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Meditación y conferencia: “Deja de suponer y aprende a preguntar”, con Enrique Simó

Brahma Kumaris España49:26

Transcription

Om shanti. Bienvenidos [carraspeo] y bienvenidas a esta charla y meditación, la que hoy vamos a reflexionar y meditar después un tema muy interesante: las suposiciones.

La idea es dejar de suponer y, en lugar de suponer, preguntar. Empieza a preguntar con curiosidad. Y si pensáis a nivel personal, ¿no? Cuántas veces ocurren situaciones en las que construimos una una historia que no es real, pero nuestra mente es tan real que la estamos viviendo como si fuera la absoluta verdad.

Y es curioso porque psicológicamente nuestra mente necesita como rellenar huecos. Entonces, cuando hay algo que no está claro, cuando alguien está haciendo algo que no sé muy bien lo que está haciendo y por qué lo está haciendo, yo construyo la historia para quedarme como tranquilo. Es una actitud psicológica. Y si no hay entrenamiento de la mente, entonces nos encontramos con que la mente empieza a pensar muchos pensamientos y y a construir cada vez una historia más grande y, finalmente, cree que esa es la realidad y experimenta esa realidad con mucha ansiedad o sufrimiento, cuando en realidad no no se trata de eso.

Entonces, la forma de resolver eso es, primero, darte cuenta de las suposiciones que creas. Y por mi propia experiencia, uno se da cuenta que está creando muchísimas suposiciones. Habitualmente estamos creando casi cada día alguna suposición de algo. Y entonces la idea es cambiar esa suposición y, antes de crear la historia y [carraspeo] construir en tu mente una película, es preguntar con curiosidad, volverte o más inocente.

Y claro, si es una suposición sobre algo que es más abstracto, que no tienes información, bueno, pues pregunta a alguien que sepa. Pero si es una persona con la que tienes una relación y estás creando una película en tu mente, entonces, en lugar de construir esa película, espera y haz una pregunta abierta para indagar si eso es así o no.

Entonces, muchas suposiciones muy típicas son, imagínate, estás en el trabajo, le escribes un correo a tu jefe [carraspeo] sobre un proyecto o sobre algo y la contestación es muy corta: "Sí, luego lo miro". Y de repente empiezas: "¿Habrá pasado algo? Claro. En la reunión del otro día dije un comentario que ya noté que su cara estaba cambiando. Me miró de una forma rara. Pues este correo, la verdad que no me hace ninguna gracia, eh. Tiene toda la pinta de que de que, en fin, tal como están las cosas y han dicho que iban a reajustar el personal, tiene toda la pinta de que yo voy a ser uno de esos que voy a salir fuera. Es que además lo sé porque mi jefe nunca contesta así y, uf, madre mía, ya estoy ya ya me he puesto nervioso ya. Mira, esta tarde no voy ni a verle, ya veremos si mañana". Y entonces pasas toda la noche dándole vueltas.

Luego, igual, de la siguiente vas allí y entras ya como como asustado. Bueno, bueno, si si hay que hacer un reajuste, pues ya me jefe, ¿qué dices? "Sí, no, es que he visto que me has contestado al correo muy corto y que seguramente algo pasa. Algo pasa". "No, no pasa nada. Simplemente que no tenía tiempo y estaba esperando a hablar contigo para contestarte". "Ah, bueno". [risas] Y en realidad no estaba pasando nada, ¿no?

Y no sé si conocéis ese chiste. Bueno, esos cuentos chiste. [carraspeo][tos] Y hay uno que que su coche se estropea, ¿no?, en la carretera y entonces tiene una rueda rota y necesita un gato. ¿No sabéis lo que es un gato para levantarlo, pero no lo tiene. Se le olvidó en en casa y de repente dice: "¿Dónde voy?" Y ve una casa a lo lejos, ¿no? Y entonces va caminando y dice: "Voy a pedirle a ver si tiene un gato". Dice: "No, pero cuando se lo pida seguro que se enfada, seguro además que no sé qué. Igual piensa que soy un ladrón, igual cree que no sé qué". Y entonces empieza pum bum bum bum bum a suponer, a suponer, a crear tal historia que cuando llega allí llama, el otro abre y dice: "Sí, buenas tardes". "Bueno, bueno, bueno, pues quédate con el gato, no hace falta que me lo des, no me digas nada". [risas] Y se va. Y tú dices: "Bueno, ¿qué ha pasado aquí?". [carraspeo]

Entonces, estamos construyendo muy a menudo historias en nuestra mente y estas son un poco exageradas, pero luego hay muchas habituales, ¿no? Alguien deja pues esto aquí, dice: "¿Por qué lo ha dejado ahí? Si tenía que ir allí, lo ha dejado aquí expresamente para que yo lo vea y así lo ponga allí". Y de repente el otro dice: "Bueno, no sé, lo dejé allí". "Es que ni siquiera me di cuenta". "Ah, no, si no fui yo que lo dejé allí. Fue otro que lo dejó allí". "Ah, fue otro, pero yo pensé que eras tú". "Pues no, no". Entonces, ese "pensé que eras tú", ¿no? "Pensé que lo hacías por eso", creía que, pues genera mucha ansiedad, mucho ruido en la mente y y nos crea además muchos problemas en las relaciones porque porque la realidad no es esa.

Sí que es verdad que la suposición la podemos utilizar para para algunas situaciones y es útil. Y por ejemplo, hay un escenario, pues en el trabajo, una situación, la que sea. Y entonces, cuando estás hablando con otra persona, podemos hacer escenarios que se llama: "Vamos a suponer que la situación es esta, ¿cómo responderías?". "Ah, bueno, pues así vas a". Pero vamos a suponer ahora que fuera otra situación, ¿no? O los científicos, que también Einstein siempre suponía y decía: "¿Qué pasaría si yo me montara en un rayo de luz y cruzara el universo?". O sea, una suposición. Y de esa suposición salió toda su teoría, ¿no? O sea, él suponía y se imaginaba cosas y cómo serían. O sea, que en ese sentido sí que podemos suponer, pero no en el sentido de construir una historia en relación a otra persona y no indagar si esa situación es real o no.

Entonces, es mucho mejor empezar a desarrollar la habilidad de de ser como el el niño curioso. Y por ejemplo, pues con ese jefe, la historia que os he contado, pues nada, un correo corto. Bueno, no sé, no tengo ni idea por qué será. Y entonces le escribes otro y dices: "Acabo de ver tu correo en el que no me indicas exactamente un poco nada sobre el proyecto. ¿Qué te ha parecido el proyecto? ¿Cuál sería tu feedback? ¿Crees que podemos seguir avanzando en esta idea?". Preguntas. Y otro dice: "Sí, perdona, ven a verme porque no he tenido tiempo de contestarte y hablamos". "Ah, perfecto. Pues mira, no había ningún problema, estaba ocupado". O en una situación, pues oye, pones esto aquí, dice: "Oye, perdona, he visto que la botella se ha puesto delante. ¿Será porque quizás sea mejor ese lugar que el que estaba antes?". "Ah, no, es que no he sido yo, ha sido Pepito, que no sabía dónde ponerla, la puso aquí". "Ah, vale". Y entonces te ahorras muchísima energía en tu mente cuando preguntas, indagas a ver si es que hay alguna, alguna cosa que tú no estás viendo y que el otro está viendo o alguna forma de entender las circunstancias, las situaciones, el otro las interpreta a su manera y tú no sabes, ¿no?

Hay otra historia también de un escritor famoso que escribe en su libro una historia que parece ser que es suya, real, ¿no? Y está en el metro y delante suyo hay un señor con sus dos hijos adolescentes, bueno, un poco más jóvenes y los dos niños dando saltos por el metro, ¿no? Moviéndose, gritando, molestando un poco a la gente. Y este hombre está así con su periódico leyendo, dice: "Mira, ese hombre, su el padre está ahí. Sus hijos aquí alterados, no hace nada. Qué vergüenza me da esta. Y sigue ahí. Y es que les mira, no sé, no me ni me mira. A ver si me mira, le pongo la cara a ver si se da cuenta de lo que tiene que hacer. Es que hay gente, de verdad, hay gente que es tremenda, eh. O sea, una mala educación, además, personas sin responsabilidad molestando aquí". Y ya no aguanta más. "Oiga, usted, usted es el padre de estos niños, ¿sí? ¿Por qué no les puede decir algo que está molestando por aquí?". Dice: "Perdone, perdone, pero es que es que venimos del hospital y y mi mujer acaba de fallecer y y la verdad que todavía no estoy no no sé dónde estoy". "Ay, ay, perdone, perdone, ¿quiere que le ayude? ¿Quiere que le ayude?". Entonces pasa de criticarle, de atacarle, a ayudarle. Hm.

Entonces, cuando no sabemos y dejamos que nuestra mente construya una historia, yo me acuerdo cuando vivía en Sevilla, que ya me daba cuenta de estas cosas, durante unos días me puse a observar todas mis suposiciones y luego preguntar con curiosidad para a ver si alguna coincidía. Os puedo decir que si no era el 98%, fue el 100%, todas fueron falsas. Todas eran falsas. Eh, era curioso porque digo, veía eso y digo: "Pero, ¿por qué ha puesto esto aquí si no sé qué?". Digo: "Tranquilo. Pregunta". "Ah, mira, qué curioso. Están las cosas en un sitio distinto porque ah, no, es que he pensado que". "Ah, vale". El otro, "Oye, no viene. ¿Por qué no ha venido? ¿Se se debió enfadar? ¿No le habrá gustado la clase?". "Ay, no, tranquilo, tranquilo. Pregunta". "Oye, el otro día vi que no venías". "Ah, sí, quería llamarte, pero es que no he podido porque mi madre está enferma y me he tenido que quedar". "Ah, vale". Y así una tras otra, una tras otra.

Nuestra mente tiende a pensar siempre en negativo, en realidad. O sea, tú no supones lo mejor. Tú no supones, oye, "Supongo que me subirás el sueldo, ¿verdad? Y me darás más días de vacaciones este año, ¿verdad?". No sé, es que lo estoy suponiendo porque el otro día me pusiste una cara tan simpático y tan [carraspeo] amable que pensé: "Seguro que me quiere subir el sueldo y me va a dar más días de vacaciones". A que nadie supone eso, [risas] sino lo contrario: "Ay, Dios mío, me parece que nos van a ajustar el sueldo, nos van a ajustar los días y nos van a fastidiar aquí, ya verás tú". Eh, entonces la tendencia es esa.

Por lo tanto, cuando somos capaces de observar y darnos cuenta, ya no nos dejamos engañar por nuestra mente. La mente está muy mal entrenada, no es mala, está mal entrenada. Entonces, si observamos, y esa es la meditación, es el arte de observar, en realidad no es sentarse solamente a meditar, es todo el día estar en una actitud de observador y darte cuenta qué pensamientos tienes, qué impacto tienen, qué historia te estás contando, qué diálogo estás teniendo y enseguida resolver eso cuanto antes para que la mente esté tranquila otra vez, para que pienses poco, para que no haya tanto ruido, porque finalmente la idea es: hay que minimizar la cantidad de pensamientos porque los pensamientos roban nuestra energía y si son pensamientos inútiles o negativos como las suposiciones, roban muchísima energía.

Entonces, tengo que aprender a minimizar, a pensar menos y darme cuenta cuando surge esa historia que quiero crear y quieta, quietecita, mente, relájate. Vamos a preguntar por curiosidad a ver qué es lo que está pasando. Vamos a indagar, vamos a investigar, vamos a descubrir. Y te das cuenta que la mayor parte de las veces es algo muy distinto a lo que a lo que tú esperabas. Eh, a veces ves a alguien serio, "Se habrá enfadado" y resulta que le duele la muela. [risas] Pero si no le preguntas, no lo sabes.

Esto es un caso real, eh. "Oye, ¿tú viste la cara que me puso el otro día?". "Digo, no, buah, tenías que haber visto la cara que me puso. Una cara. Yo no sé lo que le ha pasado, pero y además conmigo porque me miraba a mí". Luego empiezas a indagar: "Oye, pero ¿de quién hablas?". "De tal". "Ah, tú no sabes que fue el doctor y adventista le sacaron una muela y el pobre estaba sufriendo". "Ah, sí. Ah, no sabía. Ay, no te ponía la cara a ti, pobre, estaba sufriendo". Entonces, hay tantas cosas que no sabemos, pero en lugar de no saber y quedarte no saber y preguntar para saber, lo que haces es construyes una película con la política igual. O sea, hay tantas conversaciones inútiles que yo las escucho a veces desde fuera y no quiero ni siquiera entrar.

Pero te has dado cuenta las noticias, has visto, seguro que ese ha sido, no sé qué ha hecho esto y no sé qué, por eso ha hecho todo una película. Y dices: "Pero, ¿para qué piensas tanto si nunca sabrás además eso?". Nunca lo sabrás. Nunca, porque en un sitio dirán una cosa y en otro sitio dirán otra. Entonces, al final nunca se sabe lo que es la verdad. Pero la gente le gusta crear suposiciones y tener conversaciones basadas en las suposiciones. ¿Te has dado cuenta? Y el otro: "Sí, sí, construye". Y tú construyes y el otro construye. Y el otro construye y el otro construye. Y dices: "Pero, ¿qué están hablando? Si es que no se sabe muy bien. Nadie sabe esa realidad".

Y ya no digamos de la historia de del pasado. Uno ve una película de romanos, que esto es muy interesante, o sea, se hacen películas con la conciencia actual, o sea, una conciencia totalmente distinta de la hace 100 años, 200, 300 y 1000, pero la película se hace. Lo que pasa que ponen personajes vestidos con como romanos o griegos o lo que sea, pero la la película se está haciendo con la mentalidad actual. Entonces, la gente ve una película y dice: "Oye, ¿has visto cómo eran los romanos? Increíble, ¿eh? Fíjate, yo no me imaginaba que fuera así". "Terrible, eh. Qué épocas, qué épocas tan terribles". Y la conversación empieza la Edad Media. ¿Habéis pensado alguna vez? Como hemos visto cuatro películas de la Edad Media, todo es oscuro con niebla, ¿no? Y todo es sucio y tal, nos creemos que la Edad Media, o sea, un montón de tiempo es todo gris y oscuro y con nubes. O sea, no salía el sol, no hacía buen día, no había primavera. Pues parece que la gente dice siempre: "Es que la Edad Media era terrible, ¿eh? Terrible". Pero tú has pensado un poco: "¿Eso es una película?". Pues la gente lo cree y de ahí construimos ya, ¿no? Claro, estamos mucho mejor que en la Edad Media, pero tú qué sabes, en un pueblecito perdido en en Asturias, ¿cómo vivían? Seguro que no habían esas calles oscuras y la gente por ahí tirada, ¿no? Seguro están felices con sus vaquitas, con sus cabritas, con su verdecito, con el solecito, con las montañas preciosas. La Edad Media, ¿dónde? ¿Dónde? En la película.

Entonces, bueno, esa es la idea, aprender a observar, aprender a observar y también preguntarte preguntas, no hace falta que las preguntes a otro, preguntarte: "¿Es eso verdad lo que estoy pensando? ¿Esta película que estoy construyendo en mi mente es verdad? ¿Tiene consistencia? ¿Tiene una base?". Si te preguntas con honestidad, muchas veces te das cuenta de decir: "No, esto es irracional". O sea, me estoy montando una película que no tiene ningún dato real. Entonces, ¿para qué estoy haciendo tanto ruido?

Por eso meditar es tan importante, ¿no? Porque meditar es la capacidad de observar y darte cuenta de todo lo que pasa en tu mente. Y las suposiciones son una de las cosas que pasan, pero hay muchísimas más. Entonces, en la medida que vas descubriendo la cantidad de cosas que hace tu mente, pero a la vez te conviertes en el observador de tu propia mente, entonces eres capaz de ir gestionándola, educándola, entrenándola para que poco a poco piense menos, pregunte más, tenga curiosidad, pero no no no se dedique a crear películas.

Porque lo lo interesante también esto hay que entender que lo que yo genero en mi mente lo experimento. O sea, si yo siento que mi jefe me va a despedir, yo empiezo a tener la experiencia de que me está despidiendo y hasta que no clarifico y me da la información contraria, yo estoy sufriendo pensando que ya estoy despedido. Y si dura varios días, terrible, mi mujer piensa también que me van a despedir. Ya no sabemos qué hacer con nuestros hijos. Ya vamos al banco a hablar para la hipoteca que cómo vamos a pagar, que me tienen que entender, que seguramente el mes que viene no pagamos y de repente construyes ya una historia con todo el mundo a tu alrededor que dice: "Pobrecito, pero cómo lo vas a hacer, cómo vas a vivir, cómo vas a comer". Y todavía no ha pasado nada. Y al día siguiente hablas con el jefe y no había pasado nada.

Entonces, hay que aprender a gestionar, educar la mente, tenerla quieta, no dejar que construya esas historias porque las vives, las experimentas como si fueran real y cuando no eres consciente no te das cuenta de la historia que te estás contando. Hoy una señora me ha llamado que tiene muchos problemas de ansiedad y no sabe por qué porque no, yo no hago nada, pero digo, pero intenta pensar que piensas. "No, si yo no pienso nada, esto me viene solo, es que aparece solo". Y no había manera, no había manera. Entonces, no hay nada que aparezca solo. Todo viene de algo. Pero si no has desarrollado la habilidad de observar, te crees que aparece.

Mucha gente cuando hacen los cursos preguntan: "Pero bueno, ¿quién nos pone los pensamientos en la cabeza?". Como dice: "¿Quién los pone?". Sí, sí, a mí me los ponen porque yo no los tengo. Eh, yo llego a casa y cuando me encuentro con mi hijo que no sé qué, digo: "Fíjate con lo bien que estaba y ahora lo que estoy pensando". Mi hijo es el que me pone los pensamientos. Cuando llego al trabajo, mi jefe me pone y que yo estaba super bien escuchando música y de repente mi jefe me pone pensamientos. Oh, o sea, es es una gran ignorancia eso, pensar que otro te pone un pensamiento. Tú eliges el pensamiento, tú decides, tú te dejas influir, pero quien está pensando eres tú, no hay otro.

Entonces, todo eso es descubrir cómo funcionas internamente y la meditación es el espacio para observar. Por lo tanto, ¿qué quiere decir? Que si nos sentamos a meditar y nos damos cuenta por fin de que hay pensamientos inútiles, hay suposiciones, hay historias, hay creencias, bien, fantástico. Y la gente dice: "A mí no me va esto de la meditación". ¿Por qué? "Sí, porque estaba muy bien. Me siento a meditar y tengo una cantidad de pensamientos inútiles y negativos que no entiendo. Esto no, yo no, pero yo prefiero hacer normal, esto no es para mí". No, la meditación no te trae ningún pensamiento negativo ni inútil. Son los tuyos, los tienes todo el día, solo que te tapas haciendo acciones, creando mucho ruido, viendo muchas cosas para distraerte y no te estás dando cuenta de lo que está detrás.

Eh, en las aplicaciones, hoy me salió un mensaje que decía: "Aplicaciones en segundo plano están activas. ¿Quieres desactivarlas?". He dicho que no. Pero tú no te das cuenta que en tu móvil está gastando batería y hay aplicaciones que se abren solas para que siguen haciendo su trabajo. Y si tú no te das cuenta, dices: "Yo no entiendo, no he hecho nada. Oye, el móvil está gastado". Claro, porque tienes ahí detrás unas que están actuando sin que tú las veas. Entonces, todas estas ideas actúan sin que tú las veas si no eres capaz de darte cuenta.

Entonces, cuando os sentéis a meditar, si os dais cuenta que aparecen cosas de estas, aplaudid. Bravo, bravo, por fin me doy cuenta, ¿eh? No, al revés. No penséis que meditar es empezar a tener la mente ya super tranquila, en paz absoluta, sin ningún pensamiento. No, eso es el objetivo. Pero el entrenamiento de la meditación es darte cuenta, cambiarlo, darte cuenta, cambiarlo, darte cuenta, ponerlo a un lado, darte cuenta, educarla y no dejar que construya esas películas. Esa es la meditación, estar ahí y darte cuenta y cambiarlo. Estar ahí, darte cuenta, cambiarlo. Eso es realmente meditar.

Entonces, no os preocupéis si aparecen pensamientos inútiles. Es más, tienen que aparecer porque cuando te sientas en silencio los ves. Si estás en el ruido no los ves y que es una buena señal porque cuando los ves los puedes cambiar, los puedes tirar, los puedes regalar, los puedes desprenderte de ellos. ¿Vale?

Entonces, vamos a meditar y vamos a en esta meditación a observar de nuevo qué pasa dentro de nosotros, qué tipo de historias suelo contarme y cómo gestionarlas. Muy bien, como siempre, una buena respiración me ayuda a colocarme en el presente y a tomar conciencia de la hora. Respira profundamente y poco a poco dirige tu atención hacia tu mundo interior y observa. La actitud de observar es fundamental para la meditación. Entrénate una y otra vez a observar. Observar. Observar. Observar significa mirar sin analizar, sin juzgar, sin crear ninguna historia. Solo observar, mirar qué está pasando y ser consciente de lo que pasa, nada más sin añadirle ni quitarle ni construir nada sobre esa idea. Así que observa, toma conciencia de lo que está pasando dentro de ti. Tal vez te has dado cuenta de que es cierto, creas algunas películas en tu mente, algunas suposiciones sobre alguien, sobre algo o incluso sobre el mundo, sin saber ni siquiera lo que está ocurriendo de verdad. Así que mantente ahí.

Primero observa, observa tu propia mente también, porque podemos hacerlo. ¿Qué diálogos hay ahí? ¿Qué conversaciones se crean en tu mente? ¿Cómo te hablas? ¿A quién le hablas? ¿Cómo es tu diálogo cuando hablas internamente? ¿Te quejas? ¿Ricas? ¿Supones? ¿Construyes en base al miedo o creas escenarios de posibilidades, de búsqueda de soluciones? Observa. Observa. Quédate ahí un momento observando. No. Puedes revisar incluso el día desde la mañana hasta ahora de forma desapegada para detectar si has creado alguna suposición, si has construido alguna historia irracional en [música] tu mente o si tienes conversaciones con alguien repetitivas que no te llevan a ningún lugar. Observa y revisa.

A veces hablamos poco externamente. Parece que somos una persona introvertida, callada, pero nuestra mente no para de hablar con alguien. Nuestra mente está constantemente en un diálogo continuo, sin casi darnos cuenta, como en segundo plano, pero está ahí. Toma conciencia, date cuenta para ese diálogo. Ponle un punto final. No pongas una coma, no pongas un punto seguido, un punto final. Mantén la mente [música] en calma. Vacía la mente de cualquier suposición, diálogo o historia. Tal vez te has dado cuenta de que eso ocurre dentro de ti y ahora calma la mente. Entrénate a vaciar tu mente, a llevarla aquí al presente, a conectarla con el ahora.

Y ahora dirige tu atención al centro de la frente y conecta con un pequeño punto de luz, como una pequeña [música] estrella. Ya práctica y ayuda a enfocar toda la energía de tu mente en un punto y poder poner ese punto [música] final a cualquier diálogo, cualquier historia, cualquier suposición. Visualiza el punto o imagina el punto y dile a tu mente: "Punto, punto". Y sostén ese punto. Si la mente está enfocada, concentrada, no piensa. Es cuando la dejas abierta, libre, suelta, empieza a crear historias porque necesita rellenar ese espacio en el que no hay nada. Pero cuando pones un punto es algo es algo que puede llenar tu mente, enfocar tu mente y mantenerla [música] en calma. Punto. Concéntrate. Meditar es concentrarse, no es dejar la mente en blanco vacía, es minimizar los pensamientos, mínimo gasto de pensamientos, máxima concentración. Silencio en la mente. Es diferente el silencio que el vacío. Concéntrate. Silencio. Enfoca tu atención en ese punto. Cuando hay concentración, también se concentra la energía. Cuando hay foco se ahorra energía. Mantén la mente enfocada.

Toma conciencia si aparece alguna película, alguna historia, alguna suposición. A veces es [música] tan real que ni siquiera me doy cuenta que estoy creando esa historia en mi mente. Revisa de nuevo. Si con tu familia, con tus amigos, en tu trabajo, en tu entorno, has construido alguna historia de ese tipo y la sigues alimentando en tu mente. Descubre, observa. y enfócate en el punto. Si notas que la mente empieza a hablar, dile: "Punto, punto" y conéctate con el punto. Notas que la mente se distrae, se va a otro lugar. Dile: "Punto". Vuélvela a traer al punto, al presente. No dejes que se vaya. No hay ninguna razón para que la mente se [música] vaya. Ahora estás aquí, has venido aquí, has elegido estar aquí. Disfruta de este momento y no dejes que la mente te lleve a otro lugar.

Observa el silencio que se va creando cuando la mente está enfocada, está concentrada. Y puedes empezar a crear pensamientos de tu identidad espiritual. Yo soy un ser consciente. Yo soy energía consciente, algo más que este cuerpo físico. Toma conciencia de quién eres realmente. Un ser consciente. Te puedes dar cuenta de lo que ocurre dentro de ti. Tienes conciencia. Eres conciencia pura. Y en ese estado te das cuenta como se va despertando suavemente, lentamente la energía de [música] la calma y la serenidad. Cuanto más foco hay. Cuanto más llenas tu mente con pensamientos sencillos, lentos, positivos, conectados con tu ser espiritual, más y más se va despertando la energía de la paz, la energía de la calma, la energía de la serenidad. Construye esa experiencia. Recuerda que todo aquello que construyes en tu mente se convierte en una experiencia. Construye una realidad espiritual. Conecta con tu identidad [música] espiritual. Crea pensamientos de tu identidad espiritual. Vívelos, experiméntalos y deja que esa energía llene tu mente, llene tu corazón. Soy un ser consciente. Soy un alma, un alma de paz. Soy energía. Soy algo más que este cuerpo. Soy algo más que el personaje que [música] represento. Es el personaje el que se involucra en las historias. Es el personaje que crea historias. También le podemos llamar el ego, pero el alma está libre de ese ego. El alma conecta con la luz. Cuando soy consciente del alma, me hago consciente de del silencio que hay dentro de mí. Mantente ahí con pensamientos elevados, sosteniéndolos en tu mente y sintiendo ese pequeño punto de luz en el centro de tu frente. Soy un alma, soy luz, soy pura energía. Sigue ahí practicando.

Y ahora en esta conciencia espiritual, eleva tu mirada y conecta con una fuente de luz llena de amor y compasión. Deja que tu mente se llene de esa [música] vibración divina. no está dentro de ti. Si estuviera dentro de ti, ya habrías [música] cambiado, serías feliz. Es un ser que te protege, que te ama, que te acompaña y que te regala esa energía sin pedirte nada a cambio, pero tú tienes que tomarla. Absorbe esa luz. Absorbe esa luz divina. Absorbe la luz. Llénate de luz y deja que esa luz te [música] envuelva y a la vez compártela con los demás. Disfruta del silencio que se va despertando dentro de ti cuando absorbes esa luz divina. Esa energía te permite conquistar tu mente. Esa energía te permite terminar con esas historias, suposiciones. Esa energía te abre a una actitud más inocente, más abierta, más de aprendizaje, no tanto de suposición o de juicio, sino de curiosidad y de apertura. Llénate de luz. Comparte esa luz. Vive en la luz.

Y con estos pensamientos, prepárate para regresar. Respira profundamente. Mueve un poquito tus manos, tus pies y poco a poco ves regresando. Meditar es el arte de reducir el nivel de pensamientos, calmar la mente, conectarla con la luz y no perder tanta energía dándole vueltas a historias que no tienen sentido. Así que te invito a reflexionar, a pensar y tomar conciencia de qué historias me cuento y reducirlas con el punto final que hemos dicho antes. y conectar con la luz y absorber luz y llenar tu mente de luz, tu corazón de luz, de forma que no haya necesidad de crear historias, porque ya está llena la mente y el corazón. Seguimos avanzando en este camino tan interesante, ¿verdad? Tan lleno de sorpresas y de magia. Hasta la próxima. Omanti. Sí.