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[Música] Uno de duda que los seres vivos somos el resultado de un largo mecanismo de cambios en las formas, un proceso lento y complicado llamado evolución.
Este proceso se fue dando a lo largo de millones de años. Por siglos, los filósofos, pensadores y científicos observaron e interpretaron los fenómenos de la naturaleza. Ciencias como la biología, la geología, la medicina, la física y la química, entre otras, aportaron datos para entender el mundo y los seres que lo habitan. Gracias a todos ellos, hoy tenemos algunas certezas sobre por qué los seres vivos somos como somos. Pero esto no siempre fue así. A lo largo de la historia, el hombre ensayó distintas respuestas a la pregunta acerca de su origen y del demás seres vivos.
Al principio, sólo había explicaciones médicas. Los animales, las plantas, los mares, los ríos, las montañas y también los hombres habían sido creados por los dioses. [Música] Podría discutirse si sucedía a partir de un fruto, si antes eran moldeados, sin embargo, si para tener alma necesitaban un soplido divino. Lo que no estaba en discusión era que la creación de seres vivos era trabajo de los dioses.
Recién con el surgimiento de la cultura de los antiguos griegos, en el siglo quinto antes de Cristo, se intentó la explicación racional. Las respuestas no fueron las correctas, pero por primera vez el hombre hizo lo posible por explicar la vida mediante procesos naturales. Los matemáticos de la escuela de Pitágoras pensaban que, en el principio de los tiempos, había unidades o partes de distintos tipos de animales que sólo vagaban sueltas por ahí en desorden y que se iban uniendo. Si las formas que se unían eran armoniosas o bellas, esas partes seguían juntándose con otras hasta formar un ser completo. Los pitagóricos suponían la existencia de una fuerza vinculada con la armonía de las formas que le daba fuerza de unión a esas partes sueltas. Si las uniones que se formaban no eran armoniosas, el organismo no se formaba o se convertía en piedra.
El griego Anaximandro, quien vivió unos 600 años antes de Cristo, propuso otra explicación. Según este filósofo, los organismos habían surgido del agua y los animales superiores y el hombre se habían desarrollado de animales inferiores o simples. Tratando de encontrar una explicación racional al origen de los seres vivos, algo muy importante para la cultura griega, Anaximandro ubicó al hombre como resultado de esas transformaciones de seres vivos más sencillos.
A lo largo de 13 siglos, los hombres desarrollaron muchísimas hipótesis sobre el origen de la vida, pero durante el siglo XVIII comenzaron a delinearse dos corrientes entre los estudiosos de la naturaleza. Estas dos corrientes fueron el primer esbozo de la teoría que cambiaría la manera de entender la vida para siempre. Unos proponían que los seres vivos fueron creados tal como los conocemos y que sus formas no habían cambiado ni cambiarían, es decir, permanecían fijas a lo largo del tiempo. A estos pensadores se los llamó fijistas. La otra corriente eran los transformistas. También pensaban que los seres vivos habían sido creados, pero a diferencia de los fijistas, creían que las diversas formas de vida que existen son el fruto de transformaciones de las formas anteriores de vida.
Hasta el siglo XVIII, cuando las discusiones acerca de transformación o fijismo estaban en su punto más alto, Jean-Baptiste Lamarck, desde la cátedra de zoología en la Universidad de París, propuso que los seres vivos invertebrados y vertebrados cambiaron de forma a lo largo del tiempo de acuerdo con la complejidad de sus formas. Lamarck fue, sin duda, el primer evolucionista genuino al sustituir un mundo estático por otro dinámico y en cambio permanente. Defensor de cambios graduales y de la inmensa edad de la Tierra, y promotor de la importancia de la conducta en el ambiente. Sin embargo, Lamarck aceptaba la generación espontánea de los organismos más simples y por eso no percibió una ascendencia común de todos los seres vivos como ramificaciones desde un tronco común.
La evolución, según Lamarck, se produce por adaptación progresiva de cada uno de los individuos de una población a cambios ambientales. Lamarck concibió la idea de los estadios evolutivos. Según Lamarck, todas las especies provenían de especies más sencillas que fueron evolucionando y haciéndose más complejas, atravesando etapas similares. Lamarck escribió y publicó esta primera conclusión en el libro "Philosophie Zoologique". De esta manera, lo que era una simple línea evolutiva organizada se transformó en un tronco de seres que evolucionaban por influencia de su comportamiento o del medio ambiente. Un animal ya no daba origen a otro de manera lineal, sino que cada especie podía comenzar a tener una evolución propia.
Esta teoría fue cuestionada por el renombrado naturista Georges Cuvier, fijista y creacionista, quien no aceptaba la idea de que las especies pudieran cambiar a lo largo del tiempo. Para Lamarck, las presiones del entorno y las necesidades internas de cada individuo producen, durante su vida, cambios permanentes en la forma y funcionamiento del cuerpo, y los descendientes de un individuo heredarán estos cambios necesarios. Según este punto de vista, una jirafa que se haya pasado la vida estirando el cuello para alcanzar hojas más altas engendrará hijos con cuello estirado. Un aspecto de esta teoría era correcto: el entorno es un factor que influye en la evolución, pero otro aspecto no resultó confirmado por las experiencias. No se tiene evidencia de que el entorno modifique los rasgos de todos los individuos existentes de manera que estas modificaciones puedan ser transmitidas a los descendientes.
En el año de 1809, mientras sucedía esta discusión entre naturalistas, en Inglaterra nace Charles Darwin, el hombre que hará un aporte radical sobre la evolución y resolverá esta disputa para siempre. El mentón de collares. Darwin sentó las bases de la moderna teoría evolutiva. Su trabajo tuvo una influencia decisiva sobre las disciplinas científicas y el pensamiento moderno en general. A continuación, vamos a conocer un poco más sobre su historial.
Charles Darwin nació en Carlsbad, Inglaterra, el 12 de febrero de 1809. Su padre, Robert Darwin, era un médico de sólida formación cultural, y su madre era hija de los miembros de la Real Sociedad Científica de Londres, el lugar donde se exponían los nuevos e innovadores progresos de la ciencia. Desde pequeños, Darwin tenía especial interés por las aves, los insectos, los distintos tipos de piedras y los escarabajos, a los que ordenaba meticulosamente y observaba durante largas horas.
A los 16 años, estudió medicina en la Universidad de Edimburgo y luego teología en Cambridge. Allí también aprendió a disecar aves, actividad que años más tarde sería fundamental para sus estudios. El afán de coleccionista y curioso observador de Darwin influyó mucho en su formación como destacado naturalista. Durante estos años, a sus pasiones por el coleccionismo, Darwin sumó la lectura de diarios de viajeros y los libros de personal narrativo del explorador alemán Alexander von Humboldt y los principios de la geología de Lyell. El famoso naturalista tuvo además la influencia de Adam Sedgwick, miembro de la Academia de Ciencia y profesor de geología, y del profesor de botánica, reverendo John Henslow. Eran amigos de Darwin y compartían el interés en las colecciones y las ciencias naturales.
En 1831, Darwin se embarcó en un bergantín de guerra, el HMS Beagle, quien realizaría un trazado cartográfico de América del Sur desde Buenos Aires hasta Tierra del Fuego. El barco partió del puerto de Plymouth el 27 de diciembre de 1831 y se dirigió a la isla de Tenerife, donde no pudo desembarcar. En cambio, lo hicieron en Cabo Verde, África, donde Darwin pudo hacer sus primeras observaciones en geología y recolectar muestras de plantas y de animales. Cruzando el Océano Atlántico, llegaron a la ciudad de Bahía, en Brasil. Darwin, sorprendido por la exuberancia de la flora y fauna de este lugar, comenzó a recolectar fósiles de plantas y animales de Bahía.
La expedición se dirigió al puerto de Montevideo, Uruguay, y después al puerto de Buenos Aires, en nuestro país. [Música] En Argentina, Darwin recorrió parte de la Pampa y continuó recolectando no solo fósiles, sino también todo tipo de animales y de plantas. Le llamaron poderosamente la atención los ñandúes, a los que también aprendió a cazar con boleadoras. Desde el puerto de Buenos Aires, la expedición se dirigió hacia el puerto de Bahía Blanca. Darwin recorrió por tierra los alrededores de esta ciudad y durante estos días observó repetidamente a los guanacos y cómo vivían en esta zona. También encontró y estudió caparazones fosilizados de los gliptodontes, de un megaterio y el esqueleto prácticamente completo de un toxodonte.
A partir de sus numerosísimas observaciones y del análisis de los fósiles que recolectó de los alrededores de Bahía Blanca, Darwin abandonó definitivamente el concepto fijista de las especies. Todos estos hallazgos, sumados a su importante detalle en la observación de cada uno de los fósiles y al tipo de estructura ósea que encontraba, lo llevaron a pensar que indudablemente existía una relación entre los fósiles de animales ya extinguidos y las formas actuales de vida. Darwin decía: "Este admirable parentesco con el mismo continente, entre formas de animales ya extinguidas y animales actuales, arrojará más luz que ninguna otra clase de hechos sobre el origen y extinción de los seres vivos en nuestro planeta". [Música]
Y Darwin necesitaba encontrar explicaciones desde la geología para justificar el tiempo en que las especies cambian de unas a otras, y el libro del geólogo Lyell fue de vital importancia para comenzar a elaborar una hipótesis de trabajo sobre el origen y transformación de las especies. [Música]
El 6 de diciembre de 1833, Darwin llega a Puerto Deseado y se sorprende al encontrar fósiles marinos lejos de las costas. Este hecho lo llevó a pensar que las llanuras se habían formado por elevación del fondo marino. El 9 de julio de 1834, cruzando el Estrecho de Magallanes, el barco llegó a Chile. Desde allí, se organizó el cruce de los Andes hasta Mendoza. Particularmente interesado en los volcanes, Darwin pudo observar también que la flora y la fauna de un lado de la cordillera era totalmente distinta al del otro lado. Con cada paso, Darwin se acercaba más y más a la explicación del origen de las especies, una tarea a la que consagró su vida.
Vueltos al barco desde Chile, la expedición se dirigió a las Islas Galápagos, donde el naturalista analizó las especies que habitaban las islas. Las observaciones de Darwin en las Galápagos fueron claves porque terminaron de aportar las evidencias que Darwin necesitaba para afirmar que las especies sufren transformaciones a lo largo del tiempo. A las Galápagos, es un conjunto de islas ubicado a casi mil kilómetros de las costas de Ecuador. Darwin dedujo que eran de origen volcánico, que los volcanes habían eliminado lava que, al enfriarse en contacto con el agua, había formado un suelo rocoso. Nido, probablemente sobre ese suelo volcánico, sometido a la erosión del agua y del aire, se habían establecido los primeros vegetales como musgos y helechos, y posteriormente otros vegetales más complejos con flor.
Observó también que en la isla había una gran cantidad de reptiles y de aves, pero no había mamíferos. Interrogante que se propuso resolver. Darwin se preguntaba cómo habían llegado los animales a esas islas que, según sus cálculos, sólo tenían algunos cientos de años. Pensó que las aves habrían llegado volando y que los huevos de los reptiles, al tener una cáscara más rígida, habrían resistido un viaje por mar desde el Ecuador. Habían llegado de manera casual a las islas, donde nacieron y, en ausencia de predadores, rápido se multiplicaron.
Otro aspecto que le llamaba mucho la atención era que cada isla tenía una fauna particular, diferente a la de las otras islas. Cada isla tenía un tipo de tortuga característica y lo mismo sucedía con los pájaros. Darwin identificó a las tortugas de las islas y observó sus diferencias. Vio que los rasgos distintivos en las formas estaban en relación con cómo se alimentaban y el tipo de hábitat en el que vivían. Darwin concluyó: "Nunca más pude sostener que las especies son inmutables y cada vez es más seguro pensar que de alguna forma los animales pueden cambiar de forma e ir diferenciándose unos".
Los pinzones, una especie de ave que se encuentra en las Galápagos, ocuparon un lugar especial en las observaciones de Darwin. Aunque todos eran de la misma especie, el naturalista notó que los pájaros tenían distintas características según la isla que habitaban. Pudo reconocer 13 distintas especies de pinzones, cada una de ellas caracterizada por los diferentes tipos de picos adaptados a una alimentación particular según sus diferentes hábitats. Los pinzones y las tortugas gigantes de las Islas Galápagos, que Darwin observó y registró con tanta meticulosidad, fueron una base importante para el posterior desarrollo de su teoría.
Luego de cinco años de expedición, el científico se abocó a encontrar un mecanismo que explicara cómo se producían estos cambios en las especies. Luego de su paso por Galápagos, fue a Tahití y de allí a Australia, donde pudo ver que la fauna local era marsupial, única y extraña del resto del mundo, y vio también que no había mamíferos que no fueran marsupiales en toda Australia. Luego de dar la vuelta al mundo, Darwin regresó a Plymouth el 2 de octubre de 1836 a trabajar en su revolucionaria teoría.
En 1838, un libro de Malthus sobre las poblaciones humanas dio pie a Darwin para comenzar a delinear la idea de la selección natural. Entre 1842 y 1846, Darwin publicó "Diario de Investigaciones Zoológicas del Viaje del Beagle", "Los Arrecifes de Coral y las Volcánicas" y "Observaciones Biológicas sobre Sudamérica". Fueron años de mucho trabajo. En 1844, tenía 230 páginas de lo que él consideraba el resumen de su publicación final: "La Teoría de la Evolución de las Especies por Selección Natural". [Música]
Según Darwin, los individuos no evolucionan, pero las poblaciones sí. Todas las poblaciones se caracterizan por determinados rasgos. Por ejemplo, los caracoles tienen una caparazón, pero en una población de caracoles no todos tienen exactamente los mismos colores o dibujos en la caparazón. Los humanos, por ejemplo, presentan diferencias en la textura, color y cantidad de su cabello. En todos los casos observados, los individuos de una población presentan sorprendentes variaciones en los rasgos. Una población de jirafas contará con individuos de cuellos de diferentes largos.
Cuando los individuos de una población se reproducen, la información de los rasgos se transmite a sus descendientes, pero no de manera exacta, sino con pequeñas y numerosas variaciones que cambian detalles en los rasgos de los descendientes. Un individuo con nuevos rasgos, a su vez, producirá descendientes parecidos a sí mismo, pero con pequeños cambios. Algunos de estos leves cambios en los rasgos pueden resultar ventajosos para adaptarse al medio ambiente en el que vive el individuo, y los que tengan ventajas dejarán una descendencia más numerosa que los que no se adaptan al medio. En una población, el cambio en la abundancia de individuos con un rasgo determinado no se observa inmediatamente de una generación a la siguiente. Sin embargo, un cambio que favorece a la adaptación al medio ambiente se puede acumular en la descendencia de una población a lo largo de miles de millones de años.
Según Darwin, los cambios evolutivos se originan en este mecanismo. Animado por el científico inglés Alfred Russel Wallace, quien coincide en las investigaciones con Darwin, decide publicar sus escritos en conjunto con él. El 1 de julio de 1858, en la prestigiosa Linnean Society, famosa organización científica de Londres, se presenta la teoría propuesta por Darwin y Wallace. Esto provocó un revuelo muy importante en la sociedad londinense primero, y en toda la comunidad científica y religiosa mundial después. Mientras los más importantes paleontólogos y todos los religiosos seguían pensando que las especies habían sido creadas por Dios y no cambiaban de forma, la teoría proponía la transformación y la evolución de las especies. [Música]
Un año más tarde, en 1859, la primera edición del libro de 1.250 ejemplares se agotó el primer día que salió a la venta. Durante muchos años, el libro fue duramente atacado por científicos y especialmente por religiosos, pero no todo fueron detractores. Los postulados del libro también tuvieron defensores, tanto en Inglaterra como Alemania y en Estados Unidos. Darwin murió en 1882 en Inglaterra, mientras la polémica sobre su obra persistía.