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[Música] bienvenidos y bienvenidas a esta charla y meditación en la que íbamos a reflexionar y luego meditar sobre la persistencia y la constancia. Y son dos cualidades que nos pueden ayudar a conseguir éxito en nuestra vida, pero no tanto estamos hablando de éxito de éxito, diríamos, material, sino lo que lo que estamos pensando y reflexionando sobre un éxito más espiritual.
No es decir, la capacidad de alcanzar un estado de conciencia que nos permita vivir más en paz, que nos permita vivir una vida más equilibrada, que podamos afrontar las dificultades con con otra con otro talante. Y son dos cualidades que que no son fáciles de llevar a cabo, ¿verdad? Ser persistente en algo y ser constante en algo.
Y persistente es aquello que cuando alguien tiene una meta clara, no tiene un objetivo claro de que quiere conseguir, y entonces no importa las dificultades, no importa los desafíos, no importa la resistencia, los retos, uno es persistente. Uno sabe que que vendrán esas cosas, pero que algo muy bueno le está esperando al final del camino.
No es curioso que mucha gente lo hace para metas muy materiales. Cuando alguien tiene quiere conseguir un buen trabajo, pues es muy persistente en sus estudios, a lo mejor. O cuando alguien quiere conseguir más dinero en su negocio, es muy persistente en sus ventas, ¿no? Pero en cambio, a nivel espiritual o a nivel más personal, es como que es más fácil dejarse llevar y no ser tan persistente. Y lo vemos en la gran mayoría de personas, ¿no? Que empiezan a meditar o empiezan a cambiar un poco su vida, pero luego enseguida uno tiene la tendencia a volver a la normalidad, diríamos.
Y luego una constancia. O sea, la constancia es la capacidad de repetir, repetir, seguir, seguir y repetir, porque la única forma de crear un hábito o de incorporar algo en tu vida es la repetición. Entonces, la medida que repites y repites, repites, se va haciendo más normal lo que repites y se va convirtiendo, lo vas integrando en tu vida.
Pero hoy en día también todo funciona tan rápido, ¿no? Los móviles, todo es un botón. Y ahora que son tres botones, ya te dicen, buff, esto, esto son tres botones, son tres veces, nadie lo va a hacer. Tiene que ser todo en un botón o dos. Y la constancia no es así, es miles de veces que tienes que apretar para que las cosas se vayan asentando, ¿no? Y muchas veces fallan las cosas, muchas veces te equivocas, muchas veces no sale, muchas veces no tienes el día. Y aún así, hay que ser constante.
Entonces, persistencia y constancia, si van juntas, son tremendamente poderosas, porque son como un motor que nos mueve, ¿no? Pero claro, ¿cómo ser persistente y cómo ser constante? ¿No? Especialmente con cosas que son más sutiles. Cuando hay un cuando hay un beneficio material muy claro, pues entonces para la gente es evidente. Pero cuando hay un objetivo más sutil o más abstracto, pues claro, cuesta más de ser persistente, porque no dice, bueno, ya lo haré, si no hoy, mañana tampoco pasa nada. Con que un día no medite, si tampoco nadie se va a enterar, no ocurre nada, yo me noto igual, o sea, no noto de la gran diferencia, ¿no?
Pero sí que se nota y vas acumulando energía que es muy sutil. Pero claro, para eso necesitamos necesitamos reflexionar, necesitamos pensar en cuál es el objetivo para cambiar de vida, para llevar una vida más espiritual, para practicar la meditación. O sea, no es solamente para estar un poco más en paz, lo que tengo ansiedad. Como el otro día una persona me dice, no, el psiquiatra me ha dicho que medite un poco y que me tome las cosas de otra manera. Bueno, sí, es como en lugar de tomar de una pastilla, pues ahora recetar la meditación. No, no es eso. No vas a meditar mucho tiempo de esa manera, porque no hay motivación para eso.
Y la meditación cuesta al principio. Bueno, y siempre cuesta, porque hay muchas distracciones ahora externas. Estamos en un mundo muy distrayente y muy y con mucha energía de dispersión. Entonces, si no haces nada, la tendencia es a dispersarte, a despistarte, a distraerte. Y después, con esa energía de distracción, es muy difícil concentrarse. Y entonces te da pereza. Es una pereza interna en la que puedo hacer un esfuerzo mental, prefiero ver algo que es más fácil. Tú y ves unas cosas, ¿no?
Entonces, hay que estar luchando contra una corriente que te va arrastrando hacia otro lugar. Por lo tanto, no es fácil. Entonces, si solamente es por estar un poco mejor, porque el médico me lo ha dicho, porque me sienta bien, porque he leído un artículo, porque me han enviado una app, o porque tengo un libro muy bueno que habla de eso, o porque un deportista se ha puesto a meditar y dice, hoy, fíjate, este lo hace, pues debe ser muy bueno, ¿no? No va a ser suficiente. Enseguida lo vas a dejar. No vas a ser consistente ni persistente.
Pero si reflexionas, y ahí es donde veo muchas veces, hablo de del marketing, es decir, tienes que hacerte marketing a ti mismo, tienes que venderte el producto. Y cómo lo hacen hoy, hoy está diseñado el marketing estupendamente bien, o sea, lo hacen muy bien. Y a veces lo veo algún anuncio de estos que me envían, bueno, que aparecen en todas partes, porque abres cualquier cosa y te aparece alguien que te dice, ¿quieres contar no sé qué, no sé cuánto, no sé qué? Has encontrado trabajo de tu vida, te has preguntado si no sé qué. Todos hacen lo mismo, ¿no? Y algunos lo hacen muy bien, ponen la voz muy muy bien, algunos no, pero pero algunos otros hacen muy bien. Hoy y me quedo un momento, digo, ¿cómo lo hace? ¿No? Fíjate, fíjate, además es interesante, o sea, está provocando en mi interés, está provocando en mí ganas de darle al si quieres tal, dale al click a la conferencia que te ofrezco gratuita, donde te voy a dar las tres claves que han conseguido que yo consiga en mi vida esto, esto y esto, sobre todo es dinero, ¿no? Dinero, un gran trabajo. Y te dan ganas de hacer, porque dices, ¿qué habrá descubierto? Alguna vez lo he hecho y luego el descubrimiento, pues un poco más sencillo, más aburrido, más normal, no es tan tan interesante.
Pero qué qué se consigue interés. Entonces yo tengo que hacer el mismo sistema, porque está estudiado psicológicamente para que tú te atraigas. Tengo que hacer el mismo sistema para mí y venderme el producto de la meditación. Tengo que generar en mí ese interés. O sea, ¿qué me ofrece la meditación? ¿Qué voy a conseguir con la meditación? ¿Cómo me voy a sentir cuando tenga la meditación integrada en mi vida? Y si lo hago de la misma forma que esos productos que te venden, dices, wow, es que me voy a sentir mejor, voy a tener más claridad en mi mente, voy a tener capacidad de decidir, voy a poder afrontar las dificultades de una forma distinta, voy a sentirme más en paz, voy a no reaccionar tanto. Lo quiero. Dónde tengo que hacer clic. Y entonces lo haré.
Y entonces, cuando las cosas no salgan como tienen que salir, si la meta y el objetivo está, si he leído lo suficiente, reflexionado, conversado, hablado con otras personas que lo han hecho, y empiezo a tener es como una un sentimiento y una claridad de lo que puedo conseguir, y de hecho, incluso visualizar lo que puedo conseguir, entonces voy a ser persistente. Porque con la meditación van a haber ideas que no te apetece nada meditar. Con el cambio personal, haciendo un poco más de deporte y cambiar un poco la dieta, van a haber días que te va a apetecer. Porque aparecen los viejos hábitos y las viejos gustos y las viejas tendencias. Si me habrá un día que me coma esto, esto y esto, esto no pasa nada. Te lo pones y luego te sientes mal, ¿no? O por un día que no haga deporte, o por un día que no haga.
Entonces, claro, porque te olvidas de la meta y el objetivo. Pero cuando esa meta está clara y la vives y la escribes y la reflexionas y conectas con ella, entonces cuando empiezas a ser persistente. Y es como el que corre una maratón. Yo no he corrido maratón, pero he hablado con mucha gente que ha corrido maratones y me gusta preguntarles, porque para mí la maratón es una metáfora para otras cosas. Evidentemente, necesitas mucho entrenamiento, pero a veces yo he pensado, ¿y por qué no se hace una maratón de meditación? A ver quién está a 40 km meditando, no corriendo, sino meditando.
Buscándole, ¿no? Y te vendrá el pensamiento, decir, ¿qué hago aquí sentado sin hacer nada? Y terminar el pensamiento de decir, el cuerpo me está molestando y tengo ganas de hacer unos estiramientos. Y me vendrán y a estar ahí, seguir corriendo, corriendo aquí dentro, ¿no? Corriendo espiritualmente. Entonces, vendrán momentos de incomodidad, vendrá momentos en los que sentirás que que la mente te está diciendo, no puedo, no puedo, no puedo, no quiero, no quiero, no quiero. Pero cuando está la meta, el objetivo, no quiero llegar ahí, quiero alcanzar eso, quiero conseguir eso, sé que lo puedo conseguir porque lo he trabajado, lo he visualizado, hay otras personas que lo han conseguido, voy a por ello.
Y lo bonito es que en el camino vas descubriendo que vas recibiendo como destellos de eso, ¿no? Vas recibiendo regalos de que te vas encontrando bien, te vas encontrando de una forma distinta. Y eso te motiva más a seguir. El otro día, en un curso para un equipo de una empresa, en las que les cedí unas pinceladas de lo que estamos hablando aquí, pero pinceladas. Pero hicimos un taller hace cuatro meses y hemos hecho otro taller ahora. Y les he hecho pequeños ejercicios de relajación, un poco de visualización muy sencilla.
En este, alguno me decía, Enrique, Cruz, me cuesta concentrarme, esto no es para mí, la mente se me va, no, yo creo que esto no es. Y en este otro, en el segundo, fijaros, cuatro meses de diferencia, sin haber prácticamente iOS practicado, pero ya tenían un poquito más de idea. Pues dos ejercicios muy básicos. Y una persona me dice, oye, Enrique, hoy sí, hoy se me ha calmado la mente, nunca me había pasado esto. Uy, hoy sí que, hoy tengo ganas de, uy, dame la, dame esto, dame lo otro, porque se ahora tengo ganas de meditar.
Claro, tenemos que conseguir también como una pequeña experiencia, como algo que nos mueva a ser persistentes, a decir, vale, hoy no lo he experimentado, hoy quizá no me ha salido, pero voy a seguir. Y constantes, porque lo curioso es que la medida que repito y repito y repito y repito, empiezo a darme cuenta que empieza a funcionar. Un hábito solo se genera con repetición. Un hábito no se puede generar simplemente pensando en ello y diciendo, lo voy a hacer. No, eso lo haces un día y no haces nada.
Entonces, lo que más cuesta es esa constancia, esa consistencia. Entonces, cuando algo es constante y consistente, se consolida internamente. Entonces, es mucho mejor, por ejemplo, cada día dedicarle 10 minutos por la mañana, 10 minutos por la tarde, unos minutos entre medio, o sea, trocitos pequeños, que no de repente un día tres horas y al día siguiente no hacer nada. Porque la consistencia se alcanza con pequeños movimientos, con pequeñas actividades, con pequeñas rutinas varias veces al día, de forma que incluso nuestro cerebro se va entrenando a darse cuenta que esos pequeños momentos le van dando como pequeñas chispazos para que se vaya reorganizando y vaya creando ese hábito.
Entonces, cualquier cosa que queramos hacer en la vida, haciendo un poquito cada día, de repente un día nos damos cuenta que empieza a funcionar. Entonces, yo un día le llamé los 10 minutos. Entonces, pensé, mucha gente dice, no tengo tiempo para hacer esto, no tengo tiempo para hacer lo otro, porque siempre piensan en horas. Piensa en 10 minutos, incluso en cinco.
Entonces, yo pensé, me gusta la flauta, me gusta tocarla. Pues voy a tocar 10 minutos. Y 10 minutos me parecía incluso mucho. Pero cada día, durante un tiempo, estuve tocando cinco minutos, diez minutos, tres minutos, siete minutos. Y de repente empezó a sonar. Y depende de empezar a funcionar. Y el profesor de música me dijo, simplemente sigue tocando. Porque lo decía al principio, no, no sale el sonido. Digo, la flauta estará mal. Y él la tocó, eso no, maravilla. Dice, la flauta está bien, tú eres el que tienes que cambiar la boca y tal, ¿no? Y esto nos pasa en la vida también, ¿no? Esto de la meditación, no es para mí. Claro que es para ti, lo que pasa que tú tienes que hacer un cambio y tienes que poner atención.
Entonces, ¿qué haces? Toca, toca, sopla, sopla, sopla. Y la boca va encontrando el movimiento, vas sintiendo la flauta, vas sintiendo el agujerito, vas encontrando la forma, el aire sale de una forma distinta. Y de repente, empiezas. No te vuelves un gran músico, por supuesto que no, estoy hablando de ser profesional o de ser. No, pero empieza a sonar, empiezas a divertirte. Entonces, puedes hacer muchísimas cosas. Diez minutos de vez en cuando, un idioma lo puedes aprender si cada día te aprendes unas cuantas palabras. Alguien una vez me dijo, no me acuerdo cómo era, si cada día aprendes tres palabras de un idioma, al cabo de un año, creo que salían mil o dos mil. Con eso ya te puedes mover con un idioma. Sabiendo mil palabras, ya tienes la capacidad mínima para poderte comunicar.
Y así tantas cosas. Si hacemos ejercicio, si hiciéramos, porque también a veces no lo hago, pero si hiciéramos ejercicio cada día, 10 minutos cada día, todos los días, verías la flexibilidad y todo cómo funciona. Entonces, pensad en esto, poco pero consistente, persistente. Cualquier ejercicio que haces y repites, se va consolidando. Y los esfuerzos, el resultado es muy sutil, es como que no lo ves, pero lo vas notando, lo vas notando, lo vas notando. Y muchas personas, como no son del todo conscientes de los cambios, porque son muy sutiles, a veces me dicen, mira, Enrique, no sé, la verdad que me encuentro mucho mejor, pero no sé si esto de la meditación me ha funcionado. Pero bueno, estoy mucho mejor. Así que igual ya no ya no vengo tanto por aquí, porque bueno, las cosas van mejor.
Dices, no te estás dando cuenta que te va mejor por el esfuerzo que has hecho durante este tiempo. Pero es tan sutil que uno cree que de repente se encuentra mejor, que de repente las cosas van mejor, que de repente ya no discutes tanto, que de repente estás más, que duermes mejor. Si no duermo mejor, no, pero no creo que sea esto, porque total, ya lo ha hecho otras veces. Esto será porque toca, ¿no? Porque llega el momento que uno duerme mejor, ¿no?
Entonces, cuando eres consciente de lo sutil que es, pero de cómo se va acumulando, entonces cuando eres más persistente, sigues corriendo esa maratón interna, ¿no? Sigues avanzando, sigue siendo constante. Hay días más buenos, días más malos, días que sale el sol, días que hay nubarrones, pero sigue, sigue. Y de repente, vas notando que algo se acumula dentro de ti, que algo se acumula dentro de ti. Y empiezas a notar como ellos nos decía una persona, y dices, que yo no soy la misma de antes, yo soy alguien diferente. Y yo también me, no te digo, madre mía, o sea, quién era y quién soy y cómo ha sido eso. Y no puedes decir que ha sido en un día, si no es esa constancia, esa perseverancia, esa persistencia.
Entonces, tal como está el mundo hoy en día, que hay tantas dificultades y estamos viendo cada vez habrá más, ¿no? El mundo se complica a todos los niveles, económicos, de alimentos, de clima, o sea, todo está volviéndose como extremo. Llueve, pero muy llueve demasiado, o no llueve nada. Luego se estropean las cosechas en unos lugares, hay mucha comida, tienen que tirar. En otros lugares no, no llega ni para comer y la gente se muere. Luego un terremoto, hay tantas cosas, la gente pierde su trabajo, la gente tiene mucha presión con su trabajo. Tenemos que entrenarnos a tener una energía que nos ayude a afrontar todo eso, que nos permita vivir de alguna forma en paz y enfocados en un mundo que cada vez hay más movimiento de desajuste.
Y no es que yo lo diga, es que es una realidad que podemos ver en las noticias y cada vez está más claro. Y parece que esto no va a mejorar, sino se va a ir desajustando, porque el desajuste es global, ya no es parcial, no es de un país. Entonces, ¿cómo cómo vivir todo eso desde una de paz? Y ¿cómo contribuir a que esto mejore? O por lo menos, que las personas tengan la capacidad de afrontar de una manera distinta todo esto. Y es ahí donde, si tengo ese objetivo y entiendo lo que estamos haciendo en este momento, y entiendo lo que el mundo necesita, es cuando voy a ponerme ese compromiso personal de decir, yo voy a por esto.
Porque sé que si soy consistente, si soy persistente, si soy constante, y adquiere esa energía, esa energía entra dentro de mí. Y cuando esa energía está dentro de mí, la vibro con esa vibración. No tengo ni siquiera que hablar. Esa energía está ahí donde yo esté. Y estoy ayudando a otras personas a ponerse bien. Y hay personas que te dicen, oye, tu presencia me me calma, tu presencia me ayuda. Y seguro que habéis tenido esta experiencia con otras personas.
Entonces, no necesitas hablar. La gente que no tiene esa energía necesita hablar mucho. Lo que tienes que hacer es esto, lo que tienes que hacer, no hagas eso, no hagas aquello, que no sé qué, ten cuidado. Y déjame, déjame. Nadie hace caso ya de lo que hay que hacer o no hay que hacer. No nos gusta que nos digan lo que tenemos que hacer. Además, ya lo sabemos. El otro día me decían, en estábamos preparando un taller también para otra empresa y me decía una de las personas que estaba, dice, bueno, Enrique, pero hablarás también de hacer ejercicio. Digo, a ver, digo, ¿quién no sabe qué hay que hacer ejercicio cada día? Yo lo puedo decir, pero a ver, ¿hay alguien que no sepa ya? Porque por todas partes sale. Ahora, la cuestión es, ¿por qué no lo hacen o por qué no lo hacemos? Eso es lo que vamos a hablar. O sea, ¿qué pasa ahí dentro? Porque no somos constantes o persistentes, porque falta el interés, porque falta el entender que ese producto es muy bueno para mí, o sea, me lo tengo, lo tengo que comprar.
Y fijaros que cuando alguien ha comprado algo que le gusta mucho, sin darse cuenta, se convierte en el mejor vendedor para otro, ¿verdad? Si tienes un amigo y tú has comprado algo que es fantástico, sea lo que sea, desde ropa hasta comida o una película, y te lo explica con tanto entusiasmo y tan que tú dices, oye, ¿cuándo, cuándo es la siguiente fase que voy a verla? No. Entonces, así es. Entonces, esto tiene que ser algo tan entusiasmador que yo mismo, cada vez que tenga una pequeña duda o una resistencia, sea capaz de decirme, Enrique, sigue, que esto es bueno, aunque tú no lo veas hoy. Y de repente, vuelve a venir una buena experiencia.
[Música] Y son dos cualidades que no no se ven demasiado en el mundo de hoy. De hecho, incluso en los jóvenes, en general, no se les está enseñando persistencia y constancia. Les está enseñando un poco como dejadez, porque todo se les hace demasiado fácil. Hubo una época hace unos años, no demasiados, que todo era demasiado estricto y hemos pasado al otro, a todo demasiado flojo. Entonces, ni una cosa ni otra. Pero luego, cada uno tiene que asumir su responsabilidad personal, ¿no? O sea, ¿qué es lo que yo quiero en mi vida? ¿Dónde quiero ir? ¿Cómo quiero estar? ¿Cómo quiero ser?
Ahora es momento de preguntarse todo esto, especialmente en el mundo que estamos. Y no puedo esperar que las circunstancias cambien mi vida, porque eso no va a ocurrir. Ni siquiera aunque me toque la lotería. El mundo se está deshidratando, descomponiendo, diríamos. Entonces, no es una cuestión de tener más o menos dinero, es una cuestión de estar bien internamente.
Entonces, bueno, son cosas que necesitamos reflexionar. Y es algo que también poca gente hace. Parar, dejar de hacer y tomarte el tiempo para reflexionar. ¿Qué hago en este mundo? ¿Cómo está este mundo? ¿Qué puedo hacer para este mundo? Y ¿cómo quiero ser yo en este mundo? ¿No? Y ahí es donde la meditación juega un papel muy importante. En el momento que conecto con el propósito, cuando conecto con esa intención interna, cuando cuando entiendo lo que está pasando y la llamada del tiempo, entonces cuando digo, quiero hacerlo, voy a hacerlo.
Entonces, no importa si otros lo hacen o no lo hacen. Si alguien te dice que está bien o está mal. Si alguien te dice, pero qué cosas tan raras que haces. Imaginaros, yo hace más de, llegar ahora pronto, casi 40 años que empecé a meditar, ¿no? Empecé un poco a reflexionar. Entonces, imaginaros en todos estos años, cuántos comentarios habrá recibido en contra, a favor, y sobre todo al principio, muchos en contra. Pero algo me movió, algo me tocó, algo. Y no era solamente meditar, como os decía antes, por estar mejor, porque porque estaba estresado. No, fue conectar con un propósito, fue conectar con algo que daba sentido a mi vida. Y la meditación era como la metodología, pero había mucho más que eso en mí.
Había una inquietud de querer contribuir, ayudar a la gente. Es muy, muy abierto, ¿no? Ayudar, pero no sabía cómo. Entonces, hice muchas cosas y siempre ayudaba, siempre estaba pendiente de echar una mano a quien lo hiciera falta, ¿no? No tanto físicamente, sino más emocionalmente o personalmente, ¿no? Ya desde muy pequeñito, cuando íbamos de colonias, los chicos que sufrían porque tenían apego a sus padres y no les veían, se ponían a llorar. Me ponían con ellos para que les animara y les motivara y los sacaba adelante. Y siempre estaba yo ahí empujando a todos y haciendo cosas. Y los padres luego venían, me traían un montón de regalos. Yo no entendía por qué, porque me salía espontáneo y me agradecía. No me acuerdo, me invitaban a comer para que yo. Digo, vaya, pero si no he hecho nada. No, pero sí, para ellos era muy importante, porque su hijo estaba deprimido, estaba triste y en cambio de repente se puso bien, ¿no?
Entonces, había siempre eso. Pero pensaba, ¿cómo puedo ayudar? No de uno en uno, porque de uno no es muy difícil, es mucho tiempo, mucha energía y no llegas a todo el mundo, ¿no? Y cuando descubrí la meditación y todo lo que implica, dije, wow, esto es meditación junto con conocimiento espiritual, porque tú das conocimiento, puedes dárselo a muchos y cada uno con ese conocimiento puede cambiar su vida y ya no te necesita a ti. Fijaros qué interesante. Y más hoy en día todavía, con las redes sociales, ya lo pones allí y miles de personas lo ven y ni siquiera les conoces y les ayuda también a mejorar sus vidas.
Pero luego, con la meditación, podemos enviar luz al mundo con nuestros pensamientos y funciona y llega ahí. Te das cuenta que en todo es de forma silenciosa, de forma constante y tranquila, puedes estar contribuyendo que el mundo sea un lugar mejor. Claro, cuando todo eso está dentro de ti, pues bueno, te haces más fácil superar la pereza, superar el cansancio, superar pues todas las cosas que vienen, ¿no? No os penséis que yo todos los días me levanto así, todo es fácil, ¿no? Muchas veces dices, uy, meditar, me voy a distraer un poco. Enrique, venga, siéntate. Tú sabes, escucha la charla que diste el otro día. Es verdad, es verdad.
Entonces, tengo ahí un amigo, o sea, yo tengo otro Enrique dentro que me dice estas cosas y me habla solo, o sea, es interesante, pero no me critica, no me juzga, si no me apoya, me ayuda, me entiende. Sabe que puede venir la pereza, el descuido, el descanso, lo que sea, pero también me dice, venga, venga, va, levántate, levántate, vamos, vamos, vamos. Me motiva, como yo he hecho con otros, ¿no? Entonces, esa voz está ahí. Y eso es que lo que te mueve. Y entonces, también conectas con el propósito. Y el propósito, que es algo superior a ti, te hace hacer cosas que te superas a ti. Pensando una cosa, y esto es verdad, eh. Si tú lo haces solo por ti, por eso digo, para estar un poco mejor, para estar más en paz, fácilmente vas a dejar de hacerlo. ¿Por qué? Porque por ti tampoco es tan importante. Total, si no lo doy, ¿qué va a pasar? Nada.
Pero si tienes un propósito superior, el mundo necesita esta energía, tengo que hacerlo. Sé que esta energía es importante, igual hay gente sufriendo y esta energía les llega. Tengo que hacerlo, mejor o peor, tengo que hacer. Es casi como que te generas un compromiso, ¿no? Contigo mismo, con el mundo y con los demás.
Nos vamos a meditar eso, en desarrollar esa persistencia con claro propósito, desarrollar esa constancia y esa consistencia. Muy bien. Como siempre, una buena respiración profunda y soltar el aire lentamente nos ayuda a tomar conciencia del momento presente. A veces, una una respiración activa internamente la actitud de parar y de saber que voy a meditar. Entonces, cuando asociamos una respiración profunda a la meditación, solo con esa respiración, parece que ya toda nuestra estructura se posiciona para poder hacer ese viaje hacia el interior.
Una vez más, respira profundamente. [Música] Y deja que el aire salga lentamente, lentamente, lentamente. [Música] Y toma conciencia de este momento presente. [Música] Tal y como es. [Música] Observa que hay dentro de ti y percibe o observa lo que te rodea. Todo eso está aquí, todo eso es presente, todo eso es el ahora. Toma conciencia sin juicio, sin análisis, de que todo está donde tiene que estar y tú estás donde tienes que estar en este momento, en el ahora, aquí. [Música] [Música] Y ahora integra todo lo que ocurre en este momento como parte del presente. [Música] Y acepta. Acepta cualquier cosa que esté pasando dentro de ti. Acepta los pensamientos que aparecen en tu mente, no te identifiques con ellos, pero acéptalos, están ahí. Acepta cualquier sensación o sentimiento de ahí adentro de ti, están ahí. Acepta las circunstancias de tu vida, están ahí. [Música] No es ni mejor ni peor, simplemente son circunstancias. Cuando aceptas, integras, estás creando esa actitud meditativa, esa actitud sanadora que facilita cualquier proceso. [Música] Y ahora empieza a crear pensamientos. [Música] Que van despertando tu conciencia. [Música] Soy. [Música] Y en esta conciencia, con estos pensamientos, conecta con esta palabra. [Música] Perseverancia. Determinación. [Música] [Música] [Música] Capta la energía que aportan estas palabras. Capta la experiencia que están asociadas a estas palabras. Persistencia. Ser persistente en esa meta, en ese objetivo de mejora personal, de contribuir a que el mundo sea mejor, de conexión con tu propósito. [Música] ¿Qué necesitas para ser tal vez un poco más persistente? [Música] En lo que sabes que te aporta mucho valor y aporta valor a la vida de los demás. [Música] Conecta con esa palabra, con esa experiencia y reflexiona por un momento internamente como un observador. Persistencia. ¿Dónde necesito más persistencia? [Música] Persistencia. [Música] Puedes notar la energía que te aporta esa misma palabra. [Música] Es como determinación. No importa lo que ocurra, no importa los obstáculos que vengan, no importa los desafíos que tengas que afrontar. Eres persistente, sigues, superas obstáculos. [Música] Afrontas dificultades, sabes que vendrán, te superas sabiendo que en esa superación hay energía, hay poder, hay fortaleza, hay experiencia. Las dificultades las conviertes en oportunidades, en retos y desafíos, los errores en aprendizaje. Nada te detiene, eres persistente. Las pruebas vendrán, tu mente se llenará de pensamientos inútiles, tal vez de pereza, de descuido, pero sigues y dejas que esos pensamientos desaparezcan. Te mantienes persistente. Conecta, conecta con esta energía de la persistencia, de la perseverancia, de la determinación hacia ese objetivo. Deja que esa energía se vaya despertando dentro de ti. [Música] [Música] Y junto con la persistencia, la constancia. Conecta ahora con esa palabra, constancia. Constante, una y otra vez, sigues, sigues avanzando, no dejas el ritmo. [Música] Los retos vendrán, los obstáculos vendrán, pero sigues constantemente practicando, meditando. No importa si un día sale más mejor o peor. Sabes que la constancia va creando la maestría. [Música] La maestría te va llevando a la madurez y a la experiencia y va integrándolo como parte de tu vida. [Música] La constancia crea ese hábito y el hábito se convierte en un patrón de comportamiento. [Música] Conecta con esa constancia. Constantemente atento, constantemente despierto, constantemente en paz. [Música] Constantemente alegre, constantemente generoso, constantemente enfocado. [Música] Y tal vez no lo consigas constantemente, pero no importa. Constantemente sigues haciendo el esfuerzo hasta que poco a poco, casi sin darte cuenta, un día empiezas a sentir que esa constancia se ha hecho natural, que esa constancia forma parte de tu rutina diaria sin hacer esfuerzo. [Música] Ya no necesitas tanto determinación y tanta constancia. Ya es parte de tu vida. [Música] Es como si navegaras fluyendo. [Música] Ya no necesitas el motor, el viento te lleva, navegas con el viento. [Música] Fluyes. [Música] Visualiza tu vida integrando esa persistencia y esa constancia. ¿Qué habría de diferente? [Música] Y no me refiero a más trabajo o más actividad. Me refiero a un trabajo interior, más atención, más conciencia. [Música] Más reflexión. [Música] Más silencio. [Música] Ser persistente en esas prácticas, ser constante en desarrollar esos hábitos, esas habilidades. [Música] Y contribuir, contribuir a que el mundo sea un lugar mejor para todos. [Música] [Música] [Música] [Música] Y ahora, visualiza o imagina que hay esa luz maravillosa en el centro de tu frente. [Música] Una maravillosa luz como un pequeño punto. Es un punto de conciencia, es como una pequeña estrella de luz. [Música] Y la energía de ese punto es la persistencia y la constancia. Ya están dentro de ti. [Música] Solo tienes que activarlas. Están dentro de ti. [Música] Siente la luz de esa energía. [Música] Vibrando en tu interior, vibrando en el centro de tu frente e irradiándose hacia el exterior. La luz de la conciencia. Tú eres luz, tú eres pura conciencia en el silencio, en la meditación. [Música] Puede ser consciente de esa energía. [Música] Activar esa energía conscientemente. [Música] [Música] Mantén el foco y concentración en esa pequeña luz, esa práctica constante, esa práctica persistente de enfocar tu atención en el interior, de sentir que eres luz y energía. Transforma tu vida. [Música] La práctica es sencilla, pero requiere constancia, que requiere persistencia. [Música] Requiere atención. [Música] Constante. [Música] Persistencia en la práctica. [Música] Mantente ahí en esa pequeña luz. [Música] Con atención plena. [Música] Y en este estado de conciencia. [Música] Eleva tus pensamientos. [Música] Y conecta con la Fuente eterna, constante de paz, con la Fuente eterna y constante de amor. [Música] Con la Fuente eterna y constante de compasión. Un ser constantemente consciente, constantemente despierto, constantemente en silencio. [Música] Conecta con su luz, llénate de esa luz. Esa luz te permite. [Música] Activar aún más la energía interna de la persistencia, de la determinación en ese cambio profundo personal. Esa luz te impulsa, te facilita el camino. [Música] Te da la energía para superar obstáculos. [Música] La mayor conquista es la conquista de uno mismo, conquistar tus propias limitaciones. [Música] Tus propias debilidades, tus propias resistencias a permitirte ser quien realmente eres, un ser luminoso, un ser brillante, un ser consciente. Absorbe la luz, llénate de esa fuente constante de paz y de amor. [Música] Y llena tu corazón de esas cualidades. [Música] Cada día conecta. [Música] Haz constante esta conexión. [Música] Recuerda constantemente quién eres. Recuerda constantemente. [Música] La compañía de la luz. [Música] Permanece ahí en esa conexión silenciosa, llenándote de luz. [Música] [Música] [Música] [Música] Silencio en el corazón. [Música] [Música] Y ahora, deja que esta luz impregne tu vida, tu día a día, tu rutina diaria. Meditar no es una técnica para un momento determinado, si no es una actitud que va impregnando todas las acciones de tu vida, que va impregnando todos los diferentes escenarios de tu vida. Así que observa tu vida como un observador e impregna la de esta luz, la luz de la constancia, la luz de la persistencia, la luz de la paz y del amor. [Música] Llena tu vida de luz. [Música] Y verás que darás luz a los demás también. [Música] Permanece ahí conectado con la luz y con tu vida. [Música] [Música] [Música] [Música] Y observa ahora qué energía se está moviendo dentro de ti. Qué sensación hay dentro de ti. [Música] [Música] [Música] [Música] [Música] [Música] Y ahora, prepárate para ir regresando. Conecta de nuevo con tu respiración. [Música] Respira de nuevo profundamente. [Música] Muevo un poquito todo tu cuerpo, toma conciencia del espacio en el que estás y regresa, pero mantén esta energía dentro de ti. Y mantén esta esta energía de estas cualidades, la persistencia y la constancia. A veces no es tanto pensar en algo como lo voy a hacer, sino mantener una idea dentro, darle vida a esa idea, sostenerla y esa idea empieza a manifestarse en tu vida. Hemos aprendido como a planificar mucho, a querer controlar las cosas, hacerlas de una manera determinada. Y a veces lo que hay que hacer es poner la intención, poner la actitud, poner la energía, enfocarla en una cualidad, por ejemplo, estas dos, ¿no? Y luego dejar espacio para que eso se manifieste en tu vida de diferentes maneras. Pero darle vueltas, porque a mí me parece, de hecho, las meditaciones cuando pongo el título y los pongo yo, pongo títulos de cosas que me interesa a mí también reflexionar y pensar, ¿no? Que de alguna forma me motiva o me o me estimula, ¿no? Y son dos palabras que suenan un poquito serias a veces, ¿no? Persistencia y constancia. Pero cuando empiezas a cogerle como el sabor, ¿no? La fragancia, son muy hermosas. Es una vida consistente, una vida perseverante, una vida constante. Muy bien, pues os dejo con esta reflexión. Seguimos todos avanzando en este camino maravilloso. Así que, shanti, hasta la próxima. [Música]