Transcription
Sí.
[Música] [Música] y [Música] [Música] [Música] [Música] 2 [Música] y sí [Música] [Música] sí [Música] [Música] [Música] 2 [Música] [Música] [Música] sí [Música] [Música] [Música] sí [Música] [Música] sí [Música] [Música] 2 [Música] sí [Música] [Música] d el maligno.
Viva.
Y es mi guía, sostiene y no me deja. Ah. Cosas 10.000. Me sostiene y no me dejes. El señor, yo te ala por qué es precioso a mí el señor noriega. I caminar no porque siento tu presencia y en mi ser porque tú un castigo y caminar porque siento tu deseo. Sí, sí. De al lado mi hermano, no y normal. No sé qué la señora Graciela y bien también el señor Alan dispuesto a ayudarnos a seguir peleando la buena batalla. A veces vive el maligno y en mi vida la verdad la vida y eres y es mi vida me sostiene y esas pieles repito santo tenía las dos piernas en alianza y de la mano del señor hasta avanzar las arenas de la vida, hermano. De terminar a.
[Aplausos]
Y él es sano. Sí. 2. Ah. Sí, señor. Aleluya. Gracias, Espíritu Santo de Dios, tercera persona de la Trinidad Divina. Muchas gracias, señor, porque tú estás aquí ayudándonos cada día a seguir peleando esta batalla, señor. Gracias en el nombre de Jesús. Amigo el señor de una ofrenda de plaus, hermano el que vive. Amén. Gloria a Dios. Yo me lo bendiga una vez más cada uno de ustedes, mis hermanos en el señor. Mis hermanos también doy gracias a Dios por este privilegio que me da de poder, hermano, dirigir en este servicio especial, hermano, amigo del señor, un culto especial, hermano, en honor a los padres. Amén. Al señor y también aún a los que nos ven a través de las redes sociales, que Dios les bendiga mucho. Y también desde aquí un saludo al señor a cada papa. Alabado sea Dios por su vida. Que el señor, hermano, le da al señor. Sé que es el día de mañana, pero Dios, hermano, en el nombre de Jesús, lo tiene siempre en cuenta. También a los hombres esforzados y valientes, a mi hermano Loera. El señor bien quiero también mencionar a nuestros hermanos que tienen la bendición al tomar parte en este culto precioso. Nuestro hermano Luis Pacheco se prepara con la lectura bíblica. Buenos signos congregacionales, nuestra hermana Paola Clemente, un himno y nuestra hermana Odalys Gutiérrez, también otro dignamente y nuestra hermana Jessica Ramos con los coros, hermanos de alabanzas al señor. Cuantos se gozan. Gloria al señor. Vamos a alabar al señor entonces, hermano, para poder también dar lugar a nuestro hermano Pacheco con la lectura de la palabra. Vamos a cantar este coro que dice: Espíritu de Dios, desciende sobre mí y dame más poder para poder vencer. A mi hermanos. Gloria al señor. Espíritu de Dios, desciende sobre mi vida, me mejore para poder decir. Espíritu de Dios, desciende sobre mi vida, me mejore para poder decir. Yo seguí pistón en él y espera su vida. Yo sé que el Cristo mundo no espera su venida. Parte de sagrado volver sobre la paridad para arriba para arriba para arriba y no para abajo moviendo su mundo subiendo y bajando y subiendo subiendo subiendo y no bajando. El espíritu de Dios desciende sobre mi vida, me más poder para poder ver ese. Espíritu de Dios desciende sobre mí, dígame más poder para poder recibir lo que estoy en Georgia la venida de Cristo. Tiene que esperar su vida. Alguien que sea de donde sea para arriba para arriba para arriba arriba por abajo sus ventas un mundo subiendo y bajando y subiendo sintiendo y viviendo y no bajando bajando panamá no va bajando la historia de fumar y su pueblo que es ahora el señor almodóvar trabajando la idea de fumar y nada más. Voy a avanzar la señora Gamarra. Hola, gloria del lugar la impresora de señora de hoy va bajando la hora de jugar el señor de nuestro hermano Luis Pacheco también nos trae la lectura de la palabra del señor. Amén. Los medios al el cual están cómodos, hermanos santos el señor que estuviere para siempre. Las gracias a Dios por este privilegio que tengo de poder dar lectura a la palabra de Dios. Todos hermanos entonces el señor vamos a ir al Salmo 122:8. Gloria a Dios. Sin antes saludar a todos los padres presentes y a los que no ven en las redes sociales también por su vida. Santos el señor. Salmos 128. Cuando todos los tan grandes también. Gloria a Dios. Aleluya. Santo es el señor. Vamos a leer la palabra de Dios en el bendito nombre de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo de Dios. Amén. Salmo 128, versículo 1 en adelante. Bienaventurado todo aquel que teme a Jehová, que anda en sus caminos. Cuando comiera el trabajo de tus manos, bienaventurado serás y te irá bien. Tu mujer será como vid que lleva fruto a los lados de tu casa. Tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa. He aquí que así será bendecido el hombre que teme a Jehová. Aleluya. Gloria a Dios. Hasta ahí la palabra de Dios. Santo es el señor. Es un versículo que habla de bendiciones de prosperidad y que Dios también, gloria a Dios, bendice al hombre hasta la vejez. Antes del señor y esto viene para siempre. Vamos a dar gracias a Dios todopoderoso por esta lectura. Gracias te damos, Padre Santo, por tu amor y tu misericordia, señor. Gracias por esta palabra del día de hoy. Te pedimos también, señor amado, que bendigas a los padres en este su día, señor. Estamos haciendo el día de hoy, padre santo, pues el día del padre. Te pedimos, señor, que bendigas a cada uno de ellos, a los que no están aquí también en las redes sociales, también que les dé las bendiciones que ellos necesitan, señor, porque tú eres el único que conoce en nuestros corazones. Ayúdanos, Dios todopoderoso, a poner por obra tu santa palabra día tras día, señor, para poder agradarte siempre y en cada momento. Dios, en el nombre de Jesús de Nazaret. Amén y amén. Gloria a Dios. Continúa con el servicio nuestro hermano Jorge Flor. El señor. Amén. Alabado sea Dios, hermano. Dios tiene promesas en su palabra en el señor, así como también al hombre esforzado y valiente. Vamos, hermanos, a seguir alabando a Dios también para que nuestra hermana Paola nos pueda traer un himno en el nombre de Jesús. Estamos aquí, hermano, para poder honrar y exaltar el nombre de nuestro Dios todopoderoso. Mi hermano, gloria al nombre de Jesús. El cielo es el trono de emidio, la tierra el estrado de sus pueblos y siendo tan sublime mi señor, mi pequeño corazón su templo. El cielo es el trono del vídeo, la tierra el estrado de sus pies y siendo tan sublime, diseño mi pequeño corazón su templo. Por qué grandeza, qué maravilla. Por eso yo no quiero masticar, yo quiero ser su santo torno a dónde venga su espíritu amor. Nuestra grandeza, qué maravilla. Por eso yo no quiero masticar, yo quiero hacer es su santo templo donde bien lazo espírita mora. Hermanos en la fe y me contengo los pisones porque estando separados de ellos no pueden hacer, no puede dejar de no pueden arder, no pueden arder, no pueden arder. Mueran como 120 los que estaban esperando cuando se manifestó de el espíritu de Dios y todos cayeron bajo el poder de Dios y todo está llevó la mano del señor y todos los talleres para cuerpo de remos y todos cayeron desde la calle van hasta aquí de Dios Padre, hermano. El espíritu de Dios hoy está aquí. El espíritu de la hierba y el espíritu de Dios que se mueva y dejará que se mueva. Ya llegó y está tu piel la nueva directora. No se muevan y dejará la casa nueva. Pues se mueva con poder y le acuerde se mueva y después se mueva que se mueva. Venga el señor. Tomen asiento, mis hermanos. En esta hermana Paola, como un niño. Gloria a Dios. Aleluya. Dios me lo bendiga, hermanos, a cada uno de ustedes también. Maravilloso Dios. Aleluya. El señor me ha dado la gran bendición de poder tener un. Los invito, hermano, toma sus asientos y que puedan abrir sus signatarios en el himno número 169. M cerca de ti, señor. Maravilloso Cristo. Cuando lo tengan, pueden decir amén. Hermano. Maravilloso Dios de la gloria. Amén. Maravilloso Cristo. Cerca de ti, señor. Bendito Cristo de la gloria. Cerca de ti, señor. Quiero llorar dura grande y tierno amor. Quiero votar llena el mismo hombre. Limpia 2 a mí pero de ninguno. Dios. [Música] pasos sin cierto. [Música] dulce contigo esto y muchas y no admito bien de acá antares mi piel y Jesús y día feliz. [Música] Y viendo en ti. [Risas] En que yo ni nadie. Cerca. [Aplausos] [Música] Amara. [Música] Hombre allí niña alma sí y día feliz. [Música] Creyendo en ti en qué y nadie. [Música] De mí más todo línea sara sin cerca de mí. Gloria de Dios. Aleluya. Maravilloso Dios. Nuestro hermano del sme. [Música] Gloria del señor. Aleluya. Dios le bendiga, amados hermanos. Amén. El señor. Mis hermanos, agradeciendo al señor en primer lugar por este privilegio que me da de poder cantar un himno. Mi gloria al señor. Aleluya. En el himno número 160. Amén. Gloria al señor. Aleluya. A convertir resuena la guerrera voz. Gloria al señor. Bendito Dios. A combatir y resuena la guerrera voz del buen Jesús que hoy llamando está sin desmayar seguirle por mí sin valor y la victoria senna no dará. A la batalla cristiano con el escudo de la cruz llegó el soldado pues a tu lado está el príncipe Jesús. Él con su gracia te sostiene digo potencias igual su brazo extiende y defiende en esa lucha contra el mal. Andrew man y nos llaman nuestro salvador. Dalí lucha con nuestro capital de la cosa no me seguís sin vacilar y vence la hueste de saltar. A la batalla cristiano con el escudo de la cruz llegó el soldado pues a tu lado está el príncipe Jesús. Él con su gracia de esos bienes y como decía si igual duras desciende de que defiende en esta lucha contra el mal. Al rey de rey de nuestro salvador. 10 todo estimula los galos y llegó a salvo su plenitud y pronto reinará la santidad. A la batalla estirando hoy el escudo de la luz de vuestro lado pues a tu lado está el príncipe Jesús. Él con su gracia te sostiene mi mamá decía si sigo a duras consciente si de repente en esta lucha contra el mal. A compartir nos llama a nuestros salva salimos ya con nuestro capital. Miramos tan realista y sin vacilar la web es arte. A la batalla cristianos soy el escudo del agro soy soldado pues a tu lado está el fin de que les sus vientos su gracia 327 misma potencia su brazo extiende y te despierta en esta lucha contra el mal. Flores señora. Aleluya. Que el señor me continúe bendiciendo, amados hermanos. Amén. El señor. Mis hermanos, vamos a ponernos de pie ahora. Dios. Vamos a seguir a la banda al señor también para que nuestra hermana Jessica Ramos también nos pueda traer los coros de alabanza. Gloria el señor. Mira que te mando que seas valiente, no temas ni desmayes porque Jehová tu Dios estará contigo donde quiera que tú vayas. A mi hermano, vamos a cantar esta preciosa alabanza para animarnos unos a otros. Gloria al nombre de Jesús. Mira que te mando que seas valiente, no no temas ni desmayes. Mira que te mando que sea valiente, no no te vas me desmayé porque yo estudio se estará contigo donde quiera porque yo estudio contigo donde quiera que vayas. Pero emiratos demandó que sea valiente, no no tengo a mis padres. Para mirar el tema no está mal. Yo no tengo idea de por qué yo estudio estará contigo donde quiera que vayan los estudios estarán contigo los dueños que te vayan para adelante, adelante, adelante, ha estado habitantes de tanto elegancia esta vez es para los hermanos. Tenemos la esperanza de Cristo y él nos llevará el malo. Tengo algo en la esperanza y el Cristo viene. No es nada en el señor. Las hermanas Jessica Ramos con los coros de alabanza. Yo le bendiga, hermanos. Bendito sea el señor. Vamos a adorar al señor. Bendito sea el señor con alabanza. Gosso, gosso, señora da mucho gozo a la lucha de ser eso. No soy yo quería, pero buscada donde no lo había. No solo eso yo solo quería, pero lo he buscado volviendo a la vida perdida. Disparador de la vida me dio. Es hermoso porque yo creía que un día visto el lado de la vida me dio. De ese costo el que yo quería. Los buzos poseyó de ávila, pero lo buscaba donde está la vida. No solo vos sos vos soy yo quería, pero no buscaba donde no la vida de un día diseñadores de la vida de niño. Es hermoso el que yo quería, pero un día gris por el lado de la vida y ellos hacen lo que yo quería. A todo como sobre las alas al puente, cano no sobre las aguas. No están aquí cantando, edad aquí caminando está a tu lado está cuidado. Lo siente seguro, siento yo. Tomaría quiera estos días he ganado está poblado está a mi lado. Lo sientes tú, lo siento yo. Aquí, aquí está Jesús. Aquí, aquí es caminando cuando es el rey. Seré yo solo y me mira el rey. Y quién es el rey. No se referirá. No sé quién es el rey de final. [Música] Fuerte, poderoso y fuerte batalla. [Música] Fuerte y poderoso que es el rey. Que es el reino de ser reina para mí o nueva para ti. Tú eres plantas siendo eso en mi alma cuando canto para ti y para ti. O te vas a tu títulos cantando ciento soy mi alma cuando canto para ti. Por tu grande amor. Pero máximo y mirarlas ciegos abandonando para ti. Por tu radiador que lo máximo y mi alma semos salvando tanto para ti. Cuando se revele quién es el rey. Que no es el final. Que es el de hoy. Es el rey. Quien ha servido y nadie. Y eso lo que hoy es el de hoy. Es el tuyo. Es el. [Música] No es el rey de Israel. Pero eso lleva en batalla. Por qué es el rey. No es el rey. Es el veterinario para mí y yo juego para ti. Quiero cantar siempre soy mi alma cuando canto para ti y para ti y para ti. Quiero cantar 112 mi alma están jugando para ti. Postura de máxima y mirar más se están dando tanto para ti. Por tu gran amor. A mí me gusta cuando tanto para ti. Hay un por qué fue bonito, no de viena y no se puede apagar. Hay un poder de que mi corazón fue bonito de que no se puede la palma. Por eso acá vale ya. Por eso vale mucho la institución el señor nuestro negocio. Continuar con el culto. Gloria el señor, hermano. Menor a nombre de Jesús. Bueno, está hasta aquí también ha llegado mi participación y quiero también dejar a nuestro hermano Gabriel Fajardo, hermano, quien es también diácono principal de la iglesia central. A 20. Dios me lo bendiga a cada uno de ustedes, mis hermanos. Y ahora el señor coronel huya. [Aplausos] Gloria a Dios. A la iglesia, yo le digo más el nombre de que esperamos al nombre de Cristo, donde va de palma a texto a la alabanza de la adoración a la línea. Cristo vive. Pero esto es para ti. Orgullo cuando tan contentos los monos y hemos venido a alabar y adorar a Dios a la mano y tenían has venido para que tu papá te hable en verdad. Entonces ahora hay un ratito levanta tu mano al cielo. Amén. Y ya ahora un momento con papá Dios. Abre tu corazón en esta noche. Ahora un momento con tu padre. Yo no sé cómo llegaste aquí, yo no sé, pero él sí sabe. Él te conoce. Él solo lo que estás pasando y si sabe cuál es tu lucha, cuál es tu prueba. Por eso en esta noche dile a tu papá: necesito que me hables. No es así. Necesito este consejo. [Música] Execto. Abre tu ánimo, te miento, fortalece nuestro padre. A ver eso lo siento del padre santo. A veces me faltan las fuerzas, padre. Alzaros animal solventó individuo en mi corazón y mi alma el portero. Pero no levantó la mano del cielo y cuando levantó una prisión, ese espacio de memoria de lo que nos espera. I un niño en frente ayer. [Música] Pero no. Pero de momento ni adorador o no. En esta lucha yo no te adoro, no tengo ni diseñador. Giorgio. Dios. Aleluya. Todo Cristo la intimidad. Ahora sí, me creo. Es hermano, estamos en este culto especial por motivo de la celebración del padre. No nos estamos adelantando a esa celebración, bendito Dios. Y hoy día también vamos a recibir a nuestro amado pastor de la iglesia de Pisco, del pri misterio de 66, nuestro amado pastor reverendo José Ruiz Díaz, hermano, que nos va a traer s mana de allá arriba del cielo. También yo le vende a toda iglesia. Maravilloso es el señor. Yo le bendiga, hermanos, en esta preciosa noche. Yo le bendiga más. Aleluya. Dios bendiga a todos nuestros amigos y hermanos que nos siguen a través de las redes sociales. Acá desde la ciudad de Pisco, en vivo y en directo, estamos transmitiendo. Gloria a Dios. Un culto muy especial por el día del padre. Gloria a Dios. Como decía nuestra mano Fajardo, nos estamos adelantando por las situaciones pues que hay en el país, conocidas por todos. Al día, pero no podemos dejar pasar por alto un día tan especial. Así como y muy especial el día de la madre, también es muy especial el día del padre. Bendito es el señor. Y desde ya, Dios bendiga a todos los padres. Gloria a Dios. Que nos están viendo, sintonizando donde quiera que esté. De igual manera, a todos los padres aquí presentes, que Dios les bendiga mucho, que Dios los guarde, que Dios los cuide. Benditos el señor. Y que sigan siendo un gran una gran bendición para su familia, para sus hijos. Amén. Y ese es el deseo de Dios, que los padres, gloria a Dios, sean un canal de bendición para sus hijos. Aleluya. Amén. Gloria a Dios. Y en esta noche, pues, vamos a abrir nuestras biblias para pasar ya de lleno a la palabra del aleluya. Y vamos pues ahí en el evangelio de San Lucas, en el capítulo 11, gloria a Dios, versículo 11 en adelante. Maravilloso es el señor. 11:11. Lucas, capítulo 11, versículo 11 en adelante. La palabra de Dios. El en el nombre del Padre, del Hijo y de su Espíritu Santo. Y dice así la palabra del señor: ¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? O si pescado, en lugar de pescado le dará una serpiente. O si le pide un huevo, le dará un escorpión. Pues si vosotros, siendo malos, dice Jesucristo, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, cuanto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan. Cuanto lo creen. Bendito es el señor, hermano. Vamos a orar. Señor, te damos gracias por esta tu palabra, padre, que traes en esta hora. Estamos, señor, celebrando el día del padre, precioso Dios. Aleluya. Tú conoces a cada padre aquí presente, aún a los que nos están siguiendo por las redes sociales, Dios mío. Habla tú, eres esta noche, tanto a la padre, a la madre, a los hijos y a todas las familias. O precioso Dios, seas tú glorificando te a través de tu palabra y que tu palabra no vuelva atrás vacía, sino que cumpla el cometido para lo que tú estás enviando, señor. Y tú envías tu palabra para salvación, te envías tu palabra para perdón, para misericordia, del mío, porque tú no quieres que nadie se pierda, señor, como dice tu palabra, más tú sigues esperando que todo procedan al arrepentimiento. O precioso Dios, glorifica te, padre, en el nombre de Jesucristo, dijo amado, te lo pedimos y te damos gracias. O Dios. Amén. Amén. Puede sentarse, hermano, hermana. Pero no deje de alabar a Dios. Médico es el señor. Aleluya. Precioso es el señor. Gloria a Dios. Mire la palabra de Dios, que es nuestro manual de vida de todo cristiano, nos habla aquí en Lucas, capítulo 11, versículo 11, y Jesucristo mismo, gloria a Dios, hablando pues, bendito es el señor, aleluya, con el versículo 9 nos dice: Y yo os digo: Pedid, y se os dará. Amén. Él nos habla, nos dice: Pidan y se les va a dar. Bendito es el señor. Buscad y hallaréis. Gloria a Dios. Llamad y se os abrirá. Gloria a Dios. Eso nos dice Jesucristo. El que el que pide recibe. Gloria a Dios. El que busca halla. Amén. Y el que llama se les abrirá. Gloria a Dios. Las puertas o la bendición que quieran de parte de Dios. Bendito es el señor. Y cuanto creen a ellos. Gloria a Dios, hermano. Muchos de nosotros hemos pedido y Dios nos ha contestado. Su palabra nos enseña: Clama a mí y yo te responderé, dice su palabra. Y verdaderamente él responde, porque nuestro Dios es un Dios vivo y todopoderoso. Bendito es el señor. Aleluya. Él responde. Gloria a Dios. Porque él nos ha dejado su palabra. Su palabra tiene que cumplirse sí o sí. Si él te dice: Clama a mí que yo te responderé, pues tú clama a él, al Dios vivo y todopoderoso, y él va a tener que responder. Amén. A su debido momento, en los tiempos que él crea conveniente, él nos va a responder. Bendito es el señor. Por eso el camino de este consejo, Jesucristo, y dice pues, que padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra. No hay un padre que yo sepa en su raciocinio, en sus en sus cinco sentidos bien puestos, que su hijo le pida un pan y le da una piedra. Eso es imposible, hermano. Amén. Y por eso lo ponen como un ejemplo. Gloria a Dios. O si le pide pescado, en lugar de pescado le dará una serpiente. No, no, eso no cabe. Gloria a Dios. Amén. No, no puede haber un padre que su hijo le pida pescado y le dé una serpiente en vez de pescado. O si le pide un huevo, le dará un escorpión. Eso no, no, no, no es normal. También por eso lo como lo pone como ejemplo. Y ahí cierra todo todos estos ejemplos y los cierra diciendo pues, si vosotros, dicen, si ustedes, siendo malos, niños, siendo malos, aun con sus fallas, con sus errores, con su mal genio, con su mal carácter, con todo lo malo que tenemos, gloria a Dios, porque estamos metidos en esta carne pecaminosa, bendito es el señor, hermano, Jesucristo nos conoce. Aleluya. Y él no dice pues, si ustedes siendo malos, sabéis dar buenas dádivas, o sea, le da buenos regalos, buenos presentes, le da lo mejor. Bendito es el señor. Y eso es una gran verdad, hermano. Muchos de nosotros aquí somos padres, muchas son madres, gloria a Dios. Y qué padre no se desvive por su hijo, qué padre no quiere lo mejor para su hijo, qué padre hasta deja de comer para darle al hijo, hasta la misma mamá, bendito es el señor, hermano. Porque porque hay un amor, gloria a Dios, con todos nuestros errores, con todas nuestras fallas, con todo nuestro mal carácter, predomina el amor al hijo. Bendito es el señor, hermano. Aleluya. Porque es tu hijo, es tu sangre, gloria a Dios. Y encima se parece a ti, como para negarlo. Cuando le corre esa lágrima y se pone su bombilla, como para que le niegue. Ese de su hermano. Si aún a un niño no siendo tu hijo te pide, aleluya, una moneda o algo, te pide un favor y lo ves orando, eso te conmueve, hermano, te conmueve. Gloria a Dios. Por eso Jesucristo nos enseña aquí a través de su palabra, a ustedes, aun siendo malos, con todo lo malo que hacen, si sus hijos le piden todo ello, ustedes serán buenas dádivas, ustedes saben darle lo mejor. Bendito es el señor. Ustedes quieren que sean sus hijos cada día mejores que nosotros mismos. Gloria a Dios. No queremos los padres, no quieren que sus hijos se pierdan, no quieren que les vaya mal. Bendito es el señor, hermano. Los amamos. Gloria a Dios. Que aunque a veces ellos no nos entienden y nos ven como, gloria a Dios, a veces hasta como son enemigos, porque dicen: papá no me entiende, mamá no me comprende. Gloria a Dios. Y van y buscan el consejo ajeno. Gloria a Dios. Pero hijo, métete esto en la cabeza, no hay un ser humano aquí en la tierra que te ame más que tus padres. Bendito está el señor. Ellos quieren lo mejor para ti. Gloria a Dios. Ellos no quieren que sufras, ellos no quieren que pases sus necesidades que pasaron ellos, que yo por gloria a Dios, por tus tropiezos, por tu malos pasos. Amén. Por eso Jesucristo aquí nos enseña ejemplarmente, mire usted, con todas nuestras maldades, con todas nuestras perversidades, ustedes siendo malos, ustedes le dan buenas dádivas a sus hijos, y ese es una gran verdad. Bendito es el señor. Pero la palabra también nos habla, mire usted, aleluya, en Santiago nos habla, dice: Toda buena dádiva, aleluya, y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, sea de nuestro Dios, en el cual no hay mudanza ni sombra de variación. Mire, todo don perfecto, toda buena dádiva, gloria, desde dónde desciende de lo alto. A medio, nos enseña a ser dadivosos. Dios nos enseña y nos da alegría ese regalo, ese presente, porque los hijos son un don de Dios. Bendito es el señor. Los chicos son un regalo de Dios. Bendito es el señor, hermano. Amén. Ese es un regalo de Dios, por eso se llama un presente, un regalo, una dádiva, es un presente, es algo real. Bendito es el señor. Y muchos aquí hemos recibido un presente de parte de Dios. Bendito es el señor, que uno tiene que criarlo en el día a día. Gloria a Dios. Mucho de lo que ahora somos padres, una vez también fuimos hijos y también a nuestros padres nos han corregido, nuestros padres nos han castigado para que para enderezar nuestros pasos. Amén. Quizás a veces no comprendías el rigor, no comprendía la negación, y a veces pensaba, nos cale luya, como hijos que nuestros padres eran muy exigentes, eran muy severos y eran muy rectos, a agua al punto de ceder son muy malos. Pero ahora con el tiempo que somos padres, nos damos cuenta que papá y mamá quería lo mejor para nosotros. Bendito es el señor. Que si un día a lluvia nos corrigió, que sea un día nos exhortó, si un día nos gritó, si un día no jaló la oreja, no fue porque se le pegó la gana, le dio la gana de jalar del oreja, no había un motivo, había una razón, había una circunstancia. Bendito es el señor. Y bien, me decía, no lo tenían los gloria a Dios, hermano. Dale pame alabanza a Dios. Bendito es el señor. Aleluya. Gloria a Dios. Pero la Biblia también nos enseña, mire usted, que los padres, Dios nos da esa bendición, Dios nos da esas dádivas, Dios nos da gloria a Dios, esa especial herencia, porque herencia de Jehová son los hijos, dice la palabra. Pero él también nos da ciertas responsabilidades. Él a través de su palabra nos habla y nos dice, y cómo lo dice en Deuteronomio, capítulo 6, versículos 6 en adelante, allí Dios nos le da un consejo a los padres, mire usted, porque la Biblia, muchos piensan que la Biblia no, la Biblia no, no se preocupa por los padres, no los preocupa por la familia, la Biblia solamente habla del castigo, la Biblia habla de hay de Apocalipsis, que lo que va a venir, que las plagas, no, no, no, no. Dios es un Dios sabio. Bendito es el señor. La Biblia habla de todos los temas. Bendito es el señor. Y Dios está preocupado por la familia, siempre se preocupó por el núcleo familiar. Bendito es el señor. Por eso le da responsabilidades a los padres, como le da también esas responsabilidades a los hijos y aún madres. Por eso usted puede leer allí en Deuteronomio, capítulo 6, él nos habla a los padres, nos da esta gran enseñanza y nos dice: Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón, y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Mire usted, Dios es específico. Amén. Él lo dice, aleluya, estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón, ahí la vas a tener en tu corazón, y las vas a repetir a tus hijos, primeramente a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, en tu casa vas a hablar de la palabra de Dios, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, cuando vayas contigo por el camino, les vas a hablar la palabra de Dios, y al acostarte, vas a hablar de la palabra de Dios, y cuando te levante, le vas a hablar la palabra de Dios. Bendito es el señor. En otras palabras, en todo tiempo, en todo lugar, el padre, aleluya, Dios nos ha dado esta encomienda de tener que hablarle la palabra de Dios a nuestros hijos. Benditos el señor. Y la sacarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos, y las esquivias en los postes de tu casa y en tus puertas. Mire, Dios pone énfasis en esta situación, que el padre, el padre tiene que enseñarle a su hijo, al acostarse, a levantarse, en todo momento, en el camino, esta preciosa palabra. Y sabe por qué la preocupación de Dios, que los hijos conozcan ese Dios grande y poderoso, ese Dios que todo lo ve, ese Dios que todo lo oye. Bendito es el señor. Ese Dios que habla, ese Dios que sigue tocando, ese Dios que es un Dios misericordioso, que sus hijos lo conozcan a él también. Creo que la mejor herencia de un que un padre puede dejarle a un hijo no es una carrera universitaria, hermano, no es una profesión, un título pegado en la pared. La mejor herencia que un padre puede darle a su hijo es que conozca a Dios. Bendito es el señor. Es que conozca a Dios, hermano, que tenga un temor a Dios, que ame a Dios. Bendito es el señor. Porque de qué sirve que sea un profesional, de qué sirve que sea un médico, de qué sirve que sea un abogado, de qué sirve que tenga el mejor título en este mundo, si al final es un hombre perdido, si al final es un hombre que está llevado por el mal, si al final es un hombre hipócrita, si al final es un hombre, gloria a Dios, aleluya, que va a pecar deliberadamente, de qué sirvió eso, no sirvió de nada. De la mano. Por eso hay que poner énfasis en la palabra de Dios, que ellos conozcan a Dios, que tengan, gloria a Dios, una experiencia con Dios. Y de quién se debe eso, a nosotros los padres, que nosotros lo como dice la palabra, inculca al niño en su camino, que aunque fuere viejo no se apartará. Bendito es el señor. De la palmera avanza Dios. Bendito es el señor. [Aplausos] Aquí inculcar al niño en el camino del señor, que después de aparte, ya se puede apartar, pero ya está sembrada, de esta palabra, ya la tiene sembrada en su corazón, ya ha conocido a Dios, ha tenido experiencia con Dios, un día volverá, un día esa palabra florecerá, un día esa palabra, bendito es el señor, germinará en su corazón, un día se dará cuenta, gloria a Dios, un día volverá a irse y bendito es el señor, como volvió en sí el hijo pródigo. Ustedes recordarán el hijo pródigo, que todo lo tenía en casa, tenía vestimenta, tenía calzado, tenía tensión, tenía sirvientes, tenía todo en casa, no le faltaba nada, pero un día se le ocurrió tener sus propias experiencias, ir a conocer el mundo, como a veces a muchos de nuestros hijos se les ocurre eso, de repente, no también, que están se levantan un día, quiero hacer esto, quiero lo otro, quiero esto, pero para eso está el padre, para aconsejarle, no te conviene eso, no puedes tú hacer eso, no tiene la edad de hacer eso. Muchos piensan porque ya sacaron su DNI, ya votaron goldcorp, ya dice, ya son los hombres del mundo, este tiempo, la promoción COVID, dice muchos, pero no, hermano, para eso está el padre. A mí el hijo, lo primero que tiene que aprender es en casa. La escuela lo va a reforzar nada más. Amén. Los modales, el hijo lo va a aprender en casa. En casa va a conocer a Dios, en casa va a aprender a respetar, en casa va a aprender a ser sincero, en casa va a aprender los buenos modales. Bendito es el señor. En casa va a aprender a ser responsable. Gloria a Dios. Es en casa. Bendito es el señor, hermano. Por eso, cuánta responsabilidad tenemos los padres, gloria a Dios, de que el hijo en casa, ahí el tiene que empezar a conocer, él tiene que empezar ahí a tener sus experiencias. Gloria a Dios. Y en estos son los padres los que tienen que dar el ejemplo, no con palabras, no con hechos, ser el modelo, gloria a Dios, del hijo, porque el hijo en quien se va a fijar es en el padre, es su héroe. Bendito es el señor. Entonces, el hijo va a aprenderse en el padre, a ver qué hace mi padre, y lo que va a hacer el padre, va a ser el hijo. Eso es así, porque el hijo, el padre es el modelo de mi hijo, de la hija. Entonces, si el padre fumón, el hijo sale fumón. Si el padre de borracho, el hijo va a aprender a tomar su cerveza. Si el padre es listo, el hijo va a aprender a hablar lectura desde temprana edad. Y a veces muchos padres irresponsables les enseñan a hablar las lisuras y les pagan para que hablen y se mofan y se gozan de ello, no sabiendo el tremendo daño que le están haciendo. Gloria a Dios. Por eso todo empieza en casa. Bendito es el señor. Por eso, cuánta responsabilidad tenemos los padres de ser guía de nuestros hijos, de poder enseñarles a ser sinceros, a no mentir, gloria a Dios, a valorar lo que es la vida, bendito es el señor, a valorar lo que es el trabajo. Gloria a Dios, hermano. Cuánta responsabilidad. Bendito es el señor. Y sobre todo, a la lluvia, y es instituir lea y en su corazón, que hay un Dios grande, que hay un Dios poderoso, que hay un Dios que todo lo ve, que hay un Dios que todo lo sabe. Bendito es el señor. Y que nadie puede burlarse de Dios. Bendito es el señor. Amén. Y que si él quiere tener larga vida, tiene que creer en Dios, tiene que amar a Dios. Bendito es el señor. Aleluya. Y tiene que honrar a su padre y a su madre. Gloria a Dios, hermano. Y ese es el gran mandamiento con promesa, que Dios le dejó a los hijos. Hijo, honra a tu padre. Mire, y no desea honrar a sus padres, no dioses ni títulos. O honra a tu padre y honra a tu madre, para que te vaya bien y tenga largura de años, y todo lo que toca les prosperará, dice la palabra. Mire, tremenda promesa que Dios le da a los hijos. Quieres tener largura de años, quieres que te vaya bien, y todo lo que toca es prosperará, entonces primero honra a tu padre y a tu madre. Y pareciera que es una cosa muy sencilla, que dijo, no una papaya mamá, parece que fuera algo tan sencillo, algo tan natural, pero hay muchos hijos en es cumplir con la papaya mamá, porque ya comenzaron ahí, aleluya, una cosa es tener a un niño pues 2, 3 años, 5 años obedientes, a que te ama, que corre a tus brazos, que te da un beso, pero va creciendo y poco a poco va cambiando. Por eso el padre tiene que estar atento, gloria a Dios, a su círculo de amigos, aleluya, porque los a veces los los niños son influenciados por los círculos de amigos. Gloria a Dios. Y allí en el mundo, no todos los jovencitos, no todos los niños son cristianos, hermanos. Amén. Por eso, cuánta importante es saber con quiénes son su círculo de amigos, con quién más anda, gloria, ahí jugando, con quién anda más caminando, gloria a Dios. Por eso el padre tiene que convertirse en un amigo del hijo, conversar con él, dialogar con él, más que padre, ser amigo. Bendito es el señor, que el hijo tenga la confianza de contarle todo, todo. Gloria a Dios. Amén. Igual pues la madre, igual tiene que ganarse a los hijos. Gloria a Dios. Porque es ahí en ese en ese en ese en esa edad donde ellos se desvían, donde ellos comienzan la rebeldía. Gloria a Dios. Hay que entenderlos, hay que comprenderlos, hay que soportarlos, porque eso nos manda la palabra. Bendito es el señor. Amén. Jesucristo nos dice: Soportados los unos a los otros. Cuanto más el padre, gloria a Dios, hay que soportar al hijo. El hijo a veces dice: yo también soporto al padre. Gloria a Dios. Pero cuando un padre es cristiano, cuando un padre conoce a Dios, bendito es el señor, todo cambia. Gloria a Dios. Aleluya. Porque el amor de Dios está en su corazón. Bendito es el señor, hermano. Cuán importante es conocer a Dios. Aleluya. Por eso muchos hogares se destruyen, muchos hogares pelean papá con hijos, muchos hogares los hijos se van de la casa y huyen de la casa, porque porque no se soportan convivir juntos, porque porque ahí no está, gloria a Dios, ese Jesucristo del cual nosotros predicamos. Ahí hay pelea, porque donde no está Jesucristo en un hogar, va a haber pelea, va a haber división, va a haber hipocresía también, va a haber golpe, va a haber insulto, babel isura, va a haber baile, va a haber borrachera, va a haber fornicación, va a haber adulterio. Gloria a Dios. Porque donde no está Cristo, esté el que el señor, esa es una gran verdad, hermano. Si Cristo no está en tu hogar, entonces está el ahí. Amén. Eso es así, es en este tiempo, siempre ha sido así. Por eso, cuán importante es que en nuestro hogar esté Jesucristo, que él viva. Y cuando Cristo esté en tu hogar, no hay borrachera, no hay su madera, no hay baile, no hay fabricación, no hay adulterio, no hay pecado, no hay hipocresía. Aleluya. Reina el amor, reina la paz, reina la misericordia. Bendito es el señor. Yo no te digo que cuando está Cristo, no pienses que no va a haber ni un problema. Así va a haber problema. Bendito es el señor. Pero con la ayuda de Cristo.
Aleluya, todo cambia. Bendito es el Señor. Cristo que ayuda, Cristo pelea por ti, Cristo te ayuda a solucionar el problema. Gloria a Dios. Maravilloso es el Señor. Por eso los cristianos tenemos, gloria a Dios, una ayuda extra natural que se llama Jesucristo y el Espíritu Santo de Dios. Bendito es el Señor, quien nos anhela. Gloria a Dios, aleluya. Quien nos ama. Bendito es el Señor. Y Él ha prometido que nunca nosotros vamos a estar solos, porque Él estará con nosotros aún hasta los últimos días de nuestras vidas. Dice Su palabra. Por eso me llevamos de Facebook, capítulo 6. Gloria a Dios, aleluya. Ubíquese ahí. Efesios, capítulo 6, nos habla también, versículo 2 al 4. Y ahí está la gran promesa que Dios nos habla. Y Pablo también le habla a los efesios y le dice ahí: "Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa, para que te vaya bien y sea de larga vida sobre la tierra." Amén. Y el versículo 4 dice: "Eso le verán los hijos." Pero también le habla a los padres: "Y vosotros, padres, no provoquéis a ir a vuestros hijos, sino criarlos en disciplina y amonestación del Señor." Mire usted qué tremendo. Le habla a los hijos que honren a papá, que honren a mamá, que es el primer mandamiento con promesa, para que le vaya bien. Por eso ahora te das cuenta, hijo, tú no honras a papá, no honras a mamá, no te va a ir bien. No te va a ir bien. No porque yo lo diga, lo dice Dios. Bendito es el Señor. Y lo que dice Dios se cumple, te guste o no te guste. Que a solo cree al bendito es el Señor. Hermano, amigo, aleluya. Por eso ahí está la palabra. Gloria a Dios. Y nadie puede ir contra la palabra, nadie puede cambiar la palabra. Gloria a Dios. Amén. Por eso dice ahí: "Gloria a Dios, para que te vaya bien y seas de larga vida sobre la tierra." Vas a tener larga vida también. Por eso todo hijo, primero, como dice la palabra, debe buscar primero aquí el reino de Dios y su justicia. El resto, Dios lo da por añadidura. Dios te lo da de gracia. Dios te da un regalo. Gloria a Dios. Porque Dios conoce tus necesidades, Dios conoce tus anhelos, Dios conoce tus gustos. Pero a veces nos equivocamos. Primero queremos la carrera, primero queremos dinero, primero queremos fama. Dios lo voy a buscar después. Primero tengo mi carrera, primero soy doctor, primero soy esto, primero soy lo otro. Después busco a Dios. Mamá, papá, después busco a Dios. No, error. Primero tienes que buscar a Dios. Bendito es el Señor. Porque Su palabra lo dice. Y si tú eres obediente a Dios, Dios te bendice. Porque el principio de la bendición es ser obediente a Dios. En la obediencia está la bendición. Por eso busca primero el reino de los cielos y mi justicia, dice Dios. El resto, tu carrera, tus anhelos, tus deseos, Dios te los da por añadidura. Amén. Amén, hermano. Hay un ejemplo claro en Salomón. Todos recuerdan a Salomón. Salomón, gloria a Dios, recibe un reino. Era muy joven y su padre le dice: "Hijo mío, tú vas a ser el rey." Y listo. Y Salomón no estaba ni preparado, no tenía ni experiencia, era joven todavía. Y ya le daban un reino con un pueblo muy grande. El niño se daba cuenta que no tenía experiencia, que no sabía ni entrar ni salir en medio de ese pueblo. Pero Dios, Salomón tenía a un Dios grande y todopoderoso, a un padre que está en los cielos. Bendito es el Señor. Quizá su padre terrenal había, había partido a la presencia de Dios, pero sobre todo ello, como lo tienes tú, como lo tengo yo. Y también tenía a un padre en el cielo. Gloria a Dios, Jehová de los ejércitos. Es un hombre. Bendito es el Señor. Y ese Salomón clamó al Padre que está en los cielos, al Padre de las luces, que dice la palabra. Y le pidió, hermano, amén, en sueños. Ahí Dios se le reveló. Porque él le pedía: "Dios mío, aleluya, enséñame a gloria a Dios a entrar y salir en medio de tu pueblo. Yo no tengo experiencia, yo no tengo ni edad para ser rey, soy muy joven", decía él. "Solamente dame, ¿qué le pidió? Sabiduría. Dame sabiduría. Hazme sabio para poder gobernar a tu pueblo, mi Dios." Y la palabra dice que Dios se agradó de esa petición. Mire usted. Que la palabra dice que Dios le dio, aparte de sabiduría, Dios le dio oro, Dios le dio plata. Bendito es el Señor. Aleluya. Y el reino de Salomón es incomparable. Gloria a Dios. Nadie en la tierra ha sido un rey, ha habido un reinado como el de Salomón. Bendito es el Señor, hermano. Donde abundaba en oro, abundaba la plata. Gloria a Dios. Y le dio sabiduría extrema Salomón, que hasta el día de hoy se habla de esa sabiduría. Hay mucha gente que sin conocer la Biblia habla y dice: "Aleluya, vamos a repartirlo salomónicamente." Dice. ¿Por qué? Porque Salomón fue un hombre muy sabio. ¿Quién le dio la sabiduría? Dios. Dios es el que da la sabiduría. Gloria a Dios. La sabiduría de lo alto. Bendito es el Señor, hermano. Por eso, joven, hermano, hermana, te falta sabiduría, pide. ¿A quién? A Dios. No te dice: "Pide en la universidad, pídele al filósofo, pídele al psicólogo, pídele al ingeniero." No, no, no, no. Esa es una sabiduría terrenal, es una sabiduría diabólica. Gloria a Dios. Animal. Gloria a Dios. La palabra dice: "Te falta sabiduría, pídele al Padre de toda la sabiduría, y de él te da." Bendito es el Señor. Él te dará una sabiduría de lo alto. Amén. Por eso, ¡qué importante, gloria a Dios, alegría, que los hijos honren a papá y mamá! Y también les habla a los padres y les dice: "Vosotros, padres, no provoquéis a ir a vuestros hijos, sino criarlos en disciplina." Aleluya. Y amonestación del Señor. Criarlos a través de la palabra, como Dios manda. Bendito es el Señor, hermano. Amén. No haciendo acepción de personas. No, gloria a Dios. Prendamos en un solo hijo. Aleluya. Porque a veces cometemos ese error. "Este se parece a mí, a este yo lo quiero más porque se parece a mí, porque camina como yo, porque canta como yo, porque habla como yo, porque es gracioso como yo, porque es inteligente como yo." No, no. Y nosotros, ¿hijos de quién son entonces? Todos son hijos. Todos son hijos. Bendito es el Señor. No podemos hacer acepción. Aleluya. Amén. No podemos tener preferencias. Bendito es el Señor. Porque aún la Biblia nos habla que los padres que tuvieron preferencias por un hijo, pues tuvieron muchos problemas, hermanos. Y me viene a la mente el caso de José. Todos recordamos a José. Que el padre lo amaba mucho y tenía especial trato con él. Inclusive le hizo una capa de multicolores. Amén. Y eso trajo la envidia de los demás hermanos. "Claro, a Josecito sí le hace su capita, aleluya, de colores. Todavía a Josecito siempre lo trata bien, a Josecito no lo castiga, a Josecito no le da mucho trabajo, a Jesusito siempre lo para acariciando, a Jesusito siempre lo para echando." Y los demás, ¿qué? No cometamos errores, padres, madre. A veces hay un hijito que es el predilecto. A él le da la patita, a él le da lo mejorcito, a él le da, se le guarda su fruta, a él era la propina, a los demás no. No, no hagas eso. Estás cometiendo un error. Bendito es el Señor. Amén. Por eso José se llenó de problemas, porque hasta sus propios hermanos entraron en un celo, hermano, por todas esas cosas. El padre, sin querer, por amar mucho a José, lo metió en problemas. De hermanos sabemos de la historia que hasta sus propios hermanos quisieron matarlo. Mire usted. Y luego, pues, me imagino que Dios obró en sus corazones y tuvieron misericordia de él. Uno de ellos dijo: "Mejor no lo matemos, porque no vamos a ganar nada. Hay que venderlo mejor, ahí nos ganamos unas moneditas." Y le perdonaron la vida y lo vendieron como esclavo. Amén. Por eso, mire usted, los padres no podemos tener, aleluya, niños, hijos especiales. No podemos tener chucherías. Todos son iguales. Bendito es el Señor, hermano. Dale palma y alabanza a Dios. Bendito es el Señor. [Aplausos] Aleluya. Y en Proverbios, capítulo 13, 1, también nos habla la palabra. Vamos a Proverbios. Maravilloso es el Señor. Gloria a Dios. ¿Estás ahí? Capítulo 13, versículo 1. La palabra nos enseña y dice: "El hijo sabio recibe el consejo del padre." Desde ahí ya saca tu línea, hijo. ¿Eres sabio o eres necio? "El hijo sabio recibe el consejo del padre, mas el burlador no escucha las reprensiones." Mire cómo Dios nos habla con Su palabra. El hijo sabio recibe el consejo del padre. Te vuelvo a repetir, no hay padre que quiere el mal para su hijo. No hay padre que desee que su hijo sea ladrón. No hay padre que desee a su hijo sea alcohólico. No hay padre que desee que su hijo sea, aleluya, adicto a cualquier droga. No, hermano. No es un dolor que él ve a su hijo. ¿Qué padre, usted cree, que se va a gozar viendo a su hijo perdido en el alcohol, perdido en la droga, perdido ahí, gloria a Dios, en el sicariato? ¿Qué padre se va a gozar de ver a su hijo que está en la cárcel, hermano? Eso no es un gozo para un padre, para una madre. Ese es un dolor, eso es una vergüenza. Pero con todo y todo, es su hijo. Bendito es el Señor. He predicado en la cárcel por más de 10 años, hermanos, y he visto las colas inmensas que hacen ahí para ver a sus hijos. Los padres, las madres, no interese el sol, no interese el frío, hacen cola hasta de madrugada para alcanzar un cupo. Gloria a Dios. Y llevarles alimentos, y llevarles algo de comer, llevarle ropa, llevarles una propina. Ahí están las mamás, el tremendo sol, ahí están paradas, ahí está el papá esperando, parado, soportando toda esa inclemencia del tiempo, soportando hambre, soportando el sol. Encima van a entrar, los revisan, los humillan, y a veces el hijo malagradecido, aún adentro, mire usted, en vez de agradecerle, le reclama: "Esto nomás me traes." "Para esto nomás." Y encima no lo come, encima no se viste, lo vende por droga, lo cambia. Eso es terrible, hermano. Por eso la palabra es tan preciosa y dice: "El hijo sabio recibe el consejo del padre." ¿Cuántos padres, cuántas madres han aconsejado a sus hijos? "No andes con esa persona, apártate de esa amistad, no te conviene." Si amigo, no te conviene esa amiga. Pero a veces el pecado del ser, que es, hermano, y el hijo piensa que papá tiene cólera al amigo, que papá no le gusta esa relación. Y sencillamente se dan el gusto ahí y le dan la contra a papá y le dan la contra a mamá. Y luego más tarde regresan con el rabo entre las piernas. Tenía razón mamá, tenía razón papá. Muchos regresan, otros no tienen ni cara para regresar. Andan ahí en el mundo, tropezándose, cayéndose, levantándose. Gloria a Dios. ¿Por qué? Porque nunca recibieron el consejo del padre. Es triste. Bendito es el Señor, hermano. Por eso invoco a los jóvenes, gloria a Dios, que aún tienen el privilegio de tener al padre con vida y aún tienen el privilegio de que papá está viva a su lado. Gloria a Dios. Ámalo, respétalo, honra lo, gloria a Dios. Escucha su consejo. Bendito es el Señor. Respeta sus canas. Gloria a Dios. Amén. Respeta esos años. Bendito es el Señor. Ese padre es el que te trajo a este mundo. Por él vives. Gloria a Dios. Aleluya. Maravilloso es el Señor. Y mire lo que dice Proverbios 13:10: "Ciertamente la soberbia concebirá contienda, mas con los avisados está la sabiduría." Mire, de la soberbia concebirá contienda. Cuántos hijos son soberbios, altivos, también va a crear contienda con papá, va a crear contienda con los demás hijos. Bendito es el Señor. Mas con los avisados está la sabiduría. Aquellos que verdaderamente escuchan el consejo, ellos son los sabios, ellos son los que salen adelante, ellos son los obedientes. Bendito es el Señor, hermano. Amén. Y mira lo que dice Primera de Corintios, gloria a Dios. Vamos a Corintios, Primera de Corintios, gloria a Dios, aleluya. Versículo 13, versículo 1 y 2. Ahí nos habla sobre la preeminencia del amor, que todo lo que hagamos, lo que nos tiene que mover es el amor. Bendito es el Señor. Y lo dice ahí: "Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, un símbolo que retiñe." Mire qué tremendo. "Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, amén, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda la ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, amén." Todos cantamos: "Si tuviera fe como un granito de mostaza, le dirías a ese monte: muévete, y se moverá." Puedes hacerlo super grande. Bendito es el Señor. Pero dice la palabra: "Y si no tengo amor, no eres nada." "Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, gloria a Dios, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada sirve." Gloria a Dios. Por eso, tanto hijos como padres, debemos de meditar en esta palabra, que todo lo que nos mueve, gloria a Dios, hacer algo por ellos, que sea por amor. Bendito es el Señor. Y no creo que un padre haga algo por un hijo interesadamente. "No voy a invertir en mi hijo, a ver mañana a mi hijo qué me dará, a ver si mi hijo me va a retribuir." No, hermano. Nosotros los padres no esperamos eso del hijo. Nosotros los padres esperamos que a ellos les vaya bien. Bendito es el Señor. Porque si van a tener una carrera, si van a hacer algo en la vida, va a ser para su bien. Bendito es el Señor. Va a ser para su hogar, gloria a Dios, para su futura esposa, para sus futuros hijos. Gloria a Dios, hermano. Los padres que vamos a esperar, hermano, nada. Porque nosotros ya vamos, como dijo David, en el camino de todos los hombres en este mundo. ¿Cuál es ese camino? Que nadie se salva la tumba. Gloria a Dios. Esto, nadie se salva. Amén. Y a veces muchos de ellos nos dicen allí jocosamente: "Papá, ya estás que consumes mucho aire." "Ya es tiempo de que vaya avanzando mejor." Por eso, mire qué tremendo, que todo lo que hagamos, tanto el hijo como los padres, lo hagamos por amor, sin ningún interés. Amén. Que ellos sepan y que me puedan entender de que el padre todo lo que hace por ellos es por amor, nada más por amor. Queremos que les vaya bien, queremos, gloria a Dios, que ellos sean hombres de bien, queremos que ellos constituyan hogares, aleluya, que le agraden a Dios, que no se equivoquen al escoger, gloria a Dios, al futuro, a la futura esposa, al futuro esposo de ellos. Amén. Si lo hacemos guiándonos por la palabra de Dios, nos va a ir bien. 23. El Señor les va a ir muy bien. Bendito es el Señor. Pero si se van a ser guiados por su corazón, la palabra nos enseña y nos dice que engañoso y perverso es el corazón del hombre. ¿Quién lo conocerá? Dios. Allí en el mundo, mucha gente fracasa, mucha gente se casa y luego se está divorciando porque se dejó guiar por su corazón, por sus sentimientos, por lo que sentía. Gloria a Dios. Y ahí están las consecuencias. ¿Cuánto duró este amor? ¿Ese casamiento? Tres meses, un año. Después, "fácil, me separo, listo." Se arregló el problema, pero ya hay un hijo por de por medio, hay dos hijos de por medio. Entonces, para no sufrir en la vida, para no fracasar en el matrimonio, haz lo que dice la palabra. La palabra nos manda que no hagamos yugo desigual. Bendito es el Señor. Que tienes que unirte con una persona que conozca a Dios, que ame a Dios, que respete a Dios. Bendito es el Señor. Tanto el hombre como la mujer. Gloria a Dios. Aleluya. Si ese hombre verdaderamente te ama, joven, lo primero que tiene que amar es a Dios. Bendito es el Señor. Que si ese joven ama a Dios, te va a amar a ti, te va a respetar a ti. Gloria a Dios. Pero si ese hombre no conoce a Dios, no ama a Dios, menos te va a amar a ti, menos te respetará a ti. Amén. Mire, y todo eso nos enseña la palabra, porque aquí hay jóvenes que mañana más tarde serán futuros padres, amén, futuras madres. Y desde hoy, Dios nos está aconsejando. Bendito es el Señor. Aleluya. Gloria a Dios. Y mire lo que es el versículo 7 en Primera de Corintios, capítulo 3. De versículos 7: "Porque el amor todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta." Bendito es el Señor. Mire qué tremendo. "Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta." El amor nunca deja de ser. Amén. Ni nunca deja de ser el amor. Porque aquí en esta tierra, como dice la palabra, "mas las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará." Aleluya. "Porque en parte conocemos y en parte profetizamos; mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará." Gloria a Dios. Amén. Porque allá en el cielo ya no habrá lenguas, ya no habrá profecía, ya no habrá enfermedad, ya no habrá necesidad, gloria a Dios, allá en el cielo. Solamente habrá amor. Bendito es el Señor, hermano. Lo que vamos a estar sentados y parados ahí con la fuente de amor. Bendito es el Señor. Porque Dios es amor, dice la palabra. Gloria a Dios, hermano. Por eso, ¡qué importante, gloria a Dios, alegría, que los hijos honren a nuestros padres, que los amen! Amén. A uno, gloria a Dios, en su vejez. Porque muchos, gloria a Dios, se gozan con papá, se gozan con mamá, alegría, cuando ellos están jóvenes, cuando todavía pueden jugar pelota con ellos, cuando todavía pueden salir con ellos. Pide un momento que papá y mamá van a envejecer. Porque es la ley de la vida. Todo el tiempo papá no va a poder correr, todo el tiempo papá no va a poder saltar, todo el tiempo papá no te va a poder ayudar. Va a llegar un momento que tú vas a tener que ayudar a papá, honrar a papá, porque papá se va haciendo viejo. Papá, el que era derechito, el que era fortachón, el que era alto, poco a poco se va a ir doblando. Amén. El que corría, poco a poco va a ir caminando despacio, lentamente. Amén. Entonces, ahí se ven los hijos. Por eso, hasta ahí hay que honrar al padre, a la madre, hay que ayudarlo, hay que apoyarlo, hay que amarlo, hay que socorrerlo. Porque así como él te amó, tú tienes que devolver ese amor. Claro, si eres un buen hijo. Porque hay hijos que los padres, cuando están viejos, son un estorbo para ellos. Y hay muchos que se pelean los hijos entre ellos: "Ya te toca a ti cuidar a papá, te toca a ti cuidar a mamá." "No, que no tengo tiempo, que me fosa, no puede." Ahí empieza el problema. Ya llegó un momento que los padres vienen a ser un problema para los hijos. Y perdóneme si pienso mal, pero hay muchos hijos que en esas condiciones hasta le ruegan a Dios: "Dios mío, ya recoge mi padre, ya, ya recógelo, porque acá es un problema, no hay quien lo entienda. Mucho gastamos en medicina." Y no te acuerdas cuánto gastó tu padre en ti. No te acuerdas las malas noches que te dio papá. Tiene, dices a papá, no te acuerdas cuántas veces papá estuvo contigo en el hospital y él se amanecía contigo. A veces nos olvidamos de esas cosas. Amén. Pero papá sufrió. Papá, si eres lo que eres, es porque papá, aleluya, siempre estuvo a tu lado, papá siempre te apoyó. Bendito es el Señor. Dale palma y alabanza a Dios. Bendito es el Señor, hermano. Aleluya. Gloria a Dios. Maravilloso es el Señor. Por eso, los chicos, hay que honrar a papá y mamá. Amén. Mire, quiero terminar con un pequeño poema, los padres, especialmente a los padres que están presentes. Gloria a Dios. Amén. Y se titula: "Cuando los padres envejecen." Y escúchelo atentamente. "Ahí déjalos envejecer con el mismo amor que ellos te dejaron crecer. Aleluya. Déjalos hablar y contar repetidas veces historias con la misma paciencia e interés que ellos escucharon las tuyas cuando eras niño. Déjalos vencer como tantas veces ellos te dejaron ganar. Déjalos disfrutar de sus amigos, de las charlas con sus nietos. Déjalos gozar viviendo entre los objetos que lo han acompañado por mucho tiempo, pues sufren sintiendo que arrancas pedazos de su vida. Déjalos equivocarse como tantas veces te has equivocado tú, dejándolo vivir. Aleluya. Déjalo vivir y procura hacerlo feliz. Es el último tramo del camino que les falta por recorrer, del mismo modo que ellos te dieron su mano cuando iniciaban el tuyo." Bendito es el Señor. O gloria a Dios. Qué tremendo. Mire, ese se titula "Caricia del alma". Deja tu padre, entiende a tu padre. Quizá tu padre se está haciendo viejo cada día. Quizás su pelo ya se le pintó de blanco. Gloria a Dios. Y el tuyo, hijo, todavía sigue negrito. Tú estás en toda la flor de tu juventud. Pero nunca te olvides que para que tú estés ahí, tuviste un padre que estuvo atrás de ti. Bendito es el Señor. Un padre que te alimentó, un padre que te vistió, un padre que te amó y te seguirá amando hasta los últimos días de su vida. Bendito es el Señor. Dale palma y alabanza a Dios. Bendito es el Señor. Aleluya. Gloria a Dios. Maravilloso es el Señor. Aleluya. Y nos ponemos de pie en esta noche. Gloria a Dios. Aleluya. Y vamos a orar. Ahí por aquellos padres que están ahí. De repente, estás con tu hijo ahí a tu lado. O si estuviera el hijo ahí, acércate a tu padre. Si estuviera la hija, acércate a tu padre. Vamos a hacerlo ahí donde estás. Tu hijo, busca papá. Papá, busca a tu hijo. Y ahí donde estás, abrázalo. Abraza a tu padre, abraza a tu hijo. O gloria a Dios. Vamos. Abraza. Qué bonito. Y si podamos pedirnos perdón, hay que pedirnos perdón, porque a veces ofendemos, a veces somos muy severos, a veces somos muy blanditos. Hay que reconocer nuestros errores. Nos dijo también: "Si tienes que pedirle disculpas, perdón, dile: Perdóname, papá. A veces soy testarudo, a veces soy necio, a veces me sobrepaso contigo, a veces te desobedezco. Perdóname, papá." [Música] Abrácense ahí y permítanme orar por ustedes. Yo quisiera tener a mis hijos a mi lado, pero por motivos que solo Dios sabe, no están a mi lado. Uno está en Italia, los otros tres están en Lima con sus situaciones. Pero si en algo les ha faltado, también les pido perdón a través de estos medios, de estas redes sociales. Aleluya. Vamos a dejar ahí por esos papás, por esos hijos. Señor, te damos gracias por la vida de cada padre, por la vida de cada hijo. Te damos gracias por Tu palabra, por Tu presencia en medio nuestro. Te damos gracias porque Tú nos has enseñado a ser buenos padres. Quizás antes eran los terribles, quizás antes eran los pecadores, quizás antes no éramos un buen ejemplo para ellos, pero Tú nos cambiaste. Es Jesucristo, Tú nos renovaste, Tú nos enseñaste a ser padres, buenos padres, de dar buenos ejemplos, de tratarlos con amor, de tratarlos como unos verdaderos hijos, de dar en su lugar que ellos les corresponde, de vivir para ellos, de demostrarle nuestro amor, de guiarlos en Tus caminos. Gracias, Señor, por los hijos que nos has dado. Y tú, agradece, hijo, por el padre que Dios te ha dado. No hay un padre perfecto, no hay un hijo perfecto. Con todos nuestros errores, con todos nuestros caracteres, con todas nuestras fallas, pero Tú eres mi padre, dice. Con todo y todo, tú eres mi hijo. Tú llevas mi sangre. [Música] Aleluya. El tener hijos nos hace padres, hermano. [Música] O precioso Dios, ayuda, Señor, a cada padre, a cada hijo aquí, a cada familia. Que seas Tú, Señor, viviendo en sus corazones. Que seas Tú, Señor, guiándolos, que seas Tú, mi Dios, llenándolos de amor, de paciencia, padre, aleluya, de misericordia, de justicia. Señor, que podamos guiar a ellos hacia Ti, Dios mío. Que no se pierdan, Señor, los hijos que Tú nos has dado. Que no se pierdan, Dios. Los ponemos en Tus manos, o Jesucristo. Y si algún día faltara, no nosotros, Tú como Padre celestial nos seguirás guiando. Tú, como Padre celestial, o seguirás, Señor, protegiendo, guardando de todo mal. Lo precioso Dios, en el nombre que sobre todo nombre, Jesús de Nazaret, es que lo pedimos. Y te damos gracias, Señor. Gracias, gracias, te damos, Señor. Gracias te damos, Señor. [Música] Padre, o cuánto te amo. Madre, o cuánto te adoro. Padre, o cuánto te amo. [Música] Padre, o cuánto te adoro. Sin ti, yo no sé lo que haré. Y ya sí. [Aplausos] [Música] Yo me quedo. [Música] Cielos. Sí. Yo me morí. [Música] Débil. No en mi vida. Cantarle a nuestro Padre celestial. Padre, de mí. [Música] Sí. Yo no sé. Yo. Y sí. Hombre. Morir. Sí. En los siglos. Sí. Su nombre. Gloria a Dios. Maravilloso es el Señor. Dale fuertes palmas a nuestro Padre celestial. Bendito es el Señor. Aleluya. Gloria a Dios. Maravilloso es el Señor. Bien. Gloria a Dios. Ahora, pues, viene una parte muy importante. Amén. La iglesia se ha preparado con algunos especiales. Amén. Les invito a que puedan tomar asiento. Gloria a Dios. Les iba a invitar a mi esposa, que ella pase por acá. Ella va a presentar todos los especiales. Gloria a Dios. Aleluya. Nos van a sorprender a todos los papás. Dios quiera que nos sorprendan. Aleluya. Maravilloso es el Señor. Amén. Gloria a Dios. Maravilloso es el Señor. El nombre del Señor. Yo le bendigo, mis amados hermanos. El Señor les bendiga en esta noche. Cuántos están contentos. Gloria al nombre del Señor. Nos gozamos en este culto. Damos gracias a Dios por permitirnos estar en este culto maravilloso. Main culto especial que estamos adelantando, celebrando el Día del Papá. Main. Yo creo que los papás se sienten felices, ¿verdad? Cuántos se sienten felices. Estos hermanos, hay papás contentos. Dios les ha dado esa dicha, esa bendición de poder ser papás. Una gran responsabilidad es una bendición, un privilegio, pero también es una gran responsabilidad delante de Dios. También, yo creo que aquí el Señor nos ha enseñado y nos sigue enseñando cada día cómo conducirnos, cómo ser padres, porque muchas veces hemos nacido en un hogar que tal vez no vamos a tener al papá. Pero hemos llegado a estos caminos y Dios nos ha enseñado, porque Dios es el padre ejemplo a seguir. No. Entonces, nadie puede tener excusa. "No, yo no sé ser papá porque no tuve a mi padre." Usted sí sabe ser un papá, porque usted tiene ahora a un Dios grande, un Dios poderoso. Ese Dios que nos da, que nos guía en la Biblia cada día cómo ser papá. Amén. Nadie puede tener esa excusa. Amén. Es una gran responsabilidad ser padres, porque es el papá el sacerdote de la casa, el que guía el hogar, el que se preocupa de dar protección, seguridad al hogar, a los hijos. Main. Muchos dicen: "No, la madre pasa tantas horas en la casa y ella es responsable de los hijos." Es verdad, las madres cumplimos una responsabilidad muy grande también delante de Dios con nuestros hijos, pero primero es el padre. La mujer solamente de la ayuda idónea, hacer cumplir las reglas que el papá, por merca, que el papá, el sacerdote de la casa, está pendiente de todas las cosas que suceden en la casa también. Así que nosotros como mujeres somos las ayudas idóneas, pero los que ponen las reglas, las que ponen el que pone la autoridad, el que guía a los hijos, el que guía el hogar es el padre también. Repito esto porque a veces que yo no escucho y digo: "Bueno, que no las mujeres el que pasa las horas y horas en la casa y que ella es que la guía a los hijos." No, es el padre. El padre se preocupa por hacer un devocional en su casa, el padre se preocupa por que ese hijo, esa esposa se sienta segura y sienta esa protección. El padre se preocupa que las reglas de la casa sean cumplidas. Amén. Con la ayuda idónea. Cuando se basan, hermanos, pérez, señores, mi corazón poderles decir, porque eso pasa en muchos hogares. Y bueno es Dios que nos tiene día a día, noche a noche en estos cultos preciosos para nosotros seguir aprendiendo, para nosotros seguir ahí y ser guiados por el Señor. Amén. No lo voy a cansar en esta noche. También tenemos unos especiales que se ha preparado, pero el Señor, para celebrar este día tan especial. Y voy a pedir ahí a las hermanas damas que se han preparado con especial, que ya puedan pasar aquí para rapidito este ser partícipe de este especial tan hermoso. Hermano, sami. Pero el Señor me. Nos ponemos de pie. Contamos un corito. Hermana Carmen, ahí nos ayuda con un corito. "En el hogar, en el hogar, tú necesitas a Jesús." Y las hermanas que van a tomar parte, que van a hacer el especial, rápidamente se ponen aquí adelante. Amén. Gloria al Señor. Mi lugar en el hogar necesitamos a Jesús. El hogar, en el hogar, necesitamos a Jesús. Y verás qué bien, este vive. Y verás qué bien se vive con Jesús en el hogar. Y verás qué bien se vive. Veas qué dice vivir. [Música] Hay lugares que el hogar es que lugar. Necesitamos a eso. [Música] Necesitamos a Jesús. Y verás qué bien se vive. Las que bien se come. Y siempre viven dentro. Amén. Necesitamos a Jesús en nuestro hogar también. Aciéntanse los hermanos y participamos de este especial hermoso. Gloria a Dios. Dios le bendiga, hermanos, en esta noche. Me llame le bendiga a cada uno de ustedes, mis hermanos. Bendito Cristo, la gloria. Un feliz Día del Padre para cada uno de ustedes y para aquellos que nos cantan también a través de las redes sociales. Y en especial para nuestra amada pastora. Amén. Maravilloso Cristo. La sociedad de damas nos hemos, nos hemos preparado con un especial. Amén. Maravilloso Dios. Esperemos que mediten en la letra de esta alabanza. Bendito Cristo. Aleluya. Gloria a Dios. [Música] Me enseñaste, papá, el valor de la vida. Me enseñaste a luchar por lo que yo más quería. Quiero agradecer el amor que me diste. Y yo sé muy bien lo mucho que sufriste. Y te quiero explicar. Y te amo, papá. Cansa la vida para agradecerte el amor que me da. [Música] Y te bien explica. Y te amo, papá. Y que pase lo que pase, a tu lado voy a estar. Ah. Quiero agradecer por las cosas sencillas. Este tiempo de dos. Y sus tiernas caricias. Te quiero agradecer por las cosas sencillas. Y en el tiempo del dolor. Y sus tiernas caricias. Y te quiero explicar. Y te amo, papá. Mañana la vida para agradecerte el amor que me ha. Y te quiero explicar. Y te amo, papá. Que pase lo que pase, a tu lado voy a estar. Papá. [Música] Gloria a Dios. Querida. [Música] Gloria, Señor. De lucha. Doy a nombre del Señor. A mis hermanos. Hermanos, seguimos con los especiales. Pues nuestros los hermanos, los jóvenes también se ha preparado con especial. Y quisiéramos también que ya estén pasando por aquí. Quería el Señor. Nos paramos. Nosotros nos ponemos de pie. Y seguimos cantando una alabanza también al Señor. Gloria al nombre del Señor. La florista me ayudan, por favor. "Maravilla es tener una familia feliz en Cristo Jesús." Gloria al nombre del Señor. La florista me ayudan, por favor. Maravilla es tener en la familia una familia en mis procesos. De maravilla es tener una familia, una familia de Cristo. Es una familia amiga, una familia real, una familia real. En las galaxias mínimas, una familia, una familia real, una pandilla. Una familia y una familia están igual. De maravilla es tener una familia, una familia lista. De fuentes vegara vida después de la manía. Una bahía mejor, una familia, una familiar y una familia. Y una familia y arriba, una familia. [Música] Aleluya. Gloria a Dios. Tomen asiento, amados hermanos. Vamos a escuchar este especial hermoso. Dios le bendiga a cada uno de ustedes, mis hermanos. Más saludamos también a nuestro amado pastor, el Señor José Ruiz Tomás, esposa, parte de la sociedad de jóvenes también se ha preparado con un especial en el Señor para todos los papás. En un también especial para nuestro amado pastor. No sabéis que titula "Él es mi padre". Amén. Gloria al nombre de Jesús. Meditemos en la letra de mano de esta preciosa alabanza. [Música] 2. [Música] Hombres y alegrías y tristezas. No me ha sabido nada. Hoy surjan en su frente años que no volverá. Su piel se ha marchitado en su largo caminar. Y en plata su cabello el tiempo lo pintó. Si ayer hoy me parezco así lo quiso Dios. A su lado he aprendido los pies de bien manchado. Contra el mundo por mi felicidad. Luis y amigos de verdad. Ahora en ti y alegría. [Música] Quiero y lo querré toda mi vida. [Música] Y amigo de verdad. Ahora bien. Siempre y más bien. [Música] Y lo quiero y lo querré en toda mi vida. [Música] Hoy que no estamos juntos. Tus consejos. [Música] Y hago a los amigos sin dudar. Hoy llevo tu semilla dentro de mi corazón. Dios te bendiga, padre, para que sea la canción aquí. Y luchando la carrera de la vida con una corona alcanzada. Qué fuerza en mi papá. Vinieron las nubes a Cristo a recibir en mí. Begin. Amigos de verdad. Ahora en paz y alegría. Lo quiero y lo querré toda mi vida. [Música] Uy. [Música] Amigos de verdad. Ahora en fin. [Música] Vienen. [Música] No quiero y no perderé toda mi vida. No quiero enloquecer toda mi vida. [Música] En el Señor. Que Dios me lo bendiga a mis hermanos en el Señor. [Aplausos] Aleluya. Gloria al nombre del Señor. Con ese mismo gusto nos ponemos de pie y seguimos cantando un corito más. Mientras de embala la niña de aire con hermanas, con hermanita Genes y gloria al Señor. También representando a la escuela dominical van a pasar a dar su especial al nombre del Señor. Así que vamos a ir alabando al Señor. Vamos a cantar ese corito que dice: "Yo sé que estás aquí, mi Señor." "Yo sé que estás aquí." Porque Él está en este lugar. Amén. Cuanto lo cree. Él está aquí. Gloria al Señor. Este es el motivo y el propósito que nosotros estamos aquí. Señor, los setentas al uso de estas a mi Señor. Yo sé que estás aquí. Mi alma clave. Mi alma. Mi alma. Y mi alma. Nada, nada. Ni a las palabras de tarjetas aquí. No sé qué pasará. Yo sé que estás aquí. Bien. Yo sé que estás a mi Señor. Yo sé que estás aquí. Mira la palabra. Y la palabra. Mi alma está la. Porque sé que estás aquí. Mi alma. Nada más. Y por qué está aquí. Aleluya. Gloria al nombre del Señor. También haciendo más hermanos. Y lo dejamos con la hermana de ira y Génesis. Gloria. Sí, Señor. Aleluya. Ya le bendiga, hermanos. Dios le bendiga, hermanas. Y a nuestro pastor José Ruiz Díaz. Y en nuestra amada hermana. Hoy en escuela dominical se preparó con un especial para el Día del Padre. Y es fuerte para mí. [Música] Y todo su amor. Él es mi maestro, mi más grande ejemplo. Me ha enseñado a amar a mi Dios. Papi es fuerte para mí. Una de las sin reservas. Todo su amor. [Música] Él es mi maestro, mi más grande ejemplo. Me ha enseñado a amar a mí. [Música] Quita. Es tu día. Y quiero decirte lo mucho que te amo. Amor. Papito. Hoy es tu día. Y quiero decirte lo mucho que te has. Amor. Y decirte lo mucho que te has. Es fuerte para mí. Una de las sin reservas. Todo su amor. Es mi maestro, mi más grande ejemplo. Me ha enseñado a amar a mi Dios. Para ti. Es tu día. [Música] Voy a decirte lo mucho que te amo. [Música] Y decirte lo mucho que te has. Es tu día. Y quiero decirte lo mucho que te amo. Feliz día, papá. Ya me vendía en manos. Feliz Día del Padre. Gloria, Señor. Feliz día, papá. Gloria al nombre del Señor. Qué lindo, hermanos. Esa voz con ternura. Bendito el nombre del Señor. Cuántos quieren ver a sus hijos así cantar. Todos anhelamos, ¿verdad? Que salga de su corazón: "Papito, te quiero, te amo." Gloria al nombre del Señor. Bien. Lo del Señor. Nos ponemos de pie. Mientras también vamos ya. No hay más especiales del Señor. Y también vamos a llamar por aquí. Y el Señor a todos los días con los que son papás. Porque es bueno, hermanos, reconocer, gloria al Señor, a las autoridades, a los que están aquí, a los líderes, gloria al Señor, y a todos los papás en esta noche. Vamos a querer, vamos a agasajarlo. Vamos a pasar aquí adelante. Pero primero quisiera que pasen todos los papás, los diáconos, papás, aquí adelante. Y todo era nombre del Señor, por favor. Me escuchan los diáconos que son papás, los obreros locales, los era el nombre del Señor, directivos que son papás, por favor, pasen aquí adelante. Mientras las coristas nos ayudan con una canción. Mi hermana Carmen, mana Jessica, una alabanza, mientras ellos pasan. No era el nombre del Señor. ¿Quién es el rey? ¿Quién es el rey? ¿Quién es el rey del valle? ¿Quién es el rey? ¿Quién es el rey? ¿Quién es el padre? ¿Quién es el rey? ¿Quién es el rey? ¿Quién es el rey de verdad? ¿Quién es el rey? ¿Quién es el rey? ¿Quién es el rey del mal? Nuevas fuerzas poderosas batallas. Yo poderosas. [Música] Vélez, Kennedy. Nadie para ti será para ti. Quiero cantar siempre. Soy mi alma cuando canto para ti. Para que yo pueda. Para despertar. Siendo mi alma cuando canto para ti. Por tu gran amor que lo máximo. Y mi alma se goza cuando canto para ti. Para tu amor. De lo masivo. Lo hacemos trabajando tanto para ti. Y para ti. Para comandar. Siento no soy mi alma cuando canto para ti. Para ti. Para mí. Cuenta está siendo mi alma cuando canto para ti. Amor que era lo máximo. Y mi alma se goza cuando canto para ti. Tu cultura de amor. Quiere lo máximo. Y mi alma se muestra cuando canto para ti. A mí. [Música] Gloria al Señor. Los obreros locales, hay papás obreros locales aquí, como hermano antes, Santaló, mi no por el Señor, nuestro hermano Wilson Fajardo, que no lo veo. Fin. Este pastor Daniel Soto no está tampoco. También hay algún obrero local más que no me acuerde, amén. También asiento, hermanos del Señor. Y los hermanos, la directiva de damas y jóvenes están preparado con un presente, pastor Carlos, pastor Carlos, pase por aquí, por favor. Creo que está dirigiendo ahí adentro. Aleluya. Gloria a Dios. Cuántos se gozan, hermanos. Es momento de gozo. Gloria al nombre del Señor. A mi hermanos, pasen, pasen con sus presentes para ellos. [Música] Gloria a la señora. Y las damas también están dando sus presentes a los hermanos. Gloria al Señor. Acá falta para el pastor Carlos y de los obreros que faltan, pues no han venido por equis motivo. Daniel también le guardan su regalo. Ahí está también. Pero señora, si todos los papás que están aquí presentes, sean miembros, vidas nuevas, por favor, pasen aquí adelante para que también puedan recibir un pequeño presente. Amén. Gloria a Dios. Distribuyan se para que la foto salga bonito. Pueden estar más acá, hermanos. Ustedes pueden subir una grada. Una grada. Mano, sube una grada. Ustedes pueden subir una grada. A mano. Anderson, su pátina grada. [Música] Ningún papá puede estar sentado ahí. Venga, su hermano. Si usted es vida nueva, no importa. Venga. [Música] A ver, se ubican. Gloria, Señor. Nosotros somos un pueblo ordenado, porque nuestro Dios es un Dios de orden. Gloria al Señor. Acá, por favor, más a la derecha, hermanos. Los diáconos de la antología, delante, más adelante. Y el hermano Kevin también, hermano Kevin, es papá. Luego el Señor. A ver, por favor, nos ayudan para que salga la foto bonita. Y el Señor, cuando se toma una foto, busca el mejor ángulo, ¿verdad? Acá también, fíjese que esté bien centrado. Le voy a enseñar que el pastor, que no se puede hallar por la foto, que acatan. Amén. Ahí los hermanos, los directivos también, ahí van entregando su regalito del Señor. Bien, todos los que son papás, ya. Amén. - Pasen a dar sus regalitos. Lo del Señor. Gloria al nombre del Señor. Alabando a Dios. Gloria al nombre del Señor. No sé si las hermanas pueden cantar una alabanza. Hermana, es una alabanza, por favor. "Tú tienes contra mí, contra espada y jabalina, más yo vengo contra ti, viene el nombre de Jehová. Tú vienes contra mí con espada y jabalina, y yo vengo contra ti en el nombre de Jehová. Tú vienes contra mí con espada y jabalina, más yo vengo contra ti en el nombre de Jehová. Tómate entrenará hoy en mis manos, y yo te venceré. De vencer nuevamente la noche, mis manos, y toda la tierra sabrá que el ovario de poder de Jehová, dio del colegio, baño de poder, este óvalo de poder, no varió de poder. Tú vienes contra mí, contra espada y jabalina, más yo vengo contra ti en el nombre de Jehová. Tú vienes contra mí, contra espada y jabalina, más yo vengo contra ti, queriéndole innova. Tómate entrenará hoy en mis manos, yo seré, yo debe ser el de hacer llegar ahora en mis manos, ni para la tierra sabrá caballo de poder, y eso valió de poder, de baño del poder, de los poderes, de baño de por. Sexo vaya a responder los valores de nueva York es poner en manos del modelo." El nombre del Señor. Aleluya. Flor en nombre del Señor. Bueno, hasta aquí mi participación. Y voy a dejar al pastor también para que él pueda orar muy especial por los padres. Amén. Por todos tus padres que han tenido la dicha de ingresar en esta noche aquí, sabiendo y entendiendo que este es el mejor lugar con el hemos acudido a un mejor lugar, hermanos, en esta noche. Tal vez dejando muchas situaciones en nuestros hogares, pero Dios nos ha permitido de estar aquí presentes. Main. Yo también, y desde aquí les extiendo los cordiales saludos a todos los papitos. Que Dios les bendiga, Dios los guarde, que sigan esforzándose y que Dios les colme de muchas bendiciones. Amén. Y que cada día sepan que Dios está para ayudarnos, que el Señor es nuestra guía y que Él pues va a cumplir sus metas con cada uno de nosotros, sus propósitos que tiene con cada uno de ustedes. El Señor lo hará, hermanos. Amén. El Señor, que Dios les bendiga, que Dios los guarde. Feliz Día, papá. A mi esposo también, feliz Día, papá. Gloria también. Y dejamos al pastor. [Música] [Música] 2. [Música] [Música]