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Bienvenidos a Camino de Vida. Aquí podrás escuchar las prédicas de todos nuestros servicios. Esperamos que disfrutes este mensaje.
Hace poco yo misma acabo de pasar a una nueva temporada. He salido de una y he pasado a otra. He dejado de ser siempre peatón, ahora conductor, siempre copiloto y ahora copiloto porque por fin aprendí a manejar. La gente que aplaude es la gente que a la que le ha costado manejar o la que todavía está sufriendo. Pero bueno, te cuento, yo tengo 39 años, este, tragando, no, tragando saliva y gracias, hermano. Chiquilla me dijo el hermano, hermano, se ganó el cielo. Pero hace 39 años y no sabía manejar.
Llevé clases hace mucho tiempo cuando realmente era más chiquilla, hermano, mucho más joven y me tocó un profesor esos de que no, cuidado, no, acelera, no. Y realmente no me dio nada de confianza. Luego mi primo intentó enseñarme y me choqué contra el serenazgo. Así que pasa el tiempo, mi esposo intentó enseñarme. ¿Cuántos saben los casados que si tu esposo intenta enseñarte, hay problemas matrimoniales, posible consejería? Así es. Amé. Entonces, no funcionó.
Hasta que de pronto vino pastora Analiz y me dijo, "Malú, saqué mi brevet, amiga, no sabes, tienes que sacarlo en esta academia, son super buenos, lo saqué a la primera y fue buenazo, que no sé qué." Y me animó tanto, o sea, me animó y despertó mi sentido de competencia, ¿no? Porque dije, "Si ella lo ha sacado, yo también lo voy a sacar." Y me metí a dar a tomar clases en esta academia. La verdad es que la academia super buena, no voy a decirte el nombre porque no me pagan de publicidad, pero si quieres al final en el primer servicio, una hermana viene y me dijo, pensé que me iba a decir como quiero orar y me dijo, ¿cuál es el nombre de la academia? Debí cobrar.
Pero bueno, me metí a un plan como que era el plan super archimega, es tu, o sea, tu última oportunidad, brevete ahora sí o sí. Y era un plan super bueno, la verdad. Te llevaban a todo. Las clases eran tan buenas que el profesor antes de subirte ya eso que pruebas, ¿no? Te acomodas. cinturón, tu pie, todo esto y te decía, "Vamos, ¿quién puede? Tú eres un ganador." "Yo soy un ganador. ¿Quién va a manejar bien?" "Yo voy a manejar bien." Era clase con psicólogo, incluido. Todo increíble.
Hasta que llegó el día de mi examen. Y si tú no has dado un examen eh de manejo, tal vez ya le has dado hace mucho tiempo y no te acuerdas, tú vas a dar el examen y tienes dos rutas por escoger. Ruta A o ruta B. Bueno, la verdad es que no escoges, te mandan, ¿no? A la ruta A, a la ruta B. Y yo solo sabía la ruta A y oré, señora. Acá tu favorita. Necesito ayuda. Me tocó ruta. Genial. Dije, bien. Dios, estás conmigo. Y entras de 10 en 10. 10 personas, 10 acá. Se ha sentado en una fila, te dicen, "De acá a la 10, ruta A, de acá ruta B." Entonces mi otra oración era, "Señor, por favor, que no me toque primera porque no, qué nervios." Y llaman, comienzan a llamar y dicen, "Castillo Bravo, que es mi apellido real. Cuadra es mi apellido que Joel me ha regalado. Castillo Bravo. Entonces dije como que ay ya señor me fallaste, pero está bien.
Subí, di el examen y después de dar el examen son los 5 minutos más aterradores de tu vida. Y ojo, he pasado momentos aterradores. Yo me he titulado para ser abogado. Los que son abogados saben que es la cosa más traumática. He tenido una cesárea. Si has tenido una cesárea, también sabes que es una cosa terrible. Pero esos 5 minutos fueron de los más difíciles de probar mi identidad en Cristo. Me senté, porque ya diste el examen, no puedes hacer nada más, decía, "No importa, esto no me define. Yo soy cabeza y no cola. Yo soy justificada, soy una nueva criatura. 3 minutos no no pasaba. Veía que el resto estaba como que viendo su celular y yo como que no, esto no me va a definir, todo va a estar bien. Dios, porque yo estaba orando, no quiero dar en una segunda oportunidad. sabía que me iba a dar mucho más nerviosa, ¿no?
Bueno, pasa que llaman a los siete a siete personas y no nos llaman a tres que nos quedamos. Entonces dije, "Bueno, ya ojalé o pasé, o sea, ya fue." Luego regresé, nos metieron a una a un saloncito y nos dijeron, "Bueno, ya ustedes tres han pasado, no nos pregunten cómo han pasado ni cuánto tienen, simplemente saquen su no." Y yo ni quería saber, es como que gracias, Señor, lo bendigo y todo. Salí y bueno, llamé a mi esposo, le conté, le dije, "Yoel, pasé, pasé la primera, genial." Y yo él, "Ya, sí, gracias amor." No, o sea, quería recalcarle que él no pasó en la primera, pero dije, "No, humildad." Ahora yo, él maneja mucho mejor que yo. Si nos ves a los dos en el carro, aléjate, si yo estoy ahí, es probable que te roce entonces. Y me dijo, "Ya, genial."
Y después contándole a una amiga que tengo de la iglesia me dijo, "Malú, tú has estudiado para el examen, ahora se viene la vida real, tienes que manejar en la calle." Y yo, "Ay, China, yo paso a la primera fresh. Mi primer día manejando de mi casa que está super cerca como por Salaberry hasta acá super cerca. Prendí el carro y comenzaron a venir a mi mente, ¿te acuerdas cuando te chocaste? Te vas a chocar. Encima tenía mi hijo, solo los dos. Y si te chocas encima con tu hijo, ¿cómo va a ser? Pensamientos más pensamientos más pensamientos de que todo esto iba salir mal. Yo había salido de una temporada y estaba en temporada de, claro, siempre copiloto y peatón a la nueva temporada que era, okay, tener la responsabilidad de manejar y lo único que había hecho era transicionar con todos mis miedos.
Y hay una historia de la palabra en la palabra de Dios que nos habla de cómo debemos de transicionar, porque hay una frase, un principio de pastor Edwin Luis Col, que es el que creó todos los libros de la red de hombres, que dice, "Como sales de una temporada es como entras a otra, porque como cierras una temporada va a marcar tu actitud de cómo vas a entrar a la siguiente temporada." Y esta historia que te quiero contar está en el libro de Josué. Josué 4. Y te doy un poco de contexto. El pueblo de Israel por fin está a punto de tomar la tierra prometida. Ellos salieron de Egipto y sus padres se revelaron, crearon ahí su toro, bailaron contra esto, o sea, todo mal. Y el Señor dijo, "Voy a esperar a que toda esta generación perezca para que recién puedan entrar a la tierra prometida." Y las dos únicas personas de esa generación que entraron a la tierra prometida fueron Josué y Caleb. Y por fin ha llegado el momento por el que habían estado esperando. 40 años vagando en el desierto, más de 500 años desde que Dios le había dado esa promesa a Abraham. Estaban a punto de entrar a lo que para ellos era la promesa, era el momento que habían estado esperando. Y Dios les da una instrucción completamente rara. Y vamos a leer juntos Josué 4 del 2 al 3. La instrucción que les da Dios.
Ahora dile a 12 hombres, uno de cada tribu, diles, tomen 12 piedras del medio del Jordán, del mismo lugar donde están parados los sacerdotes. Llévenlas al lugar donde van a acampar esta noche y amontónenlas allí. ¿No te parece una instrucción totalmente rara para esto que van a enfrentar ellos? Están a punto de cruzar a lo nuevo que tiene Dios para ellos. Están a punto de tomar la tierra prometida. Ellos ya sabían que en la tierra prometida iba a estar Jericó, iban a estar los amorreos, iban a ver gigantes. Qué instrucción más rara de Dios de decirle, "Oye, elige a 12 hombres, carguen unas piedras y llévenlas al lugar donde van a acampar." Yo creo que lo más lógico hubiera sido que Dios les diga, "Hey, pueblo de Israel, afilen sus espadas, sáquenle punta a sus flechas, tens sus arcos, estén listos porque vamos a entrar con todo, pie derecho para destruir Jericó." Lo más lógico hubiera sido que se preparen para lo siguiente que viene, ¿cierto? Pero Dios les da esta instrucción.
Versículo 4 al 7. Entonces Josué convocó a los 12 hombres que había elegido, uno por cada tribu de Israel. Les dijo, "Vayan a la mitad del Jordán, frente al arca del Señor su Dios. Cada uno de ustedes debe tomar una piedra y cargarla al hombro. Serán 12 piedras en total, una por cada tribu de Israel. Las usaremos para levantar un monumento conmemorativo. En el futuro sus hijos les preguntarán, ¿qué significan estas piedras? Y ustedes podrán decir, "¿Nos recuerdan que el río Jordán dejó de fluir cuando el arca del pacto del Señor cruzó por allí? Esas piedras quedarán como un recordatorio en el pueblo de Israel para siempre."
Y es que Dios no quería que ellos entren teniendo el plan perfecto de cómo iba a ser su siguiente conquista. Dios quería reenfocarlos en la fidelidad que él había tenido con ellos. Porque este pueblo que estaba a punto de cruzar era un pueblo que había vagado 40 años por algo que ellos no habían hecho. Era un pueblo que había sido nómade y no tenía un lugar establecido. Era un pueblo que no tenía la comida que querían porque lo que siempre tenían era maná. Era un pueblo que al cruzar pudo haberse acordado, "Ah, qué difícil todo lo que hemos pasado. Sí, pues no teníamos para comer a la brasa, maná, maná todo el día. Mira, ahora hemos estado 40 años por algo que han hecho nuestros padres. Dios, mira lo que ha hecho. Pudieron quejarse y quejarse. Pero lo que Dios quería que hagan antes de pasar a su siguiente etapa, antes de transicionar a lo siguiente, era que creen un monumento donde recuerden la fidelidad de Dios.
Y es lo mismo para ti y para mí. Yo soy de las personas que le encanta recontraplanificar lo que va a pasar. Vamos a hacer esto. Okay. Escenario A, escenario B, escenario C. Si no sale el A, voy a hacer el B. Voy a hacer el C. Yo soy de las personas que le gusta saber qué es lo que viene adelante. Y es lógico, ¿cierto? Cuando estás est empezar un nuevo trabajo, ¿qué dices? Ya voy a estudiar esto, voy a estudiar lo otro. Si vas a entrar a un nuevo colegio, más o menos estudias o conoces a gente a que podrías conocer. Si hay una nueva temporada en tu familia, tomas precaución por lo que va a venir. Nuestra mente siempre está pensando en lo que tenemos que hacer, pero Dios nos dice que nuestra siguiente temporada, cuando vamos a transicionar de un lugar a otro, cuando vamos a atravesar nuestro Jordán para lo siguiente, es recordar su fidelidad.
Las piedritas eran solo piedritas, pero significaban que ellos iban a levantar un monumento para que ellos lo vean y sea algo visible y puedan decir, "Sí, Dios fue fiel con nosotros. Sí, Dios estuvo con nosotros. Pudimos haber muerto, pero Dios nos ayudó 40 años. No teníamos que comer, pero Dios perveyó cada día." Y no solo para ellos, sino para sus hijos. Porque sus hijos en un momento iban a preguntar, ¿qué significa esto? y ellos iban a poder responder. Y lo mismo pasa contigo y conmigo, porque cuando tenemos que transicionar lo siguiente que tiene Dios para nosotros, cuando estamos atravesando nuestro Jordán, tenemos la tendencia a enfocarnos en lo malo que nos ha pasado. Si yo te digo en este momento y vamos a hacer todos un ejercicio, piensa en algo bueno que te ha pasado ayer, lo tienes. Pero si te digo, piensa en algo malo que te ha pasado ayer, te ha puesto que aparece más rápido en tu cabeza.
Estamos haciendo la rutina con mi hijo de al momento de acostarnos decir una cosa por la que estamos agradecidos. Entonces le pregunté el otro día, "Luca, ¿por qué estás agradecido?" Me dice, "Mm, no sé nada. Chivolo, no te trabajas, te mantenemos. Tienes una casa, una cama, la comida que pides, juguetes, estamos acá contigo. O sea, ¿cómo que no estás agradecido? Y muchas veces tú y yo somos iguales. Decimos, "¿Por qué estás agradecido?" y estamos esperando el momento espectacular, un nuevo trabajo, un nuevo ascenso, una oportunidad de negocio, a ser popular en mi colegio, buenas notas cuando terminé la universidad, cuando tenemos que estar agradecidos inclusive por Gracias, Señor, porque pude abrir mis ojos un día más. Gracias, Señor, porque tengo comida en mi casa. No es mi comida favorita, no es pollo a la brasa, pero el pan con mantequilla más delicioso que he saboreado en mi vida. Gracias, Señor, porque hay cosas de salud, pero aquí estoy y tú no has terminado conmigo.
Entonces, Dios sabía que sabía que si él no hacía que ellos al momento de cruzar el Jordán lo primero que hagan era recordar su fidelidad, no iban a poder vencer lo que venía delante. Él sabía que si lo primero que ellos hacían era enfocarse en lo que tenían que hacer, en el hacer, se iban a olvidar de la fidelidad de Dios. Porque, ojo, ellos iban a entrar a la tierra prometida, la promesa de Dios, pero ahí habían gigantes. Su primer reto era entrar y tomar Jericó, una ciudad totalmente amurallada. ¿Cómo lo iban a hacer? Dios ya sabe lo que tú tienes para adelante. Él sabe los retos que tú vas a enfrentar y él ya tiene la solución. Pero cada día tiene su propio afán. Y el afán del día en el que transicionas no es preocuparte por cómo vas a hacer las cosas, es recordar cómo llegaste de aquí hasta el siguiente punto, recordando la fidelidad de Dios a través de esas piedras en tu vida.
Pero pasa algo más. Extraño, extraño para mí, porque digo, "Qué raro, ¿no? ¿Por qué hicieron eso?" Versículo 9. Josué también apiló otras 12 piedras a la mitad del Jordán, en el lugar donde estaban parados los sacerdotes que llevaban el arca del pacto. Y las piedras siguen allí hasta el día de hoy. Josué había recibido la instrucción de Dios de sacar 12 piedras, como acabamos de leer, y llevarlas al lugar donde iban a acampar. que era Gilgal. Pero, ¿qué dice el versículo 9? Que Josué tomó también 12 piedras y ¿dónde las puso? En medio del río. No tiene lógica, ¿cierto? El río iba a volver a su a crecer, no se iba a ver. ¿Cuántos han ido a un río alguna vez? Levanten la mano, no es pecado ir al río, por si acaso. Sé que acá en la costa casi todos, obviamente el mar, pero yo yo soy de Huancayo, entonces he vivido en el río básicamente. Y el río tiene dos dos temporadas características. la temporada de estiaje donde está totalmente seco y de avenida, así se dice, donde hay mucho afluente. Lo que pasaba en el momento en el que el pueblo de Israel tenía que cruzar es que estaba totalmente cargado. El río estaba cargado porque si no Dios no hubiera tenido que retirar el río para que pase el pueblo. Había muchísimo afluente. ¿Y qué dice la Biblia? que ellos tenían que cruzar y una vez que estaban en tierra seca todos, el río comenzaba otra vez a fluir fuerte. Entonces, las 12 piedras que puso Josué no se iban a ver. ¿Por qué Josué puso 12 piedras en medio del río que no se iban a ver? Y yo creo que Josué era quien más sabía cuán necesario era recordar la fidelidad de Dios. Josué había visto el Mar Rojo abrirse. Había visto las 12 plagas. Josué había comido del maná que había caído del cielo. Josué había tomado el agua de la roca, pero Josué estaba entrando algo nuevo y él necesitaba recordar en pleno momento, no cuando ya habían cruzado, no cuando ya todo la promesa de Dios se había cumplido, en pleno momento, que Dios estaba siendo fiel.
Y ¿qué dice la Biblia? que hasta las piedras siguen ahí hasta el día de hoy. Josué escribió el libro de Josué. ¿Cómo Josué veía las piedras? Había tenido que volver, ¿cierto? Si no, no sabría que están hasta el día de hoy. Porque si Josué hubiera hecho las piedras, hubiera cruzado y hubiera avanzado consiguiendo, conquistando, nunca hubiera regresado y no no hubiera podido poner las piedras siguen hasta el día de hoy. Josué volvía hacia ese lugar y cuando la temporada estaba seca, cuando no había provisión, cuando el río estaba totalmente abajo, él podía ver esas piedras. Porque hay cosas que aprendemos en las temporadas secas, en las temporadas donde no hay provisión. que no aprendemos en las temporadas donde todo aparentemente está bien, ¿cierto? Entonces, crear monumentos conmemorativos no solamente es para cuando cruzamos y nos sirva para lo siguiente, también se trata para cuando estamos en medio del Jordán. Para que tú y yo sepamos que en medio de Aún no hemos visto la promesa, aún todavía no vemos el milagro, pero en medio de seguimos recordando que Dios es fiel. Y esas son los monumentos, esas son las piedras que te van a hacer acordar a ti, que cuando, igual que Josué, cuando las cosas estén mal y el río baje y todo esté en sequía, puedas volver y ver esas piedras y decir, "Ah, Dios, tú hiciste eso, puedes hacer lo siguiente. Dios, tú fuiste ahí, tú puedes hacer lo que se viene. Tú me sanaste, puedes volver a sanar. Tú proveíst, puedes volver a proveer. Tú salvaste, tú restauraste, tú sigues siendo el mismo Dios."
Y hay una parte que a mí me vuela la cabeza. Josué 4 del 10 al 11. Los sacerdotes que llevaban el arca estuvieron en medio del río hasta que se llevaron a cabo todos los mandatos del Señor que Moisés les había dado a Josué. Mientras tanto, el pueblo se apresuró a cruzar el hecho del río. Yo también. ¿Te imaginas? tú estarías del medio y yo fuera acá me pasó por encima de todo. Y cuando todos estaban a salvo en la otra orilla, los sacerdotes terminaron de cruzar con el arca del Señor mientras el pueblo observaba. ¿Qué quiere decir esto? Que cuando ellos tenían que atravesar hacia lo siguiente que Dios tenía, ¿quién fue el primero que salió? Josué, no, el arca del pacto. En el Antiguo Testamento, el arca del pacto representaba la presencia misma de Dios. Así que la presencia misma de Dios fue el primero que salió, se estableció aquí en el medio. Y mientras todos pasaban apresurados, mientras Josué iba, ponía sus piedritas al medio, el arca de la presencia de Dios seguía acá al medio. ¿Y qué dice el versículo 11? que cuando todos habían pasado, ¿quién fue el último en salir? El arca de la presencia de Dios. Y es que si tú estás atravesando un proceso de transición, si tú estás cerrando una etapa para entrar a la otra, si tú estás en algo que atravesando un proceso difícil, tienes que recordar que el primero que va delante tuyo es la presencia de Dios y el último que va al salir y cierra la puerta es la presencia de Dios. No estás pasando solo, no estás pasando sola. La presencia de Dios va delante tuyo y va detrás tuyo en lo que sea que estés pasando.
Pero por eso es importante que hagamos monumentos para recordar. Y sé que monumentos nos suena a nosotros como como, no sé, pues no, la estatua de la libertad, el arca del triunfo, un monumento que ves en un parque, tal vez por tu casa. Y sé que ahorita tampoco estamos como para buscar nuestras piedras y en nuestra piedra poner el milagro, ¿no? Por favor, no saque en Miraflores ahorita la playa. ¿Cómo puedo hacer este monumento? ¿Cómo puedo yo hacer tangible ahora en siglo XXI o 2025 esto? Yo te animo a que hagas algo. Agarra un cuaderno y escribe. Que ese cuaderno sea tu monumento de lo que Dios ha hecho por ti. Y puedes empezar escribiendo cómo llegaste a la presencia de Dios. No a la presencia de Dios, no. O sea, no quiero que cómo llegaste a que Dios te salve. ¿Cómo llegaste a Dios? A veces pasa tanto tiempo de que somos cristianos que nos olvidamos. hasta que llega una persona y te dice, "Ay, tú cómo te convertiste", que por eso suena raro, ¿no? Transformer, ¿cómo te convertiste? Pero, ¿cómo conociste a Jesús? Ah, mira. Ah, wow. Yo tenía esto, tenía esto. Pero Dios. Primer monumento.
Tal vez luego puedes escribir de las veces que Dios te sanó, donde pensaste que era imposible, donde parecía que no había sanidad, pero Dios. Tal vez puedes poner las veces que parecía que no había provisión. que era un tiempo de vacas flacas y desde la vez que te faltaba un sol para el pasaje y metiste tu mano al bolsillo y encontraste 10 soles cuando hasta la suma parecía tan grande que no había forma que no sea Dios quien haga eso y puedes escribirlo ahí. Pero también no te olvides de escribir todo lo que Dios aún está por hacer porque Dios tiene mucho más. Dios tiene algo cuando pasamos el Jericó. Dios quiere llevarte a hacer lo siguiente. Y ojo, lo siguiente no es que no tiene problemas. ¿Cuántos de ustedes no tienen problemas? Si levantas la mano, te voy a pedir consejería, pero todos vamos a tener algo que enfrentar a lo siguiente. Pero es distinto enfrentarlo pensando que estamos entrando como víctimas de todo lo difícil que es para nosotros, de todo lo horrible que nos pasa a nosotros, de cuán solos estamos. Es distinto enfrentarlo, aunque la presencia de Dios esté ahí porque está sabiendo, Dios, tú has hecho esto y has hecho lo otro. Mira de dónde me sacaste, mira de dónde me salvaste. Mira las veces que me has sanado, cuánto has provisto a mi vida y tienes otro enfoque para enfrentar lo que se viene en la siguiente temporada.
Así que yo te animo que puedas hacer ese cuaderno y es escribir si no eres el mayor o así escritor, tres líneas, pero que a ti te sirva para recordar estos monumentos de fidelidad en tu vida. Y Junior, si puede subir para sentirnos los dos más espirituales. Hay un versículo que está en Apocalipsis 12:11 que dice, va a aparecer en pantallas, "Y ellos está hablando de ti y de mí." Cuando el acusador viene y nos está acusando, está hablando de ti y de mí, de los que hemos vencido en el final, en el juicio final. Y ellos le han vencido por medio de la sangre del cordero y de la palabra del testimonio de ellos y menospreciaron sus vidas hasta la muerte. Tú y yo tenemos dos cosas poderosas en nuestra vida. La salvación en Cristo Jesús y el poder de nuestro testimonio. Dos cosas. la salvación que solamente viene por Jesús, pero tu testimonio, pero no es tu testimonio en el sentido de yo era esto, yo hice esto, no, es tu testimonio en el sentido, yo era así, pero Dios yo sufrí de esto, pero Dios yo no dejaba esta adicción, pero Dios y a ti Dios te ha dado algo específico, un monumento específico, un montículo de piedras específicas, no solamente para ti, sino para que las generaciones futuras, tus hijos si tienes hijos, tus sobrinos y tienes sobrinos, si no tienes todavía hijos, los que van a llegar en algún momento puedan ver eso y te pregunten, ¿cómo fue restaurar tu matrimonio? Y tú le puedas decir, "Fue duro, difícil, pero Dios hizo un milagro." ¿Cómo fue sanarte del cáncer? Fue duro. Habían días donde parecía que era el final, pero Dios hizo algo. ¿Cómo fue salir de esta crisis económica? Fue ajustarnos un montón, pero Dios trajo provisión.
Entonces, ¿cómo quieres pasar tu Jericó? ¿Tu Jordán? ¿Cómo quieres pasar tu Jordán? acordándote lo difícil que fue la temporada en la que está saliendo o con tus 12 piedras que te ayuden a recordar lo bueno que ha sido Dios, aún que la situación fue difícil para poder enfrentarte a lo siguiente. Mi oración por ti y por mí es que no entremos recordando lo difícil, porque sabes qué, lo que viene acá tal vez está más difícil y necesitamos recordar la fidelidad de Dios en este momento para enfrentar lo que sigue. Mi oración por ti y por mí es que aún cuando nos olvidemos, el Espíritu Santo nos traiga memoria las veces que Dios ha sido fiel con nosotros en algo extraordinario, como también en algo pequeño. Y ese poder de tu testimonio es el que puede impactar no solamente en tu vida, sino que en tu generación.
Así que me gustaría orar por ti y por mí para que podamos recordar, para que el Espíritu Santo nos recuerde las veces, millones de veces que él ha sido bueno con nosotros. Padre Santo, yo te doy gracias por cada persona que está en este lugar, Señor. Gracias, Padre Santo, porque ellos han decidido poner su confianza en ti. Aún a pesar de dudas, aún a pesar de no entender muchas veces lo que está pasando, cada uno de ellos, Señor, ha decidido poner tu su confianza en ti, Padre. Como tú eres fiel y honras a los que te honran, tú has hecho milagros en sus vidas, Señor. Tú has traído sanidad física. de la mente y del corazón. Señor, tú has traído restauración en corazones, en matrimonios. Señor, tú has traído provisión, aún cuando parecía imposible, Señor. Has hecho milagros y has provisto para cada uno de ellos y para sus descendencias. Dios, este cuarto está lleno de milagros, llenos de testimonios de que tú has sido fiel. Mi oración hoy día es que tú no nos permitas olvidar porque lo necesitamos para lo siguiente que viene. Dios, trae a nuestra memoria, pon en nuestro corazón todas las veces que tú has sido fiel con nosotros. No queremos atravesar nuestro Jordán recordando lo difícil que fue, sino mirando a tu fidelidad, porque lo que se viene tú ya tienes control. Soltamos el control de lo que se viene. Soltamos el control de de pensar que nosotros podemos hacer algo porque tú eres el único que hace cosas imposibles. Y yo te pido por cada uno de los que estamos acá, Señor, que tu salvación, Señor, y el poder de nuestro testimonio sea lo que nos hagan seguir parados en el nombre de Jesús. Amén.
Y quisiera hacer una segunda oración por aquellas personas que tal vez vienen por primera vez. Hoy ya vienes viniendo un tiempo, pero todavía no entiendes muy bien como, ¿qué es eso de ser hijo de Dios? ¿Qué es eso del poder del testimonio? Déjame explicarte un poco más. La Biblia dice en Romanos 10:9 que lo que nosotros creemos en nuestro corazón y confesamos con nuestra boca nos da el poder de ser hijos de Dios. ¿Y qué creemos? Nosotros como cristianos creemos que Jesús es el hijo de Dios, que vino a esta tierra a morir por ti y por mí, por nuestros pecados y nuestras faltas, pero que no solamente murió, sino que al tercer día resucitó, venció a la muerte y ahora está sentado a la derecha de Dios Padre intercediendo por ti y por mí. Él murió no solamente para que tú tengas una eternidad con él cuando nos muramos también, sino para que vivas una vida que vale la pena vivir, una vida con propósito, no una vida sin problemas, sino una vida que cuando estás al medio de lo difícil, sabes que lo mejor aún está por venir. Sabes que Dios tiene algo nuevo para ti, que hay puertas nuevas abiertas. Y si tal vez tú estás acá y has probado todo y aún así no te sientes satisfecho o has probado todo y sientes que nada ha salido bien, es que tal vez lo único que necesitas es a Jesús en tu vida y es decirle, "Señor, yo ya no sé cómo hacer estas cosas solo, sola. Te doy el control. Sé tú tomando el control. Quiero ser tu hijo y tu hija y quiero que el arca del pacto, que tu presencia vaya delante mío y detrás mío.
Si tú quisieras hacer esa oración hoy día, es solamente una oración, no es un cambio de religión, es comenzar una relación con Jesús diciéndole, "Quiero conocerte más y ver como tú piensas y como tú piensas yo también poder pensar." Así que quiero pedir por favor a todos que podamos agachar nuestras cabezas para dar privacidad. Si podemos evitar movernos para no distraer. Y si tú quieres hacer esa oración, yo te pido que levantes tu mano rápidamente y la bajes. Es solamente para saber con quién estoy orando. No va a pasar nada raro. Puedes levantar tu mano si quieres hacer esa oración conmigo. Gracias. Vi tu mano atrás. Vi tu mano atrás también. Gracias. Vi tu mano atrás. Vi tu mano al medio también. Gracias. Pueden bajar sus manos y no vas a orar solo o sola. E inclusive si no levantaste tu mano y te gustaría orar, yo te animo a que puedas orar con convicción y con un corazón de que realmente estás declarando esto y todos como iglesias vamos a estar contigo. Así que, iglesia, vamos a orar.
Padre nuestro que estás en los cielos, yo te doy gracias Jesús, por morir por mí. Gracias, Jesús, por perdonar mis pecados. Te pido que entres en mi corazón. Haz de mí una nueva persona y ayúdame a vivir conforme a tu palabra por el resto de mis días. En el nombre de Jesús. Amén.
Gracias por escucharnos. Si hiciste esta oración, conócenos en caminodevida.com y encuentra tu siguiente paso.