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El poder del perdón trae la libertad | Joseph Prince Spanish

New Creation TV Español21:14

Transcription

[Música] Vamos a entrar en la palabra y voy a compartir algo que siento que deberían decir la primera vez que lo escuchen. Es muy básico, pastor. Todos lo sabemos. Será por falta de entender eso y por el malentendido que tenemos sobre este tema en particular. Tenemos resultados en nuestras vidas que son muy claros. Por ejemplo, ¿han experimentado ataques de amargura, resentimiento, especialmente durante este encierro? Si tienes ataques y están aumentando con tu cónyuge, donde siempre están peleando, están de mal humor, descubres que tienes malos pensamientos sobre un ser amado, incluso entre padres e hijos y sus hijos adultos y todo eso. Y saben, entiendo que el encierro puede causar que seamos impacientes. Y porque vemos lo mejor y también lo peor. Pero más que eso, más profundo que eso, muestra en qué creemos en realidad y lo que en realidad entendemos sobre el nuevo pacto. Amén.

Y siento que el Señor me comisionó y lo puso muy fuerte en mi corazón que visitáramos de nuevo esto, pero de manera fresca, en una nueva opción. Y nos hagamos la pregunta: ¿por qué depende tanto de que creamos esto? El fruto en sí nos dice que aunque sabemos esto en nuestra cabeza, tal vez no lo sepamos en nuestros corazones. Voy a entrar en esto y verán a qué me refiero. Comenzaremos con una hermosa historia en la vida de nuestro Señor Jesús cuando estuvo en la tierra. Vean esto. Lucas 7: Uno de los fariseos invitó a Jesús a comer, así que fue a la casa del fariseo y se sentó a la mesa. Ahora bien, vivía en aquel pueblo una mujer que tenía fama de pecadora. Cuando ella se enteró de que Jesús estaba ahí, se presentó con un frasco de alabastro lleno de perfume costoso. Llorando, se arrojó a los pies de Jesús, de manera que los bañaba en lágrimas, y luego se los secó con los cabellos y también se los besaba y se los ungía con el perfume.

Al ver esto, el fariseo que lo había invitado a Jesús dijo para sí: "Si este hombre fuera profeta, sabría quién es la que lo está tocando; es una pecadora". Entonces Jesús le dijo a manera de respuesta: "Simón", le dijo al fariseo, "tengo algo que decirte". "Dime, Maestro", Simón respondió. Jesús le contó esta historia: "Y dos hombres le debían dinero a cierto prestamista. Uno le debía 500 monedas de plata y el otro 50. 500 a 1 y 50 al otro. Como no tenían con qué pagarle, les perdonó la deuda a los dos, canceló sus deudas. ¿Cuál de los dos lo amará más?". Simón contestó: "Supongo que aquel a quien más le perdonó". "Has juzgado bien", le dijo Jesús.

Luego se volvió hacia la mujer y le dijo a Simón: "Ves a esta mujer. Cuando entré en tu casa, no me diste agua para los pies, pero ella me ha bañado los pies en lágrimas y me los ha secado con sus cabellos. Tú no me besaste, pero ella, desde que entré, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con aceite, pero ella me ungió los pies con perfume. Por esto te digo: si ella ha amado mucho, es que sus muchos pecados le han sido perdonados. Pero a quien poco se le perdona, poco ama". Entonces le dijo Jesús a ella: "Tus pecados quedan perdonados". Los otros invitados comenzaron a decir entre sí: "¿Quién es este que hasta perdona pecados?". Jesús le dijo a la mujer: "Tu fe te ha salvado; vete en paz".

Ahora, en esta historia, la narrativa que acabo de compartirles sobre la vida de Jesús pasó cuando él fue invitado por uno de los fariseos. Y los fariseos eran personas que conocían la ley de cabo a rabo. Ellos conocían las escrituras de memoria y eran personas que la observaban meticulosamente. Estaban muy conscientes de cualquier divergencia de la ley y, además, ellos agregaron sus propias leyes. Un hombre así invitó a Jesús a su casa por alguna razón, no nos la dicen, pero Jesús fue. Durante la escena, llegó una mujer y la Biblia dice que ella era una gran pecadora. En una traducción clásica, y aquí dice que era una mujer con fama de pecadora. Otra traducción dice que era una prostituta. Y ella llegó y comenzó a llorar a los pies de Jesús. En esos días, ellos se reclinaban de la costumbre judía, era reclinarse cuando comían. Así que Jesús tal vez estaba viendo al fariseo y la mujer llegó por detrás. Ambos estaban uno frente al otro y ella llegó por detrás y lloró a los pies de Jesús. Sus lágrimas cayeron y ella secó sus pies con su cabello, y luego ella ungió sus pies con un perfume muy caro. Y Jesús miró al fariseo, y el fariseo tal vez estaba viendo a la mujer, y Jesús supo lo que pasaba por su mente. Él estaba pensando: "Si Jesús es un profeta, él sabría quién es la mujer que lo está tocando, ungiéndolo con el perfume. Es una prostituta, es una gran pecadora". Y Jesús compartió esta ilustración, esta historia tan ilustrativa. Él dijo: "Sabes, una vez había un hombre que prestó dinero a dos personas. A uno le prestó 500 piezas de plata y al otro le prestó 50. Cuando ambos no pudieron pagar, el perdonó a ambos".

Ahora, en griego, la palabra perdón, no estoy usando la Nueva Versión Internacional, en otra traducción dice "amablemente les perdonó". En la LV, "generosamente perdonó". Todas esas son una palabra en griego, "charismai". "Charismai" es de gracia. De acuerdo, de gracia los perdono. Libremente los perdono. Dios no requiere nada de usted. El perdón gratuitamente. Amén. Así es como Jesús compartió la historia. Cuando ambos no pudieron pagarle, el hombre de los quinientos que pidió 500 no pudo pagar. El hombre de las 50 monedas no pudo pagar. Él perdonó a ambos y él los perdonó gratuitamente. Ahora, Jesús le preguntó a este fariseo, Simón: "¿Quién de los dos lo amará más?". Y Jesús hablaba en el lenguaje de Simón. Él era un hombre consciente del dinero. Jesús le estaba hablando en su idioma. Él dijo: "Supongo que el que tuvo una deuda mayor cancelada, el que le debía al prestamista 500 piezas de plata, supongo que él lo amará más". Y me gusta la Nueva Versión Internacional, se adapta al griego que dice "has juzgado bien". Y la palabra aquí escrito "trino" es la palabra usada cuando observamos la cena del Señor, nos juzgamos. Amén. Es usada en muchos otros lugares, cuando le hablamos a la montaña, "si no cry", no en tu corazón y no te juzgas a ti mismo. Y ese es otro mensaje. Pero la palabra "juzgar" es muy exacta. Y ahí dice "es correcto" en una traducción bíblica. Pero de hecho, Jesús dice "has juzgado bien". En las versiones más clásicas, "has juzgado correctamente". ¿Qué es juzgar correctamente? ¿Qué es para Dios juzgar correctamente? Todos queremos juzgar correctamente. Amén. A nosotros, las situaciones que enfrentamos. ¿Qué es juzgar correctamente según el Señor? Juzgar correctamente es cuando te das cuenta: "A quien mucho se le perdona, mucho lo ama". Amén. Jesús dijo: "Esta mujer me ha amado mucho, y la razón por la que me ama mucho es porque ella sabe que se le ha perdonado mucho".

En algún lugar del camino, antes de este incidente en la casa de Simón el fariseo, esa mujer ya había recibido perdón de Jesús, y ella sabía que era perdonada. Ella no fue ahí para ser perdonada, ella fue porque fue perdonada. Ella fue a expresar su amor al Señor. Pastores, líderes y maestros, escuchen con atención. El secreto es algo que se encuentra en estas palabras en el Nuevo Pacto. Dice: "Seré misericordioso con sus injusticias y de sus pecados no me acordaré más". El secreto es el perdón de pecados. Porque no entendemos del todo el perdón de los pecados, pensamos que es un punto de inicio y a partir de ahí Dios está viendo nuestro comportamiento, Dios está viéndonos y listo para encontrar el error cuando fallamos. Sabes, eres perdonado de todos tus pecados desde el día en que naces. Cuando recibes a Jesús, el perdón de pecados para muchos significa desde el día que naciste, a partir de ese día en adelante hasta el día que recibes a Jesús, todos tus pecados hasta ese punto de tu vida, los llamamos pecados pasados, son perdonados. La Biblia dice que Dios ha perdonado todo. Nuestra idea de "todo" no es el "todo" de la Biblia. Tenemos una idea del "todo" de nuestro esposo, del "todo" de nuestra esposa. Sabes, tu esposa dice: "Te perdono todo", pero lo que ella quiere decir es: "Te perdono todo lo que pasó". Ahora, ella no va a perdonarte tus pecados futuros. Amén. Solo alguien que vive fuera del tiempo puede perdonar todos tus pecados pasados, presentes y futuros. Y eso es perdonar mucho.

Déjenme mostrarles este versículo de las Escrituras en Colosenses 2. Amén. Dice muy claramente: "Y cuando ustedes estaban muertos en sus delitos y en la circuncisión de su carne". No olviden, Jesús no vino, escuche, Jesús no vino a hacer que las personas malas fueran buenas. Él vino a hacer que las personas muertas vivieran. Y la Biblia dice que todos estábamos muertos en nuestros delitos y en la posición de nuestra carne, pero Dios les dio vida a los que estaban muertos. Dios les dio vida juntamente con Cristo, habiéndonos perdonado todos nuestros delitos. Todos nuestros delitos. Amigo, respira, relájate. Nuestros pecados son perdonados hoy. La santidad de Dios está de nuestro lado. Como esa noche en Egipto, la noche de Pascua, el ángel de la muerte pasó por la tierra de Egipto y todos, cada hogar judío donde había sangre en los dinteles de la puerta. ¿Qué significa la sangre en las puertas? Es una imagen de Jesús. Ven, la jamba y el dintel hacen una cruz. Es una imagen de Jesús muriendo por la familia que hay adentro. Y el ángel de la muerte llegó y no miró cuán buena era la familia, cuán moral era la familia, cuánto ellos servían a Dios, su buen nombre, sus buenas obras. No, no, no, no, no. El ángel de la muerte, y Dios es quien hizo cumplir esto, cuando veo la sangre, no cuando veo tus buenas obras, cuando veo la sangre, paso de largo. Yo no permitiré que el ángel de la muerte entre a destruirte.

Ahora, la santidad de Dios está de nuestro lado porque es como si Dios hiciera guardia a tu puerta donde está la sangre. ¿Por qué? Porque la sangre le dice a Dios que ya hubo una muerte. No puedes destruir al primogénito en esta casa. No puedes matarlo porque la muerte ya fue dada. La muerte tuvo lugar. La muerte del primogénito de Dios, el verdadero Cordero de Dios. Ahora, la santidad de Dios está de tu lado y Dios te está demandando rectitud. Dios te está demandando tu absolución, tu perdón. ¿Puedes entender eso? La santidad de Dios está de tu lado. Y por eso el apóstol Pablo lo describe así: "Dios, al aceptarnos, es justo. Él no contamina su justicia. Dios es justo al hacernos justos a los que ponen su fe en la sangre de Jesús. Dios es justo al declararlos justos". Aleluya. Amén. Amén.

Ahora, amigo, esta no es la verdad básica. Vamos a pasar a cosas más profundas. No, esta es la fuente. Amén. Este es el cimiento y es el trampolín de todas las bendiciones en nuestras vidas. Es la madre de todas nuestras bendiciones. Y no creemos esto. En el Salmo 103, el primer beneficio comienza con el perdón de todos nuestros pecados. Si no creemos eso, no estamos listos para la sanidad de nuestras enfermedades, la redención de la destrucción y la renovación de nuestra juventud como las águilas. Todos esos beneficios vienen después de que nos damos cuenta del primer beneficio: el perdón de todos nuestros pecados. Y muchos somos una guerra civil andante. No creemos que Dios nos ha perdonado todos nuestros pecados. Y por eso somos duros con nosotros mismos. Y como eres duro contigo, eres duro con tus hijos. Porque eres duro contigo, eres duro con tu cónyuge. Como eres duro contigo, tienes que perdonarte. Amén. Perdonas a otro, perdona te tú. Amén. Mira tu vida y pregúntate: ¿Estoy amando mucho? ¿Amo mucho al Señor? Si no es así, es porque me falta la revelación del perdón de pecados. Aún creo que necesito ganarme lo, necesito arrepentirme más. ¿Qué hay del arrepentimiento? Pablo predicó en Hechos 20: "Arrepentimiento para con Dios y de la fe en nuestro Señor Jesucristo". En otras palabras, si quieres a la izquierda, ya no estás viendo la derecha. Esto es profundo. Escucha con atención. No te pierdas. Si quieres a la izquierda, te alejaste de ver a la derecha, ¿cierto? Si quieres a la derecha, te alejaste de ver la izquierda. No puedes girar de Jesús sin arrepentimiento. El arrepentimiento es girarse hacia el Señor Jesús. Y es a lo que se refería Jesús cuando dijo: "Arrepiéntete". Cuando Él anduvo en la tierra, "Arrepiéntete y cree en el evangelio". "Arrepiéntete porque el reino de los cielos está cerca". Significa que traerán todos sus pecados uno por uno y se arrepentirán de cada uno de ellos. No es: "Vuélvete a mí, cree en mí, soy el Mesías, el reino de Dios está aquí ahora porque yo estoy aquí". Amén. Arrepiéntete, "metanoia", cambia tu pensar, renueva tu mente. No puedes tirarte de uno sin estar de frente al otro. Si estás de frente a uno, no te has volteado del otro. El hombre hace muchas cosas luego del arrepentimiento, pero de hecho, el arrepentimiento es algo que sucede todo el tiempo en nuestras vidas. Incluso ahora, gracias a este mensaje, muchos se están arrepintiendo. Se están arrepintiendo porque están entendiendo el perdón de pecados. Se están arrepintiendo de las cosas que han visto en este mensaje. Amén. Están cambiando su mente y esto es arrepentimiento. Pueden usar la palabra "arrepentir", puede no decir "arrepentir". Lo más importante es que se arrepienta, que cambien su mente. Amén. Hacia Dios. Aleluya.

Y el arrepentimiento hacia Dios significa que antes pensabas que Dios estaba en tu contra. Ahora, Pablo dice: "Arrepentimiento para con Dios". Hacia Dios significa que piensas en Dios de forma diferente ahora. Dios te está cuidando. Dios no te está juzgando. No te atribuye tus transgresiones. Dios quiere salvarte. Dios quiere bendecirte. Dios quiere sanarte. Dios quiere acercarte a sí mismo para darte un nuevo comienzo como su hijo, su hija. Aleluya. Pablo dijo que este es arrepentimiento hacia Dios. Amén. Del arrepentimiento del pecado. Pastor, ¿diría usted que el más grande antídoto para el pecado es el amor? El amor es el cumplimiento de la ley. Pero, ¿cómo obtienes amor? El amor destruye el pecado con amor y verdad se perdona el pecado. Proverbios 16:6. ¿Cómo obtienes amor? El amor es el cumplimiento de la ley, ¿están de acuerdo? No cumplir la ley es pecado. No como "no en amor". ¿Cómo tengo amor? Bueno, acabamos de oírlo hoy. Jesús dijo: "A quien mucho se le perdona, mucho ama". Amamos porque Él nos amó primero.

Amigo, voy a cerrar este tema ahora. Vamos a aplicar eso con unos a otros también. ¿Sabías que el matrimonio se trata de perdonarse uno al otro todo el tiempo? Nunca vas más allá. Esto es básico. Comienzas con perdón. No, no es el fundamento, es el alma del matrimonio. Soportar y ser paciente uno con otro. Amén. Como Dios no te atribuye el pecado, ¿qué tal tú? ¿Le atribuyes ese pecado a tu esposo? ¿Le atribuyes el pecado a tu esposa? Estoy hablando de matrimonio aquí, amigo. Amén. Sabes que hablamos sobre el perdón de Dios de todos nuestros pecados, pero nada puede separarnos del amor de Cristo. ¿Le han dicho a tu esposa? "Nada puede separarme de mi amor por ti". O a ti: "De mi amor". Como Dios nos dice en Romanos 8: "Nada, ninguna criatura, nada en la tierra, nada en el presente, nada en el futuro puede separarnos del amor de Dios en Cristo Jesús". La Biblia dice: "Ama como Cristo ama". ¿Sabes que les has dicho a tus hijos? "Nada que hagas podrá separarte". "No, pastor, si digo eso, ellos se aprovecharán". Ese es el razonamiento de la carne. Es hora de que elimines este tipo de pensamiento. Arrepiéntete de ese tipo de pensamiento. No trae resultados fructíferos. Este tipo de pensamiento. Amén. Necesitamos arrepentirnos y de ese pensamiento. Es pensamiento pecaminoso. Es creer lo peor de otros mientras crees que tú siempre eres capaz. Los que juzgan a los demás y se les olvida que ellos mismos son culpables del mismo pecado. Sé que muchas veces, incluso durante el encierro, podemos ver lo peor uno del otro. Por eso necesitamos entender que nunca irás más allá del perdón, porque el amor se trata sobre todo de perdón. ¿Ya perdonaste a tu padre? ¿A mi padre? "Falleció hace diez años, pastor". Sí, pero ¿ya lo perdonaste? No era perfecto. ¿Ya lo perdonaste? Sino, en algún momento de tu vida, primero que nada, date cuenta de que Dios te perdonó de cosas que tú no hiciste por tu padre. Las cosas que soñaste, como "desearía hacer esto por mi padre", y te sientes culpable. Y si permites que esa culpa se infecte, afectará tus relaciones, la relación de ahora con tus hijos, con tu cónyuge. Amigo, cualquier cosa que hayas fallado en hacer, eres perdonado. Amén. Tu padre está en el cielo, o tu madre está en el cielo. Ella no quiere que te ahogues en esa culpa, que seas acusado por el enemigo todos los días por cosas que pudiste haber hecho. Amén. Deja de vivir en el pasado. Eres perdonado de todos tus pecados. Amén.

Hay cosas que hacemos a veces en nuestras vidas por las que nos sentimos culpables. "Desearía nunca haber hecho eso", pero está hecho. Amén. Estar decepcionado con nosotros mismos es confiar en nosotros. La Biblia dice que no confiemos en nosotros mismos. Amén. Confía en el Señor. Gloria al Señor. Bueno, yo confío en el nombre de Jesús que entendiste esta revelación fuertemente. Y oro en el nombre de Jesús que la aceptes, no solo la revelación de Dios, amén, para ti en término de perdón de todos tus pecados, que vivamos en ella todos los días, pero también unos con otros, amén, con tu prójimo, amén, en la forma en que Dios me perdonó, también perdono a mis amigos. Voy a perdonar a otros así. Amén. Sino, ¿por qué no lo haces? Amén. Gloria al Señor. Ah.

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