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Cómo de competentes digitales son los docentes del siglo XXI en este tema. Vamos a abordar cómo de necesarias son las competencias digitales del docente para desarrollar un buen proceso de enseñanza-aprendizaje en el siglo XXI.
Para ello, es importante reconocer que nos encontramos en una sociedad hipertecnologizada. La tecnología forma parte fundamental de todos los ámbitos en los que nos desarrollamos. Como podéis ver, son numerosas las necesidades que ya nos reclaman desde diferentes instancias, en las que el potencial de la educación virtual, las competencias tecnológicas o la digitalización de los centros educativos se convierten en un eje central para el desarrollo de la capacitación digital docente en las aulas, desde infantil hasta la educación superior.
Una sociedad del conocimiento que pasa de diferencias sociales hacia una alfabetización digital necesaria. En competencia digital, ya la alfabetización no es solamente aquellas personas que saben leer y escribir, sino que desarrollamos una nueva alfabetización en la que ser competentes digitalmente se está convirtiendo en un modelo de capacitación digital educativa.
Las competencias digitales en Europa son necesarias y estamos viendo cómo son insuficientes en la mayoría de los sujetos que no encuentran empleo. En ese caso, la competencia digital entraña el uso seguro y crítico de las tecnologías de la sociedad de la información para el trabajo, el ocio y la comunicación. Para ello, tenemos que desarrollar una serie de competencias básicas a lo largo de nuestra vida. Es decir, el docente debe estar continuamente formándose en competencias como el lenguaje, la alfabetización, el empoderamiento, la competencia digital o las competencias personales, sociales y el aprender de aprender.
Asimismo, el uso generalizado de las tecnologías de la información y la comunicación hace que muchos aspectos de la vida cotidiana hayan acelerado o hayan provocado cambios profundos en la comprensión de esta realidad hacia una convivencia mucho más democrática.
La competencia digital docente es una competencia mucho más específica de la alfabetización digital y para ello estamos desarrollando estudios e investigaciones donde hemos encontrado que existe un nivel insuficiente de cómo el profesorado se encuentra competente, de competente digitalmente, cómo hace un uso o un dominio de la tecnología clásica y cómo todavía se establecen muchas brechas en este caso, generacionales o de uso e incorporación de las tecnologías digitales en las aulas.
Para ello, hay diferentes marcos competenciales como son el DigComp, el DigComp Org o el DigComp Edu, que abordan cómo estas competencias digitales se pueden incorporar desde diferentes perspectivas, bien sea generales, desde la organización educativa o desde un marco específicamente educativo.
Para ello, vamos a empezar con el primero, que indica cómo la competencia digital del alumnado, aplicable a personal no docente y familias, se establece en cinco grandes áreas que, además, en ellas se pueden encontrar divididas en subáreas posteriores, como por ejemplo: la seguridad en la red, la comunicación y la colaboración online, la creación de contenidos digitales, la resolución de problemas o la información y la alfabetización digital.
Entre DigComp Org, que es el que se establece para las organizaciones educativas que sean digitalmente competentes, se encuentra estructurada en torno a siete áreas a definir por el centro, agrupadas en tres ámbitos de tecnología digital educativa, como la organización del centro, la información y la comunicación o la enseñanza y el aprendizaje.
Y por último, el DigComp Edu, que establece seis grandes áreas como son: el compromiso profesional, los recursos digitales, enseñanza y aprendizaje, evaluación y retroalimentación, empoderar a los estudiantes y facilitar la competencia digital de todos los estudiantes.
A su vez, establecemos diferentes hitos que deberemos ir consiguiendo en cada una de las áreas que establece el marco, que van desde un nivel novato hasta un nivel pionero, como por ejemplo, empezaríamos por un nivel A1, donde tomamos conciencia de lo que supone la incorporación de la tecnología, un nivel explorador, integrador, maestría, liderazgo, para llegar al verdadero conocimiento experto y cómo el profesor se sentiría en ese momento, plenamente capacitado digitalmente.
Algunas críticas a los modelos establecidos, pues pueden ser el tecnocentrismo, es decir, que nos hemos centrado demasiado en lo que supone la incorporación de la tecnología en los procesos de enseñanza-aprendizaje y hemos olvidado todo lo que es la integración didáctico-curricular de estas tecnologías y de estas herramientas digitales en nuestras aulas.
Los materiales, falta de buenos materiales para la enseñanza. Necesitamos todavía dar soporte desde las instituciones educativas al profesorado para la incorporación y el desarrollo de objetos de aprendizaje de calidad para ser utilizados e incorporados en las aulas. Repositorios, los hemos considerado como simplemente un repositorio de materiales. La mayoría de las plataformas online siguen funcionando como repositorios institucionales.
Modelo organizativos, donde la inserción de las tecnologías en los modelos organizativos y analógicos de la sociedad digital se han visto infravalorados. En este sentido, el reflejo de una formación clásica, no hemos realizado una verdadera transformación de la metodología y establecer un poquito más de énfasis en las variables críticas, todo lo que supone el olvido de la metodología y de las estrategias de los roles docentes.
¿Qué cuestiones deberíamos tener en cuenta para capacitar digitalmente al profesorado? En primer lugar, los conocimientos previos, de dónde partimos y hacia dónde vamos, qué es lo que sabemos hacer para situarnos en un nivel más novato, más experto. Los núcleos, conocer cuáles son los núcleos de más significado dentro del conocimiento de la materia, qué conocimiento dominamos, cuáles son los conocimientos que podemos establecer como aquellos más prioritarios. Relaciones, competencias y cómo de competentes nos encontramos. El formato, es decir, de qué forma debo presentarlos para motivar al estudiante hacia la capacitación. Recursos, cómo puedo obtener o combinar mis presentaciones, por ejemplo, en diferentes recursos. Y valores, es decir, qué valores y actitudes debo proporcionar para estar capacitado digitalmente.