Transcription
Bienvenidos nuevamente a nuestros videos de filosofía. En este caso, vamos a seguir con el estudio de la filosofía de Immanuel Kant, tal como lo habíamos hecho en el video anterior. Y en ese video anterior, vimos cómo Kant invertía los papeles, presentándonos su teoría del conocimiento. Es decir, él nos decía que a partir de ahora, era la mente, es decir, el sujeto, el que construye la realidad. Construye la realidad. Y esto es lo que significó, lo que marcó para la historia de la filosofía, la famosa Revolución Copernicana.
Pero vamos a centrarnos, ahora sí, en lo que es el esquema del conocimiento en su teoría del conocimiento, la cual va a ser presentada en una de sus principales obras, o si se quiere, su obra principal, que es la Crítica de la Razón Pura. Crítica de la Razón Pura, publicada, como vemos, en el año 1781. Y Kant dedicó largos años a desarrollar y a componer su teoría del conocimiento. Por lo cual, si bien no es muy fácil de entender, en el primer, digamos, en la primera aproximación, vamos a tratar de que todos podamos, una vez que terminamos de ver este video, si se quiere, entender un poquito más sobre su teoría y ver cuáles son los elementos básicos del hombre, del sujeto, a la hora de construir la realidad, su propia realidad.
Entonces, en la Crítica de la Razón Pura, él nos va a presentar todo su esquema del conocimiento, que nosotros hemos graficado de la siguiente manera para que ustedes tengan una idea general. Vamos a ver primero. Kant afirma que nuestros conocimientos emanan de dos fuentes principales. Es decir, de la capacidad de recibir que tenemos nosotros los hombres de recibir impresiones sensibles, así como también de la facultad de nuestro entendimiento de conocer ese objeto por medio de las impresiones sensibles. Conocer por medio de estas.
Entonces, dirá que nuestro entendimiento, es decir, nuestra mente, conoce por medio de las intuiciones puras, que son las formas a priori de la sensibilidad. Intuiciones puras. Y también por medio de las categorías del entendimiento, que son los conceptos puros, libres e independientes de toda experiencia. Entonces, nuestro entendimiento conoce por medio de las intuiciones puras de la sensibilidad y también por medio de las categorías del entendimiento, que son los los conceptos puros, como decíamos. Entendimiento y sensibilidad están dentro de nuestra mente.
Hablemos de las categorías, es decir, de los conceptos puros, ya que estos, dice Kant, no pertenecen ni a la intuición ni a la sensibilidad, sino al pensar y al entendimiento, como estamos marcando en nuestro cuadro. Pero clarifique un poco más la cuestión, porque seguro hasta este momento ustedes están agarrando la cabeza y no comprenden casi nada. Mi entendimiento, dice Kant, y ahora vayamos aquí, recibe un caos de sensaciones de la afuera, es decir, las impresiones sensibles. Impresiones sensibles que nosotros tenemos del mundo exterior constituyen la materia del conocimiento. Son las que me permite que yo reciba este caos de sensaciones que me vienen de la afuera, es decir, del objeto, que no es un objeto dado estructurado como yo lo voy a estructurar en mi mente, sino que lo llama noúmeno, es decir, la cosa en sí. La cosa que yo no puedo conocer tal como es en sí, sino que la voy a conocer una vez que yo la construyo en mi mente, la estructuro en mi mente, sirviéndome de las formas a priori de la sensibilidad y de las categorías del entendimiento.
Pero vayamos paso a paso. Primero, me decía, vamos a que mi entendimiento recibe un caos de sensaciones. Entonces, primero, las impresiones sensibles constituyen la materia de nuestro conocimiento, como vemos en el cuadro. Estas sensaciones irrumpen en nuestro intelecto, como estamos viendo con nuestras flechitas en color rosa, de forma caótica desde el mundo exterior. Se meten en mi mente. Y luego va a ser el sujeto, es decir, nuestra mente, quien las va a ordenar en un espacio y en un tiempo determinado, sirviéndose de las formas a priori de la sensibilidad, que son las intuiciones puras del espacio y del tiempo. Y construyo así el fenómeno, aquello que se me da.
Entonces, recordemos que el noúmeno era la cosa en sí, que permanecía incognoscible. Mediante el espacio y el tiempo, yo estructuro el noúmeno, aquel caos de sensaciones que se me vienen de afuera, y construyo el fenómeno, la cosa que se me manifiesta. Luego, con las categorías, dice Kant, nosotros vamos a terminar de estructurar el objeto. Es decir, las categorías, centrémonos aquí, son las estructuras organizadoras de lo que nos es dado por la primera organización que se ha hecho, es decir, por el espacio y el tiempo. Es como si hagamos tres pasos: primero, recibo el caos de sensaciones; los ordeno en un espacio y en un tiempo; y luego las estructuro mediante las categorías del entendimiento.
Entonces, vemos como nunca, dice Kant, tenemos acceso a las cosas en sí mismas, es decir, al noúmeno, sino que siempre conocemos según cómo organiza nuestra razón. Siempre conocemos el fenómeno. Entonces, dos conceptos nos tiene que quedar en claro: los conceptos puros y las intuiciones, mediante las cuales estructuramos al fenómeno. Primero, la ubicamos en un espacio y en un tiempo determinado, y luego ordenamos, formulamos los conceptos empíricos a través de los conceptos puros o categorías del entendimiento.
Vamos a resumir, entonces. El intelecto, con sus formas a priori de la sensibilidad y sus categorías, construye, tomando como materia las impresiones sensibles que nos vienen del mundo, el objeto de conocimiento, es decir, el fenómeno. Entonces, yo así puedo construir el concepto empírico, por ejemplo, de caballo. No niega la realidad exterior, pero lo que va a negar es que la cosa se encuentra en el mundo exterior. Las cosas las construimos en nuestra mente. En el mundo exterior se encuentran las cosas en sí, las que son incognoscibles para nosotros. Las conocemos una vez que las estructuramos en nuestra mente, es decir, conocemos los fenómenos, la cosa que se manifiesta en nuestra mente.
Esto es básicamente la teoría del conocimiento en Kant. Es compleja, no lo podemos negar, pero si se quiere, lo podemos resumir nuevamente. Vamos a hacer nuevamente un espacio para que nos quede. Entonces, de forma final, el intelecto, entonces, decíamos, con sus formas a priori de la sensibilidad, con sus formas a priori de la sensibilidad, así como también con sus categorías, es decir, con los conceptos puros, construye, tomando, claro está, como materia a las impresiones sensibles, el objeto que nunca es un objeto como considerado como noúmeno, es decir, como cosa en sí, sino que siempre es un fenómeno.
Entonces, el fenómeno es aquello que se presenta en mi mente, gracias a que yo lo estructuro. Yo construyo el objeto en mi intelecto.