Transcription
[Música] Muy buen día, estimados amigos. Es un gusto saludarles en esta ocasión que tenemos para trabajar este aspecto tan importante en nuestra vida, que es la meditación. Es la forma de poner nuestros pensamientos en lo superior, en lo interior, sobre todo, y a través de ello hacer un trabajo de ir mentalizando nuestros aspectos superiores en la vida. Esto estamos haciéndolo por medio de un programa de meditación, trabajando en cada una de las cualidades divinas; y de este modo es que vamos a ir alcanzando, poco a poco, este objetivo y este trabajo interior, ya que esto requiere de cierta disciplina para ponernos a eso. Y entonces, esta meditación la pueden realizar; es una meditación que estamos poniendo disponible, y ustedes pueden hacerla cuantas veces gusten, en el lugar que quieran, en el momento que quieran, ya que todo esto, pues, queda grabado y disponible para todos. Entonces, pueden encontrar también todo el programa de meditaciones en las páginas del Centro Metafísico, en YouTube y en Facebook, para que podamos avanzar con este propósito.
Vamos a ubicarnos en un sitio donde estemos completamente libres, disponibles, donde nada ni nadie nos vaya a interrumpir. Una vez realizado lo anterior, vamos a hacer respiración simplemente sintiendo nuestra respiración a nuestro propio ritmo, a nuestro propio espacio, a nuestro propio tiempo; y vamos a centrarnos en nuestra lámina de la Presencia Yo Soy. Podemos visualizarla en pantalla o también a la altura de nuestro entrecejo, disponerla allí, y que quede fija para todo nuestro día; cada acción, cada día que vamos a emprender va a ser con la gracia y con las cualidades divinas de esta Presencia Yo Soy. Podemos reconocernos en esa presencia y yo soy, diciendo: Yo soy aquí, yo soy allí, yo soy allí, yo soy aquí. Yo soy lo que mi presencia de Dios es. Yo soy la presencia que me hace caminar. Yo soy es la presencia que me dice a dónde voy.
Y de acuerdo con ello, vamos a visualizarnos en esta presencia divina, como si fuera en un espejo. Vamos a visualizar que estamos encendidos en este torrente de puro fuego violeta, que es una llama violeta que arde desde nuestro, desde nuestra cabeza a los pies, a nuestro alrededor un metro a la redonda; y vamos a sentir ese fuego sagrado incinerando todos nuestros pensamientos, todos nuestros sentimientos, actitudes, nuestro aspecto físico, material, vital, y soltando todo. Vamos a meternos dentro de este fuego sagrado. Podemos invocarle diciendo: Yo soy la Ley del Perdón y la Llama Violeta, transmutador del perdón, amor compasivo y solucionador que actúa a través de mí, inundando mis cuatro vehículos inferiores. Yo soy la llama violeta, transmutador, ah, que está allí, se enciende, consume y disuelve toda creación humana imperfecta, su causa y efecto, núcleo, récord y de raíz, pasado, presente y futuro, en este instante y para siempre.
Y a través de esta presencia divina es que viene el fuego sagrado de la transmutación, convertir todo lo negativo en positivo, todo error, toda caída en superación, elevándonos por encima de cualquier situación que enfrentemos; y visualizando como esta llama violeta va abriendo un camino por delante de nosotros, en todo sitio en el que vamos a estar, para toda situación por la que vamos a pasar, para encontrar la victoria del Yo Soy al final de todo, por encima de todo. Vamos a visualizar nuestro corazón como un sol dorado, un centro dorado de sabiduría, de entendimiento, de amor, de voluntad, donde está este principio crístico activo, el principio de la llama triple. Vamos a visualizarnos todo nuestro ser, nuestro cuerpo físico, mental, emocional, como un ser de pura luz blanca resplandeciente; y vamos a sentir como esta luz blanca nos envuelve, sintiendo una conexión muy intensa entre nuestro ser interior dorado y nuestro ser exterior. Centrémonos en el corazón, y podemos hacer este reconocimiento diciendo: Yo acepto gozosamente la plenitud de mi Magna Presencia de Dios, el Cristo puro. Siente ahora el gran brillo de la luz e intensifica la en cada célula de tu cuerpo, visualizando esa luz encendiendo millones de focos que son todas tus células.
Nuevamente centrados en este corazón como sol dorado, observamos como se encuentra conectado por medio de un cordón plateado al principio crístico, el aspecto superior. Por medio de ese cordón plateado vamos a elevarnos hasta encontrar este loto crístico, este centro visible dentro de nuestra lámina de la Presencia Yo Soy, que es el aspecto conciencia. Es la capacidad que tenemos para vivenciar a Dios, a nuestra Presencia Yo Soy, el espíritu; y este aspecto cuenta con siete dimensiones de conciencia, como siete esferas concéntricas. La primera esfera es azul, de bondad; la segunda esfera es dorada, de sabiduría; la tercera esfera es rosa, de amor; la cuarta esfera es blanca, de pureza; la quinta esfera es verde, de salud y vida; las exteriores, oro rubí, de paz y provisión; y la séptima esfera es violeta, de libertad, perdón y orden. Es así que nuestra vida corresponde con la conciencia que hemos logrado. Dios es un océano y nuestra conciencia es el recipiente donde podemos tener una parte de ese océano, con los mismos componentes.
Y vamos a centrarnos en la séptima esfera violeta, en la libertad de la transmutación, donde se encuentra una cualidad divina que es la compasión. La compasión es la posibilidad de reconocer la vida en todas partes, de observar libremente, entendiendo todo y comprendiendo a cada ser humano, a cada ser viviente en el sitio en el que se encuentra. Es una actividad del séptimo aspecto y del rayo violeta, ya que nos permite neutralizarlo todo, nivelarlo todo, equilibrarlo todo, que nuestra visión, nuestros sentimientos y pensamientos reverencia en la vida en todas partes, reconociendo todo como Dios activo, como Dios en acción. Es el reconocimiento de la presencia divina en todo sitio, en toda persona y en cada situación. Es así que visualizándonos dentro de esta séptima esfera violeta de la compasión, vamos a asimilarla dentro de nosotros por medio de la respiración rítmica. Inhalamos y visualizamos como esa luz violeta entra dentro de nuestro ser; retenemos ese aire y visualizamos como esa luz violeta se absorbe en cada célula de nuestra mente, de nuestro cuerpo, de nuestros sentimientos; exhalamos por la nariz y visualizamos como esa luz violeta se expande a nuestro alrededor, y descansamos en apnea, sin aire, visualizando cómo llega a todo sitio, a todo el mundo, se expande libremente mientras nosotros dejamos de respirar. Este es el proceso rítmico del cosmos y nosotros formamos parte de él ahora mismo.
Inhalando: Yo soy, inspirando la compasión divina de luz violeta. Reteniendo: Yo soy, absorbiendo la compasión divina de la luz violeta. Exhalando: Yo soy, expandiendo la compasión divina de la luz violeta. Sin aire: Yo soy, proyectándole a todo el mundo la compasión divina de la luz violeta. Reteniendo: Inspirando: Yo soy, inspirando la compasión divina del rayo violeta. Exhalando: Yo soy, expandiendo la compasión divina en el rayo violeta. Sin aire: Yo soy, proyectando la compasión divina del rayo violeta, proyectando a todo el mundo. Yo soy, proyectando la compasión divina del rayo violeta. Inhalando: Yo soy, inspirando la compasión divina de la llama violeta. Reteniendo: Yo soy, absorbiendo la compasión divina de la llama violeta. Exhalando: Yo soy, expandiendo la compasión divina de la llama violeta. Sin aire: Yo soy, proyectándole a todo el mundo la compasión divina de la llama violeta. Seguimos envolviéndonos, impregnándonos de esta luz, y vamos a sellar esta cualidad de nuestra vida por medio de la entonación del Mantram de la Unificación, el Sagrado, en tres emisiones: una, para nuestro ámbito mental; la segunda, para nuestro ámbito emocional; la tercera, para nuestro ámbito físico, viendo cómo quedamos sellados y empaquetados de salud violeta. [Música] [Música] [Música]
Ahora, entonando este mantra, vamos a expandirlo como ondas que van desde nuestro círculo cercano, irradiándose cada vez más y más y más allá, hasta llegar a todo el mundo en 13 emisiones nuevamente. [Música] [Música] [Música] Visualizamos como esa luz hace felices a todos los seres y llega a realizar lo que indica la Gran Invocación: Desde el punto de luz en la mente de Dios, que se haga la luz en la mente de los hombres. Desde el punto de amor en el corazón de Dios, que fluya luz a los corazones de los hombres. Desde el centro donde la voluntad de Dios es conocida, que el propósito dirija a los hombres, la luz sobre la tierra. Desde el punto de luz en la mente de Dios, que se haga la luz en la mente de los hombres. Desde el punto de amor en el corazón de Dios, que fluya luz a los corazones de los hombres. Que la luz, el amor y el poder restablezcan el plan en la tierra. Así es; la felicidad de todos es mi propia felicidad.
Y ahora vamos a cerrar la meditación decretando: Yo soy un hijo de la luz, yo amo la luz, yo vivo en la luz, yo soy protegido, iluminado, provisto y mantenido por la luz, y yo bendigo la luz. Podemos decretar con el poder del Yo Soy. Yo Soy es el poder de Dios en acción, que jamás fracasa. Yo sé que la Divina Presencia de Dios Yo Soy está actuando con todo su poder en este día, que lo hace perfecto, con todo cubierto. Gran Presencia Maestra, que Yo Soy, te doy todo el poder para que hagas visible en mis manos y uso la realización de cada deseo mío que sea positivo y constructivo. Yo no pretendo tener ningún poder, porque ahora mismo te reconozco solo a ti como la única presencia conquistadora de todo en mi vida, mi mundo y mis asuntos. Reconozco su supremacía completa y tu dominio sobre todas las cosas. Tu presencia invencible y tu inteligencia asumen el comando, trayendo la manifestación a mi vida rápidamente. Yo sé que tú eres jefe del tiempo, sitio y espacio; por lo tanto, tú requieres solamente el ahora para atraer toda tu perfección a la actividad visible y tangible. Yo me mantengo absolutamente firme en la completa aceptación de esto ahora y siempre, y no permitiré que mi mente se aleje de ello, porque al fin sé que tú y yo somos uno. Y es así que hemos realizado nuestra meditación del día, conectándonos con nuestra Presencia Yo Soy, listos para tener un día perfecto, con todo cubierto. Nos encontramos a la próxima emisión. [Música] [Música] [Música] [Música] [Música] [Música] [Música]