📱

Get Our Mobile App

Take your business learning on the go!

Download on the App StoreGet it on Google Play

LA GRAN COMISION-PASTOR ERNESTO CUEVAS

Buenas Nuevas T.V1:08:55

Transcription

Jesús le dijo a sus discípulos antes de ir al reino de su Padre: "Quiero que vayan y lleven el evangelio. Ustedes tienen una buena noticia en las manos. Ustedes tienen la solución a los problemas de la gente. Ustedes tienen la medicina para aquellos que están enfermos y ustedes tienen las llaves de abrir las puertas de aquellos que están encarcelados."

Y Jesús dijo: "En mi nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas, tomarán en las manos serpientes y escorpiones, y si bebieran algunas cosas mortíferas, no les hará daño."

Cuando leemos lo que Jesús está haciendo aquí, es que está empoderando a una iglesia. Así que la iglesia que Jesús dejó en esta tierra es una iglesia llena de poder y de autoridad. Lo he dicho en otra ocasión: la iglesia que no ve la manifestación del poder del Espíritu Santo, la iglesia que no ve estas señales, tiene que revisarse.

Ahora me voy a algo más personal: el creyente que no ve esta manifestación en su vida tiene que revisarse. Repito, Marcos 16, versículo 15 en adelante. Lo tiene. Mire lo que dice la palabra de Dios: "En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén."

"Y les dijo: Y por todo el mundo id, y predicad el evangelio a toda criatura." Y Jesús dijo: "El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado." Y declaró: "Y estas señales seguirán a los que creen." Y dijo: "En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes; y si bebieran en cosas mortíferas, dice el Señor, no les hará daño." Y que su prometió sobre los enfermos: "Pondrán sus manos, y el Señor prometió que los enfermos sanarán." ¡Guarden un aplauso fuerte a Dios! ¡Vamos, motívenme a predicar esta palabra! ¡Vamos! Ponga la Biblia en su asiento y tiene su mejor aplauso.

[Música]

¡Dale tu alabanza! ¡Vamos, dale gloria a Dios! ¡Dale gloria a Dios por esta palabra y a su nombre! Tome su asiento. ¡Gloria a Dios para siempre! ¡Cuánto dan gloria a Dios! Te voy a hablar bajo el tema: "La Gran Comisión".

[Aplausos]

Dígalo conmigo: "La Gran Comisión". Pastor, ¿qué es eso? Ese es el mandato que tenemos del Señor. Tenemos una orden, un mandato de parte de Jesús, y es de ir y llevar el evangelio a toda criatura. ¡Aleluya! Dale un aplauso al Señor. Y lo vamos a hacer en el nombre de Jesús. ¿Cuánto dicen amén? Nos vamos a convertir en la boca del Señor, en sus pies, en sus manos para llevar este santo y bendito evangelio.

Pero escúchenme esto: el manual enemigo de nuestras almas, que el Señor lo reprenda, querrá impedir que nosotros cumplamos con este propósito. Querrá impedir que nosotros vayamos y llevemos el evangelio, y va a tratar de callarnos. Escuche esto, porque con algunos lo ha logrado. El enemigo va a tratar de callarnos la boca, pero me estoy creyendo que con nosotros se va a equivocar. Y con ese grupo, yo doy gloria, le dije que con nosotros el enemigo se va a equivocar.

[Aplausos]

A algunos el enemigo los ha atemorizado, los ha intimidado. A otros le ha puesto miedo, temor. En otros ha puesto vergüenza: "¡Qué me da vergüenza!". Y en otros ha puesto obstáculos. Pero hay un grupo, hermano, que no ha permitido que nada ni nadie le cierre la boca. ¿Dónde están? ¡Exhala la gloria de Dios! ¡Dales un aplauso! Ese grupo, ¡estamos aquí!

[Aplausos]

¡Aleluya! Jesús le dijo a sus discípulos antes de ir al reino de su Padre: "Quiero que vayan y lleven el evangelio. Ustedes tienen una buena noticia en las manos. Ustedes tienen la solución a los problemas de la gente. Ustedes tienen la medicina para aquellos que están enfermos y ustedes tienen las llaves de abrir la puerta de aquellos que están encarcelados." ¡Alguien del lugar! ¡Aplausos sabios! ¡Aleluya!

Y lo prometió: "Yo voy a estar con ustedes. Ustedes no van a ir solos. Por eso, el que los recibe a ustedes, a mí me recibe, porque fui yo que lo envié." ¡Alguien del otro! ¡Aplauso fuerte al Señor! ¡Aleluya!

Y Jesús dijo: "En mi nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas, tomarán en las manos serpientes y escorpiones, y si bebieran algunas cosas mortíferas, no les hará daño."

Cuando leemos lo que Jesús está haciendo aquí, es que está empoderando a una iglesia. ¡Oh, gloria a Dios por ese grupo que lo entendió! Dije que Jesús está empoderando a una iglesia. Le está diciendo: "Yo los estoy enviando, pero ustedes no van a ir vacío. Ustedes van a ir con demostración de poder. ¡Aleluya! Ustedes van a ir en mi nombre, con mi autoridad, y en mi nombre y en mi autoridad ustedes van a usar serpientes." ¡Hoy la serpiente pisa! ¡Está aquí! "La iglesia, en mi nombre", Jesús dijo: "ustedes van a pisar serpientes y escorpiones, porque yo les doy la autoridad en mi nombre." ¡Alguien del otro! ¡Aplauso a Dios! ¡Hágalo!

Y envió una iglesia empoderada. Le dijo: "Les doy poder para que sanen los enfermos. Les doy autoridad para que en mi nombre sanen los enfermos." Así que la iglesia que Jesús dejó en esta tierra es una iglesia llena de poder y de autoridad. ¡Gloria a Dios por ese grupo! Los voy a volver a repetir: la iglesia que Jesús dejó sobre esta tierra es una iglesia llena de poder y de autoridad. ¡Que grite amén a eso!

[Música]

Y lo he dicho en otra ocasión: la iglesia que no ve la manifestación del poder del Espíritu Santo, que algunos no se sientan mal, pero la iglesia que no vea esto que se está hablando aquí de Marcos 16, capítulo 16 en adelante, la iglesia que no ve a estas señales, tiene que revisarse.

Ahora me voy a algo más personal: el creyente que no ve esta manifestación en su vida, tiene que revisarse.

[Música]

Escúchenme, que esto es para usted. Nosotros estamos llamados a ver el poder de Dios manifiesto.

[Aplausos]

El Señor nos está empoderando a que nosotros sanemos los enfermos. Así que yo no creo en eso que dicen: "No, eso era para los apóstoles". ¡Mentira de eso! Es un engaño satánico y diabólico para que nosotros no sanemos por los enfermos.

[Música]

Porque Dios no cambia. Dije que Dios no cambia. El mismo que sanó ayer, todavía sana hoy y sanará mañana. ¡Daba la gloria del Señor! ¡Alguien que nos crea! ¡Dígame!

[Música]

Y sabe lo que me gusta de este pasaje, versículo 17 de Marcos 16: que Jesús dijo: "Estas señales seguirán a los que creen." No dijo: "Estas señales seguirán a los apóstoles". No dijo: "Estas señales seguirán a los profetas". No dijo: "Estas señales seguirán a los pastores". ¡Oh, yo doy gloria a Dios porque Jesús dijo que estas señales seguirán a los que creen! Y si usted cree, estas señales que van a seguir dondequiera que vaya. ¡Alguien agarre esa palabra! ¡Agárrala!

[Música]

La pregunta es: ¿cuánto quieren que le sigan las señales?

[Aplausos]

[Música]

Yo levanto las manos. Hace varios años le dije: "Señor, yo quiero que las señales me sigan. Yo quiero ver señales." Como tú le dijiste a Moisés: "Faraón, haz señales para que veas que tú no estás solo, para que veas que hay alguien que está contigo, para que veas que hay alguien que te envió, para que veas que hay alguien que te respalda." ¡Habla señal al Faraón!

[Música]

Porque no se le dijo: "Yo voy, y si llego a Egipto y no me creen, yo voy". Le dijo: "Te creerán". ¿Ves que yo digo que te creerán? ¿Y por qué me creerán? Porque yo no te mando vacío, porque yo no te mando sin poder, porque yo no te mando sin respaldo. Hay uno que está entrando contigo donde quiera que vaya. ¡Hazle señal al Faraón!" Y oigan lo que Jehová le dijo a Moisés: "Si no te cree la primera, a la segunda. Y si no te cree la segunda señal, a la tercera. Y si no te cree la tercera, a la cuarta. Y si no te cree a la cuarta, a la quinta." Y ahí le va a hacer y le va a hacer señales hasta que te crea. ¡Guau, guau! ¡Alguien dé un aplauso! ¡Me dio eso! ¡Va a pasar con nosotros!

[Música]

Así que yo no creo en eso. Dije que eso era para los apóstoles. Soy para nosotros, para todo el que cree. Y yo le dije: "Señor, quiero que las señales me sigan." Y sabes lo que me dijo: "¿Quieres que te sigan? Sí, muévete." Porque ahora seguirán, seguirán a alguien que está en movimiento. Si usted está parado, estático, sin hacer nada, bien, alegre, se sienta, se va a la casa, vuelve a la iglesia y se sienta otra vez, se va a la casa, se sienta otra vez en la iglesia y no hace nada, usted no lo va a seguir nadie. ¡Alaba la gloria de Dios! ¡Alaba la gloria de Dios! ¡Ahora alaba a Dios!

Así que yo vengo, voy a incomodarte un poquito. Yo vengo a halarte un poquito hoy. Yo vengo a sacudirte un poco para que te despiertes. Porque el Señor me estaba administrando cuando me dio este mensaje. Neto, hay gente en tu iglesia que están llenos. Neto, hay gente en tu iglesia que ya le di autoridad, que ya le di poder. Solo falta que salgan, solo faltan que se muevan. Solo faltan...

[Música]

¿Dónde está ese pueblo que lo está creyendo?

[Aplausos]

[Música]

Le dije: "Señor, quiero que me sigan las señales." Y me dijo: "Muévete." Ya que te sigue. Desde que me empecé a mover, empezaron las señales a seguirme. ¡Alaba a Dios ahora! ¿Qué fue lo mismo? Escúchenme, fue lo mismo que pasó en Marcos capítulo 16, versículo 20. Usted sabe lo que dice allí: "Y ellos, los discípulos, los discípulos saliendo, predicaron en todas partes." ¿Y qué hizo el Señor? "Ayudándole el Señor." O sea, que ellos no salieron solos. El Señor le cayó atrás. Y por donde ellos pasaban, Jesús va con ellos. Y dice que aquí dice que ellos saliendo, predicaron en todas partes, y entonces dice: "Ayudándole el Señor." Me gusta eso, que Jesús no ayuda. ¿Cuánto creen que Jesús le ayuda? El Señor le empezó a ayudar. ¿Cómo le ayudaba? Confirmando la palabra con señales.

El viernes de esta semana estuve en una concentración en Haina. Yo no le di mucha publicidad porque era muy lejos. Me estaban hablando, yo pensé que eso era muy lejos y resultó que no era tan lejos, era cerca. El fin fue que llegamos a esa actividad, mucha gente allí, y le dije a ellos: "El Señor está aquí."

[Música]

Y le dije: "No estamos solos." Y le dije: "Hoy vengo a hablarle de un Cristo que salva, sana y libera."

[Música]

Cuando empecé a predicar la palabra, terminé el mensaje, le dije: "Señor, ahora señales. Muestra que esta palabra es tuya. Muestra que este mensaje tiene un respaldo del cielo. Muestra que este mensaje tiene tu aprobación." ¿Cómo lo vas a hacer? "Con señales."

[Música]

Le dije: "Quiero que pasen los enfermos. Todo el que esté enfermo, pase adelante." Y la gloria sea de Dios, hermano. Cuando empecé a orar, el poder de Dios empezó a caer sobre la gente. Empezaron a caer al piso. El Señor la empezó a tirar gente al piso y a operarla. ¡Alaba la gloria del Señor! Hubo una señora que cayó y dije: "Dejen la, porque el Señor me muestra que la está operando. Déjenla tranquila." Otra empezó a brincar y a avanzar, dije: "Dejen las fiestas, que está celebrando su victoria." ¡Alaba la gloria del Señor! El Señor me dijo: "Dile que estoy sanando problemas en el hombro. Declara lo que estoy sanando personas que no pueden mover el brazo. Dile que hay gente que están siendo sanadas." Dije: "Hay varias mujeres, hay más de dos mujeres que están siendo sanadas del hombro, entre los brazos, problemas en los brazos." ¡Gloria al nombre del Señor! Y dije: "Hay otra mujer que está sana y está siendo sanada de un problema en el seno. Tiene un quiste en el seno." Y el Señor me dijo: "Dile que hay otro que estoy sanando que tiene un problema en la columna, que no se puede doblar." ¡Alaba, alaba, alaba, alaba la gloria de Dios!

Terminó la oración. Le dije: "Ahora prueben los que estaban enfermos. Y si usted sintió que Dios lo sanó, suba a la plataforma." Ahí pasó una señora. Digo: "¿Usted tenía dos años que me caí de un segundo, de una segunda planta?" ¿Y qué le pasó? "Cuando me caí, en la caída, ese brazo nunca podía moverlo. Hace dos años no podía doblar el brazo a la espalda, no podía subirlo, no podía hacer fuerza." Dijo: "¿Y ahora qué pasó?" Me dice: "Mire." ¡Alaba la gloria de Dios! ¡Alaba la gloria de Dios!

[Música]

Pasa a otra. "¿Y usted?" "Yo no me podía doblar." "Hable." Se empezó a doblarse. "Y digo: pero no solo eso, la bola que tenía en el seno, ¿no me la...?" "Yo digo: ¿usted está segura?" "Ni se nos nota." "Y digo: búscalo bien." "Digo: ¿qué pasa?" "Que no la encuentro." "Le dije: busca la otra." "Poco me dice: no, no está." "Vivo está." "¿Sabe por qué no está? Porque el Señor me dijo que una mujer con quiste en los senos, con problema en el seno, y va a ser sanada."

[Música]

Otra mujer con una úlcera en una pierna, con una venda que no podía brincar. La úlcera se la había explotado y tenía una venda para la secreción. Y empezó: "Digo: señora, pero usted tiene una venda." "Dice: no, es que no me duele." Mire, ¡guau! Mi alma alaba la gloria. ¿Dónde está ese pueblo que le cree a Dios? ¿Dónde está ese pueblo que cree en los milagros? ¿Dónde está ese pueblo que cree que Dios sana, que Dios libera?

[Música]

Esas son cositas de las que está muy bien. Esos son algunos de los testimonios. Pastor, ¿y por qué sucede eso? Porque estoy saliendo. Porque si no salgo, ¿a quién Dios va a sanar? ¿A quién Dios va a libertar? ¿Dónde Dios no sana? Y porque no hay un cuervo. ¿Dónde Dios no libera? Porque no hay gente atada. ¡Está aquí la iglesia! ¡Traiga gente enferma! ¡El martes será testigo del poder y la gloria de Dios sobre esta casa! ¡Alguien diga gloria a Dios!

"Ellos saliendo, predicaron en todas partes, ayudándole el Señor." ¡Guau! Confirmando la palabra con las señales que le seguían. Y el Señor me estaba administrando. Y Ernesto, voy a traer un mayor avivamiento sobre la iglesia. Gente que creían que yo no los iba a usar, los voy a usar.

[Aplausos]

Aquí hay gente que van a ver al enfermo ser sanado. Aquí hay gente que van a ver al endemoniado ser libre. Aquí hay gente que está en el Señor esperando que se muevan, porque hay almas que se van a salvar, que se van a convertir. Cuando tú le prediques, las almas van a venir al camino. Van a decir: "Yo quiero al Cristo que tú tienes. Yo quiero al Dios que tú predicas. Yo quiero esa gracia que tú portas. Yo quiero ese fuego que tú tienes. Yo quiero esa unción que tú tienes." ¡Alaba la gloria de Dios! ¡Yo quiero esa autoridad que tú tienes! ¡Yo quiero esa unción!

[Aplausos]

Así que prepárense. La próxima semana le voy a anunciar el día que vamos a salir. Voy a hacer una convocatoria. Vamos a salir toda la iglesia, toda, pero toda la iglesia. Estoy convocando toda la iglesia. No vamos a concentrarnos aquí en el frente. Vamos a agarrar cientos y cientos de tratados. Vamos a salir por la calle. Dondequiera que hayamos enfermos, le pondremos la mano y le diremos: "Reciban sanidad." Vamos ahora con los endemoniados y le diremos: "En el nombre de Jesús, ¡quédense libres!" Vamos a proclamar que Cristo viene. Vamos a proclamar que hay poder en su nombre. Vamos a proclamar que hay poder en Cristo Jesús. ¡Alguien dice amén!

[Aplausos]

[Música]

¡O lo abrió para que nadie se quede! Vamos a andar las calles de Bella Colinas. No vamos a meter a las casas, no vamos a meter a los formados, no vamos a meter a donde quiera que nos dejen meter. Vamos a pisar territorio. Vamos a pisar terreno. ¿Alguien me está entendiendo? Vamos a pisar territorio y vamos a decir: "Diablos, ¡quítate que llegó la iglesia!" Le van a decir: "¡Muévete, que llegó el reino de Dios!" Le va a decir: "Satanás, al de este territorio, la iglesia está empoderada."

[Música]

¡Guau, guau! De Bella me lleno de emoción, desde ya me lleno de gozo, desde ya me lleno de regocijo. Usted va a ver la gente aquí siendo usada por el poder de Dios.

[Música]

¡Vamos todos a la calle!

[Aplausos]

¿Cómo? ¿Cuánto tratado tenemos? ¡Miles! Hay de un medio. Ahora, si usted aprendió esto, dice Diego, que tenemos miles de tratados. ¡Alaba la gloria! Pero no solo le vamos a dar tratados, le vamos a dar la palabra también. Le vamos a dar el testimonio. También le vamos a decir de dónde Dios nos sacó. Le vamos a decir de dónde el universo. Le vamos a decir lo que Jehová ha hecho con nosotros. ¿A cuánto Dios ha sanado aquí? ¿A cuánto Dios ha libertado aquí? ¿A cuánto Dios ha prosperado aquí? ¡Testifica! ¡Habla! ¡Habla!

[Música]

Siento tu presencia.

[Aplausos]

[Música]

¡Dales un aplauso a Dios! ¡Seguimos!

[Aplausos]

Deje que la iglesia se movilice y que vean todos estos cientos de gente. Y que es una campaña, sí, pero evangelística. Eso de políticos no, esto es de Cristo.

[Música]

Sí, porque la gente desde que ve cientos y miles dice: "¿Qué es lo que pasa?" Y eso es que quiero que se enteren que lo que pasa ahí.

[Aplausos]

¿Dónde están los que me van a respaldar? Los que me van a decir: "Pastor, arranque, que yo le sigo." Mi alma te alaba. Los que me van a decir: "Arranque, pastor, que está conmigo." "Yo estoy contigo." ¡Alaba la gloria de Dios! Vamos a entrar a nuestro territorio. Vamos a entrar a nuestra ciudad. Vamos a establecer el reino de los cielos. ¡Está aquí la iglesia! Vamos a decirle a la gente que hay vida en Cristo.

[Música]

Y todo el que no se avergüenza de Cristo, venga ese día. Le voy a decir el día. El próximo martes. ¡Alabad yo todavía! Si Dios nunca te ha usado, tú vas a ver cómo Dios te va a usar ahora.

[Aplausos]

Como pastor, sí, sí, sí, sí, sí. Tú vas a venir como los setenta. ¡Ay, santo! Dije que vas a venir como los setenta. Y como vinieron los setenta, vinieron gozosos, vinieron alegres, diciendo: "Señor, los demonios se nos sujetan en tu nombre." "Oramos por los enfermos y fueron sanados." "Vimos señales en tu nombre." ¡Alaba a Dios todavía!

[Aplausos]

Prepárese. Pero tengo que advertirle algo: el enemigo querrá callarte. De hecho, cuando la iglesia se levantó en el libro de los Hechos, Jesús le dijo: "Satanás, dijo: tenemos que detenerlo." Y convocó a los infiernos. Y Satanás, yo me imagino diciendo: "Una convocatoria urgente." Hizo una reunión en el infierno y dijo: "La iglesia está saliendo. Se pusieron de pie." ¡Alaba! "Están cumpliendo con la Gran Comisión. Hay que callarlo, hay que frenarlo. Vamos a agarrar preso a algunos, vamos a azotar a otro."

[Música]

Y bueno, se pusieron serios. Satanás dijo: "Agarrando tres presos para que los otros se intimiden. Y agarran y peguen un balde de chuzo a los líderes para que dejen de predicar. Y si es posible, maten alguno para que se callen y se atemoricen y se escondan." Arrancó la persecución. Agarran a Pedro, agarran a Juan. "Para eso, ¿está aquí? Te estoy hablando por la palabra." Por eso Pedro y Juan. Y digo: "Ahora solo para que se calle." Y le dijeron: "Si sigues predicando, te vamos a meter otra vez." Por eso, ahora te vamos a dar una oportunidad y te vamos a soltar. Y te vamos a soltar. Pero si vuelve a predicar, te vamos a meter preso de nuevo." Y sabe lo que Pedro dijo: "Prepárense el chuzo, prepárense de nuevo el chuzo y preparen la cárcel." Dijo Pedro: "Porque yo no puedo callar lo que tú has visto y lo que yo he oído. Y si él cree que con cárcel va a callar el evangelio, se equivoca."

[Música]

Así que mire, Pedro y Juan salieron del concilio después de haber sido encarcelados. Salieron del concilio después que le dieron 39 latigazos, porque le perdonaban uno.

[Música]

Después que salieron del concilio, me llama la atención que cuando Pedro llegó a la iglesia, dijo: "Hermano, tengo que testificar." "Tengo un testimonio." "Habla, Pedro." "Me dieron 39 latigazos, ¿qué dice? Para que me calle." "Gozoso estoy, alegre, me siento lleno de Dios, siento que quiero predicar más, siento que quiero evangelizar más." No. Y Satanás dijo: "Ni dándole fuetazos se calla Pedro, ni metiéndolos presos se calla Juan."

[Música]

"Mata algunos." Ahora agarraron a Esteban. Le metieron varias pedradas. Le entraron a pedradas a Esteban. Dijeron: "Cuando matemos a uno de sus líderes, se van a callar los otros." Pero mataron a Esteban y se levantaron más Esteban para predicar la palabra.

[Música]

¡Alaba la gloria de Dios! ¡Alaba la gloria de Dios! Porque a la iglesia no la detiene nadie. A la iglesia no le calla la boca a nadie. Jesús dijo: "Las puertas del infierno no prevalecerán contra la iglesia." Así que habla la palabra, predica la palabra, enseña la palabra. ¡Dale otro aplauso a Dios!

[Música]

[Música]

Y yo me imagino a Satanás diciendo: "Usen a Herodes para que persiga a la iglesia. Usen a quien sea, pero frenen a esa gente." Así que yo no sé cómo él se le metió Herodes, pero puedo ver por el espíritu que fue el que se le metió. Y agarró, dicen Hechos capítulo 12, versículo 11 en adelante, que Herodes se levantó y agarró algunos, echó mano a algunos de la iglesia para maltratarla y mató a espada a Jacobo. ¿Está aquí? Nada más un hombre endemoniado puede hacer. Se levantó contra algunos de la iglesia, los persiguió, los maltrató y mató a uno de los líderes, a Jacobo. Eso era para que la iglesia entrara en miedo y dijera: "Están matando a los cristianos, cállate, no prediques. Están persiguiendo a la iglesia, cállate, no prediques." Pero la Biblia me dice que mientras más los oprimían, más predicaban, más testificaban, me hablaban de Cristo. ¡Alaba! ¡Dice gloria a Dios!

[Música]

Hechos capítulo 8, versículo 1: "Se levantó una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén." Y dice que todos fueron esparcidos por la tierra de Judea y Samaria, salvo los apóstoles. Me llama esto la atención: que persiguieron a toda la iglesia, salvo los apóstoles. ¿Sabe qué significa eso? El Señor dijo: "Déjame los apóstoles aquí y persigue a los otros."

[Música]

Porque el Señor usa el mismo como instrumento para que su obra avance. ¡Ay, no sé si entendiste eso! ¿Alguien está aquí? ¡Like! ¿Alguien, alguien está aquí?

[Música]

Dice que en aquellos días una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén, y todos fueron esparcidos por la tierra de Judea y Samaria, salvo los apóstoles. El Señor preservó en este momento a los apóstoles, pero toda la iglesia salió corriendo. Pero en ese correr iban llevando la palabra. ¿Entendiste lo que dije? Y van llevando la palabra por la tierra de Judea y de Samaria. En ese, en esa persecución fue que Felipe fue a para Samaria corriendo. Llegó hacia Samaria, pero cuando llegó hasta Samaria, no se quedó callado, empezó a predicar y los samaritanos le creyeron. Y Dios empezó a sanar a los enfermos, a libertar a los endemoniados. Creyendo que iba a detener la iglesia, lo que hizo fue que la hizo crecer. Porque ya la iglesia no estaba solo en Jerusalén, sino que estaba en Judea y estaba en Samaria. Y si lo seguía persiguiendo, lo iba a llevar a otra terri-, a otra tierra, que ellos iban a llevar el evangelio. ¡Está aquí la iglesia!

Así que mire, uno de los propósitos del enemigo es detener la iglesia y callarla para que esta no cumpla el propósito para el cual Dios la dejó sobre la tierra. Pero sabe lo que nosotros vamos a hacer: vamos a utilizar todos los medios, todos, para predicar que Cristo viene.

[Música]

¿Dónde están los que hacen ese compromiso? Diga: "Yo voy a utilizar todos los medios." Vamos. Diga eso: "Yo voy a utilizar todos los medios para proclamar que Cristo viene." ¿Tú sabes qué significa eso? Que cuando yo esté viendo el fuego y vea tu Facebook, tú tienes que tener ahí un cartel, un afiche.

[Música]

Tu publicación en el Facebook tiene que ser: "Cristo salva, Cristo sana, Cristo viene. Apersíbete, busca de Dios. La solución está en Cristo, la sanidad en Jesús." ¡Alaba! Deja de predicar cosas que no edifican, deja de hablar cosas que no edifican. Tenemos que entrarle a Cristo a la gente por todos los medios. Por el Facebook, usado como instrumento. Por WhatsApp, mandarle contacto a la gente diciéndole que Cristo viene, mandándole mensajes. Hazle ver a la gente que tú eres creyente, hazle ver a la gente que tú eres convertido, hazle ver a la gente que cuando entren a tu Facebook, lo primero que vean en tu perfil es que "Cristo sana", es que "Cristo libera", es que "Cristo viene".

[Música]

Voy a usar todos los medios para hablar del Señor. Por eso yo no soy de estos religiosos que dicen: "El fuego del en el para que el que lo usa para el." Pero yo digo que el fuego de Dios.

[Música]

Y he dicho: "Mi Facebook no era el en medio."

[Aplausos]

Y usted sabe la gente que vio está sanando a través del fuego. En estos días estoy predicando aquí y un hermano le dice a otra, a una mujer que tenía una semana llorando con un dolor en un brazo: "La llamó y le dijo: 'Conéctate por el Facebook, Iglesia Buena Nueva. Pon komen fue muy Iglesia Buena Nueva TV, que sea la página y conéctate.'" Ella en Estados Unidos, que el pastor Jueves está predicando. Y ahorita él ora por los enfermos. "Mantente ahí, no te muevas." La mujer que corre y se conecta a través de la página, entra al Facebook, ve al factor Neto Cueva predicando. Dijo: "Este se conecta." ¡Guau! Cuando estoy predicando aquí, el poder de Dios cayó en su casa. Dice ella: "Que un fuego se le pegó en el brazo y sintió que el dolor se fue y empezó a mover el brazo y empezó a mover el brazo y empezó a mover el brazo." Y le dijo: "Papá Dios acaba de sanarme. Dios al Facebook puso al mando de Ernesto para sanarme." ¡Alabad yo todavía!

[Música]

Una hermana que le dijo a otra: "Ya que toca trabajando ese día y no podía la iglesia." Fue a la página de la iglesia Buena Nueva y conéctate y escucha el mensaje. Un mensaje de vida, un mensaje de esperanza. Ahí estoy yo también predicando a través de la del Facebook. Pero con esta pasó algo diferente. Esa no está enferma, estaba endemoniada. Y mientras yo predicaba liberación, cayó allá endemoniada a través del Facebook.

[Música]

Viendo la transmisión. Y yo diciendo: "Suelta la vida, suelta la mente." Cayó endemoniada ya a través de que a través del Facebook. Así que no me venga a decir que el Facebook del yo estoy diciendo que mi Facebook le pertenece a Dios.

[Música]

Ahora, si usted lo usa para y presentar su cuerpo desnudo y parece vivir su producto, gente, ¡chau, chau, chao! Y para Facebook, ¡chau! No es suyo. El suyo, yo sé que es santo. ¡Alabado sea! ¡Alabado sea Dios! ¡Alaba a la gloria de Dios!

[Música]

Hay alguna que yo la veo publicando cosas que digo: "Pero, Señor, ¿y será cristiana?"

[Música]

"Señor, pero esta será tuya."

[Música]

Porque este enseñando hasta la torre. Estaba enseñando algunas a la Torre Gemela. ¡Daba la gloria de Dios! Gente que usa el Facebook para provocar a otros, gente que usa el Facebook para atraer lascivia, gente que usa el Facebook para atraer deseos carnales. ¡Alaba la gloria de Dios! Pero hay otro que tuve que yo subo un video y de un ave empiezan a verlo y es porque la palabra lo levanta, porque la palabra lo edifica, porque la palabra lo sana. ¡Alaba la gloria de Dios! Y doy gloria a Dios porque hay otros que cuando ven es un mensaje que estoy subiendo a Facebook, agarran y lo comparten. Y alaba la gloria de Dios. Y agarran el mensaje y se meten a un grupo y lo envían. "Toma también esa palabra, esa palabra del pastor te va a bendecir." Y agarran y se lo envían aquel, y se lo envían a este, y lo etiquetan aquel. ¡Alaba la gloria de Dios! Y entonces el pastor está predicando en Santo Domingo, está predicando en África, está predicando en Santiago, está predicando en España. ¡Alaba la gloria de Dios!

[Música]

Esto, dígame, me llama el pastor Ramón y me dice: "Usted subió un corto, un video corto que estaba terrible, y de un ave lo puse en mi perfil y se lo mandé a los miembros de la iglesia." Eso es lo que tenemos que hacer nosotros con las cosas buenas. Usted tiene un mensaje positivo, bueno, que edifica. ¡Agarra! ¡Para compartirlo! Porque somos personas que edifican a otros. ¡Pueda darle otro aplauso al Señor! ¡La gloria a Dios! ¡Da gloria a Dios!

[Música]

La Gran Comisión.

[Música]

El enemigo quiso callarlo, pero no pudo. Y de tiempo en tiempo, el enemigo quiere tapar la boca a la iglesia, pero el Señor me ministra: "A la iglesia no le va a cerrar la boca nadie. Nadie." ¿Alguien puede levantar la mano y decir: "A la iglesia que soy yo, no le va a cerrar la boca nadie"? Y usted sabe con qué nos vamos a levantar hoy, antes de cerrar este mensaje. Haciendo lo que hicieron los discípulos de aquel entonces. Como el enemigo se le, se le, francos en detenerlo, se le enfrentó para callarlo. Miren lo que ellos hicieron en Hechos capítulo 4, versículo 29 y 30. Ellos dijeron: "Oren." ¿Qué hizo la iglesia en aquel entonces? Oraron a Dios pidiendo denuedo. Y en Hechos capítulo 4, versículo 29 y 30, dijeron: "Ahora, Señor, mira a sus amenazas." Porque lo amenazaron: "Si siguen predicando, lo vamos a meter preso, lo vamos a azotar, lo vamos a perseguir." Y ellos dijeron: "Señor, mira sus amenazas." Y dijeron: "Y concédenos a tu siervo que con todo denuedo hable en tu palabra." Eso vamos a hacer hoy aquí. El Señor me administraba. Le voy a dar de nuevo. ¿Dónde están los que quieren denuedo? Porque hoy te voy a impartir eso. Te voy a dar una doble porción de denuedo. Y quédate ahí, porque te voy a decir lo que significa eso en pocos minutos.

Ellos dijeron: "Señor, mira sus amenazas, como quieren callarnos, como quieren encarcelarnos. Y concédenos a tu siervo que con todo denuedo hable en tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades, señales, prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo."

[Música]

¿Y sabe lo que hizo el Señor? Escuchó. Escuchó la oración y mandó denuedo. Y el lugar donde estaban reunidos, dice la Biblia, tembló. ¡Ojalá esto tiemble! ¡Que Dios!

[Aplausos]

¡Falso! ¡Ojalá tiemble aquí hoy! Y sean llenos del fuego, y sean llenos de la unción, y sean llenos de denuedo, y que te caiga el poder de Dios encima, y que te caiga el poder de Dios hasta que te cambie, te transforme, te dé poder.

[Música]

Ellos dijeron: "Concede no tener de nuevo, plano de nuevo para que hablemos tu palabra." Así que me fui al diccionario. Dije: "¿Qué eso de denuedo?" Necesito saber qué eso, porque alguno no sabe. Algunos tú le preguntas: "¿Qué denuedo es denuedo?" "No sé." Yo te lo explico para que sepas lo que vas a pedir. Hay gente muy contenta porque "bueno, el denuedo bueno". ¡Alguien alaba yo! Dije que el denuedo es bueno.

[Música]

Óyeme, lo que el denuedo fluye de palabra. Esa gente que dice: "Es que yo no sé qué decir." Cuando abre la boca, y el denuedo viene sobre ti, no hay quien te pare. Empieza, hay mil. Te viene una revelación, la dice. Ahí viene la otra, dice: "Esa." Y viene otra revelación, y el Espíritu Santo te ve entrando en revelación y revelación, revelación y revelación. ¡Fluidez de palabra!

[Aplausos]

Jesús le dijo a los apóstoles y a los discípulos: "Cuando estén delante de la gente, no piensen en lo que van a decir." Eso no, no, no, no. Piensen en lo que va a hablar, porque en aquella misma hora te será dada palabra. Eso se llama, diga lo, dígalo. Eso se llama que denuedo, fluidez de palabra. Cuando tú salgas a predicar, va a haber fluidez, y tú mismo vas a decir: "¡Mi dieta sabiduría! ¡A que te dieron denuedo!" ¡Dale un aplauso a Dios! ¡Vamos! Hágalo, porque vamos a entrar en un tiempo de oración ahora en pocos minutos. ¡Aleluya!

Pero de nuevo, también de gracia. Tú sabes lo que es la gracia: que cuando alguien te está escuchando, no quiere que tú te calles. Y tú me tengo que ir. Este dice: "No, no te vayas, quédate otro poco más, sigue hablándome, sigue, sigue, porque hay una gracia sobre ti." Pero el denuedo, también, oye lo que: sabiduría, valor, energía, intrepidez, coraje, fuerza, y salto. Ganó denuedo. A todo padre, cuando dicen: "Dame denuedo", vaya poniéndose de pie, porque esto se va a poner bueno aquí.

[Música]

¿Dónde están los que quieren denuedo?

[Aplausos]

Pues denuedo, Dios te va a dar hoy.

[Música]

Así que mira lo que yo quiero es a tres y allá adelante. Péguele para ella, por favor. Vamos a recibir denuedo aquí hoy. Los que dijeron amén, dije que vamos a recibir denuedo. Venga para adelante, venga. Usted no, usted sube aquí arriba. Pero venga como que usted va a recibir algo. Venga como que le van a dar algo. No venga con esa cara de tristeza. Yo le dije ya lo que el denuedo. ¿No? Fluidez de palabra, sabiduría, fuerza, energía, coraje, intrepidez, santo, valor. ¡Amaba hoy! A usted lo van a empoderar.

[Aplausos]

Y usted va a recibir algo fresco del Espíritu. Si Pablo y Silas adoraron a Dios en medio de un proceso. ¡Gloria a Dios! Nosotros, ¿qué vamos a hacer? Vamos a llorar. ¿Qué hicieron Pablo y Silas mientras tenían las manos encadenadas en el cepo? ¿Qué hicieron Pablo y Silas mientras tenían los pies encadenados? El cometió un error con Pablo y Silas, fue que no le cerró la boca. Él le amarró las manos, le amarró los pies, los fue en Dios, pero no le cerró la boca. Y creo que aquí hay gente que tiene la boca abierta todavía. ¡Ay, Dios mío! ¿Qué es esto? Lo que estoy sintiendo. ¿Qué pasó? Dios mío, pero ¿cómo es que estamos aquí trabajando? ¡Aleluya! ¡Gloria a Dios! ¡Madre mía! ¡Aleluya! ¡Gloria a Dios! ¡Alaba a Dios!

[Aplausos]

[Música]

¡Alaba a Dios! ¡Levante la mano y dé la gloria a Dios!

[Aplausos]

La cadena que te ataba, el velo que impedía que la presencia de Dios en tu vida fluya, se rompió. Se rompió. Tú vas a entrar hoy en otra dimensión de unción. Vas a entrar hoy en otra dimensión de presencia de Dios, de manifestación del Espíritu Santo. Aquí hay gente que hoy Dios la va a impartir el poder del Espíritu Santo. Le va a impartir el fuego. Alguien levante la mano y empiece a alabar a Dios con nosotros. Vamos a invocar esta alabanza. Vamos a invocar al Señor con esta alabanza. Antes de entrar en alabanza y adoración, vamos a unirnos. Vamos a unirnos. Vamos a unirnos. Levanten las manos de la gracia. Levanten la vida.

[Música]

Ante eso, el velo que impedía su presencia en mi vida se rompió. Vamos a declarar el cielo. Levantamos. Vengan al menos. El velo que impedía su presencia en mi vida se rompió. Me ganó. El velo que impedía su presencia en mi vida. Yo.

[Música]

Llegó Jesús, el que pelea mis batallas. Llegó Jesús, el que mueve montañas. Con mi amado, llegó mi amado. Se comía para Jesús en el trabajo. Declaro: Jesús llegó, el que pelea mis batallas. Llegó Jesús, el que mueve montañas. Llegó mi amado. Llegó Jesús, el que pelea mis batallas. Llegó Jesús, el que mueve montañas. Llegó mi amado. Llegó un día más. Se movía más.

[Aplausos]

[Música]

Son sacarme. Voy a navarra de dorado y las maderas. Mi papá.

[Música]

[Aplausos]

Bicipalma sea dorado y las cadenas fueron quitadas. Así llegará.

[Aplausos]

Y si para lucía de adorador y las cadenas fueron quitadas. Y llevadera.

[Aplausos]

Y si Pablo y Silas le adoraron y las cadenas se fueron y nada. Así.

[Aplausos]

[Música]

Quiero que cierre. Quiero que cierre sus ojos ahora y toma la mano de tu hermano. Toman.

[Música]

Y levántate al cielo. Cierra tus ojos. Así te dice el Señor: "Te escogí. El Señor te está diciendo: Te he llamado para que traigas luz a las naciones. Te llamé con un propósito. Te llamé como un diseño. Te he llamado para usarte." Así te dice el Espíritu: "Será mi boca, será mis ojos, será mis manos. Hoy te traje a empoderarte. Hoy te traje a darte autoridad. Hoy te traje a darte el fuego. Hoy el poder del Espíritu Santo vendrá sobre ti como vino sobre Jesús aquel día cuando estaba en el Jordán. El espíritu de Dios vino sobre Cristo." Esa promesa para ti también. Prepárate, que en los próximos tres minutos, algo va a caer sobre ti. Ahora, algo va a caer. Acepto. Algo va a caer. Mueve la mano al que está a tu lado y dile: "Recibe denuedo. Recibe denuedo. Recibe denuedo." Y luego de Dios.

[Música]

Luego fuego.

[Aplausos]

[Música]

A mi vida. Nos lleva fácil posible.

[Música]

Así es.

[Aplausos]

3er.

[Música]

Recuerdo de Dios. Fuego. Luego fuego.

[Aplausos]

[Música]

Recibe.

[Música]

[Aplausos]

No es tema de nuevo. Si recibes, recibe, recibe. Reserva de nuevo. Ahora, ahora, ahora.

[Música]

Fuego, fuego, fuego. Tierra pasará.

[Música]

De nuevo, no es así.

[Música]

Y para otras D.

[Música]

Hay una unción sobre ti. Será mi boca, te dice el Señor. Hoy te imparto el denuedo. Hoy te imparto autoridad. Hoy te imparto autoridad. Vas a hablar en mi nombre. Era pasar a vaca. Fuego de Dios, ven sobre este joven ahora. Fuera de Dios, se pega.

[Música]

Y recibe denuedo.

[Música]

Levanta la mano. El poder sobre ti. No hay poder sobre ti.

[Música]

Para ver tanto. Recíbelo. Recíbelo. Recíbelo. De nuevo, que está sobre mí.

[Música]

La mamá de la manzana. McCane.

[Música]

El ángel que va a caminar conmigo. Recibe. Levanta la mano. Levanta la mano. Levanta la mano.

[Música]

Quiero que hagan esta oración conmigo. Quiero que levanten la voz fuerte y díganle: "Señor, te damos gracias porque no estamos solos. Tú estás con nosotros. Vamos a ir a llevar el mensaje. Vamos a predicar. Nada ni nadie podrá callarnos. Concédenos que en este día recibamos el denuedo para hablar tu palabra. Yo lo recibo ahora."

[Música]

Feliz tu presencia en mi vida. Aunque yo no. El velo que pedía su presencia se rompió. La tienda me aquí. Cierra sus ojos. Momento. Desconéctese del ped al lado. Ahora el Espíritu Santo me está revelando que hay personas que se le va a activar el género de lengua. Jesús dijo: "En mi nombre hablarán nuevas lenguas." ¡Rabasa! ¡Aravaca! Y hay algo que va a caer sobre ti en los próximos minutos. Ahora, la lengua se te va a trabajar. Hay un poder sobrenatural que va a agarrar tu lengua. La lengua se te va a poner pesada. Va a sentir que las palabras se te cambian. Es el país. ¡Rapaz! ¡Aravaca! Ahora mismo, recibe el don de lenguas. Recibe el don de lenguas. No nativas. Por ramas. A llamar a la mamá. Alguien que empiece a hablar la. Alguien que empiece a hablar la. ¡Fluir! ¡Fluir! ¡Fluir! ¡Dieta! Hasta la lengua. En mi nombre hablará nuevas lenguas. Recibe la. ¡Querrá pasar a caravaca! Llena mariana. Madera. Mamá, mamá.

[Música]

Ahora nada más.

[Música]

Levante la mano al cielo y bata la. Bata la. Dile: "Gracias, Señor." Vamos. Diga: "Gracias." Quiero que alguien le diga: "Gracias por el denuedo." Diga: "Gracias porque saldré diferente. No saldré igual. Hoy mi vida ha sido cambiada. Hoy mi vida ha sido llenada. Voy a hablar con denuedo. Voy a hablar con denuedo. Nadie podrá cerrar mi boca." Prepárate, que nadie me va a cerrar la boca. De lado, nadie me va a cerrar la boca.

[Música]

¿Cuánto dan gloria a Dios? Dale otro aplauso al Señor. Dáselo.

[Música]

No se vaya de menos un minuto. Desde ahí, de los que están aquí, ¿cuánto todavía no son creyentes? Que me diga: "Pastor, yo quiero a Cristo." ¿Quién? ¿Que no hago? Que no sea creyente y me dice: "Pastor, yo quiero ese Jesús que usted tiene." Quiero orar por ti. Levanta tu mano. Quiero orar por ti. Usted quema. Usted venga acá. Vamos a darle un aplauso a Dios por ellos. Vamos a darle un aplauso. Venga. La unción de Dios está sobre ti. La presencia del Espíritu Santo está sobre ti. El Señor me dice: "Dile que grandes cosas voy a hacer con ella." Dile: "Me dice el Señor que puertas que estaban cerradas, hoy se están abriendo para ti." "Yo soy tu Dios, yo soy tu Dios que te esfuerzo y te dice: No tema, hija mía, yo te ayudo", dice el Señor. Te ve hoy. El Espíritu Santo va a morar en ti. Desde hoy, esa amargura, ese dolor, esa desesperación, desde hoy empieza a soltarte. Hay una unción sobrenatural que está sobre ti. ¡Guerra pasará! ¡Baja! ¡Cuando hay un fuego sobre esta joven! Hay una unción muy fuerte sobre ella. Más, más, más, más. Espíritu Santo, desde la cabeza a los pies, llénala. Quiero que la toques. Quiero que la toques. Ese es el Dios que te está llamando. Lo que tú estás sintiendo es el Espíritu Santo que te está llamando. Esa misma unción que tú sientes, esa diferencia, se llama el Espíritu Santo. Levanta tus manos. Vamos. Levanta, levanta, levanta. Porque para ti también hay bendición. Santo. El Señor te dice: "Yo soy el que abro y nadie cierra." Tú has querido abrir alguna puerta y no has podido, pero el Señor te está diciendo: "Yo soy el que abro puerta. Yo soy el que tengo la llave a tu solución. Yo soy el que tengo la salida a tu problema", te está diciendo el Señor. ¡Oh, gloria a Dios! Hoy el Señor te trajo para darte una experiencia con su Espíritu Santo en esta hora. El Señor me dice: "Dile que estoy abriendo puertas para ella." ¡Minar el mate a valga nada! ¡Ve a Dios por esta joven! ¡Alguien alabe a Dios por ella! ¡Alguien alabe a Dios por ella! ¡Guau! Quédate así con la mano levantada. Repite esta oración. Repitan esta oración. Díganle: "Señor, para móviles." "Señor, en este día yo reconozco." Diga eso: "Yo reconozco que tú moriste en la cruz del Calvario para perdón de mis pecados." Y dile: "Tu sangre me limpia de toda maldad." "Perdóname, Señor, por las veces que te he fallado." "Te pido que me ayudes y que me recibas como tu hija." "Inscribe mi nombre en el libro de la vida." "Y ayúdame a servirte y amarte hasta que tú vengas, hasta que yo muera." ¡Alguien dé un aplauso a Dios por ella!