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El sujeto constituyente del poder mediático - Capítulo 10 - Octava temporada

Filosofía aquí y ahora23:31

Transcription

Filosofía. Aquí y ahora, la sociedad de lo uno es lo más antidemocrático. Estados Unidos es el centro del poder comunicacional. Para crear guerras hay que enloquecer; no crea la paranoia, es fruto de la paranoia. La centralidad argumental 24 horas es: ¡Ob, maestra! Que mi mensaje sea el único que llegue a la sociedad; para eso yo tengo que devorarme el mercado de la comunicación. Los oligopolios, a su vez, necesitan del poder comunicacional. Muchas repeticiones hacen una verdad; crear el miedo en el seno social. No quiero ser pensado, no quiero que me piensen, no quiero ser dominado; quiero pensar mis propias ideas, tomar mis propias decisiones.

Filosofía. Aquí y ahora, poder mediático: el sujeto Constituyente del poder. [Música] Mediático uno. El ejemplo de Rupert Murdoch. Rupert Murdoch, Rupert Murdoch, Rupert Murdoch nació en 1931 y es ese tipo de hombre poderoso norteamericano, nacido para el poder en el gran estilo de ese país; para conquistar poder, ese estilo competitivo que pisa cabezas. Ese es el estilo de Rupert Murdoch: es un conservador rígido, republicano de derecha; es también un hombre que ha acumulado poder con los medios; es un hombre todopoderoso. Eh, en este momento está disminuido y en problemas por una cuestión de espionaje, pero no importa, eh. No es ahí donde lo vamos a estudiar, sino en el momento en que su poder se ejercita sobre la sociedad.

Rupert Murdoch, magnate norteamericano. Entre varias posesiones que tiene, tiene nada menos que a la 20th Century Fox y, además, tiene al New York Times y montones de cosas más; tiene montones de cosas más. Es lo que se puede llamar un “halcón de la prensa”: no, el halcón es un ave de rapiña que cae sobre sus presas y las destroza. Rupert Murdoch es capaz de desafiar a un gobierno; y así, así es la forma en que se hizo enemigo de Obama; se hizo enemigo de Obama cuando se creía que Obama era un peligro del liberalismo para el Imperio norteamericano, republicano de derecha. Rupert Murdoch fue uno de los primeros en luchar contra Obama; y, en 2008, bueno, abiertamente le declara la guerra; sus medios se largan contra el gobierno de Obama. Obama trata de resistir, pero en última instancia, Rupert Murdoch sabe, y la derecha republicana sabe, que Obama es un personaje débil, débil, y que esta debilidad lo va a llevar a ser presa fácil de ellos. En un programa de Michael Moore le dice: “Obama, ponte los guantes de box y sacate el tutú”. Bien, Obama se puso los guantes de box, pero para pelear por los intereses de la derecha norteamericana.

Volvamos dos. El poder y el sujeto Constituyente. En una película de Billy Wilder que se llama “The Big Carnival”, el gran carnaval o “Cadenas de roca”, el periodista, el periodista protagonista dice: “Las mejores noticias son las malas noticias; son las que más [Música] venden”. First, para Murdoch, las mejores noticias son las que pueden asustar o aterrorizar o debilitar las subjetividades de los otros; y para todo tycoon, como le llaman ellos a los hombres poderosos, cuando uno tiene realmente un imperio mediático, está, tiene varios monopolios mediáticos y un monopolio mediático en última instancia que abarca muchísimo: la sensación de dominar las cabezas de los demás debe ser muy poderosa y casi, casi debe ser imposible de contradecir. ¡Caramba! Yo estoy en una situación ubicado en la cual puedo dominar las subjetividades de los demás. ¿Por qué me voy a privar de eso? ¿Qué mayor placer?, decía Jonathan Price en una película de James Bond: "¿Qué mayor placer que ver en el día de mañana las noticias que estoy pensando yo, inventando yo en el día de hoy?"

“Morning, my golden retriever. What kind of hav shall the cara media Group create in the world today? News floods in Pakistan, riots in Paris, and a plane crash in California. Excellent, Mr. Wallace. Call the President. Tell him if he doesn’t sign the Bill lowering the cable rates we’ll release the video of him with a cheerleader in the Chicago motel. Inspired, sir. And after he signs the Bill, release the tape anyway. Consider him slimed. Hold the presses. This just in, by curious quirk of fate, we have the perfect story with which to launch our satellite news network tonight. It seems a small crisis is brewing in the South China Seas. I want full newspaper coverage; I want magazine stories; I want books; I want films; I want TV; I want radio; I want us on the air 24 hours a day.” This is: ¿qué mayor placer?, por ejemplo, que leer el diario de mañana. Esto es, este es un cuento de terror o mágico: se presenta Satanás disfrazado de cualquier cosa y le dice a alguien, a cualquiera: “Si me das tu alma, te permito leer el diario de mañana”. El tipo le da el diario de mañana, y el tipo apuesta todo el día: qué equipo va a ganar, qué caballo va a ganar, qué boxeador va a ganar, qué político va a subir en las encuestas. Es maravilloso, lo tengo todo aquí, me hago recontra millonario, y mañana ocurre todo eso sí, porque es el diario de mañana; él se va a llevar mi alma, pero yo qué sé qué va a ser de mi alma después de mi paso por este triste mundo, eh. Bien, ese es un cuento. Ahora no es tan cuento. La idea es crear la realidad; crear la realidad. Esta es la idea del poder mediático: la realidad tiene que ser de tal forma como nosotros queramos que sea. ¿Qué queremos que pase mañana? Esto es fascinante. ¿Qué queremos que pase mañana?

Tengo una anécdota de un periodista que vienen y le dicen: “Murió fulano”, digamos un importantísimo cantante popular, importantísimo: un Hugo del Carril, un Leonardo Fabio, bueno, un Goyeneche. Murió. Le dice: “Bueno, pero el diario ya cerró”. “Bueno, pero no podemos no dar la noticia”. “Que aparezca mañana, para…” “No me vengas con eso de ‘para las rotativas’”, le dice. “El diario cerró y cerró”. “Mira, le vamos a hacer un favor: vamos a dejar que viva un día más”. O sea, si no sale en el medio, el tipo todavía no murió. Entonces, con gran jactancia le dice: “Vamos a dejarlo que viva un día más”, piadoso el hombre, eh. Este poder, que es el más grande de los poderes que existen en este momento, porque una bomba atómica puede destruir una ciudad, pero no puede convencer a los ciudadanos de que eso está bien. Para convencer a los ciudadanos de que eso está bien, hace falta el poder mediático; el poder que se apodera de la conciencia crítica de los ciudadanos. Además, la función del poder mediático es impedir que surja en los ciudadanos una visión crítica sobre la realidad constituida. Hay una realidad, un orden social constituido, sobre el cual yo puedo tener una mirada crítica. Ahora, todos aquellos que apoyan el orden establecido van a luchar para que esa conciencia crítica no surja en mí; y yo solo voy a ser verdaderamente un hombre o una mujer cuando la conciencia crítica me adueñe de mi conciencia crítica y diga: “No, eso no es así; yo no creo que eso sea así; me lo están diciendo, pero voy a averiguar por mi cuenta si es así, porque soy una persona libre”. Entonces ahí el poder mediático dejaría de ser un poder Constituyente que constituye la subjetividad, que queda como subjetividad constituida, sujetada. No, lo máximo a lo que podemos llegar es a la criticidad de nuestra conciencia, a la conciencia crítica, al poder excepcional por el cual podemos decir: “No”, y a la vez que decimos “no”, nos decimos “sí” a nosotros mismos. “No, yo no creo en eso”, y a la vez estoy diciendo: “No creo en eso, porque creo en otras cosas en las que creo yo, y no me las dijo nadie, no las leí en ninguna parte, las averigüé por mi cuenta, porque soy un sujeto libre”. Bueno, ese es un momento subversivo totalmente dentro del poder comunicacional, porque todo el poder comunicacional está constituido dentro del occidente capitalista para sofocar al sujeto libre y no para permitirle pensar por su cuenta. Entonces, a través de ese formidable poder bélico comunicacional, todos son hablados y no son pensados, y no piensan; son interpretados y no interpretan; entonces son lechugas chamuscadas, como dijimos en otro momento. La conciencia crítica es lo más alto que podemos conseguir en esta vida cortita que tenemos, pero por lo menos vivirla con la dignidad de que es nuestra.

Volvamos tres. Reflexiones sobre el poder. Vale la pena reflexionar sobre el poder, considerar algunas cuestiones del poder que son fundamentales. Primero: ¿hasta dónde llega el poder? Pensando esto en el sentido de: ¿cuál es su límite? ¿Cuál es el límite del poder? El límite del poder lo imponen los otros poderes; no hay un solo poder, hay muchos poderes; cada poder le impone su límite al otro poder. De aquí la importancia de acumular poder, como dijimos: la voluntad de poder sabe que si se detiene muere, y que para seguir adelante tiene que conquistar cada vez más poder. Todo poder tiene que estar seguro de hasta dónde llega su poder, porque tiene que medirlo con el poder del enemigo, del adversario, de quien sea al que se enfrenta: ¿cuánto poder tengo?, ¿cuánto poder tiene él? Entonces, el poder no es mensurable, no se mide. Esta es la dificultad: yo no puedo decir: “Bueno, mi poder llega de aquí hasta allá; a ver, el del otro. Ah, es más corto, lo ataco”. No, no, no; nadie sabe el poder que tiene, porque el poder es inasible. El poder requiere la sensibilidad exquisita de saber hasta dónde ha llegado y dónde debe detenerse, porque corre peligro de hundirse en la jactancia de creer que uno tiene más poder del que tiene; aquí el otro lo derrota. Este juego de poder constituye la realidad social y política; todos tienen algún poder; todos los que se constituyen se juntan dos y ya son un poder pequeño, pero vaya a saber a cuántos son capaces de sumar la sociedad. Entonces está compleja, muy complejante tramada de poderes; la circulación de poderes, diría Michel Foucault, que dedicó su vida a estudiar el poder; es un juego infinito de poderes. Los poderes no son generosos cuando se enfrentan a los otros; cada poder quiere devorar al otro para alcanzar la unicidad, el poder, al menos del poder al que devoró y lo hizo suyo. Ahora es más fuerte este poder porque se comió aquel, pero todavía tiene aquel en frente. En este juego de poderes, repito, siempre hay que analizar bien: ¿quién tiene más?, ¿quién es más fuerte?, y también las condiciones, las condiciones subjetivas del poder: ¿quién tiene más motivaciones para luchar por el poder?, ¿quién tiene más ganas de ganar esa pelea?, ¿quién tiene más capacidad de diálogo, de respuesta y de discusión para alcanzar el sueño imposible de la unicidad del poder? Que se logra a través de la tiranía; la tiranía logra la unicidad del poder por medio del terror, habitualmente. Pensemos en el poder de Hitler, en el poder de Stalin; pensemos en el poder paranoico y persecutorio de un McCarthy, que no tenía resistencias del miedo que le tenían en Estados Unidos. O sea, esos poderes únicos se sostienen con el terror; si no se sostienen con el terror, se tienen que sostener con la negociación, y sino con el enfrentamiento y derrotar al otro e ir sumando poderes. El poder, para crecer, para mantenerse, siempre tiene que crecer, siempre tiene que ser más y más y más poder.

Volvamos cuatro. ¿Hasta dónde llegaré?, ¿hasta dónde voy a poder llegar?, se pregunta el hombre de poder; y esta es una pregunta muy delicada, porque si me paso, pierdo; si no avanzo lo suficiente también. O sea, que vamos a tomar una frase de Nietzsche, eh. Nietzsche dice que el hombre está en camino al superhombre, dice, y que lo liga una cuerda, y debajo de esa cuerda está el abismo. Bueno, mi poder y el poder al que quiero llegar también es una cuerda que lanzo, y abajo está el abismo. ¿Cómo sé hasta dónde me arriesgo? En esto interviene mucho la voluntad. Hace un tiempo, el señor Murdoch, este hombre tan poderoso, fue arrestado por espionaje; aunque no lo podemos creer, Murdoch calculó mal. Mira, viejo, te em bromas, calculaste mal; te sobrevaloraste, creías que podías hacer eso y no lo podías hacer; tenías mucho poder, estamos de acuerdo, pero creíste que tenías más, creíste que eras más poderoso de lo que eras, y te pusiste a hostigar a todo el mundo, o al menos a todos los que te interesaba espiar. No, no te daba el poder para eso. Esto, porque el poder genera: “Nadie me puede hacer nada a mí; soy impune, porque tengo mucho poder”. En la época de Carlos Saúl Menem, un personaje muy oscuro de nombre Shabran declaró: “Tener poder es ser impune”. Es cierto, es una muy buena declaración: tener poder es ser impune, pero nunca se sabe cuánto poder hay que tener para ser impune; eso nunca se sabe, y eso le pasó a Murdoch. Ahora, lo que buscan los que buscan el poder es eso; por eso no paran nunca; por eso la voluntad de poder, como la define Nietzsche en el trabajo de Heidegger, memorable, maravilloso: la frase de Nietzsche: “Dios ha muerto”, dice que la voluntad de poder es crecimiento y conservación. ¿Por qué? Para conservar la voluntad de poder, la voluntad de poder tiene que crecer. Entonces, esto explica la política de un imperio: Estados Unidos es el ejemplo más claro en este momento. Para mantener lo que tenemos, tenemos que seguir invadiendo países. “Si el mundo está contra nosotros”, dice hoy Estados Unidos, “para protegernos del mundo tenemos que dominarlo”. Entonces, he aquí un país totalmente paranoico que, para protegerse del mundo, quiere dominarlo. Para hacer lo que tengo, tengo que crecer; para mantenerme, esto lo sabía muy bien Hitler cuando hablaba del espacio vital; esto lo sabía Rupert Murdoch, y esto lo sabe hoy sobre todo Estados Unidos; por eso Estados Unidos no para de declarar guerras, aunque no las declara desde 1941, que Estados Unidos no declara una guerra, pero entra en guerra constantemente para mantener lo que tiene. En esta instancia aparece la cuestión del otro en la relación de poder, no desde la relación de poder sujetado, sino en relación poder-poder. Acá no hablo del sujeto sujetado, hablo del sujeto que me enfrenta en tanto sujeto poderoso. ¿Qué hacemos cuando hay dos poderes que se enfrentan? Bueno, aquí entran muchas cosas que hay que analizar: ¿cuánto poder tiene aquel?, ¿hasta qué punto está dispuesto a luchar?, ¿cuántos aliados puede conseguir?, ¿cuánto poder tengo yo? Esa es una pregunta fundamental. Murdoch quiso ser único; es muy difícil ser único. Estados Unidos quiere ser único en este mundo, y cada base es un asalto colonial; cada base en todo el mundo, ¿por qué? Por la paranoia, porque están asustados. Entonces, si estoy asustado del mundo, tengo que adueñarme del mundo y someterlo. Pavada de campaña, no, no; ¿no sería mejor un diálogo?, ¿no sería mejor una campaña democrática de diálogo e intento de comprensión del otro? No se da; Estados Unidos, como es más poderoso, entonces ha llegado a esta conclusión. [Música] Chao. [Música] I.