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Las Furias de la Tierra: Tormentas de Nieve | Free Documentary Español

Free Documentary Español51:29

Transcription

Una fuerza incontrolable de la naturaleza. Cada invierno, las tormentas de nieve afectan a las personas en todos los continentes. Combinan gélidas temperaturas con nieve y vientos extremos. Son la más terrible de las tormentas, una pesadilla capaz de paralizar países enteros.

No quieren estar afuera y ser arrastrados por la nieve y el viento. A menudo, las temperaturas son muy frías durante una nevasca. La visibilidad se reduce al mínimo y desorienta a las personas. La cantidad de nieve es impredecible y genera caos en las carreteras al acumularse. De hecho, no hace falta que sea una gran tormenta para que sucedan accidentes en las carreteras.

Estos destructivos fenómenos se producen cuando una masa de aire caliente choca con una de aire frío en condiciones climáticas en extremo heladas. Imaginen fuertes vientos, la nieve y las bajas temperaturas. Con estos ingredientes se obtienen super tormentas como estas. Con frecuencia, en Norteamérica, las grandes tormentas de nieve se forman sobre los Grandes Lagos y alcanzan tamaños colosales. No hablamos de una simple tormenta de pocos kilómetros, sino que hablamos de una escala de cientos o miles de kilómetros. Cuando estos monstruos llegan a las tierras bajas en invierno, el aumento de la fuerza de los vientos alimenta la nevasca y arrasa con todo lo que consigue en el camino. Elanor en 2018, Snowzilla, incluso Estela en 2017 son algunos ejemplos de súper nevascas que afectaron a Europa y Norteamérica en los últimos años.

Aunque son difíciles de predecir, los científicos están tomando medidas. "Planeamos crear obstáculos artificiales para evitar que la nieve se acumule en las carreteras y, si lo hace, para que no pueda ir más lejos", dicen. Los científicos tratan de comprender estos fenómenos al medir la intensidad del viento y la estructura de la nieve a fin de proteger a las personas. A pesar de las mejoras en la precisión de los pronósticos, cada año muchas personas siguen muriendo debido a las nevascas.

Es posible predecir la fuerza de esta amenaza blanca. Por ciudades como Nueva York o Montreal se paralizan durante días debido a estas tormentas. ¿Qué soluciones se tienen para el peor de los casos? ¿Y por qué se teme a esta fuerza de la naturaleza?

Tierra feroz.

[Música]

Nevascas, nevascas, fuerzas de la naturaleza imposibles de controlar y que arrasan todo a su paso. Combinan vientos extremos y temperaturas gélidas. Las super tormentas de nieve son una fuerza que se debe tener en consideración. Un asesino implacable que domina algunas partes del mundo.

Las nevascas afectan cada invierno las regiones más frías de cada continente, en especial las grandes llanuras, donde los vientos se convierten en Vendavales con facilidad. El término "blizzard" lleva a imaginar planicies cubiertas de nieve. Así que pensamos en Canadá, Rusia y los Estados Unidos. Debido a la geografía de estas llanuras, es posible que no haya mucha nieve, sino fuertes vientos. Que haya 3 metros de nieve no significa que la tormenta será violenta.

Las nevascas suelen ocurrir en regiones cercanas a los polos norte y sur, donde las temperaturas son muy bajas. Debido a su cercanía al Ártico, Canadá y los Estados Unidos, al igual que Siberia, son más propensos a recibir los azotes de estas tormentas. Pero hoy en día alcanzan incluso las regiones más templadas. La naturaleza de este fenómeno es tan complicada y repentina que hasta los científicos tienen problemas para describirla y medir su potencia. Si hablamos en términos meteorológicos, estas tormentas no pueden medirse porque, en realidad, no existen.

¿Qué es una nevasca? Para diferenciarla de otras tormentas y preparar mejor a las personas para los riesgos que implican, Canadá introdujo una lista de factores específicos con los criterios mínimos de superarlos. Se trata entonces de una nevasca. Los criterios conforman lo que llamamos la "regla de los cuatro". Según la regla, se trata de una nevasca cuando la visibilidad es menor a los 400 metros, cuando el fenómeno dura al menos 4 horas y cuando el viento, el verdadero motor de la tormenta, sopla a más de 40 km/h.

La formación de la tormenta implica la terrible unión de dos poderosos y conocidos elementos: la nieve y el viento. Una nevasca es una tormenta de nieve. Contiene la nieve y también el viento, porque la palabra "blizzard" deriva del antiguo viento en inglés. Este invierno, las tormentas generaron grandes daños en las llanuras y en las ciudades. En Norteamérica, los vientos de las grandes nevascas superaron los 150 km/h. Una verdadera amenaza.

Dadas las condiciones, una vez que alcanzan determinada fuerza, los vientos levantan la nieve o la empujan mientras cae, y por ello se reduce la visibilidad. Como si fuera el motor de una máquina, la nevasca necesita dos combustibles para arrancar: el fuerte viento y las intensas nevadas. Juntos, ambos factores reducen drásticamente la visibilidad y llegan a paralizar ciudades como Nueva York o Montreal durante varios días. En este clima extremo, las personas quedan indefensas, atrapadas en la implacable nieve.

El viento puede levantar la nieve en un proceso muy similar al de las tormentas de arena. El efecto del viento es lo que complica la situación para nosotros y la vuelve muy peligrosa. El viento juega un papel importante en una nevasca debido a la extraordinaria velocidad. El viento levanta la nieve al caer y también la que ya se había amontonado en el suelo, de tal manera que la imprevista acumulación se convierte en un verdadero reto para los conductores.

Uno de los problemas que causa la nieve suelta al ser levantada por el viento es su acumulación. La acumulación de nieve en un lugar donde no quieres nieve. La nieve es arrastrada donde el viento es más fuerte y cuando las condiciones son más borrascosas, y luego la nieve se deposita cuando el viento se ralentiza o debilita. Esta redistribución de la nieve por el viento resulta en extremo destructiva, porque puede tener consecuencias devastadoras tanto en los terrenos bajos como en las montañas. La cantidad de nieve aumenta en las zonas de inicio de avalanchas. También se amontona en las vías principales y alrededor de los edificios. Esto hace que sean necesarias intensas remociones de nieve solo para entrar a un edificio, lo que es complicado.

Pero la acumulación de nieve no es el único peligro para quienes se ven atrapados en las garras de una nevasca. El viento no tarda en cubrirlo todo de nieve, lo cual desorienta a las personas debido a su fuerza. La nieve de una nevasca es transportada a través de grandes distancias y reduce la visibilidad a pocos metros. Cuando cae este aterrador manto blanco, se encuentran perdidos dentro de una gigantesca lavadora.

Una nevasca es similar a lo que veríamos en una niebla muy densa. Sin embargo, a diferencia de la niebla, durante una nevasca no quieren estar afuera de sus casas ni ser arrastrados por la nieve y el viento. Casi siempre las temperaturas están bajo cero. Las condiciones no son buenas para estar en el exterior. Las áreas afectadas por una tormenta de nieve se convierten en trampas mortales. Las condiciones que produce la nevasca parecen a estar en una habitación sin poder ver más allá de 2 metros y donde apenas puedes ver tus pies. Es como tener los ojos vendados y ser girado unas cuatro o cinco veces, y luego alguien dice: "Ahora, encuentra el camino".

Las personas que se quedan atrapadas en medio de la nieve pierden el sentido del equilibrio y la coordinación, y a menudo los fuertes vientos las arrastran con temperaturas bajo cero, capaces de descender a -50°C. Además de las intensas nevadas, las nevascas son en verdad un infierno blanco. En primer lugar, la nieve cae de manera abrupta, entre 3 y 5 cm por hora, y encima de eso, el viento la acelera, la levanta y la lanza. Parece que fueran dos tormentas al mismo tiempo. La visibilidad se reduce al mínimo y dura horas, lo que es un problema. La nieve lo cubre todo de blanco, no se puede ver nada y no hay forma de escapar.

El hecho de ir acompañadas de mucho frío hace de las nevascas todavía más peligrosas. Se trata de una fuerza de la naturaleza que se lleva todo lo que esté en su camino, incluso los reporteros, quienes se sorprenden por cómo ruge el viento. "Lo que es más extraño para mí es el ruido que produce el viento. Es como un rugido, es como un grito. No lo pueden saber a menos que hayan experimentado un viento soplando a 140 km/h". Sí, es lo que llamamos el estruendo del huracán. En la actualidad, lo estoy investigando. Es casi subsónico, como estar en un concierto.

Pero, ¿cómo se forman estos fuertes vientos? El movimiento del aire. Este se desplaza desde los anticiclones hacia las depresiones y, sumando a esto, debido a la rotación de la Tierra, el viento gira alrededor de las depresiones a contrarreloj en el hemisferio norte. Mientras más grandes son las depresiones, más fuertes son los vientos y su velocidad aumenta cuando no hay obstáculos en su camino. Por eso, el viento se fortalece en las grandes llanuras de Canadá, cerca del Ártico, y propicia la formación de nevascas.

Un fenómeno para el que los científicos han creado categorías. Podemos dividir las nevascas en tres tipos diferentes. Un primer tipo que no tiene nevadas. Se trata de una nevasca común en las praderas canadienses y ocurre cuando ha precipitado en los últimos días. La nieve debe ser reciente y fresca, o muy seca, que no se haya compactado, para que el viento la pueda levantar y reduzca la visibilidad. Las nevascas en las praderas son causadas por el movimiento de las masas de aire frío desde el Ártico, que pasa por las Montañas Rocosas de Alberta y continúan hacia el centro y el este de Norteamérica. Es un fenómeno común que ocurre todos los inviernos, acompañado de temperaturas muy frías. En una nevasca, las temperaturas suelen bajar hasta -20, -30, -35°C y duran entre un día o dos.

El segundo tipo se distingue por lo que se conoce como efecto lacustre. Los Grandes Lagos de los Estados Unidos, denominados con frecuencia como "mares interiores", tienen una superficie total de 245,000 km², tres veces el tamaño del Canal de la Mancha. Vasto y profundos, los lagos conservan el calor durante el verano y permanecen entre los 5 y 10°C hasta inicios del invierno. La corriente de aire que fluye desde el Ártico hacia el sureste del país es de -15°C. La diferencia de temperatura produce un efecto llamado convección libre. Al entrar en contacto con el aire frío, el agua evaporada se convierte en copos de nieve y forma amplias franjas de nieve que se extienden por miles de kilómetros. Esto produce enormes cantidades de nieve, a menudo acompañadas de viento y poca visibilidad.

El tercer tipo está asociado a tormentas de nieve extremas. Por lo general, ocurren en el este de Canadá y Norteamérica, donde se ven con más frecuencia. La causa de este tipo de nevascas es la colisión de dos masas de aire diferentes. La primera, de aire caliente y húmedo, viene de los mares del sur. La segunda es de aire frío que viene del norte. Cuando estas masas de aire entran en contacto, se produce una ciclonesis y, a su vez, genera fuertes vientos y nevadas. Unidos, el potente viento y las terribles nevadas producen impetuosas y segadoras nevascas. Se trata de una tormenta severa compuesta por Vendavales y nevadas constantes. La nieve no cae en vertical, sino en un ángulo horizontal. En consecuencia, la visibilidad se reduce de forma drástica.

Cuando los meteorólogos detectan este tipo de formaciones, saben que publicar la información es la mejor arma para enfrentarse a los efectos de una nevasca. Incluso en Canadá, donde la población está acostumbrada a enfrentar más de 30 tormentas de nieve al año, la palabra "blizzard" genera miedo debido a las consecuencias catastróficas que dejan a su paso.

Una nevasca es tan solo una tormenta que se ha intensificado. Así que hay grandes tormentas (25 cm o más) y entre estas tormentas hay otras más fuertes y en extremo violentas. Se acumulan entre 30 y 40 cm de nieve, pero en realidad, lo que distingue a una nevasca es la fuerza de sus vientos, alrededor de los 80 o 90 km/h, y que acompañan estas acumulaciones de nieve. La suma de todo tiene como resultado condiciones desastrosas que se mantienen por horas.

Allí tienen una definición de nevasca. Hay ventarrones en Montreal, de eso no hay duda. En los últimos minutos registré con mi pequeño medidor ráfagas de 58.4 km/h. Para dar una advertencia de nevasca en Canadá, deben haber vientos de al menos 40 km/h, pero en la mayoría de los casos se registran vientos de fuerza mayor. Todo depende del tipo de nieve que se encuentra en el suelo o del tipo de nieve que levante el viento.

La nieve fina y seca que levantan los ventarrones se arremolina, un fenómeno conocido en Quebec como "soplido de nieve" y "quitanieves" en Francia. Pareciera que la nieve viaja a gran velocidad, pero es normal porque los copos de nieve se encuentran sometidos a la fuerza de gravedad. En otras palabras, cae hacia el suelo, pero también están sometidos al efecto del viento, y el viento, por lo general, se mueve en esta dirección. Por lo tanto, debido a la increíble velocidad del viento, las partículas de nieve a gran velocidad se mueven en un ángulo lateral. Al igual que cuando el viento agita el mar, las ráfagas de viento producen olas de nieve que se alzan y disminuyen por completo la visibilidad.

Una tormenta de nieve es, en palabras simples, la imposibilidad de ver qué está al frente. Una vez estuve en el auto durante una nevasca y, aunque no fue severa, una masa de nieve considerable que redujo la visibilidad a lo largo de algunos metros. Fue como si hubieran tirado una sábana blanca sobre mí. No podía ver absolutamente nada.

La pérdida de la coordinación durante este clima extremo puede tener consecuencias dramáticas. Recuerdo cuando trabajé en el Ártico durante un año. Estuve en Old Beach, en la Cuenca Fox, que estaba en el Círculo Polar Ártico. Afuera, en la nieve, la combinación de todo: viento, las temperaturas muy bajas y las ráfagas de nieve me hicieron perder la cabeza. Mi compañero de trabajo se había alejado un poco. Yo estaba perdido, casi no podía respirar por el frío y el viento. Por fortuna, mi compañero volvió y conocía el lugar. Es fácil perderse en las nevascas. Ha sucedido antes. Los exploradores dejaban de ver el campamento a tan solo 2 metros y no se volvía a saber de ellos.

Una nevasca no se parece a ninguna otra tormenta. Deja a las personas desorientadas, envía terribles vientos e impredecibles nevadas. Para comprender mejor el fenómeno, los científicos estudian qué tipo específico de nieve representa una amenaza adicional cuando es empujada por el viento, incluso una vez que se asienta. Una vez que cae la nieve, sigue cambiando. El estudio de la nieve y sus cambios busca comprender mejor los diferentes fenómenos y sus consecuencias. Por ejemplo, puede ayudar a entender la forma de la capa de nieve, que se compone de distintos estratos de nieve acumulados durante la nevada, y descubrir cómo evolucionan.

El estudio de los copos de nieve es una de las claves para entender cómo funciona una nevasca. En la nube, situada a 2 km de altitud, el agua está presente en sus tres estados: el gaseoso (vapor de agua), el líquido (gotas de agua) y el sólido (hielo). En una escala muy pequeña, el hielo tiene forma hexagonal. Según la temperatura y la humedad, los hexágonos se juntan como piezas de Lego y aumentan de tamaño para crear cristales de hielo en forma de placas. También pueden colocarse unos sobre otros y formar columnas de cristales. Los hexágonos, además, pueden unirse por los bordes y hacer la conocida estrella de seis puntas.

[Música]

Una vez que se forman los diferentes cristales, caen. Al entrar en contacto con el suelo, después de ser empujados por el viento, pasan por otro cambio. Pensemos en las partículas de nieve que estaban en el suelo. Ellas fueron apisonadas y depositadas allí. Entonces, se mueven poco a poco hacia la atmósfera, donde chocan con otras partículas lanzadas por el viento. Partículas de nieve se desintegran y pasan a ser minúsculas y se adhieren al chocar entre ellas. A esta cohesión se le conoce como proceso de sinterización y, al final, se crean superficies muy resistentes. Existe la posibilidad de caminar sobre una capa o un montón de nieve sin hundirse. Incluso es posible pararse sobre una cornisa, pero ese es otro tipo de nieve.

En Francia, para comprender cómo funciona la nieve, los investigadores de Grenoble estudian el desarrollo de la nieve en el laboratorio. Utilizan cámaras frigoríficas que mantienen temperaturas alrededor de los -20°C. Con el uso de un macroscopio, logran fotografiar distintas etapas del desarrollo de un copo de nieve, desde que abandona el cielo hasta su gradual deterioro en los vientos de una nevasca. "Aquí tenemos el cristal en su forma original, tal como existe en la nube. Sin embargo, después se fragmenta, se degrada y forma partículas. Al mismo tiempo, este proceso permite una mayor cohesión. En otras palabras, se produce una sustancia entre los dos cristales y se crea un aglutinante que los mantiene unidos".

Pero los cristales también pueden cambiar debido al contacto con el agua líquida. "Todo lo que hemos visto aquí, en verdad, son partículas que nunca han estado en contacto con el agua en estado líquido. Así que se trata de una interacción entre el hielo y el agua en forma de vapor que se encuentra en el aire". En esta etapa, los cristales de nieve todavía no han entrado en contacto con agua en estado líquido. La nieve permanece ligera y por eso el viento la levanta. Pero se derriten al encontrar agua de lluvia, rayos solares o incluso el paso de aire más caliente. Al derretirse, la apariencia de los cristales de nieve cambia y, en contacto con el agua, los copos se adhieren entre ellos. A partir de este proceso, se crean grandes moléculas redondas que tienen enormes puentes de hielo. Pueden verlos aquí, dándoles una gran cohesión que ni siquiera el viento puede romper.

Al estudiar los distintos tipos de copos de nieve, se puede entender mejor los mecanismos de las nevascas. Por suerte, algunos tipos de nieve no participan en una nevasca, porque de no ser así, podrían golpearnos pequeños cubos de hielo. La nieve que encontramos en las nevascas es aquella que aún no ha entrado en contacto con el agua en estado líquido. Por lo tanto, la temperatura juega un papel importante en la formación de las nevascas. Si las temperaturas permanecen muy bajas, los copos de nieve se mantienen secos por más tiempo, tardan más en deteriorarse y unificarse. Al ser arrastrada por las violentas ráfagas de viento, la nieve de una nevasca resulta muy peligrosa.

En resumen, el tipo de nieve que favorece la formación de nevascas es la nieve seca, porque el viento la levanta con facilidad y la transporta. La nieve seca es muy diferente de aquella utilizada para hacer muñecos de nieve. Ese es otro tipo de nieve. La nieve perfecta para los muñecos de nieve ya ha entrado en contacto con el agua. En consecuencia, es muy pegajosa y permite hacer bolas de nieve. Son dos tipos de nieve distintos. Al estar seca, la nieve de las nevascas es más ligera, menos densa y menos volátil. Para el viento es más fácil de levantar y acumular, incluso con la brisa más suave.

Al final del día, no se necesita una gran tormenta para que haya accidentes de tránsito. Todo lo que se necesita es un poco de acumulación. El clima es agradable, van en la carretera, miran el camino y, al girar en una esquina, encuentran una pequeña acumulación de nieve. Y aunque sea pequeña, es suficiente para sorprender a un conductor y causar un accidente de tránsito letal.

Para los habitantes de Estados Unidos, las nevascas no son un fenómeno extraño, especialmente en Nueva York. A pesar de esto, algunas nevascas en extremo poderosas han dejado marca en su memoria. Por ejemplo, en enero de 1996, cayeron más de 1.2 metros de nieve en la costa este, sumado a vientos que superaron los 100 km/h. En las ciudades, la vida cotidiana se paralizó, las tiendas cerraron y se prohibió la salida de aviones.

"Conserven la calma y permanezcan en la fila. El aeropuerto está cerrado".

Más reciente aún, en 2016, también en los Estados Unidos, la tormenta apodada "Snowzilla" produjo la muerte de 55 personas entre 14 estados. Se registraron vientos de 137 km/h y en Carolina del Norte cayeron 1.7 metros de nieve. "Es una locura. Hacía 17°C y ahora está nevando".

Cuando se forma una terrible nevasca como es Naila, las víctimas humanas se suman al desastre económico que producen estos fenómenos naturales. En ciudades muy pobladas como Boston o incluso Montreal, lo que sucede podemos decir es un desastre natural, porque la actividad y las vías por varias vías imposibles de transitar, vuelos cancelados, escuelas cerradas y ambulancias detenidas. Cada año, las nevascas cobran nuevas víctimas.

En marzo de 2017, en Norteamérica, 20 personas fallecieron durante la tormenta Estela, una nevasca producto de circunstancias excepcionales que los habitantes de Quebec describieron como "la tormenta del siglo". "Fue un periodo de nieve muy intensa y eso es una característica particular. La nieve se asienta durante el día y luego lo peor de la tormenta sucedió alrededor de las 4 de la tarde. Desde entonces hasta las 11 de la noche, la nieve se intensificó y empeoró con los fuertes vientos y la mínima visibilidad. Era imposible transitar las carreteras". En las autopistas de Montreal, algunas personas pasaron la noche atrapadas en sus autos.

Al estar atrapado en el interior de un auto, surge la tentación de mantener el motor encendido para conservar el calor, pero se trata de un grave error. El envenenamiento por monóxido de carbono es muy común durante las nevascas. Las personas en sus autos que han sufrido un accidente quedan atrapadas en la nieve. Mientras continúa la nevasca, la nieve obstruye el tubo de escape y hace que el humo entre, envenenando con monóxido de carbono a la persona. Cuando ocurre en accidentes de tránsito, es una de las muertes más comunes durante las nevascas intensas.

Las nevascas extremas reclaman sus víctimas de otras maneras. Durante el clima frío, el cuerpo llega a sus límites y, en ocasiones, genera ataques cardíacos. Según investigadores de la Universidad de Montreal, estos aumentan del 16 al 34% después de episodios de intensas nevadas. Debido a estos eventos trágicos, las grandes ciudades de América del Norte han aprendido a vivir bajo la amenaza constante de las nevascas. Cuando ocurren, la población sabe que debe reducir los traslados y seguir de cerca el informe meteorológico.

Cuando la catástrofe termina, la vida puede reanudarse lentamente. El problema con las nevascas es que duran relativamente poco tiempo y, cuando finaliza la nevasca, la ciudad puede quedar paralizada. Por ejemplo, el 4 de marzo de 1971, cayeron 37 cm de nieve en Montreal, dejándola paralizada durante casi una semana. En la actualidad, tardan cerca de un día o un día y medio en recuperarse. Después de un evento como este, las cosas vuelven a la normalidad relativamente rápido.

Al terminar la nevasca, queda una considerable acumulación de nieve. Esto requiere una pesada tarea de limpiar la nieve de las carreteras e infraestructuras. La prioridad es desbloquear las rutas para reanudar el tráfico. Los canadienses, bien equipados, desarrollaron potentes máquinas quitanieves y pueden prepararse mejor para el impacto de una nevasca, gracias a los pronósticos cada vez más precisos de los científicos.

Las nevascas se pronostican bastante bien, porque a menudo son un fenómeno masivo. Cuando hablamos de tormentas invernales muy fuertes, es decir, una depresión muy grande, hablamos de algo enorme, algo que se extiende varios kilómetros. No es solo una tormenta de algunos kilómetros, hablamos de una escala de cientos, incluso miles de kilómetros. Así que es correcto, estos fenómenos se pronostican bastante bien.

Conocer bien las nevascas e informar a la población por adelantado es un factor importante en la lucha contra esta fuerza de la naturaleza. Es un fenómeno tan peligroso que un simple error de pronóstico puede causar estragos en todo el país. Durante la famosa nevasca del 14 de marzo de 2017, que aún es un enigma debido a sus pronósticos, tuvimos todos los avisos públicos habituales sobre la gravedad de la tormenta, pero el término "nevasca" quizás no se usó lo suficiente para transmitir la información de antemano. Eso, quizás, explique por qué hubo más bajas a causa de esta nevasca.

Aunque las nevascas azotan principalmente las zonas más frías del mundo, como Canadá, también pueden ocurrir en zonas templadas, como aquí en Estambul, Turquía, en 2017, o en Teherán, Irán, en 2018. Incluso Francia no escapa de estas condiciones climáticas extremas. Aquí, como en Canadá, las nevascas se producen por la colisión de una masa de aire frío con una masa de aire cálido. Pero gracias al clima agradable de Francia, las nevascas no golpean más de dos o tres veces al año y llegan a zonas frías con vientos más fuertes, como las llanuras extensas y, especialmente, en las montañas. Así que las nevascas en Francia no son muy comunes.

Sin embargo, se producen en lugares de gran altitud. Por ejemplo, en los Alpes, en Francia. Este tipo de clima es frecuente en las montañas de Alsacia o en las grandes mesetas del Macizo Central, donde hay grandes zonas de altitud y la nieve puede ser fría y ventosa durante un largo periodo de tiempo. En Francia, lo que se considera una nevasca es igual a una supertormenta, con vientos que superan los 90 km/h y ráfagas de hasta 110 km/h. Un fenómeno que se puede observar en llanuras extensas, pero que es aún más peligroso si ocurre en las montañas, debido al efecto producido por el relieve.

El movimiento del aire será modificado y canalizado por el relieve. En otras palabras, el aire que se mueve tendrá que ascender a la ladera de la montaña. Por lo tanto, dependiendo de la topografía, veremos áreas que tendrán aceleración del viento y áreas que experimentarán lo contrario: la desaceleración, con vientos más tranquilos. Las zonas de aceleración son principalmente los pasos de la montaña o las crestas. En hidrodinámica, el aire retiene su masa durante el movimiento. Así que, cuando el viento encuentra un espacio estrecho o un obstáculo, como en las montañas, el viento acelera o cambia la dirección de su flujo para mantener su masa.

En Francia, las nevascas de montaña son aún más violentas debido al relieve, ya que intensifica la velocidad del viento. Pero un segundo factor que empeora las condiciones de esta nevasca para la población y las infraestructuras de grandes alturas es el traslado de la nieve por el viento. En el primer caso, la nieve simplemente se recoge del suelo y esto puede, básicamente, resultar en una gran capa de nieve. Esta capa de nieve transportada por el viento se volverá más densa y bloqueará la visibilidad del suelo. Y entonces, cuanto más aumenta la velocidad del viento, más se arrastrarán estas partículas y esta capa de nieve finalmente se volverá más y más grande. Las partículas se transportarán a gran altura en el aire, llegando incluso a la atmósfera. Hablamos de montañas que "fuman".

Esta nieve que levanta el viento se sumará a la nieve que cae en la nevasca, causando grandes daños. Hablamos de una nevasca con mucha nieve que caerá al suelo y, al mismo tiempo, hay viento. Entonces, nos encontramos con temporadas fuertes con un gran impacto en la infraestructura y el movimiento de las personas.

Cuando una nevasca golpea las llanuras extensas, la nieve que se acumula a través de las ráfagas de viento puede causar accidentes. La ruta se vuelve resbaladiza y los vehículos pierden el control rápidamente. Pero cuando la nevasca golpea las montañas, puede causar daños graves. Además, algo que afecta especialmente a los centros de esquí es la acumulación de la nieve, ya que la misma puede ser arrastrada de las cumbres. Por lo tanto, hay nieve en toda la zona de esquí, excepto en la cima. Así que este problema debe ser resuelto.

Otra cuestión en riesgo es el traslado de la nieve por el viento durante la nevasca. Esto aumenta el riesgo de una avalancha. Se formarán cornisas de nieve, por lo que el relieve sigue siendo el componente principal. El viento acelerará la cresta, empieza a perder nieve, se formará una cornisa, lo que llamamos una "placa de viento", que tiene una estructura muy particular. Si esta placa de viento, que es bastante cohesiva, se encuentra por encima de una capa frágil, tendremos otros riesgos. En Francia, dos tercios de los accidentes de montaña causados por avalanchas están relacionados con el traslado de nieve por el viento.

Para evitar el peor de los escenarios, los meteorólogos monitorean las tormentas que pueden convertirse en una nevasca en las regiones montañosas, pero las consecuencias de esta fuerza de la naturaleza siguen siendo impredecibles. Por ejemplo, en enero de 2018, la tormenta Elanor dejó siete víctimas en Francia. El tipo de nevasca montañosa más común es la vinculada a las grandes tormentas del Atlántico. Normalmente, la tormenta Elanor del 3 de enero de 2018 creó condiciones de aproximadamente 2000 o 2500 metros que eran condiciones muy similares a las nevas violentas que ocurren en Norteamérica, con más de 50 departamentos emitiendo alertas meteorológicas naranja. Elanor es la tormenta más mortífera en Francia desde Cynthia en 2010. Esta tormenta produjo vientos de más de 150 km/h, prácticamente todos elevados por encima de los 2500 metros. Y como precaución, prácticamente todos los centros de deportes de invierno se vieron obligados a cerrar durante unos 10 días.

Además de los vientos violentos y el peligro de avalanchas, las nevascas de montaña dejan tras sí un frío amargo que congela todo a su paso, lo que afecta a los seres humanos. A menudo, cuando corren las nevascas, experimentamos temperaturas relativamente frías, como de -20°C, incluso de -30°C. Así que hay un efecto de enfriamiento por el viento y la piel que no está protegida puede presentar sabañones bastante rápido, hablamos de unos pocos minutos, después incluso de 10 minutos. El viento, la nieve y el frío. Estos son los tres factores que hacen de las nevascas un asesino implacable.

Atrapados en este infierno blanco, las personas pueden sentir que están congeladas debido a la naturaleza extrema de la temperatura. La diferencia entre la temperatura observada y registrada y la sensación térmica se debe principalmente al efecto del viento. Por ejemplo, si tenemos una temperatura de -10°C y una velocidad moderada del viento de 30 km/h, la temperatura se sentirá como si fuera de -20°C.

Las diferencias de temperatura determinan la fuerza de la nevasca, pero también pueden causar un fenómeno diferente, igual de peligroso: una tormenta de hielo. Durante una tormenta de hielo, no es la nieve la que cubre la ciudad como en una nevasca, sino el hielo. Entre las tormentas de hielo más letales, la tormenta de enero de 1998 en Quebec permanece grabada en la memoria de las personas con el nombre de "la Gran Tormenta de Hielo del 98". Aunque solo se esperaban de 1 a 2 cm de lluvia gélida, 10 cm cayeron en solo 5 días. Capas compactas de hielo se acumularon y paralizaron ciudades. Debido al peso del hielo, se destruyeron casi 1000 torres de acero y 3000 km de líneas eléctricas. La mitad de Quebec se sumergió en la oscuridad total, así como 1.4 millones de habitantes quedaron sin electricidad para la iluminación, la calefacción por más de un mes. 600,000 personas quedaron sin lugar y 30 murieron.

¿Cómo sucedió esto y qué causó esta tormenta de hielo? La formación de hielo comienza con una capa de aire por encima del punto de congelación sobre una capa de temperaturas bajo cero cerca de la superficie. La precipitación congelada se derrite al caer en la capa de aire caliente y luego vuelve a congelarse en la capa fría inferior. Si la precipitación se vuelve a congelar mientras está en el aire, llegará al suelo en forma de granizo. De forma alterna, las gotas de líquido pueden seguir cayendo sin congelarse y pasar a través del aire frío justo encima de la superficie. Esta fina capa de aire enfría la lluvia a una temperatura bajo cero, sin embargo, las gotas por sí mismas no se congelan. Ocurre el fenómeno de sobrefusión. Cuando las gotas superenfriadas golpean el suelo o cualquier otro objeto por debajo de los 0°C, se acumula una capa de hielo a medida que el agua fría gotea, formando una capa de hielo que se espesa lentamente y congela la lluvia.

Durante una nevasca, los cristales dentro de las nubes que caen como nieve, al cruzar una atmósfera muy fría, deben encontrarse con una masa de aire cálido que viene del sur. La nieve atraviesa esta capa de aire por encima del punto de congelación y se derrite. En una tormenta de hielo, la formación de hielo comienza con una capa de aire que está por encima del punto de congelación y que se asienta sobre una capa de aire bajo cero. La nieve se derrite al entrar en la capa de aire cálido, pero de inmediato comienza a congelarse en la capa fría, convirtiéndose en granizo o hielo.

Extremadamente expuesta a este tipo de clima, la región de Montreal sufre entre 12 y 17 tormentas de hielo al año. Pero la mayoría solo duran varias horas y las acumulaciones de hielo apenas superan unos pocos milímetros. Sin embargo, en 1998, se acumularon entre 5 y 10 cm de hielo, causando daños con un valor de 1500 millones de dólares. Hasta el día de hoy, la tormenta de hielo del 98 sigue siendo un hecho inusual en la historia canadiense. Pero debido a que son mucho más frecuentes que las tormentas de hielo, las nevascas causan más daño cada año. Matan a personas en todo el mundo, combinando bajas temperaturas, vientos violentos y acumulaciones repentinas de nieve. Una fuerza de la naturaleza con la que la humanidad ha tratado durante siglos.

Como en Chicago en 1933 o en Canadá en 1947, cuando una terrible nevasca paralizó todo el noroeste de Quebec durante 10 días. La gente saltaba por las ventanas o incluso cavaba túneles para salir de sus casas. La nieve que se amontonaba más allá de la parte superior de las líneas telefónicas impedía que los trenes trabajaran normalmente y bloqueaba las infraestructuras.

Incluso hoy, cuando se produce una nevasca, los meteorólogos se esfuerzan por anticipar ciertas nevadas. Cuando la nieve simplemente cae, esto puede controlarse con bastante facilidad. Pero el problema surge cuando el viento interfiere con la nieve. Allí correrás tras los copos de nieve. Por ejemplo, habrá un lugar con 1 cm de nieve en el suelo y en el otro habrá un metro de nieve en el suelo. Esto a menudo medirá la intensidad de una nevasca: la densidad y la altura de los montones de nieve que se han formado por los fuertes vientos.

La medición de la cantidad de nieve que sopla es un factor clave en nuestra comprensión de las nevascas. Hoy en día, los científicos utilizan dispositivos con tecnología innovadora para observar la cantidad de nieve que mueve el viento en las montañas. Las cifras pueden ser impresionantes.

Si hablamos en términos de cantidad, como una estimación aproximada, digamos en los Alpes. Tomemos un metro de la cresta. Aquí tenemos una cresta, el viento viene de esta forma, y ¿cuánto se va a transportar a lo largo de un año? Unas 100 toneladas pasarán por encima de esta cresta. Por lo tanto, 100 toneladas de nieve pasarán a la altura de esta cresta, simplemente por el efecto del viento. Si echamos un vistazo a otro continente, la Antártida, por ejemplo, cambiaremos la escala y pasarán 1000 toneladas. Allí no habrá una cresta, pero habrá un metro de nieve para medir la nevasca y la cantidad de nieve transportada.

France Météo e IRSTEA, el Instituto Nacional de Investigación Científica y Tecnológica para el Medio Ambiente y la Agricultura, comparten un sitio experimental en la cima de la estación de esquí de Alpe d'Huez, a una altitud de 2720 metros. Con su topografía única, el paso de la Blonnière es un verdadero túnel natural de viento. El equipo instalado muestra episodios de nieve que el viento sopla durante el 10% del tiempo. Gracias a los numerosos sensores conectados a varias estaciones automáticas, los científicos pueden estudiar los efectos del viento en el movimiento de la nieve.

"Instalamos un dispositivo que mide la cadura vertical del viento para considerar la reducción de la velocidad y la fricción del viento contra el suelo a diferentes altitudes. Se puede ajustar la altura del dispositivo para que rastree la profundidad de la nieve acumulada y, para mayor precisión, también hemos instalado un anemómetro sónico de tres dimensiones que mide los cambios de viento mucho más rápido y con mayor precisión".

Otro detalle valioso para medir la fuerza de una nevasca es el tamaño de las partículas de nieve transportadas. Esto también debe calcularse. "Aquí colocamos los sensores designados para registrar la nieve que sopla. Esta se inclinan con el viento y aquí tenemos un sensor con dos brazos, un haz óptico entre dos pequeños brazos, y cuando las partículas atraviesan este haz óptico, podemos medir con más precisión su tamaño".

Los resultados de los sensores se compilan en una computadora antes de enviarse a los investigadores. "Aquí podemos ver las medidas tomadas por el sensor de velocidad y dirección del viento y vemos que, como es común, por debajo de un cierto umbral de velocidad del viento, las partículas no se movilizan y, después de un cierto umbral de velocidad del viento, las partículas comienzan a moverse. De hecho, los gránulos en el suelo están unidos por pequeños puentes de hielo y, mientras la fuerza del viento no sea suficiente para retirar estos pequeños gránulos de hielo, no hay mecanismo de transporte. Pero una vez superado este umbral, da lugar al lanzamiento del mecanismo de transporte".

Dependiendo de la calidad de la nieve, la velocidad del viento debe ser bastante fuerte para transportarla. Cuando el viento es lo suficientemente fuerte, la nieve fresca a unos 4 o 6 m/s y, dependiendo de las transformaciones, requiere velocidades de viento cada vez más altas. Así que puede haber nieve que realmente se transforme y necesite vientos de unos 20 m/s para retirar la gruesa capa de nieve. 20 m/s, es decir, más de 70 km/h, es más de lo que se necesita para levantar nieve ligera, ya que incluso un simple viento de 10 km/h puede transportarla. Pero la nieve más compacta solo se levanta con vientos de hasta 100 km/h.

Hay dos tipos de mecanismos de transporte para que la nieve se retire por el viento: deslizándose así, los gránulos de nieve se desplazan por el suelo y la salta, donde los granos se retiran de una capa de nieve de al menos 10 cm y avanzan a través de saltos. En este caso, su propagación es turbulenta y los granos de nieve pueden transportar hasta 100 metros de altura, como en una tormenta de arena, corriendo en el vacío.

La nieve se acumula en todas partes y no siempre donde se desea. En Francia, uno de los principales problemas relacionados con el transporte de la nieve por el viento es la acumulación. La acumulación de nieve en un lugar donde no quieres nieve puede ser un edificio, una carretera o una ladera de avalancha. En todo el mundo, la acumulación de nieve es una verdadera carga para la infraestructura. Impide la circulación de los vehículos, interrumpe el tráfico y las personas tienen que cavar para salir de la nieve.

Para evitar que estas acumulaciones sorpresivas bloqueen las rutas, los científicos deben anticiparse a este fenómeno. "Hay todo un conjunto de dispositivos que podemos implementar. El primer dispositivo consiste en tener formas muy aerodinámicas. Somos capaces de elevar las vías y, por lo tanto, veremos una aceleración local. Evitaremos las áreas llenas de escombros. Es mejor tener zonas en proceso de relleno porque tenemos esta famosa aceleración. Cuando las vías no pueden elevarse, se crean obstáculos para bloquear la nieve. Básicamente, si la vía está aquí y el viento viene desde aquí, vamos a crear obstáculos artificiales para que la nieve repose delante de la carretera y".

Luego, si está allí, no puede ir más allá. Como es imposible prevenir una nevasca, debemos construir un equipo capaz de resistir.

Esto es esencialmente lo que los científicos hacen en los Alpes. En el refugio situado a 3835 metros de altura, la estructura de esta cabaña de última generación se usó como modelo en un túnel de viento artificial, capaz de recrear las condiciones violentas de la nevasca, incluyendo el viento y la acumulación de nieve.

Teníamos dos desafíos. El primero era permitir el acceso a la cabaña, por lo que las entradas debían estar lo más despejadas posible. Y el segundo desafío era intentar producir una acumulación de nieve en la máquina de deshielo. Así podríamos derretir la nieve y suministrar agua en la cabaña. De esta forma, por el contrario, la máquina de deshielo tenía que situarse en una zona de acumulación de nieve.

Un éxito gracias a las pruebas realizadas por los científicos. El refugio GUTE, con su forma aerodinámica, es capaz de resistir nevascas extremadamente violentas. Con vientos capaces de alcanzar los 300 km/h, su deshielo, donde se acumula la nieve, permite recoger y almacenar 18.000 litros de agua.

A través de estudios y cálculos, el ser humano finalmente ha logrado domar la infame nevasca. Una gran hazaña. Hacemos lo mejor posible para utilizar estas fuerzas de la naturaleza de una manera que nos beneficie, y en realidad se trata de jugar con los elementos.

Pero existe un límite en este proceso, porque muy a menudo la naturaleza nos impone limitaciones que siguen siendo difíciles de atacar y difíciles de prevenir. Una supertormenta que llega desde el frío, vientos fuertes combinados con temperaturas cercanas a la congelación, nieve fina y ligera que cae y se acumula.

La nevasca es una de las fuerzas más impresionantes de la naturaleza en la Tierra. Al igual que un huracán, una nevasca se forma cuando una masa de aire cálido choca con una masa de aire frío. Este fenómeno climático, que genera vientos fuertes y precipitaciones, causará aún más daños el invierno en las regiones más cercanas a los polos.

Cuando se combina con el clima frío, esta supertormenta produce una enorme formación de copos de nieve que caen, son arrastrados por el viento y forman montones de nieve con la visibilidad reducida, que hace perder la orientación, pero que también desencadena el riesgo de sabañones, asfixia, ataques al corazón y, sobre todo, accidentes.

Hay que evitar por completo las nevascas. Sin embargo, cada año en todo el mundo, la gente muere debido a estas supertormentas. Para predecir este fenómeno, los científicos siguen estudiando de cerca estos tres ingredientes: el viento, la nieve y el frío.

Otra clave para enfrentar las ventiscas es la difusión de información. El riesgo, alertar a la nación, es un asunto muy serio. Por último, gracias a los dispositivos capaces de limpiar grandes cantidades de nieve, ahora podemos recuperarnos rápidamente de este fenómeno meteorológico mortal.

Pero, ¿por cuánto tiempo? En una época en la que el planeta sufre cambios climáticos, se pensaría que las nevascas se volverían menos comunes y menos violentas. Por el contrario, la ciencia del cambio climático nos dice que con el calentamiento global, en términos completos, nos arriesgamos a tener inviernos más cortos y menos nevadas para el invierno.

Sin embargo, parece que sufriremos tormentas aún peores. Al generar tormentas más grandes, el calentamiento global podría, por lo tanto, provocar nevascas aún mayores. En otras palabras, algunos tipos de huracanes invernales. Si la temperatura del agua del Atlántico es más alta, forma un cuerpo de humedad que alimenta una tormenta. Es bueno para los huracanes, también es bueno para las tormentas que pueden convertirse en tormentas invernales.

Tendremos que enfrentarnos a nevascas cada vez más violentas. Las recientes tormentas Estela, Eleanor y Ciara, que han golpeado Europa y América, parecen afirmarlo. Pero gracias a la ciencia, comenzamos a comprender esta terrible fuerza de la naturaleza para protegernos mejor.

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