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Estamos aquí en Arabá, uno de los lugares más secos de Israel, pero que está bien, el principal centro de producción agrícola del país. Aquí la innovación se combina con perseverancia, creatividad y fe para cultivar tomates, pimentones, dátiles y hasta sandías. Acompáñenme a conocer.
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Tomando, cuéntanos dónde estamos. Bueno, amigos, llegaron a la base central, un lugar impresionante. Un lugar que, a pesar de tener solo 25 mililitros de agua lluvia al año, produce más del 50% de las exportaciones de vegetales frescos de Israel. Y gracias al apoyo incondicional del Jewish National Fund, este milagro ha sido posible.
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¿De dónde sale el agua de la Arabá? La gran pregunta. Resulta que estamos encima de un acuífero con agua salobre. No es agua apta para ser agricultura, pero gracias al trabajo que se ha hecho con el National Fund y con el gobierno de Israel, hemos logrado hacer sistemas de agua eficientes en donde el agua se extrae de estos acuíferos que en algunos lugares está a un kilómetro y medio debajo de la tierra. Sale el agua y cada gota de agua que sale se usa efectivamente. Cada planta recibe en su tallo la cantidad de agua que necesita, gota por gota.
Yo quiero decirte, Gabriel, que lo que pasa en la Arabá es relevante para todo el mundo. Tenemos una población que crece exponencialmente y tenemos recursos naturales que son limitados. El mundo tiene que aprender a hacer lo máximo con muy pocos recursos. Resulta que cuando una planta está bajo estrés y no recibe todo el agua que puede recibir, el proceso de ósmosis es más fuerte. Por lo tanto, segrega más azúcares, por lo tanto, es más dulce, más rico. Por ejemplo, Gabriel, puedes ver estos pimentones dulces. Son unos pimentones que se llama el pimentón y esos son los snacks de los niños aquí. Generalmente exportamos a Estados Unidos, a Europa, a Rusia.
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Pero de verdad, delicioso. No me digas. Ah, es una cosa loca, muy rico. Hasta me alcanza adicional en Spotify.
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Ahora vamos a entrar a ICAD, el lugar en donde todo este conocimiento lo compartimos con el mundo. Estamos en un campus que fue construido gracias al National Fund. Traemos estudiantes cada año, más de 1.200 estudiantes de países en vías de desarrollo de Asia y África. En este mapa puedes ver de dónde vienen los estudiantes, pero en general vienen acá al desierto a estudiar agricultura. Llegan acá y dicen, no dependen los recursos naturales, depende de esto. Conoces el refrán de darle a un hombre un pescado y lo alimentas por un día, enséñale a un hombre a pescar y lo alimentarás por generaciones.
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El primer, el primer ministro de Israel, David Ben-Gurion, solía decir que en Israel, para ser realista, debemos creer en los milagros. Y aquí en Arabá, el milagro de hacer agricultura en el desierto ya es una realidad.
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