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🔴 Generación de volumen | Fausto Gutiérrez 🎥

Momentum Next35:51

Transcription

Miren, yo les voy a decir la verdad. El primer año yo califiqué a los bonos a todo sin habérmelo ganado todavía. Yo le daba los planes a la gente, le decía: "Fin de año me van a consignar tanto y me van a mandar un crucero". Y me decían: "Ya se lo ganó, me lo estoy ganando". Pero ya se lo ganó, que sí.

En mi cabeza estaba tan metida la idea que descubrí que la calle da experiencia, da creencia. Pero hay gente que le huye a la calle, hay gente que busca la casa. Y la verdad, la calle le va a dar tantas experiencias como cicatrices. Deja que las cicatrices de tu vida cuenten tus propias historias.

Y va a tener que llegar el día donde la gente le diga: "¿Y usted por qué es así?" No, cicatrices que tengo. Porque no se han dado cuenta, pero cada cicatriz que usted tiene en su cara, en su cabeza, en su cuerpo, en su vida, cuentan una gran historia. Hay gente que tiene cicatrices en el corazón, hay otros que tienen cicatrices físicas que se les nota.

Pero hay quienes en el mundo de Amboy tenemos cicatrices empresariales y nos hacemos diamantes. Todas las charlas, todo lo que un diamante se para a enseñarles acá, no depende de lo que vemos, de lo que sabemos. Depende de lo que hemos vivido y de las cicatrices que hemos acumulado.

Por eso el traje, por eso la corbata, por eso los zapatos, por eso los pantalones que nos terminan tapando las cicatrices. Pero les voy a decir la verdad, esta me la hizo un platino. No, pero hay gente que como no sale a la calle, no acumula cicatrices.

Hay gente que como no sale a contactar, no acumula cicatrices. Y la verdad, usted tiene que verse como esas personas que en algún punto usted haya salido tanto a la calle, hace las cosas que ya nada le dé miedo.

Vamos a hablar de tres cosas puntuales. Cosa número uno: ¿Qué tengo que hacer para mover volumen? Porque si el negocio consiste en mover volumen, y Fausto lo dice tan incisivamente, ¿cómo hago yo para mover el volumen que él dice que uno tiene que mover? Pero si soy nuevo y todavía no sé cómo.

Cosa número dos de la cual vamos a hablar: ¿Cómo hago para que la gente de mi equipo mueva volumen? Y cosa número tres de la cual vamos a hablar en estos 15 minuticos: ¿Cómo hago si yo ya muevo volumen y gano dinero? Si la gente de mi grupo hace volumen y gana dinero, ¿cómo hago para que a pesar de que ganen dinero no se vayan del berraco negocio?

Porque a veces uno, el problema es meterlos. Y uno los mete y después uno dice: "Ahora, ¿qué les digo?" Luego les dices y luego no sabes hacer cómo hacer para que no se te vayan.

Cuando yo arranqué en el negocio de Amboy, hubo cosas que comencé a entender y cosas que para mí son el camino más fácil dentro de la comprensión total del negocio. Entendí, por ejemplo, que el hecho de que seas joven no garantiza que vayas a ser diamante. Pero el hecho de que seas joven te da opciones para ser diamante mucho más fácil.

El hecho de que seas mayor no significa que no lo pueda hacer, pero te da la experiencia que un joven no tiene y te garantizaría que lo hicieras más rápido. Incluso cuando entré al negocio siendo muy joven, la gente me decía: "Fausto, pero es que gente joven no hace el negocio".

Y la verdad es que hace 9 años, la primera vez que entrenamos, no había gente joven que hiciera el negocio. Entonces comencé yo a aparecerme a la gente adulta y la gente adulta no quería que yo me pareciera a la gente adulta.

Hace 6 años, cuando retomé el negocio, ya había un poco más de gente joven y nos dimos cuenta que se creó un movimiento que se llamaba "la generación Y". Y todo el tiempo, entonces todo el mercado se quiso parecer a la gente joven.

Y hoy yo les vengo a hablar de algo que quiero que entiendan: crear volumen no depende de qué tan joven o qué tan mayor seas. Porque la gente dice: "Es que los jóvenes pueden vender más fácil". No, eso es mentira.

Porque para crear volumen, el punto número uno que quiero que hablemos no depende de tu edad, sino depende de tu ímpetu empresarial. Y anótalo grande: ímpetu empresarial.

¿Qué es el ímpetu empresarial? Esa energía que logra desprender de ti, que demuestra la seguridad que tienes y que hace que los demás te respeten. Ustedes han visto cómo camina alguien que se gana 30 millones de pesos al mes. ¿Camina seguro o no seguro?

¿Han visto cómo se baja la gente de los carros? Cuando se bajan de un BMW, de un Mercedes Benz, ¿cómo caminan? Levitan. ¿Cómo se baja uno cuando se baja del Transmilenio? Así lo bajan, sí o no. Eso significa que el ímpetu empresarial está relacionado con el nivel de vida que tiene usted, pero también con el nivel de ingresos que tiene usted.

Es difícil sentirse exitoso cuando tu cabeza no gana dinero y te lo recuerda a toda hora. Por eso yo creo que crear volumen es la primera solución para mejorar el ímpetu empresarial.

Yo a todos mis empresarios, lo primero que les hago la pregunta es: "Dime, ¿cuánto te ganas?" Y la gente me dice: "2 millones". Yo le digo: "¿Y con esos 2 millones, si yo te enseño a ganarte 4, estarías más tranquilo?"

"¿Qué estarías dispuesto a hacer para ganarte esos 4 millones?" Me dice: "Lo que sea". Yo le digo: "Todo dentro del rango moral, ético y permitido involucra un esfuerzo. ¿Hace cuántos años trabajas? 4 años. Y después de 4 años, 2 millones. Si trabajas conmigo un año haciendo lo que yo te voy a enseñar, te vas a ganar 4 millones".

"¿Va? Si cambias algo de lo que yo te diga, no va a funcionar. Y nos vamos a demorar un año más igual. Si nos demoramos 2 años por 4 millones, estaría bien porque ya trabajaste 4 por 2. Pero si cambias algo, no va a funcionar y te va a tomar un año más igual. Si te demoras 3 años por 4, va a ser mejor que 4 por 2. Y si cambias algo, te va a demorar un año más y igual va a ser 4 años por 4 millones. Pero va a ser mejor que 4 por 2".

Y eso que la realidad de Luis Ángel es buena, porque ya fue gente que lleva 25 años por 1 millón, o 10 años por 800,000, o toda una vida por un mínimo. Y cuando yo entiendo eso, yo lo que estoy formándole es el ímpetu para que él no se me raje del negocio.

Yo, ¿por qué se lo digo así tan frío? Para que cuando él piense en cambiar algo, él piense y diga: "Pucha, un año más, mejor no lo cambio". Porque, ¿cuál es el problema de la gente? La gente entra al negocio de Amboy a querer inventar cosas que ya están inventadas y a crear métodos que no funcionan.

Una vez me dijo una empresaria mía: "Ay Fausto, vamos a repartir volantes por todo el conjunto, rentamos el salón comunal y todo el mundo va a venir". Yo ya lo había hecho 17 veces antes en 4 años anteriores. La miré y le dije: "Mi vida, no funciona". Dijo: "Déjame intentar". Y yo le dije: "Okay, cuentas conmigo. ¿Qué necesitas?"

"Necesito 5 sillas, 5 mesas, 10 analizados cuánticos". "¿Qué más necesito? 20 personas con camiseta". "Listo, tú pones el salón". Entonces fue y puso el salón. Y yo ese día, a todos los que puse, les dije: "Lleven, por favor, globos y prepárense a abrazar".

Se repartieron 700 apartamentos, invitación personalizada: "Vecina, estamos en una feria". Vecina, se vendió una crema dental pequeña. ¿Qué creen que pasa con el ímpetu empresarial de la persona cuando no gana dinero? Con hway se baja.

Y entonces la gente se va de hway porque no tienen ímpetu. Pero si yo la forzo desde el principio, le digo: "Luis Ángel, un año, 2 años, 3 años o 4 años para que construyas un ingreso más alto del que tienes va a valer la pena. Para eso tienes que educarte, ganar dinero, ir a vender conmigo". Y lo estoy formando.

¿Qué me encargo yo en el primer mes? Encárgate de que toda tu gente se gane mínimo un millón de pesos con hway. Eso nosotros garantizamos. Nosotros éramos unos esmeraldas, hicimos el Esmeralda fundador, pero en la carrera diamante tuvimos que aprender a hacer que la gente ganara dinero.

Les voy a contar una infidencia. Los que están grabando esto, por favor, no lo suban a redes sociales porque afecta mi negocio, mi imagen. Y si eso afecta, los demando. Yo creí en marzo la última pata, el grupo seis. Y la verdad, cuando ellos entraron fue por una casualidad, pero yo digo que no hay nada casualidad en la vida.

Ellos entraron, nos conocimos porque un vuelo me dejó. Me tenía que hacer un video para televisión. Yo llegué para grabarlo al canal, llegué tarde. El director del canal me tuvo que esperar. Él me conoció, supo que yo era de Amboy y todo el tema. Él me dijo: "Yo estuve en Amboy hace 10 años, no funcionó".

Y yo le dije: "No le funcionó, mencionó porque usted no entró conmigo. Si usted hubiera entrado conmigo, sería exitoso". Y él se quedó mirando. Me dijo: "¿Usted por qué está tan seguro?" Y yo le dije: "Porque yo voy a hacer esto de por vida, mientras que usted entró a jugar con eso. Yo no estoy jugando, métase conmigo".

Y se comió. Y yo le dije: "Okay". Dos meses después, él me llama y me dice: "Estoy, me voy a meter a Amboy, pero quiero meterme con usted porque usted me dijo que usted sabe cómo hacerlo". Cuando yo lo meto, le digo: "Mire, la verdad, lo voy a colocar en una profundidad, abajo, abajo, abajo".

Y me dijo: "No, yo quiero ser frontal suyo porque si no, usted se olvida de mí". Yo le dije: "Yo lo coloco como frontal solamente si usted se califica plata". "No, no, porque yo necesito hacerme diamante y yo estoy buscando a alguien que se quiere hacer plata".

Dijo: "¿Qué es hacerme plata?" Y yo le dije: "30 millones". Dijo: "¿En cuánto tiempo?" Le dije: "En 10 días". Dijo: "Pero yo soy muy nuevo". Y yo le dije: "¿Quiere o no quiere?" Dijo: "Sí, quiero".

Okay, 30 millones. Hay un volumen personal y un volumen grupal. De esos 30, ¿cuánto vas a comprar tú? Dijo: "500,000". Y le dije: "No, quiere 1 millón, no quiere 1 millón y medio, no quiere 2 millones".

Entonces, ¿cuánto? Le dije: "10, 5 o 3". ¿Por qué no? Porque yo lo quisiera meter con 10 millones. No porque yo lo quisiera meter con 5, sino porque si yo le decía 3, él me iba a negociar. Y como el que pone el ímpetu soy yo, entonces él me dijo 3. Yo era lo que estaba buscando.

Yo le dije: "Okay, te voy a permitir entrar con 3. Entra". Y le dije: "Faltan 27". ¿Qué te dice la cabeza? Y dijo: "Pues hay que buscar 3". Listo, dije: "Su suegra, ¿qué hace?" Dijo: "Es profesora". Y le dije: "Ahí va una".

¿Su suegro, qué hace? "Es pensionado". Van dos. ¿Y su mejor amigo, qué hace? Dijo: "Ese economista". Van tres. Y comenzamos a armar una lista de gente que él sabía que tenían 3 millones.

¿Por qué? Porque yo tenía que calificar la pata. Luego de que montaron el volumen, como todos eran nuevos, tenían una pregunta en la cabeza: "¿Qué hago con esos berracos productos que ya llegaron a la casa?"

Y yo hago algo para obligarme a moverme. Siempre les digo: "Páselo a una cuota, pero no es muy arriesgado". ¿Usted cree o no cree en usted? "No, yo creo en mí". Y si depende de usted, va a fallar, no va a fallar.

Okay, páselo a una cuota. Los 10 nos sentamos el primero de abril y les dijimos: "Arrancamos diamante, pero ahora necesitamos que ustedes ganen dinero". Porque una persona que gana dinero es una persona que da el plan más segura.

Una persona que gana dinero es una persona que no hace milana contra las críticas. Una persona que gana dinero es una persona que normalmente, cuando le dicen que esto no funciona, se ríe y sale a hacer el negocio.

Y les dije: "Ustedes van a ganar dinero y ustedes van a meter este mes 20 personas más". Y ellos arrancaron y arrancaron a hacerlo. Taca, taca, taca, taca, taca, taca, taca, taca.

Y cuando se dieron cuenta, el otro mes ya eran 30 personas. Y dijeron: "Somos 30". Y los nuevos dijeron: "¿Y ahora qué hacemos con el volumen?" Y yo le dije: "Esperen, yo tengo 10 que les pasó lo mismo el mes pasado".

Los reuní a los 20 nuevos y puse a los 10 que les hablaran. Cada uno de los 10 salió y el mensaje era: "Muchachos, hay que ir a vender esto porque esto lo hace el tema comercial, el volumen".

Y entonces se para una ingeniera ambiental y dice: "Pero a mí me disculpan, pero yo nunca estudié para vender. Y yo compré los jabones porque me dijeron que tenían un método. Yo no me siento bien vendiendo".

Y yo le dije: "No venda, no los venda. Fresca, tenlos en la casa. Eso sí, arman cheticamp". Y esos 20, ellos se encargaron de enseñarle a crear volumen. Todo el que dijera que no, le vendían. Y todo el que decía que sí, entraba con inversión.

Y lo comenzamos a hacer. Y ahoritica tienen 78 personas activas. Hay días donde se dan 37 planes entre todo ese equipo. O sea, imagínate un equipo donde entran 10 personas diarias. Ellos calificaron platino en 5 meses y 10 días.

Acaban de romper un plata el mes pasado. Este mes, en esa pata, rompen dos platas más hacia abajo. Y el de ese grupo rompe el primer, el segundo plata para su segunda línea de esmeralda.

Y entonces yo a veces los miro y hace pocos meses ellos me dijeron: "A nosotros, Fausto, gracias por todo. Dedícate a otras líneas, cuenta con nosotros siempre. La pata va a calificar y este año nos hacemos esmeraldas".

Y yo me fui para la casa. Yo intranquilo, la verdad. Esa noche yo no pude dormir. Yo pensaba y yo dije: "¿Qué hice con este que no hice con las otras cinco que no entendieron lo mismo?"

Entonces lo llamé y le dije: "José, tengo que invitarte a almorzar". Y invitamos, íbamos los dos, los tres, los cuatro. Y nos fuimos: José, Angélica, Daisy, Fausto. Yo les dije: "Cuéntenme ustedes, ¿qué han entendido del negocio?"

Ellos dijeron que toda la gente que entra en nuestro equipo tiene que ganar dinero. Y entonces es impresionante. Allá el 0% da planes, el 9% da planes, el 12% da planes, el 15% da planes, todos dan planes. Es impresionante.

Ellos a veces lo firman. El man apenas dijo que sí, le dice: "Entonces vamos a hacer esto y móntate un pedido tal". Y aprendieron algo: "¿Quieres crear ímpetu? Si entra con un pedido, si auspicia gente sin pedido, la gente no va a tener miedo".

Y tú tienes que hacer que la gente tenga temor, porque el temor siempre lleva a que el ser humano se mueva. La gente sale a trabajar por temor a perder la casa. La gente sale a trabajar por temor a no tener con qué comer.

La gente sale a trabajar por temor a que en sus hijos les haga falta algo. El volumen, para mí, es una estrategia que crea temor. Y yo soy de los que le digo a la gente: "Compre volumen". Y me encanta cuando la gente le da pánico con el temor.

Porque me dicen: "¿Y ahora qué hago?" Y yo le digo: "Tenemos tres opciones. Uno, los devolvemos todos y cambio y te devuelvo la plata. Y tu cabeza te va a decir que no fuiste capaz. Dos, salimos a moverlo tú y yo y ganamos dinero. Tu cabeza te va a decir que esto funciona. Y tres, te sientas en una silla y te pones a quejarte de lo difícil que ha sido y que no funcione. ¿Cuál vamos a hacer?"

Y la gente dice: "No, pues vamos a venderlo". Entonces vamos. Y eso aparece un componente que se llama el compromiso. Yo quiero que mi gente tenga ímpetu. Yo me comprometo con ellos a ir a ganar, a enseñarles a ganar dinero.

Siempre le hemos enseñado a la gente a que se gane un primer millón. De hecho, entonces nosotros lo auspiciamos. Y hay muchos planes que damos diciéndole a la gente: "¿Cómo te ganas un millón adicional este mes? ¿Cómo te ganas un millón adicional este mes? ¿Cómo te ganas un millón? Compra unos productos, vamos a asociarnos".

Y la gente dice: "No, me interesan". Buy. Y eso también lo dejamos claro: "No te vuelves socio de hway, te vuelves socio mío. Hway nos pone los productos, hway pone el soporte, Amboy pone una plataforma, Amboy pone el plan de compensación, Amboy pone 14 o 16 formas de ganar dinero y yo pongo la experiencia, que es lo que más vale para construir el volumen dentro de hway".

¿Te asociarías conmigo? "Sí, vamos". Y nos conectamos. Y así comienza uno a trabajar el ímpetu.

¿Qué es ímpetu? Entonces, que usted tenga la capacidad y la habilidad de defender lo que usted cree a pesar de lo que los demás piensen. La entendieron. Que usted tenga la capacidad y la habilidad de defender lo que usted cree a pesar de lo que los otros piensen.

Porque, señores, lo importante no es lo que tú hagas. Lo importante va a ser lo que usted esté dispuesto a hacer por aquello en lo cual usted cree. El problema de la gente es que entra al negocio de Amboy sin tener la creencia adecuada de por qué están haciendo este negocio.

Y entonces, por eso, cualquier cosa los termina sacando del negocio. Ímpetu es cuando usted camina en la calle sabiendo que usted va montado en el negocio número uno de social marketing en el mundo.

La gente allá en Bogotá se la pasan invitando, invitando, invitando, invitando a otras pendejadas, diciendo: "Es que está saturado el negocio de hway. Métete a vender jugos conmigo". Y yo a veces lo miro y le digo: "¿Es que es en serio?"

Yo tuve un platino que se fue a tomar café. Me dijo: "Es que tomar café está de moda. Hasta la iguana tomaba café". Y yo me acuerdo que yo le dije: "Hermano, lo bien". Y me dijo: "Sí, Amboy está saturado".

Y entonces yo comparo eso como una falta de ímpetu. Cuando tú te montas en un Mercedes o en un BMW y al lado tuyo se parquea un Renault 4, ¿cómo te sientes? Y si el man del Renault 4 le abre la ventana y le dice: "Un piquecito", ¿cómo haces tú? Te ríes.

Y nosotros vamos en el Mercedes que se llama hway. Y hay gente que viene al lado y le dice: "Ay, mira, el mío está mejor". ¿Qué hacemos los de hway? Así mismo malignos, nos reímos. Porque eso es ímpetu.

¿Saben cuál es el problema? La gente no tiene ímpetu porque la gente no sabe qué tipo de vehículo están dando. La gente no tiene ímpetu y por eso deja que cualquier persona le diga que esto no funciona y se van.

Crear volumen, entonces, es consecuencia del ímpetu que tú desarrolles en tus acciones día a día. Hasta la forma como caminas cuando entras a dar una propuesta empresarial en una compañía determina qué tanto ímpetu tienes.

En estos días, en el fin de semana, muchos esmeraldas me decían: "Bueno, ¿y cómo lo del tema del volumen?" Yo les decía: "Nosotros creamos un equipo donde se reúnen las personas que más ímpetu tienen, no ego, ímpetu. Creamos estrategias para crear volumen".

Y entonces nos reunimos 10 o 12 y ponemos un problema en la mesa. Tengo una señora que tiene 600 puntos en nutrición y todos damos ideas de cómo mover el berraco volumen de la señora. Nos han salido 22 estrategias para mover volumen.

Y entonces los montamos en proyectos y después al que vamos a auspiciar le decimos: "Fresco, cómprese los 3 millones que tenemos 22 proyectos para mover volumen". ¿Cómo crees que él compra? Tranquilo. ¿Cómo crees que está tu estima? Tranquila.

Porque cuando tienes ímpetu es cuando tu autoestima está alta. Cuando no tienes ímpetu es cuando la autoestima está bajita. Conclusión: el ímpetu empresarial es sinónimo de una autoestima alta.

Aquel que tiene una autoestima alta debe cuidarla y debe tenerla íntegra. Y el problema de la gente que se va de hway es porque cada cosa que le dicen le afecta la autoestima. Y al afectarle la autoestima, se le baja el ímpetu, se churrusca.

Y por eso se ve como un vendedor de jabones. ¿Cómo se ve la gente exitosa de hway? Son personas que entran a una oficina y siempre se sienten de igual a igual con el que está hablando. Diario le contamos el plan de negocios a dueños de empresas, a gerentes.

La semana pasada fui a San Andrecito de Bogotá a un comerciante que es dueño como de 10 bodegas, 50 tractomulas, multimillonario. El tipo, y yo entro y yo le digo: "Le vengo a hablar de hway". Dice: "A mí ya me habían contado".

Y yo le digo: "Pero no lo habían contado bien, porque si lo hubieran contado, estaría haciendo Amboy y sería diamante". ¿Cómo así diamante? Imagínese que hay un nivel en hway que permite que la gente se gane 300 millones al año por crear activos.

Le habían dicho eso. Dijo: "No". Yo le dije: "Yo soy diamante del negocio de hway. Tengo un negocio que tiene activos y yo le puedo enseñar a usted cómo se hace. Yo busco gente igual de buena a usted o gente mejor que yo. Lo vengo a invitar porque sé que usted es igual de bueno a mí. Usted y yo somos empresarios y le vengo a hablar de un negocio que si se dedica 20 minutos, lo va a entender y va a entrar".

Y él me dijo: "¿Y por qué está tan seguro?" Le dije: "Porque yo me conozco y porque sé que usted es gran empresario. Los grandes empresarios buscan negocios. Me dijeron que usted era muy bueno y yo quiero creer que es así".

Dijo: "Venga a ver qué es". Entonces nos sentamos, le comencé a contar y él dice: "Eso está buenísimo. ¿Con cuántos millones hay que entrar?" Yo le dije: "¿Cuántos millones cree que puede costar esto?" Dijo: "Pues el último local que me monté me costó 70 millones".

Y yo le dije: "Okay, aquí hay que entrar con 30". Y él se queda mirándome y me dice: "¿Y 30 millones en qué?" Y yo digo: "En vitaminas". ¿Vitaminas para qué? Yo le digo: "Mira, estos proyectos, tenemos 22 formas de mover volumen. ¿Cuál de esos le parece a usted interesante?" Dijo: "Este y este".

Le dije: "Okay, esos 30 millones producen 19 millones de ganancias". Dijo: "Buenísimo, a mí no me habían contado eso". Y le dije: "Pero pilas, a esto también tienes que crear un sistema de negocios para que los 30 millones se sigan repitiendo y refacturado".

Dijo: "No, pero entonces no entremos con los 30". Yo le dije: "Entonces, ¿con cuánto va a entrar?" Dijo: "Enséñeme usted cómo lo haría". Y yo le dije: "Yo entraría con 3 millones y más bien traería 10 personas igual de buenas a usted. ¿Usted conoce empresarios?" Y dijo: "Sí, claro, yo tengo un grupo de amigos con los que manejamos todos los Andrecitos de Bogotá".

Y le dije: "Hay que traerlos y usted va a ser el líder de ellos. Pero para que usted sea el líder, usted va a tener que educarse así, así, así y así". ¿Cuánto se ganó usted el año? Dijo: "Tanto". Y yo le dije: "Si trabajas conmigo 6 años, te enseño a ganarte eso y más, pero tienes que educarte".

Y ta, ta, ta. Pero como tú vas a ser el líder, ellos no los voy a trabajar yo, vas a trabajar tú. Toma audios, toma libros, toma no sé qué. Y preste 3 millones, camine para la tienda, se montó en la camioneta y se fue.

Y en la camioneta, el que me lo presentó iba callado y lo mira por el espejo. Y el muchacho iba así, callado. Y le dice: "Oiga, William, ¿y usted hace cuánto tiempo está en esa vaina?" Y él le dice: "No, Don Alberto, yo llevo apenas 4 meses y este mes califico a plata".

Entonces ya creo el grupo de 30 millones y yo soy 3 para usted. Dijo: "Sí". Y él se queda mirándolo y dice: "Menos mal no vino solo, si no, no me meto". Y él se queda mirándolo y le dice: "Porque, William, entienda una cosa: la gente que hace negocios tiene una autoestima alta y usted no la tiene. Siéntese derecho, saca pecho".

Así se sentó. Y dijo: "Ese muchacho es lo que tiene". Al final de que terminó de montar el pedido, llega y me dice: "¿Usted cuánto me cobra por una capacitación para todos mis empleados en la empresa?" Yo dije: "¿De qué quiere que les hable?" Dijo: "Hermano, yo tengo negocio que venden. Yo necesito que la gente tenga esa actitud que tiene usted".

Y la charla le vale 10 millones. Y él se queda mirando. Me dice: "10". Yo le digo: "Claro, claro que yo me he chupado 200 libros para tener esa actitud, 200 libros". Y dice: "¿Usted lee mucho?" Le dije: "Sí". Dijo: "Yo quiero desarrollar eso".

Y en el almacén le hice comprar 14 libros. Dijo: "¿Cuánto tiempo me los tengo que leer?" Y yo le dije: "En el tiempo que usted considere que usted necesita leérselo, hágale". Hoy va el 15%. Hoy, esta mañana, me llamaba y yo no le contestaba. Y me pone un mensaje de voz diciendo: "Mi diamante, yo sé que está muy ocupado. Discúlpeme".

El tipo se gana miles de millones al mes. Al mes, mi diamante, disculpe, yo sé que está muy ocupado. Espero que esté viajando muy rico en Barranquilla. Solamente llamaba para decirle que ya logré auspiciar tres de los 10 que me dijo.

Y yo llamo a William y le digo: "Oiga, William, este man me está diciendo". Y dijo: "Sí, sí, sí, ya ayer montamos el volumen. Ya esa pata ya está lista y yo creo que ya este mes voy a ser no plata, sino rubí".

Y yo le digo: "Pero lo escucho hablando diferente, William. ¿Qué pasó?" Dice: "Me estoy sentando derecho y estoy mirando los ojos". Y le digo: "¿Quién lo acompañó a dar los planes, William?"

¿Qué le enseño yo a la gente para tener ímpetu? Vístase bien, cepíllese los dientes, hágase las uñas, siéntase bonito y salga bonito a la calle para que cuando la gente lo vea digan: "¿Qué le pasó a usted?" Porque incluso hasta como usted va vestido demuestra su autoestima.

Hasta lo limpio que lleva usted los zapatos demuestra su autoestima. Hasta como lleva las uñas demuestra su autoestima. Una persona que tenga ímpetu empresarial siempre se viste para el éxito.

A mí no me gusta. Yo soy joven y no me gusta que los jóvenes vayan a la junta de negocios en jeans. En Bogotá, yo a veces veo a mis jóvenes y yo le digo: "Mi hermano, ¿qué estás pensando?" Dice: "No, yo soy joven".

Yo digo: "Pero no, si joven, vístete por el éxito porque eso mejora el ímpetu". Conclusión: usted tiene ímpetu cuando mejora su autoestima y logra aprender a ganar dinero.

¿Qué es lo que pasa? Que ganar dinero requiere que a usted le duelan las cosas. A usted le tiene que doler. Usted tiene que salir a la calle y enfrentarse con el dolor de que la gente le diga que no.

Yo les voy a poner un reto a ustedes: salga mañana y cuéntele el negocio a 10 personas. Fausto, no tengo 10. No importa, inténtelo. Y todo el que le diga que no, dígale: "Entonces vamos a hacer una cosa, vuélvete cliente mío y cómprate un paquete de 10,000 pesos".

Pero míralo a lo derecho y no se arrugue cuando se lo vaya a decir. Y verá que él lo único que va a tener que decir es: "Bueno, yo le ayudo". Él va a sentir que lo ayuda a usted, pero su ímpetu va a tener la autoestima íntegra porque usted sabe que está ganando dinero.

Si usted le cuenta a 10 que le dicen que no, usted mañana se va a ganar 300,000 pesos en un día de trabajo. ¿Cuál es el problema? Que la gente sale a trabajar mucho y pierde mucho tiempo.

Yo prefiero trabajar inteligentemente y ganar dinero. Yo nunca me siento a hablar con alguien si no me va a pagar por mi tiempo. Entonces yo me siento en una mesa y yo le cuento el plan de negocio. Si él me dice que no, yo pongo el precio de cuánto me va a pagar él.

Y yo lo miro a los ojos con todo el amor del mundo y le digo: "Carlos, gracias por tu tiempo. De verdad, me encanta la sinceridad que tienes porque la gran mayoría de la gente me dice que lo va a pensar y a mí eso no me gusta. Hagamos una cosa, Carlos, ¿qué te parece? Entonces, si te vuelves mi cliente, tengo un programa donde le enseño a la gente a ahorrar dinero y tengo un paquete donde si me lo llevas hoy, tienes un descuento del 10%".

Yo no le voy a hacer descuento, pero Carlos no conoce el precio. Carlos ni idea de los productos. Y yo le digo: "Llévate un paquete de la bandería que te dura 4 meses y el mes te salen 30,000 pesos. Vale 120,000. Lleva un detergente, un blanqueador, un suavizante y un prelavado".

Y cuando yo llego a la casa, me dicen: "¿Cómo te fue?" Yo le digo: "Bien, me dijeron que sí". Y es que no. ¿Y cómo que está mi autoestima alta? Pero, ¿cuál es el problema? Cuando usted no gana dinero, cuando la gente le dice que no y usted llega a la casa y dice: "Mi amor, ¿cómo te fue?" "Mal, mal, nadie me dijo que sí. Esto está muy duro y esos berracos productos no se venden".

No se venden porque usted no tiene ímpetu. Haga un ejercicio: salga mañana a buscar gente que le diga que no para que a usted su autoestima se le ponga. Prueba. La gente no se va de Amb porque Amb no funciona. La gente se va de Amb porque la autoestima no les alcanza para mantenerse haciendo lo que hay que hacer a pesar de los resultados.

Entonces, cuando uno entiende eso, cuando uno entiende eso, uno entiende por qué los diamantes se ven diferente, hablan diferente, visten diferente, comen diferente, se comportan diferente. Y todo se llama autoestima. Todo se llama autoestima.

Incluso cuando usted tiene autoestima, usted se vuelve tan bueno en el tema del ímpetu que usted se vuelve negociante, un empresario. Que un día nosotros íbamos a sacar un salón y le dije al tipo: "¿Cuánto vale el salón?" Y en Bogotá los salones son carísimos. Y me dijo: "Un millón y medio".

Le dije: "Está muy a muy buen precio". Me dijo: "¿De verdad?" Yo le dije: "Sí, y no lo voy a negociar nada. Me parece excelente". Dijo: "Uy, hermano, es el primero que no me pide descuento". Y yo le dije: "No, es que por pedir descuento, lo que vale, vale. La calidad cuesta".

Dijo: "Sí". Yo le dije: "¿Y con qué hacen el aseo en este edificio?" Y dijo: "No, lo hacemos con los productos con los que uno compra un laboratorio que nos trae. Se gasta mensualmente, me gasto 2 millones en aseo".

Y le dije: "Pues hagamos una cosa. Yo trabajo con productos de aseo, le traigo un paquete que vale 1,500,000 y se los cambio por el salón. Y ese paquete le dura por ahí unos 4 meses". Dijo: "¿En serio?" Yo le dije: "Sí".

Y entonces yo me fui para la casa, saqué en precio público 1 millón y medio, que a mí en precio empresario me costó 150,000. Y el salón me salió en 150. Eso, señores, se llama ímpetu. Cuando usted aprende a negociar.

Ahí tiene que conocer a una diamante que se llama Leila Saat, que un día fue a comprar una camioneta Jeep y pagó el 4% de la camioneta con jabón. Porque los empresarios siempre comercializan. Ella es turca, ella es de descendencia árabe. Y piensa una cosa: eso se lo aprendía Ajib.

Si tú piensas en judíos, piensas ricos o pobres. Ricos. Árabes, ricos o pobres. Ricos. Porque tienen ímpetu. Y el ímpetu se hereda. Entonces, el ímpetu que tengas tú se lo heredarás a tus hijos.

¿Saben por qué a veces los hijos de uno no tienen éxito? Porque ven que el papá normalmente no tiene autoestima. Entonces los papás forman la autoestima de los hijos. Ojo, la autoestima, no el ego. Un niño que tiene autoestima es un niño que hace cosas que los otros niños no hacen.

Usted le dice: "Baile". Y el niño baila, así haya 1000 personas. Usted le dice al niño: "Salte". Y el niño salta a pesar de que hayan dos personas. Ya aprendiste cómo crear volumen.

Tu segundo: ¿Cómo hacer para que tu grupo cree ímpetu también para que mueva volumen y ganen dinero? Enséñale a tu grupo a vestirse bien, a vender bien y a buscar gente que le diga que no. Entiende algo: vas a vivir con el no. Así seas 9%, seas diamante, a ellos todavía les dicen que no.

Aiza y Pacho todavía les dicen que no. A nosotros todavía nos dicen que no. Antonio Cuesto todavía le dicen que no. A toda la gente aquí, a todos les dicen que no. A ti te dicen que no, a Luis Ángel le dicen que no, a los platinos les dicen que no.

Y le voy a dar una noticia: a José Bobadilla también le dicen que no. El problema es cuando tú crees que todo tiene que ser perfecto y tú decides qué hacer con el no. Desarrolla entonces tres discursos.

Discurso número uno: un discurso para meter gente al negocio. Discurso número dos: discurso para que la gente de tu negocio compre volumen. Y discurso número tres: para que la gente de tu negocio salga a vender el volumen buscando gente que le diga no.

Siéntate y hazlo por diversión. Cuando entiendes que igual la gente te va a decir que no, te diviertes encontrándote. Porque ya te lo estoy advirtiendo: salga mañana al Buenavista y contacte gente. Le dice: "¿Ha escuchado de hway?" "Ay, sí, pero no me interesa".

Yo lo quiero invitar. "No me interesa, me dijeron que tú me ibas a decir que no". "Qué bueno, ¿quién te dijo?" Venga, le cuento. Lo siento y le muestro un paquete de productos.

Y tercera cosa: ya aprendiste a vender tu volumen. Ya aprendiste que tu equipo vendiera volumen. Ahora vamos a aprender cómo hacer para que la gente no se vaya del negocio. Educa a tu gente en lo que tú quisieras educarte a ti mismo.

Señores, el programa educativo de Amb no está diseñado para que te motives. Está diseñado para que desarrolles en ti habilidades que tú no tienes porque el sistema tradicional no las formó. No seas egoísta con la información.

Entre más gente educándose tengas, más trabajo inteligente vas a hacer. Lo poderoso del negocio de hway es cuando tienes esta sala allá fuera dando planes, ellos solos, y tú estás viajando por el mundo.

Lo poderoso del negocio de hway es cuando abres tu mapa y llevas 40,000 puntos facturados sin dar un plan. Lo poderoso del negocio de hway es cuando la gente entiende que son líderes y no vendedores tuyos.

Lo poderoso del negocio es cuando ellos entienden que son líderes y no seguidores de un diamante. Por eso, educa a tu gente, no para que te sigan, sino para que se vuelvan líderes. Porque un líder tiene un mentor y es mejor que te vean a ti como un mentor y no como alguien a quien tienen que seguir.

Porque ahí somos súbditos de él. Los programas educativos forman líderes con capacidad de volverse autónomos y salen a dar el plan solos, a mover volumen solos y a auspiciar a más gente sola.

La gente me dice: "Jos, ¿y cómo hago para eso?" Mire, nosotros en Bogotá le metemos al nuevo 40 audios en el primer mes. Saco y se lo chuf así en la cabeza. Eso lo vuelve al loco y él va a estar todo el tiempo buscándome.

Y yo, luego de eso, le hablo de ímpetu, le hablo de volumen y lo mando. Y cada vez que él tiene un no y le duele, yo voy, lo abrazo, le doy un beso, una palmada en la cola y lo vuelvo a mandar. Y lo pongo a formarse porque él no forma.

Si le huyes al no, le estás huyendo a la formación. Los libros te van a permitir educar tu cabeza para mejorar tu autoestima. Los audios van a permitir que desarrolles discursos.

La gente me dice: "¿Usted por qué habla tan rápido y no se le enreda la lengua?" Porque me he escuchado más de 1,000 audios y me lo repetía. Yo tengo audios que me sé enteritos y me lo repetía a la velocidad a la que hablaban.

Y entonces tengo tantas palabras en la cabeza que a veces no más me basta abrir la boca para que salga un hilo de ideas. A veces me paro así como ahoritica y que me he puesto tantos audios y tengo tantas ideas del negocio que eso me da una comprensión diferente.

¿Cuándo sabes tú que te hacen falta audios? Cuando alguien te hace una pregunta y se te pone la mente en blanco. Abres los ojos y dices: "Ah, esa no me la sé". En ese momento te das cuenta que te faltan audios.

¿Cuándo te das cuenta que te falta educación? Cuando tú entiendes el negocio, pero no sabes cómo hacer para que el berraco de enfrente entienda. Cuando tú sabes por qué lo vas a hacer de por vida y te vas a hacer diamante, pero tienes uno que no has logrado mostrarle por qué hacerse diamante.

En ese momento te está faltando educación. Cuando la gente con la cual tú hables te miren y te digan: "Ay, no, no me interesa", en ese momento te está faltando educación. Porque cuando estás educado y tienes ímpetu, tu nivel de efectividad sube.

De cada 10 personas, 9 te dicen que sí. ¿Saben qué es lo que pasa? Que eso es un tema proporcional a los nuevos. De cada 10, uno le dice que sí al platino. De cada 10, cuatro le dicen que sí al esmeralda. Siete le dicen que sí y al diamante, nueve le dicen que sí.

Pero eso se llama educación. No te eduques y no vengas a buscar la educación tratando de aprender acerca de hway. Edúcate tratando de mejorar tu autoestima, tu postura y sobre todo tu ímpetu empresarial.

Edúcate para que un día la boca se te suelte. ¿Han visto los niños cuando están aprendiendo a hablar? Tú, cuando entras a Amb, tienes que aprender a hablar de qué. De hway, de qué, de libertad, de qué, de esperanza, de qué, de recompensa, de qué, de familia.

Porque te digo una cosa: nunca nos enseñaron a hablar ni de libertad, ni de esperanza, ni de sueño, ni de creencia. Nos enseñaron a hablar de buscar un empleo, de repetir un discurso, de una profesión. Y nos enseñaron a hablar más para pedir empleo, favores y préstamos que para construir sueños, libertad y esperanza.

Edúcate porque tienes que cambiar las ideas que pasan por tu cabeza. ¿Quieres que la gente no se te vaya? Edúcate, soñadores, que ya encontré creyendo en este proyecto de la manera como yo creo.