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La Historia de la Tierra en 2 Horas.

Charly1:27:59

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Y si fuera posible contar toda la historia del mundo, y si dijéramos que podemos hacerlo en solo 2 horas, les contaremos toda la historia desde el Big Bang hasta el tiempo presente. Cómo se preparó el planeta para el dominio humano. Cómo la Edad de Piedra nos llevó a los motores de vapor. Las primeras semillas germinan, convirtiéndose en civilizaciones. Todo está conectado, y el sendero llega hasta ustedes. A la historia le llevó 13.700 millones de años desarrollarse. Les mostraremos todo lo que necesitan saber en las próximas 2 horas.

La historia del mundo en 13.700 millones de años. La historia del mundo en 2 horas. 1700 millones antes de nuestro tiempo. Este es nuestro universo bebé. Todo lo que existirá, todo lo que sucederá, comienza aquí. Con este mínimo haz de energía, más pequeño que un átomo. Y justo ahora, la historia tal como la conocemos está por iniciarse. Misteriosamente, por razones que quizás nunca sepamos, nuestro universo aflora repentinamente. En una millonésima de una millonésima de una millonésima de una millonésima de una millonésima parte de un segundo, pasó de ser más pequeño que un átomo a ser más grande que una galaxia. ¡Boom! Lo que ven es energía, y es la clave para entender todo lo que se desarrollará.

En las siguientes dos horas, en una fracción de segundo, el Big Bang creó toda la energía que existirá. Toda la energía que ilumina a las estrellas, que estimulará cualquier forma de vida. Toda la energía que se consumirá. Data desde el inicio del tiempo. Cuando le suministras combustible a tu auto, estás usando energía que fue creada durante el Big Bang. Estás usando la energía del propio universo. Solo llevamos un par de minutos en nuestro viaje de 2 horas, pero ya han pasado 380.000 años. Están por presenciar el nacimiento de nuestros ancestros originales: los primeros átomos.

Esto es hidrógeno. El universo lo usará para construir todo el mundo que nos rodea. El hidrógeno es como el jugador de béisbol. Si no dijeras con qué jugador quieres iniciar el equipo para comenzar un universo, lo haría con hidrógeno. Porque con él, añadiendo gran cantidad de calor y presión, se pueden construir otros tipos de átomos. Los primeros átomos se dispersaron a través del universo primitivo. Y por fortuna para nosotros, no se distribuyeron uniformemente. Porque en esos cúmulos con más átomos, la gravedad, la gran escultora del universo, comenzó a hacer su magia. Las primeras galaxias se empiezan a formar, revelando un secreto inextinguible del universo. A lo largo de la historia, a mayor cantidad de materia y energía reunida en un mismo lugar, mayor complejidad tendrá.

Tenemos todos estos centros urbanos en la Tierra, donde la creatividad, el arte, la ciencia y la cultura se generan por grandes cantidades, debido a todas las oportunidades que brinda. De alguna forma, donde hay materia, se puede desarrollar una nueva materia. Donde no hay nada, no hay mucho de dónde desarrollar algo.

13.400 millones de años antes de nuestro tiempo. 300 millones de años después del Big Bang. Dentro de las galaxias en formación, la gravedad continúa entrelazando las nubes de gas y polvo, generando un incremento violento de la presión y la temperatura. Cuando la temperatura alcanza los 10 millones de grados centígrados, los átomos de hidrógeno comienzan a fusionarse, creando un nuevo elemento: el helio, radiando una ráfaga de energía. Es el nacimiento de las primeras estrellas. De pronto, estos faros de luz comenzaron a irradiar luz y energía hacia el universo. ¡Hágase la luz!

Pero todavía falta algo en este universo primitivo. Hay miles de millones de estrellas, pero ni un solo planeta. Para formar planetas, y eventualmente personas, para dar el siguiente paso que hizo posible esta historia, el universo necesita algo más que hidrógeno y helio para trabajar: los elementos complejos, los más pesados que sirven para construir objetos como el hierro, o aquellos que generan la vida como el carbono. Fueron elaborados en las estrellas. Quizás veamos a las estrellas como nuestro sol, como fuentes de luz, pero hay algo mucho mayor ocurriendo en sus profundidades. Las estrellas son las fábricas de elementos. Ellas convierten el hidrógeno en helio, el helio en litio, y así hasta forjar 25 de los elementos más comunes necesarios para la vida, incluyendo carbono, oxígeno, nitrógeno y hierro.

Así, hace más de 12.000 millones de años, las estrellas ya creaban los elementos que alentarían la Edad de Hierro, que permitirían la construcción de ciudades y la creación de algunos de los monumentos más famosos de la humanidad. Pero al mirar la Estatua de la Libertad, se revela el siguiente reto que le espera al universo primitivo. A pesar de tener un armazón de hierro, la piel de la Estatua requiere de un elemento demasiado pesado para ser creado en las estrellas. Para que la Dama de la Libertad pueda tener su piel, para que pueda haber oro para los aros de matrimonio, o uranio para los reactores nucleares, algunos elementos debían ser creados de otra manera. Las estrellas no tienen la suficiente energía para hacer el trabajo. Pero si la fábrica de elementos no tiene tanta potencia, ¿qué tal si volamos la fábrica?

Después de un par de millones de años de la formación de las primeras estrellas, algunas de ellas explotaron. Estas explosiones, conocidas como supernovas, son las mayores explosiones en el universo desde el Big Bang, suministrando la energía adicional necesaria para fusionar elementos más pesados en la feroz explosión de su propia destrucción. Las estrellas crean uranio, oro y todo el resto de los elementos que componen nuestro mundo, incluyendo el cobre. La tabla periódica es una especie de biblioteca de la materia en el universo. Son como las unidades estructurales. Todo lo que existe viene específicamente de ese juego químico. Las supernovas son necesarias para nuestra existencia. Como saben, tenemos hierro en la sangre. Tenemos pedazos de las antiguas supernovas recorriéndonos. Todos somos polvo de estrellas.

Cobre y estaño. La Edad de Bronce. Sin las supernovas, no tendríamos Edad de Bronce. Vayan a cualquier tienda, compren un multivitamínico y lean los ingredientes. Encontrarán cobre, selenio, ese tipo de elementos. Solo se pueden crear en una supernova. Los elementos creados por las estrellas se convertirán en las semillas de la vida en la Tierra y motores de la humanidad. Pero la travesía acaba de comenzar. Antes de que pueda haber vida, el universo debe construirnos un hogar adecuado. Para construir una casa adecuada, debes recopilar los materiales correctos en un mismo lugar. Con la formación de los planetas sucede lo mismo. Los materiales que tienes a mano son los que determinan qué tipo de casa será tu planeta. Reunir todo el material adecuado en un mismo lugar lleva mucho tiempo.

Durante los siguientes 8.000 millones de años, más de la mitad de la historia que conocemos, las fábricas de elementos continúan su trabajo. Las estrellas explotan y renacen, cada generación con elementos más pesados que sus antecesoras. Hasta hace 4.600 millones de años, cuando finalmente hay suficientes materiales para dar el siguiente paso en el sendero hacia nosotros. Nace una nueva estrella. Este es nuestro Sol. Es tan grande que congrega el 99.9% del gas y el polvo del sistema solar, pero aún queda suficiente como para que la gravedad construya otras cosas: planetas. El tercero desde esa estrella será nuestro hogar.

Para el momento en que la Tierra surge, hace 4.500 millones de años, ya han transcurrido dos tercios de la historia del universo. La primera aurora se extiende sobre un planeta que parece extraterrestre. Un mundo que gira tan rápido que el día solo dura 6 horas. Cuando damos un vistazo a la Tierra primitiva, justo después de su formación, debemos pensar en ella como otro planeta. El Sol debió haber iluminado una escena infernal de lava fundida y, en algunos lugares, montañas de roca volcánica negra. En la roca fundida, los elementos se encuentran mezclados. Algo debe poner el orden en este caos. Y una vez más, ese algo es la gravedad. Los materiales más ligeros se acumulan en la superficie y forman una corteza. Mientras los materiales más pesados se precipitan hacia el centro, formando un núcleo de hierro y níquel fundidos. Esta mezcla de metales fundidos crea un campo magnético que se expande hacia el espacio exterior como un escudo magnético. Nos protegerá en el futuro de las letales partículas cargadas del Sol. En poco tiempo, este campo magnético permitirá que la vida surja y, mucho después, guiará a los exploradores que volverán a conectar dos mitades del mundo. Pero para que todo esto pueda suceder, la Tierra necesitará una compañera decisiva.

4.500 millones de años antes de nuestro tiempo. Hace 4.500 millones de años, un objeto del tamaño de Marte se estrella con el planeta a 40.000 km/h. Absorbe casi todo el impacto, pero una gran cantidad de escombros se dispersan hacia el espacio. En menos de un año, la gravedad congrega estos escombros en una esfera dentro de la órbita terrestre, donde ha estado desde entonces. La formación de la Luna fue un evento increíblemente importante en la historia de la Tierra. De hecho, su creación hace más de 4.000 millones de años es muy importante para el clima actual de la Tierra. La Luna mantiene a la Tierra estable. Su atracción gravitacional evita que el planeta se bambolee, salvándonos de cambios climáticos abruptos. La colisión que formó la Luna también hace que la Tierra se incline sobre su eje, dándole al planeta un ingrediente clave para la vida: estaciones. El tener estaciones es muy, muy importante para la evolución de la vida en el planeta. Al igual que tener un poco de estabilidad en la inclinación es de suma importancia para mantener la vida en la Tierra. La gravedad de la Luna también empieza a desacelerar la rotación de la Tierra, lo que alargará la duración del día de 6 horas a 24.

4.400 millones de años antes de nuestro tiempo. Hace 4.400 millones de años, la Tierra está demasiado caliente para que exista agua líquida, pero hay vapor de agua en la atmósfera. El punto está en cómo sacarla de los cielos. En cualquier mundo donde se espera que surja la vida, debe haber algo de lluvia. Por millones de años, mientras el planeta se enfría, llueve a cántaros, formando charcos, lagos y, finalmente, océanos.

3.800 millones de años atrás. Ya nuestro planeta tiene una Luna y océanos permanentes, pero no se parece en nada al lugar que hoy llamamos. Para poder ser escenario de la historia humana, la Tierra necesita una atmósfera rica en oxígeno, continentes fértiles para que la gente los conquiste y los desarrolle. Pero ¿de quién es la tarea de crear nuestro mundo moderno? Hay miles de millones de ellas viviendo en su piel ahora mismo.

El mundo en dos horas. Desde el Big Bang hasta nuestros días. Y nuestro mundo moderno guarda una pieza clave de la historia. De hecho, estructuras como esta esconden una misteriosa relación con la vida primitiva en la Tierra.

3.800 millones de años antes de nuestro tiempo. Hace 3.800 millones de años, debajo de la superficie de los océanos, ocurre una revolución. Seis elementos simples, incluyendo el hidrógeno del Big Bang, junto al oxígeno, carbono y nitrógeno creados por las estrellas, se han combinado para formar las sustancias claves que crearán toda la vida, incluyéndonos. La más espectacular es el ADN. En sus espirales se esconden los códigos secretos de la vida.

700.000 años después de la formación del planeta, la vida se inicia en la Tierra. No procedemos de grandes criaturas, sino de pequeños organismos: bacterias. Somos muy egocéntricos. Pensamos que los animales son los que dominan el mundo, pero de hecho, fuimos los últimos en llegar. Las bacterias gobernaron el mundo mucho antes que los animales. Nos gusta pensar que los animales llegaron y acabaron con ese imperio, pero de haber sido así, estaríamos muertos. Cada uno tiene internamente un zoológico de bacterias. De hecho, cada uno de nosotros tiene en su organismo más bacterias que la cantidad de personas que existen en el mundo. Por miles de millones de años, los microbios como estos tienen la Tierra para ellos solos. Como nuestro universo al principio, la vida primitiva es pequeña, simple y llena de posibilidades. El secreto de cómo derivó en todas estas increíbles formas que vemos hoy en día, incluyéndonos, se remonta al principio de los tiempos.

Como hemos visto, toda la energía que existirá fue creada en el Big Bang. Todas las criaturas necesitan tomar un poco de esa energía para sobrevivir. Cuanto más la aprovechamos y le damos un uso más eficiente, más complejos nos volvemos. Y casi toda la energía que compartimos del Big Bang es transmitida a nosotros a través del Sol. Millones de años atrás, algunas bacterias especiales aprenden a consumir energía del Sol para sobrevivir. Haciendo esto, generan el producto secundario más importante de la historia del mundo: oxígeno. Pronto, el oxígeno transformará nuestro mundo, pero antes tiene otro trabajo importante que hacer. Los mares primitivos de la Tierra están llenos de partículas de hierro, y todo el mundo sabe lo que sucede cuando el oxígeno y el hierro se unen. Aquí tenemos una bacteria que ha producido una molécula de oxígeno y, junto a esta, un trozo de hierro. Y listo, lo oxida. El óxido de hierro se acumula en el lecho marino. Miles de millones de años después, estos enormes depósitos se elevarán para convertirse en las fuentes de hierro y acero. Fueron estos depósitos de hierro que luego nos conducirían a la Revolución Industrial. De esta manera, el Puente de Brooklyn y las demás estructuras de la era industrial están directamente relacionadas a las primeras formas de vida en la Tierra.

Una vez oxidado todo el hierro disponible en el mar, estas bacterias primitivas tienen una misión que cumplir: crear tal cantidad de oxígeno que llene los océanos y escape hacia la atmósfera. Y desde entonces, tuvimos un planeta diferente a cualquier otro en el sistema solar. Ahora, la vida da un gran salto. Por primera vez, algunas bacterias aprenden a vivir del oxígeno. Con cada respiración, ejecutamos un rito que tiene 2.500 millones de años. La vida trabaja con lo que funciona, incluso después de miles de millones de años. El oxígeno es el agente de cambio. Dominando su poder, la vida ha encontrado una mejor forma de obtener energía, 20 veces más eficiente que cualquier otra cosa que se hubiera hecho antes en la Tierra. Lo que la vida hizo con esa nueva energía construirá el sendero que llega hasta nosotros.

En los siguientes 2 millones de años, la vida se vuelve más compleja. Los cielos se vuelven azules y, por ende, los océanos que los reflejan. Aparecen los continentes grandes y sólidos. La Tierra comienza a parecerse más al lugar al que llamamos hogar.

550 millones de años antes de nuestro tiempo. Millones de años atrás, mientras el planeta celebra su cumpleaños número 4.000 millones, los niveles de oxígeno en la atmósfera pasaron de nulos a 13%. ¡Respiren profundo! Porque la vida está a punto de desencadenarse salvajemente. Esta es la Explosión Cámbrica, la versión biológica del Big Bang. Después de tener oxígeno en abundancia, la vida se hizo más grande y compleja, ya que el oxígeno se lo permitió. En este impresionante lapso de apenas 30 millones de años es donde la mayor parte de los grupos animales evolucionan.

500 millones de años atrás, el primer pez óseo evoluciona en los mares. Estos peces son nuestros ancestros directos. Aunque no se parecen a nosotros, su cuerpo evoluciona de tal forma que hará posible que nosotros tengamos el cuerpo que tenemos, incluyendo una columna y una boca con mandíbula y dientes. Les debemos mucho a nuestros ancestros marinos. De hecho, todos los vertebrados actuales son modificaciones del pez óseo original.

Para los primeros 4.000 millones de años de historia de la Tierra, las plantas y los animales vivían en los mares. Pero eso comienza a cambiar. Con el oxígeno viene la capa de ozono, que nos protege de las radiaciones peligrosas. Las plantas hacen el primer movimiento. Cerca de 400 millones de años atrás, están listos para dar el siguiente paso. Entre los primeros en nadar hasta la orilla están los anfibios, de quienes descendemos. Lo más asombroso de la evolución animal, en mi opinión, es ese momento en el que el primer anfibio sale del océano primitivo hacia la tierra y toma la primera bocanada de aire. Es como el tatarabuelo saliendo del océano para observar este mundo fantástico. Y es como: "Mira, puedo vivir aquí. Mira esos árboles, esos insectos. Hay comida. Me puedo quedar". Eventualmente, los humanos conquistarán todos los terrenos imaginables. Pero antes de poder hacerlo, nuestros ancestros debían cortar esa última atadura con el agua. Como las ranas modernas, ellos tienen huevos gelatinosos que se secarían en tierra. Sin embargo, algunos anfibios resuelven ese problema y evolucionan para que sus huevos tengan una especie de cáscara que mantiene la humedad. Esto les permite salir del océano y hacer vida en la tierra, dando los primeros pasos para la evolución de los anfibios a reptiles. Podías estar a 300, 400, 500, 1.000 kilómetros del agua y conservar la humedad en los huevos para que pudieran nacer. Esa es la clave. Ahí se corta el último lazo con el océano. Así pudimos colonizar el resto de la Tierra.

300 millones de años atrás, la vida florece en las enormes selvas tropicales, donde el planeta Tierra está cocinando una sorpresa. A medida que las plantas mueren, son enterradas, compactadas y calentadas. La energía creada en el Big Bang e irradiada por el Sol hacia las plantas en la Tierra se encuentra ahora confinada en el subsuelo en forma de carbón. Un regalo que sería abierto por los seres humanos millones de años más tarde.

250 millones de años antes de nuestro tiempo. 250 millones de años atrás, se desata una apocalipsis. El nivel más alto en la actividad volcánica desde las primeras etapas del planeta. La atmósfera es sofocada con dióxido de carbono y la diversidad de vida animal engendrada en la Explosión Cámbrica es aniquilada. Más del 70% de las especies de la Tierra se extinguen en la peor extinción masiva de la historia. La extinción pérmica es un personaje recurrente en la historia del planeta Tierra. Cinco veces en los últimos 500 millones de años, algún cataclismo ha eliminado a las especies dominantes. Este barajado de las cartas permite que nuevas criaturas tomen el mando. Nuevas criaturas como los dinosaurios.

Los dinosaurios reinarán por los siguientes 160 millones de años. Durante ese periodo, aparecen los primeros bosques de madera. Y luego, más de 4.000 millones de años, la gravedad lunar finalmente estabiliza a la Tierra con días de 24 horas. Al comienzo de la era de los dinosaurios, los continentes se encuentran juntos en una enorme masa continental llamada Pangea. Pero en este periodo comienza a separarse. África se separa de Suramérica. Surge el vasto Océano Atlántico, creando lo que se convertirá en una de las barreras decisivas en la historia de la humanidad: el abismo entre el viejo y el nuevo mundo. Los protagonistas indiscutibles de la era de los dinosaurios son animales como los Triceratops y el T-Rex. Pero existen unas criaturas importantes corriendo a sus pies. Si seguimos el rastro de nuestro linaje hasta tiempos remotos, nos encontraríamos con mamíferos muy pequeños, como musarañas, rodeados por estos titanes de la familia de los reptiles. Durante ese periodo, los mamíferos vivían al margen. Quizás robaban huevos de dinosaurio para medio sobrevivir. Así que los dinosaurios nos mantuvieron en la sombra. El titular más grande durante la era de los dinosaurios, que duró 160 millones de años, fue: "Perdimos". Los mamíferos perdieron. No podíamos ser más grandes que un gato pequeño por 160 millones de años. Todos los animales medianos, más o menos grandes, gigantes y estupendos, fueron dinosaurios. Por todo ese tiempo, nos vencieron con todas las de la ley. Pero el mazo está a punto de ser barajado.

65 millones de años atrás, un objeto de 10 km de ancho, probablemente un asteroide, choca contra la Tierra. Una nube de polvo bloquea el Sol. Las temperaturas se desploman. Toda criatura con un peso mayor a 20 kg se extingue. El reinado de los dinosaurios termina. El mayor regalo que los dinosaurios nos dieron fue su extinción. Al desaparecer, los mamíferos pudieron desarrollarse.

No pasa mucho tiempo después de la extinción de los dinosaurios para que el primer primate aparezca. Como sus subsecuentes versiones, incluyéndonos, estos mamíferos evolucionaron para tener los ojos mirando hacia el frente, que le permiten tener una percepción más precisa de la profundidad. Además de manos flexibles con cinco dedos. Tienen cinco dedos como nosotros, lo que significa que pueden agarrar cosas. Si se fijan en otros animales que no tienen dedos dispuestos de esta forma, verán que su habilidad de agarrar cosas, de manipular objetos, es mucho más limitada.

50 millones de años atrás, nuestros ancestros primates evolucionan en un planeta cálido. Es tan caliente que hay junglas en los polos. Mientras los continentes se separan, las Américas y África casi alcanzan su forma final. Pero el norte de África, hoy en día Egipto, está sumergida en un mar primitivo. En el lecho de ese mar viven pequeñas criaturas con caparazón llamadas nummulites. Sus caparazones, hechos de calcio y carbono, se acumulan en el fondo del mar durante millones de años. Allí forman piedra caliza, la misma que será utilizada para construir La Gran Pirámide. Si observan detalladamente a las pirámides, se puede ver la evidencia de que estos monumentos, que datan de hace 4.000 años, están hechos con conchas marinas de hace 50 millones de años.

10 millones de años antes de nuestro tiempo. 10 millones de años atrás, la Tierra se transforma en un mundo que ya podemos reconocer. El río Colorado esculpe el Gran Cañón. Las cordilleras, como los Himalayas, se levantan. Son tan altas que alteran los patrones climáticos, preparando el terreno para un planeta más frío. El istmo de Panamá emerge para conectar Norte y Suramérica, rompiendo la conexión entre el Atlántico y el Pacífico, alterando las corrientes oceánicas y empujando mucho más al mundo hacia una edad del hielo. Con el planeta enfriándose, nuestros ancestros primates se mantienen en los trópicos. Pero una nueva criatura aparece y amenaza con destruir.

7 millones de años atrás, nuestros ancestros primates viven a salvo en los árboles, pero su vecindario está a punto de ser invadido. Este nuevo inquilino tendrá un efecto profundo tanto en la historia de la humanidad como en el resto de los seres vivos en la Tierra. Parece casi imposible de creer, pero uno de los aspectos más importantes que llevarán hasta nuestro surgimiento es la aparición del pasto. Aparecen alrededor del mundo casi simultáneamente. Tenemos las sabanas africanas, también las estepas euroasiáticas, las llanuras en Norteamérica, las grandes praderas en Argentina. Todas aparecieron simultáneamente alrededor del mundo. En el este de África, las praderas invaden el hábitat boscoso de nuestros ancestros, con pocos árboles separados por grandes distancias. Nuestros ancestros deben adaptarse. Los simios empezaron a notar que cada día eran más en el mismo árbol, con menos comida. Esto incrementó el incentivo de ir de una fuente de comida a la otra, atravesando las praderas. Ahora, una forma de hacerlo era salir corriendo como el mismo demonio. La otra manera era expandir las fuentes de alimento y buscar en las praderas qué tipo de comida había disponible. Y así, algunos simios bajan hasta este nuevo e inóspito hábitat. Es un paisaje que le sienta mejor a los primates que pueden caminar en dos patas, manteniendo la cabeza erguida sobre la hierba alta para divisar depredadores. Pararse en dos patas es un avance revolucionario. Las manos quedan libres, manos que servirán para moldear la historia humana.

2.6 millones de años antes de nuestro tiempo. 2.6 millones de años atrás, los protohumanos primitivos, homínidos, caminan por una tierra cuyas rocas están cargadas del elemento silicio, creado en los núcleos de las estrellas miles de millones de años antes. El silicio es el segundo elemento más abundante en la corteza terrestre. Una de sus cualidades químicas es la habilidad de enlazarse con el oxígeno para formar cristales que se mezclan con las rocas sólidas. Rocas que pueden ser cortadas y moldeadas sin demoler. Los homínidos empezaron a hacer esto hace 2.6 millones de años, rompiendo silicatos cristalinos para hacer formas afiladas. Y la gente lo ha usado por millones de años, 2.6 millones para ser exactos. Simplemente al modificar una roca y hacerle un borde filoso, de inmediato ya tienes un martillo y un objeto filoso. Una simple modificación a una roca significó que los humanos podían hacer 1000 cosas más de las que no podían hacer antes. Esa tecnología adicional le permitió a nuestros ancestros perdurar y finalmente convertirse en nosotros. El silencio auspicia la primera revolución tecnológica: la Edad de Piedra.

Millones de años después de habernos proporcionado nuestro primer instrumento manual, nuevamente otra propiedad química del silicio será para la tecnología. El siguiente paso para la transformación en verdaderos humanos radica en un secreto desconocido de nuestro planeta. En el universo conocido, resulta ser que la Tierra tiene un poder especial. De todos los planetas y lunas del sistema solar, creemos que la Tierra es el único planeta con la habilidad de sustentar el fuego. Otros planetas y lunas tienen relámpagos y lava, pero solo en la Tierra tenemos los dos elementos clave necesarios para que arda el fuego: un vasto suministro de combustible en forma de plantas y árboles, y una atmósfera cargada de oxígeno que aviva las llamas. No haber tenido el fuego, ninguno de nosotros podría estar aquí. El Homo Sapiens hizo su mundo con fuego.

800.000 años atrás, nuestros ancestros ya tienen el fuego bajo control. Es una habilidad que nos conecta con el principio de todo. Recuerden que toda la energía se creó en el Big Bang y que toda la vida está en competencia por nuestra parte de esa energía. Usando el fuego para cocinar es como tener un estómago externo que fragmenta los alimentos, liberando más calorías y dándonos más energía, que al final nos permite sustentar cerebros más grandes. El fuego también es la gran entrada de la tecnología. Pronto se usará para convertir lodo en cerámica, metal en armas y agua en vapor. Si no tienes fuego, no puedes tener un motor de combustión interna. Sin fuego, no hay metal. Sin fuego, no hay goma. Es una tecnología que abre un mundo de posibilidades para las criaturas que saben usarla.

200.000 años antes de nuestro tiempo. 200.000 años atrás, el humano moderno ha tomado forma. La laringe, u órgano fonador, que se encuentra en la garganta de nuestros ancestros, desciende. Ahora es posible hacer sonidos más complejos. Comenzamos a hablar por primera vez. La información puede ser compartida entre individuos y a través de las generaciones. Los humanos han sobrepasado a cualquier otra criatura en la Tierra. Puedes decir: "Mi abuelo dijo que cuando no aparezcan elefantes, vayamos a cazar cebras. Mi tía me dijo que su primo encontró un abrevadero al otro lado del río". Y así, todos se pueden beneficiar y entender lo que los demás dicen al describir lo que encontraron en el paisaje. El lenguaje transforma al hombre y pasa de ser como una computadora sola a estar conectada en una red, compartiendo información. Ahora la gente no solo depende de sus propias experiencias, se puede aprender de la experiencia de cualquier persona con la que te comunicas. Esa es una ventaja poderosa. Ninguna otra criatura lo hace. Como especie, los humanos desarrollan su inteligencia exponencialmente. El tablero global ha sido establecido y ya estamos listos para jugar.

100.000 años atrás, el hombre se moviliza. Tenemos manos ágiles y herramientas primitivas. Nos podemos comunicar y usamos el fuego. Estamos listos para expandirnos fuera de nuestro hogar en África, por un sendero que lleva millones de años gestándose. El movimiento de los continentes ha unido a África con Eurasia, formando la mayor masa continental de la Tierra: Afro-Eurasia. 85 millones de km², más del doble de la superficie total de nuestra Luna. Para los humanos primitivos, esto significa más de la mitad del terreno del planeta que podría ser recorrido caminando. La dispersión humana fue un factor de cambio crucial. Somos uno de los pocos primates que viven en más de un continente simultáneamente, lo que significa que estamos más protegidos que demás primates de los factores que ocasionan la extinción de los mamíferos grandes. Es un seguro contra la extinción. La dispersión nos da ese seguro. Pero justo cuando el mundo se le abre al hombre, el planeta se vuelve contra nosotros. Comienza una edad del hielo. Ahora el planeta nos pone a prueba como nunca antes.

50.000 años atrás, los glaciares comienzan a descender del Polo Norte. Al mismo tiempo, los humanos continúan su conquista del globo, llegando a China y Australia. 30.000 años atrás, el Homo Sapiens llega a Europa por primera vez. 20.000 años atrás, con el hielo acercándose a su punto más álgido, la marcha del hombre alcanza las heladas tundras del noreste de Siberia. A pesar de la prueba de la edad del hielo, el hombre persevera y desarrolla la última habilidad que necesitará para ser un verdadero humano. La clave está en estos símbolos. Hemos dado un salto intelectual: pensar más allá del aquí y el ahora, más allá de lo que es necesario para subsistir. Solo podemos decir que un organismo es humano, igual a nosotros, cuando empezamos a ver evidencias de un pensamiento simbólico. Cuando empezamos a ver pinturas de vacas, donde todos las reconocen como la pintura de una vaca. Solo cuando vemos ese tipo de manifestaciones, podemos decir que lo creó un humano. Gente o criaturas que piensen como nosotros, que ven el mundo como nosotros lo vemos. Y desde ese momento, la historia humana ha sido radicalmente diferente a la de cualquier otra especie.

Ahora, con grandes cantidades de agua atrapadas en hielo, los niveles de los mares caen entre 90 y 120 metros. El último gran obstáculo para la propagación humana se ha borrado. Cruzamos el Puente de Beringia, desde Siberia hasta Norteamérica. Les estamos contando la historia del mundo en 2 horas. En solo una hora, ya han pasado más de 13.000 millones de años. Estos años de preparación le han permitido al hombre surgir y dispersarse por todo el planeta. La historia humana tal como la conocemos está por comenzar. Nuestra historia del mundo comenzó con el principio del tiempo, el Big Bang, y hemos hecho un recorrido de casi 14.000 millones de años. Ahora, mientras los humanos pasan a ser los protagonistas, es importante recordar lo pequeña que es la franja que ocupamos en toda la historia. Para hacer las cosas simples, imaginen comprimir 14.000 millones de años en tan solo 14 años. En esta escala, la Tierra hubiera existido desde los últimos 5 años. Eso es como un tercio de la historia del universo. Las criaturas grandes y complejas se hubieran desarrollado hace 7 meses. En esta escala, los dinosaurios se habrían extinguido tan solo tres semanas atrás. Toda la historia registrada de los humanos habría abarcado solo los últimos 3 minutos. Las sociedades industriales modernas, la Revolución Industrial, hace como 6 segundos. Lo que esto demuestra es que los humanos llevamos aquí tan solo un breve instante en toda la historia documentada del universo. La humanidad ha esperado miles de millones de años por este breve instante para brillar, mientras las estrellas y nuestro planeta llevaban a cabo la parsimoniosa labor de organizar todos los elementos de manera que la historia humana se pudiera desarrollar.

12.000 años antes de nuestro tiempo. Es el 10.000 a.C. En menos de 100.000 años después de la salida de África, el hombre llega a Suramérica. Los humanos nos hemos enfrentado a la adversidad de una edad del hielo y, en vez de desaparecer, nos hemos adaptado. Nos hemos vuelto más inteligentes. Ahora hemos colonizado todo el globo, desde las costas a las montañas, desde las tundras al desierto. Los humanos estamos aquí. Nuestros seres vivos más cercanos son los chimpancés. Viven en el trópico, solo viven en el trópico. Pero los humanos hemos colonizado el planeta entero. Los puentes de tierra surgidos por la edad del hielo le permiten al hombre expandirse por todo el mundo. Pero el hielo comienza a derretirse y los niveles de los mares vuelven a incrementarse. Los humanos quedamos atrapados y separados en dos vastos y desconectados hemisferios. Cada porción de humanidad hace lo mejor con lo que tiene a la mano. A medida que los glaciares se desvanecen, esculpen lagos, ríos y bahías. Surge el mapa tal como lo conocemos. En África, el incremento en las lluvias provoca un desbordamiento en los lagos Victoria y Alberto, lo que da origen al río Nilo de Egipto. En Eurasia, otros ríos surgen: el Tigris y el Éufrates en Mesopotamia (hoy en día Irak), el Indo en la actual Pakistán, y el Río Amarillo y el Yangtsé en China. Los valles de estos ríos fueron cruciales para la forma en la que la historia humana se desarrolló. Una vez que las láminas de hielo se derritieron, estos valles, con sus aguas y suelos fértiles, permitirán plantar las primeras cosechas de la civilización. Con temperaturas más cálidas después de la edad del hielo, las plantas y los animales son más abundantes y el hombre finalmente puede asentarse. Comienzan los asentamientos permanentes. Las poblaciones crecen con más bocas que alimentar. Nuestros ancestros deben usar su sabiduría. Debían encontrar una manera de incrementar la cantidad de alimentos que podían obtener. Ahora, un descubrimiento cambia por siempre al planeta y el destino de la humanidad. Aprendemos a plantar semillas. Y las semillas que sembramos provienen de las mismas plantas que millones de años antes alentaron la evolución del simio al hombre. El héroe anónimo de la historia de la humanidad: el pasto. Una semilla de pasto no es alimento, ¿cierto? Puedo cazar un bisonte o sembrar pasto. Bueno, cazo un bisonte. Irónicamente, la semilla de pasto se convirtió en la cosecha más importante del mundo. A pesar de esto, fueron ignoradas por los cazadores durante miles y miles de años. La gente comenzó a usarlas cuando fue estrictamente necesario. Algunas especies de pastos son muy familiares para nosotros, incluyendo la caña de azúcar, el trigo, el centeno y la cebada. Todos los cereales son tipos de pasto. Así que no solo es un pedazo hermoso de césped verde con el que medimos el éxito de la clase media, también es el alimento básico sobre el cual se desarrolló la civilización. La mayor parte de las calorías que consumimos. Una vez más, todo se remonta al Big Bang. El punto central de la historia es nuestra competencia por la energía creada en la aurora del tiempo. Tal como el oxígeno nos dio una ventaja, como el fuego nos permitió consumir más calorías, la transición a la agricultura constituye una revolución energética. Un cazador-recolector necesita 26 km² que le suministren suficiente sustento y energía en forma de plantas y carne para sobrevivir. Un agricultor puede cosechar la energía solar con tal eficiencia que puede satisfacer sus necesidades usando solamente 250 m². Durante el calentamiento posterior a la última edad del hielo, la agricultura se comienza a practicar en media docena de lugares alrededor del mundo. Pero por azares de la geografía, ningún lugar en el viejo continente tiene una mejor combinación de plantas y animales domesticables que el creciente y fértil Medio Oriente. En el Medio Oriente tenemos una extraordinaria convergencia de especies que parecen ser susceptibles a la domesticación: tanto plantas como animales. En términos de animales, hablamos de vacas, cerdos, ovejas y cabras. En términos de plantas, dos variedades de trigos, centenos, cebada, lentejas, higos. Todo esto en una pequeña porción del mundo. A diferencia del Creciente Fértil y el resto de Afroasia, otros lugares como África subsahariana y las Américas poseen pocas especies que se puedan domesticar con facilidad. Es una diferencia crucial. La gente bendecida con la mezcla adecuada de plantas y animales se convertirá en la más poderosa y caminará con pasos firmes en el sendero al mundo moderno.

Uno de los animales que le da una ventaja imbatible a cualquier humano que lo pueda domar es el caballo. Es un hecho poco conocido que, a pesar de que los caballos primitivos evolucionaron en las Américas, desaparecieron junto a muchos otros mamíferos de gran tamaño cerca del 10.000 a.C. Hubo al menos tres especies de caballos en Norteamérica durante la edad de hielo, tan pequeños como los ponis y algunos tan grandes como los Clydesdale. Evolucionaron por 40 millones de años. Eran parte de la historia y de repente ya no están. Estos poderosos aliados potenciales desaparecieron antes de que pudieran ser usados por los primeros pobladores de Norteamérica. Por fortuna, antes de que eso sucediera, una gran cantidad de caballos escaparon por el Puente de Beringia y se dispersaron a través de las grandes praderas y estepas de Eurasia central. Un escape milagroso que tuvo un profundo efecto en la historia de la humanidad.

4.000 años antes de Cristo. Las poblaciones nómadas en Asia central aprenden a domarlos por primera vez. Los caballos domesticados serán arreados por toda Eurasia, impulsándolo todo, desde el trabajo hasta la guerra. Quizás ningún otro animal ha tenido tanta influencia en el curso de la historia de la humanidad. Y el ciclo solo se completaría 5.000 años después, cuando Cristóbal Colón se llevó caballos en su segundo viaje a las Américas. Sus caballos serían los primeros en pisar suelo americano desde la gran extinción.

10.000 años antes. 6.000 años antes de nuestro tiempo. 6.000 años atrás, la domesticación de animales y plantas prepara el terreno para la siguiente fase de la historia humana. Como nubes de polvo interestelar aglutinan para formar estrellas, algún tipo de energía gravitacional está obrando en lugares como Sumeria, localizada en la parte del Creciente Fértil conocida como Mesopotamia, atrayendo a la gente, sustentando poblaciones grandes y convirtiéndolos en centros de poder e innovación. Para el 3.000 a.C., algunos de estos asentamientos sumerios pueden considerarse nuestras primeras ciudades. Una de ellas, Uruk, tiene unos 50.000 habitantes que ocupan menos de 3 km², una densidad demográfica comparable a la de la Nueva York moderna. Los humanos se han vuelto tan eficientes en obtener energía de los alimentos domesticados que en esta área, en la que se hubiera podido mantener un solo cazador-recolector, ahora se mantienen miles. Pero el cambio en la dieta también genera una nueva dependencia. Una vez que pasas a la agricultura, dependes de una o dos especies para el 80 o 90% de las calorías que consumes. En el caso del Medio Oriente, el trigo y la cebada. Ambos maduran al mismo tiempo. Los humanos tienen que cosechar los granos al mismo tiempo. La comida solo llega una vez al año. Es como si te pagaran un salario. De la misma forma, necesitas registros, necesitas planificación, porque si inevitablemente tu cosecha falla, habrá hambruna y no tendrás otra cosecha por el resto del año. En estas primeras ciudades, las cosechas reinan. Para mantener un registro de ellas, nuestros ancestros desarrollan la primera escritura. Para protegerlas, los primeros ejércitos. Y para administrarlas, se inicia la política. Cuando tienes cientos de miles de personas viviendo juntas, simplemente es demasiada gente para controlar y llevar un censo. Se crea la necesidad de gobierno. Se crea la necesidad de alguna forma de jerarquía social y política. Plantar semillas ha puesto al hombre en un nuevo camino. Los asentamientos se han convertido en ciudades. Pero para dar el siguiente paso épico de ciudad a civilización, necesitaremos la ayuda de una sorprendente criatura.

Hace 5.000 años, después de haber poblado la Tierra por más de 100.000 años, la humanidad ha empezado a asentarse. Nos situamos cerca de ríos, en las riberas del Tigris y el Éufrates, el Nilo, el Indo, el Amarillo y el Yangtsé. Las civilizaciones están a punto de despegar, pero primero deben dominar un aspecto: el comercio. Mientras más intercambien productos y aprendizaje con otras tierras, más rápido crecerán. Parece que el comercio y la comunicación de larga distancia es un precursor necesario para permitir la civilización urbana tal y como la conocemos. Y sorpresivamente, las primeras civilizaciones se desarrollan a lomos de una criatura con una pobre reputación en el mundo moderno: el asno. La caravana de asnos es la autopista interestatal e internet de alta velocidad de aquellos tiempos. Sus rutas sentarán las bases para el mundo moderno, transportando no solo productos como madera y bronce, sino ideas e historias. Las civilizaciones que conectan serán de las primeras descritas en la Biblia. Las rutas de las caravanas convergen en el Golfo Pérsico, donde conectan con los barcos que transportan los productos a India. Esto, esencialmente, unificó las distintas civilizaciones en un gran intercambio cultural y material, y fue el inicio de...

Las tendencias hacia la globalización. Esta es una clave para entender cómo funciona nuestro mundo hasta este día. Al igual que las primeras civilizaciones, comerciamos y formamos redes. Estas redes se forman centros neurálgicos y, a través de la historia, estar en un centro neurálgico ha significado solo una cosa: la cantidad de ideas y de carga que pasan a través de una región parece tener una correlación directa con lo poderosa e importante que es.

Para el 2000 antes de Cristo, los humanos han pasado de humildes chozas a enormes monumentos en África. Las grandes pirámides se erigen en los bancos del Nilo. Las primeras etapas de se levantan en la antigua Britania y, de vuelta a Sumeria, unos montículos artificiales a modo de templo llamados curatas se levantan cada vez más altos, como en dirección al cielo.

Para consolidar estas enormes estructuras, los constructores de Sumeria recurren a una sustancia que rezuma de las filtraciones del río Éufrates. Se le llama bitumen, usado como asfalto en el mundo moderno. Es el primer producto del petróleo que es explotado por la humanidad. Pese a el bitumen es altamente estimado, los antiguos consideran que la sustancia más ligera y fluida que emana de la tierra, junto con él, es incómoda, pues agarra fuego fácilmente. Los antiguos la llamaban nafta. Nosotros la llamamos gasolina y es uno de los primeros indicativos de los vastos campos petroleros que un día convertirán a la cuna de la civilización en un centro de riqueza y de guerra.

El legado de estas primeras civilizaciones puede verse en aspectos sorprendentes. El sistema de conteo de los sumerios se basa en el número 12 en vez del 10, razón por la cual dividimos nuestros días en dos bloques de 12 horas, nuestras horas en 60 minutos y nuestros minutos en 60 segundos. Los sumerios también probablemente inventaron la rueda, lo que eventualmente lleva a otra innovación que cambiará el de la humanidad: el carro. De este modo, al juntar la invención sumeria de la rueda con la domesticación del caballo, que había ocurrido entre los pueblos nómadas, dio origen a esta formidable pieza de la tecnología militar.

Alrededor del 1200 antes de Cristo, un choque de civilizaciones impulsado por carros interrumpió las rutas comerciales del cobre y el estaño, metales necesarios para fabricar herramientas y armas de bronce. Pero, por suerte, las estrellas nos han dado una alternativa: el hierro. Ahora hacen un descubrimiento crucial: al trabajar a temperaturas más altas, pueden liberar el poder de este antiguo metal. Más fácil de afilar y 700 veces más común en la tierra que el cobre, cambia las reglas del juego. La humanidad entra en la Edad del Hierro.

Cuando alcanzamos el primer milenio antes de Cristo, la historia nos ha dado un vertiginoso paseo de la explosión inicial del Big Bang a la formación de la Tierra y sus primeras criaturas, al nacimiento del hombre. Hemos visto a la Edad de Hielo crear puentes para distribuir a la humanidad alrededor del mundo, dejarnos atrapados en los diferentes continentes, sobreviviendo con lo que tenemos a mano. Así, para el año 1000 antes de Cristo, el mundo sigue siendo un lugar dividido. La red comercial que conecta gran parte de Eurasia y el norte de África todavía no penetra los más áridos desiertos del planeta o cruza los vastos océanos. Aislados por la geografía están los pueblos de lugares como el África subsahariana y las Américas. Con pocas plantas y animales de fácil domesticación en su haber, permanecen atados a modos de vida más antiguos.

26 años antes de nuestro tiempo, 600 antes de Cristo, la caballería ha arribado. Los humanos van a batalla a caballo por primera vez. Hemos visto que la sola doma de un caballo le da al hombre una enorme ventaja. Ahora, junto a las armas de hierro, se hace casi indetenible. Estos avances de tecnología no solo hacen posible la capacidad de lucha, también la creación de imperios. Y esa es la historia de los próximos milenios.

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Con la nueva tecnología y mejoras logísticas, los imperios se extienden, uniendo enormes extensiones de tierra bajo un control central. Con los imperios creciendo, también lo hicieron nuevas creencias. Un fenómeno interesante que observamos con el ascenso de estos imperios es la idea del monoteísmo. Esta idea de un Dios universal se desarrolla con el tiempo y es simplemente un fenómeno. El judaísmo emerge, del cual eventualmente derivarán el cristianismo y el islam. También surgen el budismo y el hinduismo. Las cinco mayores religiones de hoy tienen sus raíces en esta extraordinaria era.

Imperio de la dinastía Han. Pese a que los imperios se extienden, algunas grandes potencias permanecen aisladas. La emergencia de los Himalayas, 50 millones de años antes, ha dejado a China aislada del comercio con el resto del mundo. Pero eso está a punto de cambiar.

Imperio de la dinastía Han. Alrededor del 100 antes de Cristo, un emperador chino envía un emisario a Occidente en busca de alianzas. Los caminos que transita se convertirán en la Ruta de la Seda, una inmensa red comercial que conecta a China a través del Asia Central hasta el Imperio Romano. China se ha unido al mundo.

Imperio Romano. Hasta donde sabemos, ningún mercader chino conoció jamás a un romano, ningún romano conoció jamás a un chino, al menos durante este primer periodo de la Ruta de la Seda. Este comercio luego comenzó a explotar entre el 100 antes de Cristo y el 200 después de Cristo. Tres siglos de intercambio comercial.

La humanidad también desata peligros ocultos. Para el comienzo de nuestra era, grandes imperios han surgido y una gran red comercial conecta la mayor parte de Europa y Asia. Pero estas rutas comerciales también entrañan una amenaza invisible: enfermedades. Grandes epidemias a las que muchos culpan por hacer mermar al Imperio Romano y a la dinastía Han de China. Pero estas redes también llevaron a la propagación de la religión.

En el año 302 de nuestra era, el emperador Romano Constantino se convierte al cristianismo, sentando las bases para que esta se convierta en la religión dominante en toda Europa. Tres siglos más tarde, el islam también emerge como una religión que, por un tiempo, unificará un territorio dos veces y media más grande de lo que nunca fue Roma. El comercio árabe motivará la innovación los siguientes 1000 años y expandirá la red global a lugares donde nunca antes ha llegado.

Los árabes están asentando en el medio de Afroasia. Hay mercaderes árabes que están zarpando a China. Otros mercaderes árabes están haciendo la travesía hasta el Océano Atlántico. Así que están asentados en el centro neurálgico.

Un secreto del comercio árabe: el camello. Una criatura cuyo ancestro, al igual que el caballo, escapó de América del Norte por el puente de Beringia. Una caravana de seis camellos puede transportar hasta 2 toneladas de carga hasta 100 km diarios, dos veces la capacidad de una caravana de asnos en la mitad del tiempo. Por primera vez, las caravanas de camellos abren rutas comerciales confiables a través del desierto del Sahara, lo que llevó a la formación de los primeros estados en África occidental.

El comercio árabe se expande, llevando sal del Sahara a Roma, arroz del Asia Oriental a India, los secretos de la fabricación del papel de China a Europa y otros incontables inventos e ideas alrededor del mundo. La palabra limón, ¿de dónde proviene? La palabra café, ¿de dónde proviene? Todas son árabes, porque los árabes trajeron una gran cantidad de productos a Europa. Las naranjas, los frutos cítricos, vienen del sur de China y, sin embargo, no llegaron a Occidente hasta la gran era de los árabes.

En el islámico norte de África, un mercader italiano llamado Leonardo Fibonacci se vuelve bien versado en las costumbres de los mercaderes árabes. Aprende sobre un simple pero ingenioso sistema de conteo, originado en India, pero usado extensivamente en el mundo árabe. Sus escrituras difundirán este conocimiento a Europa y alrededor del globo. Con todo el mundo contando del mismo modo, el negocio y el comercio experimentarían una explosión y, gracias a Fibonacci, casi universalmente se usa la numeración conocida como numerales arábigos.

Pero los mercaderes árabes difundirán otra idea, algo incluso más influyente, que tiene origen en China. Alrededor del 800 de nuestra era, un alquimista chino, en busca de un elixir para prolongar la vida, se topa con un compuesto químico que puede producir una muerte súbita. Combina carbono y azufre con salitre, un compuesto hecho de potasio, nitrógeno y oxígeno, forjados en las estrellas. Estos elementos ahora se juegan para originar la pólvora.

La receta de la pólvora eventualmente llega a Occidente a través de la Ruta de la Seda, al mundo islámico, donde los guerreros musulmanes la usan para disparar bolas de cañón a los cruzados cristianos. Los europeos captan la idea y, perfeccionando las armas de fuego.

500 años antes de nuestro tiempo, año 1492, hay unos 400 millones de personas en el mundo, pero este todavía está dividido en dos. En las Américas, las civilizaciones de los aztecas, los mayas y los incas se han desarrollado. Mientras tanto, al otro lado del mundo, como secuela de la caída de Roma, Europa se ha fragmentado en estados individuales. Para el italiano Cristóbal Colón, esto significa que puede solicitar fondos a una serie de gobernantes europeos hasta que finalmente convence al Rey y a la Reina de España de apoyar sus expediciones.

Toda la evolución del mundo fue necesaria para hacer posible la travesía de Colón. Para navegar, utiliza velas triangulares, una tecnología copiada de los árabes. Para guiarse, la brújula, una invención de China. Y la aguja era guiada por un campo magnético formado por el centro del planeta.

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Pese a que Colón está buscando una nueva ruta para navegar a India, lo que hace es conectar finalmente y para siempre las dos mitades del mundo. El viaje no es solo significativo para la historia americana, como lo veremos, es un evento crucial para la historia de la humanidad. Nada volverá a ser igual. El final de la Edad de Hielo aisló grandes porciones de humanidad en áreas separadas del globo por 15000 años. Ahora, todo está a punto de cambiar.

El viaje de Cristóbal Colón se señala como uno de los hechos más significativos de la historia americana. Es quizás uno de los hechos más significativos en toda la historia de la humanidad. Antes de ese viaje, las grandes zonas del mundo habían estado más que nada aisladas. Al cruzar el Atlántico, Colón abre al mundo la vasta zona de América. Estos dos enormes continentes de América del Norte y del Sur, con los millones de personas que viven allí y los recursos disponibles. Y por primera vez, la gente que vive en Eurasia tiene conocimiento de esta otra parte del mundo. Hasta el viaje de Colón, estos pueblos podían estar viviendo en distintos planetas de lo aislados que estaban.

Una red comercial que se inició con las primeras civilizaciones, conectando Europa, Asia y África, ahora llega al otro lado del Atlántico. En esta nueva y vasta red global, nuevos centros neurálgicos se formarán y, una vez más, el poder cambiará. Durante casi todos los 2000 años pasados, Europa no ha sido tan importante. Luego llegamos a la era de Colón y, ¿qué sucede? Es exactamente el momento en que vemos el ascenso de Occidente. Es cuando Occidente comienza a adquirir poder, cuando de un solo golpe se ve inmerso en la mayor parte de la red de intercambio del mundo que jamás haya visto.

Ahora, productos que habían estado aislados en continentes desconectados comienzan a circular alrededor del mundo. El maíz de las Américas se hace conocido en Egipto y China. Las papas de los Andes, resulta que se adaptan perfectamente a los suelos de Irlanda y Rusia. Los granos del Antiguo Creciente Fértil, como el trigo, comienzan a alimentar a las Américas. Nuevos alimentos significan más calorías y más energía. En los tres siglos posteriores al viaje de Colón, la población del mundo se duplicará a 900 millones.

Pero las inusuales condiciones en los dos hemisferios ahora se desarrollan en un clímax mortal. Los conquistadores europeos, herederos de la agricultura y los animales criados a través de las vastas redes del Viejo Mundo, llegaron empuñando armas, montados sobre caballos y portando enfermedades infecciosas. El resultado: la matanza. En los años siguientes al primer viaje de Colón, 9% de la población de las Américas morirá a causa de las armas y gérmenes de los europeos. Una vez que los hemisferios están conectados, nada puede volver a ser lo mismo.

Tomemos la increíble historia del azúcar. Químicamente, es la única fuente de combustible para nuestro cerebro, una sustancia que estamos programados para desear. El azúcar sin refinar proviene principalmente de la caña de azúcar. Una vez más, un cultivo tendrá un papel principal en la historia de la humanidad. Cultivada por primera vez hace más de 6000 años en Asia, los europeos descubrieron el azúcar en el Medio Oriente durante las Cruzadas y la llevaron a casa. Europa quedó enganchada, pero virtualmente no hay lugar allí donde la caña de azúcar pueda crecer.

Entonces llega Colón y el descubrimiento del Nuevo Mundo y los conquistadores españoles. Sí, al principio están muy interesados en el oro y la plata, pero lo que es hacerse ricos, no les importa cómo van a hacerlo. Una vez que todo el oro y la plata han sido saqueados, el próximo paso es abrir plantaciones de azúcar. Los españoles no quieren trabajar en las plantaciones de azúcar, así que empiezan a buscar una nueva mano de obra. Y al otro lado del Atlántico, hay un lugar en el que pueden comprar esclavos. Si analizamos la historia de la esclavitud, el principal destino de los esclavos de África son las plantaciones de azúcar. Así que la historia del azúcar define el desarrollo de la historia a través del Medio Oriente, a través de las Cruzadas y de la conquista de Mesoamérica, y hasta de la historia de la esclavitud de África a las Américas.

300 años antes de nuestro tiempo, en el año 1700, la humanidad presenta un estancamiento. La mayoría de los humanos siguen viviendo vidas simples, más como las de nuestros ancestros que como las nuestras. Cuando observas el mundo en el siglo XV, la mayoría eran granjeros, muchos practicaban agricultura de supervivencia a pequeña escala, y casi toda la manufactura se realizaba en talleres. En 1700, se necesita más de un año para que las cargas y la información le den la vuelta al planeta, más de lo que nos llevaría hoy llegar a Marte. Lo que nos retrasa es cómo impulsamos nuestras vidas.

En el Egipto del año 2000 antes de Cristo, 90% de todo el trabajo era hecho a fuerza de músculo humano y se usaban animales para lo restante. Para 1700, en Europa, la mayor parte del trabajo, 70%, todavía emplea el músculo humano. La fuerza muscular de por sí no puede abrir el camino a la modernidad, pero el avance yace oculto en las entrañas de la tierra.

Ahora que nuestra historia del mundo en dos horas se acerca a su final, la humanidad ha llegado a un punto de estancamiento. El progreso humano está frenado por los límites de nuestros músculos. Para avanzar, necesitaremos un nuevo modo de impulsar nuestras vidas. Y toda la historia del mundo... Recuerden que hace miles de millones de años, el hierro de las estrellas fue recogido por el planeta Tierra durante su formación. Hace miles de años, el hombre empezó a usar este hierro para herramientas y armas. Para mantener nuestras forjas ardiendo, comenzamos a talar nuestros bosques.

300 años atrás, en Gran Bretaña, el hierro está en demanda y los árboles se están acabando. Los británicos necesitan una nueva fuente de combustible y, gracias a los descompuestos restos de antiguos helechos, tienen una: el carbón. Pero el carbón en sí no impulsará a la humanidad al mundo moderno. Aún falta otro giro del destino en esta historia.

Mientras la búsqueda del carbón lleva mineros a acabar la tierra profundamente, el agua comienza a negar los túneles. Para bombear el agua se necesita un nuevo invento. En 1712, Thomas Newcomen crea una bomba que se enciende con carbón ardiente y es impulsada por el vapor. La máquina de Newcomen es el primer motor práctico a vapor. Es esta combinación de energía y motor, combustible y máquina, que liberará al hombre de los límites de sus propios músculos y cambiarán al mundo.

La Revolución Industrial se inicia junto con las revoluciones políticas en América y más tarde en Francia. Esta revolución transforma para siempre el panorama mundial y, en poco tiempo, el mundo Atlántico se ha convertido en el nuevo líder económico, por ende cultural, así como político y militar, y dominará por completo la geopolítica global hasta nuestros días.

Los trenes retumban a través de las provincias. Para el 1870, el motor de combustión interna ha llegado y los alemanes inventan un aparato clave: el automóvil. El petróleo, la sustancia que en la antigüedad se consideraba muy inflamable para ser útil, se convierte en el producto más importante del planeta, impulsando aún mayores innovaciones. El telégrafo y el teléfono transmiten mensajes a la velocidad del rayo. Con la electricidad, la humanidad rescata la noche de la oscuridad.

El centro neurálgico del poder ha cambiado. Para 1800, los europeos y sus descendientes controlan el 3% del territorio del planeta. Para 1900, controlan el...

Para el siglo XX, los combustibles fosilizados y el motor de combustión interna han amplificado todo, incluyendo la guerra. Esa tecnología significaba que el poderío militar y las conquistas militares eran algo que podía ser internacional, internacional de un modo nunca antes visto. En el siglo XX, el número de gente muerta como resultado de una guerra triplica las víctimas de los 2000 años anteriores combinados. La aplicación de las destrezas industriales, las tecnologías industriales del siglo XVII, creo que alcanzaron su culminación con estos extraordinarios eventos. Y de nuevo, todo esto fue impulsado por los cuerpos microscópicos de seres orgánicos que desaparecieron en los pantanos antiguos hace muchos millones de años.

La Revolución Industrial también permite una explosión demográfica. Han sido necesarios 200,000 años de historia humana, desde el amanecer del hombre hasta el año 1900, para que la población llegue a 1.600 millones. Ahora, en los 100 años del siglo XX, casi se cuadruplica a más de 6.000 millones. El siglo es el momento más extraordinario en la historia de la humanidad. Nunca antes hemos visto cambios a tal escala.

El presente. Hoy, los humanos ascienden casi a 7.000 millones. Somos los actores principales del planeta. Hemos aprendido a aprovechar 1000 veces más energía de lo que hicieron nuestros ancestros hace solo 10000 años. Esta energía impulsa nuestro frenético ritmo de vida y, literalmente, una red de alcance global que, tal y como hemos visto, ha estado gestándose desde que los humanos poblamos la tierra.

Nuestra historia de dos horas se acerca a su fin. Una historia que en realidad se inició hace 14.000 millones de años con un minúsculo universo en el que todo estaba en un lugar. Luego, la Gran Explosión. Toda la energía que había existido, creada en un instante. La gravedad esculpió nuestro universo por miles de millones de años. Las estrellas y las supernovas crearon todos los elementos que finalmente necesitaríamos. Entonces, una Tierra extrema tomó forma y se asentó en las condiciones idóneas para permitir la vida. A medida que el planeta evolucionaba, la vida competía por energía y se hacía más y más compleja. Finalmente, las condiciones se hicieron para que nuestra especie se desarrollara. Dominamos la piedra y el fuego. Cuando llegó la Edad de Hielo, nos distribuimos por el planeta y, cuando el hielo se derritió, nos quedamos varados en distintos continentes. Aprendimos a someter plantas y animales a nuestra voluntad. Construimos ciudades y luego civilizaciones. Creamos una vasta red que vinculó imperios, unió continentes y luego cruzó océanos. Cuando parecía que habíamos alcanzado nuestro límite humano, hallamos la energía y la tecnología para impulsarnos al futuro.

En la Tierra, las semillas del pasado han florecido en un presente lleno de energía y creatividad. Las historias de miles de millones de vidas se han representado en el escenario de un universo demasiado vasto para comprenderlo. En todo lo que hacemos y lo que somos, seguimos siendo monumentos vivientes al pasado, mientras continuamos haciendo historia día a día.