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La desinformación mata - Sabiduría Psicodélica

Sabiduría Psicodélica26:22

Transcription

[Música] Estás escuchando Sabiduría Psicodélica por Yanina Tomasini. Hola, hola amiguitos, ¿cómo están? Están escuchando el octavo episodio de Sabiduría Psicodélica. ¡Qué loco decir octavo episodio! Porque de verdad, cuando comencé con este proyecto, no tenía ni la menor idea de qué iba a suceder. No sabía ni en dónde lo iba a grabar, ni quién me iba a ayudar, ni cómo se subía un podcast, ni ni nada. Hasta saben, era como algo que tenía en la mente y tenía muchas ganas, pero pues no tenía ni la menor idea de qué iba a pasar.

Y bueno, todo esto ha acontecido gracias al apoyo de muchos de mis amigos, pero sobre todo quiero agradecer a Pablo, que es el dueño de un estudio de grabación que se llama Pedro y el Lobo, que aquí estamos grabando en Pedro y el Lobo, por prestarme su espacio para grabar este podcast. Sin él, no hubiera sido posible este proyecto y mi nueva productora estrella, Damm.

Oigan, pues bueno, ya pasó la Navidad, ya pasó el fregado Guadalupe-Reyes. Y me atrevo a decir “fregado”, porque nada más viene de la mano con pura lo que era y con falta de disciplina y con perder toda rutina y toda decencia. El caso es que ya llegó enero y estamos todos a votar a dos de tanto comer y de tanto chupar y de tanto echar hueva. Y yo, la verdad, lo único que siento es ganas de retomar mi camino de la decencia y de hacer las cosas bien.

Así que les cuento en el proceso en el que me encuentro: el día de ayer anuncié en mis redes sociales —que el “ayer” que yo les digo no va a coincidir con el tiempo en el que ustedes están escuchando este podcast— pero el día de ayer anuncié en mis redes sociales que empecé un reto con mi marido de 90 días sin comer cosas que engordan. E intérpreten de manera correcta esta información; no quiere decir: “¡Ay, entonces ya no estás comiendo nada!”. No, estoy comiendo muy bien, estoy como muy sano, nada más estoy tomando mejores decisiones. Son 90 días sin alcohol; 90 días en los que busques leer más, hacer más ejercicio, estar más chido, estar más tranquila; 90 días en los que te reconectes de manera espiritual contigo; 90 días en los que a lo mejor y vas a aprender a meditar; 90 días en los que vas a despertarte temprano y vas a hacer cosas más productivas que estar crudo en tu cama.

El caso es que les comparto esto para que los que quieran unirse al reto se unan, porque la neta es que todos estos procesos siempre son mucho más fáciles si los hacemos en equipo que si te sientes solo en el proceso. Entonces, bueno, hay un lance al reto. Está con el hashtag #90díasconYanina o #90díasderetoYanina. Creo que es #90díasretoYanina… creo que es Charlene… no lo estoy diciendo bien, pero bueno, olvídense del hashtag. Chequen mi Instagram, ahí está @caseta.art, y pueden ir viendo los videos diarios. Voy a subir un video diario contando cómo me siento en este proceso, porque la neta es que, siendo mexicanos, es bien difícil dejar de tomar. Los amigos son muy pocos respetuosos en estos procesos. A lo mejor y en Alemania, en Suiza, tú llegas y dices: “No estoy chupando”, todos: “Ok, muy bien”, o dicen: “Ya me voy a la fiesta”, todos: “Ah, bueno, perfecto”. Pero aquí en México es que: “¿Cómo te vas a ir? ¿Qué te pasa? No es justo, sigue aquí chupando con nosotros”. Pasa lo mismo con las dietas. Ciertos, ¿a como que estás a dieta?, y todo el mundo: “¿No comes postre? ¿Cómo es posible que no estés comiendo?”. Pero la banda es muy respetuosa en estos procesos. Entonces, creo que crear un sistema de soporte entre nosotros nos va a ayudar muchísimo. Suban sus videos a Instagram en este proceso, vean mis videos, y vamos viendo hacia dónde nos lleva este reto. Pero yo sí creo que nos puede revelar cosas súper interesantes de nosotros mismos, reconectarnos con nosotros sin estados alterados de conciencia, es más, ¡en conciencia! No, bueno, esta limitación posnavideña para retomar el año de manera correcta y empezar un nuevo ciclo iluminados y felices. Y nada más.

Ahora, el tema del podcast de hoy es: La desinformación mata. Y lo digo así porque, neta, la desinformación mata, amigos. O sea, esta Navidad tuve varios, varios sucesos que me hicieron pensar sobre cómo el no estar actualizado o no buscar los métodos alternativos puede acabar con la vida de un ser humano. Les voy a contar lo que me pasó este diciembre. Miren, yo estoy… yo toda mi vida —aquí me voy a meter en detalles personales, pero bueno, esto es para hacerles una referencia— toda mi vida ha sido muy exacta con mi periodo. Siempre he sido una persona que, como relojito, cada 30 días, tilín, aparece mi periodo y yo sé que siempre es así. No he tenido cólicos; para mí, el periodo no representa algo que sea incómodo, no mi vida no funciona y me tiró al drama y dolores y estrés. Y la verdad, tengo mucha suerte en ese sentido, y siempre he sido como muy ligera con la cuestión del periodo. Y por los últimos seis meses tuve como algunos periodos irregulares y se me hizo extraño. Y luego, yo soy muy buena para escanearme a mí misma, o sea, como que siento que estoy muy en contacto con mis niveles energéticos, con lo que sucede en mi cuerpo físico; me doy cuenta si algo no está bien. Entonces, yo sentí que algo no estaba bien y me empecé a aplicar un poquito, y saqué unas citas express con una ginecóloga ahí en el Hospital Ángeles del Pedregal… no, Ángeles de aquí, de la San Miguel Chapultepec, pero es que así se dice, ¿no? Como Ángeles del Pedregal… no sé. Bueno, el caso, saqué la cita con esta doctora. Voy un poco asustada, dije: “¡No, algo está mal en mí!”. La doctora me hace un ultrasonido y me dice: “Yo veo que tienes muchos miomas en la matriz, y sobre todo me preocupa que veo uno que es un gigante, que mide no sé cuántos centímetros…” Lo que me dijo: cuatro centímetros. Y pues ese sí podría ser un pedo a largo plazo. Entonces me cae esta noticia creo que dos días antes de Navidad, y yo como súper frikada, porque la doctora me empieza a extender como los detalles del tema y me dice: “Significa que te tengo que… te tengo que operar, que te tengo que operar para quitarlo”. La operación cuesta más o menos 250 mil pesos. Y yo como de que: “Charlene, aunque tengo seguro de gastos médicos, pues una operación de 250 mil pesos… ¡maldita sea lo que se venga en el camino! Más deducibles, más la manga, el muerto, significa un… a mi economía”. Segundo: nunca en mi vida me he intervenido de manera médica, o sea, nunca he estado en una cirugía, nunca me han dado una anestesia general. Yo me puedo fumar 80 sapos y ser feliz en ese trance psicodélico, pero que me metan en un quirófano y me operen… ¡ni imaginarme el trayecto! Como en una camilla rumbo al quirófano… o sea, no… ¡no! Era lo que significó esta noticia para mí. Y también pude cuestionarme a mí misma: “¿Por qué está pasando esto en mi cuerpo? Porque nada surge así nada más. O sea, si yo estoy generando miomas, es porque algo está mal en mí. ¿Por qué tengo que hacer una revisión de mi lado femenino? ¿De las decisiones que tomo? ¿He usado tampones? ¿Se ha contaminado mi cuerpo? ¿O si mi alimentación está alta en hormonas? Lo saben, pero siempre hay que detenerse a analizar la enfermedad que se presenta, ¿qué es lo que te viene a enseñar?”.

Entonces, bueno, yo me freakeé muchísimo con todo esto. La doctora ya me había programado casi la cirugía, me mandó hacer una tomografía —que la tomografía es un estudio muy intenso también, y como muy… como que te meten en una máquina muy ruidosa por no sé cuánto tiempo. Los doctores en general consideran que una tomografía es como un estudio que se requiere ya en procesos muy avanzados—. Y bueno, la doctora inmediatamente me mandó esto, me empezó a hablar de una máquina Da Vinci que me iba a operar, que no sé qué, que no sé cuánto. Lo bueno y la bendición es que toda mi familia son médicos por parte de la familia de mi mamá. Entonces, bueno, yo salgo toda freakeada de este estudio, me pongo a llorar incluso en el estacionamiento y le hablo a mi tía Led y le digo: “Tía, es que me muero, me acaba de decir una doctora que casi casi que llamo a morir”, porque está un poco fatalista en ese sentido, porque gozó de muy buena salud. Entonces, cuando algo se sale de control, como que siento que ya está colapsando. Y bueno, le hablo a mi tía Led y le cuento esto, y mi tía Led dijo: “No, no, no, no, no, para nada, yo no le creo nada a esta doctora. Nunca había historial de esas cosas en nuestra familia. Tranquilízate, yo te voy a mandar con una doctora súper pro con la que yo trabajo, te va a hacer otro estudio y vemos qué onda”. Pero en este proceso, pues pasó todo diciembre. Yo en diciembre, pues no me ocupé del asunto más que diario, todos los días, durante media hora, agarré uno de mis cuencos —el que yo siento que es el más poderoso— y me lo puse en la matriz y lo estuve resonando durante media hora diaria. Cuando yo llegué a mi casa a contarle a mi marido esta noticia, le dije con certeza que yo me iba a curar solita, a mí misma. Y mi marido, como me conoce muy bien y de lo clavada que soy yo de los métodos alternativos y así, me dijo: “Sí, sí te creo, si lo vas a hacer”. Entonces, diario, pues bueno, me puse a darle al cuento, pero es lo único que hice, la verdad, no hice nada más, más que bueno, mantener mi mente como positiva lo más posible. Y ahorita ya en enero, fui a hacerme… pues hace dos días me fui a hacer por segunda vez un ultrasonido con otra doctora completamente diferente. Me hace el estudio la doctora y me dice: “No tienes absolutamente nada en la matriz”. Y yo, ¿qué?, ¡helada!, o sea, de que dije: “¿Cómo no puede ser que no tenga nada si me acaban de decir que casi casi que voy a morir? ¿Cómo que no tengo nada?”. Entonces me quedé impresionada. Y luego, no, haber, vuelve a hacer el estudio, o sea, no es normal, porque esta doctora me dijo que un tumor gigantesco que estaba al lado del… no sé qué… ni siquiera sé términos médicos, pero bueno, no sé qué parte de la matriz, no sé qué… y me dice la doctora: “Güey, hago 80 ultrasonidos diarios y te estoy revisando perfecto. Aquí están las fotos, aquí está esto, existe el otro, no tienes absolutamente nada”. Entonces ahí me cae el veinte de cómo sí todas las cuestiones médicas se están volviendo una especie de… de conspiración para sacarle barro a la banda, porque no es posible que pase de una operación de 250 mil pesos de un día a otro a: “No tienes nada”. O sea, la doctora, la segunda doctora, me aclara: “Tienes unos miomas de menos de medio centímetro, que eso es perfectamente normal, y hay… el 70% de la población femenina tiene esos miomas, y operarte esos miomas sería la peor pendejada, porque al siguiente día te vuelven a salir”. Entonces, no, o sea, no es real esto que te dijeron. No. Y me dice esta doctora que hace 80 ultrasonidos diarios porque trabajaba en el Chopo —éste me dice esta doctora— y es algo muy común escuchar aquí a gente que en el Hospital Ángeles o en diferentes hospitales muy caros les dicen que hay que operar el día de mañana. Entonces, sí hay una, digamos como una conspiración muy loca —y no quiero decir nada que me vayan a demandar al rato—, pero yo sí tengo la teoría de que hay algo, hay gato encerrado ahí, porque no es… no es normal que en cuestión de un mes yo me haya sanado con el cuenco, o digamos que tal vez si pasó eso… no sé, el cuenco es tan milagroso que me salvó, o que mi mente positiva me ayudó, o no sé, pero también la contraparte y la otra posibilidad es que me trataron de ver la cara, ¿no?, y que me arruinaron de cierto modo un poquito mi Navidad, porque yo estuve muy angustiada de estar pensando que me tenían que intervenir.

Y bueno, ese es el inicio de la historia, pero de ahí se desatan como varios análisis que yo empiezo a hacer en diciembre y me doy cuenta como: ¡Neta la desinformación mata!, porque si yo hubiera sido tan tonta de no buscar una segunda opinión, ahorita ya estaría en la cirugía de 250 mil pesos, intervenida con la matriz, a lo mejor y al rato ya no puedo tener hijos por esta intervención, etcétera, etcétera, por nada más por no buscar una segunda opinión. Entonces, paso número uno para que la desinformación no nos mate: siempre hay que buscar una segunda opinión.

Ahora les voy a… cómo les voy a contar otra historia. Tenía ya una cita con dos clientes que iban a ir a hacer sapo. Yo siempre les digo que si van a cancelar su cita, me cancelen la cita por lo menos un día antes, porque si no me desperdician el espacio. Y siempre mando un texto informativo en el que digo las pastillas, los medicamentos que están contraindicados con el proceso del sapo. Entonces, les mando la información dos semanas antes a estas personas, y ellos me cancelan un día, el mero día de la cita, porque se les olvidó avisarme que están bajo el efecto de antidepresivos. Y yo les digo: “¡Pero pues cómo no sabías que estabas bajo el efecto de antidepresivos! O sea, ¿cómo tomas la cita de hacer sapo, una medicina de este nivel de poder, sin considerar que estás bajo el efecto de una pastilla también de ese nivel? No hay medicina…” No es que esté de una manera muy leve esto que estoy haciendo, porque no es una cuestión psiquiátrica, sino que mi nutrióloga, para que baje más rápido de peso, me mandó antidepresivos para controlar la ansiedad en el proceso, y entonces así voy a bajar más rápido de peso. Y entonces estas personas me dicen: “Y pues yo pensé que no se contraindicaba con tu pedo, porque pues no es una medicina enviada de manera psiquiátrica, sino de manera nutricional”. Y yo digo: “La información… o sea, ¡la desinformación mata! ¿Cómo es posible que dejes que un nutriólogo te mande unos antidepresivos que te van a… al cerebro para que bajes de peso? Pero si mi nutriólogo lo dice, pues está chido y todo está bien. No, o sea, como él es un médico recibido, pues él tiene razón y yo le sigo la corriente y todo está bien”. Yo les pregunto: “¿Es neta? O sea, ¿es neta que vas a dejarte un completo desconocido, un charlatán, que te en… en pastilla toda su estructura química cerebral, todo porque vas a bajar de peso? O sea, ¿cómo? ¿Y cómo le das las herramientas de tu estructura? O sea, ¿cómo le das las herramientas a esta persona de tu salud física y mental para que determine de un día a otro que te tiene que mandar un medicamento psiquiátrico para una cuestión nutricional? O sea, ¿qué clase de doctor es ese?”. Entonces reconfirmo nuevamente que la desinformación mata, porque tú simplemente le crees a un güey X que te está cobrando quién sabe cuánto y qué te mande ese tipo de pastillas.

Y la tercer situación que me hizo reflexionar en esta Navidad fue ver a una… a una conocida mía que llegó literal caminando lentísimo y como un poco atrofiada físicamente, o sea, cómo se viera como una persona que está pues completamente sedada. Que llega esta persona incluso hablando así como muy lento, y las manos se movían así como muy lento, y la lengua un poco trabada. Y yo dije: “Uy, ¿qué está pasando? O sea, ¿por qué esta niña está así?”. Entonces me atrevo a preguntarle, le digo yo: “¿Por qué estás caminando así? ¿Por qué estás hablando así?”. Pues la verdad es que yo nunca me sé guardar las cosas, y pues me atreví a preguntar, ¿no? Entonces me dicen: “No, pues es que pasé por una depresión muy severa, y ahorita el psiquiatra me está mandando antidepresivos, ansiolíticos y antipsicóticos. Y entonces, pues la pastilla nocturna —que creo que es Rivotril o una cosa de éstas— pues me seda y estoy así súper lenta y estoy así sedada”. Y yo: “O sea, es muy fuerte observar este tipo de situaciones como un agente externo a que la persona que está sedada no se está dando cuenta de que está perdiendo, a lo mejor, 5 años de su vida en pastillas; de que un día de repente va a voltear y va a decir: ‘¡Fuck, me jodí el cerebro y no me di cuenta!’ Porque sabe… en el proceso de desintoxicación de esa persona, o sea, por lo que va a tener que pasar esa persona para salir de ahí, está cañón. Que neta no se cuestionen todo lo que los médicos les envían, porque nos han enseñado a que si el médico lo dice, está bien. Pero el sistema médico también es una conspiración, y también recuerden que las farmacéuticas son una industria gigantesca que produce billones de billones de millones de dólares, este… deseando dar a la banda detenerlos en pastillas. Entonces, no puede ser que no busquen el método alternativo. Y eso es lo que yo les quiero inculcar y dejar en este podcast: o sea, no puede ser que actualmente haya pastillas alternativas —o bueno, llamémosle pastillas, sino plantas alternativas— para solucionar las depresiones, las ansiedades, este, los miomas, los tumores, ¡lo todo!, y ustedes simplemente dejen que un doctor les meta un… un madrazo de pastillas así nada más. O sea, ¿cómo es posible que esta niña que pasó por una crisis existencial simplemente esté ahorita bajo el efecto de tres pastillas que le estén hasta atrofiando el sistema motor? O sea, ¡no mamen!, no puede ser que no cuestionen nada de lo que les envían. Y yo la neta es que, a lo largo de mi vida, he visto cómo los doctores tienen el poder de destruir la salud de un individuo. Pero yo me acuerdo de un tío mío que tenía cáncer, y durante… bueno, y cuando le… le diagnosticaron el cáncer, el doctor le dijo: “Te quedan tres días de vida”. Y metió duro 10 años más. Pero acá en el proceso de esa lucha, en ese cáncer, yo vi cómo mi tío luchaba y hacía todo bien para estar bien, y estaba radiante, brillante, feliz, y empezaba a… todo su cáncer como a fluir por acá. Y el día que iba a que le tomaran como las medidas de en qué nivel iba su cáncer, el doctor le… y otra vez: “¡No, todo está en la chingada! Ahora sí, ya te vas a morir”. Y como otra vez metió… sí, va al suelo. O sea, lo que determinaba realmente su estado de salud era el diagnóstico del médico. Entonces, ¿qué tanto estamos dejando en manos de los médicos nuestro estado mental de salud? Porque la salud se determina por la mente. Entonces, si el médico te dice que ya te cargó la fregada y tú te lo crees, eso es lo que va a pasar. Pero si tú te cuestionas, si tú te analizas, si tú te sientes… yo no creo que va a ser así nada más. O sea, no… no te mueres de un día a otro. Es más bien todo está en la actitud y el no creer lo que los médicos dicen, sino más bien crear tu propia lucha a través de una alimentación óptima, a través de la meditación, a través de las plantas, a través de cosas que realmente tienen el poder de sanarte sin necesidad de entrar en un hospital y estar internado y estar en pastillas. ¿O no? Y eso es lo que he podido observar.

Ahora, ¿en qué momento dejamos que los nutriólogos manden pastillas psiquiátricas? ¿En qué momento dejamos que un doctor nos diga que nos tienen que operar de un día a otro sin que nos busquemos segundas opiniones? ¿En qué momento una mujer de mi edad está sedada y no puede moverse correctamente todo porque un doctor dice: “Esta es la manera de apagar el cerebro de esta persona”, y se dejan…? No puede ser. Perdón que me… hasta me enoje, pero es que neta no puede ser que estemos dejando que la salud… nuestra salud esté en manos de todos estos sistemas corporativos. Yo también lo veo con alguien muy cercano a mí que es completamente adicto a las pastillas para dormir, mientras que ahora hay árboles… como… miles de marihuana, de cannabis, de THC, de CBD, de todos estos compuestos de la marihuana que te duermen completamente, te mandan directo a un sueño profundísimo, reparador, sin necesidad de estar en Lexotanil, y Rivotril, y pastillas para la ansiedad y para dormir, y otra pastilla más para equilibrar… pastilla para dormir, y al rato estás en pastillas toda tu vida y se te fue la vida y no te diste ni cuenta. Entonces, hay muchos métodos alternativos, hay que buscar información, no hay que quedarnos con lo primero que nos dicen, no hay que entrar en el sistema de los antibióticos ante las enfermedades infecciosas, porque también hay otros… 80 métodos alternativos para sanar ese tipo de enfermedades. Incluso hoy leía un artículo que decía que tres días de ayuno completo es capaz…

De restaurar el sistema inmunológico del humano, tres días de dejar de comer y restaurar el sistema inmunológico, e incluso ayuda para enfermedades como cáncer, como esclerosis múltiple, diabetes, etcétera. Entonces, no nos quedemos con lo primero que nos dicen los médicos, porque yo ya comprobé que no tenía absolutamente nada, y lo único que me hizo esta doctora fue meterme miedo y quererme sacar 250 mil varos. Porque luego, luego hasta me dijo: "No, no, no, yo con el seguro, este pedo y el otro", o sea, luego luego supo cómo, cómo tramar una red para ya meterme a la cirugía. Y hoy en día estoy sana y estoy perfecta. Entonces, no caigan, no caigan en estos, estén en estas trampas; busquen siempre el método alternativo, porque de verdad lo hay. No sigan en pastilla 2 por 10 años sin cuestionarse: "¿Por qué me sigo tragando estas pastillas?". Siempre hay, hay alternativas, amiguitos. Yo quiero siempre buscar que ustedes hagan conciencia de lo que está pasando en sus vidas, porque yo vivo en un análisis constante también conmigo misma; o sea, yo no lo sé todo, simplemente estoy analizando lo que sucede en mi vida y quiero que ustedes también lo hagan. Vale, escuchen esto, piensen, reflexionen y no caigan, vale. Les mando muchos besos, les agradezco mucho escucharme y les recuerdo mi Instagram acá. Se está hallando rol en este episodio a todos sus amigos y familiares que sepan que están cayendo en las farmacéuticas y en el negocio de los médicos, para que busquemos los métodos alternativos y estemos bien, estemos conscientes, no desconectados en base de pastillas. Les mando besitos, adiós. [Música]