criticas a la persona, te quejas de la conducta. Lo que tenemos que mejorar es eso. Es decir, en vez de eso, elogia, agradece, resalta lo bueno.
Okay, vamos a traducirlo a ustedes y al conflicto que pusieron en la mesa. Una vez más, vamos a dar un minuto por cada uno y reformulen todo lo que dijeron hace ratito del mismo conflicto, pero de esta manera. ¿Vamos bien? Okay. Va. Tres, dos, uno. Adelante.
Yo sé que ya nos picamos. Tiempo. Tiempo. Tiempo. Ahorita vamos a avanzar, no se preocupen.
Okay, aquí viene la onda. Se nos dificulta andar pensando, buscando cómo no hacerlo como lo hacíamos antes, porque ya teníamos un patrón, ¿verdad? El patrón es irnos contra la persona, no contra la conducta. Okay. Aquí viene la crítica, amigos. Es un patrón predictor de divorcio. Nuestras conversaciones, la forma en como nos comunicamos, iniciamos con crítica. No se va a resolver nada. Una vez más, no importa qué tanto ayunes, qué tanto intercedas, no se va a resolver nada. La crítica es un patrón predictor de divorcio. Y la forma en que los desastres generan el conflicto es a través de crítica. Los Masters, lo que hacen es lo que dijimos: ellos hablan acerca de ellos, hablan de sus sentimientos y exponen lo que necesitan. De esa...
manera se genera lo que Leti respondió y les prometo que no me puse de acuerdo con ella para el ejemplo, sino que dice híjoles creo que yo también me equivoqué, me ya me hasta me hizo sentir mal. Y nunca te criticó, simplemente fue la conducta que se señaló.
Si hay amistad, dice, no, esto esto lo cambio porque lo cambio. Si hay amor, si hay esto, lo cambio porque lo cambio. Y tú vas a ver a la persona, el impulso para mejorar esa área. Sí me dio a entender.
Okay, vamos con lo segundo. El segundo jinete es estar a la defensiva. Estar a la defensiva, ¿qué es? Lo más seguro ahorita que empezó la onda de también quejarse con la conducta, en tu mente estaba ya el argumento de qué le ibas a decir. Ya, ya tenías, estás esperando a qué. H, se acaba el minuto, ya, ya sé qué le voy a decir. A mí no me la va a hacer. Que me enseñe chile. Ja, erdes. O sea, ya, ya tú tienes el argumento.
Aquí viene la onda. Hay dos formas de estar a la defensiva. La primera es cuando tú tienes una indignación justa. Y estoy diciendo sarcásticamente, una indignación justa. Y esto es que enfrentas la queja, ya no hay crítica, pero enfrentas la queja con otra queja. O sea, quieres combatir la queja con otra queja. O si no, cuando no tienes el argumento de otra queja, te vas. Y esto, el mayor porcentaje lo hacen las mujeres por hacer un berrinche, un lloriqueo, porque es una forma de control. Y esto lo que genera es que el conflicto jamás se va a solucionar.
¿Qué hacen los Masters? ¿Qué hacen los Masters? No están a la defensiva, sino que aceptan la responsabilidad.
Okay, vamos a dar un ejemplo. A ver, por ejemplo, mi amor, fíjate que me di cuenta que hiciste el súper y me di cuenta que te gastaste más de lo que te tenías que gastar y eso no está bien. Pero yo también pongo de mi dinero y y aparte también pides cosas y también te gastas mucho más de lo que me gasté en el súper. ¿Cuántos se identifican con esto?
Ahora, ahora, ahora, ahora, lo que estás diciendo es verdad. Sí, lo que estás diciendo es mentira. No, pero la pregunta que verdaderamente importa, ¿resuelve esto el conflicto? No. Y eso es estar a la defensiva. No estás diciendo ninguna mentira, es una indignación justa. Justa, no te gustó que te llamaran la atención, que te saliste del presupuesto y como no te gustó, di, pero tú también gastas y yo también pongo de mi dinero. Lo que las dos cosas que dijo son verdad, pero lo que va a provocar en la otra persona es, ah, con que a esas nos vamos, entonces voy a buscar en mi arsenal quién gasta más. Y de lo que se salió con una buena intención de mantenerse en presupuesto para unas finanzas saludables en el matrimonio, se convirtió en una guerra de gastos. ¿Me di a entender?
Va otra vez. Mi amor, fíjate que me di cuenta que hiciste el súper y gastaste mucho más de lo que se supone que se debería de gastar y eso pues no está muy bien. Ay, mi amor, yo sé que habíamos quedado con lo del presupuesto que ya habíamos puesto. Perdóname. La verdad es que a lo mejor algunas cositas subieron de precio, pero hay que sentarnos para para que me puedas enseñar cómo, cómo lo debo de hacer. Vente, te enseño. O sea, sinceramente, o sea, la verdad, creo que nunca te he llamado la atención por algo así. Pero a, pero si alguien te responde asumiendo responsabilidad, te desarma y cualquier inicio agresivo se convierte en un inicio suave, porque ya nos ponemos en la vía para resolver, no para seguir chocando. ¿Me di a entender?
Okay, del conflicto que trajeron, ahora analicemos si alguien se puso a la defensiva. Y tenemos minuto y minuto. Una vez más, ¿estamos de acuerdo? Va. Una, dos, tres. Inicio. Okay, tiempo. No se preocupen, toda la noche tienen en su casa para seguirle, pero vamos más o menos captando dónde son las cosas, donde a veces no sabemos y nos vamos equivocando y es lo que va generando que el conflicto en vez de solucionarse se vuelva más grave. Si lo vamos captando un poquitito, entonces digan conmigo: crítica, CR, ponerse a la defensiva. Eso son patrones que van, van, están prediciendo nuestro divorcio. En la resolución de conflictos no se hace eso.
Ahora, el tercero es el más grave de todos, el más grave de todos, y es el desprecio. El desprecio ya es un punto que ese no se llega de la noche a la mañana, en ese se tuvo que hacer callo para poder llegar ahí. Esto implica no crítica, es lo que le sigue a la crítica, es cuando yo me siento superior a mi cónyuge, hay un distanciamiento ya frío y hostil, y yo creo que ella es menos que yo. Y esto es grave porque empiezo a pasar por encima de ella, o al revés, ella siente que es más que yo y empieza a pasar por encima de mí. Y por supuesto, esto ya afecta la autoestima, afecta el ser interior, afecta la autoimagen, y ya implica cosas como el abandono, la frialdad, la frigidez, y se empiezan a transmitir inseguridades muy fuertes por la superioridad, porque hacen sentir al cónyuge que él o ella es irrelevante.
Por supuesto, las formas de desprecio más grandes es cuando me dirijo a ti con groserías, con palabras altisonantes muy fuertes. O sea, pon tú que estoy molesto, pero si estoy molesto, puedes decir, oye, oye, mi amor, o sea, pero hija de perro, o sea, y más cosas que se dicen cuando se está enojado. Y y y según es que estaba enojado. Sí, estabas enojado, pero ya desprecias al cónyuge y ese desprecio lleva al divorcio. Ya te burlas del dolor. Ya, o sea, yo sé que a lo mejor a tu esposo con tu esposa dice, "Oye, gordo, oye, gorda, oye, chaparrito, oye, chaparrito, oye, este, no sé, caratrua, oye, tú, car ch..." O sea, no sé cómo le ponen. No, okay, va. Yo no me meto con sus cariñitos, pero hay sobrenombres y apodos donde usted y yo sabemos, una cosa es un cariño y otra cosa es un sobrenombre hiriente. Y sucede que cuando viene el conflicto, ahí salen esos sobrenombres, esos apodos hirientes que tú sabes que duelen.
Y empiezan los gritos. Gritos. Cuando la voz se eleva en decibeles, eso es muy peligroso, porque alguien que eleva su voz está diciendo que se siente superior a alguien en un conflicto. Porque, por ejemplo, si tu hijo se va a caer en un lugar, tú le gritas porque lo amas y no quieres que se caiga. Ahí no te sientes superior. Si no quieres ayudar. Pero en un conflicto, si tú levantas la voz, quieres decir, yo soy más grande que tú. Y esa forma de desprecio, los desastres hacen que a veces una cosita se haga algo inmenso por el desprecio.
"Pastor, es que toda mi familia es malhablada." Corta con eso. "Es que yo vengo de una onda que que yo me llevo así pesado." Qué bueno. Llévate pesado con tus cuates y quedes allá de tu colonia, pero con tu mejor amiga, con tu mejor amigo, con tu esposa, con tu esposa, con tu esposo, no vas a despreciar la persona. Y eso, o sea, yo, yo conozco parejas que se llevan superfuerte, pero no en desprecio, sino con una dinámica que ellos entienden. Pero conozco parejas que ellos justifican su humor, pero realmente es desprecio.
Supongamos. Dime algo así leve, lo más leve, leve, leve que se te venga a la mente. "Este, eres un flojo, no recoges tu ropa." Tú, muy buena onda. Vamos al revés. Este, dime de alguna situación que tú consideres chiquitita, así, pero dímelo bien, pero pero chiquitita. "No sé, ah, levantarse, recoger la ropa." Algo pequeño. Pero el problema que tú, ajá, que tú quieres que este, levantarte temprano. Ajá. Ah, ver, te miro. Quiero que te levantes más temprano. Me lo estás diciendo. Es que me dijiste que lo dijera. No, no, pero normal, tranquila. Ah, quiero que te levantes. Me gustaría que te levantaras más temprano. Okay, eso es algo que ella me está pidiendo. Okay, una necesidad que ella tiene.
El desprecio sería algo así. Otra vez. Dime. Voy a inspirar. Me gustaría que te levantaras más temprano. Vas a comenzar más temprano. ¿Para qué? ¿Para qué? Que que me levante más temprano. Si toda la vida tú te has levantado tarde. Que eso es mentira. Eso es mentira. Toda la vida tú te has levantado tarde. Ella se levanta más temprano que yo. Toda la vida te levantas tarde. Y además, te acuerdas cuando te lastimaste el pie y ahí estabas y yo era tu criado y tu gato, ahí llevándote para arriba y para abajo las cosas. Y y empiezas así. Y lo único que te dijo es, "Oye, te podrías levantar más temprano." Y te fuiste a tres años atrás, uno y medio, cinco adelante, diez acá. Y tu mamá, ya tu mamá fue la que te dijo eso. Ah, y bruja, que y empiezas, empiezas. Bien, me dijeron que yo no me uniera a esta familia.
Ahora, ¿cuál era el tema que me habías dicho? Ya se me olvidó. Levantarse temprano. Levantarse temprano. Por levantarse temprano salió todo mi desprecio. Entonces, como lo que mencioné, cualquier cosita se vuelve algo porque ya es un desprecio y eso ya, ya es hiriente. Ya el, o sea, la autoestima ya es. ¿Por qué opta la otra persona? Ya no hablar, ya no decir nada, huir, distanciamiento. Por esto, esto te lleva al divorcio.
¿Qué hacen los Masters? El respeto, la empatía, la cultura de apreciación, valorar y expresar el orgullo por eso. El jueves pasado les dije tres cosas positivas de su pareja y de verdad me dio muchísimo gusto que la gran mayoría se fueron en banda en el buen sentido y se inspiraron. Y qué padre, porque esa cultura es algo que va a evitar que el desprecio esté presente en la relación. Para cuestión del desprecio, no vamos a hacer el ejercicio porque como lo están aprendiendo, no, no se van en banda. Por otro lado, porque como yo sé que ha habido de vez en cuando pinceladas o se te cayó la cubeta de pintura de desprecio, ahorita en este momento tus fibras espirituales recordaron cosas, ¿sí o no? Por eso no vamos a ir al ejercicio en la cuestión del desprecio, porque esto es, es más, se los voy a hablar burdamente, profesionalmente, cuando vemos a una pareja estar en la onda del conflicto y yo veo desprecio, solo que permitan que el Espíritu Santo sane su corazón, se pueden restaurar. Si no, no hay terapia, no hay ejercicio, no hay nada que salve ese matrimonio, solamente el poder del Espíritu Santo. De verdad, porque ya se hizo un hueco en el alma y ya hay cosas que se están acumulando ahí, que es ahí donde tú dices, pero cómo se atrevió a hacer eso si ella no era así. No era así, pero el desprecio la llevó a ser así. ¿Cómo es que él hizo eso? Pero si él era un buen muchacho. Era un buen muchacho, pero el desprecio lo llevó a ser así. Esto ya es lo máximo. Este jinete es lo máximo de lo máximo. Entonces, no lo vamos a practicar. Simplemente, identifiquen, he sido alguien que ha mostrado desprecio a mi cónyuge. Si tú mismo te das cuenta que sí, por favor, saca la catana espiritual y corta eso de tu relación. Córtalo, pero con sin misericordia, porque eso no trae nada bueno, no trae nada. De repente, eh, se te pone tu esposa, no, y empieza a hacerle bromas de su dolor. A lo mejor ella por nervios se empieza a reír y no te burles de verdad. Sí, y ya no sabe, se ve, no sabe esquizofrénica, se del así. Eso es desprecio. Es desprecio y eso es gravísimo.
Ahora, y si tú has sentido desprecio de tu cónyuge, no es el momento para que digas, "Me has despreciado." M, ya lo dijo el pastor, es lo peor de todo. Yo lo sabía. Es que tú eres de lo peor de todo, porque ahorita el enemigo puede minarte para decir, venganza. Y no te vas a convertir en lo que más odias y vas a tomar el lugar de tu depredador. Y no es el caso. Eso no soluciona nada. Tú no eres esa persona, tú eres mucho mejor que eso. Aquí venimos para aprender y para sanar, no para convertirnos en lo que más odiamos. Pero si identificas desprecio, péscalo, dijo Hilda, y sácalo. O sea, agárralo y des quítalo y no, eso no puede estar en tu vida. No puede estar en tu vida. ¿Estamos de acuerdo?
Pasamos al último: ser evasivo. Ser evasivo y esto es retirarse del conflicto, pero da señales que estás presente. Ya te retiraste, pero aquí estás. Y el 85% de lo que los que hacemos esto somos los hombres. Los hombres, los hombres somos los que agarramos esta onda y somos los más evasivos. Hay hermanas que lo hacen, por supuesto que lo hay, pero la gran mayoría lo hacemos los hombres. Eso es un distanciamiento que parece que no, pero también es hostil y este patrón también nos puede llevar al divorcio, porque no soluciona absolutamente nada. Y esto funciona muy curioso, porque es cuando está el conflicto y la otra persona te está expresando lo que siente, lo que pasa en él o en ella y qué necesita, y lo está haciendo correctamente. Pero tú, evasivo.
Bueno, vamos a hacer un ejemplo. Vamos a hacer un ejemplo para que lo vean y ahorita lo explico un poquitito más adelante. Mi amor, ¿mande? Fíjate que no hemos hablado de Valentina. Ya, ya se va a graduar ahorita en en diciembre y no hemos visto lo de la universidad que va a estudiar. Ah, sí, ¿verdad? La universidad. Ah, sí. ¿Ya viste algo? Tú no. Por eso es que te desde hace rato te vengo diciendo que lo veamos, que nos sentemos con ella. [Música] Mm, buen. Ya lo voy a ver. Pero así me vienes diciendo desde hace meses. Llevamos todo este semestre viéndolo de la universidad y no, no hemos logrado llegar a ningún lado. Yo sí, ya lo, ya te había [Risas] dicho. No, mande. Que sí. ¿Qué vamos a hacer con Vale? Necesitamos ya. ¿Qué le pasó a Vale? Ah, necesitamos hablar de su universidad. Ya. Ah, sentarnos con ella. ¿Qué es lo que va a estudiar? Ya lo veo. Yo te aviso. Así me dijiste hace como tres meses y nada. Sí, lo vi. La pasa es que se perdió la hoja. Pero voy a ver. Tú tranquila. Es que si no se ve. Ahora en enero empiezan las los exámenes que se van a hacer y si no, ya no va a estudiar nada. Se va a tener que perder un semestre. Y mi amor, necesitamos resolver ese conflicto. E. Okay, ya. Sí, se, sí se dio a entender, ¿verdad? Okay. El común denominador es que la plática la lleva uno, el otro responde con sonidos o monosílabos y no se enfoca en la conversación. Está ahí, pero ya se retiró. Tiene mucho rato. Sí, me explico. Y la gran mayoría, los hombres son los que agarran esta parte de ser evasivos. Sí, las mujeres también, obviamente, un porcentaje pequeñito. Si la mujer, a ver, ayúdanos. La mujer, ¿cómo sería evasiva según tu perspectiva? Cuando nos preguntan, "¿Tienes algo, mi amor? ¿Tienes qué?" O sea, "¿Qué tienes? ¿Tienes algo?" Tenemos enojadas de más. "No, nada." "¿Qué tienes?" "No, nada, nada." "Debo de tener algo." [Risas] Ah, sí, las, las mujeres también pueden ser evasivas, por supuesto. Pero, o sea, la verdad es que los hombres aquí nos pintamos solos, somos especialistas en ser evasivos. Y esto no es una solución, eso es un problema. Obviamente, esto no lo pueden practicar, esto lo viven diariamente. Entonces, para todos los hermanos y las hermanas que identifican que son evasivos, entonces no lo sean. Cuando venga el momento de hablar, nosotros, ¿qué, qué hicimos? No nos dábamos cuenta y en mi caso, yo era muy evasivo, porque Leti ha testificado muchas veces que me preguntaba cosas más importantes que simplemente un cepillo de dientes, una onda como, por ejemplo, el caso de Valentina. Gracias a Dios, eso ya, ella tiene su carrera vista, ya sabemos qué onda. Dios hizo una cosa espectacular con ella, pero me pregunta todavía cosas igual de importantes, eh, o inclusive algo de nosotros. Como, "Mi amor, ¿me amas?" Me preguntabas, "¿Te gusto?" Algo así, ¿no? Y cómo me veo. Y yo en el teléfono, "Mi amor, te amo, no tienes una idea, te ves guapísima." Y yo viendo en el teléfono, cosas de la iglesia, cosas de trabajo, cosas de esto. O sea, no perdiendo el tiempo, pero no estando ahí. Y eso es en cuestión de pláticas. En cuestión de conflictos, estar evasivo es un jinete del Apocalipsis y es un patrón predictor de divorcio. Simple y sencillamente. El desprecio y ser evasivo. Si identifican, quiten. ¿Estamos de acuerdo? Gracias, mi amor, por ayudarme.
Vamos a cerrar esto con algo que les dije. No hemos acabado. Ahorita, ahorita sí van a platicar ustedes bastante. ¿Cómo hacemos funcionar la relación? Aquí viene, desarrollando una amistad íntima. Una amistad íntima. No respondan, pero si les pregunto del uno al diez, ¿qué tan amigos son? No respondan. Yo sé que internamente su calificación no la quisiera escuchar su cónyuge, pero hoy vamos a aprender cómo desarrollar esto, porque tenemos que aprender a ser cómplices en esa vida de relación, en esa vida matrimonial. Y hay tres ingredientes que hoy no vamos. Hoy no se espanten, ya, ya estamos terminando. En lo que a mí respecta, ahorita les toca chambear a ustedes, que van a ayudar a que desarrollemos esa intimidad. Y esto es lo primero: es haciendo un mapa de amor. Ya conmigo, un mapa de amor más fuerte, un mapa de amor. Y un mapa de amor, ahorita lo vamos a ver, es un camino interno del cónyuge en la mente. Es decir, vamos a conocer quién es nuestro cónyuge, porque les puedo firmar algo, no conoces a la persona que tienes enfrente. Quizá lo conociste a los 17 y te quedaste con eso, pero ahorita tienes 5 años de casado, 7, 10, 15, 20, 25, 30 o más, y ya no conoces a tu cónyuge. ¿Cómo construir un mapa de amor? Muy sencillo, haciendo preguntas. Y ahorita viene la parte muy buena. Los trillones, o no sé quién tiene esta onda. Okay, les van a repartir unas hojitas. Si alguien más nos ayuda de este lado, por favor, este, una por matrimonio, una por matrimonio. Todos los anfitriones, muchas gracias. Y estas son muchas preguntas. Estas preguntas son preguntas abiertas y esto, en cambio, es un poderoso predictor de estabilidad de parejas. Y lo que vamos a hacer acá, profesionalmente, vamos a asignarle espacio cognitivo a tu relación. Espiritualmente, vas a hacer ligaduras con tu cónyuge y esto va a ser que seas una pareja resiliente. Vas a entrar en el mundo de tu pareja y vas a desarrollar un mapa. Este mapa va a abarcar gustos, preocupaciones, preferencias, experiencias y realidades de cada persona.
Ahora, mientras se les está repartiendo, voy a intentar, y digo, voy a intentar, porque tú puedes ir a tu ritmo, que las preguntas, ojo, ahorita que terminemos de de repartir, vamos a hacer un un pacto y un compromiso antes de iniciar. Si el chico del prompter me ayuda a subir. Okay, alguien le hace falta matrimonio, levante la mano. Si le hace falta. Todos lo tienen. Perfecto. Todos lo tienen. Okay, ahí va. Voltéate a ver y prométete. No nos vamos a enojar, nos vamos a descubrir. O sea, no nos vamos a juzgar, nos vamos a descubrir. Dile, "Quiero conocerte." Ahora, estrechen la mano. O sea, amarren el compromiso. Dedo chiquito, no sé cómo le hacen ustedes, pero sobres. Ahí va. No se enoje nadie, eh, porque ahorita van a haber preguntas que tú vas a decir, "No vas a saber eso." O sea, no lo sabe. No lo sabe, pero hoy lo va a aprender. Y va a haber un mapa de amor. Okay, okay. Estamos bien, hermanos. Okay, vamos a iniciar con la primera pregunta. La primera pregunta. Chico de prompter, ayúdanos, por favor, a que vaya lo que voy. La pregunta número uno, si me ayudan los de la pantalla, por favor, ahí va. Ahí los tiene. Se lo van a llevar a su casa y y ahí, o sea, esto no es que tienen que responderlo ahí, lo pueden responder ahí si quieren, pero no se les va a olvidar, se lo garantizo. Okay, ah, va. Nombra a los dos amigos más cercanos de tu pareja. Va. Sobres. Y vean si latino o no. Nombra a los dos amigos más cercanos de tu pareja. Y esto va a ser algo como que puedes ser el porrón, el del taller de allá, es el porrón, el porrón es mi amigo. ¿Cómo no? Si te vas a beber todos los días con él. No, pero no es mi amigo. Ah, o va a salir como que, "No, pues la Jenny, la Jenny es una perra, esa no es mi amiga, mi enemiga, nada más que la tengo cerca porque ten a tus amigos cerca y a tus enemigos más cerca." Okay, pero aquí vas a conocer. Quiénes son los dos amigos más cercanos de tu pareja. Y si no le atinas, dile, quiénes son. Dile, quiénes son. Y si no tiene amigos, pobrecito, dile, "Yo soy tu amigo, yo soy tu amiga." Okay. Ahora, voluntariamente, alguien que me diga, "Pastor, yo no sabía que los amigos que me acaba de decir eran sus dos mejores amigos." Levanten la mano. Todos le atinaron. ¿Quién no le atinó? Okay, perfecto. Buenísimo. Ahora, ¿quiénes los dos le atinaron a los dos? Levanten la mano. Aquí. Buenísimo, buenísimo. Nos estamos conociendo, ¿no?
Segunda pregunta: ¿Cuál es el grupo musical con compositor o instrumento favorito de tu compañero o compañera? Okay, grupo musical, compositor o instrumento. [Risas] musical. Ay, Dios mío, me da risa que se ve que le dicen algo así. Ay, Dios mío, le dijo Monte Santo, no Chemaney, el pulpo. A lo mejor te va a salir tu esposo con un nombre así, "Wass" y tú ni sabes quién es "Wass". Aprendiste. Quién es "Wass". Es su grupo favorito. "Wasshanwer". [Risas] No sabe. Está entre Amanda Gabriel y Daniela Romo. Estal, José Alfredo, Juan Gabriel. No vamos bien. Okay, voluntariamente, ¿quién no le atinó al artista, grupo, familiar, compositor, instrumento? Qué buenísimo, pero ya, ya le dijeron. Ahora, los que no le tiraron, ya saben cuál es. Ah, bueno, perfecto. Perfecto, perfecto.
Ahora, puede pasar lo siguiente. Les cuento que tu grupo musical favorito hace un año era alguien y hoy es alguien. Hace 10 años era este y ahora es este. O sea, puede pasar. Es por eso que esto tiene que estar constantemente. Por ejemplo, si yo le preguntaba a mi esposa hace unos años, "¿Quién es tu grupo favorito, favorito, favorito?" Obviamente, The Cranberries. Pero si yo le pregunto ahorita, "¿Quién es tu cantante, grupo favorito?" Brandon Lake. O sea, y los Cranberries. Ah, porque, o sea, son cosas que se van actualizando.
Ahora, aquí viene una buena. Aquí viene una buena, buena. ¿Qué llevaba puesto tu pareja cuando se conocieron? Vámonos, suéter, su suéter, su suéter. Vámonos, pon a trabajar esas neuronas, pon a trabajar esas neuronas. ¿Qué llevaba puesto tu pareja cuando se... ropa de afuera, no interior, eh? Una blusa amarilla de botones, manga corta, pantalón de mezclilla y unas chanclitas negras. G, que daba miedo, ni un piojo se te iba a subir. Tu colita. Y a ver, yo no pu. Cuando me conociste, pijama. Obviamente, hay gente que no se va a acordar. Eso no es un pecado, solamente es, hay que comer más omega 3, suéter, y esas cosas. Va. Okay, voluntariamente, ¿quién no se acordó? Okay. Ahora, la otra persona se acuerda que llevaba puesta cuando se... ¿o nadie se acuerda? Sí, es. Díganle, "Yo llevaba puesto eso." Y ahí va a salir una conversación de esa prenda, de esa onda, y se van a conocer más. Okay, okay, okay. Avanzamos. Eso lo sigue ustedes, le siguen en su casa con esto y profundicen.
Y hagan otras preguntas. Cuatro. ¿Cuáles son los pasatiempos de tu pareja? Este, orar y leer la Biblia no entran para todos los espirituales. Pues, pasatiempos de tu pareja. Ayunar, interceder, hablar en lenguas. Y el otro es interpretar las lenguas que acabo de hablar. A ver, ¿cuántos le atinaron a los pasatiempos? Sí, va. Estuve a punto de poner la pregunta, "¿Y esos pasatiempos te gustan o te molestan?" Pero no la quise poner. Esa ya se la preguntan ustedes. Sale.
Pregunta que sigue. Esta puede ser un misterio. ¿Dónde nació tu pareja? Aparte del hospital. Pues, ¿cómo va? En la calle, ciudad, hospital, calle, toda la onda. [Risas] Resulta que ella te dijo, "Nací en Villahermosa, no hueso de puerco, tercera sección." Testifica bien importante. ¿Dónde nació? Si sabían dónde nació su pareja. ¿Cuántos no sabían dónde nació su pareja? Pero hoy se enteraron. Mira qué bueno. Ya son cosas que no se te van a olvidar jamás.
Okay, siguiente. Y esta es, se van a encontrar que hay algunas que traen ambiente muy curiosas, muy chistosas, y hay unas que son muy profundas y muy importantes, como la siguiente. Si me pones la que sigue, la seis. ¿A qué estrés se enfrentará tu pareja en el futuro inmediato? ¿A qué estrés se enfrentará tu pareja en un futuro inmediato? Y esa pregunta creo que es de las que son claves. Y pregúntaselo, pregúntaselo a tu cónyuge. ¿A qué estrés me voy a enfrentar en un futuro inmediato? No te enojes si no sabe. Si no sabe, es el momento que tú le digas. Adelante. No le entendió la pregunta. La pregunta tiene una dirección de su esposa. En un futuro inmediato, ¿a qué cosa se está enfrentando que le está produciendo estrés? Por ejemplo, mi esposa y yo estamos ahorita en un proceso de construir nuestra casa. Al estrés que se está enfrentando inmediatamente es, ¿qué le va a meter a la casa? Y ella, para mí, es, ¿con qué dinero lo voy a pagar? Lo que ella le quiere meter a la casa. Algo así. Okay.
La siguiente va a ser la última que vamos a leer aquí. Y esto se lo llevan a casa. Dice, "Describe en detalle el día de tu pareja, ya sea hoy o ayer." ¿Cómo fue el día de tu pareja? A ver, se levantó, hizo esto, el otro, el otro, el otro, o no sabes qué pasó. Se levantó y luego, cuando viste, ya estaba dormido. ¿Cuál fue el día de tu pareja? Ojo, que esto no sea algo para que se genere un conflicto, dónde estuviste todo el día, pero cuéntalo. De ser superdescriptivos. Híjoles, mis respetos para aquellos que nuestra información es más objetiva de, "Me levanté, fui a trabajar, regresé, estuve contigo, vimos tele, nos dormimos." Ese fue mi día. Bueno, cada quien tiene su forma, ¿verdad?, de decirlo, pero la idea es que sepamos. Okay, todos los ojitos volteando a ver para acá, si son tan amables. Lo que tienen en sus manos es algo que, ¿cómo les explico? Le llamamos el mapa de amor. Y ustedes pueden crear el propio. La herramienta que tienen sus manitas es que durante la semana son 62 preguntas que tienen ahí. Pueden tener conversación, pueden agarrar y tener tres, cuatro preguntas cada día, otras tres, otro día, otras cinco, otro día, y así, y así, y así, y así, y así. No hagan trampa. Hay por ahí unas que podrías investigarlas, pero no las investigues, platícalo, descúbrelo. Es un espacio en su mente y en su corazón, el uno, el otro. El propósito de esto es que generen una amistad íntima. Esas 62 son ejemplo, no hay límite de preguntas. O sea, pueden preguntarse lo que sea para conocerse. Pregúntense cosas como, "Oye, por ejemplo, hay unas muy interesantes ahí donde dice, ¿cuál ha sido tu peor experiencia en la niñez?" Y son a lo mejor, no, no, este, pues no vas a querer contar, pero es tu amigo, es tu amiga. Ábrete, sé vulnerable. Te van a conocer y eso, mira, va a generar esto. Y esta amistad es exactamente lo que necesita tu relación para que cuando vengan los conflictos, se resuelvan de una mejor manera. ¿Estamos de acuerdo?
Pues amigos, llevan tarea. Espero que en la semana no solamente completen las 62, sino que se hagan más preguntas, porque la otra semana vamos a, ¿cómo les explico? Vamos a abrir una cuenta de banco. Así se los voy a poner. Vamos a abrir una cuenta de banco. Solamente eso les puedo decir. Así que, eh, aprendieron algo hoy. Espero que hayan aprendido algo hoy para que lo pongan en práctica cada vez que se presente un conflicto en su relación. Vamos a orar y que el Señor pueda seguir bendiciendo nuestros matrimonios. Señor, te [Música] damos. Disfrútenlo. Qué punto número cuatro.