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3er CONGRESO LATINOAMERICANO DE GESTIÓN CULTURAL: Ceremonia de Inauguración

UDGPlus2:17:11

Transcription

¿Qué tal? Buenas tardes, bienvenidas, bienvenidos.

La Universidad de Guadalajara, a través del Centro Universitario de Guadalajara y la Red Latinoamericana de Gestión Cultural, les dan las más cordiales de las bienvenidas al tercer encuentro latinoamericano gestión cultural de Guadalajara.

Agradecemos el apoyo del Desarrollo Integral de UDG, de la Dirección de Cultura del Gobierno de Guadalajara, del Gobierno de Guadalajara, Gobierno de Tlaquepaque, Gobierno de Zapopan, Museo Regional de Guadalajara, Sistema de Educación Media Superior de la Universidad de Guadalajara y UDG Plus.

Es un gusto ver tantas caras conocidas de amigos y de referentes de la gestión cultural de diversos países unidos en este congreso con el objetivo de debatir la acción cultural orientada a la transformación social a partir de las experiencias, las aportaciones y los aprendizajes de esta gran comunidad con vías a la generación de acuerdos que sirvan como una hoja de ruta de la gestión cultural latinoamericana.

Para dar inicio a esta ceremonia de inauguración, permítame presentarles a las autoridades que nos acompañan en el presidio. Está con nosotros la Dra. Lucina Jiménez López, directora general de Formación y Gestión Cultural, en representación de la licenciada Claudia Curiel de Icasa, secretaria de cultura del gobierno de México. Un aplauso, por favor.

Y como anfitrión nos acompaña el maestro José Alberto Castellanos Gutiérrez, rector del Centro Universitario de Guadalajara, en representación de la maestra Carla Alejandrina Planter Pérez, rectora general de la Universidad de Guadalajara. Nos acompaña también la maestra Úrsula Ruer, integrante y fundadora de la Red Latinoamericana de Gestión Cultural.

[Música]

[Aplausos]

También les pido un aplauso para la licenciada Astric Mesa Olvera, directora de Operación y Programación Cultural, en representación del maestro Luis Gerardo Asencio Rubio, secretario de cultura de Jalisco. También nos acompaña la maestra Daniela Jof Sonana, coordinadora general de Extensión y Difusión Cultural de la Universidad de Guadalajara. También está con nosotros el licenciado Carlos Alberto González Martínez, director de cultura del Gobierno de Guadalajara y nuestro coordinador académico del tercer congreso Latinoamericano de Gestión Cultural, el Dr. José Luis Mariscal Orozco.

[Aplausos]

A continuación, el Dr. José Luis Mariscal Orozco dirigirá unas palabras a nombre del comité organizador del tercer congreso latinoamericano de gestión cultural.

Muy buenas tardes a todos y todas. Tarle a todas, a todos. Gracias. Saludo a las autoridades universitarias, de Secretaría de Cultura de Jalisco, de la Dirección de Cultura y, por supuesto, de la Secretaría de Cultura del Gobierno. Y sean muy, sean muy bienvenidas y bienvenidos gestoras y gestores culturales de nuestra América a este tercer congreso latinoamericano de gestión cultural, en donde nos volvemos a encontrar con personas con las que hemos venido colaborando y muchas otras más que apenas vamos a conocer y con las cuales tenemos un mundo de posibilidades para compartir y para colaborar.

A nombre de todas las personas e instituciones que hicieron posible que estemos aquí, de los comités académico, ejecutivo y de comunicación de este congreso, les comparto nuestra alegría y nuestro entusiasmo de que estén aquí en este espacio que hemos construido colectivamente para el diálogo, el intercambio crítico, la reflexión sobre la gestión cultural que hoy en día podemos, debemos asegurar es una práctica social, es una práctica laboral, una profesión, pero también un campo académico.

Nos acompañan de manera presencial y virtualmente personas de Argentina, de España, Brasil, Guatemala, Chile, México, Colombia, Estados Unidos, Costa Rica, Perú, Cuba, República Dominicana, Ecuador, Uruguay, El Salvador y Venezuela. Gracias, muchas gracias por el esfuerzo que han realizado para estar presentes aquí en nuestra ciudad y en nuestra Universidad de Guadalajara.

Como ustedes saben, este congreso no solo es un espacio de exposición e intercambio de experiencias, es además un espacio de articulación, discusión y deliberación para delinear las rutas de acción y pensamiento de la gestión cultural en los próximos años en los ámbitos académico, gubernamental y comunitario.

Hoy nos convoca un tema que más que pertinente es también urgente: la acción cultural para la transformación social en un continente marcado por profundas desigualdades, conflictos sociohistóricos que no se han resuelto, múltiples formas de violencia y una reorganización del orden mundial. La cultura sigue siendo un campo de disputa, pero también un territorio donde surge la esperanza. La acción cultural, cuando se piensa desde y con los territorios, tiene la potencia de abrir caminos para la justicia social, la defensa de la diversidad, la memoria colectiva, los derechos culturales y la construcción democrática.

Este congreso nos invita a problematizar y explicar cómo se transforma la realidad desde la cultura, qué herramientas, metodologías y estrategias han surgido desde nuestros países y comunidades para generar incidencia social. ¿Qué aprendizajes nos han dejado las experiencias de base, los procesos comunitarios, los proyectos independientes, las políticas culturales, los procesos de institucionalización académica y los movimientos sociales y culturales?

Durante estos días no solo reflexionaremos sobre estas preguntas, sino que las pondremos en diálogo con prácticas concretas y con miradas críticas que emergen desde nuestros propios contextos latinoamericanos. A lo largo de las jornadas de estos 4 días estaremos participando en talleres, salas de reunión, seminarios, presentaciones de novedades editoriales, paneles, actividades artísticas y rutas patrimoniales y de experiencias de proyectos culturales.

Estoy seguro que este espacio será una oportunidad para aprender colectivamente, fortalecer la Red Latinoamericana de Gestión Cultural y proyectar nuevas alianzas y agendas de trabajo regionales. Les invito a vivir este congreso con espíritu crítico, solidario y colaborativo, que no sea solamente un espacio de discusión, sino un punto de partida para nuevas formas de acción cultural que fortalezcan las culturas y comunidades de nuestra América.

Muchas gracias por estar aquí, por creer en este proyecto colectivo y por ser parte de este movimiento latinoamericano que, a pesar de nuestro mundo, nuestro futuro y sobre todo pensar en nuevos modelos de bienestar diferentes a la hegemonía cultural mundial. Muchas gracias.

[Aplausos]

Agradecemos al Dr. José Luis Mariscal Orozco y a continuación cedemos el uso de la voz a la maestra Úrsula Ruer a nombre de la Red Latinoamericana de Gestión Cultural.

[Aplausos]

Bueno, muy buenas tardes a todos, a todas. Es un orgullo y un honor el poder estar acá. Eh, una enorme alegría el poder darles a todos y a todas la bienvenida a este tercer congreso latinoamericano de gestión cultural, un espacio de encuentro, de discusión, de intercambio, de acuerdos con el que nos permitimos soñar hace ya varios años y que finalmente podemos concretar y que lo vemos aquí en esta sala y a través de todos aquellos que nos están siguiendo en forma remota en las distintas variables que hoy tenemos a disposición. Eh, con la presencia de tantos colegas, amigos, amigas que nos acompañaron a lo largo de este camino.

La Red Latinoamericana de Gestión Cultural se entiende como un espacio para el desarrollo de acciones colectivas con la perspectiva de generar y socializar el conocimiento en el campo de la gestión cultural, las políticas culturales, la profesionalización, así como el afianzamiento del campo laboral de la gestión cultural mediante el intercambio tanto académico como de la práctica profesional en el ámbito latinoamericano.

Ya llevamos un largo recorrido. Tenemos 15 años en los que hemos logrado trabajar en conjunto entre universidades, asociaciones culturales, gestores y gestoras culturales de las más diversas regiones latinoamericanas para poder reconocernos y fortalecernos mutuamente y también para poder mostrar al mundo que tenemos una forma particular de entender la gestión cultural que trabaja con las comunidades, con los territorios, con las identidades. De ahí el lema de este tercer congreso: Acción Cultural para la Transformación Social. Esto nos distingue, nos fortalece y nos aúna.

En este trayecto, en esta trayectoria de 15 años hemos realizado dos congresos anteriores. Hicimos publicaciones conjuntas entre las más diversas eh universidades y organizaciones, investigaciones consensuadas en distintas latitudes, seminarios, etcétera, etcétera. El enorme trabajo realizado para llegar a este momento se hizo en gran medida de forma autogestiva con el esfuerzo de todos y todas los presentes, los que no pudieron llegar, pero que nos están acompañando desde los diversos lugares de pertenencia.

Realmente nos enorgullece estar hoy inaugurando nuestro tercer congreso a pesar de un contexto regional complejo y diverso, pero manteniendo nuestros objetivos y convicciones. Quiero agradecer en nombre de la Red Latinoamericana de Gestión Cultural a cada uno y cada una de ustedes por el esfuerzo hecho para llegar hasta aquí hoy y a la gran cantidad de compañeros, compañeras, amigos y amigas que aún sin estar aquí presencialmente lo están desde la distancia apoyando, colaborando, difundiendo y en nuestros corazones seguiremos trabajando incansablemente para que cada vez sea más reconocida, que nuestra profesión se afiance de forma creciente y que las nuevas generaciones comiencen a mirar la gestión cultural no como algo exótico o algo meramente lindo o decorativo, sino como una salida laboral y académica reconocida y valorada, sabiendo que puede hacer una gran diferencia en las vidas de las comunidades, de los territorios y de cada uno de nosotros y de nosotras. Que disfruten mucho este congreso y aprovechen cada momento y cada espacio pensado y diseñado con mucho esmero y con mucho cariño para lograr nuestros propósitos. Y muchísimas gracias a todos y a todas por tanto.

[Aplausos]

Agradecemos a la maestra Úrsula Ruer y para dar la bienvenida desde nuestra Universidad de Guadalajara y realizar la declaratoria inaugural, el maestro José Alberto Castellanos Gutiérrez, rector del Centro Universitario de Guadalajara, nos dirigirá un mensaje.

[Aplausos]

Distinguidos, distinguidas miembros del presidio, la verdad es un gusto tener a la doctora Lucina Jiménez López aquí con nosotros eh directora general de formación y gestión cultural de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México. Por supuesto, a la maestra Úrsula Ruer, secretaria de la Red Latinoamericana de Gestión Cultural. Muchas gracias por estar aquí. A la maestra Daniela Yofe. Dani, muchas gracias por por acompañarnos. La coordinadora general de Extensión y Difusión Cultural de la Universidad de Guadalajara. Eh, agradezco también la presencia, por supuesto, eh, de la licenciada Astric Mesa Olvera, directora de Operación y Programación Cultural en representación del secretario de cultura, eh, al licenciado Carlos Alberto González Martínez, director de de cultura del gobierno de Jalisco. Y bueno, por supuesto, quiero aprovechar iniciando para agradecer eh a José Luis Mariscal, a Carmen Valenzuela, que se está se está estrenando como jefa de departamento de arte, cultura y humanidades aquí en el Guadalajara.

[Aplausos]

Por supuesto, a Luis Gabriel y a y a todas las personas de aquí del del Centro Universitario de Guadalajara que que se han puesto las pilas para poder organizar este congreso tan importante. A todos los estudiantes y a las mujeres y hombres que de los distintos programas educativos de licenciatura, maestría y doctorado que también están apoyando. Agradecerles a todos por por este por este evento y bueno, desde este desde este lugar en donde hace muchos años Salvador Allende dirigiera uno de sus discursos memorables y les doy la más bienvenida a todas y a todos eh hermanos latinoamericanos. Saludo con aprecio a de verdad a todas y a todos. Eh, de 19 países, de 24 estados de la República, más de 500 gestores culturales, más toda la gente que nos está viendo a través de las redes sociales, realmente sean muy bien, son bienvenidas y bienvenidos al tercer congreso latinoamericano de gestión cultural, un espacio que reúne desde distintas latitudes, lenguas, saberes y disciplinas con una convención común: la acción cultural para la transformación social de nuestros pueblos.

Eh, nos honra que este encuentro se realice, por supuesto, en este Centro Universitario de Guadalajara. Sabíamos que el tercer congreso latinoamericano estuvo a punto de deslizarse en Quito, si mal no recuerdo, y que bueno, lamentablemente no se pudo, pero este es el tercer congreso. Nos da mucho gusto que sea aquí y en este auditorio eh, que lleva, por supuesto, el nombre de Salvador Allende, su nombre. Eh, este espacio ha sido por décadas un lugar de pensamiento crítico, eh, de arte y por supuesto de diálogo. El nombre de Salvador Allende, por supuesto, evoca los valores de la libertad y la dignidad, recordándonos que la cultura es también memoria viva y compromiso con la transformación social.

Decía Galeano que mucha gente pequeña en lugares pequeños haciendo cosas pequeñas puede cambiar al mundo. Y yo diría que lo que los gestores culturales realizan, sobre todo en una coyuntura como la que viven muchos de los países latinoamericanos y por supuesto México, eh con tanta violencia, con tanta inseguridad, pues todo lo que ustedes hacen todos los días por sacar a jóvenes y niños, involucrarlos a distintas actividades, pues son son actividades que alejan de la violencia y de la inseguridad a muchas niños y jóvenes y y realmente es una labor extraordinaria la que todas y cada uno de ustedes realiza.

Eh, esta frase de de Galeano resume la esencia más profunda de la acción cultural: la capacidad de sembrar una transformación a lo largo del tiempo a partir de gestos cotidianos, de proyectos locales, de acciones que desde la empatía y la creatividad logran nuevas formas de convivencia.

En la Universidad de Guadalajara asumimos la gestión cultural no solo como un campo profesional, sino como un ámbito estratégico del pensamiento y la acción social. Entendemos que su ejercicio articula saberes, prácticas y políticas que inciden directamente en el desarrollo sostenible, en la preservación de las identidades y en la ampliación de los derechos culturales. En ese sentido, hemos hecho cada vez más transversales los componentes de la cultura, las industrias creativas y la innovación en la conformación de nuestros programas de pregrado y posgrado, conscientes de que la formación universitaria debe responder a los desafíos contemporáneos desde una perspectiva humanista, inclusiva y sostenible.

En tiempos de incertidumbre, cuando las sociedades enfrentan la fragmentación y la desigualdad, la cultura aparece como territorio común donde todavía es posible encontrarnos. La gestión cultural es un puente entre el humanismo y la acción, entre la reflexión crítica y la construcción de futuros más justos y solidarios. Y bueno, cada exposición, cada festival, cada intervención comunitaria o proyecto artístico afirma que otro mundo es posible, que la belleza puede ser un acto político y la sensibilidad es fuerza de cambio.

Gracias de verdad a quienes hacen posible este congreso, a las y los organizadores, ponentes, investigadores, profesores, estudiantes, gestores culturales, artistas y gestores gubernamentales, que hoy dan testimonio de que la acción cultural sigue siendo una de las formas más nobles de esperanza. Bienvenidas, bienvenidos al Centro Universitario de Guadalajara, a la Universidad de Guadalajara y que este congreso sea un espacio para seguir imaginando y construyendo desde la cultura un mundo más justos, más justo.

Y bueno, eh para dar unas palabras también de inauguración a nombre de nuestra rectora general de la Universidad de Guadalajara, la Universidad de Guadalajara después de 200 años tiene a su primera rectora. Nos da mucho orgullo decirlo.

[Aplausos]

La maestra Carla Alejandrina Planter Pérez. Y a nombre de ella eh este día 21 de octubre, siendo las 5 horas con 57 minutos, declaro formalmente inaugurados los trabajos de este tercer congreso latinoamericano de gestión cultural. Acción cultural para la transformación social. Muchas gracias. Muchas felicidades.

[Aplausos]

Todo el auditorio, les pedimos permanecer en sus asientos para el desarrollo de la próxima actividad y agradecemos a los miembros del presidium su participación y les pedimos un fuerte aplauso para despedirlos, por favor. Modera el Dr. José Alberto Becerra Santiago, secretario académico del Centro Universitario de Guadalajara. Les pido por favor un aplauso para dar inicio.

[Aplausos]

Cuento, dice presidente actualmente no fue. ¿Qué tal? Muy buenas tardes. Es para mí un honor moderar este panel. El panel es Acción Cultural para la Transformación Social y contamos para ello con la participación de de tres grandes panelistas de diferentes países de América Latina. Eh, el orden en que voy a presentar es en y que voy a leer las semblanzas es el orden también en el que será la participación de cada uno de ellos. En primer término, quiero presentar a Roberto Guerraveas de la Escuela de Gestores y Animadores de Chile. Él es gestor cultural comunitario, egresado de la licenciatura en gestión cultural de la Universidad de Guadalajara. Tiene más de 30 años de experiencia en el sector cultural, en especial con los temas de trabajo de grupos y comunidades, participación ciudadana, proyectos culturales y asociatividad. Es fundador de la Escuela de Gestores y Animadores Culturales, desarrollando una intensa labor de promoción cultural en Chile y Latinoamérica como formador, conferencista, publicando cerca de una docena de libros y capítulos de libros. Fue presidente de la Fundación Museo Violeta Parra y presidente de la Red Latinoamericana de Gestión Cultural. Bienvenido, Roberto. Muchas gracias.

Universitario de Cultura Viva por la Universidad Federal de Bahía, investigadora del observatorio de la diversidad cultural de la misma universidad. Centra sus estudios en los alcances y límites de la política cultural viva, la promoción de la diversidad cultural brasileña, la sostenibilidad de los puntos de de cultura y la articulación entre cultura y economía solidaria. Luana, muchas gracias por visitarnos. Muy bienvenida. Y bueno, finalmente tenemos a la doctora Lucina Jiménez López, directora general de formación y gestión cultural de la Secretaría de Cultura en México. Lucina es doctora de Ciencias Antropológicas por la Universidad Autónoma Metropolitana, la UAM Iztapalapa. Especialista en políticas culturales y desarrollo sustentable, también en educación, en artes, derechos culturales y cultura de paz. Es integrante desde el año 2000 de la Cátedra UNESCO de Políticas Culturales y Cooperación de la Universidad de Girona, España. Actualmente es la directora de formación y gestión cultural de la Secretaría de Cultura. Doctora, muchas gracias por su participación y por visitar.

[Aplausos]

Bueno, el eh el panel tiene una duración de hora y media. Entonces, estamos comenzando muy a tiempo. Vamos a tener una participación inicial de cada uno de los panelistas de hasta 20 minutos. Pueden ser 20 minutos, un poco menos, no no importa. Este, y cuando falten 5 minutos para concluir, yo les haré pasar ahí unos papelitos, 5 minutos, después también cuando su tiempo se haya agotado. Como les comentaba, el orden es justo como se leyeron las semblanzas. Entonces, me permito ceder el uso de la palabra a Roberto Guerra Beas.

Gracias. Hola. Hola. Sí. Bueno, muchas gracias por la por la invitación a los colegas de la Red Latinoamericana de Gestión Cultural, desde de la que formo parte desde sus inicios, muy honrosamente y a poder integrar este este panel y por supuesto me sumo a las gratitudes a la Universidad de Guadalajara por abrir sus puertas y y acoger este tercer eh congreso. Dicho eso, quisiera contarles. Preparé un escrito que quienes me conocen saben que no suelo hacerlo, pero me pareció que la ocasión merecía la pena tanto para ajustarme a los tiempos como para decir quizás de la mejor manera posible lo que quiero decir en en ese contexto. Fue en el en Santiago de Chile en cuando tuvo lugar el primer eh el primero de estos congresos. Era abril del 2014. Hablábamos de conocer y reconocer nuestras prácticas para fortalecer el sentido y los procesos de la gestión cultural en Latinoamérica. Luego en Cali en 2017 con el lema Pensamiento y Acción Cultural para la Paz y la Participación Ciudadana, soñábamos con que este espacio pudiera seguirse desarrollando y consolidarse como lo que yo considero que es la mayor cita de los gestores culturales del continente. Esta inauguración, creo yo, da cuentas, concreta de ello. Me parece que nos reunimos, por tanto, con esas experiencias. Yo sumaría también la del congreso que no pudo realizarse en Quito el 2019. Ya se ha dicho acá por la contingencia local y la posterior eh pandemia. Pero ante todo en lo que a mí eh me parece la idea que mejor se asemeja a lo que es es esto, el congreso del reencuentro. Para mí este es el congreso del reencuentro con los aprendizajes y saberes de un sin número de iniciativas de distintas latitudes y espacios institucionales desde el Río Bravo, la Patagonia, que permiten afirmar que la gestión cultural es un colectivo que goza de buena salud. Por tanto, que estemos aquí reunidos y que este esfuerzo autogestionado tenga continuidad es un triunfo y creo que lo tenemos que celebrar como se merece. Dicho eso y como nobleza obliga, eh no puedo dejar de mencionar en mi condición, ya sabrán cuál es, que en este lugar, el entonces auditorio del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades hace ya 53 años, el 2 de diciembre de 1972, un hombre a quien por la coherencia y consecuencia de sus actos la historia puso en un lugar de honor, señaló con hermosa elocuencia: "Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción biológica", interpelando después a los jóvenes viejos, aquellos que no se preguntan por las desigualdades sociales y que trabajan solo en función de sus propios intereses, agregaría yo a los gestores viejos, comillas, ¿no? Luego señalando el rol de la universidad pública o denunciando las profundas iniquidades del continente en aquella época. Estoy hablando Salvador Allende, entonces presidente constitucional de Chile, a quien yo quiero recordar esta tarde. Que viva. ¿Cuánto hacen falta los Allende? No. Y otros tantos, los Mujica, los Bolívar. Pensaba cómo responder a las preguntas guías de este congreso en relación a qué conceptos o metodologías orientan la acción cultural para la transformación social y qué características tiene las preguntas que este congreso invitó a desarrollar. Y concluyo que la frase recién mencionada del Chicho, les cuento a los que no saben, así se le decía desde niño en Chile, el Chicho Allende, me pueden ayudar a formular algunas reflexiones que no sean de utilidad para esta discusión. En ese sentido, diré lo que quiero decir, tomando como base esta idea de la contradicción biológica y algunos trabajos anteriores para intentar eh delinear algunos desafíos que considero presenta la gestión cultural en el continente. Bueno, eh la transformación social, hay una conocida canción de Julio Numhauser que en uno de sus pasajes dice: "Y así como todo cambia, que yo cambie no es extraño". De seguro la han de conocer. Y quizás tenga razón, que lo único cierto es la permanencia del cambio. Este desafío de la transformación social ha sido invocado desde distintos paradigmas: la revolución, el reformismo, el desarrollismo como grandes relatos del cambio a nivel de la superestructura de la sociedad con distintos resultados. A mi modo de ver, una apuesta vigente por modificar sustantivamente las estructuras en favor de quienes hasta el día de hoy aquello que llamamos desarrollo no ha golpeado a su puerta. Varios de los desafíos más urgentes de este esfuerzo, sin duda, sobrepasan con creces los márgenes de lo que entendemos como gestión cultural, fundamentalmente su encargo social. Sin duda, en nuestras tareas cotidianas no aparece el garantizar el acceso a la educación, a la salud, a la vivienda, que constituyen elementos básicos para garantizar niveles relativamente aceptables de cohesión social y hagan de estos, como también de los bienes y servicios culturales, un derecho. Los estallidos sociales de Chile, hace poco cumplimos 5 años de aquello, Colombia, Ecuador, son quizás el mejor ejemplo de profundos malestares incubados y de los discutibles consensos de normalidad institucional que fueron sobrepasados por demandas que se instalaron como urgentes e inaplazables. Es evidente que nuestra profesión no se aboca específicamente a esta tarea, eh, que como sabemos devienen o dependen de políticas públicas. Aunque sin embargo, me parece lícito preguntarnos si la gestión cultural puede hacer un aporte a estos procesos si tiendo a pensar que sí. Si tomáramos uno de los temas más recurrentemente señalados por los gestores culturales latinoamericanos, el garantizar o promover el acceso a la cultura e la posibilidad de hacer algo distinto que efectivamente permita contribuir a la transformación social, posee al menos implicancias políticas, metodológicas y técnicas que es importante identificar y opinar en ella. Situar la gestión cultural en esa ruta de la transformación social se relaciona con lo que podríamos definir como el posicionamiento, la dimensión éticopolítica de nuestra labor, aquello que Fidel Sepúlveda llamó en una oportunidad distinguir lo vital de lo letal o lo que Héctor Olmos reivindica como el sentido, es decir, agregamos el propósito profundo por el que hacemos lo que hacemos. O como dijera el poeta Fernando Quilobrán, refiriéndose a la identidad cultural, ejercer la posibilidad de ejercer la condición humana en nuestras particularidades, circunstancias de tiempo, espacio y clase. Voy rápido. El problema de la participación o la contradicción vital de incluir o no. Si existe un elemento que cualquier proyecto cultural que se precie señala con más o menos fuerza el de la participación. Cuando hablamos de ello, seguro aparece la idea de tomar parte en alguna actividad o proceso. Sin embargo, a partir de la evidencia se pueden apreciar diversos asuntos, entre ellos uno muy llamativo, que es el de una, entiendo yo, insuficiente conceptualización de los alcances metodológicos o, si se quiere técnicos de la participación, fundamentalmente en las prácticas del Estado, pero también en nuestro sector cultural y en la gestión cultural. Entonces, cuando se informa tarde y mal, cuando la información es incompleta, cuando la palabra es privativa del que organiza, cuando participar no pasa de ser algo más allá que el acto de presenciar, cuando no se realizan, cuando se realizan, perdón, consultas simbólicas y no vinculantes. Cuando se invoca lo comunitario como atributo del proyecto y no hay comunidad tras él, la participación no pasa de ser una declaración de buenas intenciones. Es decir, si esta variable no se operacionaliza, planteamos, se corre el riesgo de caer en el populismo o sencillamente en la demagogia. Ejemplos de estos abundan una suerte de simulacros de la participación que en el ámbito de la oferta gubernamental son más comunes de lo que parece y de eso lamentablemente existen muchas experiencias, pero también en un justo balance de las otras experiencias positivas, procesos de cogestión público-privada, consultas ciudadanas ampliamente informadas, cabildos autoconvocados de organización comunitaria, el hermoso ejemplo de las ollas comunes o comedores populares durante la pandemia, que es otra forma de participar, en este caso, tomando la iniciativa para ayudar al otro. El poder no se redistribuye, en definitiva, en procesos pensados en tiempos ciudadanos y no institucionales. Sí, es así que en buena medida nos hemos ido habituando a ciertas formas que son reflejo de una noción instrumental de participación ciudadana que se relaciona más con la entrega de información que con el empoderamiento, donde importa más cumplir con la norma que reivindicamos, por cierto, es algo importante que hay que hacerlo, pero pareciera ser que importa menos informar de manera debida, adecuada y con el debido entusiasmo, con información oportuna y de calidad. Si hiciéramos la analogía con el fútbol, de seguro todos conocen a un jugador o o les gusta, sería algo parecido a a lo siguiente, a que el dueño de la pelota, en este caso la participación, fuera más dueño de la cancha, quien pone al árbitro y además define la duración del partido. Entonces, esta oferta, invitación no pocas veces no pasaría a ser un partido con un final altamente previsible, cosa que es importante identificar para desarrollar estrategias y tratar de revertir. Siguiendo con la analogía, pensaba yo, quizás un bar de la participación nos podría ser de mucha utilidad. Asumiendo que el tiempo es un bien escaso, que las personas administran y administramos con celo, conviene recordar que la participación no es un estado permanente. No todas las personas se interesan en participar en lo mismo. Participar es un voto de confianza. Se necesita información para poder participar y en la medida que esa información sea temprana y de calidad, mejores condiciones hay para participar. Entonces, pregunto, eh, ¿de qué estamos hablando cuando hablamos de participación en la gestión cultural? ¿Qué grados de participación estamos dispuestos a otorgar en las iniciativas que nosotros desarrollamos? Resumiendo, en virtud del tiempo, el lugar de lo común en búsqueda de nosotros. Si compartimos que desde la gestión cultural la transformación social es un proceso donde la cultura cumple un rol fundamental, la acción toda de la gestión cultural debiese dar cuenta de formas y estrategias que sean consistentes con este desafío. Qué duda cabe que en la gestión cultural la idea de lo comunitario goza de una amplia popularidad acompañando el diseño, denominación de distintas iniciativas, ¿no?, a lo largo del continente. Aquí aparecen diversas diversos proyectos que abordan temas de promoción de derechos, activismo social, medioambiental, recreación, entre muchas otras. Sin embargo, también es claro que al interior de la gestión cultural, la presencia de lo comunitario reviste distintos abordajes. Para algunos de nosotros refiere a iniciativas que se localizan en el territorio, hoy por hoy la más común de las denominaciones para referirse a este tipo de proyectos. Para otros, llevar algo a algún lugar depositario de este paradigma democratizador o con las estrategias que definen este tipo de acciones. Me parece que tanto en la sociedad civil como en la academia y en el Estado es posible, a pesar de distintas formas de entender eh estos procesos, coexistiendo aproximaciones metodológicas tan disímiles como coincidentes, contradictorias entre la relación de la cultura, la comunidad y la participación. Los principales elementos de estos procesos. ¿De qué hablamos entonces? Al situarnos en un espacio que definimos como gestión cultural comunitaria, que reivindica el papel de lo comunitario y la cultura. Me parece importante intentar una definición. A mi entender, hablamos de una acción intencionada que mediante la utilización de metodologías participativas y estrategias eh incluyentes, posibilita que las personas, grupos y comunidades sean protagonistas de los procesos, apostando a fortalecer el empoderamiento de las comunidades. Es decir, que busca el espacio de lo común, del nosotros, hacer comunidad, que quizás es uno de los asuntos más difíciles en los tiempos que corren, de individualismos, de consumo, de guerras, de genocidio. Lamento del aguafiestas, pero no se trata de algo nuevo. Por lo que hablar de la gestión cultural comunitaria es necesario hacer mención de quienes nos antecedieron en esta tarea cuyos fundamentos teóricos metodológicos hay que buscarlos en el trabajo social, en la educación popular, en la animación sociocultural, en el desarrollo comunitario, la educación de adultos, entre otras disciplinas y enfoques. Los alquimistas chinos por ahí por el siglo no y al parecer dicen de forma accidental descubrieron la pólvora. No perdamos tiempo tratando de inventar el trabajo comunitario. Busquemos aprender de su rica tradición y saberes para nuestra joven profesión. En ese sentido, un primer ejercicio, considero, debiera ser el reconocimiento de esos procesos que precisamente están permitiendo que hoy podamos conversar estos viejos nuevos temas. Hay un elemento fundamental: la dimensión éticopolítica de la gestión cultural. Cuando hablamos de esto, nos referimos a la necesidad de relevar no solo la técnica, sino que también el sentido de los procesos, de por qué hacemos lo que hacemos, aquello que le pueda otorgar vitalidad a la racionalidad del formulario y del proyecto, lo que ayuda a discernir lo vital de lo letal, lo que contribuye o no a la felicidad humana y aquello que la condiciona. Dicho de otro modo, una gestión cultural comunitaria que reconociendo esa historia y sus fundamentos éticos y políticos tome distancia de lo insípido, tome distancia de lo incoloro y abrace aquello que constituye una apuesta por vivir mejor. Esto, a mi juicio, supone problematizar la idea de la participación y comprender que no todo lo que se hace a nombre de la comunidad o en el espacio territorial es de por sí comunitario, que lo determinante es el proceso que finalmente da vida a estas iniciativas, lo que genera, lo que articula, lo que conecta, que permite que lo que se haga responda efectivamente a a los intereses de las personas, grupos y comunidades. Las soluciones tecnocráticas y facilistas, las del camino corto, como suelo llamar, se han mostrado absolutamente ineficientes para fortalecer procesos de participación ciudadana. Final, la experiencia como posibilidad de aprender de lo nuestro y entre nosotros. Parafraseando a Allende se pudiera ser se pudiera decir que ser gestor cultural y no aprender de la práctica es una contradicción hasta biológica. Ojo ahí. Con esto quisiera abordar la pregunta de qué conceptos y metodologías orientan la acción cultural. Digamos de entrada que las el enfoque eh, perdón, que enfocada en el hacer la gestión cultural está eminentemente centrada en aquello, en el hacer. Y existe poco espacio y tiempo para pensar la práctica. Es así que un sinnúmero de valiosos proyectos de iniciativas, estoy corriendo, se darán cuenta, eh, cuyos resultados y experiencias eh pudiéramos compartir precisamente por los bienvenes de la no necesaria a documentar y socializar. ¿Qué tiene que ver esto? Voy terminando con la transformación social. A mi juicio, bastante. La sistematización de experiencia es una creación latinoamericana surgida al calor del desarrollo de los movimientos sociales y populares de pensamiento crítico en en la región, cuyos antecedentes se encuentran en la educación popular, en la educación de adultos y fundamentalmente en el proceso de reconceptualización de trabajo social. Hablamos de un proceso que permita reconstruir las prácticas, problematizar la experiencia más allá de describirla y permita compartir esos aprendizajes. Esto termino para la gestión cultural puede permitir reducir la brecha existente entre el hacer y la reflexión profunda sobre la gran diversidad de proyectos artísticos, formativos, asocia asociativos, perdón, y un largo, etcétera en la región latinoamericana. A modo de cierre. Dentro de múltiples desafíos que tiene la gestión cultural, me parece que no debe renunciar a su vocación de ser agente de cambio como una poderosa herramienta para contribuir a ser más amable la vida de barrio, permitir que cualquier niño o niña de cualquiera de nuestros países pueda tocar un instrumento musical o que se maraville viendo una obra de teatro. Escuchemos más. Desconfiemos de las recetas fáciles, que surjan nuevas preguntas, que se intenten nuevas respuestas, se compartan experiencias y aprendamos de lo que somos capaces de hacer. Muchas gracias. 17 17.

Muy bien, muchas muchas gracias a Roberto y sobre todo que muy muy justo con los 20 minutos. Este, vamos a pedir si es posible proyectar una presentación que tenía al final solo una lámina, perdón. Sí. Este eh no sé si si Bueno, ahí si es posible ahorita la la lo comentamos para que la puedan proyectar. Entonces, dejo dejo en el uso de la palabra ahora la doctora Luana Luana Vilutis para que exponga su ponencia.

Bueno, muchas gracias. Buenas tardes, buenas noches. Quiero agradecer muchísimo la oportunidad de estar acá con ustedes. Entonces, quiero agradecerle a José Luis Mariscal, a Carmen Valenzuela también por la oportunidad de estar acá. Y para mí es un honor, es una gran responsabilidad poder compartir un poco de las experiencias que tenemos con personas tan con gran grandes referentes, ¿no?, de la gestión cultural, que uno los lee, que uno los tiene ahí como como sea lecturas y y grandes referentes y que ahora uno puede también tener la oportunidad de dialogar presencialmente. Entonces, agradecer muchísimo la oportunidad de estar acá con ustedes. También agradecer al Comité Académico del Congreso y a la Red Latinoamericana de Gestión Cultural por la invitación y quiero, vamos, para mí es un honor y una gran alegría también poder hablar de este tema, ¿no?, de la acción cultural como transformación social. Vengo de una tradición freiriana, ¿no?, de Paulo Freire, de trabajar con educación y con educación popular. Y ese es esta es una temática que Paulo Freire eh, o sea, trae muchos aportes, entonces nos inspira mucho a hablar. Eh, entonces va a ser una alegría poder compartir con ustedes. Y hablo desde la universidad. Yo soy integrante del Centro de Estudios Multidisciplinarios en Cultura de la Universidad Federal de Bahía en Salvador, Bahía, Brasil. Soy brasileña. Este castellano es que soy hija de argentinos. Entonces, me considero una persona latinoamericana, pero bueno, ahí estoy desde Salvador y desde la universidad haciendo esta reflexión con ustedes y para mí es una una alegría. En Brasil tenemos mucho cada vez más la costumbre de hacer una audiodescripción en respeto también a a la promoción de la diversidad. Entonces voy a hacer por especialmente para también por ahí quien nos está viendo y estános acompañando online. Eh, soy una mujer blanca de cabellos claros, castaños claros, rubios, también canosos, ojos claros, azules, uso lentes transparentes, un vestido azul y estoy en el centro del escenario. Y bueno, entonces quiero más una vez agradecer y también decir que es una alegría compartir acá el panel con personas tan queridas y y que me inspiran tanto y que son para mí una una gran referencia. Entonces es un honor y no con yo agradezco y bueno, para empezar sobre el tema de acción cultural quería intercambiar, ya vi que coincido mucho con Roberto, seguro coincido mucho con Lucina porque eso ya lo sé de la caminata de la vida, pero quiero saber con ustedes. En una palabra, ¿quién podría definir acción cultural? Por favor, ¿alguien se anima? Una palabra. Nadie. Una palabra. Resistir, cambio, resistir. Persistir la persistencia. Muy bien. ¿Alguien más? Una palabra. Per per pervivencia. Me gusta. ¿Qué más? Alguien dijo que no escuché. Integración. Dinamizar. Emancipación. Valentía, valentía. Cuidados. Qué bien, estamos coincidiendo mucho. Es bueno que así me me acorta mi charla. Detonar procesos. Bien. Movimiento. Identidad. ¿Alguien más? ¿Cómo? Resiliencia. Muy bien. Pertenencia. Cambio. La complementariedad. Transdisciplin transdisciplinariedad. Perdón por el español que a veces se me escapa. ¿Qué más? Resistencia. Compañar y última, reexistencia. Participación. Muy bien. Bueno, les agradezco. Ya siento que no necesito decir más nada. Se acaba aquí. Está todo muy bien porque de hecho estamos coincidiendo muchísimo, pero bueno, quiero traer un poco algunas algunas eh reflexiones que dialoga muchísimo con eso que me traen ustedes también. Entonces, claramente acá está evidente que cuando hablamos de acción cultural, no estamos hablando de un evento puntual, de un producto, de una acción eh como una obra o un proyecto. Estamos hablando de un proceso, un proceso que es político-pedagógico. Y me parece muy importante decirlo porque eso implica en un modo de estar y de de accionar el mundo, las relaciones, la convivencia, ¿no? Entonces, una forma de crear eso y de educar. Cuando hablamos de acción cultural, estamos hablando de educación y de una forma de de convivir y de crear lazos de convivencia. También está la dimensión del cuidado que se puso acá, que me parece fundamental. No podemos hablar de acción cultural sin hablar del cuidado. Cada vez más la dimensión del cuidado se hace central en una perspectiva político-pedagógica de la acción cultural. Estamos hablando de un proceso participativo de escucha, de creación colectiva, de cocreación, ¿no? También se se dijo de coautoría. Entonces, me parece también muy importante pensarlo en esa perspectiva, porque eso integra una dimensión ética en el sentido de una dimensión política, una dimensión estética en el sentido de una dimensión poética y también en su perspectiva comunitaria, en su perspectiva también básicamente del territorio, de las luchas del territorio, de la resistencia, se habló en resistencia también de los territorios, ¿no? Entonces es en ese en ese marco cuando hablamos de acción cultural, por lo menos como la la entendemos aquí, que estamos hablando, estamos hablando de cultura como un derecho y un derecho humano. Un derecho humano en el sentido, Mario de Andrade, que fue uno de los precursores, de los pensadores de políticas culturales de Brasil, decía que la cultura es más importante que el pan, o sea, es un alimento más importante que el pan. Sin sin la cultura uno no vive. Y en ese en esa perspectiva es cuando hablamos de la cultura como un derecho humano, ¿no? Y también pensar la acción cultural como un acto de mediación. Y ahí me me gusta traer eso porque cuando hablamos desde la universidad entra también un poco cuál es el papel de la universidad al trabajar con acción cultural en una perspectiva de transformación social. Y ahí está eh la perspectiva de construir puentes entre, por ejemplo, saberes tradicionales, saberes originarios, saberes populares y eh el Estado, las políticas, las políticas públicas, la ciencia también, cómo todo eso se conecta y se interrelaciona y la universidad tiene ese papel de crear puentes y ahí me gusta, quiero traer algunos ejemplos de lo que estamos haciendo en la Universidad Federal de Bahía. Tenemos en el Consorcio Universitario Cultura Viva del de las cuales de una de la desde la UFBA yo hago la coordinación junto con un otro profesor, tenemos la oportunidad de de proponer un componente disciplinar en que invitamos a los puntos de cultura, a los maestros y maestras de las culturas populares y tradicionales, a hablar y a dar clases en la universidad y llevamos a los estudiantes de la universidad hacia los puntos de cultura, hacia las comunidades, a conocer la realidad de esas manifestaciones y de esas de esas acciones culturales en los territorios, ¿no? Entonces, esos puentes me parece que traen mucho, enriquecen mucho la perspectiva de la acción cultural y nos hace pensar un poco que cuando hablamos en justicia social y se habló en justicia social,

Acá no existe justicia social sin una justicia epistemológica. No, eso no es, es imposible pensarlo sin esa posibilidad de un diálogo y de una construcción colectiva del conocimiento, ¿no? Y ahí no es que estamos trabajando en una perspectiva de transmisión, como decía Pablo Freire, bancaria, ¿no?, de saberes, pero en una construcción colectiva, en una construcción colectiva de saberes de experiencia, de saberes que están eh arraigados en las prácticas culturales y de los territorios.

Entonces, eh me parece importante pensarlo por ahí y eso nos trae la dimensión de la cultura, de la acción cultural de base comunitaria que dialoga mucho con cultura viva y con cultura viva comunitaria y los puntos de cultura que también trajo un poco eh Roberto, ¿no? De transformar la cultura en un campo de ejercicio ciudadano, de ejercicio de participación política, de ciudadanía cultural y de producción del del común, de lo común, de lo común, que es algo que se construye también colectivamente en una perspectiva participativa, en una perspectiva dialógica de democracia cultural, ¿no?

Estamos hablando justamente de trabajar a partir de lo que existe en los territorios y en las comunidades, pero no podemos dejar de pensar también que la acción cultural es un campo de disputa. Es un campo de disputa y de conflicto simbólico, ético, político, económico. No es cuando uno habla en acción cultural, así como cuando habla de la cultura, no es todo hermoso y florido y pacífico, al revés. La cultura cada vez más está en el centro de las principales disputas y de los principales conflictos hoy.

Entonces, cuando no podemos dejar de pensarlo en ese sentido y de potencializar esos espacios ciudadanos participativos, reivindicatorios, democráticos, que se fortalezcan por intermedio de una acción pedagógica para justamente poder construir ese común y disminuir un poco eh las violencias, ¿no? Porque cuando hablamos de esos conflictos, estamos hablando de conflictos muy muy violentos.

En algún aspecto me gusta traer también una de las acciones que estamos haciendo, que tiene que ver con eso desde la Universidad Federal de Bahía, que es el diagnóstico económico de los puntos de cultura, de la cultura viva. Creamos todo un trabajo junto con el Ministerio de Cultura y con los puntos de cultura para hacer un gran mapeo, un gran diagnóstico de la realidad económica de los puntos de cultura y que no es solo una realidad económica que impacta el PIB, el es una realidad económica que muchas veces es invisibilizada, que dice respecto a la economía solidaria, a las acciones de intercambio, de trueques, de lazos de confianza, de pertenencia y que es lo que mantiene muchas veces un patrimonio cultural preservado, lo que mantiene el medio ambiente preservado y muchas veces eso no se visibiliza, eso no se contabiliza, no se considera ni economía.

Y cuando lo hablamos en la perspectiva de este diagnóstico, es un proceso político pedagógico también, porque es un proceso también formativo en que los propios puntos de cultura paran a reflexionar un poco sobre cuál es la economía que están creando y movilizando, que muchas veces no es valorada, porque lo que se valora es lo que eh genera eso, movimenta el PIB, por ejemplo, o movimenta la industria y no es de esa economía que estamos hablando, pero no hay muchas evidencias, no hay muchos datos sobre eso y es un poco lo que estamos haciendo desde la universidad, generar, buscar generar esas evidencias y esos indicadores para subsidiar la política de cultura viva a nivel federal de Brasil.

Tuvimos dos más de casi 2,500 respuestas de puntos de cultura a la encuesta que hicimos. Estamos en este momento eh juntando esos datos. Ya terminamos de colectar las respuestas. Estamos ahora haciendo los cruces y los análisis. Pronto tendremos algunas respuestas sobre eso y va a ser un gusto compartir con ustedes. Y bueno, sé que mi tiempo ya empieza a avanzar.

Entonces, vamos a entrar ahora un poco en la dimensión de la transformación social, porque, bueno, lo que hablaba un poco antes del diagnóstico como un proceso político pedagógico, porque es un proceso de acción, reflexión, acción pensándolo desde una perspectiva freiriana, un momento en que no es responder una encuesta, es reflexionar cuáles son nuestras prácticas cotidianas, comunitarias que desarrollan la economía del territorio, que hacen con que la población ahí quede y pueda vivir de aquello que realiza, de sus propias creaciones y todo lo demás.

Y ahí entra un poco esa dimensión de la transformación cultural, porque Pablo Freire decía que el propio proceso de acción, reflexión, acción es un proceso de transformación social, es un proceso colectivo dialógico que parte de esa praxis que es una praxis de concientización, ¿no?, de interacción con el mundo que genera conciencia crítica. Y ahí la idea del pensamiento crítico me parece muy muy importante, especialmente en el momento que vivimos hoy.

Bueno, tenemos ahí toda una inteligencia artificial que nos ayuda en muchas cosas, pero que no genera pensamiento crítico. Entonces, ¿cuál es el papel de la universidad hoy? Es sí desarrollar esa reflexión y esa concientización y ese pensamiento crítico. Y ahí nos cabe mucho a ese esfuerzo colectivo, ¿no?, de poder eh traer y ahí traigo nuevamente Pablo Freire porque cuando él decía de la transformación social, una de las cosas que él decía, además de la lectura de mundo como una clave fundamental para la transformación social, identificación de las contradicciones. O sea, es a partir de las contradicciones que vivimos en la actualidad que podemos incidir, hacer incidencia y hacer cambios, ¿no?

Y qué contradicciones tenemos hoy. Y ahí si uno piensa que la acción cultural parte de una perspectiva de una acción de libertad, de expresión, de relación y de creación, uno mira la la contradicción existente hoy. No, 5 minutos tengo que correr. Bueno, vamos. Pero la yo quería apuntar la cuestión de la contradicción porque me parece que hoy la cuestión de la información y de la desinformación, porque cuando uno habla en libertad, tenemos ahí las nuevas derechas trayendo todo un discurso sobre libertad que no tiene nada que ver, que es completamente opuesto a lo que nosotros defendemos como libertad en un campo democrático y progresista.

Entonces, no podemos dejar de iluminar estas contradicciones y de combatir el negacionismo, el obscurantismo, toda la cuestión de la desinformación, del odio. Si no hablar de transformación social y no incidir en ese tipo de contradicción es algo que realmente no nos va a llevar a algún lugar muy bueno, ¿no? Entonces vamos a iluminar estas cuestiones y tenerlas en cuenta.

Como tengo poco tiempo, voy a avanzar un poquito. Quería traer también la cuestión de de ah, no puedo dejar de hablar, chicos, del manifiesto del laboratorio Nóme. Acá lo tienen y espero que lo puedan ver. Está ahí en el puesto de RGC con los libros. Es una construcción colectiva que tiene todo que ver con esto que estamos hablando, porque bueno, nos trae toda una perspectiva de la cultura viva comunitaria como un espacio de insurgencia, de insurgencia democrática que emerge de los territorios para reinventar las formas de convivencia, las formas de economía y de democracia.

Y ahí cuando hablamos en reinvención, alguien habló de reinvención, estamos hablando de imaginación, de creación colectiva, de sueño, de deseo y de cuidado. Vuelvo a decir, el cuidado sin el sueño, sin la imaginación y sin el deseo. Tenemos que poner el deseo al hablar de transformación social. Sin deseo y sin imaginación tampoco hay transformación social.

Y bueno, en esa perspectiva insurgente de la acción cultural, me parece muy importante también traer la perspectiva de la esperanzar y que trae Pablo Freire de la esperanza. Y para cerrar, una categoría freiriana que a mí me gusta mucho y que tiene todo que ver con esto es el inédito viable, ¿no? Paulo Freire decía que el inédito viable es aquello que está entre lo que es el real hoy existente y lo que es el posible, lo que es algo que lo podemos crear a partir del real, pero que no está ahí todavía ocurriendo, pero que depende de nosotros hacer con que realmente se realice una utopía concreta posible, ¿no? Un posible histórico que va a emerger de los sujetos cuando se reconocen como actores y actrices de este cambio social.

Y bueno, en esta perspectiva de acción política, sí, espero que el Congreso nos permita, bueno, ese es el papel de la universidad, yo creo, traer un poco ese inédito viable, iluminarlo, ¿no?, crear esos puentes para que los inéditos viables se tornen posibles y así espero que el Congreso también nos permita promover, imaginar, crear y desarrollar inéditos viables que nos traigan ahí un cambio social a partir de la acción cultural. Y con eso cierro. Muchas gracias y seguimos. Un buen congreso para todos.

Muchas gracias a la doctora Luana por su intervención tan acertada respecto a la acción cultural y vamos a pasar con nuestra última panelista, la doctora Lucina Jiménez López, a quien cedo el uso de la palabra, doctora.

Gracias. Eh, muy buenas tardes, noches a todas, a todos. Un saludo a quienes nos están siguiendo a través de la digitalidad. Quiero en primer lugar felicitar a la Red Latinoamericana de Gestión Cultural. Construirse y mantenerse como red activa, generando intercambios, diálogos, conversaciones y llegar a este congreso es un logro que hay que felicitar. Eso es definitivamente algo por lo que tenemos que empezar. Muchas felicidades por esa capacidad de mantenerse en esto latinoamericano que además quisiera decir que prácticamente es el primer encuentro de carácter internacional que sucede después de Mundiacult 2025 en Barcelona. Y esto es algo que no es secundario, porque si hay algo que en este momento se requiere en este cambio de equilibrios que necesitamos generar a nivel global, es precisamente la preeminencia de este cambio epistemológico que supone el reconocimiento del pensamiento y las acciones de los sures globales y de todo aquel pensamiento latinoamericano que en este momento resulta vital para esos eh equilibrios mundiales.

No es gratuito que exista efectivamente ese posicionamiento del laboratorio nómada. Creo que vale la pena que valoremos y pongamos siempre por delante el trayecto que seguimos en las conversaciones, porque ese trayecto es el que nos permite ir hilvanando ese gran tejido de pensamientos que somos y de acciones. Por supuesto.

También quisiera mencionar que nada más pertinente que colocar el centro del debate en esta cuestión de la acción cultural para la transformación social. Si no es ese propósito de la acción cultural, es un contrasentido, porque la cultura en sí misma está sujeta permanentemente a un proceso de cambio. Entonces, eh tendría que ser consustancial, pero eso no quiere decir que sea automático. Y esta reflexión autocrítica que aquí se destaca me parece fundamental porque en realidad hoy en día la gestión cultural y los procesos de mediación cultural juegan un papel cada vez más indispensable, aún cuando no estemos del todo y claramente constituidos como sector y no tengamos el reconocimiento profesional que nos debemos y en el cual tenemos que trabajar.

La mediación y la gestión cultural en estos días en donde somos testigos y a veces partícipes involuntarios de múltiples guerras culturales, son en verdad ese papel es vital, es fundamental y creo que como bien lo han señalado aquí Roberto y Lu, dos colegas queridos con quienes hemos conversado en muchos otros momentos, hay de pronto una sobreexposición de ciertos conceptos que creo que nos tenemos que dar el espacio y el tiempo para reconsiderarlos, para que no se conviertan en ese lenguaje amiba que engulle todo y que se refiere a todo y finalmente no a nada, porque si es todo entonces no es nada. ¿Y a qué me refiero con esos conceptos? Justamente a la cuestión de la cohesión social, ¿no? Que ya se ha vuelto como un lenguaje amiba y a ciencia cierta no se sabe a qué se refiere cuando se habla de cohesión social o el concepto de tejido social viene siendo más o menos en la misma discusión. ¿A qué nos referimos cuando estamos hablando de tejido social? ¿A qué nos referimos también cuando hablamos de comunidad? para no caer en el romanticismo, en romantizar la comunidad como ese espacio inmaculado donde las cosas suceden idílicamente. que no es verdad, porque nuestras comunidades también son espacios donde se reproducen las contradicciones y las tensiones de poder, porque finalmente no son ajenas a este capitalismo salvaje que ha llegado a colocar el cuerpo mismo como materia de conflicto, de desaparición, de borramiento y de todo aquello que nos pone frente a una necesidad de pensar el cuerpo hoy en día como un elemento importantísimo de la biopolítica y de la cual la gestión cultural no puede ser ajena.

De ahí la relevancia precisamente el tema de los cuidados, empezando por el territorio del cuerpo, que significa el yo soy, el yo me construyo en la relación con los otros, pero en una individualidad que está hecha de fragmentos, en procesos identitarios que están en una transformación profunda en todos nuestros territorios. Y bueno, ya Roberto habló de de esta sobreexposición también del concepto de participación social, que de pronto eh podríamos dedicar todo el congreso a ello, pero no porque tenemos otros caminos que explorar.

Estamos en un momento fundamental donde la reconsideración y el replanteamiento epistemológico que tenemos que hacer no tiene que ver solamente con esta cuestión que mencionaba ya antes de la reivindicación de y la revisión de los pensamientos de los sures, sino dentro de nuestras propias geografías políticas, institucionales y culturales, donde también tenemos que repensar los pensamientos contemporáneos de las diversidades. Y eso es bien importante porque de pronto en gestión cultural tendemos a pensar que somos la neta del planeta y la verdad no somos no lo somos. Creo que uno de los rasgos importantísimos para poder entender estos tiempos y hablar de transformación social es concebir que las formas de los liderazgos culturales hoy en día son otros. que ya no es la autorreferencialidad y los liderazgos individuales y el mesianismo lo que contribuye a una transformación ni siquiera de nuestras propias comunidades. Y estoy hablando de nuestras comunidades de práctica.

Estamos viviendo tiempos donde la búsqueda de lo común, los comunitarismos y las formas de crear, coproducir que ya mencionaba Lu en relación con los propios territorios es lo que es más fructífero. Y en ese sentido lo que se reclama cada vez más de la gestión cultural es nuestra capacidad de escucha intercultural. Si nosotras nosotros no desarrollamos esas habilidades y pensamos que lo sabemos todo y somos autorreferenciales y a través del prisma de nuestra propia mirada queremos analizarlo todo o entenderlo todo, nos vamos a equivocar profundamente en un tiempo donde lo que requerimos es una escucha de otra naturaleza.

Antier estaba en la costa chica de Guerrero en una asamblea en donde se estaba poniendo en marcha el plan de justicia de los pueblos afromexicanos. La primera cuestión que se estableció es nadie venga a promover nada de lo que hacen las instituciones. Cero es escucha. Es escucha. Es escucha. Y la primera cuestión que plantearon los pueblos es, queremos una mirada que nos desindianice. Fíjense qué importante. Revolución epistemológica. No queremos ser vistos desde una mirada indigenista, porque a esa es a la que concurrió el Estado mexicano para referirse a la otedad, entre comillas. Somos otra cosa. Nosotros no somos indígenas y por lo tanto nuestra autonomía cultural significa el reconocimiento de otras formas que no son apropiadas solamente por el trasvase de una manera de entender esas realidades culturales, aún cuando estamos hablando desde la perspectiva de derechos culturales.

Entonces, esa capacidad de escucha nos pone en tensión porque son las comunidades en contradicción y en sus propios dilemas, aquellas las que nos pueden plantear el por dónde empezar a repensar los territorios y las relaciones. Un elemento fundamental también tiene que ver, por eso con los nuevos sentidos que ha de adquirir ese concepto de democracia cultural. Porque fíjense que la democracia en realidad como concepto no es un concepto universal, no lo es. Aún cuando tengamos que defender la democracia frente a las tensiones y los conservadurismos y lo que en este momento está poniendo en tensión en muchos países de todo el planeta, en esta contradicción entre los autoritarismos y los populismos, donde pareciera ser que los dos extremos se unen de pronto en sus dos orillas, ¿no?

Entonces, ¿por qué? Porque las formas de gobernanza del territorio en este momento tienen una gran complejidad y una gran diversidad y están construidas históricamente y en algunos casos incluso modificadas por las influencias que tienen en los territorios muchas de las fuerzas de los poderes fácticos, por llamarlos de alguna manera, o porque se han tenido que ir transformando precisamente por los efectos de las violencias que estamos viviendo. Y en ese sentido se requiere una transformación de la mirada de cómo este sentido de los liderazgos colectivos y al mismo tiempo las buenas prácticas de gobernanza territorial son las que han de conjugarse para poder plantear desde nuestra perspectiva la posibilidad de trabajo, no para sino con las comunidades. En muchos casos nos toca ser facilitadores más que conductores y eso es algo que nos cuesta mucho trabajo porque finalmente estamos impuestos a esa forma de liderazgos donde quiere ser el centro de todo, ¿no?

La verdad es que hasta en términos de sobrevivencia del planeta y de la vida misma nos tenemos que quitar del centro porque esta mirada antropocéntrica está dando como lugar una crisis planetaria que no somos la única especie que trabaja para su propia extinción. Pareciera que no, pero sí. Entonces, creo que eso es algo también importante.

Quiero mencionar también que en esta etapa de replanteamientos y de revolución epistemológica, cuando hablamos de transformación social tendríamos que saber qué es lo que queremos transformar. De verdad, yo sé que estoy diciendo algo que pareciera ser complicadísimo de respuesta, pero yo creo que muchas veces las personas que construyen y que producen y que habitan un espacio territorial, ya sea en un ámbito o en un conjunto de ámbitos o en una región o en un espacio digital, tienen muchas veces claras las prioridades, no somos nosotras o nosotros quienes hemos de establecerlas. Y ahí importa mucho, sí, que tengamos en cuenta que las acciones que nosotras nosotros estamos desarrollando en estas etapas tienen que ver mucho con los desgarramientos más profundos que están afectando, por poner un ejemplo, las condiciones biopolíticas de las comunidades. Me estoy refiriendo a los efectos del cambio climático, a lo que significa en este momento las modificaciones que están teniendo que hacer las comunidades en sus esquemas de siembra, a los esquemas que están teniendo que poner en escena para poder relacionarse con el agua, a los esquemas que en este momento están haciendo para poder incluso repensar el papel de las mujeres dentro de este desarrollo de los procesos de cambio cultural comunitario.

Si hay algo que en este momento se está viendo afectado es precisamente la gestión del patrimonio cultural ligado a lo bio, a lo biocultural. Si nosotras y nosotros entendemos que lo que se está dirimiendo con la defensa del maíz criollo, no solo es un sistema alimentario y no solo es un sistema de autonomía alimentaria, sino un recurso fundamental que en este momento está siendo sobreexplotado por un conjunto de industrias transnacionales que están fincando en el maíz la posibilidad de la producción de muchas otras cosas, además innecesarias. Entonces, hay un tema muy importante ahí de en qué sentido la gestión del patrimonio cultural inmaterial, así llamado inmaterial, porque es más material que otra cosa. Este, pero esto, ¿de qué manera nos está transformando?

Eh, sé que ya me van a pasar el papelito entonces y además le quedo más cerca Alberto, ni siquiera el tiempo de que llegue para allá. Entonces sí me parece que en ese sentido una cuestión que arrancamos hacer dentro del trabajo de la Secretaría de Cultura en esta nueva etapa que está colocando en el centro la transformación de las formaciones que necesitamos para la gestión cultural, fue justamente un diplomado sobre gestión de recursos bioculturales, pero además enfocado al desarrollo de proyecto y además enfocado al tema de los derechos. Cómo se gestionan los derechos en ese ámbito. Y lo mismo podríamos decir si nos referimos a los temas de migración que ya eran fundamentales, pero que en este momento con las circunstancias políticas que tenemos en el norte, pues ya no somos un país de tránsito, somos un país donde además la migración está poniendo en tensión muchas de nuestras infraestructuras culturales y eso quiere decir que necesitamos mucha mayor conciencia y formación para poder trabajar en realidades de una diversidad tan grande que ponen en entredicho las prácticas pedagógicas en escuelas donde las personas en el aula menos tienen el español como lengua materna en determinados lugares. He estado en escuelas en el centro histórico de la Ciudad de México, donde hay zapotecos, triquis, nahuas, chinos, coreanos y ahora haitianos y venezolanos, ¿no? Entonces diversidad cultural y lingüística pone en el centro una atención. Ya voy, ya voy, ya voy, ya voy.

Y la última cuestión que me da tiempo de mencionar es aquella que tiene que ver también con la transformación social desde las prácticas artísticas, porque es una falsedad que la transformación social solo tenga que ver con los proyectos de orientación de base comunitaria. Eso hay que apuntarlo y subrayarlo y ponéroslo así como es decir, no hay una división social del trabajo donde quienes hacen gestión cultural de base comunitaria son los que tienen como misión la transformación social y todos los demás no. O sea, estamos ante la necesidad de la reformulación de muchas de las políticas culturales institucionales y de incluso de las instancias que tienen una visión por tradición más canónica, porque la transformación social está preguntando muchas cosas de cómo tienen y hacia dónde cambiar muchas de estas formas.

Las prácticas artísticas al final del día, en este siglo XXI, tienen una misión importantísima de cambiar las relaciones de los imaginarios y cambiar las relaciones entre las subjetividades. Y probablemente en esta etapa no haya algo más importante que eso, cambiar las subjetividades, porque es ahí donde nace el deseo, la imaginación y la posibilidad de reencontrarnos desde una relación no violenta, no impositiva, pero tampoco eh basada en una falsa fórmula mágica que no existe. Muchas gracias.

Bueno, quiero comentar que la doctora Lucina cuando estábamos discutiendo las reglas del panel había comentado, 20 minutos son demasiado, pero doctora, no nos podríamos pasar al menos muchos de los que estamos aquí este más tiempo, más tiempo escuchándola y creo que también usted podría tener un poco más de tiempo extendiéndose en algunas de las cosas que nos está comentando, pero también esto se trata un poco de lo que usted ya comentó, establecer un proceso de interculturalidad y obviamente es importante también abrirnos un poco al diálogo.

Este, creo que muchos de los que están aquí en el auditorio tienen algunas inquietudes, dudas o quieren tener alguna participación respecto a lo que y retroalimentación respecto a lo que tanto la doctora Lucina, la doctora Luana y Roberto han expresado. Entonces, dejamos abierto el micrófono. Vamos a abrir a tres participaciones. Este, si son preguntas, lo agradecemos principalmente, que sean directas y concretas, pueden también expresar algunas ideas respecto a lo que han dicho los panelistas. Y después de esa ronda de tres participaciones, daremos el uso del micrófono a los panelistas para que puedan comentar sus participaciones. Entonces pueden levantar la mano y van a pasarles aquí el micrófono al frente. ¿Quién dice yo? Muchas gracias. O recibirlas todas. Ya. Sí.

Eh, bueno, me presento. Mi nombre es Calet. que vengo con mis compañeras de la Universidad de Puebla de la Benemérita y quisiera resaltar algunas cositas este que me parecieron sobre todo muy importantes a través de la gestión cultural comunitaria y sobre todo relacionándolo un poco con lo que nosotros hacemos en la universidad. Para mí, creo que justo como mencionaban ustedes, perdón, eh por las anotaciones, eh es muy importante generar eh precisamente esta gestión cultural comunitaria a través eh de diversos puntos de la sociedad. En nuestro caso, bueno, enfocándolo dentro de la transdisciplinariedad eh que puede tener una universidad, sobre todo, este, quisiera como ahondar un poquito en esto antes de realizar una pregunta en concreto que quisiera realizar. este justo esta autonomía cultural que se puede tener y redirigir esta mirada a través de no seguir precisamente esta institución, perdón. Exactamente. Gracias. este que muchas veces es otorgada eh precisamente por universidades, por otros organismos que eh limitan mucho esta parte de la gestión cultural como algo simplemente pedagógico. Y creo que como mencionaban hace un momento, es importante verlo a través, por ejemplo, de este de prácticas artísticas. Creo que eso es bastante importante, generando eh tejido social a través de la comunidad, no solamente estudiantil, sino eh con los niños, con las comunidades que han sido pues históricamente eh rezagadas en ciertas eh en ciertas zonas, sobre todo del sur del país, hablando de México. Y quisiera lanzar una pregunta eh justamente eh en el ámbito estudiantil, universitario, medio superior, este primaria, etcétera. de qué manera podríamos vislumbrar un mejor escenario tanto para México como para América Latina, teniendo en cuenta la restricciones institucionales que existen. Muchísimas gracias.

Muy bien, los panelistas han comentado que vamos a abrir el micrófono para que vengan las preguntas este que sean necesarias para posteriormente más bien cerrar con una ronda de respuestas generales y así dar por concluido el panel. Adelante. Solo quisiera agregar con esta pregunta. ¿Cómo consideran ustedes que debe transformarse la gestión cultural para que salga de los generalismos y entre en esas particularidades que cada uno de ustedes han señalado?

Winston Licona de Colombia. Gracias. Buenas tardes. Julián Montaña, Universidad Sergio Arboleda, Bogotá, Colombia. Eh, he encontrado diferentes colegas aquí en este congreso de diferentes instituciones que lideramos procesos de formación en gestión cultural. El nos han invitado a diferentes cosas, creo que resonamos con ellas en nuestro país. Hemos venido transformando los planes de estudio precisamente en un ejercicio de comunión con este tipo de ideas tan necesarias y sobre todo por nuestras características también como país. ¿A qué nos invitarían ustedes a las instituciones? Hablo. ¿A qué invitarían ustedes a las instituciones? no solamente en cuanto a la inclusión de este tipo de conversaciones, sino de repente con acciones muy puntuales que puedan llegar a gestar unas transformaciones o impactos mayores en la dirección de la transformación social desde la acción cultural. Muchas gracias.

¿Hay alguna otra pregunta acá? Acá hay otra más. Ah, perdón, perdón. Hola, buenas tardes. Muchas gracias por las presentaciones. Les quería preguntar algo sobre este lema que nos convoca a propósito de la transformación social. Eh, ¿cómo creen ustedes que los gestores nos damos cuenta cuando ha ocurrido esa transformación? O sea, ¿cuándo estamos presentes frente a esa transformación que aspiramos? ¿No? Porque seguramente tendremos que tener una mirada de contraste desde un momento en el cual empezamos a accionar a un momento cuando nos damos cuenta que ha ocurrido un cambio en el ámbito cultural. Pienso en la sociología y la sociología tiene esquemas donde de alguna manera da esa explicación en donde está la acción, está el tiempo, está la coyuntura. En la acción cultural, ¿podemos tener algún esquema que sea representativa de manera que nos diga eh cómo podemos acelerar esa transformación social, por ejemplo, no? ¿Cómo somos más efectivos frente a eso? Esa es mi pregunta. Muchas gracias.

Buenas tardes. Soy Loreley Estrada, soy de casa. La pregunta es para Lucina Jiménez y en específico me pareció muy interesante y tengo la duda puntual cuando habla de esta de estos problemas bioecológicos de las comunidades, quiero quisiera que nos pusiera un ejemplo aquí a todos los chavos y chavas y adultos que estamos de cómo el gestor cultural puede incidir, porque conozco marginalmente un proyecto que tiene el Colegio de la Frontera Sur, que es transversal, al gobierno federal. El gobierno federal le está dando mucho apoyo a un proyecto donde están pues los científicos más eminentes de México eh de entomólogos y están tratando de conservar en todo Chiapas las abejas y tratando de hacer la colección más grande de abejas de todo América. Este, y me entiendo que les están pidiendo a los biólogos también que hagan gestión comunitaria, que vayan y que este enseñen, compartan los cuidados de las abejas y todo esto. El gestor cultural, ¿cómo? Muchas gracias.

Parece ser que allá atrás alguien había levantado la mano y con eso cerraríamos. Eso dudé por todo lo que ha corrido la compañera por el salón. Eh eh tenía dos dos observaciones, una en relación a lo que dice Rafael y a los ponentes, muchas gracias. Yo soy Rayén, chilena que trabajo en gestión cultural en Colombia. Una es en relación a los límites de la democracia, ¿no es cierto? Y en función de eso me queda la pregunta, si tenemos la democracia en crisis, ¿cuál es la posibilidad de la gestión cultural? ¿No? Porque justamente estamos abriendo el campo. Hoy día hablamos de la gestión cultural abierta y en función de eso, ¿cuál es el desafío de la gestión cultural más allá de la democracia y más allá de los lenguajes de la democracia? Creería también ahí hay una. Y la otra es el cuerpo del cuerpo, el lugar del cuerpo. Y ahí resoné con los principios también de la educación popular que que conversaron, eh, que Lucina trajo hermosamente y también vengo de la comunitaria, pero también cómo nos apropiamos de una gestión sentipensante. Hm. y que va más allá de la racionalidad del eh de lo racional de la racionalidad del ser consciente a la actualidad del sentir pensar y el lugar del cuerpo es como el espacio de la praxis. Entonces, me gustaría como mirar ahí que han trabajado y cuál es el lugar del cuerpo y la emocionalidad en esta estética política y el emocional. No. Colombia en el sur, departamento de Nariño. Me gustaría, bueno, felicitar, reconocer todo lo las ponencias que ustedes hacen y que convocan e invitan a ese cambio de cultura. Y precisamente me gustaría eh buscar en ustedes eh esas estrategias para el rol del educador de educación de primera infancia básica y media con las estrategias de romper esos paradigmas de ver eh quizás en un fraccionamiento de un currículo eh para gestionar cultura. ¿Cómo hacer para liderar procesos de gestión cultural en la escuela que vayan más allá de un espacio de tiempo y quizá de un currículo muy limitado. Gracias.

Bueno, con esta pregunta cerramos la ronda y vamos a ceder la palabra a nuestros panelistas en el mismo orden en el que hicieron su exposición. Sí, Roberto. O echamos un disparejo aquí. Bueno, muy bien. Entonces, Roberto este tiene la palabra. Esperemos se puedan atender la mayoría de las preguntas que aquí se han hecho.

Minuto. Bueno, no pretendo responderlas todas, por supuesto. Eh, qué sé yo. Hay, bueno, son muy diversas y algunas creo que de fácil despacho y otras son más complejas, por decirlo de alguna manera. Eh, la compañera hablaba del lugar del cuerpo. Eh, yo en dentro de los apuntes que descarté por tiempo, perdón, por tiempo, me recordaba la canción de Leonco, que que lo injusto me indiferente y otras tantas frases más que hablan de eso. Yo creo, considero, intenté ahí a la rápida poder decirlo, que necesitamos, yo diría reivindicar la dimensión política, la gestión cultural y voy a intentar también agarrar otras otros tópicos que acá se han abordado. Si decimos lo ético político eh del cómo hacer las cosas, de distinguir aquello que contribuye o no, de alejarnos de populismo, romanticismo, de miradas superficiales. Comparto absolutamente, lo vengo programando hace mucho rato también esto de las miradas eh simplistas, superficiales para entender ciertas cosas que son sumamente complejas. Las comunidades, por ejemplo, como esta pradera donde corren las cabritas y detrás de ella, no, eso no es así. Sabemos que eso no es así. Están cruzadas por una serie de situaciones que no son así de lindas y cuando romantizamos precisamente nos alejamos de aquello.

Entonces, yo diría que cómo intentando agrupar dos preguntas y con esto me lanzo a la piscina, cómo intentar acercar la gestión cultural a este escenario de vislumbrar mejor mejores posibilidades eh yo diría que hay una que es permanente, que es la de pensarse críticamente, de alojarse, de alejarse del lugar común. Yo, por lo menos advierto mucho lugar común, mucho facilismo, el camino corto de la participación, por ejemplo, esto que significa ahorrarse el proceso comunitario porque es más rápido, porque es eh no supone conflicto, porque es más barato, sí, pero que no suma, que no contribuye. Yo le llamo espejearse, o sea, mirarse críticamente, honestamente, cuántos de lo que estamos haciendo efectivamente es consistente con el relato que muchas veces acompaña los proyectos que estamos desarrollando. Y quizás el la dimensión de lo comunitario es un tema donde se están jugando muchos de estos asuntos. Sí, es es el lugar el espacio de lo territorial donde se le recurre, se le invoca, se le usa, se le abusa. Y creo que ahí tenemos que mirar con mucha con mucha atención esos esos asuntos. Eh, y lo lo último, el lugar de las instituciones. Yo apuntaba dos o tres cosas. Nos toca, nos ha tocado a mí varias oportunidades estar dentro y fuera del Estado y en las instituciones grandes y pequeñas. ¿Qué es lo que yo creo? Apuntaba dos o tres cosas hacia la rápida. El lo resumía como en sacudirse, instituciones en general, sí, de distinto volumen y tamaño, de escuchar más, de sacudirse en el buen sentido de la certeza de la técnica. ¿Cómo pensar instituciones que efectivamente no se defiendan de los ciudadanos? Sí, yo dirigí un centro cultural en un municipio grande de Santiago y cuando asumimos eh me di cuenta que un vecino estaba botando la basura. Termino con esto, en la noche, 11 de la noche, yo fui a a recriminarlo, ¿sí? Que cómo se le ocurría botar la basura frente al centro cultural y me di cuenta que vivía dos calles más allá y que era hijo de la persona que hacía unos papalotes o volantines, como decimos en Chile, increíble, un oficio tradicional. Y me propuse ir a verlo. Un señor de cerca de 70 años y pasó algo increíble. Él vive a la distancia de aquí a la puerta de este auditorio. Vivía del centro cultural. Nunca había ido. Nunca. Y lo llevamos y se puso a llorar. Sí, se puso a llorar. El la institución defendiéndose de los vecinos, dicho de otra manera, porque vivían en un barrio popular, porque estaban vinculados con el consumo de drogas, con el tráfico, la delincuencia. El centro cultural que estaba escasos 60 m no lo conocían los vecinos. Entonces creo que hay que mirar esos esos esos procesos, esos ejercicios y buscar que sean espacios de cercanía, queridos, acogidos por la comunidad y fortalecer, termino, fundamentalmente la transparencia. Tenemos muy poca transparencia en no pocos de nuestros espacios culturales. Los que tienen función pública tienen la obligación, ya no solo la buena voluntad, tienen la obligación de hacer transparencia, de contar lo que hacen. Bueno, eso diría.

Gracias, Roberto. Bueno, eh si yo quería ver cómo coincidíamos ahora, estoy segura que coincidimos muchos porque las preguntas que hicieron también me las hago y bueno, siento no tener respuestas así listas, ¿no? Pero bueno, algunas sumar un poco algunas cuestiones a las que trajeron por ahí. Es un poco eso lo que se puede puedo hacer yo hoy. Eh, pienso que la alguna de las cuestiones de de las contradicciones de de la acción cultural, de la cultura propiamente dicha, no la vamos a encontrar como resolución en la cultura. O sea, hay que salir del campo cultural, hay que hacer dialogar la cultura con otras áreas, con todas las otras áreas posibles, pero la cultura es transversal, la cultura es eh es dialoga con todas las otras áreas y tiene eh posibilidad de construcción, de cambio junto con otras áreas. Si ahí agarro, por ejemplo, el campo de la salud, que me parece que trae un poco algunas relaciones con lo que se se preguntó acá del cuerpo, con la cuestión también de lo local, de los particularismos y todo lo demás. Yo pienso que eh conectar cultura y salud no solamente desde las políticas culturales en un ámbito público estatal que es fundamental, pero lo digo también de las políticas culturales, de las organizaciones de la sociedad civil, comunitarias, territoriales, desde los puntos de cultura, por ejemplo, que es son los grupos que están en contacto directo, ¿no?, con la población de desde lo local en lo local y uno se da cuenta cada vez más que esa combinación de cultura y salud desde diferentes prácticas, sea para eh disminuir un poco el sufrimiento, sea para permitir eh la reelaboración de situaciones traumáticas, sea para establecer mayores conexiones de memoria, de lazos familiares y comunitarios. Hay muchas, muchos ejemplos de cómo la cultura y la salud pueden converger positivamente en el sentido de un cambio y de una mejora de la calidad de vida y de la propia de las propias relaciones sociales en los territorios y comunidades. Entonces, pienso que eso es una manera de profundizar que todavía no es tan profundizada. No, y y o por lo menos no es tan sistematizada. Que se difundan, que que sabemos que ocurren, pero muchas veces hay muchas otras experiencias que uno no tiene acceso, no conoce. Entonces, ese es un camino.

Desde la universidad, sin duda, es también salir un poco de las paredes de la universidad y tornarlas más porosas y más eh conectadas. eh traer cada vez más, como les contaba, el cambio, por ejemplo, en la Universidad Federal de Bahía puedo destacar como dos grandes cambios, las cuotas, como los llamamos, que son la la cuotas de participación a la población negra, indígena que puedan acceder a la enseñanza pública universitaria. Eso cambió en los últimos 20 años el público universitario, pero es es otro grupo dicente, son otros estudiantes, es otra la discusión, eso trae otros autores para discutir porque no podés estar hablando de autores coloniales con una realidad de estudiantes que no se identifica y que no les dice respecto a nada de aquello. O sea, entonces es como una provocación también de un quiebre epistemológico y de una transformación de los aportes teóricos y de una decolonización del saber desde adentro. Eso es muy muy visible y muy fuerte. Y un cambio que también me gustaría apuntar en términos institucionales desde la universidad es lo que comenté de incorporar a su cuadro de docentes a los maestros y a las maestras de las culturas populares y tradicionales, a los representantes de los pueblos indígenas, a los pajés le decimos, le dicen pajés también a los mestres, maestros de saberes de los pueblos indígenas. ¿Cómo le dicen ustedes en español? Wow, varios nombres. Bueno, ¿me entendieron lo que quise decir? Bueno, ellos que puedan enseñar en la universidad y que les puedan certificar como maestros, o sea, que los pueden reconocer como maestros y que tengan ahí un espacio también de enseñanza, no puntual, no van a ir a dar una charla, un panel, un no, pero un estar ahí como como profesores, ¿no? Y eso sin duda ha cambiado, pero completamente eh también la manera de enseñar y de aprender dentro de la universidad. Y ahí, bueno, intentando avanzar un poco también en otras cuestiones que trajeron, eh también me pregunto mucho cómo salir de los generalismos y entrar en los particularismos y yo pienso que las historias de vida cada vez más tienen mucho valor. O sea, visibilizar historias de vida y darles cada vez más espacio de ponerlas en contacto unas con las otras, eh eso es algo que realmente cambia mucho. Cambia la visión de

mundo, cambia las posibilidades de construcción colectiva, cambia la reelaboración de las propias personas, de su propio papel social, de su lugar histórico. Entonces, es como un proceso que a mí me parece que ayuda mucho a traer a a dar un poco más de aterramiento, ¿no? de darle un poco más de de vida más terrena y y real a los tales de generalismos, ¿no?

Entonces, bueno, yo iría ahí, bueno, ¿cómo nos damos cuenta que los cambios ocurrieron? Bueno, ahí es en un nivel eh local por ahí no es tan no es tan difícil darse cuenta, ¿no? Porque ves un cambio visible, pero en un en un ámbito nacional sí se hace por ahí se disluyen más los pequeños cambios, ¿no? Y por eso la importancia, me parece de las investigaciones, de las evaluaciones, de las evidencias. Y ahí entra también un poco el papel de las universidades, ¿no? De hacer un poco evaluaciones periódicas constantes, investigaciones, traer datos, indicadores. Eso nos ayuda a ver y no solo a ver como a pautar, también a orientar las políticas que muchas veces la realidad ha cambiado un montón y las políticas siguen en aquel patrón tradicional dialogando con una realidad que ya no es más la misma. Entonces, estos datos nos pueden ayudar a reorientar algunas políticas públicas y bueno, pienso que por ahí ya hay algunas de las poqu algunas poquitas respuestas para las importantes preguntas que hicieron y les agradezco por las inquietaciones de las cuales también comparto.

[Aplausos]

Bueno, yo voy a intentar tres en una sin red de protección. Aclaro. El cambio desde la desde la institución tiene que ver con la pregunta que hace justo nuestro amigo Winston. ¿Cómo dejar de que la formación en gestión cultural sea tan generalista? Lo que estamos haciendo es una red de colaboración con las universidades públicas del país y reconocer las vocaciones culturales regionales. Por poner un ejemplo, en el caso de la Universidad Autónoma de Oaxaca, Benito Juárez, lo que se va a trabajar ahí es la reformulación de la licenciatura desde el punto de vista de la diversidad de diversidades que tiene Oaxaca, donde es infinito, pero en este momento la formación es generalizante. Entonces, empezar a hacer trabajo de seminario donde además hay otro componente que estamos haciendo ya en todas las formaciones que está impulsando la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, que es lo que comentaba Lu, sumar las sabidurías y los saberes académicos y las sabidurías ancestrales que son profundamente contemporáneas y no seguir interpretando los es porque tienen palabra, tienen voz, tienen conocimiento, tienen prácticas y lo que se está haciendo es un proceso de acompañamiento y docencia compartida.

Tres, eh también eh considerar que si la cultura no se conecta con los otros ámbitos, difícilmente podemos propiciar el cambio a propósito de lo de la bioculturalidad. La formación que se está llevando a cabo en este momento involucra personas que están haciendo prácticas específicas de defensa de sus recursos, por poner un ejemplo, personas que están haciendo salvaguarda en Costa Rica de sus yacimientos de coral, pero que es una organización comunitaria la que está formando a los arqueólogos con una visión social eh de territorio o en el caso de Hidalgo, quienes están produciendo el pulque, la el reconocimiento de la ancestralidad, de los formas de siembra, pero al mismo tiempo la capacidad de identificar este tipo de saberes. Pero ahí va el siguiente componente. ¿Cómo y qué tendríamos que estar haciendo las y los gestores culturales? Lo que se está demandando, por ejemplo, en esa práctica es poder acompañar los procesos de identificación y salvaguarda, es decir, la generación de las herramientas, las y los especialistas en derechos colectivos que puedan trabajar con las comunidades para poder generar esas herramientas concretas que respondan a esas realidades concretas.

Como lo hemos resuelto es que hacemos sesiones de consultorio que ahora las vamos a generalizar. Consultorio literal. Eh, o sea, pido una sesión para consultar cómo puedo hacer este posicionamiento respecto a este recurso y bajo qué ley me amparo y cuál es el proceso y cuál es el procedimiento. Y eso lo estamos haciendo con la Dirección General de Derechos de Autor y con las instituciones que trabajan los temas de patrimonio eh de propiedad eh intelectual. Pero en realidad lo que importa es la generación de profesionales que sean capaces de hacer eso en sus propios territorios. Y eso es algo importantísimo. Y la formación en mediación cultural es en este momento vital, vital, vital, incluso para poder armonizar los criterios de las comunidades que están compartiendo patrimonio y que no tienen el mismo enfoque y que de pronto no tienen manera de encontrar el punto y la plataforma que les permita caminar juntos de esa forma, sin imposiciones o sin eh los cascicazgos. que suelen estar presentes en en esos procesos de intermediación.

Algo que es importantísimo también es entender que toda acción incide en un ecosistema y eso es algo que estamos trabajando al interior mismo de la propia Secretaría de Cultura para que todas las personas, incluidos los abogados, todos, entendamos que formamos parte e incidimos en un ecosistema. El sistema de apoyos a la creación, todo mundo incide en un ecosistema para bien o para mal. por ausencia o por omisión. Entonces, ese cambio no es rápido, no es fácil, porque requiere mucha conversación muy respetuosa y irla haciendo al mismo tiempo que la gente sigue haciendo su trabajo. Es decir, no vamos a parar el sistema de apoyos para analizar el ecosistema artístico, porque en realidad hay que seguir aportándolo, ¿verdad? Pero la reflexión interna, incluso hasta en términos de comunicación, la estamos haciendo.

Y por último, solo quiero, porque es importantísimo, decir que el enfoque de sostenibilidad también es una conversación abierta, porque no es lo mismo el enfoque de sostenibilidad en una práctica artística, digamos, de un sector que está buscando su formalización, que la sostenibilidad de una práctica comunitaria que está basada en un sistema de intercambio de intersticios que no están ligadas ni siquiera por el régimen de circulación del dinero, sino por otras formas de reciprocidad y de economía social que significan otra dimensión a distinto de lo que significa propiamente la industria cultural, donde hay instituciones que están trabajando en esa lógica y comunidades muy organizadas que están buscando hasta el cambio legislativo, caso cineastas, personas de teatro, en fin, que están haciendo eso y el afecto es que no se puede hacer nada sin afecto, sin ternura. Incluso la protesta más rabiosa que se pueda hacer en un momento dado tiene que estar basada en la ternura, tiene que estar basada en el en el amor no romántico, ese así le hacemos, sino aquello que significa el amor al a la persona, a la humanidad y al bien común. Pero pues eso supone los sentimientos y las emociones colocarlas en la legítima condición de formas de conocimiento. decir que no se piense que el conocimiento de aquí para acá y las emociones que luego te traicionan, sino en realidad el sentipensar implica una manera de asumir el mundo y de asumir el el mundo propio y las relaciones con todos las especies que nos rodean. Por eso es que se puede ser capaz de hacer la defensa de una de un movimiento eh feminista radical. pero que está colocando la ternura como un centro de conversación sin el cual no es posible hablar de justicia ni cultural ni igualitaria. Entonces, eso es algo que además no no compete solo a las mujeres, compete a la humanidad que está fincada sobre un sistema que no hace feliz a nadie, se llama patriarcado. Entonces eso eso lo tenemos que descolocar, descolocar, descolocar.

Gracias.

Bueno, ahora me voy a permitir entregar las constancias respectivas. Roberto, en en primera instancia ti que te hagas que te haga justicia el hecho de que comenzaste y abriste cada uno de los dos secciones que dice la Red Latinoamericana de Gestión Cultural, la Universidad de Guadalajara y el Centro Universidad de Guadalajara otorgan la presente constancia a Roberto Andrés Guerra por su participación como ponente en el tercer congreso latinoamericano de gestión cultural, acción cultural Ural para la transformación social realizado del 21 al 24 de octubre de 2025 en Guadalajara, Jalisco, México. Atentamente, piensa y trabaja. 192525, un siglo de pensar y trabajar. Cumplimos 100 años la Universidad de Guadalajara de la refundación de la Universidad de Guadalajara. Maestro José Alberto Castellanos Gutiérrez, rector del centro y José Luis Mariscal Orozco, coordinador académico del tercer congreso latinoamericano de gestión cultural. Muchas gracias. Muchas gracias. En esos mismos términos se lo entregamos también a Luana Vilutis por su participación. Luana, muchas gracias. Y finalmente a Lucina Jiménez López también. Muchas gracias, Lucina, por tus palabras.

Bueno, sabemos sabemos que tienen que tienen por ahí algunos compromisos con la lucha libre más tarde, pero José Luis Mariscal y Carmen Valenzuela les tienen preparado una sorpresa. Entonces le pedimos a Carmen que pues que nos sorprenda.

[Aplausos]

[Música]

[Aplausos]

Guadalajara, Guadalaj, Guadalajar, Guadalaj.

[Música]

Son y palas herido. Guadalajara Guadalajara tierra. Seguimos al Marel afuera para el el brindice inaugural.

[Música]